Bueno, mil gracias a todos por sus comentarios y apoyo, ufff como paso la semana papa, ya siento esa escalofrió de la vejez en espalda, es eso, o debería cerrar la ventana que hace frio, quien sabe.

Lamento no poder leer sus comentarios, pero mi tiempo es limitado, y no me quiero estirar demasiado, así que empecemos de una vez.

disculpen los errores ortográficos.

"hablar" personaje hablando.

"Hablar" personaje pensando.

"Hablar" nombres de las técnicas.

(Hablar) palabras del autor o aclaraciones.

############ Cambio de escenario o lugar.

Capítulo 41: La tentación y estallido…

Naruto no sabía que pensar.

Sus manos se movieron solas, para tomar la banda de las manos del guerrero definitivo.

¿El clan Uzumaki?

¿Enseñanzas del clan?

¿Del lado de la familia?

Este hombre tenía una banda, con exactamente el mismo logo de la chaqueta que le dio el tercer Hokage, cuando era niño.

Tenía muchas preguntas, pero no podía decir siquiera una sola palabra, su garganta se había cerrado, por el mar de emociones, que no lo dejaba decir nada.

El se quedo un largo rato, acariciando con cuidado el metal viejo y oxidado de la bandana, el logo del remolino casi parecía salir del metal.

Cuando sintió sus emociones apaciguarse, por fin pudo hacer su pregunta.

"¿Vengo de un clan?"

"…" Shòukǔ levanto una ceja por una pregunta cómo esa, "¿No lo sabes? Estás usando sus colores" apunto al logo de la pulsera en su muñeca, que hace mucho tiempo esa chica muda le hizo, inspirándose e su viaje chaqueta, y también a la bandana de su frente, "Incluso usas el emblema de Konoha" esa última palabra fue escupida por veneno.

"¿Konoha?"

¿Acaso en su aldea ya sabían que el emblema que llevo toda una vida en su espalda tenía un significado?

"Konoha fue el supuesto aliado más importante de nuestra aldea, vaya mentira, solo querían nuestros secretos y sangre, ¡Incluso Mito-sama fue dada como si fuera una recompensa! ¡Una de las Uzumakis más importantes y puras reducida a solo ser una esposa trofeo!" gruño con furia y odió hacia una de las aldeas, que solo los usaron.

"¿Mito-sama?" el chico trataba de ordenar sus ideas, pero no le era fácil.

"Nosotros venimos de una familia de guerreros hermano, somos la cúspide que solo los demás clanes pueden envidiar, nunca nos cansamos, nunca nos detenemos y viviremos 5 veces más que cualquiera, somos mejores"

"…"

"¿No te lo has preguntado? ¿Por qué tú chakra fue difícil de manejar? Es porque tienes demasiado, tu resistencia, tu factor de recuperación, tu energía es la esencia de nuestro clan corriendo por tus venas… aunque es una lastima, que ninguno de nosotros haya heredado el cabello rojo" dijo con una sonrisa burlona, mientras pasaba su mano por su largo cabello oscuro.

"¿Cabello rojo?" la imagen de uno de sus padres con cabello rojo, hizo que Naruto pasará su mano por su propio cabello, "¿Tu lo sabes?"

"…"

"¿Sabes de mi clan? ¿De mis padres?" Naruto miro casi con desesperación, al que alguna vez fue su enemigo, necesitaba respuesta y al parecer el era el único que las tenía, "¿Tu sabes quién soy yo?"

"Si…"

"…" el chico apretó su mano contra su pecho, su corazón latía tan fuerza que parecía que saldría de su pecho.

Tantos años en su niñez, desde que tuvo memoria le pregunto al Sandaime.

¿Quiénes eran sus padres?

Esa respuesta siempre le fue negada, diciendo que solo sus padres fallecieron en el ataque del zorro de las nueve colas.

Eso hizo que un resentimiento, fue creciendo poco a poco pecho, pero siempre se negó a verlo.

Todas estas emociones y dudas, se reflejaban en su expresión.

"¿Qué harás?" pregunto con calma Shòukǔ, que con una sonrisa le tendió la mano al adolescente.

El estaba dañado.

Como el.

Y sería su salvavidas, sería su salvador.

Lo pondría de su lado.

"…" Naruto se quedó mirando lo que parecía ser una eternidad, la mano ofrecida por el guerrero definitivo, que ya no tenía esa aura amenazante.

No, él tenía una sonrisa tranquila y hasta cálida.

La que un hermano mayor podría tener.

"Ya no estarás solo…"

"…"

"Únete a mi y te daré las respuestas que quieres, te diré quién eres y que haces aquí… hermano"

La verdad que quiso saber, desde niño estaba a solo una respuesta.

Si

O

No

Naruto sentía el peso del mundo sobre sus hombros y lentamente levantó su mano derecha.

La sonrisa de Shòukǔ creció cuando el chico estrecho su mano.

Ahora la extinción de los maestros, era una posibilidad mucha más cercana, de lo que nunca fu-

Todo tomo un giro de 180°, cuando fue tirado por el agarre del mocoso, que hizo un esfuerzo colosal en tomar su mano.

La cabeza del guerrero fue sacudida, como si una montaña le hubiera caído encima, sangre bajo de su frente, al igual que la del adolescente, que, con un brillo en sus ojos azules, hizo aparecer ese bastón en su mano izquierda, y con su mano derecha aún dañada lo cerró en un puño.

"Yo no estoy solo…"

"…"

"Y hay cosas, que no valen el vínculo con las personas que aprecio"

Tenzo.

Mio.

Dororo.

Yuei.

Yui.

Miho.

Suni.

Niisa.

Zuko.

Iroh.

Aang.

Sokka.

Ty Lee.

Mai.

Katara.

Toph…

Azula…

Y todas esas personas que ha conocido, desde que llegó a este mundo, no les daría la espalda, aún si tenía que rechazar la única oportunidad en su vida, de saber la verdad.

"Considera esto un impulso mocoso"

Naruto sintió su sangre hervir y su energía dispararse a los cielos, cuando un aura roja burbujeante lo envolvió, pero a diferencia de todas las veces que se vio influenciado por el chakra del biju, sus ojos no cambiaron ni tuvo otros cambios en su apariencia.

Ni siquiera la conmoción en sus emociones.

Dentro de sello, un serio Kyubi siguió observando el desarrollo de todo, por un momento pensó a el mocoso tomaría la decisión de seguir ciegamente al guerrero, después de todo le estaba ofreciendo todo lo que quiso en su vida.

La verdad.

Algo que nadie en la aldea tuvo las bolas de decirle.

El anciano Hokage, era un cobarde.

El espantapájaros, nunca le intereso lo suficiente al parecer.

El sabio de los sapos, solo era otro pedazo de basura que evito la responsabilidad de cuidar al hijo de su 'mejor estudiante'.

Todas esas personas eran escoria para el.

Y ahora estaba la primera persona, en toda su vida que le ofrecía la verdad.

"Nunca dejas de sorprenderme mocoso' con una sonrisa peligrosa, el zorro de las nueve colas estaba impaciente de ver cómo se desarrollaría las cosas.

"Gracias Kyubi" ahora no era momento de demostrar su valor y orgullo, su oponente estaba a una escala que jamás pensó ver, no se había sentido tan inquieto y enojado desde su primera pelea con Orochimaru.

"Así que has tomado una decisión" Shòukǔ apenas se mostrar afectado, por la sangre que bajaba de su frente.

"Temo que si 'hermano'"

"Eres un tonto muchacho" esa aura de calma y paz se quebró para dejar una oscura y fría, el guerrero definitivo piso fuerte, al acercarse al chico con las intenciones de romper su cuello, "Has elegido la muerte"

"No, elegí hacer lo correcto"

"…" el cuerpo del gigante por un momento se quedó quieto, hasta que se escuchó un tronido, un tronido que pudo escucharse en todo el campo de batalla, "Tu…" su expresión se vio oscurecida, por su cabello, "… me decepcionas"

"Oh mierda" Naruto tuvo que ver cómo la masa muscular de su oponente crecía hasta el punto de ser grotesco, el sudor que bajaba por cuerpo se volvía vapor en menos de un segundo.

El chico fue solo una pequeña sombra ante el crecimiento del guerrero definitivo, que había alcanzado los tres metros, y su físico dejo de ser definido y abultado, para ser algo grotesco.

Pero todo ese cambio se detuvo, en cambio una nube de vapor hizo que su cuerpo no se pudiera ver.

A la defensiva, el chico ninja espero a que la nube de vapor se fuera, y cuando se disipó, sudo frío al darse cuenta que su oponente no estaba.

"¡Detrás de ti!"

El aviso del biju hizo que Naruto se diera la vuelta y levantara sus brazos, que apenas lograron bloquear un golpe, que hizo que todos sus huesos vibraran.

Ni siquiera pudo verlo, cuando se dio cuenta que había desaparecido de nuevo.

"¡Agáchate!"

El Uzumaki no dudo en hacerlo, evitando un puño que por poco le arranca la cabeza.

"¡Golpea con toda tu fuerza en un ángulo de 75 a tu derecha!"

Arrastrando la tierra bajo sus pies y desencadenando una fuerte ventisca que lo impulso, Naruto dio un grito de esfuerzo cuando su puño impacto contra el estómago de Shòukǔ, que había intentado darle una patada.

"¡Eres grande mi amigo!" grito en su mente el rubio por las predicciones del zorro, que le estaban ayudando a contrarrestar la velocidad cegadora del gigante, que retrocedió por ese golpe que dejó una marca en su estómago.

"No te pongas cariñoso, es un juego de niños para mí seguir su velocidad, créeme el Yondaime lo era mucho más"

"Tienes que contarme todas tus historias zorro"

"Ja, solo si sobrevives- ¡Salta!"

Naruto salto tan fuerte como pudo, pero el Biju no era el único que puede predecir movimientos.

Shòukǔ salto para tomar la pierna al chico y girar como un tornado, para lanzarlo contra el suelo en un doloroso golpe.

Naruto se estrelló contra el suelo, dejando un cráter, el cuerpo rebotó por el duro golpe, podía sentir como los huesos de sus espaldas se fisuraron y casi rompiéndose.

Ni siquiera pudo golpear el suelo, cuando a su lado apareció Shòukǔ.

"¡Aún no acabo!"

El fue un borrón de velocidad, cuando le dio un poderoso golpe en la boca del estómago al joven Uzumaki.

"¡Ahhgg!" el aire abandono sus pulmones, cuando sus costillas reventaron en pedazos, y sus órganos internos se rasgaron, por el puño que golpeó su estómago.

La fuerza fue suficiente, para mandarlo a volar por todo el campo de batalla, entre los soldados que dejaron de pelear, al ver cómo el pilar Naranja se terminó estrellando, contra los muros de Ba sing se.

El impacto fue demoledor.

Aturdido y sin aire, Naruto salió del muro, levantando la mirada vio que guerrero ya estaba frente a él, perdiendo su silueta delgada y extraña, para volver a como era antes.

"¿Por qué me haces hacer esto hermano?" Shòukǔ se quedó solo mirando, esperando que el Uzumaki se pusiera de pie.

"…" Naruto se tambaleo, sus piernas se acalambraban, no las podía contralar, al final no pudo seguir intentando, cuando fue empujado contra el muro de Ba Sign Se.

"Podemos vengarnos… yo sé de una forma de volver, volver a las naciones elementales"

"¿Qué?" Naruto levantó la mirada de inmediato, sorprendido por esa revelación.

"Yo soy la llave que necesitas hermano, pero… ¿Queremos hacer lo mismo?"

"¿Qué demonios quieres de mi?" pregunto como pudo, el solo respirar era un dolor insoportable.

"Hazlo hablar, haz tiempo" discretamente Kyubi estaba mandando su chakra, curándolo lo más rápido que podía, preparándose para desatar más poder, cuando el cuerpo de su carcelero esté listo para soportar la carga.

Esperaba, que hubiera tiempo.

Shòukǔ tomo el rostro de Naruto, e hizo que lo mirara a los ojos.

"Ahora mismo nosotros podemos traer la paz a este mundo, asesinando a los dobladores y hacerlos desaparecer de la faz de la tierra, haremos de este, un mundo limpio y purificado para que podamos comenzar de nuevo"

"Suena sencillo…" se burló el adolescente, que gruño por la presión alrededor de su cuello.

"Una vez logremos eso, nos vamos a fortalecer, yo te enseñare ser fuerte como yo, comenzar nuestros clan de nuevo… Devolver la vida a un clan glorioso, que fue erradicado por el miedo y envidia de todas esas naciones"

"¿En serio? ¿Quieres vengarte ahora? ¿No pasaron ya muchos años?"

La respuesta de Shòukǔ fue un duro golpe a su rostro, que le arrancó varios dientes.

"¡¿Quieres jugar al pacífico ahora?! ¡¿No tienes idea de lo que ellos nos hicieron?! ¡¿Cuántos hombres, mujeres y niños fueron asesinados por nada?! ¡El como la aldea que tanto valoras! ¡No hicieron nada! ¡Nada para evitar que nuestra gente fuera exterminada!"

Naruto ahogó el grito de dolor, cuando la banda de su frente fue arrancada de el, de forma brusca y dolorosa el hizo que levantara la mirada de nuevo.

"…" solo para ver, como la banda que tanto atesoraba, fue aplastada bajo el agarre del guerrero definitivo, que dejó caer el trozo de metal, para pisarlo.

"¿Le eres leal a Konoha? ¡¿Acaso no sientes el peso de la muerte de todo nuestro pueblo?!"

"¡No lo sé!"

El grito de Naruto fue seguido de un silencio sepulcral.

Todo en lo que el creía.

La voluntad del fuego.

Las palabras del tercer Hokage, toda la historia de la aldea.

Esos valores se estaban derrumbando en solo un segundo.

"¿Crees que no me duele?"

"…" Shòukǔ aflojo su agarre ante esa pregunta, y expresión del chico, que parecía estar al borde de las lágrimas.

"¡Odió no saber nada! ¡Odió que me hayan mentido tantos años! ¡Odió el saber que la única persona que sabe la verdad! ¡Quiere que haga un genocidio contra personas que no hicieron nada!"

¿Asesinar a todos los dobladores?

¿Ir a su hogar solo para hacer una guerra de ellos dos contra el mundo? ¿Matar a miles de millones por los pecados de personas que tal vez ya estaban muertas?

El… jamás podría hacer algo eso.

"Yo jamás me voy a unir a alguien como tú"

El silencio fue largo, hasta que el guerrero dio un largo suspiro.

"Eres tan débil"

Naruto sintió su cerebro sacudirse dentro de su cráneo, cuando fue golpeado en su rostro y mandado contra el suelo, para ser levantado de inmediato, y su cabeza ser estrellada contra la pared de Ba sing se.

"¡Te ofrezco algo más grande que tú patética vida!"

Shòukǔ no tuvo piedad, bombardeo de golpes al adolescente, sus puños se fueron tiñendo de su sangre, por cada golpe que rompía sus huesos.

"¡Y tu sigues apegándote a tu tonta forma de ser! ¡Creyendo que vas a cambiar el mundo!"

Naruto fue tomado de su cabello, y recibió un rodillazo que destrozo su nariz, e hizo que la sangre le impidiera respirar, para después recibir un derechazo en la boca de su estómago, que le hizo vomitar sangre.

No pudo caer el suelo, cuando la mano del guerrero definitivo golpeó su rostro y lo enterró en la pared.

Sus ojos se estaban cerrando, la sangre no dejaba de brotar de su boca, nariz y orejas, y su cuerpo estaba atrofiado y torcido en formas Anti naturales.

Shòukǔ dejo de golpearlo al ver su estado, la sangre del niño había manchado su rostro y manos, su expresión se volvió sombría, al ver cómo aún en su estado.

El quería levantarse.

"¿Por qué lo haces? ¿Por qué peleas por estás personas? Solo porque tienes unos amigos y una aventura de cuento, ya estás dispuesto a darle la espalda a tu familia…"

"…" Naruto se arrastró, hasta apoyarse en la pared, y empezar a levantarse, sus ojos brillaban en rojo, mientras sus huesos se iban acomodando, y sus heridas sanando lentamente.

Un aura burbujeante de una cola empezó a envolverlo.

"¿El Kyubi? Madre me contó de el… tienes el legado de Mito-sama, y lo usas para defenderlos…" la mirada del guerrero definitivo, era solo de decepción, al ver la mirada de desafío del jinchiruki.

Naruto cargo en su mano derecha un segundo futón Rasengan, más grande y poderoso de que lo fue el primero, con tintes morados.

Con un rugido de furia, el shinobi lanzo su ataque contra el guerrero, y su ataque estaba a punto de tocarlo.

El mano del gigante desvió su ataque, de un solo manotazo su ataque salió volando de su mano, perdiéndose hacia el cielo y terminar estrellando, el estallido del futón Rasengan, iluminó el cielo y desató ventiscas solo comparadas con un tornado.

Naruto no pudo moverse, cuando fue tomado de su cuello, y empujado contra el muro.

El cuerpo de Shòukǔ estaba cambiado de nuevo, está vez su brazo derecho tuvo un aumento de masa muscular y tamaño excesivo, los músculos debajo de su piel serpenteaban, era una imagen desagradable de ver.

"Esto me dolerá más a mi, que ti hermano…"

Todos en el campo de batalla fueron testigos de la destrucción de la muralla, en el que el epicentro de todo estaba el chico ninja, que había recibido toda la fuerza del golpe, que hizo que los legendarios muros de Ba sing se desmoronaran.

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La batalla había terminado, pero no de la forma que hubiera esperado.

Su tío sólo se había sentado en el suelo, con los ojos cerrados.

Su objetivo nunca fue pelear contra ellos, solo hacer tiempo para que Katara y Toph pudieran irse.

"…" Azula se mantuvo al igual que su hermano, en silencio, cuando su tía saco unas pesadas esposas y encadenó al dragón del oeste.

"Tienes una visita con el señor del Fuego viejo asqueroso" se burló Siu que pateó al anciano derribándolo, "Solo mírate, tanto poder y habilidad en un anciano tan patético, ¡Me das asco!" Escupió con odió la general, que iba a patear el rostro de Iroh, pero fue tomada de su hombro y empujada.

"Déjalo en paz" Zuko se había interpuesto en el camino entre sus dos tíos, negándose a solo ver cómo ella lo golpeaba.

"¿Ahora te importa príncipe?" Siu le dio una mirada penetrante al príncipe marcado, que le devolvió la mirada con la misma intensidad.

"Es un prisionero, pero también el hermano del señor del Fuego" defendió Zuko a tío, e intento ayudarlo a ponerse de pie.

"No te atrevas a tocarme…"

Zuko se estremeció, su tío, el amable anciano que siempre tenía una sonrisa y aura de tranquilidad, le dio una mirada y palabras tan frías, que hizo que el príncipe marcado retrocediera.

Azula miro a su tío, buscando las palabras, "Tío… nosotros, yo…"

El ni siquiera se molestó en mirarla a los ojos, le dio la espalda.

Eso había dolido, pero no tenía el derecho de recriminarle nada.

Bajando la cabeza, Azula apretó sus puños.

¿Había tomado la decisión correcta?

"No hay tiempo para un descanso, aún nos queda un pilar para derrumbar este puente" Siu miro a lo lejos como una de las murallas se derrumbaba, al parecer su amante se estaba divirtiendo, y las tropas podrían entrar.

Pero había algo, que hizo que la general mirara a su alrededor.

Había demasiado silencio en las calles.

Mucho silencio.

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El pilar Naranja…

Fue derrotado.

"Mierda…"

"No puede ser…"

"Lord Naruto…"

Los soldados del reino tierra dejaron de pelear, cuando vieron el caer de las murallas, junto con la única que persona que tenía una oportunidad, contra este monstruo salido del infierno.

La esperanza se había ido a los suelos.

Si ese chico.

El primer rayo de esperanza en mucho tiempo, no pudo ganar.

¿Qué podrían hacer ellos?

Flash back:

Los soldados habían sido reunidos.

Muchos tenían dudas, después de todo sus vidas ahora eran dirigida por un niño de 13 años que los guiaría en esta batalla, que no pintaba nada bien para ellos.

La mayoría eran soldados jóvenes o retirados, que nunca estuvieron en el campo de batalla, o deseaban jamás volver hacerlo.

Ellos solo se encargaban de la limpieza, seguridad y mantenimiento de la muralla de Ba sing se.

Pocos eran lo que estuvieron en la guerra, y esos pocos no le hacía gracia que ahora un niño se levanté entre ellos, para dirigirlos en la batalla.

Escoltado por los agentes Dai Li, Naruto miro a todos los soldados ante el.

Sus miradas de dudas y rechazo.

Dando un profundo respiro, el adolescente dio un paso al frente.

"Yo soy el pilar Naranja, seguro han oído de mi… seguro es decepcionante verme en persona" se burló de mí mismo, era la primera vez estaba ante la atenta mirada de tantas personas.

"¿Es cierto?"

"¿Eh?" el ladeo la cabeza por la pregunta repentina, de uno de los soldados.

"¡¿Es cierto que puedes clonarte en miles?!"

"¡¿Destruir montañas con tus manos?!"

"¡¿Usar magia?!"

"¡¿Puedes hacernos ganar esta batalla?!"

Los gritos de los soldados fueron fuertes, buscando respuestas de todos esos mitos, que pasaron de boca en boca por todo el continente, todos ellos deseaban que esos rumores fueran ciertos, que el dijera que con sus propias palabras.

'Voy a ganar'

Todos los gritos pararon, cuando vieron confundidos como el niño saco un kunai, y ante la mirada de todos, se cortó la palma de la mano.

"Soy solo un humano…"

Todos vieron la sangre gotear del corte de su mano, sangre roja como la de ellos, gotear de alguien que creían, que era más que solo un humano.

Naruto no negaría que todo el reconocimiento y cariño, que ganó en este mundo era gratificante, el sentimiento de tener la fe de tantas personas en el… era mucho.

Pero, también hacía que se crearán expectativas demasiadas altas, que temía no poder lograr cumplir.

Tenía que ser franco, pensar como el líder que estaba obligado a ser, para todos estos soldados ante el.

"Soy como cualquiera de ustedes, también tengo miedo" admitió con sinceridad, sabiendo quién estaba al otro lado de la montaña, y ahora sin contar con el apoyó, de cualquiera de sus amigos, "Allá afuera, está la única persona en el mundo, que puede matarme de un solo golpe..."

El pánico no se hizo esperar.

Si el pilar Naranja lo decía, que el monstruo que esta del otro lado de la muralla, era capaz de hacer eso, ellos no tendrían la menor oportunidad.

"¡Haya afuera hay miles de soldados! ¡Nos superan 1 a 50!"

"¡Tienen máquinas! ¡Tienen experiencia! ¡Tienen todo a su favor!"

"¡Podemos huir! ¡Hay pasajes que nos llevarán lejos de aquí!"

"¡No tenemos que pelear!"

"¡Es cierto!"

"¡Silencio!" todos los murmullos de los soldados fueron silenciados por el poderoso grito, de uno de los agentes Dai Li, qué sentía su sangre hervir de furia, por la cobardía de sus soldados.

"¡Aquellos qué es atrevan a desertar ahora! ¡Serán ejecutados!"

Todos los Dai Li estaban en la misma página, de acuerdo con el primero de sus hombres, llegar hasta el extremo de ser necesario, para que estos hombres vayan a combatir.

Sin embargó, al ver las expresiones de varios de los soldados, ya estaban preparando sus manos cubriéndolos de piedra, para dejar en claro, que los que ellos dijeron, no eran palabras vacías.

El temer a la nación del fuego, sería el menor de sus problemas.

"No es necesario" Pero, antes que empezara la batalla entre los maestros tierra, todo se detuvieron cuando vieron al adolescente levantar su mano, "Aquellos que quieran irse ahora, pueden hacerlo, no habrá castigos para nadie"

"¡Pero-o"

"Esta bien…" mirando sobre su hombro a los agentes que lo servían, el chico ninja negó con la cabeza, "¿A quien no le gusta la idea de huir? Podemos darnos media vuelta y correr, alejarnos del conflicto…"

"…" los soldados se quedaron en silencio, escucharon al adolescente, que seguía de pie ante la mirada de todos ellos.

"Yo lo hice una vez no hace mucho… era la primera vez que estaba en una misión real, y estaba tan emocionado, pensando que el mundo era mío, era tan arrogante e incauto, cuando apareció el primer enemigo real, sentía que me orinaba en los pantalones, tenía tanto miedo… me quedé paralizado, con la idea de escapar ante la menor oportunidad, pero recibí una herida de un arma con veneno, si no hubiera sido por mi sensei, ahora estaría muerto"

"…"

"Nunca olvidare ese día, el mundo era mucho más grande y aterrador de lo que jamás pensé, me sentía tan inútil, mis compañeros de equipo reaccionaron y lucharon, yo solo me paralice y quise huir, el pilar Naranja que ustedes tanto adoran, hace dos años era un niño bocón y cobarde, eso no lo negare"

"…" la mirada de los soldados sólo reflejaba decepción, el ver cómo uno de los pilares de esperanza les decía esto, fue un balde de agua fría de realidad.

"Pero…"

Todas esas miradas volvieron a levantarse, cuando el niño levantó su mano derecha ensangrentada, con una mirada que ahora ardía con una chispa especial.

"¡Ese día hice una promesa! ¡Que jamás volvería a tener miedo! ¡Que jamás dejaría que el enemigo viera el temor en mis ojos! ¡Que jamás volvería a huir! Se lo que sienten, y los entiendo… pero, ¡Una vez que estás ante el enemigo deben de tomar una decisión! ¡Te levantas y luchas o huyes para siempre!"

Esas palabras resonaron en los soldados.

Que aún seguían ahí, todos los que habían pensado irse, se habían detenido, para escuchar las palabras del pilar Naranja.

"La nación del fuego les ha quitado mucho, pueblos, granjas, familias, padres, madres, hermanos y hermanas, y no se detendrán con solo derribar estos muros, ellos jamás pararán, hasta que solo queden ellos…"

Tomándose un tiempo de respirar profundo, Naruto levantó la mirada para ver el cielo, era un bello día, que sería arruinado por la inevitable batalla.

"Y será así a menos que los paremos, se que pido mucho, incluso un suicidio… ¿Pero no es así cada batalla? ¿No siempre nuestra vida está en riesgo por pelear por lo que amamos?"

El peleo por Iruka-sensei.

El equipo siete peleo contra el demonio de la neblina, por su maestro.

Sasuke peleo por el, contra Haku, el salvó su vida.

Una deuda que hoy en día deseaba pagar.

El lo dio todo para pelear contra Orochimaru, defendiendo a Sasuke y Sakura cuanto pudo.

Pelea contra Gaara, para salvar la vida de sus camaradas.

Hacerle frente a Kabuto, para defender a Tsunade Senju.

Peleo por sus ideales.

Por sus camaradas.

Por estás personas.

¿Qué clase de Hokage seria en el futuro si les diera la espalda ahora?

"Ellos están afuera, y nosotros aquí, la única barrera que se interpone para las personas inocentes de este pueblo…"

"…"

"Yo voy a pelear, no por la gloria, ni por la victoria, ni mucho menos por ganarme el respeto de ustedes, lo haré porque es lo correcto… y si debo de luchar solo, que así sea… porque no voy a huir, no voy a retroceder… ese es mi camino"

El silencio fue largo entre los soldados.

Los cientos, no, miles de maestros tierra y soldados que se quedaron en silencio, procesando las palabras de su líder.

Naruto miro la expresión de duda aún en ellos, el había abierto su corazón, sacado todo y decir las mejores palabras que pudo pensar, para tratar de convencerlos, pero al final ellos tomaban la decisión final.

Y nadie dio un pasó al frente.

Dando un suspiro de resignación, Naruto se dio media vuelta, al parecer tendría que ser el quien dé el primer paso.

*Golpe*

O tal vez no.

*Golpe*

El adolescente se detuvo, cuando escucho el repetir, de una bota golpear contra la tierra.

*Golpe*

El solitario golpe se transformó en varios, fue cuestión de segundos, para que ese ruido se escuchara en toda la ciudad.

*Golpe*

*Golpe*

*Golpe*

La mirada del Uzumaki se iluminó, al ver a todos los soldados pisar con fuerza.

Ya no había duda en sus expresiones.

Había temor, pero también algo mucho más importante e invaluable.

Miradas de determinación y voluntad de piedra, que hizo que las pisadas de todos esos soldados.

Sacudieran la misma tierra.

"¡Ese es mi camino!"

"¡Ese es mi camino!"

"¡Ese es mi camino!"

"¡Ese es mi camino!"

Los gritos de todos los soldados eran iguales, que estaban listos para ir la batalla, que siempre Ba sing había buscado evitar.

Era hora.

No maestros, maestros tierras, todos peleando por la misma causa, bajo la misma causa, siguiendo incluso en la muerte a su guía, todos seguirían al pilar Naranja hasta el final.

Con una sonrisa Naruto levantó su mano derecha y formando un puño lo apunto al cielo.

Era hora.

Fin de flash back:

Shòukǔ miro con decepción el cuerpo mal trecho del adolescente a sus pies, todo brillo del chakra de la bestia con cola desapareció, la igual que ese brillo de voluntad de fuego en sus ojos.

Que desperdició.

Era una pena, tener que teñir sus manos, con la sangre de un hermano de su clan.

El intento detener su mejor golpe con sus brazos, pero ambos brazos fueron rotos como ramas secas y su pecho abierto en un baño de sangre, que dejaba sus costillas expuestas, y su pecho ensangrentado aún se movió un poco.

Respiraba.

Aunque no por mucho.

Levantando su pie, el guerrero definitivo iba a acabar con la vida del niño.

*Golpe*

Sin embargó, se detuvo, cuando una roca se rompió en su cabeza.

Lentamente se dio la vuelta, para mirar sobre su hombro, lo poco que quedaba del ejército del reino tierra, habían abandonado la batalla contra el ejército de la nación del fuego, para solo centrarse en un objetivo.

"¡AHHHHHHH!"

El grito de guerra de todos esos soldados, se escucharon hasta el punto más remoto del planeta, que fue testigo de como cientos de soldados y maestros tierra, corrieron en contra del guerrero definitivo.

Que solo levantó una ceja.

"¿Por qué?" se pregunto a si mismo, al ver cómo todos esos hombres corrían hacia el, después de todo lo que vieron.

¿Se atrevían a enfrentarse a el?

¿Aun después de presenciar su poder?

Shòukǔ no se vio afectado por la lluvia de rocas que golpeaban su cuerpo, cada roca se rompía ante el contacto con el, como un pilar de acero se mantuvo quieto, esperando impaciente la llegada de los soldados.

Cuando el primer soldado estuvo a pocos metros de el.

Los ojos del guerrero, se abrieron en shock, cuando escucho el temblar de la tierra bajo sus pies.

No, no bajo sus pies.

El guerrero marcado observó incrédulo el surgir de un agente Dai Li, que tomo el cuerpo del pilar Naranja, e intento escapar con el.

El gigante no lo permitiría, no podía dejar cabos sueltos.

Para su desgracia, el suelo bajo sus pies se hundió, y decenas de soldados se arrojaron sobre el, todos ellos lo atacaron con sus puños rodeados de roca, con sus lanzas e incluso a puño limpio.

Todos ellos lo dieron todo, para detener al monstruo de las cuatro naciones.

El agente Dai Li, no dudo en tomar a su líder y correr con el en sus brazos, para adentrarse en la ciudad de Ba sing se.

Mientras tanto, Shòukǔ surgió entre todos esos soldados que intentaban detenerlos, sus puños se tiñeron de rojo, cuando aplasto las cabezas de todos esos hombres, pero por cada uno que mataba, otro tomaba su lugar.

"¿Por qué?"

El no lo comprendía, tuvo que ver cómo estos soldados y maestros tierra intentaban todo, desde crear barreras de roca, tratar de enterrarlo vivo, incluso solo empujarlo para detener su avance hacia Naruto.

"¿Por qué lo siguen intentando?"

"¡Ese es mi camino!"

De los últimos soldados que quedaban, formaron una barrera humana, para empezar a empujar al guerrero, que para su sorpresa no podía avanzar un solo paso.

"¡Ese es mi camino!"

El esfuerzo fue colosal para todos esos hombres, que enterraban sus pies en el suelo, y empujaban a su oponente fuera de las paredes de Ba sing se, apoyándose mutuamente entre ellos, la fuerza unida entre maestros y no maestros fue una muralla, que no dejaría pasar a este monstruo.

"¡Ese es mi camino!"

Ellos no dejaban de repetir esas palabras de aliento.

No podían parar ahora.

No luego de ver cómo su líder fue el primero en pelear, y darlo todo hasta casi morir, en manos de este monstruo.

Aún si no lograban nada, por poco que sea el tiempo, tenían que darlo todo.

No retrocederían.

No cederían.

Cómo una montaña ellos prevalecerían hasta el final.

Por el chico que les dio el valor, de pelear por defender a su pueblo, su hogar, sus familias.

"¡AHHHHHHH!"

Todos ellos gritaron desde el fondo de su corazón, dándolo todo, para empezar a empujar al guerrero definitivo, fuera de las murallas.

Cada paso que ellos daban, parecía retumbar el suelo bajo sus pies, maestros tierra y no maestros, unidos para poder ganar al menos un segundo de tiempo, el darle una segunda oportunidad al pilar Naranja.

Para que algún día, en una revancha poder vengarlos, asesinando a este monstruo.

El rostro de Shòukǔ se oscureció, cuando sintió sus pies ser arrastrados hacia atrás.

¿Estaba retrocediendo?

¿Estaba siendo superado por estos sucios maestros y soldados?

¿Acaso sus voluntades eran más fuertes que las de el?

"¡Fuera de mi camino!"

Los maestros tierra y pocos soldados sintieron sus huesos ser rotos como cristal, todos murieron en el acto por un estallido de fuerza bruta, que agrietó el suelo bajo sus pies, todos sus cuerpos cayeron hechos pedazos a la distancia.

Respirando con pesadez por desatar su furia, Shòukǔ entro a la ciudad amurallada, y con solo dar un golpe al aire con su mano derecha, desencadenó una honda de chaqueta, que termino derribando varias casas que no pudieron soportar la presión.

A la distancia, el agente Dai Li tuvo que crear un domo de roca que lo protegiera a el y al adolescente herido, la honda de choque fue algo inesperado, pero no tenía que detenerse ahora, debía de…

El domo fue roto en pedazos.

Con su mano derecha en alto, Shòukǔ le dio una mirada mortal al maestro tierra, que se puso de pie ante el.

"¡No lo toca-"

El maestro tierra no pudo terminar, cuando fue tomado de su cuello y levantado del suelo, sus pies se agitaron con desesperación por la presión en su cuello, bajo un agarre de hierro que con un solo movimiento rompería su cuello como una rama.

"Han perdido… todos ustedes" dijo con sequedad el guerrero, que miro a los ojos al agente Dai Li.

"No… nosotros ganamos" El le dio una sonrisa, una sonrisa de orgullo, "El objetivo-o… nunca fue ganar… fue… fue solo ganar tiempo…"

"…" los ojos del gigante sondearon la zona, ahora mismo estaban en el centro de la ciudad, decenas de casas y edificaciones, todo eso… sin una sola persona a la vista.

"El pilar Naranja lo dijo… el dijo… dijo… que moriría por nosotros, por esta gente… algo que tú… la nación del fuego… nunca lo entenderá"

Esto solo era un pueblo, solo tierra y ladrillos, al final todo podía ser reconstruido en otra parte, en otro lugar, lo más importante siempre fueron las personas.

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A kilómetros de distancia, lejos de la cuidad de Ba sing se.

Un gran número de personas se estaban movilizando, ricos y pobres por igual, todos ellos eran movilizados bajo la guía de varios clones de sombras del pilar Naranja, que eran quienes cargaban las cosas más pesadas como equipo medico y comida.

No muy lejos de ahí, los estaban esperando barcos a la orilla del mar, varios barcos, tripulados por varias de las guerreras Kyoshi, que tenían la misión de llevar a estas personas a su isla y darles asilo hasta que todo se haya calmado.

"Vamos Yoru" uno de los tantos clones, estaban ayudando a tirar de una carreta, dónde iban varias madres con sus hijos pequeños, "No dejes de avanzar, falta poco"

"¿Crees que todo está bien?" pregunto preocupada la adolescente muda al clon, que le dio una sonrisa brillante.

"Solo importa que ustedes estén bien, siempre importo solo eso"

"¡Naruto!" uno de los tantos clones se detuvo, cuando escucharon la voz Suki, que corrió hacia uno de ellos y al azar tomo uno, "¡Tienes que venir!" ella no espero una respuesta y lo arrastró con ella, hasta uno de los barcos, "Hace unos días llegaron dos guerreras Kyoshi, iban a ir a verte hoy, pero surgió todo esto"

"¡Wow! Tranquila, solo dime qué pasa"

"Ellas necesitan verte, urgentemente" Suki había bajado hasta una de las habitaciones, y abrió la puerta.

La mirada del Uzumaki se iluminó al ver sus dos maestras, las que les enseño lo básico para pelear.

Las gemelas Yuei y Yui.

Ambas hermanas no le devolvieron la sonrisa con tanto entusiasmo como el chico.

Naruto había notado, ellas se veían cansadas, sombrías y muy serias.

"Eres difícil de encontrar niño"

"Lo escucho seguido"

"Veo que aún no pierdes tu entusiasmo" con una sonrisa pequeña, la gemela mayor se acerco al niño y lo abrazo contra su pecho, "Es un milagro ver qué estás bien"

"Si… lo estoy" algo confundido el chico devolvió el abrazo.

"Pensamos que ya te habías encontrado con el" la gemela menor fue más distante, cruzada de brazos, "Es lo mejor"

"No entiendo, ¿Te refieres a Shòukǔ?"

"No digas ese nombre" tan pronto como ambas hermanas escucharon ese nombre, sintieron el correr del miedo por su sangre, pero también notaron la expresión de confusión del niño, "¿Tu no lo sabes?"

"¿Saber que?"

"…" compartiendo una leve mirada, ambas hermanas bajaron la cabeza y lo dijeron todo.

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"Lord Naruto… hará de este mundo un lugar mejor…" poco a poco el maestro tierra fue perdiendo el aliento y su vida, bajo el agarre del gigante que se volvía más apretado a cada segundo.

"¿Por qué? ¿Por qué luchas por alguien como el?"

"Porque… porque… creo en el"

En un tronido el cuello del maestro tierra fue roto, y su cuerpo quedó colgado en la mano del guerrero, que, con una mirada aburrida, lanzo el cuerpo a un lado como si fuera solo basura.

Bajando la mirada, se quedó mirando un largo rato el rostro del adolescente moribundo, noto que sus heridas se iban cerrando, y sus huesos acomodando de nuevo.

El se levantaría, pelearía, sin importar cuántas veces lo golpee, cuántas veces rompa sus huesos, el se pondría de pie y seguiría luchando por ellos.

Su persistente y voluntad, era digna de un Uzumaki.

"Uzumaki Naruto… fuiste un gran rival, y por eso jamás te voy a olvidar" arrodillándose e inclinándose, rodeo su enorme mano alrededor de su cabeza, para aplastar su cráneo y darle una muerte rápida.

El tener que matar a un hermano de su clan.

Su madre se avergonzaría de el.

Estrechando su mirada, el iba hacerlo, o al menos eso iba hacer, tuvo que mover su mano derecha, bloqueando una estaca que piedra que iba directo a su rostro.

La mirada del guerrero era de decepción, al ver a la pequeña maestra tierra que lo enterró vivo hace un tiempo, y no venía sola, a su lado estaba esa maestra agua, que tenía a su alrededor dos anillos de agua.

Por un momento Shòukǔ ancho sus ojos con sorpresa, su cabeza fue empujada hacía atrás cuando un proyectil golpeó su rostro.

A la distancia, un serio Sokka volvió a cargar su arma, al ver que ese monstruo aun se mantenía de pie.

Levantando la cabeza, Shòukǔ dejo ver la ligera línea de sangre bajar de su frente, con curiosidad saco la bala encallada en su frente, apenas había logrado perforar su piel.

Finalmente, el último en llegar fue el Avatar, que aterrizó con suavidad junto a sus amigos, todos ellos juntos se quedaron mirando al guerrero marcado, que solo negó con la cabeza,

"¿Qué esa mujer no se encargaría de ustedes?" gruño con fastidio, mientras se ponía de pie.

"¡Aléjate de el!" Toph levantó una estaca de piedra y la lanzo contra el gigants, antes que pudiera tocar a Naruto.

Pero, el ni siquiera se molestó en esquivarlo, la roca se rompió en pedazos al golpear su pecho.

Pisando el estómago del Uzumaki, Shòukǔ hizo que todo ataque contra el se detuviera, por temor de poder dañar a su amigo herido.

"¿Ustedes lo aprecian verdad?" pregunto con frialdad, mientras pisaba con más fuerza, sacando un quejido del chico ninja.

"¡Dije que lo dejes!" Toph tuvo que ser detenida por Katara, que la sostuvo de su hombro para que no avanzará, si Naruto no pudo contra este monstruo, ellos tampoco tenían muchas posibilidades de hacerlo.

"Ustedes han convivido con el… divirtiéndose con el… han formado un gran vínculo"

"¡Te dijimos que lo dejes!" los ojos de Aang brillaban con intensidad, al igual que las marcas de flechas en su cuerpo, el sostenía su bastón entre sus manos con fuerza, liberando una ventisca que se arremolinaba a su alrededor.

"Ustedes no lo entienden, jamás lo entenderán, esta guerra solo demuestra que ustedes deben de desaparecer, ¡Miren allá afuera! ¡Todo esto fue causado por los maestros que creen que pueden hacer lo que quieran! ¡Enviando a su propia gente a batallas sin sentido! No le importa el daño colateral, no les importa la vida de nadie más, que las suyas…"

"¡Nosotros no hemos hecho nada!"

"Pero lo harán, al final todos ustedes lo harán, sino hacemos lo que ustedes quieren, nos obligan hacerlo, en toda la historia, tierra, agua, fuego, viento, hemos vivido en sus sombras, pagando muy caro sus disputas… ahora es nuestro turno de estar por encima de todos los demás"

"¿De que se trata esto? ¿De una revolución?" Se burló Sokka por las palabras del guerrero, sentía el odió y furia detrás de sus palabras.

Al escuchar la pregunta del adolescente, Shòukǔ tuvo que sonreír, una sonreía peligrosa que hizo que todos tuvieran un escalofrío.

"No una revolución… un renacimiento"

"¿Renacimiento?" Aang temía el preguntar qué pasaba por la cabeza del gigante, que no dejaba de sonreír.

"Cuando la humanidad toca fondo, solo queda el borrar y comenzar de cero, como un dios que alguna vez vino y nos creo, yo voy a borrarlo todo, para que un nuevo mundo empiece… un mundo sin maestros elementales"

Ellos no podían creer lo que escuchaban.

"¡Estás hablando de un genocidio!" acuso horrorizado Sokka por una idea como esa, acabar con todos los maestros dobladores.

"Nada mejorara a menos que se hagan grandes sacrificios, y no temo hacer lo que sea para lograrlo" su pie se apretó contra el pecho de Naruto, que, de un momento a otro, fue rodeado de una capa burbujeante de chakra rojo, todas sus heridas se iban cortando en segundos, y poco a poco iba recobrando la conciencia, "Nada me detendrá…"

Todo fue cámara lenta para el equipo Avatar, que no pudieron hacer nada, cuando toda la ciudad se sacudió, cuando el puño del guerrero definitivo bajo para golpear con una fuerza descomunal el rostro de Naruto.

En una explosión de pura fuerza bruta, el suelo debajo de ellos se estremeció y hundió, y la onda de choque fue lo suficientemente fuerte, para romper las ventanas a cien metros cuadrados en pedazos.

El cuerpo de Naruto, termino cayendo a las cuevas subterráneas de la ciudad, para terminar, siendo enterrado bajo los cristales de la cueva.

El silencio fue sepulcral.

"No…" Toph cayó de rodillas, sus manos y pies se clavaron en el suelo, toda su concentración fue a un solo punto, "No no no no ¡No!"

Lo que alguna vez fue el latido tan fuerte como una bestia, y a la vez armonioso para la pequeña maestra tierra, se habían detenido, ya no podía escucharlo.

Katara, Sokka y Aang, al ver cómo Toph se quedó en el suelo, de rodillas y con su cabello ensombreciendo sus ojos, no tuvieron que preguntar que paso.

"Ya… no te puedo sentir" murmuró con una voz quebrada, sus manos y pies se arrastraron contra el suelo, sus dientes se apretaron y las lágrimas empezaron deslizarse por sus mejillas.

"¿Es la primera vez que pierden un amigo?" la pregunta de Shòukǔ, había desatado la furia de la bandida ciega.

"¡Te voy a matar!"

Las lágrimas que bajaban de sus ojos no se detenían, como tampoco la rabia que hacía hervir su sangre.

Toph golpeó sus manos contra el suelo y una capa de tierra rodeo sus manos, y la tierra subió hasta su cintura, como una bala la chica salió disparada contra el guerrero definitivo.

Que no se molestó en ponerse en guardia, cuando todo el equipo Avatar se lanzo al ataque contra el.

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"Eres un tonto muchacho" gruño el zorro de las nueve colas, que veía el cuerpo mal trecho del mocoso flotar ante el, toda su prisión se volvía más oscura y pequeña por cada segundo que pasaba.

El estaba a las puertas de la muerte.

Su corazón se había detenido, y su cabeza casi arrancada de su cuerpo por ese golpe demoledor.

"…" Naruto no dijo una palabra, estaba en blanco, solo flotando en el agua con una mirada vacía en sus ojos.

Su oponente era demasiado poderoso, todo el entrenamiento y esfuerzo simplemente no era suficiente.

¿Por qué?

¿Por qué siempre había alguien que le recordaba la amarga realidad?

De lo débil que era.

"Intentemos con dos colas, es lo que puedes soportar sin perder el control, o peor aún morir por el chakra corrosivo, aún no estas preparado para soportar más que eso" mientras el hablaba, se estaba encargado de reacomodar los huesos rotos y todo el daño, sino fuera porque es un Uzumaki, su carcelero ya hubiera muerto.

"…" Naruto se levantó lentamente, se sentía demasiado desorientado, aún en su propia mente, el único consuelo que tenía, era que sus clones habían llevado a todas esas personas a los barcos de las Kyoshi.

"Aún en el borde de la muerte, te preocupas por ellos" El Kyubi podía escuchar y ver los pensamientos del mocoso, pocas cosas se escapaban de el, su conexión mental se fortalecía más cada día, "Se parece demasiado a ti jiji… cada día se acerca más a ser como tú" sonriendo el zorro cerro los ojos y se concentro, la batalla aún no acababa.

Pero, antes que algo más pudiera suceder, todo el espacio mental se sacudió.

Las mentes del jinchiruki y Biju se agitaron como el mar en una tormenta, por la llegada de los recuerdos de un clon.

"Todos fueron asesinados Naruto…"

El clon al otro lado de las montañas, había desaparecido, por solo escuchar las duras palabras de sus maestras Kyoshi, que le dijeron la verdad.

Toda la verdad.

"Fue… Shòukǔ"

La prisión se sacudió, como si el peor terremoto de todos los tiempos, se hubiera desatado en la mente de Naruto, que solo se quedó de pie en el medio de las cloacas, que empezaron a teñirse de rojo.

El zorro de las nueve colas, hizo que sus colas se extendieran y pasarán a través de los barrotes.

"¡Ahhhh!" desde la oscuridad de la presión, se escuchó el grito desgarrador de Toph.

Los ojos se Naruto se desenfocaron, lentamente camino hacia los barrotes de la jaula, las colas empezaron a rodearlo, lo último que se vio del chico fueron sus ojos, que brillaron en rojo en la cloaca, que se volvió más oscura de lo que jamás fue.

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Toph grito en agonía, por su brazo izquierdo que fue roto bajo el agarre del guerrero definitivo, que la sostenía por sobre el suelo.

No muy lejos de él, estaba una herida Katara, que tenía una gran marca negra en su rostro, y sangre bajando de su nariz y boca, un golpe en su rostro fue suficiente para dejarla tirada en el suelo derrotada.

Sokka estaba cerca de ella, tirado en el suelo, sus ojos en blanco, a su lado descansaba su arma rota en pedazos, el recibió una patada qué le rompió su brazo izquierdo y su arma.

Por otro lado, colgando de los escombros de madera de una casa, estaba un inmóvil Aang, su bastón fue roto, al igual que sus huesos.

El guerrero, lo tomo y lo colgó empalándolo, con una estaca que atravesaba su hombro derecho, la sangre seguía fluyendo, goteando de sus dedos fríos.

La derrota… fue aplastante.

Ellos no estaban listos, para un oponente de la talla de Shòukǔ.

"¡Suéltame!" las patadas y forcejeos de Toph contra el rostro del guerrero, solo eran caricias para este último, que apretó su agarre alrededor del brazo de la pequeña maestra tierra, "¡Ahhhhh!"

Sus gritos de dolor, fue como música para el gigante, que escucho detrás de el, a las pocas máquinas y soldados de la nación del fuego que aún quedaban de pie.

No muy lejos de ahí, estaba Siu, escoltada por sus dos sobrinos, que quedaron en shock al ver toda la destrucción, y la derrota de todo el equipo Avatar.

"No te preocupes, te reunirás en la siguiente vida con el" 'consoló' Shòukǔ a Toph, que con rabia escupió a su rostro, "Al final sus sacrificios no serán vano, no temas, porque una muerte rápida será tu recompensa"

Toph lucho en vano, cuando sintió la mano del guerrero tomar su cuello.

Ella lo sabía, su cuello seria roto, ya podía sentir la fría sensación de la muerte abrazarla.

"Lo siento mamá, papá… chicos" las lágrimas bajaron por los ojos blancos de la maestra tierra, que resignada dejo de luchar, para recordar todos esos momentos que había vivido hasta aquí, en el mejor viaje de su vida.

Nuevos amigos.

Nuevos lugares.

Risas y diversión.

Lágrimas y furia.

Felicidad y tristeza.

"Fue… divertido…Naruto" murmurando por último vez su nombre, solo quiso que todo acabará para tal vez, solo tal vez ver en la siguiente vida, y por fin poder verlo a los ojos.

Si llegaba a ser ciega en el cielo, Toph se sentiría estafada.

Con una sonrisa, bajo la cabeza cuando los dedos de Shòukǔ se apretaron alrededor de su cuello.

"…" el guerrero marcado se detuvo, sus ojos se abrieron con sorpresa, cuando toda la ciudad empezó a temblar.

"¿Qué es esto?" No muy lejos de ahí, Siu sintió su cuerpo petrificarse, por una sensación de muerte y odio que jamás en vida pensó que sentiría.

No solo ella, todo el mundo lo sentía.

Nadie podía mover un solo dedo, hasta que la tierra dejo de temblar.

Los ojos dorados de Azula, reflejaron el inesperado pilar de chakra surgir del suelo, un pilar de energía roja y corrosiva que subía hasta perderse en el cielo.

La chica retrocedió asustada, y se cubrió los oídos cuando escucho el rugido más poderoso y fuerte que jamás haya escuchado en su vida.

Todos fueron testigos, cuatro largas colas hechas de esa extraña energía surgir del suelo, y empezar a destrozar todo a su paso.

El mismo suelo empezó a temblar y ceder, una buena parte de la ciudad, empezó a hundirse en las cuevas subterráneas de la ciudad amurallada.

Shòukǔ tuvo que soltar a la pequeña maestra tierra, cuando una de esas colas surgió del suelo debajo de el y casi le arrancó el brazo con el que sostenía a la niña.

Que fue atrapada por la cola.

Pero no solo ella, cada cola había tomado a los miembros del equipo Avatar, que fueron atraídos hasta un solo lugar, del que emergió un oscuro y temible ser, que hizo que todos en su sola presencia temblaran.

De pie en sus cuatro patas, parecía una bestia pequeña y extraña, que se podría decir tenía una semejanza con un zorro, sino fuera por su piel conformada por sangre y chakra, y cuatro colar que se movían detrás de el.

"¿Naruto?" Tendida en el suelo, Toph no reconocía el extraño ser, que al parecer había salvado a sus amigos, pero esos latidos, aunque ahora no eran iguales, era el, sabía que era él.

"…" El zorro de cuatro colas, temblaba sin control, sosteniendo su cabeza entre sus manos, su mirada estaba fija en los adolescentes heridos a sus pies.

Sus cuatro colas se agitaban en todas direcciones, destrozado roca y cristales, con un rugido golpeo el suelo con sus manos varias veces.

"Naruto…" pero la bestia dejo de moverse, al escuchar la suave y débil voz de Toph.

"¿Qué es esa cosa?" En el borde del enorme poso, Siu vio a ese monstruo que al parecer protegía al Avatar y sus amigos.

¿Un espíritu?

¿Un monstruo?

Un demonio…

"Es Naruto…" todas las miradas cayeron en Azula, que no había dejado de mirar al zorro de cuatro colas, el temblor de sus manos reflejaba el miedo que sentía.

"Yo… tengo una gran carga Azula, espero nunca tengas que saber que es"

¿Era esto a lo que se refería?

¿Era esto lo que en verdad era?

La princesa no podía tener una respuesta a esas preguntas.

Junto a los maestros fuego, Shòukǔ piso el borde del cráter para mirar hacia abajo, su rostro había perdido todo rastro de emociones, y sus músculos, cada músculo de su cuerpo parecía vibrar bajo su piel.

Sus sentidos le alertaban del peligro que tenía al frente.

"…" Naruto en su estado, enfoco sus ojos vacíos y blancos en Toph, que ni siquiera podía moverse, pero murmuró unas palabras que hizo que todo el cuerpo del jinchiruki se tensara.

"Naruto…" levantando su mano como pudo, la maestra tierra apunto a la distancia hacia Shòukǔ, "Fue el…" murmuró con poca fuerza, su garganta le dolía por solo hablar, tragándose todo ese dolor, apretó sus dientes y puños, "¡Acaba con el!"

Toph grito con todas fuerzas, apuntando a la persona que los había hecho tanto daño.

Shòukǔ se quedó de pie petrificado, cuando sintió la mirada sedienta de sangre y odió de esa criatura, que tenía su atención solo centrada en el.

"…" estrechando su mirada, el guerrero hizo que su musculatura creciera y su fuerza se disparará a los cielos, con una sonrisa de ansias formándose en sus labios, le devolvió la mirada al zorro de cuatro colas.

Que dio un ensordecedor rugido.

Monstruo contra demonio.

Una nueva pelea más aterradora y peligrosa acababa de empezar.

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Chan

Channnnnn

Channnnnnnnnn

Channnnnnnnnnnnnn

¿Qué les parece?

Uffff

El capítulo más largo hasta ahora de esta historia, para mí, el mejor capitulo que eh escrito hasta ahora.

Y aunque me gustaría decir que les voy a traer un capitulo sorpresa de la continuación de esto, pues no, esta semana comenzaron los exámenes finales y por suerte ya aprobé dos de los seis que tenía que rendir, la semana que viene serán los más difíciles, y no les voy a mentir, estoy que me cago del miedo.

¡Deséenme suerte gente! ¡Porque voy con todo!

Como siempre les deseo lo mejor a ustedes y sus familias en estos tiempos difíciles.

Sin más, CHAAAAAAUUUUUUUUU y que les vaya bien.