Mi Querida Kagami

Tras el siniestro vial en el que falleció Konata todas sus amigas se habían empezado a distanciar… Pero como no podía ser de otra forma la que más sufrió esa muerte repentina fue Kagami que desde entonces sufría lo indecible por la ausencia de su amada… Todo esto bien lo sabía Misao y, para qué negarlo, en cierta forma de había aprovechado de Kagami ya que ésta estaba prácticamente todo el tiempo muy triste y cuando Tsukasa se ausentó dos días seguidos a causa de sus prácticas de enfermería Misao visitó el apartamento que alquilaban las gemelas con el claro objetivo de no dejar pasar más tiempo a Kagami en esa condición tan miserable… Pero sin realmente proponérselo había terminado teniendo sexo con Kagami… Misao le decía lo típico en esta clase de situaciones: "¡Ya supéralo!", "Lo de Konata no fue tu culpa…", "¿Hasta cuándo vas a seguir así?". Misao entonces notando que nada de lo que decía funcionaba se levantó a remera y se quitó el corpiño dejando al aire sus tetas pequeñas pero turgentes.

– Mírame, Kagami, yo también sufro… Sufro por vos…

A la castaña le empezaban a brotar las lágrimas y sólo entonces Kagami empezó a reaccionar estando ahí sentada sobre su cama con los pies sobre el piso de cerámica. Kagami estiró un brazo frente a sí como invitando a Misao y ésta no se lo pensó dos veces para aceptar su propuesta.

– Kagami…

Como era de esperarse Misao fue la activa en el acto amoroso… Y cuando finalizaron aquel bello encuentro entre sus cuerpos Misao gruñó el nombre de Kagami mientras que esta última sólo alcanzó a lanzar un fuerte gemido de satisfacción…

Misao dejó caer la cabeza sobre las tetas medianas de Kagami y el resto del cuerpo lo tenía casi completamente encima de la otra. A Kagami este hecho lejos de molestarle le gustó y entrelazó los dedos de la mano derecha con Misao.

– Kagami, te quiero… Te amo…

Misao ronroneó estas palabras de amor con languidez por los retazos del reciente orgasmo esperando que Kagami le retribuyera en igual sentido.

– Misao… sé que las muertas son malas amantes pero a pesar de todo mi corazón le sigue perteneciendo a Konata… No quiero hacerte sufrir más… Déjame a solas con mi miseria…

Misao entonces se levantó a medias y empezó a reprocharle a Kagami con palabras obvias que no hicieron mayor efecto en Kagami.

Viendo que Kagami volvía a tener ese semblante triste de los últimos tres años muy a su pesar Misao casi desistió de convencerla y también de volverla a hacer suya…

Ahora Misao se duchaba en el baño de las gemelas y cuando se vistió se despidió de Kagami con un breve beso superficial en los labios.

– Kagami… Si te sirve de algo aunque no te vaya a convencer seguiré cerca de vos… Ya sabes que no sos la única que sufre…

Kagami captó el mensaje pero decidió seguir sin cambiar de opinión…

En el Apartamento de Misao…

Misao pese a su desconsuelo se notaba un poco mejor… Notaba que había hecho un mínimo avance para con su querida Kagami… Y luego vio que se había olvidado el celular sobre la mesa de la sala comedor de su apartamento… Lo revisó y leyó el nuevo mensaje que le dejó Hiyori… A veces le daba envidia la relación de amor de pareja que tenían sus amigas Hiyori y Patricia… Pero seguiría teniendo paciencia y constancia porque el amor que notaba hacia Kagami era auténtico…

FIN

Notas del Autor: Creo que casi lo mejor que se me da en cuanto a ser autor de fics es redactar fics basados en otros fics ja ja xD. En este caso me basé en el gran fic de "Amor y Redención" del gran autor "Nadaoriginal". ¡Saludos, gente!