Notas:

-La historia comienza unos días después de que Tamahome fuese drogado por Yui en el palacio de Kuto y la pelea entre Tasuki y Tamahome.

-el efecto de la droga que le dio Yui a Tamahome no es permanente y desaparece al cabo de algunos días.

-Tamahome no vuelve a Konan inmediatamente después, por tanto la lucha entre él y Hotohori no sucede.

-Amiboshi no se infiltra entre las estrellas de Suzaku. Sin embargo también ha desaparecido igual que en el manga/anime (aunque en otras circunstancias). Por tanto las estrellas de Seiryu también deben buscar el Shinzaho (tesoro de los dioses) para invocar a su dios.

Lo que ya ha pasado antes del comienzo de mi historia es lo mismo que en el anime/manga, y lo que haya podido cambiar lo relataré a través de flashbacks.

DISCLAIMER: ni la serie ni los personajes de FUSHIGI YUGI me pertenecen.

Capitulo 1. LA TRAICIÓN

-"Siempre estaremos juntos, me quedaré en este mundo contigo. Te amo"-

Tamahome no podía apartar esas palabras de su mente. ¿Cómo podía haber traicionado así a Miaka? Ahora lo veía claro. En la fría celda del Palacio de Kuto había tenido mucho tiempo para pensar, ahora que los efectos de la droga psicotrópica que le había dado Yui por orden de Nakago habían pasado, los remordimientos venían sin cesar. -"Maldita droga" -pensó. Se acordaba de todo, todo el daño que había hecho a Miaka y a ese tal Tasuki, casi lo mata y era una estrella de Suzaku, igual que él. Aun así no podía evitar sentir envidia de él. Mientras él mismo infligía tanto daño a su amada, el pelirrojo había luchado por protegerla, había furia en esos ojos color ámbar mientras peleaban. ¿Quién era él para ella?- "Maldita sea! Y ahora ¿estoy celoso?" ¿Por qué demonios acepté ese estúpido trato con Nakago? He sido un idiota y un ingenuo…"-

FLASHBACK:

Tamahome fue guiado hasta una cámara donde había un trono y una escultura de un dragón. Allí sentado estaba un hombre alto de pelo rubio y ojos azules. –"¿Qué es lo que querrá de mí? ¿Quién es este hombre de aspecto extranjero? Solamente me dijeron que tenía un trabajo para ofrecerme. Necesito dinero para mi familia y siendo el palacio de Kuto pagarán bien, supongo…"- pensaba Tamahome mientras se acercaba a su interlocutor.

-"Hola Tamahome, permite que me presente. Soy Nakago, el general de Kuto. He hecho que te trajeran aquí porque tengo algo interesante que ofrecerte"- Nakago se inclinó hacia delante para fijar la mirada de Tamahome.

-"De qué se trata?"- contestó Tamahome un poco desconfiado.

-"Hemos oído que la sacerdotisa de Suzaku ha aparecido y que invocará al Dios Suzaku. Querríamos asegurarnos de que su proceso de invocación no ocasionará problemas a nuestro país. Tú como estrella de Suzaku que eres, podrías ser nuestro infiltrado y transmitirnos información relevante. El rey de Kuto está nervioso, está movilizando su ejército por miedo a una invasión de Konan ayudado por su dios."- el general hablaba calmadamente y su voz tenía una frialdad increíble.

-"¿De verdad? "-interrumpió Tamahome en un tono irónico-"Discúlpame pero tenía entendido que era Kuto quién quería entrar en guerra con Konan. La invocación de Suzaku era más bien para protegernos de vuestro país".- Tamahome frunció el ceñó sin apartar su mirada.

-"Creo que ambos países están a la defensiva a causa de la aparición de vuestra sacerdotisa, es por ello que te pido que nos informes periódicamente sobre los planes del emperador de Konan y las estrellas de Suzaku. Kuto quiere mantener la paz, pero si se ve amenazada no dudará en desplegar su ejército. Creo que es la única manera de convencer al rey de mi país de que las intenciones de Konan no son iniciar una guerra"- Nakago parecía convincente, al fin y al cabo no le faltaba razón. Siempre habían habido tensiones entre ambos países y la aparición de la sacerdotisa de Suzaku podría haber puesto en alerta al país de Kuto..

Al ver que Tamahome estaba pensativo, el general Nakago no dudó en insistir -"Escucha bien Tamahome, si aceptas darnos información de las estrellas de Suzaku y su sacerdotisa, a cambio nunca más tendrás que preocuparte por el dinero ni por tu familia"- le sonrió seductoramente- "Solamente quiero información, nada más. Gánate su confianza y todo irá bien".-

Tamahome pensaba en su condición de estrella de Suzaku. Era algo que no le importaba demasiado. Lo veía más bien como una mera ventaja para poder ganar dinero y poder mantener a su familia. Le daba igual el dios Suzaku o su invocación. Y además ahora que Miaka había vuelto a su mundo hace ya varios meses, era poco probable que volviera así que no habría tal invocación. Y de este modo podría ayudar a mantener la paz. Sin embargo, la gente no sabía que la sacerdotisa había desaparecido, era un as que Hotohori, el emperador de Konan, guardaba en su manga. No podía revelarlo, aún.

-"De acuerdo, si afirmas que mi familia tendrá todo lo que necesita y que jamás nos faltará dinero, acepto. Sin embargo quiero poner una condición… no haré nada que perjudique ni a mi país ni a las estrellas de Suzaku ni a la sacerdotisa por supuesto." – Tamahome miró seriamente a los ojos del general.

-"Por supuesto"- aceptó Nakago sin apartar los ojos de los de Tamahome.

FIN DE FLASHBACK


En el palacio de Konan la noche era tranquila, todos dormían a excepción de Miaka. Había salido a dar un paseo por los jardines, era una noche despejada y corría una brisa agradable. Hacía una semana que habían vuelto de Kuto. Tras la pelea de Tamahome y Tasuki, ella seguía intentado encontrar una explicación a todo lo ocurrido. Tamahome no era él mismo, su personalidad había sido alterada de alguna manera. Eso lo sabía. Pero había algo que era cierto. Tamahome trabajaba para Nakago. Él mismo lo confesó tras dejar a Tasuki inconsciente y ella sabía que no mentía. ¿Cómo no pudo darse cuenta antes? Le había estado utilizando todo este tiempo. ¿Todo su amor había sido una mentira? Se sentía traicionada, él era una estrella de Suzaku, su deber era protegerla, ¿no? Ella había puesto en peligro a todos para traerlo de vuelta, ella había estado buscando a todas las estrellas de Suzaku para poder recuperarlo e invocar al dios, y después iban a permanecer juntos en este mundo, para siempre. ¿Qué se supone que debía hacer ahora?– "Vamos Miaka, pasa página, debes olvidarte de él. No sirve de nada amar una mentira" – se decía a ella misma mientras asomaban lágrimas en sus ojos.- "Según lo que nos dijo Taitsukun, ante la ausencia de Tamahome debemos encontrar el Shinzaho para invocar a Suzaku y le pediré que me devuelva a mi mundo, con Yui." –Intentó convencerse a sí misma. Tenía el corazón destrozado. – "También le pediré que me haga olvidar, este dolor es insoportable".-Refunfuñó.

Sin darse cuenta se había detenido delante de la habitación de Tasuki. Había luz –"parece que él tampoco puede dormir. Puede que el dolor de sus heridas no le deje conciliar el sueño" –se sintió culpable.

De repente la puerta se abrió y Tasuki apareció de una pieza, totalmente recuperado.

-"¡Ah Miaka!, no esperaba encontrarte aquí. Mitsukake me ha curado POR FIN"- dijo con un aire de enojo- "pensé que me moría de aburrimiento ahí tumbado todo el tiempo. ¿Por qué diablos tardó tanto en curarme? En fin, quería estirar un poco las piernas y salí a dar una vuelta. ¿Qué haces tú a estas horas despierta? ¿No deberías estar descansando?"

-"Me alegro que ya estés bien"-dijo Miaka con un aire triste pero forzando una sonrisa- "no podía dormir así que yo también salí a pasear pero ya regresaba a mi habitación, buenas noches" – se despidió con la mejor sonrisa que podía fingir y se alejó. Se sentía increíblemente culpable de lo que había sufrido Tasuki por ella, en el momento de la pelea había tenido tanto miedo de perder a Tamahome que se olvidó completamente de Tasuki. No fue hasta que el pelirrojo cayó inconsciente que se dio cuenta de que tampoco hubiera soportado el perderle a él. Tasuki era su amigo. Siempre le hacía reír de una manera totalmente ingenua e inocente. Era arrogante y presumido, pero en el fondo era un sentimental y muy valiente. Pensando en ello se quedó dormida, tener a Tasuki con vida era como un bálsamo que la aliviaba.

Tasuki vió a Miaka alejarse. Ella era como un libro abierto, seguía triste y con el corazón destrozado por mucho que intentara ocultarlo. - "¡Maldito Tamahome! La próxima vez que me lo encuentre le daré una paliza que no olvidará".- Se sentía mal por su sacerdotisa. Ella estaba siempre tan alegre y llena de vida. Cuando la conoció por primera vez pensó que era una niña ñoña y chillona. Pero pronto se dio cuenta de su increíble personalidad y carisma. Aunque era una debilucha era valiente con una increíble fuerza de espíritu y no le importaba darlo todo por los demás. La admiraba. Así pues enseguida le inspiró confianza y decidió unirse a ella y sus estrellas. Por eso mismo verla así ahora le producía una inmensa tristeza. –"¡Bah!"- intentó quitarle importancia- "Lo superará, ella es fuerte y nos tiene ahora a su lado… La verdad que no sé qué es lo que habrá visto en ese bastardo de Tamahome… ¡Arrgghh Mujeres!" -gruñó levantando la mirada al cielo y cruzando sus brazos por detrás de su cabeza – "¡no hay quién las entienda!" y siguió su camino.


CONTINUARÁ...

Gracias por leer esta historia. Hace tiempo que la tenía en la cabeza y por fin me decidí a escribirla. Me siento muy feliz de poder compartirla con vosotros. Espero que os guste!