Capítulo 22: Epílogo

"¿Qué lugar es este?... Todo está oscuro y silencioso. No siento nada, ni dolor, ni alegría, ni tristeza... Solo paz..."

-"Estrella de Suzaku"

"Una voz... ¿quién es?"

-"Tu tiempo en el Universo de los cuatro Dioses ha terminado. Sin embargo, tú y tus compañeros estrellas de Suzaku y sacerdotisa no habéis completado vuestra misión."

"¿Nuestra misión?"

-"Aún así, todavía tienes la oportunidad de continuar al lado de tu sacerdotisa."

"¿?"

-"Debes elegir entre continuar persiguiendo tu destino o avanzar hacia la luz, integrando el Limbo donde la paz eterna te aguarda."

"¿El limbo? ¿Paz eterna?"

-"El Limbo, un lugar reservado para las estrellas guerreras de los dioses, cuyas vidas se han apagado."

"¿Suzaku?"

-"Si decides permanecer al lado de tu sacerdotisa, renacerás como un ser nuevo en su mundo, y los recuerdos de tu vida pasada se te revelarán a la edad en la que dejaste este mundo. Sin embargo, de ti dependerá encontrar a la sacerdotisa, vuestros lazos os acercarán, pero ten en cuenta que llevarás el peso de una nueva vida."

"Estar al lado de Miaka... en otra vida..."


El el hospital, ambas muchachas se recuperaban de su fatal accidente. Miaka estuvo feliz de compartir habitación con su amiga. Ella no recordaba nada de lo que había pasado. Según le contó Yui, las dos amigas habían salido a pasear por el monte, cuando Miaka cayó por un acantilado lastimándose gravemente. Yui había bajado hasta ella para ayudarla, pero las dos quedaron atrapadas y pasaron varios días hasta que aquellos montañeros al fin las encontraron. Miaka no recordaba nada de todo aquello, y los médicos achacaron su pérdida de memoria al golpe que había sufrido en la cabeza en la caída.

La madre de Miaka y los padres de Yui habían estado muy preocupados, y la policía había estado buscándolas durante todo ese tiempo. La pesadilla al fin había terminado.

Tras una semana de recuperación en el hospital, le dieron el alta a Miaka. Yui recibió el alta unos días antes, aparte de fatiga extrema y deshidratación, no tenía ninguna herida grave.


Algunas semanas más tarde, Yui y Miaka pasaron su examen de ingreso a la preparatoria, y tras conocer el resultado, las dos chicas quedaron para ir a celebrar su futuro próximo.

-"Al final iremos juntas a la misma preparatoria, ¡Estoy tan contenta!" - le dijo Miaka con una gran sonrisa. -"Aunque, siento que no hayas podido ingresar en Jonan..." - dijo cambiando su expresión y tono.

-"Bah, tranquila. Era más el deseo de mis padres que mio. ¡Yo también estoy contenta de que no nos separemos!"

El buen humor de Yui, animó el ambiente y Miaka sonrió de nuevo.

-"¿Sabes qué? Creo que lo importante es que estamos aquí, juntas." - comentó Miaka levantando las manos al aire. -"Quiero decir, desde que tuvimos aquel accidente, me ha hecho pensar muchas cosas. Pienso que tenemos suerte de que ambas salimos vivas de aquello, ¿no crees?"

Yui asintió con sentimiento agridulce mientras Miaka se colgaba de su brazo.

-"¡Ya sé! ¡Vayamos a celebrar que seguimos vivas!"- exclamó Miaka con su habitual entusiasmo.

-"¡Claro! ¿Dónde te apetece ir?"

-"¡Vayamos a aquella cafetería donde trabaja ese camarero tan guapo!"- le dijo con una sonrisa de oreja a oreja.

Yui sonrió y se sintió feliz de encontrar a su amiga tan alegre de nuevo.


Cuando llegaron a la cafetería, las dos amigas tomaron asiento.

-"Mira ahí esta"- le susurró Yui.

Sin embargo Miaka estaba mirando en otra dirección. Cuando Yui siguió la mirada de su amiga, su corazón dió un vuelco.

-"Creo que ahora me gusta más aquel de allí, ¡es guapísimo!"- le dijo en voz baja Miaka con ojos brillantes señalando disimuladamente a otro de los camareros del bar.

El chico de pelo oscuro y ojos grises se acercó hasta su mesa para tomarles nota, cuando de pronto su rostro se tornó pálido y se quedó paralizado por un segundo al ver a Miaka. Ella, algo extrañada por su comportamiento, no pudo evitar quedar hipnotizada por su belleza.

-"¿Qué les pongo señoritas?"- dijo el muchacho amablemente tras recuperar la compostura.


-"¿Qué le pasa? ¿Acaso ha visto un fantasma?"-preguntó Miaka una vez que el camarero se fue a preparar su orden.

Yui solo se encogió de hombros.

-"Aaayyy pero es tan guapo..." - dijo Miaka con la cabeza en las nubes.

-"Discupa, tengo que ir al servicio, ahora vuelvo".

Yui se levantó y disimuladamente se acercó hasta el apuesto camarero. Le agarró del brazo y se lo llevó a un lugar discreto.

-"¿Se puede saber qué estás haciendo tú aquí, Tamahome?"

FIN... CONTINUARÁ?

Y este es el fin de mi historia. No ha tenido demasiados comentarios, así que no sé si ha gustado o no. Quisiera escribir una secuela, pero no sé si encontraré la motivación, ya que no tengo demasiados seguidores. Quizá la haga de todos modos, al fin y al cabo, escribo porque me gusta. Aunque si solo un comentario me piden la secuela, me haría mucha ilusión!

Saludos a todos!