El cuchillo iba y venía. Imposiblemente afilado, cortaba con facilidad todo lo que se atravesaba en su camino, sean huesos, tendones, músculos u órganos. Lo que una vez pudo estar vivo yacía inerte con demasiada sangre y otros fluidos vitales a su alrededor, ahogado en sus gritos desesperados de auxilio que cayeron en oídos sordos y crueles.
No fue difícil despedazar a la víctima. Los cortes cumplían un orden particular, nada muy complicado para que luego sea fácil separarlos. Se los llevaría de ahí. A un lugar donde nadie sospeche las atrocidades que se habían cometido, donde aún si encontraran el cuerpo en su deplorable estado, seguirían inmediatamente su camino sin tomarle mucha atención.
El asesino sonrió, satisfecho con su trabajo antes de salir de la escena del crimen.

No era un trabajo cualquiera, el suyo. Era uno que demandaba dejar de lado sus sentimientos, deshacerse de todo rastro de piedad y pena, olvidar cualquier sentido de moral y concentrarse en la vida que debía arrebatar. Además, necesitaba discreción, ya que, como miembro de la sociedad, debía sonreír y saludar cortésmente a todas las personas sin vacilar.
Sin obtener cargos penales por almacenar cadáveres.
Sin sentir el mínimo remordimiento por todo lo que hacía.

Lumpy no cumplía con todas las características necesarias, pero alguien tenía que abastecer la carnicería.


Se me muere el fandom :'(

A este paso terminaré escribiendo en inglés. ¿Dónde se fueron todos aquellos maravillosos escritores que me hacían perder horas de sueño con las preciosidades literarias que escribían?

En fin... yo seguiré redactando estupideces hasta que me muera y las subiré cuando me acuerde que existen.