"Piedad."

Por B.B. Asmodeus.

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Fandom: Game of Thrones.

Parejas principales: Jon Snow/Tyrion Lannister; Jaime Lannister/Brienne of Tarth.

Rating: Explícito/Mature.

Categorías: AU + FIX-IT + CRACK FIC. Omega verse. Realidad Alterna de 8x04/8x06. Saltos en el tiempo. Romance, Humor, Drama, Suspenso. La Guerra Apenas Empieza.

Spoilers: Libros, Temporadas 1-8.

Linea del tiempo: Este capítulo estará centrado en el inicio de 8x04 "The last of the Starks".

Sinopsis: Daenerys se mostró intrigada con su petición. Actuó como si Jon hubiera tartamudeado, ladeando su rostro con la curiosidad de un ser irreal. "Perdona a Tyrion." Jon masculló. "Muestra piedad." "¿Por qué? ¿Porque lo amas?"


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i.

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"Porque he hecho cosas

de las que no puedo hablar

Y he intentado deshacerme de ti

Pero simplemente tu rastro no se va."

-Halsey, "Haunting."

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Antes.

Winterfell.

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JON II

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"¡Ah! Mis más sinceras disculpas... Debo estar más ebrio de lo que pensaba. De repente… todas las puertas luces idénticas para mis ojos."

Jon, quien había estado en proceso de remover su jubón de cuero, se congeló con la inesperada incursión a su alcoba. Que su privacidad fuera invadida por segunda vez en la misma noche, le irritó más de lo esperado.

Los residuos del enfrentamiento con Danny todavía le intoxicaban.

Le irritó la frescura con la que Tyrion pareció reemplazar la presencia de Daenerys, trayendo con él más juegos mentales y acertijos emocionales. Vaciado de paciencia, Jon arrancó lo que quedaba de armadura de su torso, aventándola a una de las sillas cerca de la cama.

Al ver a Tyrion todavía atascado en el umbral, rodó sus ojos. "Lord Tyrion. Si va a entrar, hágalo ya. Está dejando que el frío termine de congelarnos hasta la muerte."

"Mm. Sí. Una verdadera tragedia para nuestras testículos, considerando lo que acabamos de vencer." El chillido de la madera le avisó a Jon de la puerta sellándose. De reojo, la figura del Lannister ladeó vertiginosamente a su derecha en su intento de encontrar su eje. Jon sonrió para sí, a pesar de las circunstancias.

La peste a vino Dornidense fue detectable para sus narices sensibles. El Alfa reconoció la dulzura. Así como la capa de algo más denso entremezclado. Algo picante.

"Por los Siete. ¿Qué demonios te hizo ahora?"

Jon peló sus dientes. Un gruñido de advertencia rozando sus diente frontales.

Tyrion, cabizbajo ante el comando, se deslizó por la longitud de la alcoba, a duras penas conservando el balance. Se dejó caer en la silla previamente ocupada por Daenerys, frente a la chimenea. Aspiró profundo, poniendo a prueba sus sentidos.

Jon esperó por otra broma cruel.

"Como carne en carbón, ¿no crees?"

"¿Perdón?" Jon le dio las espaldas, terminando de remover sus botas. Posteriormente, permaneció de pie, su mirada todavía enfocada en los recuerdos. En las súplicas de una mujer bajo amenaza.

"No encontré la perfecta comparación hasta que atestigué fuego lloverle a los Tarly. Pobres bastardos… El olor. Así es su olor, ¿cierto? Carne de puerco al carbón, siseando. Supongo que tal aroma le resulta tentadora a un Lobo, como tú."

Un resoplido salió de Jon. "No estoy interesado en intercambiar dulces poesías sobre nuestra Reina一"

"¿Poesías? ¿Impulsos biológicos? ¿Cual es la diferencia?"

"Está ebrio." Jon talló su frente, dejándose caer sobre la cama de plumas. "No está hablando con sentido."

"¿Qué quería?" Tyrion estiró su rostro hacia él con la fragilidad de las muñecas de trapo con las que Sansa había jugado de pequeña. "¿Qué te hizo?"

Jon elevó su mirada al nivel del Enano. Ambos hicieron conexión, y como era usual, la calidez de la alcoba se identificó.

Lamiendo sus labios, Jon prefirió huir del tema. "Huele a sangre. Como una herida, todavía abierta. Por lo menos… para mi."

Las sombras escondieron gran parte de las expresiones faciales de Tyrion. Su voz, sin embargo, fue un obvio indicador de la pasión de sus ideologías一del veneno que quería soltar a su alrededor. "Conveniente. Casi… perfecto, para un par de depredadores como ustedes dos."

"No." Jon susurró. "Lo que me atrae a ella es algo que me petrifica. Me recuerda cuando solía mirar la caída del Muro en Castle Black… y encontraba sólo penumbras mirándome de vuelta."

Una larga pausa permitió que la confesión calara lo suficientemente hondo. Jon creyó que con eso terminaría el interrogatorio sobre su -anticlimática- vida amorosa.

Se equivocó.

"Eres dulce con ella." El susurro le causó escalofríos. Sonó a reproche. "Eres gentil, como un chico enamoradizo. No luces petrificado cuando estás con ella… Al menos, no hasta recientemente, donde prefieres salir en dirección contraria a decirle buenos días. ¿Qué pasó? ¿Qué te hizo?"

Jon frunció su ceño, reconociendo la insistencia. "Nada."

"¿Entonces? ¿Qué ha cambiado?"

Jon se mantuvo en silencio.

"La vi salir de aquí. Estaba hecha una piedra."

Así que, una invasión no tan accidental, después de todo. Jon debió sospecharlo. "Le aseguro, Lord Tyrion. Si lo que le preocupa es que el Norte vaya a levantarse en armas contra nuestra Reina por un insignificante desacuerdo一"

"No me refiero a la salud política de su alianza."

"¿En serio? Esa sí sería una primera vez."

Tyrion le sorprendió con una risa. "Buen chico. Estás aprendiendo."

La apreciación. El tono de voz. Encendió algo que Jon que había creído extinto mucho tiempo atrás. Buen chico.

-Buen chico, Tyrion había susurrado, acurrucado sobre las gruesas raíces de árbol, en camino a Castle Black. -Dulce chico.

"Puedo encaminarlo a sus aposentos, mi Lord." Aunque sería lo último que Jon deseara hacer en estos momentos, ser caballeroso le ganó más. "Viendo el gran desafío que los escalones debe representar para usted."

"Ah. Y además de una mejorada compresión de relaciones políticas, has adquirido un sentido del humor! ¿Acaso no cesarán las sorpresas esta noche?"

Jon sonrió.

"He dormido en peores lugares. Lo sabes. Déjame aquí, cerca de la chimenea. Prometo no estar aquí al amanecer. Sólo requiero… Bueno, primeramente no quedarme sin pelotas."

Jon le arrojó una de las pieles, cortando su ridícula letanía.

"¡Uff! ¡Tan incivilizado!" Sus rizos brotaron de las pieles como brócolis. Jim no recordó haber visto algo tan gracioso desde que Robb había metido una rata a la habitación de sus hermanas para hacerlas gritar.

"¿Algo más que necesite?"

El León se estiró a lo ancho de la silla, favorecido por su tamaño para encontrar una mejor posición. "Sólo una última pregunta."

El gruñido ya estaba naciendo en su garganta.

"¡Calma, hombre! Sólo una sencilla cuestión que no involucra los complicados asuntos de mujeres y acuchilladas en la espalda…"

Jon suspiró. "¿Ahora qué?"

El sonido de las botas de Tyrion cayendo al suelo le provocaron regresar su mirada al hombre.

"¿Qué se siente?… Volar. En una de esas bestias."

Oh.

Tyrion se cubrió de pies a cuello con las pieles. Se acurrucó en similar forma a como lo había hecho el viaje a Castle Black, buscando por el calor corporal de Jon Snow descaradamente. Ver a Jon tartamudear y ahogarse con su propia saliva, habían sido algunos de sus pasatiempos favoritos en aquel entonces.

"Debe ser una experiencia… significante."

Ciertamente, no había palabras para describirlo. Jon jaló de las pieles de la cama, colocando una rodilla sobre la superficie. "¿Por qué no lo averigua usted mismo?"

El shock fue gratificante. Jon estaba comenzando a sospechar que el León no estaba tan ebrio como aclamaba.

"Rhaegal es tímido, pero más templado de carácter que Drogon. Podríamos intentar de convencerlo de llevarte en un vuelo."

"¿Convencer a un dagón? ¿Como mierda se logra tal cosa?"

Jon gimió de placer al por fin dejar caer su cabeza en la almohadilla de plumas. "Usted es un Maestro adulador. Estoy seguro que pensará en algo con el cual seducir a un Dragón."

"No está lastimado, ¿acaso?"

"Con todo el respeto, Rhaegal apenas lo sentiría encima, mi Lord."

"Jon Snow." Tyrion chilló. "Sabía que debajo de esa cara santurrona, habitaba una criatura capaz de colmillos afilados."

Jon se sorprendió a sí mismo con su resoplido.

"Y basta de Mi Lord." Vino otro chillido. "¿De dónde ha provenido esta repentina fascinación por títulos formales? Nos conocemos mejor que eso."

Era una defensa. Una manera de alejarse del calor que le hervía la sangre al inhalar la dulzura de un Hombre-Medio, dueño de piernas demasiado cortas y una mente inteligente. Era una pauta donde Jon se recordaba que ya no era un chiquillo ingenuo creyendo que la Guardia de la Noche sería el acto más honorable que cometería en su vida. "Culpo a la sobriedad regresando a mi."

Hubo otra pauta en la conversación. Más pesada que las anteriores.

"Sé cómo podríamos solucionar tal tragedia."

Por supuesto. Jon cerró sus ojos, apretando sus párpados. Por supuesto que Tyrion optaría por embriagarse más. Sólo así obtenía más valor. "Tyrion."

El nombre se perdió en las cuatro paredes de la alcoba de piedra. La alcoba que le había pertenecido a Robb.

"Tyrion." Repitió, el susurro siendo arrancado de sus intestinos.

-"Por favor, no lo hagas." Escuchó a Dany en su cabeza. -"Nadie tiene que saberlo."

"Ése es mi nombre, efectivamente." Oro cortó la influencia de fuego; oro líquido vertiendo de los labios de un Omega de piel de León. Jon juró sentir la voz de Tyrion en su oreja. "No lo gastes en vano, Jon."

"Soñé contigo." Pretendió estar a solas, para hacer fluir las palabras, igual de tosco. "Una vez. Después de regresar."

"Por regresar, te refieres…"

"Cuando desperté con siete apuñaladas en mi torso, y otra en mi corazón. A eso me refiero."

Tyrion fue una almeja, entonces. Jon prosiguió.

"Al regresar, mis ojos no funcionaban como debían. No podía encontrar el color de las malditas cosas. Miraba en tonos grises. Lo blanco de la nieve. El negro de los abrigos de mis hermanos. Pero los ojos de Ghost no brillaban su usual tono rojizo. El cielo era una insípida pieza de pergamino colgando sobre mi. Mantuve mi boca cerrada… En caso de que la Mujer de Rojo quisiera dictar que había regresado de manera… equivocada."

"Jon一"

"Un día entero. Un dia entero viví en ese terror. Luego, cuando ya no pude posponer más el cerrar los ojos y dormir una noche entera一Soñé contigo." Había sido, literalmente, un ensueño cubierto en oro. "Al despertar, podía reconocer colores de nuevo."

Había esperado otro largo lapso de silencio, tal vez a Tyrion roncando a estas alturas.

Sus expectativas continuaron siendo excedidas. Los sonidos de las pieles siendo arrojadas al piso le avisaron que el Pequeño León seguía despierto. Jon se alzó sobre sus codos en la cama.

Tyrion, ahora con pies cubiertos sólo en lana caminaba determinado hacia la cama, ojos engrandecidos. Jon los pudo ver con más claridad. Irritados, rojizos. Jon recordó que tan rubio Tyrion había lucido en su primer encuentro, otra criatura por entero. Tyrion había sido un hombre más cruel en aquel entonces. Cruel, pero más honesto que la misma maldita familia de Jon.

"¿Qué soñaste?" Tyrion susurró, ahora al pie de la cama, sosteniéndose de las pieles con dedos cortos. Siguió mirando a Jon como si el Lobo lo estuviera destripando con una navaja. "Dime."

Jon no parpadeó. "Algo que nunca sucedió."

El Enano hizo una mueca.

"Esto nunca sucedió." Repitió el recuerdo de aquel Tyrion, sus labios azules por el malnacido frío. "Es sólo que sería una tragedia. Cada hombre merece conocer el sabor de un beso que no haya venido de su madre, hasta los bastardos. Tu no tuviste ni siquiera eso."

Sobre el Muro, ambos caminando por el borde de hielo, con la mayoría de sus extremidades entumecidas, tal estupidez no había sido calificada tan mala idea.

Tal ocurrencia nunca había sido discutida de nuevo, ambos fieles al pacto. Ni posteriormente al reencuentro en la bahía de Dragonstone, ni durante todos los difíciles, sangrientos, y terribles acontecimientos que le habían seguido. Ante la cara de una Eterna Noche sobre todos ellos, no había habido lugar para este tipo de insulsez.

Cuando Tyrion lo tocó, Jon permaneció inmóvil.

La palma derecha de dígitos angostos recorrió la planicie del abdomen de Jon. El camisón percudido fue levantando lentamente, sólo continuando cuando Jon dio permiso con una ladeo de su mentón.

"Dioses." La reacción de Tyrion no fue muy disimilar a la de Danny, al ver las cicatrices. Ambos tuvieron el shock en común. "¿Todavía duelen?"

"No." Conforme los dedos fueron subiendo hasta su pecho, el cuerpo de Jon fue descendiendo de regreso a la cama. "No siento nada."

"Mi dulce muchacho. Vistes las cicatrices por fuera, cuando la mayoría de nosotros las cargan por dentro."

El roce ligero sobre uno de sus pezones le incendió一siendo este intencional, o no. Jon siseó entre dientes. El deseo fue una revelación. Calor se centró en sus entrañas, colándose por su hombría como fiebre.

De repente, la vulnerable posición de Tyrion le convirtió en presa. Jon atrapó ambas manos con las suyas. Su mirada inmovilizó la del Lannister. No fue fácil leer aquel rostro, vistiendo cicatrices propias.

Flirtear siempre les había sido natural.

Esto, era algo completamente distinto.

Se sintió como una confirmación dejar el deseo fluir por su cuerpo, en lugar de frenarlo y cortarlo de raíz. Evocó el beso de Dany, el breve placer de sentirla gruñir contra su boca, antes que la realidad lo obligara a parar. No hubo culpa esta ocasión. El Alfa interior expresó hambre, y Jon le hizo eco.

El sonido emitido de la boca de Tyrion siempre lo recordaría. Un compuesto de sorpresa y excitación al ser alzado del piso y aventado a la cama en un sólo movimiento limpio. La incredulidad fue para reírse. La explosión de feromonas, no tanto.

Jadeante, Tyrion se estremeció ante él, justo como Daenerys bajo su cuerpo, desnuda y doblegada.

Luego, el León desnudó sus garras. Empezó a jalar del camisón de Jon con urgencia. Jon le siguió en entusiasmo, pasando la pieza de ropa sobre su cabeza. Sintió las manos del Enano ágiles en sus pantalones, jalando de los hilos. Jon rió, no realmente sabiendo que hacer con sus propias manos.

"Arranca el maldito cuero si tienes que hacerlo." Tyrion metió una mano a su regazo en cuanto tuvo la oportunidad. Ambos gimieron ante el contacto.

"Necesitaría…" Jon entrecerró los ojos con la exquisita sensación. "Necesitaría que me dejaras ir primero."

Tyrion, al contrario, masajeó el apéndice pronto irguiéndose en su palma. "Lo intento, créeme. Mi cuerpo… se rehúsa a obedecer a mis pensamientos. Un… cruel dilema."

Jon tuvo que trabajar cómo pudo, enredando sus brazos juntos a los de Tyrion para acostarlos en paralelo sobre la cama, ambos sobre sus costados. Los pantalones fueron lo más complicado de liberar de sus piernas, al igual que el jubón del Lannister. Jon observó la insignia de Mano volar al otro lado de la cama, todavía insertada en el jubón, seguido de todos los demás obstáculos entre sus cuerpos.

Ambos desesperados, no tomó mucho para que sus bocas se sellaran por segunda ocasión en sus vidas. Esta vez, los labios de Tyrion no estaban helados, y su lengua fue una invitada sobresaliente. Jon gimió con más potencia, liberando toda su frustración一Todo la carga de tensión que había cargado dentro desde que Sam había hablado con él en las criptas.

"Mierda," Tyrion besó su rostro, su mentón, su nariz, sus gruñidos perdiendo coherencia al ritmo del puño de Jon alrededor de su erección. "-Jon."

Jon masajeó la apéndice suavemente. Luego, sus dedos viajaron más allá, embarrandose de humedad natural. Tyrion le mordió la comisura de su boca en reacción. Sus manos se sostuvieron de los hombros del Alfa, maullando cuando un dedo traspasó su comisura.

Jon no se detuvo.

Empapado, pulsando alrededor de sus dos dígitos, el Omega se rindió.

Dos dedos se entrecruzaron, partiendo los pliegues de carne con facilidad. Jon no dejó de besarlo, saliva corriendo por sus mentones. Fue otro tipo de combate, sus cuerpos se enfrentaron y chocaron sin gracia. Se comportaron como los desconocidos que eran.

Usar palabras era la pasión de Tyrion, pero al contrario con Jon, las palabras no le funcionaban.

Así que, con destreza de sus dígitos pistoneando dentro y fuera del núcleo del Omega para estimularlo, el Alfa dejó en claro lo que quería.

Tyrion encajó su uña en su pezón, intencional. Jon gruñó, aprobando. Cuando las manos descendieron por su abdomen一por las cicatrices一estuvo preparado para la fricción alrededor de su miembro erecto.

"Oh… el ser tan joven de nuevo." Vino el murmuro contra la mejilla enrojecida de Jon, la barba del Omega también dejando marca. "Aguarda. No he hecho esto…" Un gemido ahogado le interrumpió momentáneamente. "...en mucho tiempo."

"¿Se te ha olvidado cómo?"

Tyrion rió. "Insolente." Se vengó con un jalón y presión en la punta de su miembro. Jon averiguó que efectivamente, el Enano no había olvidado absolutamente nada. "Déjame respirar, muchacho. No te tomaré como una doncella."

Al ser empujado, Jon se resistió en primera instancia, sólo para extraer más impaciencia y gruñidos del Omega. Su resoplido provocó un asalto más fuerte que el anterior, y esta vez, Jon se dejó caer a la cama de plumas. Sus dedos se desvincularon del núcleo empapado en el proceso. La peste de sus sexos se incorporó a la nube de feromonas. El frío no pudo perdurar ante tal oponente.

Jon limpió la viscosidad en las pieles, jadeando y respirando el mismo sabor que corría por su paladar.

"Ah. Menuda vista. Un Lobo postrado a mi merced." Tyrion acarició el pecho de Jon con jugueteo. Luego apareció sobre él, una de sus piernas estirándose para rodear el regazo del Alfa y tomar asiento. "Mejor que congelarnos en el Fin del Mundo, ¿cierto?" Las manos de Jon le acogieron de la cintura, apoyando su equilibrio. "Nada de duendes husmeando en las sombras."

"Sólo nosotros." Jon trazó con su mirada las propias cicatrices que el Lannister había coleccionado a lo largo de los años. La desnudez total de alguien tan usualmente bien resguardado detrás de sus murallas personales, le apretó algo dentro de su pecho.

Dany quiso volver. Jon sacudió su rostro para despabilarla de su cabeza.

Tyrion guió el miembro de Jon directo a su cavidad y descendió, fuego fundiendo oro en sus pupilas. "Sólo nosotros."


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Actualidad.

King's Landing.

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TYRION I

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Tyrion despertó al sonido de gritos.

-No, otra vez. Su cabeza pulsó con dolor en el centro de su frente. -No tan pronto.

¿Estaba atascado en revivir el mismo día, una y otra vez en su mente, como castigo de los Siete ante su estupidez? Tyrion gruñó, parpadeando para ubicarse.

Al rodar su cuerpo, quedó boca arriba. Reconoció el techo de la carpa. La peste de estiércol de caballo.

Alaridos de soldados fueron distinguibles para sus oídos, como una llamado de sirena. Tyrion se tambaleó al levantarse del suelo.

Justo entonces, la cortina de la carpa se abrió. Arya Stark fue un monumento de frialdad al aparecerse. "Tenemos que irnos."

Tyrion no perdió el tiempo. "¿Ir a dónde?"

"Lejos." La chica estaba, ciertamente, bien preparada para la retirada, juzgando por la capucha oscura colgando de sus hombros. Tyrion tuvo la sensación que ya lo había vivido anteriormente一este encuentro cáustico con la hermana de Sansa, ordenando con disciplina de General. La Stark estiró su mano enguantada para ayudarle a reincorporarse. "Jon está perdiendo."

Tyrion se congeló. Sus dedos se apretaron inconscientemente alrededor de la muñeca de la chiquilla.

El olor perduraba. A muerte.

El terror en el aire, aún era distinguible; como humo espeso.

No era una pesadilla atorada en su cabeza, el Enano recordó entonces. Era una maldita repetición.

Tyrion no se molestó con articular más cuestiones. Se encargó de verlo todo con sus propios ojos. Salió de la carpa velozmente, irónicamente jalando a Lady Stark junto con él.

Sobre su cabeza, dragones volaron en persecución uno del otro. Tyrion los reconoció de inmediato.

Al norte, Dothrakis asediaban desde la desembocadura de las Puertas de los Dioses. Los Norteños estaban resistiendo en tierra con la infantería.

Rhaegal tiraba esporádicas oleadas de fuego para ganar más ventaja en el campo de batalla, pero Drogon一Drogon estaba ejecutando su propio asedio en contra de su hermano.

Sobre Jon.

"Tenemos que ayudarlo."

"Ser Davos no puede desperdiciar arqueros." Arya le jaló del brazo, aunque menos firme que el jalón anterior. "Las flechas no están funcionando de todas maneras."

"¿Qué hay de los Escorpiones? ¿Fueron todos destruidos?"

Arya pareció considerarlo. La chica jadeaba con su propia turbulencia física. Sangre manchaba su cuello, y su cabello estaba desordenado. Fue obvio que la Lobilla había participado en sus propias batallas para llegar al Campamento. "Jon me obligó a prometerle…"

"Ahórrate las musitaciones mártires de ese tonto honorable." Tyion peló sus dientes. "Me sacaste de esa torre, úsame. Tengo un plan." La joven emitió su propio gruñido, todavía en duelo consigo mismo. "Tenemos que ayudar a tu hermano. Daenerys lo quemará vivo."

Los ojos de la chiquilla lo sabían. Se lo expresaron con el coraje brillando dentro. Se trataba del honor, entonces. De ese estúpido honor a promesas que solían matar a tantos Starks, lo que la estaba frenando. Así mismo lo reafirmó con sus siguiente palabras: "Jon estaba dispuesto a pagar ese precio. Nos quería fuera de King's Landing antes de que el contraataque comenzara."

"Oh, estoy seguro. Pero, Jon no podrá llevarse a Daenerys con él. Lo cual me imagino es su plan final. Jon no posee la misma experiencia como jinete que la Reina tiene. Drogon es más fuerte, más resistente. No podrá vencerla… No sin ayuda."

Justo entonces un alarido de agonía retumbó desde el firmamento. La Danza de Dragones.

Arya cubrió su cabeza parcialmente con la capucha. "¿Cual es tu plan?"

"Daenerys no quemó todos los Escorpiones de las Puertas de los Dioses. Lo vi con mis propios ojos. Voló la entrada con fuego, pero no se molestó con destrozar la demás artillería sobre las murallas."

En respuesta, Arya corrió en la dirección opuesta por la que había querido arrastrarlo. Hacia el mar.

Tyrion le siguió, aliviado.

Se vieron obligados a rodear el campamento, alejándose de la bahía para encaminarse en dirección de la entrada de King's Landing. Tyrion se armó en el camino, encontrando un par de armas blancas descartadas一fáciles de esconder y acarrear一y un capuchón propio durante la trayectoria. Los alaridos de batalla sólo se volvieron más fuertes conforme se integraban al caos. Ambos se protegieron detrás de una duna de arena, observando la escena antes de aventarse a ella.

La infantería de Norteños y Defensores del Eyrie prevalecían en el campo árido, pero no superaban a los restos de Dothrakis que Daenerys les había aventado encima. Tyrion notó que los números sólo sufrían más con el paso del tiempo, a pesar de que Jon no era el único queriendo igualar la balanza desde el cielo.

Le desconcertó no ver a ningún Inmaculado en la batalla.

Más importante, sin embargo, fue la confirmación de sus sospechas. Tyrion divisó los cuatro Escorpiones aún funcionales sobre las murallas de la Puerta de los Dioses.

"Es gracioso. No recuerdo haber llegado a aquella carpa por mi cuenta."

Sin despegar su vista de enfrente, la Stark sonrió. "No cerrabas la boca."

"¿Así que la cerraste por mi?" El nuevo chichón que Tyrion podía sentir naciendo en su nuca se lo afirmaba.

"Hubiéramos sido arrestados con tus chillidos. Seguías preguntando por tu hermano. Como un bebé."

Tyrion sintió su rostro arder bajo su barba. Recordó el por qué de su estado delirante como una patada en sus tripas. Al parecer, después de descubrir el cuerpo de Cersei en las ruinas de la Fortaleza, a su propia mente le había gustado agregar el cuerpo inerte de Jaime a la mezcla. Sólo para agregar más culpa a su conciencia, y obligarlo a vomitar ácido al despertar. "Me disculpo. Me encontraba en shock. Honestamente, no creí que estuviera del todo despierto cuando me encontraste, considerando tu veloz efectividad para cortar tantas gargantas, en menos de lo que había terminado de quitarme las esposas."

Su deflección fue ignorada. "Tendremos que atravesar por la Puerta Lodosa." Arya murmuró.

"El camino será largo." Hasta el mismo Tyrion estaba sorprendido de lo tanto que Jon y Rhaegal estaban resistiendo con su juego de Gato y Ratón desde las alturas. Quizás Tyrion estaba siendo demasiado pesimista. "¿Qué tan fiable es considerar pedir un aventón?"

Fue un completo deleite, ver una enorme sonrisa alargar la boca de Arya Stark.

Tyrion tragó saliva. "Estaba bromeando."

"No dañaría el intentarlo."

"Rhaegal podría tan fácilmente tostarte, como podría ayudarte."

"Es el dragón de Jon." La expresión de la Stark fue una de maravilla. Una que Tyrion había vestido cada vez que había leído sobre Dragones en viejas Canciones. El dragón de Jon, como si eso sostuviera un significado mayor a todo lo demás.

Al final, Canciones no servían como estrategia militar. Tyrion lo sabía muy bien. "No podemos arriesgarnos a ser vistos por Daenerys y convertirnos en un blanco. Sólo distraeríamos a tu hermano."

Afortunadamente, Arya Stark tenía la mente fría que Jon carecía. "La manera difícil, entonces."

La manera difícil, resultó también ser, la manera más sangrienta.


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Fin de Parte i.

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NdA: Por tamaño, este capítulo fue partido en dos. Esperen pronto la Parte II. ¡Y esta sí tendrá Briame, lo juro!

Además, miren nada más, ¡Tyrion por fin montó un dragón! ( ͡° ͜ʖ ͡°)