"Piedad."

Por B.B. Asmodeus.

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Fandom: Game of Thrones.

Parejas principales: Jon Snow/Tyrion Lannister; Jaime Lannister/Brienne of Tarth. Implicaciones de Jon Snow/Daenerys Targaryen; menciones de un pasado Jaime Lannister/Cersei Lannister.

Rating: Explicit.

Categorías: FIX-IT +CRACK + AU FIC!. Omega verse. Realidad Alterna de 8x04/8x06. Saltos en el tiempo. Romance, Humor, Drama, Suspenso. La Guerra Apenas Empieza.

Spoilers: Libros, Temporadas 1-8.

Linea del tiempo: Este capítulo estará centrado en el episodio 8x04 "The last of the Starks". Acontecimientos serán alargados después del festín.

Sinopsis: Daenerys se mostró intrigada con su petición. Actuó como si Jon hubiera tartamudeado, ladeando su rostro con la curiosidad de un ser irreal. "Perdona a Tyrion." Jon masculló. "Muestra piedad." "¿Por qué? ¿Porque lo amas?"

ADVERTENCIAS:

#1. De ninguna manera, me considero experta en estrategias militares. Pero oigan, hice mi mejor esfuerzo. Además, he estudiado los mapas de King's Landing, pero lo que D&D nos dio no tiene sentido. Terminé con una mezcla rara de los dos canons.

#2. Mi versión de Dorne no se basará en el Show 'verse, excepto por la muerte de Myrcella y Ellaria Sand dominando Dorne. Estoy tomando elementos de los libros, pero la historia tampoco se basará por entero en ese canon. Una vez más, me estoy tomando libertades. Disfruten el viaje de crack.


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ii.

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"A veces, el deber es la muerte del amor."

-Tyrion, Game of Thrones, 8x6 "The Iron Throne."

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Antes.

Winterfell.

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TYRION II

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Cuando Tyrion despertó, lo hizo de sobresalto.

Frente a él, Ghost no gruñó. Sólo lo observó sin parpadear, dos de sus patas en el borde final de la cama. Tyrion se sentó, tallando su cabeza. Una rata había muerto en su boca. Por lo menos, así se sentía. Su cabeza, por su parte, amenazó con partirse en cuatro partes.

Estaba por su cuenta.

Tyrion exhaló de golpe. Luego, respiró, y las feromonas que entraron a sus pulmones fue Alfamielcanelasangre. Tosió con la densidad. Por los Siete. Ese lobo se había lucido. La alcoba estaba repleta con la peste, y sin duda, el mismo Tyrion.

Pateó las pieles de su cuerpo, dispuesto a levantarse para ir en busca de leche de amapola para aliviar su mortal dolor de cabeza.

"¿Podrías al menos girar tu hocico hacia otro lado? Te aseguro que no hay mucho que ver." Deslizarse de la cama desnudó sus cortas piernas, su túnica llegándole hasta las rodillas. Buscar por sus ropas formales fue todo un desafío. Ghost, ahora moviéndose cerca de la chimenea para echarse y seguir criticándolo en silencio, pareció disfrutar el espectáculo de un viejo Enano con resaca. Maldito animal. "Veo que la oreja está sanando bien. Lástima que no crecerá de vuelta como las escamas de los dragones."

Esta vez, el gruñido de Ghost fue perceptible.

De rodillas en el piso con una bota en su mano izquierda y sus pantalones en la otra, Tyrion sonrió. "Ah. Celoso de las lagartijas voladoras. Que maldición."

Una vez vestido一o lo más cercano a ello一Tyrion abrió la puerta con sumo cuidado, echando un vistazo a ambos lados, antes de aventurarse al pasillo. Había conmoción. Cuerpos deambulando, al mismo ritmo de muertos vivientes, echando maldiciones por las múltiples jaquecas.

Le sorprendió sentir al huargo de Jon seguirle de cerca.

-Tal vez por el olor. Bien sabía Tyrion el disgusto en general de Ghost por todo ser que no poseyera rizos ópalos. Tyrion aún recordaba las tantas advertencias de Jon durante su viaje a Castle Black. -"Si no estuviera aquí, te arrancaría la mano de un mordisco."

No estaba particularmente hambriento. Pospuso la caminata al Gran Salón en favor de partir en dirección de la torre donde los Maesters residían. Ghost le dejó de seguir en su trayecto, sólo para reaparecer cuando Tyrion había obtenido su motín, esperándolo afuera de la torre este.

El Gran Salón se encontraba semi-desierto al arribar. Solo los valientes se encontraban despiertos.

Tyrion divisó una cabeza conocido y caminó hacia ella, disfrutando la forma en la que la mujer juzgaba duramente su tazón de avena.

"Ser Brienne. Buenos días."

"Lord Tyrion." Fue la sardónica respuesta, no muy particularmente emocionada por tener compañía. Tyrion resopló, reconociendo una resaca cuando la tenía enfrente.

"Esto ayudará con el dolor. Entre otras cosas." De la forma más sutil que le fue posible, deslizó el pequeño bolso de cuero con especies otorgada por el Maester. "Le comparto la mitad en disculpa a mi gran bocota. Puede pedir por una de las doncellas de la cocina que se encargue de la infusión. Me temo que su preparación no es una de mis especialidades."

Brienne de Tarth no era ninguna tonta. Sus ojos analizaron los contenidos con detenimiento. Su mirada viajó del bolso a Tyrion y de Tyrion al bolso. Asintió como veredicto final.

"Disculpa aceptada."

Tyrion talló sus manos con éxito. "Excelente. Pidamos algo de desayuno. Un verdadero desayuno, recalco. Tire esa aborrecible avena. Ni los huargos la comen."

"Creo firmemente que no podría aguantar nada más en estos momentos, Mi Lord."

Acudiendo a su llamado, una de las doncellas se les acercó, limpiando sus manos en su mantel. "¿Cómo puede negarse a unas rajas de pan con mantequilla y unas tiras de tocino, tostados hasta quedar negras?" Tyrion le sonrió a la doncella, dejando en claro que la orden era para sus oídos. "Traiga dos platos. Además…" Le pasó el bolsillo a su palma abierta. "Dos infusiones. Trae de regreso lo que sobre." Le otorgó un par de monedas para motivar a la chiquilla.

Brienne observó el intercambio con su usual curiosidad, todavía con confianza a lo que un Lannister conseguía con una sonrisa y un poco de oro. Tyrion le sonrió con dulzura, para apaciguarla. No funcionó, claro.

"Así que." Tyrion acomodó sus manos sobre su estómago en preparación. "Vaya noche."

El tono rojizo fue instantáneo en aquellas mejillas anchas.

El brillo en la mirada de la mujer le pareció algo novedoso. Una pizca de inocencia entre la insípida nada de esta punta del mundo. Ser Brienne era joven, sí, pero las cosas que había atestiguado y sobrevivido… Tyrion la admiraba por aun asi querer adentrarse a la Praderas de los Leones.

"¿Tuvo un buen descanso, asumo?"

"Me gustaría afirmarlo así, mi Lord." La mujer hizo de lado el plato de avena. Como antes predicho, al ser ofrecido a Ghost, el huargo ni se molestó en olfatear el contenido. "Pero, su hermano ronca. Me di cuenta, ya tarde, que hubiera tenido mejor fortuna afuera en la nieve si en verdad quería descansar."

Tyrion intentó contenerse. Fue fútil. Su carcajada retumbó de su pecho con gula. "Por favor, díselo en su cara durante mi presencia. Se lo ruego. ¡Siempre lo ha negado!"

Brienne se permitió una suave curva de su boca.

Tyrion apreció alivio por la apertura de la mujer, pensando en todo lo que se le había negado a su hermano mayor. Jaime merecía, al menos, ser libre; no aprisionado como Cersei lo había mantenido todos estos largos años. Por primera vez en su miserable existencia, Jaime no debería ser un sucio secreto del cual sentirse avergonzada.

La doncella regresó con los tarros de té de Luna primero. Tyrion calentó sus manos al igual que Ser Brienne en la cerámica humeante. El primer sorbo siempre era el peor. Tyrion lo prolongó, en ninguna prisa por quemar su lengua.

Luego siguieron los platos de metal con tocino y esponjosas rebanadas de pan. La mantequilla estaba aún suave y grasosa, justo como Tyrion prefería.

Tyrion salivó con el ansia de hacer tronar el tocino negro con sus dientes. Gesticuló hacia su acompañante con su tenedor. "Después de usted."

La mujer levantó su tenedor para picotear el tocino. No hizo ningún otro avance. Una verdadera tragedia.

"No juegues con tu comida." Jaime les causó tremendo sobresalto a ambos, al asomarse por el hombro derecho de la Beta, casi mágicamente. "Mejor aún, compártelo con los menos afortunados."

"Tiene razón, Ser. Lo guardaré para Podrick." La mujer deslizó el platillo en dirección opuesto a la mano expectante de su hermano, ganándose un puchero.

"No seas absurda. El tocino se endurecerá si lo dejas enfriarse por mucho tiempo."

"¡Mm! ¡Y la mantequilla!" Tyrion gimió. "¡Piense en la mantequilla, Ser! Se cuajará para cuando Podrick se aparezca por aquí."

"Si es que se aparece del todo." Jaime interceptó, acomodándose en forma cruzada a la banca, para entregarse de lleno al escepticismo de Ser Brienne. "Bien saben los Dioses que yo a su edad no lo haría, si quisiera dejar herencia."

-Aquí vamos. Otra letanía sobre pelotas congeladas. Tyrion resopló por sus narices, masticando felizmente. Crunch-crunch-crunch. ¡Por la Gloria de los Siete, vaya que este tocino sólo podía encontrarlo en el maldito norte!

Una excelente follada y además, un desayuno ejemplar para empezar un nuevo día.

Este tipo de placeres… Tyrion se había pensando ya una excepción a este tipo de placeres.

La Beta no se ablandó a la insistencia de su hermano. Todo lo contrario. "Pide tu propio desayuno." Al dar el primer sorbo al té de Luna, no lució muy impresionada con el sabor.

Vencido, Jaime intercambió una mirada con Tyrion, atravesando la distancia de la mesa. El hombre no dilató en fruncir su ceño por diferentes razones. Tyrion tragó súbitamente el tocino y el pan tostado, casi ahogándose en el proceso. "Ser Brienne estaba..." Tosió ligeramente para auxiliar al cerdo a pasar más suavemente. "Justo contándome una graciosa historia."

Jaime alzó una ceja. "¿Brienne?"

"Aye, aye. Precisamente一"

"¿Por qué suenas sorprendido? Puedo ser capaz de expresar humor con la gente que lo que inspira de mi."

"¿Estando sobria?" Jaime estiró su mano única hacia el hombro que le quedaba más cercano de la mujer. Pronto se supo que para ajustar un tirante de cuero que estaba mal cruzado. "Hasta ahora no he tenido el privilegio de verlo."

Ser Brienne lo permitió, mirando por debajo de sus largas pestañas blancas el movimiento de aquellas garras de León sobre la suave piel de lobo. "No lo debes inspirar lo suficiente."

Jaime mostró sus dientes aperlados. "¿Me está retando?"

"¿A causarme menos momentos de frustración? Eres más que bienvenido."

"No lo sé." Jaime pretendió meditar. "Hubiera asegurado que ya tuvimos un buen inicio… en ventilar frustraciones."

"Estoy comiendo." Tyrion masculló.

El flequillo grisáceo de Jaime se movió bajo la expresión sarcástica de su ceño. "Cubre tus oídos."

La doncella de la cocina, sin necesidad de ser instruida, trajo un plato de metal con los mismos contenidos a Jaime, ganándose una galante expresión de agradecimiento. La doncella murmuró desconsolada por el encanto, para ir a juego con su rostro ruborizado.

Tyrion rodó sus ojos ante el espectáculo.

"Hubiera esperado no verte despierto tan temprano, querido hermano." Sin molestarse con los utensilios, Jaime usó sus dedos para llevarse el tocino a su boca. "Me atrevo a decir que luces rejuvenecido. Mm. No te afeitaste. Así que esa, no puede ser la razón."

Maldito hombre. Tyrion limpió su boca de grasa con la servilleta de tela. "Efectos de una continua supervivencia contra terrores imposibles. Te pone a pensar. A darte cuenta de lo que se puede perder en un parpadeo."

"¿Como el canto de los pájaros?" Su hermano recitó con aire dramático.

De reojo, Tyrion observó a Ghost levantar su cabeza de su posición de reposo, seguido por un ligero chillido. Una señal de que Lord Snow no tardaba por cruzar el umbral al Gran Salón. "O sencillamente, la epifanía de cómo lo antes considerado inalcanzable, es por fin algo que puedes tener."

Frente a él, Jaime dejó de masticar, y Ser Brienne pareció cesar de respirar de lo inmóvil que se convirtió, sus manos aún alrededor del tarro de Té de Luna.

Lejos de su mesa, Jon entró.

Venía acompañado de su hermana menor, Arya. Ghost corrió a su lado de inmediata, y fue la chiquilla Stark la primera en acariciarle la cabeza. Jon estaba sonriendo. Una rareza cuando cerveza no estaba involucrada.

Por debajo de la mesa, la punta de la bota de Jaime sacudió la banca en la que Tyrion se encontraba sentado. Con el golpe, la cabeza de Tyrion giró hacia su hermano. Encontró una peculiar expresión en su rostro. Una llena de incertidumbre.

Tyrion carraspeó su garganta.

Las pocas almas que se encontraban desayunando junto con ellos trataron de levantarse para saludar a su Lord y Lady de Winterfell. Jon fue rápido en ordenarles regresar a llenar sus estómagos, sin embargo. Todavía era incapaz de aceptar el reconocimiento de algo tan simple.

Tyrion los vio acomodarse en la mesa principal. En ningún momento, la atención de Jon fue atraída hacia su mesa.

"Ser Brienne. Está siendo llamada." Una doncella perteneciente a la Corte de Lady Sansa apareció a lado de Brienne de Tarth con un pergamino en su guante. Sirvió para sacar a Tyrion de su pequeño momento obsesivo. "Lady Sansa requiere su presencia en la Biblioteca."

"¿Lady Sansa acaso no duerme?" Jaime gruñó entre dientes.

Con el mensaje en sus manos, Ser Brienne le arrojó una mirada turbia para callarle la boca. "Dile, por favor, que estaré allí de inmediato."

"Ni siquiera has tocado tu maldito desayuno."

Sin palabras, Brienne le cedió el plato previamente reservado para su escudero. Una extraña comunicación consistente en miradas se desenvolvió entre los dos, y Tyrion desvió sus propios ojos, de repente sintiéndose invasor.

"Las reconstrucciones de Winterfell requieren nuestra presencia desde temprano para aprovechar toda luz del día a nuestra disposición." Sonó a un excusa pertinente. Patética, aunque funcional. Ser Brienne se levantó de la banca, acomodando sus pieles alrededor de su monumental cuerpo. "Lord Tyrion, disfrute el resto de su desayuno."

Tyrion hizo una mueca que esperó fuera una sonrisa. "Por favor déjele saber a Lady Sansa que cualquier apoyo en sus planeaciones que puedan necesitar, estamos a su completa disposición."

Ser Brienne asintió, aceptando la oferta con su nobleza usual. Partió inquieta, sin embargo. Tyrion supo a quién culpar por ello.

"Estás actuando como un niño desesperado por atención."

Jaime levantó su mirada de ambos platos de acero sin tocar. Lució envenenada. "Por lo menos no apesto a haber sido revolcado por un perro por la maleza toda la noche."

Tyrion respiró de manera súbita. La descripción fue un golpe bajo, y hasta el mismo Jaime pareció reconocerlo, un momento tardío a que las palabras salieran de su boca.

"Gracias a los Siete, cualquier asunto involucrando mi peste no es de tu incumbencia." Tyrion, saciado del desayuno, tiró la servilleta de tela a la mesa.

"Lo es, si mi preocupación es justificada." Jaime le detuvo con su mano sobre su antebrazo. "Tyrion. Después de lo que hemos sobrevivido, sería una lástima que perdieras la cabeza por algo tan estúpido como ensuciar los juguetes de la Reina Dragón."

"Baja la voz." Tyrion susurró. "No hay nada de qué preocuparse, porque esto nunca sucedió. Ni esta conversación, ni lo que sea que estés suponiendo en tu cabeza."

Era una maldición que ambos se conocieran a este nivel. Que ambos fueran tan transparentes el uno para el otro, que las fortalezas y las debilidades de cada quien fueran tan claros como el cielo de verano.

Tyrion soltó su antebrazo y se levantó de la banca. Tuvo la intención de huir a su alcoba y ordenar por un hirviente baño para deshacerse de todo rastro de Jon Snow.

Optó por una de las salidas secundarias que no lo pondría en la cercanía del Rey del Norte. El frío le dio otra bofetada al salir一una muy necesitada.

El crujir de botas detrás suyo le provocó rodar sus ojos.

"No me malentiendas. Admiro tu deseo de actuar como hermano sobreprotector, pero creo que ya somos demasiados viejos para este tipo de gestos."

Jaime, afortunadamente, mantuvo sus labios sellados hasta llegar a la torre donde se hospedada su pequeño hermano. Ambos se detuvieron en el pie del monumento de piedra, cara a cara, todavía afuera y congelándose los cueros.

"He visto esa expresión con anterioridad, hermanito." Jaime le otorgó la extraña línea junto con un apretón en su hombro. "Ten cuidado."

Vaya despedida.

Tyrion subió los escalones a su alcoba. Sus piernas terminaron necesitando de aquel baño de manera más urgente después del ejercicio. Para cuando la doncella le llenó la tina de agua caliente, el cuerpo entero de Tyrion casi chilló del placer.

A solas, Tyrion revisó su piel.

Revivió los recuerdos, al repasar cada marca con las yemas de sus dedos.

Fueron un tormento. Los besos. Las caricias. La voz de Jon, ronca con intensidad gruñendo Más rápido al borde su oído. Tyrion todavía lo sintió dentro, su coño hinchado con el arremate que había recibido.

Tyrion lo había amado, sin embargo. Cada molestia. Cada impacto de cuerpo a cuerpo一ese tipo de batalla siempre eran de sus preferidas.

Follar con un Alfa nunca era una experiencia romántica, como solían sobrevalorar las Septas. Aquellos encuentros eran duros, crudos y raramente tenían lugar para acomodar dulzura. Para encontrar placer en la merced de un pito de Alfa, tenían que aprender a disfrutar el dolor en igual cuenta.

Así, había sido.

Pero con algo más.

Porque Jon, por supuesto, tenía que mostrar ser la excepción a la regla.

Tyrion salpicó agua afuera de la tina con la fuerza de sus talladas.

A la mierda Jon Snow.

A la mierda con su mesurada gentileza que no era usual en un Alfa. A la mierda sus ojos negros y ridículamente emocionales. A la mierda la manera en la que había estremecido cada parte del cuerpo de Tyrion con su manos, sacando de él no uno, pero tres culminaciones dignas de sollozar contra la almohada.

Jaime tenía razón.

He visto esa expresión con anterioridad.

Tyrion se había sentido de esta manera con anterioridad.

No había llevado a ningún lugar bueno.

A orden de su Reina, se vio obligado a concluir su baño antes de lo planeado. Tyrion se vistió apresurado, y nadie pudo culparlo por no prestar atención a la gente que lo pasó en los pasillos del castillo.

El Consejo ya estaba en sesión, para cuando arribó a la Sala de Juntas.

Caminó directo al fuego, las voces de Varys y Daenerys en debate. Sus tonos de voz no fueron una buena señal.

En medio de ambos, Jon Snow lució atrapado. Al verlo, el alivio fue distinguible en su porte.

"Lord Tyrion. Se tomó su tiempo."

Tyrion no se molestó con una disculpa. "¿Qué me he perdido?"

Varys tomó la iniciativa de ponerlo al ritmo. "Dorne se ha declarado neutral a la Gran Guerra. Ha retenido sus navíos en el Mar Angosto, así como toda representación de apoyo hacia nuestra Reina. Por lo menos hasta que se acepten sus nuevos términos de negociación."

Pasmado, Tyrion engrandeció sus ojos. "Algo sucedió para que Dorne haya cambiado de parecer."

En efecto, Varys asintió. "Parece ser que los rumores de la muerte del Príncipe Oberyn Martell han sido altamente exagerados. Ha retomado el lugar de su hermano en Lanza del Sol."

"Mierda." Tyrion hizo de sus manos dos puños. "Oberyn Martell. El hombre odia a los Lannisters. Debe de saber que uno es Mano de la Reina. Mi padre le costó una hermana, y el Medio-Hombre le costó la vida de su joven sobrino. Nunca nos ayudará."

"Todo lo contrario." Para su sorpresa, Daenerys lució entretenida. "Como Lord Varys mencionó, Príncipe Oberyn ha mandado sus términos para forjar una nueva alianza."

"¿Los cuales son?"

Daenerys apuntó con su mentón hacia Jon, quien fue víctima de diversas contorsiones faciales.

"El Príncipe de Dorne propone una alianza matrimonial."

Tyrion comenzó a sonreír.

"Con el Rey del Norte, aparentemente."

Pocas ocasiones Tyrion quedaba estupefacto. Esta fue una de ellas.

Ante su reacción atónita, Daenerys prosiguió. "Martell se rehúsa a unirse a una Targaryen después de lo sucedido con la esposa de Rhaegar y mis sobrinos. Pero expresa un interés por el Norte." La mujer compartió el pergamino con su Mano. "Dice que ha escuchado de las hazañas heroicas de Jon Snow. Un hombre valiente. El Bastardo que se alzó como Rey." El tono de la Reina indicó que tan amargo el sabor de aquella apreciación recaía en su boca, considerando las mismas hazañas que ella misma había realizado desde Meereen hasta Winterfell.

Tyrion sintió empatía por su frustración. Carraspeó su garganta. "¿Aceptaremos?"

"¿Estás loco?" El gruñido de Jon Snow hizo eco por toda la sala.

"Es una propuesta sensata."

"¡No estoy interesado!"

"¿Inclusive si me cuesta la victoria ante Cersei?" Daenerys interceptó, aguda y directa.

Tyrion juró que el Alfa comenzaría a liberar vapor por sus narices en cualquier momento. Enjaulado entre Daenerys y Varys, dos fuerzas de las cuales temer, Tyrion sabía que la junta se podría descarrilar en cualquier momento. "Mantengamos la calma. Estamos analizando una hipótesis. Considerando opciones. Jon, no te ciegues a una decisión, hasta que hayamos examinado las ventajas y los contras."

Jon echó un vistazo a su alrededor con desquite. "No aceptaré."

Tyrion suspiró. Daenerys gruñó.

Varys giró sobre su propio eje en dramática decepción. Si el hombre tuviera cabello, Tyrion sabía que estaría jalándoselo desde la raíz.

"¿En verdad sería tan malo, Comandante? Por años, Oberyn Martell se ha considerado uno de los Omegas más atractivos de los Siete Reinos. Años atrás, el mismísimo Lord Tywin estaba considerando establecer un matrimonio entre Cersei y él."

Jon se agazapó sobre la mesa, mirada clavada en el mapa.

"Considerando posibles complicaciones para aceptar esta propuesta, si es el género de Martell lo que le preocupa一"

"No es ésa clase de complicación." Jon interrumpió a Varys en seco. La réplica causó más de una ceja alzarse con curiosidad. Tyrion estuvo atento de su Reina. De la breve sorpresa pintando su rostro, para luego desvanecerse y regresar a su máscara de inaccesibilidad emocional.

"Entonces, si me permiten establecer la cuestión, si el problema no es el género, ni el estatus… ¿Cuál es el verdadero problema?"

Jon le disparó al Consejo una mirada que en algún momento había tumbado mejores contrincantes.

"¿Nociones de actuar con la fidelidad equivocada? ¿O miedo a un amor perdido, tal vez?"

Teniendo en cuenta el estado previo de su situación sentimental, Lord Varys tenía razón al dirigir la consulta tanto en el camino de Daenerys como en el de Jon. Tyrion lo había esperado.

Incluso cuando Jon se volvió hacia él para buscar guianza, Tyrion no lo consideró algo extraordinario. Era bien sabido que Jon respetaba su opinión como Consejero.

Lo inexplicable fue el estallido de pánico brotando en Tyrion durante medio minuto. -No seas un idiota. Tyrion rogó por dentro, mirando fijamente el duelo viviente en la expresión del Alfa. -No seas un idiota, por favor.

Jon se reincorporó, suspirando.

"Conozco bien el error que le costó la Guerra a mi hermano Robb, Lord Varys. Lo que Robb hizo fue impulsivo, resultando en la traición de Walder Frey. Por ello mismo no estoy ansioso por cometer una repetición sólo porque nos sentimos desesperados. No conozco a Oberyn Martell. No confío en él… Piénselo. Si ganamos o perdemos, todos sabemos que Dorne no ha sido conquistado en miles de años. El Príncipe de Dorne no tiene necesidad de involucrarse en la Guerra contra Cersei si quiere mantener a su gente a salvo. ¿Por qué proponer algo como esto, con alguien que ha jurado su lealtad a Daenerys Targaryen, la misma persona que se rehúsa a ayudar en primer lugar? Esta propuesta es una trampa."

Tyrion presionó juntos sus labios, reconociendo la validez de aquel argumento.

La Víbora Roja, solían llamar a Martell. Conocido por estar medio loco. Ciertamente, se podría decir que Tyrion había una pequeña muestra de ello por parte de la princesa Arianne, al asistir a la boda de Joffrey. La mujer había disfrutado inmensamente de los procedimientos de su juicio y, posteriormente, del baño de sangre que había proseguido. La muerte de Quentyn Martell podría todavía pesar en la consciencia de Tyrion, pero la incitación de la Princesa a que su hermano menor se voluntariara como su campeón había sido su completa responsabilidad.

Al menos cuando la cabeza de la Princesa había rodado, lo había hecho a manos de Ellaria Sand. Esa desgracia nunca se le podría acuñar a Tyrion por más que el Príncipe Oberyn quisiera.

Daenerys caminó alrededor de la Sala con desasosiego.

Estaba empezando a convertirse en una vista familiar. Su Reina, perdiendo toda la paciencia, cuando se trataba de Cersei.

"Es un riesgo, Su Majestad." Jon insistió.

"Tienes razón, lo es." Daenerys se detuvo justo frente a él. Su mano izquierda se estiró para tomar una de las piezas que habían correspondido a las naves de Ellaria Sand. "Pero es un riesgo que estoy dispuesta a tomar."

Tyrion tragó saliva.

La pieza fue aventada sobre la mesa. "¿Lo harás tú?"


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Actualidad.

King's Landing.

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JON III

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Esquivar. Dracarys. Sōvegon.

Esquivar. Dracarys. Sōvegon.

Esquivar. Dracarys

"¡ARH!" Jon perdió control de Rhaegal temporalmente al ser impactados desde un costado. La colisión los rotó por completo, quedando con el estómago y pecho de Rhaegal al descubierto. Drogon intentó clavar sus garras de nuevo, y tuvo éxito en aruñar la planicie de escamas de un muslo.

Para quitarselo de encima, Rhaegal se defendió con su cola一una táctica que impresionó hasta a Jon con la destreza. Los latigazos constantes tuvieron frutos, entorpeciendo la vista de Drogon, si su chillido podía tomarse como evidencia.

De reojo Jon captó a Daenerys perder templanza de su dragón. Se desvanecieron detrás de ellos.

Rhaegal, afectado por el ataque, descendió en breve descoordinación.

Jon gruñó al sentir sus manos resbalar por las escamas. Estaban húmedas con sangre. Jon no supo distinguirla como propia o de la criatura. Los dragones sangraban rojo carmesí como los hombres. Se aferró con cada parte de su cuerpo. Le rogó a Rhaegal hacer lo mismo.

Rhaegal voló cerca del mar, las puntas de sus alas rozando la superficie del agua. Ascendió, sin embargo. Obstinado y persistente. Jon susurró al lomo escamoso hilos de palabras sin sentido que comunicaron agradecimiento, reincorporándose al centro de éste, con más flexibilidad de la que Jon creyó haber tenido en sus músculos.

Recuperados, sobrevolaron Blackwater Bay, brindándole a Jon la oportunidad de analizar el panorama.

Su gente estaba retrocediendo a los Bosques Reales, justo como Jon había esperado que Davos les ordenara. Entre más se alejaran del peligro de un campo abierto, más difícil para Daenerys sería eliminarlos en un solo resoplido de fuego. Los Dothrakis habían sido tumbados por la infantería a luchar en el suelo junto con los Norteños y los Defensores del Valle. No estaban pereciendo tan rápido como deberían; pero tampoco estaban creando el baño de sangre por lo que los Dothraki eran conocidos.

Sin los Inmaculados, Dany no podría conseguir otra victoria aplastante. Por lo menos en esto, Jon podía tener fe.

Jon voló directo hacia el norte, hacia su gente.

"¡Dracarys!" El comando dolió al salir de su garganta ronca. Fuego voló sobre otra fila de Dothrakis al lado oeste, queriendo cortarle el camino con fuego y evitar que se expandieron al bosque detrás de las filas de la gente del Valle一

一El impacto a su costado izquierdo le robó el aliento.

Su mirada se cruzó con la de Daenerys, ambas bestias ahora enredando sus cuellos, luchando por dominancia.

Rhaegal bailó en continuos círculos, justo como lo había hecho con el Rey de la Noche, buscando escape.

Drogon lo mataría. Jon apretó sus puños con coraje, ante la inevitable conclusión. Drogon los mataría.

El primer cabezazo fue contra Jon. La mandíbula del dragón buscó por arrancarlo de su hermano. Todo sucedió en una caótica serie de maniobras que hicieron difícil registrar todo lo que ocurría con atine. Jon escuchó a Rhaegal rugir y chillar, las garras de Drogon arañando su flanco izquierdo.

"¡RHAEGAL, KELIGON!"

Jon apretó sus dientes.

Miró a Dany directo a los ojos, a través de las ráfagas de viento golpeando sus rostros.

Al próximo cabezazo, Jon estuvo preparado. Encajó la daga con la que había asesinado a Greyworm en el perfil escamoso.

Drogon gimió. Sacudió su cabeza de manera que golpeó a Rhaegal en igual mesura, en su descontrol. Jon presionó las protuberancias de Rhaegal para indicarle que pusiera distancias entre los dos. Daenerys volvió a gritar por su hijo一por ambos de sus hijos.

Jon no tuvo la certeza de haber lastimado la iris de Drogon directamente, pero sí de que había lastimado el área alrededor de su ojo de una forma que le estaba provocando molestia. Daenerys hizo su mejor esfuerzo por controlarlo, flotando en la mitad del cielo; sus alas revoloteando.

Rhaegal liberó una nota aguda de dolor conforme sus alas se flexionaron en vaivén para mantenerlos en las alturas.

Esta vez, el desplome fue brutal.

La visión de Jon fue oscurecida. De golpe, Jon perdió orientación.

Tiempo indeterminado después, el dolor fue lo que obligó a volver en sí.

Sin modo de rastrear el tiempo transcurrido, Jon tosió arena de su boca. Boca arriba, sus manos exploraron el lugar de su aterrizaje. Sangraba de su cabeza. Su pierna derecha dolía.

Jon gimió algo incomprensible. Un llamado.

Rhaegal respondió, tendido sobre un lecho de piedras arrastradas cerca de la bahía. Jon se arrastró hacia él一élélél一de pie a pesar del dolor en su pierna. Al ver esto, Rhaegal lo imitó, estirando sus extremidades en su dirección. El muslo del dragón estaba sangrando junto con las heridas abiertas en su pecho.

A yardas de distancia, Drogon aterrizó. El suelo se sacudió con el impacto.

"No." Jon gruñó, tropezando sobre la arena. Se puso de pie de nueva cuenta, corriendo hacia la criatura. No parecía justo. Dejar a Rhaegal sufrir las consecuencias de las acciones de Jon. Se sentía indigno de ese tipo de lealtad.

"¡Sōvegon!" Jon gritó, tropezando en su desesperación. "¡RHAEGAL, SŌVEGON!"

Rhaegal rugió como un león. Se puso de pie sobre sus dos patas traseras y extendió las alas. Una advertencia para que Drogon retrocediera.

No huyó como Jon le había ordenado. -Estúpida bestia.

Al percibir a Daenerys acercarse junto con Drogon, Jon se echó encima de Rhaegal, alcanzando a llegar a una distancia cerca de su cabeza. Giró su cuerpo deliberadamente hacia la dirección del asedio. Esperando.

El rostro de Daenerys estaba humedecido, más no sollozaba. Drogon tenía su hocico abierto, en espera del comando que los destruiría.

Jon gruñó con todas sus fuerzas. Un ímpetu brotó de sus entrañas, desconocido hasta para él mismo. Su cuerpo cansado estaba temblando. Su garganta dolía. Sangre cubría la mitad de su rostro. Algo en Jon reventó, y corrió a la par con su sangre. Un poderoso sentimiento de desafío.

Daenerys cerró sus ojos frente a ellos.

Jon extendió sus brazos, colocándose frente a Rhaegal en completa vulnerabilidad.

Al abrir sus ojos, Dany lució indecisa. Adolorida con la elección que estaba obligada a tomar. Por un momento, Jon reconoció una pieza de la mujer que había creído perdida.

Una madre, más que una soberana.

Rhaegal se reincorporó detrás de Jon; sus alas estirándose en rebelión. Un alarido salió de su garganta.

El rugido recíproco de Drogon estremeció a Jon, pareciendo que un duelo similar lo atravesaba debajo de las escamas.

"Adelante." El gruñido del Alfa fue acero. "¡¿Qué estás esperando?!"

Las facciones que usualmente Jon había encontrado bellas, suaves al tacto de sus manos, se torcieron en una vista grotesca de desesperación. El horror de sus acciones le estaba golpeando a la mujer de una forma cruda, y Jon fue testigo de todo. Si había estado buscando por una señal de remordimiento, de culpa一Las estaba descubriendo.

No importaron.

Jon no pudo extraer empatía por ella. Sólo un vacío.

"Drogon." El comando fue una frágil enunciación. "Draca一"

Una oleada de arena voló en dirección de Jon, invadiendo su visión.

No averiguó la causa hasta que sacudió su rostro y reconoció una lanza clavada en el suelo, a un par de yardas de Rhaegal. Aturdido, Jon cubrió su cabeza en instinto al escuchar más impactos similares comenzar a llover a su alrededor. Se arrastró por debajo de una de las alas de Rhaegal, buscando asilo.

Drogon redujo las lanzas clavadas en la arena directo a cenizas. Jon percibió el calor de sus llamaradas.

La descarga de su temperamento no pareció saciarle, sin embargo. Drogon se escuchó y lució totalmente enfurecido. Daenerys se esforzó por frenarlo bajo sus comandos valyrios con las que lo había entrenado, pero algo parecía liberarse dentro de la bestia. Recuperar las riendas mostró ser un desafío.

Otra ráfaga de viento levantando arena por la orilla de la bahía, advirtió de su apresurada retirada.

Al salir del ala de Rhaegal, Jon entrecerró los ojos al horizonte, queriendo determinar el origen de donde habían provenido las lanzas. Limpió la sangre de su cara con torpeza.

La distancia probó ser demasiada para determinar un punto exacto, pero la conmoción en la Puerta de los Dioses era la dirección en la que Drogon estaba dirigiéndose.

Trepar a Rhaegal fue una completa agonía para su cuerpo. Sólo saber que la opción contraria significaría la muerte segura一no para él, pero para su gente一fue lo que le empujó hasta la última onza de su ser para movilizarse. El Dragón, aun igual de herido, estiró sus alas en preparación. En segundos, el impulso de su enorme cuerpo sirvió.

Regresaron al cielo.

Divisó a Daenerys dirigirse a los Escorpiones一a las Puertas de los Dioses. Jon tosió sangre, su cabeza girando anormalmente, conforme hacía un esfuerzo por enfocar su mirada en el horizonte.

Jon apretó los espinas de Rhaegal. -Ve tras ella.

Fue algo peculiar. El dejar de sentir miedo. El saber exactamente lo que su deber dictaba.

-Acércate. Arriba. Acércate.

Soldados del Norte corrían por la longitud de la muralla usando los Escorpiones, y para su sorpresa, Jon distinguió soldados con armadura de la Casa Lannister que Greyworm no había fusilado aún, mezclados entre su gente. Hombres valientes determinados a tumbar a Drogon; aunque les costara la vida. Sus acciones removieron algo de vida en su pecho. Algo de misericordia.

-"Es algo horrible lo que estoy pidiéndote."

Jon se sintió harto de ver a su gente perecer frente a sus ojos.

Rhaegal mostró increíble resistencia al llevar a cabo su último deseo. Voló sobre su hermano en forma paralela, creando una sombra sobre jinete y criatura.

-"Pero también es lo correcto."

Jon se soltó de las espinas del lomo, para escalar en dirección del cuello de Rhaegal. No se permitió pensar dos veces al respecto. Miró a Daenerys estirar su cuello hacia ellos, y supo que sería la última oportunidad.

Se dejó caer.

Se aferró al pequeño cuerpo en cuanto hizo contacto, y aunque Daenerys forcejeó en su contra, el peso de Jon fue una fuerza inevitable.

Ambos cayeron.


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Fin de Parte ii.

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NdA: Escribir este capitulo fue un completo mindfuck.

No debería sentir tanto apego a dos dragones hechos con CGI, pero lo tengo. Obligarlos a lastimarse fue horrible. Sin embargo, no sería nada creíble que mágicamente Drogon tuviera una conciencia y se rehusara a lastimar a su hermano sólo porque es difícil para nosotros. Dragones son dragones. Drogon tenía derecho a sentir conflicto al respecto, pero al final, sabemos que su lealtad siempre será con Daenerys.

Hablando de cosas más alegres… OBERYN FUCKING MARTELL IS IN THE HOUSE.

Conste que advertí sobre el crack y el AU.