Más allá de la consciencia.

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Como si estuviéramos muertos.

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El día que casi morimos, no tuvo nada gracioso, además que fue uno de los peores momentos de ese día.

Otro mal momento fue el que antecedió todo durante la mañana en la que Isogai, despertó en mi departamento. El muy imbécil sin ningún tacto me destapó y me dijo:

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-Morinaga kun merece ir al cielo ¡Roncas peor que un león! -

¿Qué diablos hacia este tipo aquí? Mmm, los recuerdos de la noche anterior pasaron en segundos por mi cabeza.

- ¡Callate! Te dije que te largaras a tu hotel. Además ¿porque me despiertas tan pronto idiota? -

Tenía tan malditamente adolorido el cuello, creo que me lo torcí, había dormido en el sofá y la mala posición me causo dolor en todo el cuerpo. Por su parte, el idiota de Isogai el paso peor que yo tumbado en el piso y abrazando un cojín y congelándose. Seguramente conseguiría un resfriado y eso me causo gracia, se lo merece el bastardo por sonsacarme a base de amenazas.

- Si no hubiera estado tan borracho lo hubiese hecho, achuu, achuu…ohh y ¡mira! Me enfermare por dormir sin una cobija y quedarme en el piso. ¡Qué clase de anfitrión eres! -

- ¡Ninguno! Nunca dije que serias mi invitado -

Las últimas dos semanas Isogai Taichirou había pasado por Nagoya como parte de su trabajo y se negaba a aburrirse por las noches. Para mi desgracia, ese raro sujeto solía recordarme exclusivamente a mí, para salir a beber y cantar al karaoke. Lo malo es que el muy canalla, había invitado a dos amigas bajo el pretexto de que ellas lo acompañaban al trabajo asignado y no conocían ni la ciudad, ni a ninguna persona.

Al principio, me pareció la excelente excusa para escapar diciéndole a Isogai que no me gustaba convivir con desconocidos, que ya era demasiada molestia soportarlo a él. Pero los recordatorios de lo que vio que sucedió en plena calle ...maldito cretino, tuve que quedarme y soportarlo.

- Sera mejor que despiertes a tus amigas y se vayan todos de una vez. Agradece que no te ponga a limpiar todo el departamento. Dejaron hecho una mierda -

Este día, Morinaga volvería después de tres semanas de trabajo; me había enviado cientos de mensajes diciéndome tantas cosas empalagosas y lo menos que deseaba en estos momentos era que nos encontrara así, es tan apresurado en sacar sus propias conclusiones, que se imaginaria lo peor. Y pensándolo bien, hasta yo mismo reconozco que esto no luce nada bien. Al menos Isogai ya había ido a levantar a sus compañeras, que, para empeorar las cosas, se quedaron en mi habitación ¡Jamás debí aceptar esto! Seguramente olería a perfume femenino y alcohol, que mezcla más desagradable.

- Ya están despiertas y casi listas, ellas querían preparar el desayuno como una disculpa por las molestias. Pero no te preocupes, les dije que pronto llegaría tu amante y no sería nada, nada bueno que nos encontrara aquí -

¡Mi amante!

- Deja de repetir esa rara mierda y largate de una vez -

Al menos esas jóvenes no eran confianzudas y para nada actuaban como Isogai, muy avergonzadas se despidieron haciendo repetidas reverencias y ofreciendo disculpas una y otra vez por las molestias que pudieron causar. Eso sucedía con ellos tres afuera en la puerta del departamento.

- Por ahora nos vamos Souichi kun, pero todavía queda una noche, así que te espero en el bar del hotel a las nueve en punto -

Estaba a punto de contestarle a ese necio que ya tenía suficiente, pero, en ese momento detrás de ellos apareció Morinaga. En cuestión de segundos, su cara mostro una mueca molesta, miro primero a Isogai y luego a ambas chicas que de inmediato inclinaron el rostro avergonzadas. Eso empeoro las cosas. Morinaga frunció el ceño y sospecho de todo.

- ¿Que sucede? Y ¿Que hace Isogai san aquí? Senpai -

Isogai y las dos chicas se sobresaltaron al escuchar los gritos de Morinaga. Yo de inmediato entendí que estaba en problemas. No es que pensara en ocultarle una cosa tan simple a Morinaga, pero tampoco me parecía que debiera explicarle cada cosa que hacía. Pero maldita sea, ni siquiera habían pasado treinta segundos y él ya me miraba con esos ojos dolidos y con cierta desconfianza; me hizo sentir como si hubiera cometido un crimen. Sentí una fuerte punzada en la piel, el dolor de cabeza por la resaca estaba aumentando, aun así, traté de contestar tranquilamente, consciente de que teníamos audiencia.

- Nada, no pasa nada ellos ya se iban...

Y el bastardo de Isogia, tenía que abrir la boca. Sonrió con esas sonrisas burlonas que lo caracterizan y guiñándole un ojo, se dirigió a Morinaga.

- Morinaga kun, anoche pase por Souichi kun para tomar unos tragos e ir al karaoke, tu sabes lo inocentes que son nuestros encuentros -

Estoy seguro que Isogai lo comento con buenas intenciones, pero Morinaga cegado por sus estúpidos celos, lo vio más como una burla.

- Sí, …seguro

Contesto Morinaga con una sonrisa sarcástica que despertó en mí el profundo deseo de darle un golpe a ambos. A Isogai por estúpido y a Morinaga por nunca escuchar lo que le digo. Y el muy atrevido tuvo el coraje de reclamarme delante de ellos.

- Senpai...no tuviste tiempo para ir a Shizouka a verme y si para salir a beber con Isogai san y...y estas señoritas -

Por la forma tan posesiva de decirlo, todos me miraron y los ojos de Isogai me decían "Creo que tiene razón " eso me molesto tanto que me puse a temblar de rabia. Ya podía sentir Morinaga los cartuchos de dinamita que quería lanzarle con solo mirarlo. Y comenzaron las explosiones cuando Isogai y sus amigas finalmente se largaron.

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Adamsite.

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- ¿Que tiene él que no tenga yo Hiroto kun? -

Hiroto puso su dedo índice sobre la barbilla mientras repasaba en la mente las características de Isogai san de la noche que lo conoció al darle un pequeño frasco de afrodisiaco. La realidad es que más que agradarle físicamente, fue su carácter y carisma al ser tan flexible en adaptarse al ambiente en el que se encontró. Isogai era una persona sin prejuicios.

- Tiene mucho estilo Angelito...claro que tu también tienes estilo, pero es distinto...

Tetsuhiro entrecerró los ojos y con cierta molestia recrimino a su amigo.

- Esa no es la respuesta que se espera de un amigo -

Suspiro decepcionado y puso la copa encima de la barra, sin embargo, Hiroto pareció no escucharlo.

- Además se ve tan macho -

Al parecer Hiroto seguía creyendo firmemente que los amigos deberían ser sinceros…demasiado para el caso.

- Además que para nada se amedranta ante senpai san -

Morinaga se molestó ante tanto elogio.

- ¡Yo tampoco?! y mejor callate ya -

- Y es hetero…pero ese defecto se puede quitar, como con tu senpai -

- Te dije que te callarasss, no me estas ayudando nada -

Hiroto hizo pucheros y sacándole la lengua el afeminado chico, termino:

- Y tiene buenos modales -

Al salir del bar, Morinaga continuaba con un ánimo oscuro, pero Hiroto kun le ayudo a entender que Souichi no tenía otra opción que ir con Isogai si este lo amenazaba con contar su secreto a Tomoe, Kurokawa y a toda la familia Tatsumi.

Además, que debería confiar más en su amante, si este ya le había explicado que no sucedió nada y que esas chicas también fueron arrastradas por el convincente de Isogai. Pero de lo que no pudo animarlo, es de que al final Souichi giro las cosas haciéndose el ofendido y advirtiéndole que esa noche volvería a salir con Isogai, no le menciono si las jóvenes estarían ahí también, pero la realidad es que Morinaga no sabía si preocuparse más porque fueran las mujeres o ese odiado tipo castaño.

Su mente celosa y angustiada seguía desconfiando del Tachirou ¿Porque siempre insistía con su senpai?

Llego al departamento de Souichi a las doce de la noche y todo estaba apagado, del desánimo y la tristeza, paso al enfado.

Decidió que esperaría a que su novio llegara y pondrían las cartas sobre la mesa. Se había pasado la semana en constante peligro de colapsar para poder pasar tiempo con senpai y el rubio solo lo había ignorado dando prioridad a otros asuntos "Nunca tiene tiempo para mi" pensó con irritación, mientras se sentaba en el sofá. Tiritaba de frio y se negó a ir por una frazada, espero y espero…lo malo es que su Souichi, nunca llego. Lo que si recibió fue una llamada de Kanako chan bastante alarmada.

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Tuve que retirarme y echarme agua fría en el rostro, Isogai y sus estúpidos comentarios sobre los atributos de las chicas que bailaban y además los tragos me hicieron pensar como siempre había pensado antes de enredarme en esta relación con Morinaga. Y lo que sucedió después, solo despertó mi lado heterosexual adormecido por culpa del imbécil que siempre me causaba tantos orgasmos para asegurarse que no tuviera que estar pensando en saciar mis necesidades sexuales y se me ocurriera en algún momento terminar en la cama de alguna mujer.

- Esa chica no deja de mirarte y su baile es tan sugestivo. Si, parece que, si por ella fuera, ya estaría encima tuyo y quitándose la ropa. Es una pena que no me mire a mí -

La música atronadora, escondía los comentarios de isogai, aun así, no pude evitar mirar como la joven movía todo su cuerpo. Sus curvas eran tan sinuosas y encantadoras, sus senos podrían ser plastilina bajo mis manos. ¿Se sentirían tan suaves como se veían? Decidí no sacrificar demasiadas neuronas con esa pregunta. Y mientras yo miraba y pensaba eso, la joven ya tendía su mano hacia mi invitándome a bailar con ella. Isogai me dio un ligero golpe en el hombro.

- ¡Vamos hombre! Relajate un poco, es solo un baile -

Me levanté impulsado por el valor que me dio el alcohol, pero fue el peor error que pude cometer. La chica deslizo sus manos por mi cuerpo inclinándose ante mí, después se giró y se pegó a mi cuerpo. Pude sentir mi excitación y las ganas de tocarla. Mi deseo de acostarme con ella aumento con su baile y el frotamiento de nuestros cuerpos. Decidí deberme y me disculpe diciendo que necesitaba contestar una llamada, con aquel ruido no sabría que mentía ya que mi celular nunca sonó. Todas aquellas sensaciones, me provocaron tal sentimiento de culpa que no pensaba volver a mirar mi cara en un espejo durante los próximos días. Un rostro apareció en mi mente. Morinaga.

Después de rechazar a varias chicas dispuestas a todo, Isogai decidió que no quería sentir más pena al ser poco apreciado por las mujeres. Sin más, se levantó a duras penas y decidió:

- Vámonos -

Isogai insistió en conducir, veía como se tambaleaba y, aun así, mi propia borrachera me impidió llevarle la contra.

Como copiloto dejaba mucho que desear, empecé a sentir como se me cerraban los ojos, el auto sin duda zigzagueaba y lejos de alertarme, me arrullo más. Fue entonces cuando vi un destello muy brillante. Era increíble la velocidad con que se acercaba, volví a cerrar los ojos con un terrible presentimiento.

Aun con los ojos cerrados, podía sentir la luz cada vez más cerca. Y se escuchó mucho ruido. Un ruido ensordecedor. No eran únicamente los gritos de terror de Isogai. Rápidamente entendí que nada lo evitaría, pensé que era la forma más estúpida de morir ¿Porque pase mis últimos momentos con un tipo que me chocaba tanto?

Muchas veces escuche a personas que estaban a punto de morir decir "Mi vida paso delante de mis ojos en segundos " a mi también me sucedió. Miré muchos sucesos que viví:

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Mi madre meciéndome sobre sus rodillas, acariciando mi cabello mientras cantaba una dulce melodía, cuando yo tenía unos cinco años...Me siento protegido y amado.

Mi Padre lanzándome una pelota sin mucha fuerza, tengo diez años...Me siento seguro de mí mismo cuando veo cono cruza junto a su lado y no detiene la bola.

Tomoe llora porque se le cae el helado en el parque y le doy un coscorrón antes de ofrecerle el mío…Me rio de recordarlo, se siente bien ser el mayor y se siente mejor ver como sonríe al recibirlo.

Veo a mama arrullando a un nuevo bebe bajo una frazada blanca tejida con hermosas sakuras, es una niña y tiene unos enormes ojos color avellana, se parece al atolondrado de mi hermano...Siento algo raro en el pecho, quiero abrazar a la pequeña, asegurarme de que siempre este bien y sea feliz.

Conozco a Morinaga. Me rescata a tiempo del maldito Miyoshi sensei que me tiene tumbado en el piso ...pienso que puedo confiar en el chico.

Conforme voy tratando a Morinaga, entiendo que no es como yo. Él es sociable y a mi todos me miran como un bicho raro…no es tan malo tener compañía.

Morinaga se vuelve inseparable de mi…Siento que al fin tengo un amigo que me soporta y regresa aun cuando a veces lo trato con violencia.

Morinaga se me declara, dice que me ama y que lo ha hecho por años…no le creo, es una maldita broma. Siento una enorme decepción.

Pasa algo entre Morinaga y yo. Le grito que no quiero volver a verlo nunca más...Siento que algo me desgarra dentro.

Veo varias veces el rostro de sufrimiento en Morinaga, incluso el de ayer por la noche...Estoy lleno de culpa.

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Cuando desaparece la corta película de mi vida, veo nuevamente una hermosa luz. Precisamente como se oye decir en los reportajes de televisión a las personas que sufrieron un paro cardíaco durante unos minutos y luego volvieron a la vida.

Me acerco a la luz, es tan cálida, es segura y siento que quiero permanecer en ella. Pero al querer abrazarla, esta me rechazo y entonces perdí el conocimiento ¿Estoy muerto?

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Sentí que había dormido como una semana y entonces sentí que me pesaba la cabeza, me la toque pensando que estaría vendada por algún fuerte golpe y lo que encontré, dos antenas me hicieron sentir pánico. Miré mi cuerpo, creyendo que debía estar molido por el accidente y lo que vi me aterro, tenía alas…dos pares de alas; el par posterior más pequeño. Todo en un cuerpo negro con franjas amarillas. Tenía cierto cosquilleo en la que se supone seria mi boca, pero en lugar de eso tenía una estructura larga llamada probóscide, conozco el nombre de tanto escuchar al viejo hablar de la Apis melífera o abeja melífera europea. Con este tubo se ingiere el néctar de las flores, pero ¿Cómo diablos podría hablar? ¡No! ¡Esto tenía que ser una maldita broma!

No me lo podía creer. Era imposible, y mejor opte por recordar lo que había ocurrido. La luz a la que todos se adentran cuando mueren o eso aseguran, me había rechazado. Eso solo podía significar una cosa, yo aún estaba vivo. Probablemente con el cráneo fracturado ante la colisión y había caído en paro, si, esa era la única explicación. Salvo que ahora estuviese alucinando.

Aun en la lejanía y reconociéndome como un insecto con alas, escuchaba varias voces apresuradas decir:

Signos vitales estables.

Parece que las funciones cerebrales han cesado

Necesita otra transfusión.

Aquí, pronto, una inyección de adrenalina, intravenosa.

Mientras escuchaba ese ajetreo, recordé a Morinaga ¿Ya le habrán informado del accidente? ¿Estará cerca?

Comencé a rascar mis antenas con las patas delanteras. Cuando lo hice, todos mis sentidos se intensificaron. Recordé que la abeja son de los bichos que notan el sabor, el tacto y el olor con su probóscide. Fue demasiado intenso cuando se extendió.

Me llené de pánico pensé desesperado que debía ponerme en contacto con los médicos y las enfermeras. Tal vez si gritaba muy alto, podrían escuchar, podrían notar que tenía actividad cerebral aún.

- Alguien que me escuche...aquí idiotas -

Grite más alto que cuando estallo en cólera con Morinaga.

- ¡Mi cerebro no ha muerto! ¿Pueden escucharme? -

- Fuerte y claro, casi me revientas el oído -

Ahora chille como niña.

- Haaaa….

Me dio un puto susto, pero de inmediato me alegre. Alguien me había oído. Seguramente algún medico tenía un oído superdotado.

- ¿Puedes ayudarme a salir del coma? ¿Eres un neurólogo? -

Cuestione lleno de esperanza.

- No creo que pueda, no soy doctor y estamos en las mismas -

¡No puede ser! Esa voz, se parece...

Di la vuelta lentamente, fue difícil hacerlo sobre tantas patas y más difícil que se coordinaran entre sí.

Cuando giré por completo, sentí un horror que jamás había sentido, todo era de tono ámbar a mi alrededor, parecía cera. ¿Acaso estaba en un panel de abejas?

Me sobresalte al escuchar de nuevo esa voz.

- Ey, ey, ¿Te olvidas de mí? Tu voz es inconfundible y más tus palabrotas -

Era una abeja que me sonreía de forma familiar, pero más familiar me pareció ese pelo castaño que tenía unos tres pelos levantados en el remolino de su cabello. Me sonrió de medio lado.

- Como te ha ido Souichi kun-

Estaba volviéndome loco, no había ninguna duda de que quien me hablaba era esa abeja demasiado parecida a...Isogai.

- ¿I I Isogai? -

- El mismo que se estrelló porque mi copiloto no hizo nada para mantenerme despierto ¿Quieres saber cómo llegamos a esto -

- Eso y cómo salir de esta pesadilla -

- Esto no es una pesadilla -

Dijo una voz que no reconocí y al parecer Isogai tampoco, volteamos a ver y vimos a una abejorro enorme y gordísimo.

- ¿Quién eres tú? -

Preguntamos Isogai y yo al mismo tiempo.

- Siddhartha Gautama -

Dijo el abejorro negro y gordo.

El ignorante de Isogai pareció no entender quien decía ser el insecto. A mí me pareció la peor estupidez del mundo ¿Cómo iba a ser un insecto Buda, es cierto que él los amaba y enseño a protegerlos, pero de eso a ser uno? Guac, los insectos apestan a acido hediondo.

- Buda no puede ser un insecto -

Dije con aire de autosuficiencia.

- Puedo tomar la forma que quiera y en tu caso, ya que ahora eres una abeja me aparezco en algo similar a ti.

- ¿Y para qué harías tu eso? y ¿Porque soy un insecto en este sueño tonto? -

Reclame valiente a la deidad.

- Vale vale vale, yo también quiero saber, no actúen como si yo no estuviera aquí -

Reclamo el imbécil de Isogai. Buda y yo lo miramos a penas, parecía que el gordo estaba más interesado en mí.

- Eres un insecto porque tienes una lección que aprender -

Parece que buda sintió la mirada molesta de Isogai porque enseguida rectifico.

- Bueno, ambos tienen una lección que aprender -

Souichi no lo podía creer, ahora estaba seguro que debía tener una hemorragia en el cerebro, por lo menos inflamación. Yo me acerque tratando de que no se me enredaran las patas.

- Pero ¿Porque somos abejas? ¿No podría ser otra cosa más grande? No sé ¿Un león? ¿Un tigre? O mejor aún, una persona -

Buda inclino su enorme cabeza y nos explicó.

- A los dos les falto poco para ser bacterias y de ahí para abajo, o morir. Sin embargo, las personas que hacen sufrir a otras por su mal comportamiento aprenden como insectos. -

- ¿Mal comportamiento? ¿Hecho sufrir a alguien? Yo jamás me he portado mal…no lo que dice mal ...

Comente dubitativo. Souichi que ya tenía ganas de encajarle el aguijón a buda, grito:

-Yo me he portado bien, incluso he participados en muchas investigaciones. Soy un científico preparado y...

Que mala pata tenemos el Maldito buda ¿Se estaba largando? Souichi bramo:

- ¡Aún no termino, no tienes derecho! -

Yo corrí hacia la salida o entrada del panel, pero Buda ya había desaparecido.

Con los ojos vidriosos, me acerqué a Souichi y extendí mis patas delanteras.

- Esto no puede estar pasando Souichi kun, necesito que alguien me abrace -

Souichi puso cara de no querer ser ese alguien. Ignorando mi petición con descaro, comento:

- ¡Mierda! ¿De verdad somos dos bichos?...¡Oí tú! Mueve tu trasero debemos averiguar cómo salir de este mierdero -

Apenas avanzamos unos pasos y nos topamos con más abejas, nos miraron con esos negros ojos brillantes y una de ellas, la que marchaba al frente dirigiendo la compañía, hablo:

- Ustedes dos, ¿a qué harem pertenecen? -

¿Harem? Nos cuestionamos ambos, yo todavía muy mortificado respondí:

- No lo sabemos -

El jefe de la compañía pareció suavizarse por el desconcierto que veía en nosotros.

- Entiendo, entiendo, ustedes estuvieron durante el humo -

Al notar que no entendemos, explico:

- El humo aparece de vez en cuando, los que andan afuera se ven atrapadas y la mayoría muere, las que no, como ustedes quedan confundidas o hasta locas -

Parece que hablaba de los fumadores que se utilizan para desalojar panales y cambiarlos de lugar; me explico Souichi. La abeja al ver que no entendíamos nada, o eso pensó porque ninguno dijo una palabra, nos ordenó:

- Como sea, síganme -

- No gracias, ya íbamos de salida -

Constaste apacible, pero aquella abeja soldado era enorme y amenazante.

- Deben ir a la cámara de la reina -

- Me niego -

Contesto altanero Souichi.

- Nos negamos -

Ratifique.

- Les partiré el cuello -

Rugió el soldado.

Custodiados por varias abejas más, Souichi kun y yo escuchamos un zumbido por encima de nuestras cabezas, pasaban en formación aérea varias abejas. Nos miramos y fijamos la vista en nuestra espalda o seria ¿lomo? Bueno, los dos teníamos alas también ¿Podríamos volar?

Observamos embelesados a las abejas que pasaban sobre nuestras cabezas en formación. Miramos al rededor a las obreras que, con mucha disciplina y energía, construían más cámaras en las paredes del panel. Las abejas soldado que llevaban el polen a montañas enormes, no paraban ni se distraían de su labor. Todo era movimiento en ese lugar, un movimiento que como humanos muchas veces ignoramos o sabemos siquiera que existe. La abeja es famosa por su comportamiento altamente organizado y enfocado en el trabajo. Forma colonias constituidas por miles de individuos y cada uno de éstos tiene una función por realizar.

Cuando pensaba aquello y recordaba al viejo aburrido de mi padre hablarme siempre de bichos, dos zánganos pasaron rozándonos y riéndose de las obreras.

- Estas obreras son tan lentas y siempre están trabajando jajajaja-

- Si tú, tiene que ser un fastidio no tener otro futuro y encima ser hembras -

La abeja que nos custodiaba, la soldado rabiosa grito:

- Zánganos que no sirven más que para aparearse con la reina -

Casi me carcajeo por el comentario que se parecía mucho a la queja de las mujeres en el mundo humano, pero cuando volví a mirar bien a los zánganos, casi vomito. Isogai y yo teníamos la misma apariencia ¿Éramos dos zánganos? La abeja soldada pregunto antes a que harem pertenecíamos. No pensaran que vayamos donde la reina a...Sé que, cada colonia ocupa una colmena o panal y en cada una cohabitan 3 tipos de abeja: la reina, las obreras y los zánganos. La abeja reina es la única que puede poner huevos y su función es solamente reproductiva. Las obreras son hembras estériles y se encargan de limpiar el panal, recoger el polen y cuidar a las crías. Por su parte, los zánganos, todos machos, se encargan de aparearse con la reina. Nooooooo!

Al menos no sucedió lo que temí, la colmena se fue acallando poco a poco. Todo el ruido, la actividad imparable y el trajeteo termino ese día. Pero yo no podía dormir, por más que cerraba los ojos y lo cansado que estaba; dormir era imposible. Tal vez ya estaba dormido y lo que no podía hacer era despertar.

No me había imaginado estar en una situación así, mucho menos que estuviera en coma mientras aprendía una lección según buda ¿Que lección debía aprender? Es cierto que siempre estuve demasiado ocupado con mi ajetreada vida. El trabajo, mi familia, el laboratorio, más trabajo. Y algunas otras cosas no muy importantes, como descansar o distraerme, casi siempre con el idiota de Morinaga ¿Cuándo fue la última vez que me divertí? Tal vez fue el mes pasado que caí en su trampa de ir con él a un supuesto congreso de temas que me interesaban. Al final el muy tramposo solo quería estar pegado como siempre a mí, llevarme a cenar y aprovechar para terminar en el hotel haciendo …cosas.

¡Morinaga ¡cielos! Si de verdad estoy en coma ¡Como se lo estará tomando el muy idiota! Y peor aún ¿Si nunca logro despertar? Tragué saliva, no volvería a verlo ni a nadie de mi familia. No vería a Morinaga escalar y triunfar en su trabajo, ni a Kanako casarse. No estaría para Tomoe si el muy infeliz de Kurokawa lo lastimaba, y mi viejo ¿Que sería de mi viejo? ¿Sería capaz de soportar una perdida más? Nunca se repuso por completo de la perdida de mi madre.

Todo esto me pareció tan triste, pero más aún saber que Morinaga tendría que vivir su vida sin mí y yo la mía sin él. No sé qué más planes locos tenia buda para mí y el estúpido de Isogai. Me extraño sentir tanto dolor por pensar estas cosas, entonces pensé que aun como abeja podía sentir las emociones de humano igual o hasta más intensas.

Toda esta angustia me estaba haciendo mucho daño, pero de pronto, la quietud de la noche se perdió. Se escuchó un grito.

- ¡Agárrenlo! -

Todos los zánganos que dormían a los lados, comenzaron a despertar. Busqué entre ellos a Isogai, pero no lo vi por ningún lado. Estaba oscuro, pero la luz de la luna se colaba por las paredes de la colmena y escuche un zumbido y más detrás. Todo estaba agitado, era un zángano que volaba a toda velocidad escapando de la docena que lo perseguía. Era todo un espectáculo.

No me lo podía creer, el que evadía con mucho esfuerzo a esas abejas soldado, era nada más ni nada menos que Isogai. Se veía su torpeza al volar, y con todo, no le daban alcance, las esquivaba constantemente ¿Porque querían atraparlo? Él estaba dormido aquí hace un rato. Pero de algo estaba seguro, si lo atrapaban no saldría bien librado. El muy desgraciado me grito:

- Vámonos Souichi kun ¡Vuela! -

Los zánganos que estaban detrás, comenzaron a decir:

- Lo atraparán -

Comencé a agitar las alas, sólo faltaban unos segundos para que Isogai atravesara la salida de la colmena y cuando estaba a punto de levantar el vuelo, muchos zánganos que estaban a los lados salieron disparados y le cortaron el camino. Isogai todo atolondrado murmuro:

-Más amantes de la reina-

¿Amantes de la reina? Qué diablos hacia la reina con tantos amantes, cuando entendí mejor, preferí no haberlo preguntado, las imágenes en mi mente eran repulsivas.

- Lo mataran-

Dijeron al unísono unas obreras que se habían acercado a ver porque tanto alboroto. Yo estaba paralizado, vi que en efecto se llevaban a Isogai. Pero en el trayecto, comenzaron a golpearlo con las patas y morderlo. Comenzó a hervirme la sangre, o lo que tuvieran las abejas por sangre. Aparte la mirada, pero la consciencia me molestaba. Entonces grite:

- ¡Suéltenlo bastardos! -

Parecía que no conocían los insultos, entonces grite aún más fuerte:

- Paren de una vez ¡Van a matarlo!

Muy sorprendido, escuche a varios zánganos decir:

- Tiene razón. Ya basta -

Las abejas detuvieron la masacre. Isogai yacía sin fuerzas y demasiado débil para decir algo. Solo hacia contacto visual conmigo, note que hacia un gran esfuerzo por mantenerse despierto. Las desgraciadas abejas hicieron una atrocidad con el pobre. Yo nunca había intervenido para ayudar a alguien fuera del circulo de mi familia y de Morinaga.

Algunos soldados se llevaron a Isogai a rastras. Yo le pregunté a una pequeña obrera que pasaría con él. Me respondió:

- La reina lo decidirá -

- ¿Qué es lo que decidirá? -

- Si lo ejecutan mañana temprano o por la tarde -

¿Que? No podía suceder eso, buda no dijo nada de esto, si moríamos ¿Saldríamos de esta pesadilla? ¿Despertaríamos del coma? No sé porque, pero tuve el presentimiento de que, esto no era todo.

Dios mío, llevaba un día supuestamente en coma, y ya había vivido cosas imposibles e insoportables. Mis emociones y mi cerebro estaban hechos un lio. Estaba cayendo en un hoyo negro y auto compadeciéndome. En lugar de tratar de ir tras Isogai, pensé nuevamente en todas las cosas que no viviría mas. Y agobiado con esos pensamientos, me fui dejando caer en el sueño. A penas dormí una o dos horas y escuché que alguien gritaba ordenando a todos levantarse.

Todas las abejas se levantaron. Obviamente yo no, estaba molido y no había descansado nada.

- ¡Ya basta de dormir! -

Rugió ferozmente el enorme soldado que ayer nos trajo a esta sección. Volvió a ordenar:

- Debes acicalarte para la reina -

No, eso sí que no. Yo no haría semejante cosa ¿acaso quieren que me aparee con un insecto? Es por eso que Isogai había tratado de escapar ayer aterrado. Lo habían dejado en el enorme panel de la reina y como buen zángano, debía satisfacer la sed de la reina de procrear más y más larvas. Aun en esa situación, casi me rio al pensarlo, pobre del estúpido de Isogai. Es verdad que yo había tenido sexo incontables veces con Morinaga y siempre me queje que era asqueroso y desagradable. Sin embargo, ante lo que me estaban exigiendo ahora, hacerlo con Morinaga era infinitamente una mejor opción.

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Aún me dolía todo el cuerpo de la golpiza y mordisqueos del día anterior, ¿Dónde diablos esta Souichi kun? Ya debería de haberme sacado de este maldito encierro ¿Acaso se largó y me abandono a mi suerte?

- ¡Buda! -

grité.

Quería reclamar a ese abejorro panzón ¡No se puede condenar a nadie al encierro sin un juicio justo!

- ¡Buda! -

Grité otra vez. Afuera, alguien que pasaba dijo:

-Aquí no hay ningún Buda -

No me importo Volví a gritar:

- ¡Buda! Si no me sacas ahora mismo de aquí, voy a… voy a…

Me di cuenta de que no disponía de nada para presionar o chantajear a un dios.

- Oí, oí...Isogai -

¡Eh! Souichi kun ¿vino por mí? Asome una de mis antenas por la abertura de la rejilla, curiosamente este panel tenia eso similar a las mazmorras de los humanos. Con agilidad Souichi junto con otra abeja que parecía una obrera pequeña abrieron un hueco para entrar, destrozaron con sus mandíbulas el cordón que me ataba de las dos patas traseras y sacarme de ahí.

La pequeña obrera acaricio a Souichi con una de sus patas delanteras y nos advirtió de los peligros que nos esperaban fuera.

- Hay que tener cuidado con los gigantes -

La pícara obrera se acercó más a Souichi kun y volvió a acariciarlo, mi amigo tenia cara de susto, pero la pequeña abeja ni se inmuto, volvió a advertir:

- Cuídense del humo concentrado que arrojan los gigantes, Hace unos días, unas abejas murieron ahogadas. Las supervivientes explicaron que el aire se volvió oscuro y les fue difícil respirar. Muchas cayeron y ya no se movieron ni tampoco despertaron -

Poco me preocupo lo que decía la abeja, me preocupaba más saber dónde estábamos. Que debíamos hacer a continuación. Ojalá estuviéramos cerca de casa o siquiera en una ciudad que conociéramos.

La luz del sol era cegadora, pero nuestros ojos se adaptaron en un segundo. Después de volar torpemente, deducimos en conjunto que nos hallábamos en un hospital, claramente la construcción de los edificios lo evidenciaba. Caray con estos ojos podemos ver muy claramente y enfocar varias cosas a la vez. A nuestro lado pasó una mariposa volando que parecía más grande que un helicóptero, nos miró, pero siguió su camino.

Los colores encendidos como el amarillo, naranja y blanco; nos atraían irremediablemente. Es por esto que Souichi y yo tratábamos de evitar distraernos mirando algunos jardines que adornaban el lugar. Hicimos un enorme esfuerzo en enfocarnos en lo que nos importaba, no importándonos lo hambrientos que ya estábamos.

Gire a ver a Souichi kun que parecía esperanzado de algún modo.

- Esa obrera se voló por ti Souichi kun, eres un rompe corazones aun siendo un insecto jajaja -

- No digas estupideces idiota -

- Oye, ¿Crees que en este hospital estén...

Note el temblor en Isogai y que la voz se le quebró antes de terminar. Por eso decidí terminar la pregunta.

- ¿Nuestros cuerpos inconscientes? Probablemente sí, este es el hospital de Nagoya. Ahora hay que averiguar donde están nuestras familias y sabremos en que cuarto nos mantienen -

Ya estábamos agitando las alas decididos al saber que tal vez todo acabaría pronto al encontrar nuestros cuerpos y por fin ver a Tetsuhiro, pero sentí un tirón detrás.

- ¿En serio crees que podremos entrar en un hospital? ¡Mirate! ¡Mirame! Somos dos abejas, los humanos les temen a las abejas y las matan enseguida -

Mire incrédulo a Isogai, el tipo siempre fue atrevido y tenaz. Entonces porque parecía pensarlo tanto. Cierto, ahora somos unos pequeños bichos vulnerables, aun mas como zánganos no podemos aguijonear a nadie, eso lo hacían exclusivamente las hembras y con eso, les costaba la vida. Pero algo me decía que su temor se debía mas al hecho de descubrir que tan grave era su situación, y eso hizo que yo también me lo preguntara. Buda no menciono en qué estado estábamos, y si ¿Habíamos perdido alguna extremidad? Si quedábamos incapacitados de por vida, eran tantas las posibilidades después de sufrir un accidente de auto.

- Pero ahí adentro, están nuestros familiares, nuestros cuerpos…Morinaga debe estar destrozado -

Isogai tenía un aspecto sombrío, deprimente sería más apropiado. Pero yo quería ver a Morinaga, a mi familia, me daba igual si nos atacaban o no. No me importaba que los médicos o enfermaras se asustaban de unos pequeños insectos ¡Nada podía detenerme! Mi interés era demasiado fuerte. Lo miré nuevamente y constaté que Isogai parecía comprender que no había otra cosa que pudiéramos hacer, salvo permanecer como insectos y vivir únicamente cincuenta días que es lo que las abejas viven.

- Yo iré -

Le dije decidido, y volé, se sentía raro, pero bien. Zigzagueé de un lado a otro y giré sobre mi propio eje, volar era tan divertido como lo pensé de niño cuando jugaba con mi planeadora de juguete. Entonces escuche a Isogai decir:

- Vamos entonces -

Decidimos que lo menos arriesgado para nosotros era, volar desde afuera del hospital. Un escuadrón de obreras paso volando junto a nosotros, seguro pensando en recolectar polen. Nos miraron, pero no dijeron nada, sabían que los zánganos poco servíamos para el trabajo. Y de verdad que no estábamos hechos para esforzarnos mucho, cuando habíamos pasado varias ventanas por las que mirábamos y no lográbamos dar con nuestros cuerpos, ya estábamos por desfallecer.

Isogai se alteró y mediante un raro zumbido, hizo que mi sentido de alarma se activara; lo sentí en mis antenas.

- Ese de allá soy yo -

Grito Isogai, no sabía interpretar sus emociones y menos siendo un insecto. Pero si sabía que le causo un enorme shock mirarse ahí tumbado, en una cama conectado a varios aparatos. Lo que más queríamos en esos momentos era entrar, por lo que nos acercamos a la ventana y entonces, nuestra alerta y alarma se disparó al doble. Había una inmensa telaraña. Olía repugnante y los hilos se agitaban con el viento. Desde la visión de una abeja, ver aquella obra maestra inspiraba un gran respeto. La alarma de ambos, volvió a descolocarnos, después de unos segundos esta se desvaneció, la araña no estaba en su puesto.

Logramos entrar en ese pequeño cuarto y vimos a Kurokawa pesaroso hablándole algunas palabras al cuerpo de su viejo amigo:

- Mi madre llegara pronto Isogai y tu hermana también. Por favor amigo, despierta para que hables con ellas -

Cierto, como olvidar que Reiko san conocía a Isogai y se llevaban tan bien. Eso fue lo que Tomoe alguna vez me comento.

Ver a Kurokawa tan deprimido y llorando, hizo que Isogai también comenzara a llorar, o al menos eso parecía que hacia al emitir esos zumbidos tan extraños, porque no parece que las abejas lagrimeen. Después de unos minutos, llego Tomoe y abrazo a Kurokawa por la cintura, en esta ocasión no sentí rabia alguna, estaba bastante consternado de ver el sufrimiento de todos. Yo mismo sufría.

Decidí salir de ahí por donde Tomoe había entrado, en el pasillo leía los nombres de las personas que estaban en cada habitación. Finalmente di con la mía, dudé por un momento entrar. El valor que horas atrás sentía, me abandono al preguntarme con que me encontraría ahí. Y no me equivoque.

Lo primero que vi, fue a Kanako que ya se acercaba a la puerta y después mirarme a mí y decía a alguien:

- Pasa por favor, yo iré a traerte un café -

Ajusté mi visión y mi oído lo mejor que pude. Y entonces, esa voz.

Morinaga llevaba traje, pero no corbata, la odiaba, siempre se la quitaba mientras llegaba, me abrazaba y me besaba. Me contemplaba con la mirada vacía, bueno, a mi cuerpo tendido sobre esa cama. Miré bien y pude notar los moretes en distintas partes de mi rostro, tenia suturas en la frente y los labios demasiado pálidos. Morinaga había llorado bastante supuse al ver sus ojos tan inflamados, además, los tenía todos enrojecidos.

Sin importarle que su traje se arrugara o ensuciara, se puso de rodillas junto a mi cama y tomo mi mano que, aunque tenía moratones, estaba libre de sueros. Tal vez por las emociones tan extremas que experimentaba, deseaba sentir el contacto de su mano, los besos y caricias que le daba y hasta las lágrimas que caían sobre ella.

- Todos en el laboratorio quieren venir a saludarte senpai, pero les dije que yo les avisaría. Que primero tu familia estaría contigo, por favor, por favor mirame y dime que esto es una pesadilla. Que despertaras en un momento y escuchare tu voz regañándome o confortándome como siempre lo haces -

Ese era Morinaga, sincero, directo y cariñoso con las personas, aunque en esta ocasión lo fue más con mi familia que tanto lo aprecia. Es una muy buena persona, una que siempre me saca de mis casillas. Pero no negare que ha sido un fiel amigo todos estos años. Verlo tan triste y que no podía deja de derramar agua salada, me estaba partiendo el corazón; aun con la voz temblándole seguía hablándome.

- Es que senpai…Sólo quiero que vengan las personas que te aman más. Quiero estar aquí contigo y velar tu sueño. Que sea yo al primero que veas cuando despiertes…te amo tanto, quisiera poder intercambiar lugar contigo -

Si así fuera, el triste seria yo tonto. Entonces para qué piensas que es la familia, ellos también cuidaran de mí. Soy consciente de que no son muchas las personas que me quieren. De alguna forma eso me entristece cuando regularmente, nunca me ha importado. Sin embargo, saber que él me ama hasta el grado de preferir que esto le sucediera a él, hizo que sintiera una calidez en mi pecho.

Pero saber que casi has muerto, es duro y ver cómo reaccionan los demás, es una experiencia brutal. Es en esos momentos cuando comprendes que has perdido tiempo valioso en cosas inútiles. Nunca me había interesado ganarme el aprecio de nadie, pero si muriera y solo fueran unos cuantos, a mi funeral, eso solo confirmaría que había malgastado mi vida y jamás recuperaría nada.

Además, aún había muchas cosas que no había apreciado en mi vida y que en su momento debí disfrutar más. Como pasar tiempo con mi familia, valorar la presencia de Morinaga en mi vida, el tiempo que pasábamos juntos. No, de verdad no había disfrutado lo suficiente. ¿Y si eso era lo que tenía a aprender cómo lección? ¿Que debería disfrutar más de la vida?

O peor aún. Si esto tenía que ver con Morinaga y mi forma de tratarlo. Si era así, aún me quedaba un largo camino por delante. Y lo comprobaría en poco tiempo.

Morinaga estaba besando mi mejilla cuando regrese mi vista a él, de repente alguien abrió la puerta, era Kanako que traía un vaso de café como había prometido. Llevaba su vestido preferido puesto, uno rosa que le envió Tomoe desde San Francisco. En esos momentos quería gritarle con todas mis fuerzas "Estoy aquí" pero no, por más que lo hacía, nadie escuchaba. Kanako vio a Morinaga aun arrodillado y poso su mano sobre uno de sus hombros. Ella también tenía los ojos rojos y con lágrimas.

- Morinaga san, Niisan despertara muy pronto, he estado toda la mañana hablando con él y le he pegado bronca por hacernos sufrir así -

Morinaga poso su enorme mano sobre la de mi hermanita y trato de devolverle una sonrisa que no le salió nada bien. Entonces recordé a mi padre ¿Lo llamaron? ¿Vendrá? Probablemente sí, pero la última vez que hablamos se hallaba del otro lado del mundo; le tomara tiempo llegar.

Nuevamente entro alguien a la habitación, era Tomoe junto a Kurokawa, y detrás de ellos Isogai volando de prisa se acercó a mí. Estábamos fuera de su vista, junto a la ventana y escondidos detrás de una persiana. Ambos escuchábamos su conversación, para ese momento, Morinaga ya se había levantado del piso, pero a diferencia de siempre, se fue a un rincón de la habitación. Supuse que se sentía mas cómodo cuando había estado unos minutos a solas conmigo en la habitación. Tomoe trato de hacerle platica a Mori.

- Isogai era quien conducía el auto y se ha llevado la peor parte, tiene rotas las costillas y el brazo derecho esta hecho añicos -

Ese torpe, siempre un cabeza dura, como se le ocurre comentar tales cosas. Isogai a lado mío parecía sorprendido al escuchar eso.

- Si Tomi kun, pero el medico dice que eso sanara poco a poco, tiene las mismas posibilidades de despertar que Souichi kun, a pesar de lucir peor -

Comento animoso Kurokawa de su mejor amigo, algo que logro hacer que Isogai dejara de zumbar tanto.

- Eso es grandioso Kurokawa san, pero no dejo de estar enfadado con Isogai. Como se le ocurre conducir en ese estado y de paso dañar a mi hermano -

Morinaga levanto la cabeza y parecía estar de acuerdo con las palabras de Tomoe, pero eso puede deberse a la suspicacia que siempre ha sentido por Isogai.

Llamaron a la puerta y una enfermera dijo que abajo había dos personas que querían pasar a visita, Kurokawa que ya sabe de los sentimientos de Morinaga por mí, tomo a Tomoe del brazo y le dijo a Kanako que ya era hora de comer, que ellos saldrían y le mencionaron a Morinaga que si el quería venir o quedarse. Obviamente él respondió que se fueran tranquilos, que el cuidaría de mí. "Necesitas comer idiota" fue lo que grite, pero nadie escucho más que Isogai.

Las personas que llegaron, eran dos desconocidos para mí, se trataba de un sujeto de mi estatura, cabello castaño y un poco mayor que yo. El otro hombre, era más bajo, muy delgado, inclusive más que yo, de cabello oscuro y más o menos de mi edad. Morinaga se acercó a ellos enseguida, parece que son conocidos de él ¿Pero porque están aquí? Este maldito zumbido me hace menar el trasero como loco, me hace reír cuando veo que Isogai lo hace; pero en mi ¡Lo odio! Ese es el sentido de alerta y lo sentí porque el hombre de mi estatura, abrazo a Morinaga no exactamente como cuando se abrazan dos amigos o colegas.

- ¡Kuze san, Kamiki san! No esperaba que vinieran hasta Nagoya -

Ese sujeto castaño se llama Kuze san por lo que escucho, y ese mismo no le quita la mano de encima a Morinaga y le mira de un modo….

- Tenía que venir Tetsuhiro, cuando llamaste tan angustiado y llorando, comprendí que necesitabas un amigo con quien hablar. Kamiki y yo estaremos una semana en Nagoya, tu saliste de vacaciones y a nosotros nos enviaron aquí a un congreso, pero te veré por las tardes a ver si tu…tu amigo despierta, además, desde la última vez que colapsaste fuera de tu departamento, me he dado cuenta que necesitas que alguien cuide de ti para que comas y descanses lo suficiente. Para eso estoy aquí -

Morinaga mostro una mirada conmovida por las palabras de ese tipo y también poso su mano sobre el hombre del sujeto todavía con los ojos llorosos.

- Kuze san, es usted un gran amigo no sabe lo que he sufrido al no tener con quien hablar de esto, ya sabe, aquí con los conocidos y familia de senpai, se tiene que ser muy discreto -

Tantos cumplidos me tenían ya mareado, ya estaba tan irritado que Isogai me cerraba el paso y trataba de tranquilizarme furioso me lance a ese sujeto "Quita tus asquerosas manos de encima de él" lo que no note es que Isogai me seguía, para mi desgracia, mire algo que no había notado por estar del otro lado de la habitación. En el otro rincón, había una mesa vi desde pequeños sobres, hasta varios ramos de flores y en el centro un enorme jarrón con tulipanes amarillos ¡amarillos!

Mi estómago rugió de hambre al percibir el olor del polen, mi instinto de abeja dijo "comida" y entonces desvié mi destino. Enloquecido fui hacia al ramo e Isogai también, fue el primero en querer meterse en una flor, apenas probamos la primera flor y sentimos una explosión sensorial alucinante, mejor que cualquier placer que hubiese experimentado antes, inclusive el de los órganos que sentía con Morinaga.

Pasábamos de flor en flor, bañados de polen, aturdidos de felicidad comiendo, cuando de pronto escuchamos a el tipo bajo y flaco decir:

- Hasta aquí llegaron amiguitas -

Morir aplastado por un periódico fue tan tonto, todo por dejarnos llevar por el egoísmo.

Volvimos a pasar por lo mismo, ver nuestra vida pasar en unos segundos, la luz que vuelve a rechazarnos y despertar otra vez como zánganos dentro de la colmena ¡Y esa voz otra vez!

- Hola de nuevo -

Era Buda.

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Así el inicio de este fic.

Ya hemos leído de Souichi y Morinaga en distintos marcos de circunstancias, desde gatos y perros. Omegas, alfas y betas. Vampiros, hombres lobo. Súper héroes, príncipes o magnates, embarazados y hasta hermosos tritones.

¿Porque no de insectos? Esta idea no es completamente mía, esta locura la debo a varios libros que me leí de un gran escritor alemán, al menos a mí me lo parece y a miles más.

Espero lo disfruten y como siempre, pueden comentar lo que deseen, pero comenten, porque aquí el fandom agoniza cada día más y esto desanima a las que invertimos de nuestro tiempo, trabajo y esfuerzo escribiendo. Además de que lo hacemos gratis.

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Saludos!