Capítulo 1

Benjamin Kirby Tennyson era un torbellino de emoción en este momento, golpeando el piso con sus pies repetidamente como símbolo de apenas poder contenerse. Faltaba solo una semana para las vacaciones, y aunque era lunes era el último lunes del año escolar. Oh ya casi podía verse con su abuelo en la carretera recorriendo el país.

―Señor Tennyson. ―La voz molesta de su maestra lo trajo de golpe lejos de sus fantasías. ― ¿Me podría decir cuál es la respuesta de la ecuación en el pizarrón? ―

―Uh…― Las palabras dibujadas en el pizarrón casi se burlaban de él por su falta de atención. El sonido de la campana fue una salvación y un indicador del fin de la última clase. Los niños no perdieron tiempo en levantarse de sus asientos sus cosas. Ben corrió hacia la puerta con la esperanza de salir de una buena vez y sin problemas.

Inicio su camino a su hogar cuando fue empujado desde atrás, tumbándolo a él y desparramando sus cosas. En el suelo se dio la vuelta para ver a sus atacantes, quienes conocía muy bien; Crash y DJ. Soltó un bufido mientras se paraba para alcanzar su mochila que ahora se encentraba en las manos de los bullies.

―Devuélvela. ― Extendió su mano hacia ellos, pero fue apartada de un manotazo con burla.

― ¿Por qué no vienes por ella, Tennyson? ― Empezaron a correr a la dirección opuesta siendo seguidos de cerca por Ben. Ya tenía demasiadas mochilas perdidas por culpa de ellos dos y ya se la habían acabado las excusas para sus padres. Tenía que recuperarla o iban a castigarlo sin ir al viaje con su abuelo.

Estaba dándoles alcance solo para ver como lanza su mochila dentro del basurero de autos de la cuidad, que para empeorarlo estaba cercado y cerrado. Lo último que escucho de ellos fueron sus risas de burla alejándose mientras se quedaba pasmado. Solo quedaba una cosa por hacer.

―Esos tontos, siempre metiéndose con los demás. ― Refunfuño bajando con cuidado de no caerse mientras cruzaba al otro lado, al no ver su mochila cerca se adentró. Algo ilumino el oscuro lugar, viendo hacia arriba justo a tiempo para lazarse hacia un lado antes de que impactara de lleno con él.

Ben sacudió con la mano el polvo que se formó a su alrededor. En donde antes estaba ahora había un hoyo al rojo vivo por el impacto, curioso se fue acercando viendo una esfera metálica completamente intacta.

Esta se abrió de golpe revelando un reloj negro, blanco y verde. La curiosidad y el asombro estaba pintados en su rostro, casi sentía como su mano picaba por tocar ese objeto misterioso, solo tenía que estirar un poco más su mano y lo agarraría.

― ¡No lo toques! ― Una voz grave salió, aparentemente, de la nada haciendo que Ben volteara a su alrededor, solo para que sus ojos cayeran de nuevo el reloj ahora acompañado por un ser pequeño de ojos saltones y piel verde, parecido a una rana.

Ben no sabía que decir, pero algo a su alrededor se sintió extrañamente bien, a pesar de del hecho que casi muere por culpa de un satélite caído del cielo donde ahora encontraba una rana de dos patas y un reloj futurista.

― ¡¿Quién eres?! O mejor dicho ¡¿Qué eres?! ― La rana de dos patas no responde ninguna de sus preguntas, simplemente toma el reloj, demasiado grande para él, enredándoselo alrededor de su torso. Bajo de la esfera y empezar a caminar lejos de él. ― ¡Oye! ¡Espera! ¡No me has contestado! ―

Ben empieza a seguirlo de cerca continuando su bombardeo preguntas, sumando nuevas. "¿De dónde eres?" "¿Qué hace esa cosa?" "¿Por qué estabas ahí?", en un momento la rana paro su caminata viéndolo directamente, con el ceño fruncido y su mirada entrecerrada. El niño terrestre había colmado su paciencia.

―Mira niño terrícola, no deberías meterte en mis asuntos. Ni siquiera debería importarte. Así que te sugiero que te vayas por donde viniste y me dejes solo. ― Dio un paso lejos de Ben, solo para caer de rodillas al suelo por un gran dolor en su costado. Con cuidado toco el área afectada viendo como salía sangre de esta. "Lo que me faltaba."

― ¿Estas bien? ¿Estás herido? ― Ver al niño con una genuina cara de preocupación fue una sorpresa más grande de lo que alguna vez admitiría, el chiquillo no tenía nada que ver con él y parecía extremadamente preocupado. Sin su consentimiento Ben lo tomo en sus brazos con cuidado de no tocar la herida.

―Bájame en este instante. ―Dijo con un tono mordaz y amargado, pero Ben no lo bajo ni lo soltó, sino que lo sentó en sus dos manos.

― No puedes caminar, solo te vas a lastimar más. ―Iba a replicar de nuevo cuando un sonido familiar y desagradable empezó a inundar el lugar.

― ¡Escóndete! ― Quizás fue el cambio de tono o porque también escucho lo mismo que el pequeño, pero lo obedeció escondiéndose en un auto viejo. Se asomó lo suficiente para ver afuera, levantando a la rana para que viera igual que él. Aparecieron algo que Ben solo vio en sus comics: ¡Robots flotantes! Dos para ser exacto. Algo que estaría emocionado sino fuera por la mirada enojada y preocupada del enano.

Los robots de color rojo escaneaban los residuos. Buscando algo y como lo único extraño que había en el área era la rana con su reloj, ya se tenía una idea de lo que era.

― ¿Qué son esas cosas? ―

―Guarda silencio ―Medio grito medio susurro con voz dura. "Es peor que mi prima Gwen" Ben vio con ojos críticos a los robots que seguían escaneando el lugar. Un robot volteo donde se escondían. Ben se agacho creyendo ingenuamente que no lo vería y se iría, pero al ver de nuevo el robot tenia cañones laser apuntándoles.

― ¡Corre! ―

― ¡No me lo tiene que decir dos veces! ― Ben salió de la mira del autómata lazándose lejos mientras protegía a la rana con sus brazos, para luego corre lejos siendo interceptado por él otro robot. Pudiendo pasar bajo de este lo evadió y seguido corriendo. ― ¡¿Por qué nos persiguen?! ―

Fue detenido por un tercer robot, más grande en altura además de verse más peligroso que los otros dos. Ben puso en práctica todo su entrenamiento en futbol corriendo y esquivando cada ataque que le lanzaba con una destreza que más tarde, si sobrevivía, lo podría orgulloso.

― ¡Alto! Acércate a esos materiales. ― Siguió sus indicaciones acercándose, con cuidado bajo al ser cerca de la chatarra. El alienígena se quitó el reloj dándoselo a Ben. ― Tómalo, esto es lo que busca. Distraerlos mientras construyo algo que los neutralice. ―

Quizás otra persona le gritaría que está loco. Quizás debía soltar el reloj e irse dejando solo a ese ser, pero él nunca se guio por los quizás. Mucho menos cuando alguien lo necesitaba. Asintió tomando el reloj. Acercándose a los robos agito los brazos y corriendo en dirección opuesta de los robots.

― ¡Oigan hojalatas! ¡Miren lo que tengo! ― Los robots se quedaron quietos analizando a Ben, para luego ir a la carga. Ben se deslizo hacia un lado esquivando los ataques y poniendo obstáculos entre ellos. "¡Que no me maten! ¡Que no me maten! ¡Que no me maten"

Al ver una pieza de metal circular con afiliaciones la tomo y lanzo a uno de ellos dándole en la cabeza destruyéndolo. Los androides no le ni tiempo para celebrar al seguir disparándole.

― ¡Niño terrícola! ― Ben giro yendo en dirección de la voz. Uno de los robots lanzo otro rayo a lo que tuvo que rodar por el terreno quedando justo al lado de la rana.

Los robots pararon enfrente a ellos. "Tal y como esperaba" El alienígena sin dudarlo activo el pulso electromagnético de alta frecuencia causando un corto circuito en la interfaz principal de los robots destruyéndolos, cayendo sus restos al suelo.

Solo cuando ambos estaban a salvo, se permitieron dar un suspiro de alivio. El extranjero volteo a ver al niño que lo había salvado, estaba impresionado, aunque no dejaba que su rostro lo demostrara. Ben volteo a ver dándole una brillante sonrisa que hizo que el ser regresara su vista ante los restos frente a ellos.

―Bueno, todo está bien ahora ¿No? ― Un quejido llamo su atención. ― Claro, aun estas lastimado. Déjame ayudarte. ―Tomándolo en sus brazos lo acerca a los robots. ― ¿Qué eran esas cosas? ―

―Como dije antes, nada de tu incumbencia. ―

― ¡Hey! ¡Te salve! ¿No crees que merezco saber por qué casi me matan? ― Viéndole de esa manera quizás informarle sobre la situación lo haría irse por su propia seguridad. Por otra parte, se quedó enfrentando a los autómatas contra todo juicio lógico. Era un 50/50 de que se fuera o se quedara, algo que al alienígena no le gustaba. Con un suspiro se dirigió al niño.

― Esta bien, pero pon atención porque solo lo diré una vez. Esos androides fueron enviados a capturarme, quieren mi invento el omnitrix. ―

― ¿Este reloj? ―

―No es un reloj, es un dispositivo que permite al usuario cambiar su forma en un gran número de ejemplares alienígenas. ― Ben vio el reloj en su mano con asombro renovado.

― ¡Wow! ¿En serio? Podrías ser un superhéroe con esta cosa. ― Solo se imaginaba lo que se transformaría y todos los matones que derrotaría. Un resoplido llamo su atención, viendo al ser con el ceño fruncido sacando materiales de los restos.

―La persona que me persigue no lo quiere para ese propósito. El propósito de ser la herramienta para ayudar a las especies a entenderse mejor. ― Había una amargura innata y profunda en sus palabras bajando los ánimos de Ben hasta los suelos. Preguntándose la razón de tanto dolor en esa oración.

― ¿Para qué lo quiere? ―

―Conquistar todo el universo. ―

― ¿¡Qué!? ― Todo el universo. Sintió como una estaca se clavaba en su pecho, estaba seguro que la tierra estaba en ese "todo". Y con el reloj seria fácil conquistar su planeta. Por dios, ni siquiera sabían que existían alienígenas. ¿Qué quedaría de la humanidad? ¿Qué quedaría de su familia? Agarro el reloj en mano apretándolo con fuerza hasta hacer temblar su puño. ― ¡No podemos permitir que pase! ―

"Este niño es raro". Concluyo el creador. Desafiaba todo lo lógico y lo normal en las personas. Parecía profundamente noble, pero no lo creía del todo. Todos tenían un interés unilateral y no por ser un niño lo exentaba de eso.

― ¿Cómo te ayudo? ―

― ¿Quieres que ayudarme? ―

― Bueno, duuh. ¡Mi mundo está en peligro! ¡Mi familia está en peligro! ¡Todos están en peligro! ¡Si ese tipo consigue esta cosa! ― Sacudió el reloj para darle énfasis a sus palabras. Se quedó pensando, estaba lastimado en un planeta que no tenían ninguna idea en general como guiarse y sin posibilidad de comunicarse. Se iba arrepentir de esto.

―Necesito recuperarme, ¿Tienes algún lugar donde pueda curarme? ―

―En mi casa tenemos un botiquín de primeros auxilios. ― Guardo el reloj en su bolsillo para luego agarrarlo entre sus brazos. ― Soy Benjamín Tennyson, por cierto. ―

―Azmuth. ―

―Un gusto conocerte, Azmuth. ―

― Quisiera decir lo mismo. ― Azmuth sonrió levemente al sonido indignado y el parloteo que dio el niño.

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Azmuth tenía vendas cubriendo su torso, comiendo la cena que Ben pudo traerle mientras se paseaba en el escritorio de Ben viendo los aparatos viejos que pudieron servirle para hacer un comunicador y contactarse con su asistente.

Ben se encontraba acostado en su cama jugando un videojuego, sin realmente concentrarse, mirando cada cierto tiempo a Azmuth.

―El reloj ―

―Omnitrix ―

―Eso, puede convertirte en cualquier alienígena ¿Verdad? ―

―Si, tal como te dije antes. ― Ben solo entrecerró los ojos ante el tono condescendiente que le dio, pero eso no lo desanimo.

―Entonces, ¿Por qué no lo usas para vencer al tipo malo? ―

―Porque el omnitrix está incompleto. ― La cara de duda de Ben lo hizo suspirar. ― El omnitrix puede transformarte en cualquier alienígena, pero aún falta una pieza importante que lo estabilice. Sin eso quien lo lleve sufrirá una desestabilidad a nivel celular, un daño permanentemente e irreversible. ―

Ben entendió en parte lo que dijo, en palabras simples quien use el omnitrix moriría. Ben hizo una mueca pegando su rostro en la almohada para luego soltar un gruñido. Azmuth se le quedo viendo con una ceja levantada. Ben volteo a verlo bajando la cabeza, avergonzado.

―Pensamientos malo. Ya sabes en darle el reloj al tipo y dejarlo, bueno así. ― Azmuth lo vio comprendiendo lo que quería decir mientras tanto Ben se hundía más en su cama. El niño estaba claramente conflictuado y avergonzado de sí mismo, desear la muerte de alguien era difícil y aterrador al mismo tiempo. El niño no debía pensar así, no debía estar tan consciente del sacrificio por el bien mayor.

Azmuth podía relacionarse con ese pensamiento. Esa era la razón por la cual todavía no arreglaba el omnitrix podía hacerlo aun con los primitivos artefactos de la tierra. Pero no lo hacía, por miedo. Por lo menos si Vilgax agarraba el omnitrix en este estado sabría que no le quedaría tiempo para cumplir su plan.

Este niño, sin lógica ni sentido de auto conservación estaba al tanto de lo que pasaría si Vilgax tomara el omnitrix, y pensó en la solución más lógica. Ben se acurruco más en su cama tapándose con las cobijas negándose a ver a nadie, sintió el deseo de reconfortarlo de alguna manera solo que no sabía cómo. ¿Cómo lo ayudaba sin mentirle? ¿Cómo le decía que no se preocupara?

Se quedó estoico y regreso a sus asuntos sacudiendo esos sentimientos como una mosca, no debería preocuparse tanto. No era tan importante lo que le pasaba a Ben. Se repitió eso hasta que la voz de un hombre mayor, el padre de Ben, lo sacó de sus pensamientos.

― ¡Ben, espero que hayas hecho tu tarea! ― Ben se quitó las sabanas para contestar.

― ¡Si, ya la terminé! ― Espero a tener una confirmación de su padre para luego tomar su videojuego y seguir donde lo dejo. Tenía que distraerse de esas reflexiones negativas. De reojo vio como Azmuth lo vislumbraba con sus dos ojos de canica entrecerrados. ― ¿Qué pasa? ―

―No recuerdo que hayas hecho tu trabajo. ― "Oh por favor, no". Ben se escondió detrás de videojuego tratando de ignorar la mirada de reproche que el ser más pequeño le enviaba. "Es peor que la de mi mamá".

―Bueno, eso no lo tiene que saber. ―

―Te sugiero que deje ese aparato distractor y te pongas hacer tu tarea, como indico tu padre. ― Ben rodo los ojos dándole la espalda a Azmuth. "Mocoso insolente".

―Si claro ¿Quién me va a obligar? ¿Tú? ― Azmuth afilo más su mirada ante la actitud de Ben y sin decir nada volvió a lo suyo. Ben sonrió con suficiencia, pensando que había ganado.

Que equivocado estaba.

Al llegar la noche lo único que iluminaba la oscuridad del cuarto era la lámpara del escritorio donde se encontraba Azmuth mientras desmantelaba el videojuego de Ben midiendo sus partes que usaría para el comunicador. Quería tener esa actitud prepotente, bien. Le iba a enseñar una lección al mocoso.