"Son nuestras elecciones las que muestran lo que somos, mucho más que nuestras habilidades"

Luego de todo lo sucedido, Harry estaba en su habitación pensando sobre por qué su nombre había salido allí. Quizás Voldemort había tomado parte de eso. Luego pensó en Ivanka, la chica también parecía consternada y sorprendida.

— ¿Cómo lo hiciste? — preguntó Ron — no importa, podrías haberle dicho a tu mejor amigo

— ¿Dicho qué?

— Ya sabes qué — murmuró Ron con enojo

— Yo no pedí que pasara esto, Ron — explicó Harry — no seas estúpido

— Sí, ese soy yo — dijo Ron burlándose — Ron Weasley, el amigo estúpido de Harry Potter

— Yo no puse mi nombre en esa copa, yo no quiero gloria eterna — respondió Harry — solo quiero ser…. Mira, yo no sé qué pasó esta noche y tampoco por qué. Nada más sucedió, ¿está bien? — Ron no respondió y solo lo ignoró

Las malas miradas realmente no tenían efecto en Ivanka. Después de todo, toda su vida fue marginada. ¿Y a causa de qué? De un mago oscuro.

Y ahora mismo estaba teniendo un mal momento con la pésima persona de Rita Skeeter.

— Soy Rita Skeeter y escribo para el diario "El Profeta" – respondió saludando a cada uno – pero eso ustedes ya lo saben, los desconocidos son ustedes. Ustedes son la gran noticia – rio para luego acercarse a Fleur – ¿qué peculiaridades acechan bajo esas mejillas rosadas? ¿qué misterios enmascaran esos músculos? – se dirigió a Cedric – en breve, ¿en qué consiste un campeón? Yo, su servidora, lo quiero saber. Ya no digamos mis ávidos lectores. ¿Quién tiene ganas de hablar? – tomó a Harry del brazo – empecemos con el más joven, encantador – bufó arrastrándolo

— Qué encantador – dijo Rita en el lugar

— Es un armario de escobas – respondió Harry

— Te vas a sentir como en tu casa – dijo Rita — ¿no te molesta si uso una pluma a vuelapluma?

— Mm, no

— A ver, dime Harry — sonrió Rita — aquí estás, un niño de doce años

— Tengo catorce disculpe

— …a punto de competir contra cuatro estudiantes — continuó — no solo muchísimo más maduros que tú, sino que dominan hechizos que tú no intentarías ni en sueños, ¿estás preocupado?

— No sé, la verdad no he pensado en eso — respondió Harry

— No eres un niño normal de doce años, ¿verdad?

— Catorce

— Tu historia es legendaria — continuó Rita — ¿tú crees que le trauma de tu pasado te hizo anhelar entrar en un torneo tan peligroso?

— No, yo no traté de entrar — afirmó Harry

— Claro que no — sonrió Rita guiñando el ojo — a todos les encantan los rebeldes, tacha lo último — le dijo a su pluma voladora — hablando de tus padres, si vivieran, ¿cómo crees que se sentirían? ¿Orgullosos o preocupados de que tu actitud muestra una necesidad de atención patológica o quizá un deseo psicótico de morir?

— Hey — dijo Harry mirando la pluma indignado — mis ojos no están "brillando con los fantasmas del pasado"

Finalmente, la entrevista de Harry terminó, para luego seguir con Cedric Diggory. Ivanka vio salir a Harry bastante indignado. La joven supuso que Rita diría mentiras como siempre.

Luego de caminar por el castillo, Harry se dirigió a la lechucería donde estaba Erol.

"Harry, no pude arriesgarme a enviar a Hedwig. El Ministerio ha estado interceptando muchas lechuzas y ella es muy reconocible.

Necesitamos hablar cara a cara. Ve a la sala común de Gryffindor el sábado a la 1 a.m. Y asegúrate de estar solo. Sirius.

PD: El búho muerde."

Harry frunció el ceño en su mano mordida. El día pasó normalmente, por supuesto que evitó los lugares concurridos ya que podía ver sus miradas. Tal como dijo la carta, a la 1 a.m bajó a la sala común y esperó a que Sirius apareciera.

— Sirius, ¿cómo? — preguntó Harry sorprendido de ver su rostro en el carbón del fuego

— No tengo mucho tiempo, iré al grano — dijo Sirius — ¿pusiste o no pusiste tu nombre en el cáliz de fuego?

— ¡No!

— Sshh — susurró Sirius — tenía que preguntar, cuéntame el sueño que tuviste. Mencionaste a Colagusano y Voldemort, pero ¿quién era el tercer hombre en el cuarto?

— No lo sé — admitió Harry

— ¿No oíste un nombre? — preguntó Sirius

— No, Voldemort le encargó un trabajo importante — dijo Harry

— ¿Y qué fue? — preguntó su padrino

— Me quería a mí — continuó — no sé por qué, pero iba usar ese hombre para llegar a mí. Pero fue sólo un sueño, ¿verdad?

— Sí, sólo es un sueño — tranquilizó Sirius — mira Harry, la aparición de mortífagos y la selección de tu nombre junto con el de la chica Grindelwald no son una coincidencia. Hogwarts ya no es seguro

— ¿Qué insinúas?

— Que los demonios están dentro de las paredes — explicó Sirius — ¿Igor Karkarov? Él era un mortífago, y nadie deja de ser un mortífago. Y está Barty Crouch y tiene un corazón de piedra. Mandó a su propio hijo a Azkaban.

— ¿Uno de ellos puso mi nombre en el cáliz de fuego? — preguntó Harry

— No sé quién lo haya puesto pero el que lo puso no es tu amigo — dijo Sirius — la gente muere en este torneo

— Yo no estoy listo, Sirius — admitió Harry con preocupación

— No tienes otra opción

— ¡Viene alguien! — exclamó Harry

— Rodéate de tus amigos, Harry — dijo Sirius

De repente Ron apareció alegando que escuchó voces y acusándolo de practicar para su próxima entrevista.

Al día siguiente, Ivanka desayunó en el Gran Comedor. Se sentó casualmente en la mesa de Gryffindor por si Harry aparecía. Fue decepcionante no encontrarlo allí así que cuando terminó salió a buscarlo por el castillo. En efecto lo encontró junto al lago y hablando con otras personas.

— ¡No soy un búho! — exclamó con enojo una chica de pelo castaño ondulado

— Allí viene tu nueva mejor amiga oscura — se burló Ron para luego recibir una mirada fulminante de Ivanka

La mirada ya tranquila de Ivanka cayó en Harry que estaba bastante sorprendido por la interacción.

— Hola Harry — saludó Ivanka y luego saludó a Neville que estaba nervioso — ¿tienes novedades?

— No — respondió y se fue corriendo

— ¿Qué le sucede? — le preguntó Ivanka a Neville

— Está peleado con Ron — respondió Neville sonrojado

— Está bien, gracias — sonrió Ivanka

Sin más, Ivanka se retiró de nuevo al castillo en espera de la cena. Interceptaría a Harry nuevamente. Y en efecto, cuando la hora llegó allí estaba él sentado junto a Neville y otros chicos más. Ivanka caminó hasta allí y lo miró fijamente para luego tomar asiento casi frente a él.

— Harry — dijo la joven

— Ivanka — murmuró de malhumor

— Necesitamos hablar — continuó Ivanka con calma

— ¿De qué? — preguntó Harry

— Del torneo, estamos en desventaja por si no lo has notado — respondió Ivanka frunciendo el ceño

— Después de la cena — dijo Harry mirándola por primera vez desde que llegó a la mesa

No le gustaba tener sensaciones que le crispaban el pecho. Cada vez que miraba sus ojos violáceos su corazón se apretaba y no sabía por qué. Harry suspiró mentalmente, definitivamente no le gustaba ser vulnerable y especialmente con alguien a quien no conocía demasiado.

Finalmente, en la noche Harry e Ivanka se encontraron.

— ¡Harry! — exclamó Ivanka — ¿sabes qué está sucediendo?

— No, pero hay gente importante comprometida puede que alguno de ellos haya puesto nuestros nombres en el cáliz de fuego — explicó rápidamente

— ¡Allí están! — dijo un hombre medio gigante — hola, soy Hagrid, tú debes ser Ivanka — se presentó

— Hola, sí lo soy — asintió con cortesía

— Bueno, síganme y Harry, espero que hayas traído lo que te pedí

— Mmm sí — afirmó Harry un poco confundido por la presentación

Ivanka también estaba confundida, parecía que Hagrid la conocía desde siempre. Miró a Harry que tenía rostro reflexivo.

— Hagrid, ¿a dónde vamos? — preguntó

— Ya lo verás, presta atención esto es importante — respondió Hagrid

— ¿Y esa flor? — preguntó nuevamente Harry observando la gran flor que llevaba en su chaqueta, Ivanka levantó una ceja interrogante — Hagrid, ¿te peinaste? — Ivanka sonrió a sabiendas

— La verdad sí — admitió un poco avergonzado — deberías hacerlo tú de vez en cuando — bromeó causando una risita en Ivanka

De repente un gran gruñido se escuchó haciendo que la piel de Ivanka se erizara. Por alguna extraña razón, estaba muy emocionada de ver el origen de aquel sonido.

— ¿Hagrid? — habló alguien con acento francés

— La capa — señaló Hagrid rápidamente — póngansela — ordenó

Ivanka estaba confundida hasta que Harry cubrió a ambos con una capa. La joven suspiró sorprendida, era una capa de invisibilidad.

— Bonsoir, Olympe — saludó Hagrid

— Ay, Hagrid — sonrió la directora de Beauxbatons — pensé que tal vez no vendrías, pensé que quizás… me habías olvidado

— ¿Cómo te podría olvidar, Olympe? — Harry e Ivanka miraron con horror la interacción romántica

— ¿Qué querías mostrarme? — preguntó la mujer — cuando hablamos sonabas muy animado

— Te vas a alegrar de haber venido, créeme — sonrió Hagrid

Y ambos fueron hacia unos arbustos y vieron a criaturas enjauladas escupiendo fuego. Olympe estaba muy sorprendida y preguntó si podrían acercarse.

— ¡Dragones! ¡Es la primera prueba! —exclamó Harry — ¡estás bromeando!

— No está bromeando — susurró Ivanka todavía cautivada por la vista — son hermosos

— Son criaturas gravemente malentendidas, y sí, son hermosos — asintió Hagrid — ¡ay rayos! — gritó cuando una bola de fuego fue dirigida hacia su lugar — aunque debo admitir que ese colacuerno es un animal detestable — Ivanka frunció el ceño — Ron casi se desmayó cuando lo vio

— ¿Vino Ron? — preguntó Harry

— Claro, su hermano Charlie me ayudó a traerlo de Rumania — explicó mirando los dragones — ¿no te lo dijo Ron?

— No, no me lo dijo — respondió Harry con un deje de tristeza — no me dijo nada

Finalmente, los tres volvieron al castillo luego de que Hagrid se despidiera de Olympe. Ivanka se despidió de ambos y se dirigió al barco de Durmstrang. Al entrar a su habitación encontró a Igor.

— ¿Dónde estabas, Ivanka? — preguntó Igor seriamente

— Estaba con Harry Potter investigando sobre la primera prueba del torneo — respondió con sinceridad ya que no tenía sentido mentirle — son dragones — aclaró

— Mm… — Igor la miró contemplativo — lo sé, me enteré esta mañana, pero no te encontré para decirte

— Igor, ¿por qué mi nombre apareció en el cáliz de fuego? — preguntó Ivanka seriamente

El hombre intimidante simplemente la miró fijamente sin responder. E Ivanka supo que él sabía algo. Tanto tiempo bajo su tutela le enseñaron a no confiar en nadie ni siquiera en él. Ivanka lo conocía tanto como él a ella, pero nunca dijeron una palabra más allá de las necesarias. Gracias a él se había vuelto fuerte tempranamente para enfrentar las dificultades de ser descendiente de un mago oscuro. A veces se preguntaba por qué la aceptó bajo sus enseñanzas.

Sin más, Igor se retiró. Ivanka miró la puerta unos segundos más antes de suspirar y prepararse para dormir. Estaba segura que tendría un día interesante.

A la mañana siguiente, Ivanka se vistió con el uniforme de Durmstrang. Consistía en un conjunto color madera oscuro y un tapado rojo con piel que cubría uno de sus hombros. Este día hacía bastante frío así que Ivanka se colocó el tapado luego de ajustar su cinturón en la cintura y las botas de piel. Ya lista salió de su habitación y se topó con un rostro familiar.

— ¡Ivanka! — saludó su gran amigo Aleksandar — hace días que no te veo, ¿qué has estado haciendo? — preguntó curioso

— He estado investigando sobre el torneo — respondió la joven asegurándose que no hubiera nadie — la primera prueba será con dragones — Aleksandar la miró sorprendido — no le digas a nadie, bueno dile a Viktor por supuesto — comenzaron a caminar hacia el castillo

Aleksandar le contó sobre cómo se había perdido en el castillo y un estudiante de Slytherin le mostró el camino correcto hacia una clase de transfiguración. Ivanka lo escuchó atentamente y le preguntó cómo le fue en sus clases.

Luego de desayunar, ambos tomaron rumbos opuestos. Ivanka fue a una clase de aritmancia y se sentó junto a una chica de Ravenclaw. Fue un poco incómoda la clase debido a la atención que estaba recibiendo. Claro que sabía que su apariencia no era común, pero Hogwarts parece no haber visto nunca a alguien así.

Los días pasaban demasiado rápido para Ivanka, no tuvo oportunidad de encontrar a Harry. Desafortunadamente vio cómo su propia escuela lo repudiaba. Ivanka frunció el ceño, esperaba que estuviese bien.

Finalmente, el tan ansiado día de la primera prueba del torneo llegó. Ivanka no estaba muy preocupada por el asunto de los dragones, estaba segura que podría manejarlo.

— Ivanka — saludó Viktor en la tienda de campeones — ¿cómo estás? — la joven sonrió sabiendo que Viktor era un hombre de pocas palabras

— Bien, ¿y tú? — sonrió

— Bien — respondió Viktor mirando donde estaba la reportera Rita Skeeter acosando a Harry y su amiga de pelo castaño llamada Hermione

Hubo un pequeño ajetreo cuando llegó el director Dumbledore y Barty Crouch hasta que finalmente todo se calmó y el Ministro llamó a los campeones al círculo.

— Campeones, hagan un círculo a mi alrededor — ordenó Crouch — Señorita Delacour, por favor — la jovencita rubia tomó un dragón — el galés verde — señor Krum, oh, el bola de fuego chino — asintió — señor Diggory, el hocicorto sueco — sonrió — señor Potter, el colacuerno húngaro… y señorita Grindelwald, el hébrido negro — los miró — estas miniaturas representan a cuatro dragones muy reales que estarán protegiendo un huevo dorado. Su objetivo es sencillo: apoderarse del huevo — explicó con simpleza — y esto lo deben hacer, pues cada huevo tiene una pista sin la cual no podrán pasar a la siguiente prueba, ¿alguna pregunta?

— Muy bien, buena suerte campeones — dijo Dumbledore

Harry miró ansiosamente la tienda de campaña esperando su turno para realizar la prueba. Ivanka frunció el ceño en preocupación. El primero había sido Cedric Diggory. Cuando Harry salió de la tienda, no había rastros del colacuerno húngaro y de repente con un gran golpe de su cola escamosa envió volando a Harry contra unos escombros. El dragón era veloz y protegía el huevo.

Afortunadamente, su escoba apareció y subiéndose a ella voló muy cerca del huevo pero el dragón escupió fuego interrumpiéndolo. El dragón se soltó de su cadena y lo persiguió fuera del campo. La persecución fue letal y en un truco por sobrevivir Harry logró que el dragón se desviara y quedara inconsciente al golpear contra un gran muro de Hogwarts.

Los aplausos no tardaron en llegar cuando Harry volvió al campo ileso y con la escoba quemada y agarró el huevo dorado.

Ivanka sonrió feliz por él y salió al campo para enfrentarse al hébrido negro. Los presentes en el campo hicieron silencio cuando el gran dragón apareció en forma agresiva y mirando alrededor. Lanzó el huevo hacia una montaña cerca del castillo.

Cuando el dragón divisó a Ivanka gruñó con fuerza y escupió fuego rojo hacia ella. Ivanka invocó un escudo fuerte.

— ¡Protego! — un halo de protección la rodeo soportando las altas temperaturas del fuego

Las personas gritaron al ver semejante espectáculo. La joven corrió velozmente entre las piedras negras esquivando el fuego hasta que no tuvo otra opción más que atacar al dragón. Invocó con su varita Fyendfire para responder al ataque, nada menos que eso hubiera detenido al dragón. Y este mismo respondió con más fuego hasta que Ivanka empujó más de su magia y expandió el hechizo haciendo que el dragón se detuviera lentamente. El sudor corría por la frente de Ivanka para mantener tal Fyendfire.

Finalmente, el hébrido negro detuvo la llamarada al mismo tiempo que Ivanka lo detenía para no herirlo. Y ahora se preguntaba cómo conseguiría el huevo dorado. Para gran sorpresa de todos, el dragón ladeó su hocico y bajó el lomo en sumisión.

Ivanka lo miró interrogante hasta que el dragón sacudió su lomo llamándola. La joven dudó al principio pero su instinto le decía que debía tomar la oportunidad. Ivanka se acercó con cuidado y trepó su lomo escamoso.

Desde la tribuna, Albus Dumbledore observó sorprendido tal hazaña. Ivanka Grindelwald acababa de domar un dragón con su propia magia y sin siquiera teniendo entrenamiento. El director sonrió levemente a sabiendas de esa habilidad innata. Sólo una persona había sido capaz de aquello y era su madre Irina Vólkova.

Dumbledore observó cómo Ivanka se sujetaba de dos escamas y el dragón tomaba vuelo en el cielo hacia la dirección del huevo dorado, su cabello platinado se ondeaba velozmente. A lo lejos y difícilmente, vio a Ivanka tomar el huevo dorado y volver con el dragón al campo.

Tal experiencia para Ivanka fue lo más memorable que pudiera existir, el viento en su rostro y la ola de poder del propio dragón. Los aplausos no tardaron en llegar. Sonrió al dragón con los ojos violáceos brillando mientras éste correspondía su mirada oscura sobre ella. Una oleada de sentimientos se expandió sobre Ivanka y desde ese momento supo que los dragones no faltarían en su vida.

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Espero que les haya gustado, ¡hasta la próxima!

¡Gracias Lord Makurus por el fav! ¡Y gracias a Anael1510, ElizabethMKJP y Lord Makurus por el alert! ¡Un saludo a todos!