Conocimiento

.

Taeni sonreía sin poder contener la emoción. Estaba un poco apenada, pero no podía evitar sentirse orgullosa.

"Oí lo que hiciste." Otro chico de tercer año se le acercó antes de salir del comedor. "Bien hecho, así se representa a tu casa."

Ella le sonrió cuando él le palmeó la cabeza, luego le vió salir.

"Doce." Contó Aron, que apoyaba ambos codos en la mesa.

Ella se volteó para contestarle y se encontró con la imagen de Draco, que desde el otro lado del comedor le dedicaba una mirada burlona, mantenía una ceja muy alta.

Ella se alzo de hombros e intentó imitar la expresión del rubio. Eso hizo reír a ambos.

.

Ocurrió en clase de transformaciones. La primera clase de transformaciones.

Después de hacer muchísimas anotaciones, y recibir una cantidad absurda de teoría imposible de memorizar, la Profesora McGonagall realizó un pequeño ejercicio práctico, convertir una cerilla en una aguja.

Por los pasillos se contaba que Granger, la chica más brillante de primer año de Gryffindor, había hecho grandes avances y logró cambiar el color del objeto.

Nadie esperaba lograr nada. Nadie lograría nada. Ese era el pensamiento de todos.

Hasta que Aron gritó.

Taeni a su lado sujetaba en su mano una larga aguja plateada.

McGonagall, sin perder la calma ni la seriedad de su rostro, la felicitó, y le dió 10 puntos a la casa de Ravenclaw.

.

Ravenclaw está llena de gente competitiva. La primera vez que Taeni pensó eso fue después de salir del aula.

Todos sus compañeros, excepto Aron, parecían molestos. Seguramente porque ellos no habían tenido avances significativos. Incluso Draco salió del aula a toda velocidad para evitar hablar con ella. Él siempre era muy infantil.

Sin embargo, cuando la historia llegó a los Ravenclaw mayores, ellos no dudaron en mostrarse orgullosos. Una chica de primer año no competía con ellos y sus cursos avanzados. Además, cualquier punto que se ganara aumentaba la posibilidad de que la casa ganara la Copa que hace tanto tiempo no era de Ravenclaw.

Se produjo un pequeño alboroto cuando el grupo de Slytherin de primer año que había estado desayunando en la parte más cercana a las puertas del Gran Comedor se levantó para dirigirse a sus clases.

El chico rubio que parecía liderarlos se acercó a Taeni seguido de sus amigos-guardaespaldas.

"La próxima vez no dejaré que me superes." Le dijo a la chica en tono altanero.

Aron bostezó y miró a otra parte.

"Eso está por verse." Respondió ella concentrando toda su atención en el broche de ramitas plateadas con flores de zafiros que usaba sobre el logo de su casa, un regalo de su familia.

Él frunció el ceño y caminó hasta estar detrás de ella. Ella se giró para observarlo con una sonrisa. "Ya verás, al final del año yo seré un gran mago."

"No lo dudo." Dijo Taeni observándolo a los ojos claros, luego dirigió la mirada a los niños que acababan de entrar. "Nuestro año está lleno de grandes magos."

Draco siguió su mirada. Harry Potter acababa de entrar. "Cállate." Le susurró a la chica, sus mejillas estaban levemente rosadas.

Entonces todos vieron el momento en el que Draco Malfoy se acercaba como de costumbre a Potter y su pelirrojo amigo, y tras un pequeño intercambio de palabras, se retiraba dejando al Weasley rojo como un tomate y al otro chico furioso.

"A veces pienso que él se toma demasiadas molestias." Dijo finalmente Aron observando la delicada caja que Taeni sostenía en sus manos.

La niña lo vió unos segundos con una sonrisa. "Él es así. A mí no me molesta, si algo positivo tiene Narcisa Malfoy es que le envía a su hijo las mejores galletas y los mejores dulces del mundo." Colocó la caja en la mesa y la abrió para que su amigo viera los trozos de pastel que les habían guardado. "Vamos, comeremos esto durante el descanso. Tenemos clases de Historia de la Magia."

Aron hizo una mueca. "Odio al Profesor Binns, es muy aburrido, parece un zombie."

"Es un fantasma."

...

"¿Qué es todo esto?" Minhyun se apoyó en el marco de la puerta de la suite de invitados. Cruzó los brazos y frunció el ceño al ver el desastre.

"Oh. Esto." Keri que estaba de pie en medio de la alfombra tratando de apilar todo, no volteó a verle. "Son libros."

"Sí, eso lo noté." La voz del niño sonó forzada cuando corrió para poder ayudar a su amiga. Una de las pilas por poco le cae encima. "Pero, ¿por qué trajiste tantos?"

"Yo no los traje." Aclaró ella con firmeza tras enderezarse. "Me los enviaron por correo."

"Vaya. Tu remitente es muy considerado."

La niña rió al entender lo que pensaba. "No, Hwang." Usó su apellido como si estuviera molesta, aunque sonreía. "No fue mi 'desastre de hermana mayor'. Estos son de mi primo."

"¿Aron lee?" Preguntó el niño incrédulo.

Ella rió. "No él." Miró con atención la carátula de uno de los libros que se veía antiguo. "Mi otro primo, ¿no te había contado que los hijos de la hermana de mi padre eran una especie de genios de la Alquímia? Ellos fueron reclutados por una escuela mágica para chicos con grandes habilidades en Alemania hace años. Y ahora que escucharon que mi hermana entró a Hogwarts se sienten con el deber de enviarle libros sobre las teorías básicas de la Alquímia."

"¿Todo esto es lo básico?" Minhyun vió con preocupación las montañas de libros gruesos como enciclopedias.

"Eso dicen."

Él suspiró. "Tendremos que hacer algo con esto. Estoy seguro de que tu hermana odiaría recibirlo en Hogwarts."

Keri lo observó por un momento en silencio. "Tienes razón, es por eso que ellos no se arriesgaron a enviárselos directamente." Volvió a arreglar la columna de libros. "Aunque, tal vez agradezca que le enviemos los suficientes como para construir un muro entre la cama de tu hermana y la mía."

El niño se rió demasiado alto.

"Minhyun, Keri." La voz de la madre del chico se oyó desde el final del pasillo. "El Señor Troy está aquí."

El niño hizo una mueca.

La niña sonrió. "Oh. Vamos. No seas tan dramático." Ella se apresuró a la puerta, en el camino tomó sus pergaminos y plumas. "Deberías agradecerle a tu profesor. Él fue la excusa que usó mi padre para negarse a la oferta que la Señora Malfoy le hizo. Ya sabes..." Keri se aclaró la garganta antes de seguir. "Te estoy muy agradecido, querida Narcisa. Estoy seguro que mi hija estaría bien cuidada en tu casa mientras estoy de viaje, pero no podría permitir que contrates a un profesor particular solo para ella."

Minhyun puso en blanco sus ojos antes de seguirla.

...

Aron observó divertido a Taeni.

Estaban en clases de encantamiento, la chica estaba sentada junto a él. Ambos habían dejado de tomar notas: él encontraba más interesante las expresiones que ella hacía en esos momentos, ella no podía despegar los ojos de la fila de más abajo.

Hermione Granger.

Taeni volvió a chasquear la lengua en el momento en el que la chica de cabello abundante volvía a alzar la voz.

Era lo mismo que le pasaba a todos los de Ravenclaw, o a la mayoría de ellos, durante las clases con Gryffindor.

Para Aron era diferente, porque él prefería que probaran sus conocimientos en los examenes. Pero los demás querían demostrar lo que sabían, especialmente en la clase dirigida por el Profesor Flitwick y esa chica no les daba oportunidad.

Taeni era así. Ella oía las preguntas, pensaba un poco o releía sus notas, y en el momento en el que se disponía a levantar la mano, la otra niña ya estaba dando sus complicadas explicaciones.

Algunas veces el Profesor dejaba a otros contestar, pero la mayoría del tiempo hacía justicia a la rapidez de la joven.

Era malo, pero Aron se divertía al ver como a su prima le desagradaba Granger solo porque aparentaba ser mejor que ella... Bueno, por eso y otras razones de las que solo conversarían en secreto.

Taeni volvió a tomar la pluma para apuntar un dato interesante que había señalado la niña que no paraba de hablar. Con la boca fruncida afirmó. "Tengo que estudiar para la próxima clase."

Aron controló su risa a duras penas. Hasta donde sabía, ella nunca se había preocupado por prepararse para una clase antes.

...

"¿Quieres salir un rato?" Se acercó Minhyun a su amiga con dos escobas clásicas en la mano.

"No me gusta jugar Quidditch." Aseguró ella enseguida sin abandonar su taza de té. Vió al niño directamente cuando agregó. "Sí. Draco hubiera salido corriendo, pero yo no soy como él."

"Yo no dije que jugaramos, podemos pasear nada más." Dijo él viendo a través de la ventana cómo la lluvia se hacía un poco más fuerte.

"No lo dijiste, pero lo pensaste." Minhyun no tenía como discutir eso. Ella se levantó para admirar la lluvia junto a él. "Con este clima podríamos sobrevolar el Tamesis." Sonrió. "¿Seguro que no quieres pedirle permiso a tu madre?"

Él la observó por un momento.

"Iré por mi capa." Anunció ella mientras tomaba una de las escobas.

...

"¿Es eso cierto?" Taeni seguida de Aron se acercó al grupo de Slytherin. Un par de Ravenclaw del mismo año que pasaban por el pasillo los miraron con indignación. Alumnos de todas las casas podían hacer amistad libremente entre ellos, excepto con las serpientes, ellos siempre eran mal vistos.

"¿Qué cosa?" Draco no estaba de humor para hablar con ellos, en realidad no estaba de humor para hablar con nadie. Se veía más pálido bajo el sol que de costumbre.

Taeni abrió la boca para responder, pero lo pensó mejor. Observó a Crabbe y Goyle. Ella no sabía si ellos estaban al tanto. Frunció el ceño. Tomó al rubio de la mano y lo arrastró seguido por Aron hasta un salón vacío.

"¡¿Qué es lo que te pasa?! ¡¿Estás loca?!" Exclamó Draco liberándose del agarre.

"¿Es cierto lo que dijo Padma?" La niña al ver la cara de confusión del chico decidió explicarse mejor. "Su hermana está en Gryffindor, nos contó que Harry Potter se unirá al equipo de quidditch este año."

Draco no respondió. Giró el rostro para no ver a nadie a la cara.

Aron se había apoyado contra una pared. "También dijo que fue reclutado gracias al chico Malfoy."

El niño rubio le lanzó una mirada llena de rabia.

"¡Merlín! ¡Es cierto entonces!" Taeni estaba en verdad molesta. "Draco, te dije que fueras prudente, te dije que no te metieras con ellos..."

"¡Yo no hice nada malo!" El niño se enfrentó a ella y se arrepintió inmediatamente. Dió un paso hacia atrás.

"Me imagino que no, nada malo, solo provocaste que ese sujeto pudiera romper las reglas del deporte nacional. ¿Has pensado cuántos chicos de primer año van a molestarse por esto?" Taeni agitaba sus manos mientras hablaba.

Una sonrisa se dibujó en el rostro del chico rubio. "Lo van a odiar. Si se enteran de que además le regalaron una Nimbus 2000."

Aron hizo un silbido ante la noticia. "Una Nimbus, eso no es broma."

La niña los miró a ambos incrédula. "Si se enteran de que fuiste tú el que lo llevaste a mostrar sus habilidades, te odiarán a ti."

Draco abrió más sus ojos claros. "No es mi culpa que McGonagall estuviera tan desesperada." La mención de la profesora hizo a todos revisar una vez más el salón de clases, para asegurarse que estaban solos. Volvieron a hablar, ahora más bajo. "Hubiera pasado aunque yo no hubiera intervenido."

"Sin embargo, no fue así. Fuiste tú y no hay nada que hacer." Respondió Aron satisfecho.

"Aron tiene razón." Taeni echó para atrás sus largas trenzas con sus manos. "Deja de comportarte como un niño, deja de molestar a los de las otras casas, deja de abrir los regalos de los otros y deja de hacer planes contra Harry Potter. Él es una persona que todos quieren cuidar y tú tiendes a caer mal."

"Uuugh." El niño más bajo no pudo evitar burlarse del rubio. Los otros dos le lanzaron una mirada corta antes de continuar.

"Si sigues así, te meterás en problemas y avergonzarás a tu familia." Concluyó ella.

En ese momento las puertas se abrieron y un extraño olor llenó el ambiente. El Profesor Quirrell acababa de entrar. "U... Ustedes tre... Tres, ¿qué hacen a... Aquí?"

"Lo siento mucho, Profesor." Respondió rápidamente Taeni. "Buscabamos un lugar para hacer nuestro ensayo de encantamientos, pero la biblioteca es muy callada." Lanzó una mirada al solitario salón de clases. "Creí que Peeves estaría aquí para animarnos, pero creo que no."

"Tal vez, esté en el salón de Pociones." Draco también se unió a la mentira.

"Vamos a ver." Taeni no permitió que el Profesor del turbante hablara. Los tres salieron de inmediato corriendo.

No podían evitar sentir escalofríos.

...

"Te digo que no." Keri discutía con Minhyun. Ambos estaban en la biblioteca de la Mansión Hwang a una hora innombrable de la madrugada. "Si intentas hechizar a alguien con ese movimiento solo lograrás romper algo."

"¡No es así!" Insistió el chico. "Si lo hago como tú dices, no lograré nada."

"¡Eres tan terco!" La chica se puso de pie en frente de él. "Entonces inténtalo, haz que mi cabello se vuelva rojo, si puedes."

Minhyun frunció el ceño y decidido tomó su varita. Entonces se detuvo. Miró una vez más el libro abierto 'Hechizos y Contrahechizos'.

"¡¿Qué haces?!" La niña le lanzó una mirada reclamándole. "No dudes ahora. Claro que dos niños de nueve años no deberían estar haciendo magia, pero si te arrepientes nunca sabremos quién tiene la razón."

"No voy a hechizarte." Declaró finalmente él.

Keri hubiera estallado en amenazas si en ese instante no hubiera llegado un joven elfo doméstico con un poco de jugo.

Ambos niños tuvieron la misma idea y se vieron cómplices.

"Hey, tú, ¿cómo te llamas?" La pequeña criatura vió desconcertada a la niña.

"Él es Oun. Es un buen chico." Dijo el niño alzándose de hombros. El elfo empezó a llorar de felicidad.

"Bien, Oun, ¿nos ayudarías en un pequeño experimento?" La niña le habló con una sonrisa amable.

"En lo que sea que me necesite el joven amo." Declaró con voz chillona la criatura.

.

Keri tenía razón.

Habían sentado al elfo en una escalerilla de las que usaban para alcanzar los estantes más altos. Le habían pedido que se quedara quieto. Él lo hizo.

Cuando Minhyun lanzó su hechizo el elfo estaba pálido. Keri a su lado estaba lista para lanzar un contrahechizo.

Sin embargo, la luz que salió de la varita del niño no alcanzó a su victima, sino que lo esquivó y terminó golpeando unos libros a su espalda.

No obtuvo un 'cabello tan rojo como el fuego', sino un fuego rojo fuego.

Minhyun y Oun corrieron desesperados en todas direcciones.

Hasta que la niña tomó la coloroda jarra de jugo y lanzó su contenido a las llamas.

Con una sonrisa triunfal la chica se dispuso a salir de la habitación, pero antes de hacerlo. "De verdad, te estoy muy agradecida, Oun. Has sido muy valiente. Estás bien, ¿cierto?"

El pequeño elfo no creía tanta amabilidad. Agitó su cabeza afirmando una y otra vez.

Cuando la niña salió, el elfo doméstico le sigió encantado.

...

Las clases de Pociones eran lo peor.

Los de primer año de Ravenclaw veían esa materia con Hufflepuff.

Y era lo peor.

Aron detestaba con toda su alma a Snape y su cabello grasoso. Taeni, en cambio había dicho que el Profesor le agradaba, pero con cada clase, sentía que cambiaba de parecer con más firmeza.

No solo era suficientemente malo que el sujeto mandara trabajos mucho más complicados que los de McGonagall.

Una vez entregabas tus ensayos, sabías que estabas condenado. La forma de corregir era brutal, sin piedad, desalmada. Si la mitad de la clase llegaba a aprobar el curso, ellos lo tomarían como un milagro.

"¿Y bien?" Snape se paseó en la parte delantera del salón con indiferencia. "Mientras ustedes tratan de terminar su patético..." Se detuvo un momento observando con desprecio el líquido con el que trabajaba Padma Patil. La chica se encogió un poco, creyendo que hoy sería su turno. "Trabajo..." Él siguió su recorrido después de unos torturadores segundos. "¿Alguién podría ilustrarnos sobre el modo correcto de agregar la cola de ratón a esta mezcla?"

Taeni oyó como Aron exhalaba. Él lo sabía, él era bueno en esto, pero no lo intentaría. Observó la espalda de Snape cuando pasó junto a ellos.

El gran problema de esas clases era que nunca podían averiguar contra quién iría antes de que ocurriera.

Se decía que en las clases que compartían Gryffindor y Slytherin era más fácil. Era predecible.

Era simple, Severus Snape, Jefe de la Casa de Slytherin, siempre favorecería a los que tuvieran insignia verde, entre ellos apreciaba mucho a Draco, tal vez porque el niño lo hacía bien en las prácticas, tal vez porque su padre era quien era, o tal vez porque profesor y alumno sentían el mismo desprecio hacia cierta persona. Las preguntas difíciles nunca irían en contra de ellos.

En cambio, los de Gryffindor podían esperar lo peor siempre. La casa que siempre ha significado la mayor competencia para Slytherin, la casa para la cual se cambiaron las reglas del quidditch, la casa a la que fue asignado Harry Potter. Mencionar ese nombre ante Snape podría asegurarte un día triste en su clase.

"Parece que de nada sirve que este salón esté lleno de Ravenclaw." Dijo Snape encarando a toda su clase desde el escritorio. "Toda esa inteligencia de la que presumen es una mentira."

Taeni cerró los ojos. Eso era. Ese día sería Ravenclaw. Probablemente ella. Hace dos clases que no le preguntaban. ¿Le llamará ignorante otra vez?

"Señorita Abbott, ilústrenos." La chica de cabellera rubia parecía estar a punto de llorar cuando se levantó de su puesto.

Todos los demás volvieron a respirar.

Aparentemente, ese sería el día de Hufflepuff.

Definitivamente, Snape odiaba a Hufflepuff y Ravenclaw por igual.

...

La Sala Común de Ravenclaw estaba sola hasta que ellos llegaron.

Taeni se abalanzó sobre uno de los cómodos sillones. Cerró los ojos por un momento.

"Parece que estás agradecida porque la clase terminó antes." Dijo Aron observándola mientras se sentaba en frente.

"Lo está. ¿No la viste?" Sunji tomó la mano de Padma y juntas se sentaron en el otro extremo de la sala. "No fue muy agraciado su vuelo. Casi salta de felicidad cuando Boot golpeó el árbol."

Taeni levantó la cara para ver a los demás chicos de primer año. "Lamento mucho lo que le pasó a Terry. Pero no puedo hacer nada si no me gusta volar. En serio, ¿para qué volar en escobas si tenemos medios como los polvos flu y las apariciones?"

"Eso suena bastante irracional." Señaló Aron sin levantar la mirada del libro que había tomado. "¿Cómo jugaríamos quidditch?"

"No lo sé." La niña finalmente se enderezó. "Tal vez como lo juegan los muggles."

"¿Los muggles saben jugar quidditch?" Preguntó Sunji interesada.

"No lo sé." Taeni se alzó de hombros. "¿No lo llaman diferente y lo juegan sin escobas? El principio es el mismo, pasar la quaffle por los aros que están a nivel del suelo."

"Eso es fútbol. No se parece en nada." Padma lo dijo y recibió con indiferencia las miradas de los otros. "Cultura general."

"En fin." Taeni se levantó con ánimos renovados. "Vamos a aprovechar el tiempo libre que ganamos gracias a ese chico Longbottom y a los chicos Gryffindor que no pueden seguir instrucciones..." Dijo imitando la voz que la Señora Hooch que había hecho referencia a la vez pasada cuando llevó a un niño a la enfermería, y los otros desobedecieron sus órdenes de permanecer en el suelo. Por esa razón se vió obligada a cancelar lo que quedaba de clase. "Vamos a hacer nuestro ensayo para Historia."

"Nooooo." Aron se quejó.

La chica insistió. "Vamos. Antes de que Penélope y los de su año quieran apoderarse de todos los libros."

...

"Creo que nuestro elfo se quiere ir a vivir con tu familia." Minhyun lo dijo divertido mientras volvían a la mansión. Señaló a la ventana donde dos elfos domésticos discutían mientras limpiaban los cristales.

"Tu madre ya pensó en regalarmelo." Le dijo ella mientras se detenía a observar el jardín una vez más. "Estoy segura de que están en el bosque, debemos ir al arroyo durante la noche."

Minhyun hizo lo mismo. Dirigió la mirada hacia los árboles que permanecían muy cerca los unos de los otros. Tragó fuerte antes de hablar. "A ellas les gustan las flores, no creo que estén en un lugar tan lúgubre."

Keri sopesó las palabras. ¿Cómo un inocente bosque de pinos silvestres le parecía aterrador a su amigo?... Ni que fuera 'El Bosque Prohibído' del que escribía su hermana.

Entonces, lo vio, un niño pequeño perdido en el bosque, correteado por ardillas, llamando a su madre.

Keri sonrió. "Deberemos averiguarlo."