La amistad entre individuos de distinto sexo es imposible al constatar queuna de las partes, cuando no las dos, acaba por desarrollar en algún momento un grado distinto de atracción sexual.

Grupo de investigadores de la Universidad de Wisconsin

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Love Hurt

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El efecto dominó es un concepto que dice que un evento mínimo, insignificante, como la caída de una pequeña ficha puede hacer

colapsar todo a su alrededor.

La primera ficha cae votando la segunda y así

Sucesivamente hasta generar una reacción en cadena

Una cadena de destrucción.

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Misión 01: Punto de Quiebre


Resultaba obvio que en ese momento ella estaba siendo egocéntrica. De sobra estaría decir algo que importunara la concentración que estaba teniendo la mujer en aquel momento de perfeccionismo corporal.

La música recorría cada zona de la amplia habitación de paredes gruesas insertada en una hermosa casa estilo japonés clásico. Él se encontraba sentado sobre el tatami, apoyado en una de las paredes que le daba buena vista a todos los ángulos de la kunoichi amiga.

El baile jamás le había llamado la atención y ciertamente estaba muy lejos de interesarle, pero fue tal la insistencia de Ino en querer presentarle su numero aprendido para la academia de danza, que no le quedo mas que terminar accediendo a otro capricho, como en muchas otras ocasiones de la vida cotidiana.

Algunos comportamientos nunca cambian.

En una persona tan egocéntrica como lo era ella, la imaginación y el pensamiento están tan constantemente ocupado consigo mismo y sus intereses que es incapaz de ponerse en el lugar de otra persona, y de contemplar, desde el punto de vista de otro 'YO', la matriz y el aspecto que tienen las cosas y los acontecimientos que ocurren.

Y ahí estaba ella, moviéndose con gracia de un lado a otro; tan delgada, tan esbelta, tan impresionantemente… ¿Encantadora?... si, esa era la palabra, bella en todo su esplendor, en todos los matices que se pudiera ver a través del ojo humano.

Ino distaba demasiado de la perfección, aunque su aspecto hiciera pensar muchas veces lo opuesto. Si bien habían cambiado viejas costumbres que tenía de niña, algunas otras nunca cambiarían. Seguía siendo caprichosa, mordaz, egoísta y salvaje. Era como el fuego; caliente como el verano y mala como una niña que lloraba hasta conseguir lo que quisiera aun si aquello hiriera a alguien, después de todo, el egocéntrico coloca sus pensamientos sobre los otros, lo que el piensa, opina, razona, cree y decide es primero y mas importante que el resto, por lo tanto, el mundo gira alrededor de su individualidad y para Ino lo que ella decía era la única versión de la verdad.

Era increíble la cantidad de cualidades que una persona pudiera tener, sin contar los múltiples calificativos también en su haber. Ino Yamanaka, tenía unos cuantos atributos aun por despertar.

La melodía era relajante, tanto que el receptor de aquel baile estaba ya somnoliento, en transe y proceso de cerrar sus ojos y disponerse a soñar lo que al inconciente le viniera en gana.

Pero antes de cerrar por completo sus ojos, quiso darle un empujoncito a su imaginación, viendo el trasero de su amiga moverse de aquí para allá. Sonrió por su descaro pero Ino parecía tan concentrada que no se daría cuenta de las miradas intensas y desvergonzadas de él.

– Oye Shika… Shika… –llamaba moviendo la mano frente a sus ojos hasta que este despabiló– Otra ves te quedaste dormido…–negó con la cabeza.

– Disculpa… –resopló– Me desconcentre un poco…

– ¿Un poco? –chasqueó cruzándose de brazos– Bueno ya no importa… No te quitare más tiempo.

Apagó la música indignada.

– No te molestes Ino, no fue para tanto –bufó aun sentado en un costado de su habitación.

– Llevas días perdido en no se donde. Lamento importunar tanto tus quehaceres, Shi-ka-ma-ru –se burlo sin animo.

– Bah, no te pongas dramática, Ino –se desperezó estirando los brazos.

– Como sea…–salió por la puerta de doble hoja.

El hombre chasqueó la lengua notoriamente hastiado por haber iniciado -sin quererlo- una no muy futura pelea en donde el por su puesto saldría perdiendo. Sin mas salio en su búsqueda.

Ino llegó a la estancia donde se encontraban sus padres, los de Shikamaru y tambien los de Choji, compartiendo un sake caliente acompañado de risas. Al ver que nadie reparó en su presencia alzó la vos molesta.

– ¡Me voy a casa! –anunció llamando la atención de todos quienes se voltearon a verla.

– Pero querida ¿No estabas ensayando con Shika? –preguntó Yoshino extrañada.

– Se molesto por que cerré los ojos solo un minuto –apareció en la puerta el mencionado con una mano en su cabeza dando un largo bostezo.

– ¡Shikamaru! –gruñó su madre irritada– ¿Hasta cuando sigues con ese comportamiento? Ya tienes 19 años ¡Madura! Maldita sea.

Los comensales que estaban en la mesa se carcajearon de la situación, con la personalidad de la rubia estaba claro que terminaría así de mal. Ino se cruzó de brazos con aires de superioridad.

Shikaku afirmó de los hombros a su esposa que intentaba levantarse del sillón para zamarrear a su hijo.

– No lo culpen, la danza clásica es un tanto aburrida –dijo la madre de Ino tapando su boca para no reír tan descortésmente, producto del sake–. Déjalo Yoshino, ya crecerán.

– ¡Mamá! –chilló Ino con vergüenza–, Se supone que me des la razón.

– Ves, es algo aburrido… problemática –rió Shikamaru al igual que los adultos pero lo dejo en el momento al ver la clara molestia en el rostro de su rubia amiga–. Esta bien, disculpa, no debí ser tan grosero… te lo puedo compensar con algún dulce de la tienda que tanto te gusta ¿Te párese?

– No, no quiero…

– Ya, ya querida, no hagas un alboroto de esto en casa de los Nara –pidió su madre con las mejillas coloradas.

– Anda Ino, Shikamaru ya se disculpó, será mejor que salgan a caminar y arreglen las cosas –propuso Inoichi–. No pueden pelearse todo el tiempo, la actitud entre ambos tiene que cambiar, pronto se vendrán grandes cambios para ustedes y sería bueno que se trataran con mas cuidado… ya saben… un poco mas de autocontrol frente a situaciones de estrés… eh… con mas cariño, digo…

El interrogante gesto de cada uno de los jóvenes no se hizo de esperar. Parecía que todo el mundo ahí esperara a que Inoichi terminara de decir lo que había comenzado. La madre de Ino se agarro la cabeza y sin ningún disimulo arrojó una mirada feroz a quien fuera su esposo.

– No entiendo nada de lo que quieres decir, papá –rompió el silencio la rubia sin tener respuesta.

El señor Yamanaka se sintió acorralado por su princesa, acorralado y lo suficientemente embriagado como para que se le ocurriese una idea de cómo rayos salir del apuro. Sirvió entonces una copa de sake y bebió rápidamente dejando el pequeño vaso de golpe sobre la mesa, tragó aire y volteo a verlos nuevamente.

Todo esto pasaba bajo la incomoda mirada de los presentes.

– Ya no son unos niños, el mundo Ninja los prepara para sobrevivir y servir a su nación. Pero muchas veces dejamos de lado lo que realmente importa…

Seguía extendiendo la espera, para ese entonces el rostro de Shikamaru paresia preocupado esperando el desenlace del discurso que escuchaban.

– ¿Y que es lo que realmente importa, papá? –preguntó Ino entre irritada y curiosa.

– Hija, mi pequeña niña. Tan grande que ya estas y aun no lo sabes…–se levantó del suelo tambaleándose, Ino retrocedió sintiendo el peligro que se venía– El amor. El amor es lo mas importante en la vida de una persona, sin amor no somos nada. Es por eso que, con tu madre y los Nara… decidimos asegurar tu futuro y el de Shikamaru… en un acuerdo de matrimonio, cuando ambos aun eran unos bebes.

– ¿Qué…?

Pregunto Ino casi sin voz, un zumbido se apodero de su cabeza impidiéndole escuchar lo que hablaban los demás después de tal noticia. Shikamaru no parecía sorprendido.

– Que pronto se van a casar –afirmó Shikaku.

Y es en este punto en donde todo se quebró, absolutamente todo lo que eran juntos se desvanecería como un atardecer llegada la noche.

– ¡¿Que?! –gritó ahora ella mas espabilada.

La impresión de tales palabras no se hizo esperar; A Ino se le desencajó la mandíbula, acompañada de un escalofrío desde su cabeza hasta su espalda baja.

Shikamaru se esforzaba por no parecer enfadado. Hacerlo le costaba horrores ¿Era real lo que estaba escuchando? Pensó incluso en que podría estar aun soñando, desecho de inmediato la idea.

La incomodidad llegó entonces a Choza, se aclaró la garganta con un carraspeo para bajar tensiones, miró a su esposa quien le devolvió la mirada un tanto intranquila por la reacción tan inesperada de los muchachos.

– Inoichi querido, quedamos en que hablaríamos de este tema después de sus cumpleaños –reprendía moderadamente la madre de Ino–. Aun queda tiempo ¿Para que te apresuraste? míralos como están, nada de felices, parecen mas bien asustados. Además, se suponía que la sorpresa sería en una cena sofisticada, no ahora que ya hemos bebido lo suficiente.

– Pero Inoichi tiene razón Chiharu, ya deberían de darse por enterados –discutían los cuatro pasando de los jóvenes que se encontraban presentes.

– Mamá, papá, ¿De que hablan? –preguntó Ino angustiada, miró a su compañero– ¿Tu sabias de esto? –pregunta temerosa esperando alguna respuesta.

–…Estoy igual de sorprendido que tu… –responde Shikamaru tratando de no darle demasiada importancia al tema, después de todo, los adultos habían bebido bastante para disparatarse en ideas equivocas de la realidad.

– ¡Si es así entonces di algo! ¡Esto se nos escapara de las manos! –exageró la blonda moviendo los brazos como loca.

Shikamaru se masajeó el cuello con ojos cerrados. Termino su actividad y se dirigió a los adultos que hablaban y se vanagloriaban por su excelente decisión pasada.

– No se que paso en sus juventudes como para idear tan loco plan…

Los mayores ahora si le prestaron atención. Ino se molesto cruzando sus delgados brazos, siempre que Shikamaru hablaba le ponían cuidado pero en cuanto ella abría la boca a nadie parecía importarle. No era que viniera mucho al caso en este momento era mejor dejárselo al moreno, el si podría conseguir mejores resultados que solo gritar.

–… Me molesta que pensaran en esto sin tenernos informados.

– Si les decíamos algo ustedes se negarían sin mas –repuso la mamá de Nara–, Estarás de acuerdo que era mejor callar que escuchar un No rotundo que los terminaría separando años atrás.

– Bueno como yo lo veo, se nos esta obligando a aceptar nupcias que jamás pensamos.

– Así es, nos mantuvieron engañados todos estos años…–agregó Ino molesta.

– No lo digas así hija, no seas injusta con tus padres, después de todo, tuvieron una infancia hermosa juntos –Inoichi parecía convencido con sus palabras a lo que los demás padres le dieron la razón con gestos de aprobación.

Shikamaru chasqueó la lengua y sonrío maliciosamente. Tendría que recurrir a algo muy de mal gusto.

– Sé que sus intenciones no fueron malas, por lo menos en primera instancia, quiero pensar así… –echó las manos en los bolsillos de su pantalón negro– Ino no es una mala chica, es mi amiga, una de las mejores. Cualquier hombre se sentiría honrado… afortunado mejor dicho, con una noticia como esta… –a Ino se le apretó el pecho al escuchar esa ¿Confesión? – Aun así tengo el deber de negarme.

– Pero ¿Por qué? –se levantó el padre de la mujer golpeando la mesa –¿Acaso no tienes ojos? Mi hija es hermosa, una de las mejores kunoichis de Konoha, lo demostró en la Gran Guerra. Es una excelente candidata de mujer.

– Papá basta, es como si me estuvieras vendiendo… –intervino sin muchos resultados. La atención solo la tenía el hijo de los Nara.

– Es hermosa, lo veo… lo veo a diario, aun así no puedo, perdón.

– ¡Shikamaru! Cuida tus palabras, estas rechazando a una hermosa mujer parada a tu lado ¿Qué pasa con el honor de Ino?

– Sé que ella opina lo mismo, madre.

Shikaku masajeaba sus sienes tratando de no explotar, percibía que esto tendría que pasar mas temprano que tarde.

– Hijo, piénsalo bien, no encontraras mejor mujer que aquella que viste crecer a tu lado –dijo tratando de hacer reflexionar a su primogénito.

– Así es, se conocen muy bien, ambos serán muy felices juntos y luego con su descendencia –acotó la señora Yamanaka bebiendo un largo trago de licor a lo que todos le siguieron comprendiendo la idea.

Ino se sacudió al escucharlo, que estupida fue al pensar que solo tendría que firmar un acta de matrimonio y ya. Se le escapaba el mas importante acontecimiento en una boda; ellos dos tendrían que…

– Es por eso mismo, señora Yamanaka –resopló ahora Shikamaru viéndolos a todos–, Me gustaría que pudieran entender lo delicado de la situación para nosotros. Hemos sido amigos toda la vida, o por lo menos gran parte de ella –las piezas estaban tiradas y ahora era Shikamaru el que propinaría el jaque mate con sus palabras– ¿Cómo se supone que de un día a otro viera a mi amiga de toda la vida como una mujer a la cual tuviera que hacerle el amor?

Inoichi cayó casi desmayado sobre la mesita de tragos que compartían todos. La señora Yamanaka se sirvió otro trago y lo bebió a fondo. Yoshino Nara parecía que explotaría de la indignación y su padre se tapaba la cara con ambas manos. Solo los señores Akimichi encontraron razón en sus palabras y Choza no pudo más que sonreír al ver al muchacho tan decidido a dejar flaquear la idea de sus padres.

Ino por otro lado lo vio boquiabierta y palideció ¿Ese era Shikamaru? Aquel que recitaba palabras tan duras en frente de todos sin importarle que ella misma estaba ahí parada como simple decoración a boca cerrada. Aun entendiendo el punto que este quisiera dar, las palabras pasaban lo irreal de la situación.

– ¡Shikamaru! ¿Qué clase de palabrotas son esas? Te eduqué para ser un caballero no un patán, mira lo que causaste al señor Yamanaka.

Inoichi Yamanaka sufría atragantamiento mientras su señora esposa golpeteaba su espalda para aliviarlo. Shikamaru sonrió orgulloso entonces por sus osadas palabras.

– Como sea… –se apresuró hablar la señora Yamanaka– No dejemos que este pequeño detalle nuble la hermosa organización que hemos estado preparando por años…

Fue así como Inoichi –con mucho esfuerzo- se desatoro incorporándose a la velada de la mesa y sus bebidas desechando toda palabra que pudiera perturbarlo de nueva cuenta sin prestarles más atención a los chicos que aun esperaban una pequeña luz de victoria.

Cuando Shikamaru estuvo apunto de abrir la boca su padre con un leve gesto de cabeza y mano le hizo desertar la idea.

Ino estaba en total mutismo como nunca antes se le hubiese visto, abrazo su cuerpo frustrada y con exageración como si estuvieran a punto de ultrajarla sin consentimiento. Shikamaru la vio de soslayo y rodó los ojos. Ino estaba siendo demasiado exagerada con algo que claramente para el no pasaría.

Irritado, sacó un cigarrillo de su pantalón y se dispuso a salir al patio interior de la gran casa; una ves ahí, se apoyó en la viga de madera que sostenía el techo del engawa y encendió su vicio echando el humo con pesadez al cielo. El sonido del agua en el estanque acompañaba el silencioso y acalorado atardecer.

La blonda aun se encontraba en shock, los adultos no repararon nuevamente en su presencia, estaban absortos a cualquier otro tema que no fuera la organización de la boda. Sin más, siguió a Shikamaru molesta por la pronta rendición en el.

Aun en la incomodidad de todo debía darle crédito a la brusquedad de sus palabras, entendiendo que esa era la única manera en que Inoichi pudiera retroceder en su idea de boda. Aun así, debía confesar que se sintió perturbada por tan acalorado dialogo en el que ella, sin duda, era la protagonista. Lo diviso apoyado en el gran madero, acercándose dubitativa por los nervios que la mataban, por mucha seguridad que tuviese en si misma y lo buena que era aparentando entereza, debía admitir que sentía aun un pequeño hormigueo en sus brazos. Aclaro la garganta, poso las manos sobre las caderas y se encargo de afilar su ceño para aclarar las cosas de una buena vez.

– S-se supone que debieras seguir con tu brillante idea de poner a mi padre entre las cuerdas…

Se acercó aun con las manos en la cadera, irritada por la actitud tan desobligada del menor de los Nara. Con el ceño fruncido considerablemente se apoyo en el otro madero quedando de frente al fumador quien aun no le daba cara.

Ino bufó fijando la vista al frente, lo observó aun con la quijada rígida, para ella el asunto era de total importancia; que Shikamaru dejara hasta la mitad su discurso la hacia sentir sola contra el mundo.

Tratando de relajarse y estar mas acorde a la situación lo observó en silencio -cosa imposible en momentos así- Shikamaru se veía tranquilo a pesar de todo, ella se preguntaba que tan comprometido podría el estar. Aunque Nara le hubiera hecho saber que él no tenía ni la menor idea de la boda, la actitud del moreno la hacia dudar. No que él quisiera contraer nupcias pero si debía saber algo o tener indicios de que es lo que sus padres querían para él.

– ¿De verdad no sabias nada?

Nara comenzó a sonreír y soltó una o dos carcajadas al asunto – De verdad Ino…–respondió risueño y siguió humeando con el cigarrillo.

La blonda después de una breve reflexión, esbozó una mueca divertida, juzgando así que su amigo no le mentía en lo absoluto. Debía confiar en él como lo había hecho hasta ahora, después de todo, Shikamaru nunca se equivocaba.

Relajando así sus entumecidos hombros, lo siguió oteando ya sin tanta vacilación. El semblante de Shikamaru seguía estoico.

Aprovechando que él seguía en las escasas nubes que pasaban en el cielo, se dispuso a ojearlo un par de veces de arriba a bajo -no que le interesara él como hombre solo quería asegurarse de que todo estaba en orden- sus celestes ojos se posaron en los labios de Shikamaru quien succionaba el cigarrillo lentamente y a ojos cerrados, luego dio una calada de aire e inclinó la cabeza al cielo soltando por sus mismos labios el humo que salía pausadamente.

Shikamaru había adquirido el vicio poco tiempo después de la muerte de Azuma, ella creía sinceramente que eso podría destruir su vida con una serie de enfermedades adquiridas a través del habito, cuando se lo mencionó él solo se burlo.

Ino, somos Shinobis…

Ahora en ese momento, creía que el tabaco en labios de Shikamaru se veía cool, claro estaba que nunca se lo mencionaría para no contradecir su pensamiento impositivo. Su inquieta mirada descendió hasta la barbilla del hombre notando así lo bien definida que se miraba desde ese ángulo, o tal vez, desde todos los ángulos, solo que ella no lo había advertido con el tiempo.

Se dispuso a ojearlo con disimulo -no fuera hacer que Shikamaru se hiciera ideas equivocadas- su inspección calló a sus amplios y definidos hombros, bajando por sus brazos bien trabajados a pesar de lo mucho que él zafara de los entrenamientos. Si, en definitiva seguía siendo el mismo chico desobligado pero en cuerpo de hombre.

¡Y en que hombre se había convertido!

Tragó saliva y se cacheteó mentalmente en el mismo momento.

¿Qué estaba pensando?

Se suponía que estaba ahí para otra cosa, para buscar un aliado y terminar con la disparatada idea de sus padres. Sintió un calor en su cara y solo apartó la vista rogando que él no se diera cuenta de su incomodidad.

– Tsk ya se les olvidara el tema, sabes como son –despistado de cualquier gesto que ella reflejara, exhaló el humo de su cigarrillo, evitando hablar del asunto.

– ¿Y que tal si no?… –insistió de nueva cuenta ella.

– Entonces nos tendremos que casar –dice sin poder evitar reír, para luego mirarla de reojo.

– ¡Estas loco! ¿Cómo se supone que eso pase? Somos amigos… –recalca ella avergonzada– Aparte no tenemos ese tipo de relación…

Sus mejillas presas del pánico volvieron al carmín que tenía momentos atrás. Se odio nuevamente por ello.

– Problemático…

Suspiró con fastidio. Sus padres lo pujaban en un aprieto con los Yamanaka, su excusa tendría que ser sutil, convenciendo de manera sensata, práctica y racional que el futuro que ellos querían para sus hijos no era acorde a aquellos tiempos. Tampoco podía simplemente negarse y que Inoichi pensara en que estaba rechazando a su hija por considerarla insuficiente para él.

Para desertar de la idea todo tenía que estar meticulosamente planeado para así salir victorioso y sin que Ino lo odiara. Expulsó el humo pesadamente de sus pulmones.

– No te preocupes Ino, nuestros sentimiento y nuestra libertad no se verán liados a los planes que nuestros padres acordaron –procuraba aparentar tranquilidad frente a ella– Eso no sucederá, cada quien seguirá su propio camino… –por ultimo, le dedico una hermosa sonrisa para que ella se sintiera en confianza nuevamente.

Y que sonrisa tan placentera, la misma que Ino reconocía desde hace años, tranquila y protectora. Shikamaru siempre ha estado de su lado y jamás haría algo para lastimarla, nunca en el mundo. Podía confiar a ciegas en el.

Él…

– Gracias Shika… y, disculpa por mi actitud de hace un rato…

– ¿A que te refieres? –indagó lanzando la colilla del cigarrillo al estanque, algo que su madre odiaba.

– A mi actitud un poco grosera… un poco exagerada…

– ¿Un poco? –pregunta con una sonrisa burlona.

– ¿Qué vas a entender tu? eres hombre –se defendió ya mas recompuesta y con ánimos–. Vago ¿Quién querría tener un esposo como tu?

– Mujer, no sabes nada…además ¿A quien le podría gustar alguien tan delgada como tu? Todos los hombres que conozco las prefieren con un poquito de carne, se ven más… sanas.

– ¿Sanas?

– Yo apuesto lo que quieras a que si tuvieras unos quilitos de mas tendrías el doble de popularidad, deberías comer un poco… –confió en que ese nuevo dato la distraiga de tanta presión y se sintiera cómoda nuevamente.

– ¿Qué? ¿Acaso no te parezco atractiva así como estoy?

Preguntó distraída y olvidando el tema principal, solo estaba revisando su cuerpo para cerciorarse de que no hubiera nada malo en el, esto a vista y paciencia de Shikamaru que había logrado el acometido de desviar la atención de Ino a algo sin importancia, por lo menos para él.

Sonrío de todos modos al verla tan pendiente de si misma, su egocentrismo salía a flote con tan poco, así era ella y por eso la quería tanto. La sonrisa taciturna comenzó a borrarse de los labios, realmente no había nada tan malo en el cuerpo de la kunoichi, solo un poco delgado, nada mas. Sus oscuros ojos viajaron por esa delgadez y curvas resaltantes, sabía que tenía que quitar la vista luego antes de ser pillado por la blonda, sin embargo no tubo suficiente fuerza de voluntad, lo estaba disfrutando. Más de la cuenta.

– Pues yo no veo ningún problema en mi cuerpo, deberías…–al levantar la mirada pudo notar que el Chunin la examinaba de pies a cabeza. El sofoco la hizo ruborizar desviando la vista a un costado para hacer como que no había notado nada extraño en el.

Por supuesto Shikamaru se dio cuenta de esa mirada inquieta mas no dijo nada que pudiera desviar la atención.

Ino recuperó inmediatamente su altanería.

– ¡Y tú! ¡¿Qué estas mirando?! Pervertido…

Comenzó a reír un poco nerviosa y luego se carcajeó por el descaro que tenía él en su presencia. Shikamaru tambien comenzó a reír, se rascó la nuca y sacó nuevamente un cigarrillo de su pantalón.

– Mujeres… ¿Quién las entiende?

– Será que la idea de casarte conmigo no te resulta del todo mal ¿Eh?

Casi aseguro ella con sorna. Shikamaru chasqueó la lengua y boto la primera bocanada de humo al cielo.

– No estoy tan desesperado…

Confesó Nara simulando asco. Ino entrecerró los ojos y lo miró asesina.

– Ni que tuvieras tanta suerte…

Dijo indiferente en un susurro. Volteó a ver el estanque de peses que adornaban el hermoso patio interior de los Nara. La luna ya se comenzaba a reflejar en el agua, el cielo tenía un hermoso tono rojizo por la puesta de sol.

Se dio la licencia solo de un par de minutos en soñar despierta lo que sería su futuro: imagino una casa donde ella y Shikamaru podrían vivir, pensó en como adornarla y en el estilo que elegirían para ello, incluso le dio para pensar hasta en hijos. Niños herederos de dos grandes clanes de Konoha ¿Qué habilidades heredarían? Su tan preciada posesión de mentes ¿O la posesión de sombras? Soltó una risilla al pensarlo.

– ¿Que cosas estas pensando, Yamanaka? –preguntó el hombre quien la miraba apoyado en la viga de enfrente, advirtiendo que la risilla chillona de Ino significaba solamente desvaríos– ¿No me digas que estas pensando en que no todo sería tan malo?

Comentó burlonamente él. Ino se avergonzó de su imaginaria mente y le mostró su dedo medio sacando tambien la lengua.

– ¿No me digas que estas pensando si puedo ser un buen amante?

La cara de Ino se desfiguró, sus ojos se abrieron asombrados mirando a su amigo de toda la vida. Sencillamente no podía creer en las cosas que este decía.

Tranquila solo bromeo –se apresuró a aclarar por la mirada celeste– ¿Qué pasa? Tu histeria generalmente no dura tanto tiempo.

– Es solo que me sorprende tu actitud en cuanto a esto…–se acomoda un mechón de cabello tras su oreja y sigue sonrojada–. Te lo estas tomando muy a la ligera –lo reprocha.

– Puedes estar tranquila, ya dije que nada de eso va a pasar.

– Además… yo conocí a Sai y… me gusta mucho –confesó ella con una sonrisa– Y tú tienes a Temari, su relación esta comenzando… sería mejor que trajeras enterado a tus padres sobre ella para que se dejaran de pensar esas cosas.

Shikamaru le regala una mirada significativa y, tras un instante incómodo, él capta la indirecta.

– Muy cierto, mi relación esta empezando y no quiero echarlo a perder con todo este asunto. Hablare con mis padres para que desistan de esta idea. Por el momento no les presentare a Temari; no hasta que todo se aclare, tu deberías hacer lo mismo.

– Si… a su tiempo lo haré…

Ya más tranquila y compuesta, Ino agradeció interioramente la charla que lejos de ser normal entre camaradas, estaba más cerca de la amistad que tenían. La necesidad de seguir preocupada menguaba cada segundo gracias a Shikamaru quien siempre sabía perfectamente que hacer en momentos como ese. Lo dejaría en sus manos, una vez más.

Algunos comportamientos nunca cambian.

– Tengo que marcharme, espero no ser descortés…

– No digas tonterías, después de todo lo descortés que hoy hemos vivido, dudo que algo podría ser mas impertinente.

Arroja otra colilla de cigarro al estanque, seguro que mañana recibiría una reprimenda por parte de su santa madre. Ino sonríe negando con la cabeza.

Algunos comportamientos nunca cambian.

– ¿Me acompañas a la puerta? –pide tranquila sabiendo que los malos entendidos estaban aclarados.

Caminaron descalzos por la casa pasando por la amplia habitación estilo washitsu donde aun se encontraban sentados en los safus sus padres y los de Chouji. La mesa baja conservaba sus vasos llenos de sake, los seis estaban entre risas y organizaciones.

Trataron de ignorar la conversación que los adultos tenían pero fue imposible no echar oído a lo que hablaban; estaban organizando las mesas con manteles "blancos" en torno a los novios. Echaron a correr mientras reían al escuchar la palabra clave.

Ino colocó sus sandalias en el espacioso genkan, Shikamaru abrió la puerta de la casa para despedirla.

– Bien, olvidemos este bochornoso comentario de las mesas –dijo algo nerviosa mirando a su amigo quien no paraba de reír– Nos vemos luego –dio la media vuelta y a los dos pasos el le habló.

– ¿Segura que no quieres que te acompañe a casa?

– Es que… no iré a casa de inmediato.

Sacó la lengua y encogió los hombros en un claro gesto de pillada. Shikamaru entonces calló en cuenta de lo que estaba pasando.

– ¿Te encontraras con él?

– Shh… –silenció ella poniendo un dedo en sus labios rosas y le guiñó un ojo– Guárdame el secreto.

Nara aguardó en la puerta hasta que la rubia se perdió entre la multitud de Konoha. Cerró tras de si y hecho camino a su habitación pasando por la sala donde se encontraban sus padres.

– Shika, Shika ven un momento –llamó su madre con alegría.

Se asomó a la mesa donde estaba un papel y un lápiz con un garabato en el.

– ¿Te parece bien si las mesas se distribuyen de esta manera, hijo? –preguntó Shikaku entusiasmado Yo creo que esta parte debería de ir aquí y…

Un resoplido fue únicamente lo que pudo distinguir entre las palabras que vinieron a continuación de parte de su hijo quien ya se marchaba a paso veloz.

Fatigado y sin ánimos al ver como sus padres pasaban de sus sentimientos, se instalo nuevamente en el suelo del largo pasillo de madera elevado fuera de su cuarto, encendió otro cigarrillo inhalando el humo de una sola bocanada mientras observaba el oscuro cielo y escuchaba con atención las cigarras.

¿Una boda planeada? No lo hubiera imaginado jamás, la sola idea de pensar que sus padres tenían esto arreglado sin consultar a nadie le pareció de lo mas ruin.

– Deberías estar aquí para ver esta real estupidez, Azuma –sonrío.

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La vio dar la vuelta por la esquina de la calle principal. Se veía hermosa como siempre; su cabello suelto al viento le producía extrañas sensaciones en su estomago, como unas fuertes cosquillas y en ocasiones, hormigueos en el cuerpo. Pareció sonreír al verlo, caminando de prisa a su encuentro.

– Llegas tarde, linda. Pensé que hoy no podríamos vernos…

Ino mordisqueó su labio internamente y se hecho a sus brazos sin pensarlo tanto. Lo besó con apuro sin importarle que la gente la mirara o murmuraba a sus espaldas. Hoy el raciocinio no importaba en nada.

– ¿Qué sucede? ¿Estas bien? ¿Paso algo?

– Shh… solo quiero que me beses, es todo –pasó sus largos brazos por el blanco cuello y pegó sus labios salvajemente a los de su nuevo novio.

Algunos comportamientos nunca cambian.

Sai aun no recolectaba toda la información necesaria del amor de pareja. Estaba aprendiendo a conocer a Ino, sin embargo, con ella le resultaba todo natural. Estaba seguro que eso era amor, de eso se trataba ¿No? dejarse llevar por el fervor de la juventud.

Una ves separados ella le cogió la mano y lo dirigió para caminar por las calles sin rumbo fijo.

– ¿Sabias que me gustas mucho, Sai? –lo miró de lado con sonrisa risueña.

Sai sintió entonces nuevamente como esos hormigueos se hacían mas fuertes dentro de su estomago, un escalofrío lo hizo sobresaltar inesperadamente. Necesitó contestar con la misma devoción que ella, aun cuando no fuera tan bueno para expresarse.

– Lo sé, tú a mi mucho mas –dejó ver su hermosa y totalmente verdadera sonrisa.

Ino sonrió al gesto, no obstante, luego de unos segundos su sonrisa comenzó a desvanecer borrando todo gesto calido de su rostro. Esta no era la misma sonrisa protectora de Shikamaru; era igual de sincera, igual de real, parecida, sin embargo no la misma. Pensarlo le produjo pasmo junto con una desilusión pasajera.

– ¿Pasa algo hermosa?

– ¿Qué? –se limitó a responder ensimismada.

– Estas extraña… ¿Sucede algo? –insistió comportándose como todo un caballero.

Cuando la blonda entró en cuenta cambió el semblante de inmediato para no levantar sospechas en Sai, eso era lo último que quería en este día tan insólito.

– Nada, es solo que he tenido una discusión con mis padres y… nada, solo quería olvidarlo –se aferró a su brazo– ¿Seguimos caminando?

De todas las cosas que Ino amaba en la vida, la sonrisa de Shikamaru ocupaba una gran parte de su aprecio; jamás encontraría otra igual, era tan suya y al mismo tiempo no. No tenía dominio de ese gesto, solo surgía cuando ambos estaban en plenitud. ¿Sabría Shikamaru ese detalle?

Para una persona tan pretenciosa e interesada como Ino, atesorar una simple y llana sonrisa era lo más inadmisible del mundo. Al crecer juntos, había desarrollado una total necesidad de ella, era menester de ves en cuando dejarse soportar por ese gesto; dejarse llevar y ser agradecida de poder custodiarla aun cuando Shikamaru no se diera por entendido.

Lo sabia, jamás podría sustituir esa sonrisa, porque estaba segura que nadie mas la atesoraría como lo hacia; nadie podría guardarla y engrandecerla tanto como ella. Ni siquiera… Temari… quien estaba formando parte de la vida del que alguna vez fue solo suyo, aunque de amigos se tratara.

Una intuición le punzó el pecho: si Shikamaru se enamoraba, esas sonrisas solo pertenecerían a Temari y no a Ino como tal. El lazo afectivo que tendrían ellos como pareja estaría dentro del círculo de lo acostumbrado, suprimiendo cualquier otro sentimiento ajeno a ellos dos. Una corazonada entonces la asaltó.

Si bien en ocasiones se encontraba un tanto parecida en actitudes de altanería no se complementaba en nada con la otra rubia. Si Temari se asemejaba un poco a ella entonces su amistad con Nara peligraba quedando en el olvido; Porque a ninguna chica le gustaría que su hombre mantuviera una amistad tan grande y con tanta complicidad con el sexo opuesto. Ino jamás permitiría que Sai tuviera ese tipo de amistad con otra mujer. No soportaría que otra muchacha se tomara atribuciones con él, incluyendo, claro esta, entrar a su dormitorio y bailar como si nada…

– ¿Ino?…–se sobresalto al oír el llamado del chico–, Digo que le estas dando demasiadas vueltas al asunto –aseguró tranquilamente con ojos cerrados y sonrisa a ras de piel.

– Perdona Sai… tienes razón…–dijo espabilando de momento.

Algunos comportamientos nunca cambian.

– Te decía que mañana Naruto dará una fiesta ¿Te parece si asistimos? –preguntó Sai caviloso, aun no conseguía confianza para elegir ciertas cosas, prefería que Ino lo guiara. Claramente no acudiría solo.

Caminaban con manos entrelazadas, una hermosa imagen de jóvenes enamorados. Ino miro a Sai que caminaba con una ligera sonrisa de satisfacción en el rostro esperando la respuesta a la invitación. Verlo le hizo reprocharse mentalmente. Era de Sai de quien tenía que cuidar; él la necesitaba para desarrollar relaciones personales y así poder conseguir amigos. La carencia emocional y fraternal que tanta falta le hacia al Anbu, la calidez del verdadero sentimiento del amor genuino lo harían disfrutar de su propia existencia, aprender a vivir con plenitud y confianza.

Lo amaba, estaba segura de eso.

– ¡Claro! Sakura me lo comentó ayer, me parece muy bien ¿Quién mas ira? –dijo tratando de subir el animo y desechando esos pensamientos tan egoístas.

– Bueno, hasta donde sé: el equipo siete, el ocho y el diez, todos tus amigos…

– Los tuyos tambien –declaró ella sonriéndole y tomándolo fuerte de su brazo–, Ahora tu perteneces a nuestro circulo –lo besó en la mejilla– Y… Shikamaru ¿Tambien ira?...

– Eso creo, sabes que no me relaciono mucho con él, nuestra comunicación es nula. Tal vez sería bueno que mañana le diera una oportunidad…

– ¡Claro! ¿Por qué no?…–no estaba convencida– ¡Vamos a comer algo! –lo tironeó para evitar hablar de importunos.

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– Te lo digo en serio, Choji; nuestros padres están locos –soltó un suspiro con fastidio.

– Y que lo digas amigo, me imagino la cara de Ino ¿Grito mucho? –comía Choji sus frituras mientras caminaban esa noche por la cuidad.

– Viejo, ya sabes como es, se asustó y se puso histérica.

– Pobre Ino, no esperaba menos de ella –dijo negando con la cabeza mientras seguía con lo suyo– ¿Y tu que piensas? Te veo muy calmado con todo el asunto… bueno, no es que me sorprenda tu actitud pero… ¿Un matrimonio arreglado? ¿Enserio? ¿Y con Ino? Bah es algo extraño… fuera de lugar…–acotaba Choji, degustando sus dedos regordetes llenos de sal y aceite.

– Mhp, eso no pasara, esta de sobra decirlo –hecho sus manos a los bolsillos y saco su cajetilla llena de cigarrillos para encender uno–, Es tan absurdo… aun no caigo en cuenta que ellos tuvieran planeado algo tan egoísta para nosotros…–resopló con pesadez la primera bocanada de humo–. Es un fastidio.

Choji caminaba mientras meditaba el tema; para el no era tan absurdo, después de todo Ino, Shikamaru y él, habían crecido juntos. Shikamaru era muy amigo suyo, pero con Ino era diferente; tenían una complicidad impresionante complementándose de maravilla porque se conocían lo suficiente, incluso pensaba que mas de lo normal.

– Espero que puedan aclarar las cosas –expresó con total sinceridad, quería demasiado a sus amigos como para verlos distanciarse por la propuesta de sus padres.

Al voltear por la esquina de la calle, divisaron a la rubia y Sai en el puesto de dangos. Choji se giró a ver a su amigo con expresión pasmada, como si hubiesen pillado a Ino en algo inadecuado. Shikamaru sonrió echando el humo de su vicio por la nariz y volvió en sus pasos seguido por Akimichi.

– Recordé que se me terminaron los cigarrillos ¿Me acompañas al almacén? –le dijo a unos cuantos pasos lejos de el. Choji solo asintió sin decir nada más.

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Esa noche terminó por agotarlo mentalmente; pensar en lo absurdo del tema lo tenía sobrepasado. Si bien ya había dado termino a esa loca idea, aun no podía dejar de preguntarse si la vida le hubiera puesto la misma situación con sentimientos de por medio tal vez no fuera tan terrible. Siempre le gustó Ino; debía ser sincero con el mismo aun sabiendo lo mucho que trato de alejar esa sensiblería, logrando superar una etapa problemática en su niñez al ver tanta pasión brotar de Ino para con Sasuke.

El enamoramiento de niños va y viene así es que tratando de preocuparse de otras actividades, logro apartar esa problemática de su vida diaria sin siquiera notarlo. Se dijo en ese entonces que lo que sentía era una tontería sin fundamentos lógicos. A Ino solo le preocupaban las apariencias y probablemente aun siguiera igual, después de todo, Sai era total y completamente de su gusto.

Debía admitir que con los años Ino había mejorado bastante. Tenia un buen desempeño como kunoichi; el área de la salud mas misiones de espionaje y seducción eran sin duda alguna un merito que debía ser elogiado. Por otra parte su comportamiento en público mejoraba constantemente, si bien algunas aptitudes mejoran algunos otros comportamientos nunca cambian.

Pero siendo sincero nuevamente con el, la atracción de su ahora juventud lo llevaban indiscutiblemente a la parte física e Ino proporcionaba una que otra imagen erótica en su cabeza. La sola idea de una miserable oportunidad de poder siquiera tener un contacto intimo le hacia divariar entre lo real y lo absurdo que pudiera ser. Normalmente Shikamaru cuidaba mucho en que liarse y en que no, pero su activa vida sexual gobernaba sus hormonas que lejos estaría de saciar.

Y es que la juventud trae demasiados cambios y junto con ella muchas malas decisiones. Algunas que se superan pero otras que dejaran huellas en la fragilidad de la mente de quien no pueda soportarlas.

Al final de cuentas para su mala suerte, jugar a ser el protector de Ino le había costado caro, sus padres y los de ella habían tornado ese gesto como algo romántico y se hicieron de ideas equivocadas. Sintió culpa de todo; de haber echo un lío con sus actitudes y condenar a Ino por sus errores al creérselas de "El buen amigo".

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Esa noche Ino tambien parecía intranquila, no paró de moverse y de dar vueltas en la cama de un lado al otro no pudiendo dormir con total placidez.

– Es una locura –repetía en susurros tapando su cara con el almohadón–Una completa estupidez… ¿Por qué no reaccionaste mas a la altura Shikamaru? –se lamentaba entre vuelta y vuelta– No me digas que…

Murmuró intentando en vano reprimir el pánico, que era cada vez mayor. Un cosquilleo le recorrió todo el cuerpo, el rojo predomino en su rostro al pensarlo y saltó de la cama quedando sentada en la orilla de esta.

– ¡Que tonto! –bramó en voz alta.

Su madre que pasaba junto a la puerta de su recamara la escucho alzar la voz– ¿Pasa algo, querida? –pregunto golpeando la puerta.

– Como si no lo supieras –susurró–. ¡Nada, solo hablaba sola! –volvió a decir esta vez mas fuerte para su madre quien trataba de abrir la puerta sin conseguirlo ya que la blonda procuro poner anteriormente pestillo.

– ¿Por qué no abres? No quiero pensar que tienes un chico metido ahí…–habló con vos calma.

– ¡Mamá! No hay nadie en mi habitación, solo estoy yo. No me hagas abrir para tu confianza –pidió hastiada, ya era el colmo de todo.

– Bueno, si es así… aunque si no lo fuera, saluda a Shikamaru de mi parte –se marcho sonriendo.

– ¡Mamá!

Las inoportunas palabras de su madre no ayudaron en nada más que dejar una preocupación mayor en su psiquis. El trago no era bueno para adultos que no sabían como controlarlo, eso causo más cólera en Ino que se prometió no beber hasta esa edad adulta.

Se recostó de nueva cuenta en la cama, esta vez tapó sus ojos con el antebrazo para disponerse a dormir aun en la intranquilidad de tan bochornoso día. Su mente traviesa no dejaba de imaginar miles de sucesos vividos solo el día de hoy. Respirando hondo y exhalando firme se determino a dejar en blanco su mente, solo unos segundos bastaron para volver a ver imágenes pasar. Shikamaru se divisaba acercándose a ella para…¿Besarla? Exaltada encendió la luz de inmediato.

– ¿Que mierda?…

Luego de más de dos horas con la imagen en cabeza, terminó sumiéndose en un sueño inquieto.

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CONTINUARA…

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N/A:

Hola! Espero aun queden fans del ShikaIno, si es así, y espero de todo corazón lo sea, deje su mensajito para continuar con esta historia que viene del corazón. Saludos!


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