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Love Hurt

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Sé que he sido majadero en este punto,

pero lo pregunto muy enserio:

¿Qué haría si fuera usted arriesgando perder

su amistad y todo lo que han construido?

¿Puede con sinceridad decirme que no hubiese

hecho lo mismo que yo?

Porque yo, honestamente, aun no lo sé.

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Misión 08: Emociones Inestables


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Matsuri empuñó una de sus manos ¿Qué demonios hacía Shikamaru acosando a Ino en la puerta de una habitación? Sin responder, se acercó a la pareja, seguida por otras tres mujeres.

– Es difícil encontrar en tus palabras la seguridad que necesito. Me haces pensar que te olvidas de mi –reprocha Ino.

Shikamaru sonríe comprensivo– Sabes que no es así. No está en mis planes que tengas preguntas que responder por mis errores. Cho y Karui podrían sospechar más de lo que nos demuestran –acarició con su pulgar los nudillos de ella–. Solo será un corto tiempo, relájate y descansa, cariño.

Ino se dio por vencida. No había necesidad de seguir disgustada por un pronto encuentro. 'Porque tengo siempre que ser tan impaciente' pensó con culpabilidad 'Shikamaru hace todo lo posible'.

– Esta bien, esperare a que puedas…

– Nara-san, Yamanaka-san… ¡Que agradable sorpresa!

Los ojos que veían a Ino con pasión cambiaron de expresión en el mismo momento de escuchar esa voz. Se volteó con lentitud sin soltar la mano de Ino. Sus ojos rasgados no demostraron la misma impresión que su espíritu, manteniendo la compostura que lo caracteriza, buscó con su mirada a alguien inexistente.

No debía ser un genio para enterarse de que Temari no se encontraba entre la nueva multitud que lo asediaba y que bien conocía. Sin embargo, necesitaba la confirmación de dicha incertidumbre, nada bueno podía salir de esto.

Ino en cambio demostró más vulnerabilidad y retiró su mano del hombre escondiendo su rostro carmesí a la vista de las otras mujeres. La humillación de sentirse descubierta en un acto tan casual la desestabilizaba por no tener el impulso de hacerlo ver como algo fortuito.

– Matsuri, que sorpresa encontrarte en un lugar tan alejado de Suna –se atrevió a decir Shikamaru con todo el cinismo que pudiera atraer.

– Lo mismo digo. Lo mismo digo –miró entonces a Ino quien no la observada directamente– ¿Cómo estas, Ino-san? Mucho tiempo sin verte ¿Te encuentras bien? Estas un poco pálida –preguntó perspicaz.

A las mentiras les gusta la compañía, Ino lo sabía. Odiaba sentirse aplastada cuando debía esconder un secreto. Matsuri no se la pondría fácil, después de todo era una kunoichi experimentada al igual que ella, entrenadas para sonsacar información de una roca si así fuera necesario. El inconveniente de tener una personalidad voraz como la de Ino, es que si ella no abría la boca en los próximos segundos su mentira caería como un atardecer.

'Molesto' pensó Shikamaru 'Vamos Ino, no seas tan obvia'

El implacable aspecto de Shikamaru le regalaba la garantía de poder sostener la mentira el tiempo que fuera necesario, solo necesitaba el orgullo de Ino a flote para no hundirse.

Que Matsuri estuviera en ese lugar a la misma hora, en el mismo hotel, tenía que ser una maldición. Shikamaru soltó un suspiro y cuando comenzaba a abrir la boca para decir algo a su favor, fue interrumpido.

– Solo me encuentro un poco agotada, gracias por preguntar –contestó con mejillas aun sonrojadas y con una sonrisa inclemente. Mentirosa por vocación– ¿Cómo estás tú, Matsuri? Tanto tiempo sin vernos. Que coincidencia encontrarnos aquí, tan lejos de nuestros hogares –mostró su blanca dentadura en otra sonrisa abierta.

Shikamaru trató de no sonreír, justamente eso esperaba de ella. Matsuri en cambio achicó los ojos desdeñosamente; no se esperaba tal contestación. Comenzó a pensar que tal vez malinterpretó la situación, aun así, su instinto femenino la hacía dudar.

– Si, muy lejos. Estamos libres y decidimos pasear en estas termas tan famosas ¿Ustedes también? ¿Están solos? –interrogó con insistencia.

– Acabamos de terminar una misión. Nos encontramos con otro compañero que fue a descansar. Partiremos mañana a primera hora.

A Shikamaru no le gustaba dar explicaciones, ni a su propia madre, solo si fuera necesario en ciertas circunstancias. Él conoce la relación de Matsuri con Temari, no se engañaría diciendo que la rubia de Suna conocería su paradero apenas tuvieran contacto. Beneficioso era entonces dejar en claro por qué motivos se encontraban en Kumo– ¿Temari también está aquí? –consultó, sin más, por su novia.

Matsuri enarcó una ceja, había estado esperando la pregunta– No, lamentablemente tuvo que recibir al señor feudal de otra nación, no pudo acompañarnos esta vez. Es una lástima…

– Ya veo –se limitó a contestar.

Sería una mentira decir que los músculos de Ino no se relajaron al escuchar la afirmación de Matsuri, preferiría haber soltado un suspiro retenido de todas formas 'Si ella estuviera aquí, yo sería olvidada y enterrada en nada más que un recuerdo' pensó.

– ¿Y cuándo nos visitaras en Suna? –habló Matsuri–. Temari está muy sola y me preocupa.

– ¿Es así? –reprimió una sonrisa trágica, Shikamaru–. No he tenido ocasión, trabajar para la Hokage es de tiempo completo, Temari lo sabe. No puedo dejar mi puesto de trabajo desatendido ¡Es más! ahora tengo una cena con el Raikage por asuntos de cordialidad –explicó nuevamente dando más datos de los necesarios. Su rostro estoico no cambio un milímetro. Parecía como si sus oscuros ojos no tuvieran vida.

Ino se molestó de tantas aclaraciones– Bien, los dejo, quiero tomar una ducha y relajarme –tuvo la intención de despedirse cuando la voz de la chica de Suna la detuvo.

– Nosotros también nos vamos, no queremos retrasar su descanso después de una misión –sonrió enmascarando la preocupación–. Fue un gusto verlos. Espero encontrarte pronto en Suna, Shikamaru-san.

Dio una reverencia seguida de las otras mujeres y se marchó. Ino apretó el pomo de la puerta con fastidio, soltando un bufido de coraje. Shikamaru volteó a verla una vez que las otras habían desaparecido del lugar.

– 'Espero encontrarte pronto, Shikamaru-san' –se burló la rubia.

– Ino… no seas problemática –saltó hacia atrás cuando vio venir la puerta sobre su cara antes de escuchar algún otro reproche– ¡Ah! ¿Por qué tienes que ser tan infantil?

'Mujeres…'

Al ver que no abriría la puerta metió sus manos en el bolsillo y se dedicó a buscar su habitación. No podía culparla, de hecho, no trataba de hacerlo. De cierto modo comprendía la molestia inminente en Ino. El acuerdo que trataban de llevar a cabo no resultaría si se dejaban arrastrar a estos inconvenientes. Matsuri fue la primera, sin embargo, otros igual a ella llegarían tarde o temprano.

Encontró su cuarto designado, cada cosa que pudiera necesitar se encontraba allí. Sin demorar más, abrió el grifo de la ducha para refrescarse del largo y fatídico viaje.

Despistar la curiosidad de las personas nunca fue su fuerte, la ética de sus padres le enseño a no mentir, él no lo necesitaba. La dificultad siempre recayó en Ino; ella tenía una relación establecida de la cual no renunciaría por un simple juego de cama con él. Shikamaru lo sabía, Ino lo sabía.

Si el acuerdo retorcido encontraba la libertad, la más dañada seria, sin duda alguna, ella. Su propia relación con Temari tampoco resultaba un real problema, el acuerdo tácito que compartían se sostenía básicamente en no intervenir las decisiones del otro.

Al menos así quería percibirlo. La realidad era que Temari jamás reconocería cederlo a Ino, por mucho que lo ocultara siempre saldría a la luz su aflicción por la rubia Yamanaka.

¿Conocía Temari sus oscuros deseos por Ino?

No. Ella lo llamaba debilidad, la debilidad que siempre mostró por Ino. Llámelo apego, hermandad o como quiera alguien darle un nombre a la relación Nara-Yamanaka.

Un vago recuerdo llegó a su mente; cuando aún tenía cuatro años, Inoichi le hizo jurar que cuidaría de Ino en la academia. Su amado centro de Observación de Nubes lo alejaba de la ruidosa rubia de quien apenas si se podía escapar. Encontró tranquilidad solo una vez que Ino conoció a Sakura, lamentablemente eso no duro mucho tiempo. 'Sasuke fue un problema desde el comienzo' pensó Shikamaru 'Una vez que apareció y que Sakura sucumbió al sentimiento de amor, Ino volvió llorando a mi'.

Días difíciles en los que, aun así, ella logró reencontrar su hermoso y temido orgullo. Shikamaru jamás se apartó por mucho que ella moqueara en su hombro. No tenía el corazón para hacerla a un lado, incluso si su sufrimiento era por algo tan banal como Sasuke Uchiha.

Si. Podría ser debilidad al fin de cuentas. Ceder a los antojos de Ino se hizo una costumbre menos pesada ya que ambos crecían y ella no parecía tan caprichosa en ocasiones. Continuó con la promesa a Inoichi y, aunque muchas veces trató de hacer lo mejor, finalmente no consiguió mantener las manos lejos de su preciada hija.

Suspiró recibiendo el agua medianamente fría en su cabeza, la espuma del champu se deslizaba por sus hombros y moría en el desagüe.

Solo esperaba que Matsuri y su compañía no hubiera escuchado la insinuación que le hizo a Ino, ellos no necesitaban tener que limpiar la imagen de una kunoichi que le era infiel a su novio. Si escuchó, entonces ya poco quedaría por hacer.

'Siempre Ino…'

Una vez termino de secar su cuerpo y cabello, se vistió con algo ligero y encendió un cigarrillo para sentarse en tranquilidad sobre el alfeizar de la ventana. Las nubes en Kumo debieran traerle paz, sin embargo, el sentimiento de indecisión en él era más fuerte.

Cuando el papelillo murió, encendió otro sin dudarlo. Hubiera apostado a que Ino le recriminaría su estúpida necesidad de echarse humo en sus pulmones. Sonrió por eso; muy al contrario, ella ahora no parecía molestarse por ello.

'Cuando creo que te conozco lo suficiente, siempre terminas por sorprenderme aún más'

El amor fraternal podía ser indiscutiblemente mal entendido ¿O era su negación que lo llevó a ver los hechos de su mezquina amistad?

Ató su cabello y decidió salir a buscar la respuesta de sus dudas, todo recaería en su futura elección de los hechos que acaban de ocurrir con Matsuri. Era hora de poner los pies en la tierra y decidir si lo adecuado era continuar con algo tan problemático o… simplemente dejarla ir con el resultado de un quiebre inminente.

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El resentimiento eterno siempre figuró en el corazón de Ino. La simple presencia de una persona de Suna, removía el odio y la envidia que creía mantener a raya con Temari. Es injusto que un sentimiento tan malo pueda comer y rasgar la Ino que quería ser para los otros.

Ahora después de una larga ducha, se encontraba sentada en la enorme cama cepillando su dorado cabello, aquel que tantos amoríos le entrego, aquel por el cual consiguió diferentes novios cuando solo tuvo que moverlo en la cara de los hombres que le interesaron. El mismo cabello rubio que parecía no tener efecto en Shikamaru…

Ningún encanto, ninguna gloria. Aunque supiera que sentir eso no era del todo real, puesto que al final si lo había podido conseguir para ella, pero conseguirlo resultaba más distorsionado de lo que era en realidad.

El alma y el cuerpo eran cosas totalmente diferentes ¿Necesitaba su alma, sus sentimientos? Se sintió estúpida de solo pensarlo. Soltó un bufido y golpeó con un puño la cama debajo de ella.

Sentía que en cada segundo del atardecer la quemaba por dentro, el fuerte sol apagándose en su ventana llenaba con poca luz su habitación de renta. El sentimiento era tan palpable como lo que veía.

En esta soledad, enfrentar la verdad podía ser un horrible camino que la llevaría al incordio de un sentimiento erróneo en su corazón. Definitivamente no quería estar así.

¿Pero qué hacer con algo tan contradictorio?

'¿Por qué me cuesta tanto ser feliz con pequeños detalles?'

Temari representaba la imagen de kunoichi que ella siempre se esforzó por aparentar; buen aspecto, buenas técnicas, excelencia ninja y, todo lo demás que podías sumarles a ojos de Ino.

Sin duda, lo que más le molestaba era el hecho de lograr lo que nunca imagino en Shikamaru; un verdadero interés hacia una mujer, un compromiso en una persona desobligada y perezosa.

Negó con la cabeza a la idea. Shikamaru ya no parecía esa persona que describía, él había madurado desde hacía mucho tiempo, solo un ciego no era capaz de ver lo obvio. Era ella la que seguía siendo la misma niña de siempre.

Entonces con rabia golpeó la cama nuevamente. Durante los últimos años sentía que no había cambiado en nada, ni a los ojos de Shikamaru ni a los de nadie. Lo odiaba, odiaba encontrar la introspección cuando la desfavorecía, como ahora.

Necesitaba a Shikamaru para contrastar su personalidad. Necesitaba al hombre que la conocía como la palma de su mano. Solo él podía decirle sin fallas que ella no era perfecta.

Era así como Shikamaru la hacía sentir, y eso le gustaba. Saber que no era perfecta, que la imperfección también era bella, que su mundo no tenía que ser perfecto para ser ella misma.

Necesitaba a Shikamaru.

Solo él la hacía ver el mundo más simple, sin tapar la imperfección, solo dejarla ser. Cansada ya de guardar apariencias; siempre al pendiente del que dirán, cuidando su cuerpo, cuidando su cabello, cuidando sus ropas. Solo su imagen lograba agradar a los demás en una vida que creía vivir; perfecta.

Necesitaba a Shikamaru.

Con él, Ino Yamanaka podía ser imperfecta, y esa imperfección era la más bella.

'Necesito a Shikamaru…'

'Con él puedo ser simplemente yo…'

Debía sacar a Temari de en medio. Ella no lo valoraría como era debido, ella no lo conocía tan bien.

La obviedad de pasar a segundo plano sin su consentimiento también la quemaba por dentro. Matando los últimos matices de racionalidad en cuanto a una vida feliz y simple. O es blanco o es negro, intermedios grises se consumían con su obstinación y, ni hablar de colores, esos se restaban por completo.

'Necesito a Shikamaru'

Removiendo el pasado que compartieron juntos, ahora solo quedaba un futuro en el cual quería trabajar. El egoísmo puede cegar la voluntad más que la visión de las cosas, es casi como querer huir de la verdad generalizada. Su necesidad dio pie solo en el momento en que percibió la amenaza de perderlo, después de cancelar una boda arreglada en la que no quería ser parte.

Matsuri representaba la omnipresencia de Temari en Shikamaru, solo bastó unos minutos para demostrar lo claramente identificado en él, por mucho que lo ocultara en su rostro serio.

Fueron tres golpes en la puerta los que alertaron a Ino. Los latidos de su corazón vibraron felices en escucharlos. Antes de demostrar su desesperación, hecho un vistazo rápido de su apariencia en el espejo del buro 'Normaliza tu respiración, no seas tan obvia'

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Algunos comportamientos nunca cambian.

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Abrió la puerta con convicción. Solo necesitaba volver a su estado de confort, nada puede aplacar su deseo. Shikamaru no necesita la aprobación de la invitación. Entra rápidamente y la toma en un abrazo apoyándose en el otro lado de la puerta para cerrar de golpe con su peso.

La sangre está hirviendo 'Realmente me quemo' el sentimiento de Ino es genuino, nada queda ya por ocultar.

A pesar de que la tarde estaba helando, el cuerpo de Shikamaru se sentía tibio, su perfume llenaba el rostro enterrado de ella en su pecho. El abrazo en ambos fue estrecho, Ino podía apostar que la presencia de Matsuri no había cambiado la perspectiva de Shikamaru.

Shikamaru toma el femenino rostro entre sus dos manos y lo aleja para tener una mejor vista de ella. Cuando se encuentran en una mirada silenciosa, Shikamaru puede advertir, aunque ella no diga lo que está sintiendo, que la contradicción en el hecho de una vida pacífica para los dos es solo una ideología llena de clichés contemplativos. él puede verlo, siempre logra ver el final de su historia y aun así no puede detenerse.

– Ino ¿En qué has estado pensando?

Su profunda voz solo hace que Ino se anule de todo, no puede responder, el sentimiento es más fuerte que ella. Su voluntad muere por las atenciones de Shikamaru que le acaricia sin pudor y con suavidad sus mejillas, despojándola de todo rastro de egoísmo y envidia que ella pudiera haber pensado momentos atrás en su cama.

Sin perder más tiempo se arrojó en un beso pausado, deseado desde hace tanto tiempo. Shikamaru la abrazó por su espalda baja, presionándola hacía él. Sonrió con agrado al sentir los senos de Ino al natural, ella definitivamente no llevaba brasier. Sus lenguas bailaron la misma melodía, la negación anterior ya no estaba más.

Ino se agarró en los hombros de Shikamaru para no ceder a sus piernas tramposas y, tras unos segundos de sentir la calidez explotar en su estómago pensó en su último atisbo de racionalidad 'Ha pasado tanto tiempo, finalmente descubrí tus besos. Me enredaste en tu mirada, me abrasaste con todos mis defectos. Tú si sabes quererme. No te vayas, quédate por siempre… para siempre'

La peligrosidad de su mente atormentaba a su corazón dividido. Ser una adolescente con ideales adolescentes le jugaría un papel que no es siempre apostando a ganar. Nada podría ser tan fácil si aceptabas jugar a dos personalidades, por mucha tristeza que el futuro les deparara, nada podía ser tan sencillo.

Shikamaru la levantó en sus brazos y la llevó a la cama. Se sentó en la orilla, poniendo a Ino en su regazo y acariciando su cabello, dejando su largo mechón tras su oreja. Sus miradas nunca se separaron, Ino agradecía a la muerte del sol tras su ventana, su sonrojo quedó completamente oculto solo para alguien que no quisiera ver más allá.

– Ino. Quiero tener la certeza de que te encuentras bien.

No le podía esconder su azul mirada de inocencia ¿Podía ignorar el hecho de sentirse enternecida por la pregunta? Aun no salían las palabras ¿Qué podía decirle que hiciera juicio a su sentimiento de corresponderle con totalidad?

– Estoy bien… mucho mejor que hace un rato, si a eso te refieres…

Shikamaru esbozó una sonrisa, pasó su mano por la nuca rubia y la atrajo en un beso suave, completamente contrastado con la pación de su cuerpo. Su mano libre tocó el muslo descubierto por la posición. Pequeñas caricias de arriba abajo con las yemas de los dedos.

Las manos de Shikamaru tenían una diferencia enorme con las de Sai. Eran más grandes, más pesadas, mucho más ásperas y sus venas sobresalían hasta completar sus antebrazos. Ella recordaba esas manos desde siempre, aun cuando tenían doce años, sus bronceadas manos siempre fueron las mismas. Verlas contrastadas contra su blanca piel le pareció la imagen más sensual experimentada.

Ino suspiró en la boca de su compañero. Se aferró a su ensamble para no caer por el toque caliente en su muslo desnudo. Su vestido se había subido elegantemente sin necesidad de mostrar sus bragas.

– Eso es bueno –respondió él aun apegando los labios a los de ella–. Tendremos que tener más cuidado.

Ino quería responder, pero la mano de Shikamaru le dio un apretón sugerente en su muslo, acallando cualquier comentario que necesitara ser escuchado. Se hundieron en otro beso de ritmo acelerado.

Shikamaru mecía las caderas de Ino para tener un toque de su cuerpo. La recostó sobre la cama en un movimiento tan lento en el que ella no supo cómo llego ahí. Él la bañó en besos furtivos por toda la piel expuesta que el vestido le permitiera, besó por sobre los senos, justo en el inicio de la tela.

Ino se permitió cerrar los ojos para deleitarse de los suaves toques de sus labios. Sus leves suspiros silenciosos aplacaban las intenciones de Shikamaru quien se embriagaba de su aroma floral.

Las morenas manos viajaban por los costados del delgado cuerpo, sus yemas tocaban y apretaban a su paso, de una manera calmada, agonizante. Muy diferente a lo que habían sido sus últimos encuentros.

El tacto era febril bajo sus manos, el cuerpo excitado de Ino respondía a cada caricia entregada, cada beso regalado de manera verdadera. Posó su palma completa sobre uno de los senos para moverlo completamente en círculos.

– ¡Oh, cariño! Eres tan hermosa –suspiró en su piel. Apretó su mano, presionando uno de los senos en los que estaba trabajando. Ino no aguantó la presión, gimió sin preocupaciones.

'¿Es así como seduces a tus mujeres, Shikamaru?' si estuviera en su sano juicio en este momento, habría sido capaz de abrir la tierra y sacar dragones de ella por el coraje de pensar en todas aquellas que alguna vez escucharon esa voz con tales halagos, sin mencionar las caricias ardientes de las que era, sin duda alguna, presa.

Shikamaru se levanta medianamente, enciende la luz de la lampara de cama para tener una buena visión de lo que esperaba fuera todo lo que imagino alguna vez. Ino se estranguló por la vergüenza de enseñarle su cuerpo, respiró hondo para suavizar la tensión que le cosquilleaba desde el estómago hasta su vientre.

Shikamaru se acerca y sin ningún esfuerzo atrae el vestido de Ino con él, ella levanta los brazos para mayor facilidad, dejando ver su cuerpo al desnudo adornado solo con unas finas bragas de encaje negro. Sus senos rebotaron ligeramente cuando la prenda fue retirada con lentitud. Shikamaru ve el espectáculo desde arriba.

– ¡Joder! realmente eres hermosa –susurra con lamento en su voz. Y como era de esperarse, sus premoniciones estaban en lo correcto; el cuerpo de Ino estaba en forma, lo más impresionante a parte de sus largas piernas siempre, fue que no se divisaban marcas de guerra en ella, ninguna que tuviera que lamentar visiblemente fatal. Las noches anteriores solo se conformó con tocar, pero la vista derrumbaba completamente lo que había imaginado.

¿Cuántas veces deseó ver la desnudez de Ino y disponer de ella?

Su boca se estaba secando, al menos así lo parecía. Ino se inclinó sobre la cama apoyada en sus codos, sonrió satisfecha por robarle el ultimo impulso de decir algo más sobre su fascinación. La vergüenza se desvanecía y el atrevimiento de la kunoichi volvía con más fuerza.

– Te toca a ti –alentó al hombre con un ronroneo que lo sacó de sus cavilaciones.

La luz que llenaba el dormitorio no era suficiente para ninguno de los dos, conocer sus cuerpos sería un paso agradable para un futuro desprolijo. Aun así, Ino agradeció que la luz amarillenta de la pantalla le diera un color místico al cuarto, sus imperfecciones no debieran salir a luz tan notoriamente.

–Estoy esperando para sentir el calor de tu cuerpo, hasta ahora solo has sido tu él que ha podido tocar y mirar, quiero tus privilegios también –le dijo persuadiendo su interés.

Una sonrisa malvada se apoderó de Shikamaru–. Siempre es un gusto complacerte –dijo y tortuosamente para Ino, tomó su camisa negra por las costuras de abajo para enroscarla hacia arriba y deshacerse de ella.

La sonrisa de Ino se detuvo en crecimiento, a pesar de la tenue luz podía ver la maraña de cicatrices en el cuerpo de Shikamaru. No debiera importar el hecho de lo ocurrido, muchos ninjas tendrían marcas de guerra de las que aferrarse. Cuando se volvió a mirarlo con ojos avergonzados, él solo sonrió satisfecho.

– ¿Te dije alguna vez que las misiones de clase S eran peligrosas? –preguntó aun con una risa en su rostro. Sus palabras burlonas lograron retroceder la palpable preocupación en Ino.

Shikamaru se recostó nuevamente sobre ella para besarla, la confusión de Ino aún era visible en sus ojos. Él se separó solo para ver que ella seguía mirando su torso con sentimientos agravados. Sonrió divertido.

– Shika… ¿Aun te duele? –preguntó viendo la herida más grande en el costado derecho de su torso, por debajo del pectoral. Una enorme cicatriz en forma de circulo en espiral y piel quemada, como si Naruto lo hubiera estrellado con su Rasengan.

Shikamaru tomó una mano de la mujer y la puso sobre su piel magullada–Tócame –le ordenó mientras la guiaba sobre todas aquellas marcas visibles que sobresalían en su piel–. No. Ya no duelen, son otras las heridas que nunca cierran, sin embargo, las físicas pueden lograr recuperarse.

Ino dejó atrás la mano de Shikamaru para tomar el valor de tocarlo ella misma. Sus dos manos se unieron por el abdomen marcado de musculatura, luego las paseó por la delgada cintura del hombre y las llevó a la ancha espalda para acariciar con ímpetu. Cerró sus ojos y respiró más profundo al sentir, por fin, la calidez del cuerpo masculino.

Shikamaru la miraba con deleite. Es todo lo que había esperado de ella, el sentimiento de ser tocado por la mujer que deseaba desde hace mucho lo hacía feliz.

Ino jadeó cuando sintió la humedad sobre su pecho y un mordisco ligero en el mismo lugar, arqueó la espalda y enterró sus uñas en los hombros de Shikamaru– Me gusta saber que eres intensa, cariño. Solo no marques mi rostro, no podemos levantar sospechas –siseó con gruesa voz. Succionó la blanca piel dejando marcas por donde pasaba. Uno de sus dedos jugueteó con la orilla de su braga en sus caderas.

Los recorridos de ambos pares de manos dejaban quemaduras ficticias por la piel tocada, calentando zonas erógenas e incitando el no retorno. Ino se dejaba llevar por la fricción que Shikamaru hacía en su cuerpo, el contacto corporal los instaba a borrar todo pecado que estuvieran cometiendo.

– Dios, tu si sabes quererme como a mi gusta… ¿Cuántas mujeres se necesitaron para que aprendieras a tocarme así? –susurró Ino, su intención nunca fue decirlo en voz alta, pero cuando se dio cuenta ya lo había hecho.

Indiscutiblemente sentía que Shikamaru se había escapado en algún momento de su vida en que ella volteó a mirar hacia otro lado '¿Cuál fue ese momento? ¿En qué parte nos separamos tanto? No pude haber sido tan ciega ¿Eh? ¿Shikamaru? porque ahora siento que te pareces a él, pero definitivamente eres otro… y aun así me haces volar'

Sus ojos buscaron una pronta respuesta. Su corazón sin embargo ya la sabía. Ella jamás sería la única, un golpe bajo para su altruismo. No se sentaría a llorar, tampoco quería quejarse, ella seguía dispuesta para él.

Pero sus ojos demostraban lo contrario para Shikamaru, vio a través de sus pupilas dilatadas la ambigüedad. Se lamió los labios duramente, casi con culpabilidad.

Ino era una idealista, si ella supiera la verdad de Shikamaru; esa de sus hábitos con mujeres después de unos cuantos tragos en un bar cualquiera, esas noches donde buscó la compañía sexual para mitigar su inestable soledad. Ella jamás se lo perdonaría, por sus mismos ideales románticos, no comprendería su conducta en el estilo de vida que le gustaba llevar.

Shikamaru logró ver la decepción en los azules ojos de Ino. No podía arruinar su ideología con sus gustos extravagantes en mujeres, su corazón se lo impedía. Ella no lo merecía.

Ino se pateó el trasero mentalmente, también vio la duda en él y tratando de apartar cualquier sentimiento en ambos, se aventuró a besarlo con mayor vehemencia. Se hundieron en otro beso desesperado, solo el contacto lograría reanudar el deseo. La blonda dirigió sus manos a la bragueta de los pantalones que aun persistían en Shikamaru.

Sus caderas vibraron bajo las manos de la mujer. 'No puedo' se dijo él. Soltó el beso y se mordió la mejilla por dentro de la boca. Si deja que ella siga, entonces no abra vuelta atrás. Arrugó el entrecejo con evidencia de la disconformidad del asunto.

'¿Por qué retroceder ahora?' Se contradijo, Shikamaru. La claridad que aun sostenía su mente le obligo a pensar en lo correcto y, aun sabiendo que Ino lo odiaría por mucho tiempo, con todo el esfuerzo que conllevaba, agarró las manos de ella para intervenir en su objetivo. Él siempre pudo soportar la decepción mejor que Ino.

La rubia lo miró con sorpresa.

'Si dejo que esto continúe, Ino podría arrepentirse para el resto de su vida. No quiero manchar su cuerpo con mi reputación, tarde o temprano se enterará de todo… No puedo…'

Robar la muy preciada virginidad de Ino le estaba costando horrores. Si lo hacía, corría el riesgo de un futuro angustioso, en donde si ella se arrepentía podría sufrir el resto de su relación con Sai…

Sai…

'Ese bastardo' si las circunstancias no fueran tan desfavorables para él, muy seguramente la habría tomado como lo imagino una docena de veces. Ino era demasiado voluble para saber lo que realmente quería en estos momentos. Shikamaru estaba seguro que si le preguntaba, Ino no se negaría a él, pero ella era un ser abnegado, pretencioso y con una boca capaz de herirse así misma si fuera necesario. El rencor sería el factor más difícil de tratar.

'No. Definitivamente Ino no está preparada para sufrir por este arrebato. Terminará siendo una persona miserable cuando se dé cuenta que deseó haberle dado su cuerpo a Sai. La conozco demasiado bien para hacerle este daño' mientras seguía en su tren de pensamientos, Ino le besaba su rostro 'Si ella vuelve a mi cuando pase un tiempo, entonces no quedara duda de lo que sintió aquí fue real y no un capricho'

Él siempre puede esperar. Es paciente.

Shikamaru delicadamente tomó sus blancas manos y las alejó de su cara. Se incorporó para dar mayor libertad a Ino. La expresión del rostro masculino cambio gradualmente hasta quedar en completa inclemencia.

Ino retrocedió con sorpresa, los ojos de Shikamaru parecían más oscuros, la misma expresión sin emociones que veía desde hace un tiempo, la que más odio de él.

Con valor sobre humano y con todo el coraje que pudiera reunir, cogió el vestido y se cubrió el cuerpo tras la tela. Desvió la mirada a un punto fijo del piso. La sutileza de sus temblores no era de que alertar a nadie, ambos sabían que significaba, el triste final de su encuentro.

'Patético, el bastardo aquí solo puedo ser yo' Shikamaru toma una respiración dura, se sienta en la orilla de la cama flexionando su espalda para apoyar los codos en sus rodillas y humillar su rostro entre los musculosos hombros.

Ino mira su espalda, la misma herida que vio en el costado de su estómago se extendía por atrás, levantó su mano para alcanzarlo, suspendió su movimiento con fuerza de voluntad para no tocarlo. Decidió encontrar más interesante uno de los muros de la habitación. Shikamaru aun no decía nada.

Si el tiempo no engañaba a las almas dañadas, habrían jurado que pasaron por lo menos diez horas de espera para una explicación, sin embargo, a su favor solo habían pasado un poco más de tres minutos en completa incertidumbre.

– Aun espero, Shikamaru –susurró con dolor–, Podrías por lo menos decirme que sucede. Si es que no te guste… entonces solo tienes que decirlo…

– No es eso…–se apresuró en responder.

Los ojos de Ino cayeron en un segundo y luego los levantó para demostrar un mínimo de dignidad a su situación. Shikamaru relajó sus facciones ¿Cómo explicar su propio dolor? Ino tenía razón, desde cualquier ángulo que se mirara pareciera que él se encontraba decepcionado de ella. Que estupidez remendar las heridas de su propia soberbia, Ino no merecía nada de esto. Maldijo su inocencia y se maldijo a sí mismo.

Ino creyó comprender la falta de entusiasmo de parte de Shikamaru. nadie la podía culpar por ello. 'Temari' y, como fue últimamente, ese nombre se hizo cada vez más pesado en sus hombros 'Solo ella puede ser' empuño los nudillos aun afirmando el delgado vestido de verano en sus manos. El no recibir pronta respuesta solo agravaba la falta. Miserable. Es así como solo podía sentirse.

– Es por ella ¿Verdad? –preguntó agotada de tanto pensar.

Shikamaru avergonzado la vuelve a mirar solo para encontrar trágicos ojos azules a punto de colapsar 'Ella no lo merece' repitió en su mente.

– Por Temari… –insistió sin ánimos de luchar por lo obvio, no quería discutir solo para escuchar lo contrario, ya no valía la pena.

El hombre a su lado cerró con fuerza los ojos escondiendo su rostro a otro lado. Pasó su dedo pulgar por todo el ancho de su propio labio inferior, presionando para sentir otro tipo de dolor, definitivamente preferiría el dolor físico en vez del emocional. Ino se veía devastada, humillada. Sentimientos contradictorios le invadían, había jurado cuidarla, desde sus más tiernos cuatro años, ahora solo parecía un mal recuerdo.

– Dime algo, Shikamaru… por favor… lo que sea…

Ino era en definitiva una mujer muy fuerte y mordaz, pocas veces sintió el rechazo de un hombre y aun así poco le importo 'Eres todo lo que necesito. Si te marchas esta noche, sé que sufriré' gritaba en su interior. Jamás se lo dirá, Shikamaru no merecía saberlo.

Si Ino proyectaba la falta en él, por pensar en Temari, que así sea. Después de pensarlo tanto, razonó en una conclusión bastante a favor para ambas partes; que lo culpe a él y no a ella misma 'Solo así soportara la falta que cometimos con Sai'

– Si, lo siento –admitió contrariado.

Una bofetada resonó en su mejilla derecha. No la vio venir.

– ¡Teníamos un acuerdo! No los recordaríamos… ni a Temari, ni a… Sai…–entonces sobrepasada por la miseria, lloró.

Shikamaru quiso abrazarla y consolarla, pero no debía hacerlo– Lo siento –volvió a decir con voz firme.

Ino se levantó rápidamente. Se acomodó el corto vestido tapando su desnudez, la indignación superó cualquier otro sentimiento que quisiera aflorar. Shikamaru se había confesado, ya nada quedaba por hacer, se sintió engañada y abusada por un mentiroso.

– ¡Vete!

La contrariedad de sus palabras solo la hacían débil, por lo que llorar más y más no lo consideraba humillante, era necesario. Aunque su boca gritara que se fuera, su cuerpo seguía incendiándose por dentro, quería retenerlo, convencerlo de quedarse y compartir el sentimiento de la traición en conjunto. Sintiéndose idiota, se estrujó la cara para apartar las malditas lagrimas que parecían no acabar. Todo el esfuerzo que ella había puesto en olvidar a Sai, finalmente no sirvió de nada.

Shikamaru se levantó, subió el cierre de su pantalón y se agachó a recoger la camiseta que estaba tendida en el suelo. Se encaminó a la puerta en completo silencio, cuando llegó a ella, volteó para dar un último vistazo a la mujer que deseaba. Aun con poca luz en el cuarto pudo notar los brillos de las lágrimas que caían sin cesar del rostro angelical de su amiga. Abrió la puerta y se afirmó del marco de esta.

– De verdad lo siento, Ino –susurró en baja voz.

Ella no lo escuchó desde su posición. Solo cuando escuchó la puerta cerrarse logró por fin caer de bruces al suelo, llorar descontrolada era inevitable. Necesario para apaciguar la rabia que sentía.

– Shikamaru…

Sollozó con dolor. Si Sakura la hubiera visto así, se reiría de ella todo lo que les restaba de vida. Eso la hizo más infeliz.

'¿Cómo lograr que aún me quieras? Di todo lo que pude por ti, me esforcé en demostrar mi lado con menos defectos, pero eso ya lo sabes ¿No? comprendí nuestra situación más de lo que creíste… y… aun así me abandonaste'

– Esto apesta –siseó levantándose para lavar su rostro en el lavabo. Se mira al espejo encontrando sus ojos enrojecidos al igual que sus mejillas, su nariz y toda su cara. Comenzó a llorar nuevamente frente a su reflejo ¡Que ganas de romperlo para no verse más! Solo por el gusto de destruir algo.

'¿Por qué no puedo quedarme con los dos?' pensó mientras se recostaba en la enorme cama, sintiendo el calor como si Shikamaru aun permaneciera allí. Golpeó el colchón con fuerza medida.

– Temari… no dejare que lo alejes de mí. Todo este rencor te lo debo a ti…necesito a Shikamaru, necesito a Sai… –se cubrió la cara con ambas manos para sostener un puñado de lágrimas–. Necesito el amor de Sai, sentirme profundamente amada… necesito a Shikamaru, con el puedo ser genuina…

'Esto no puede terminar así'

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*º*º*º*º*º*º*º*º*º*º

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Shikamaru llegó a su habitación abrumado. Tomó otra ducha para despejar su mente.

'Ya no hay forma de pedir perdón. Que mal, esta absurda y triste historia… que se pone cada vez peor'

Sobre su cama había un yukata, alguien se había molestado en dejarlo ahí, supuso que debía de ser el encargado que consiguió las habitaciones. Sin tomarle mucha importancia lo vistió preparándose para encaminar rumbo al salón donde tendría lugar la cena diplomática.

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*º*º*º*º*º*º*º*º*º*º

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Llamaron a su puerta. Su corazón le jugó a la idea de que muy probablemente fuera Shikamaru quien podría haber regresado para arreglar las cosas. Ilusionada y sin limpiar sus lágrimas abrió de golpe.

– ¡Hey! ¿Qué haces? –Karui se encontraba del otro lado arrastrando felicidad en sus facciones–. Con Choji pensamos que te gustaría ir a cenar con nosotros ya que Shikamaru fue a esa aburrida cena formal.

A diferencia de Ino, Karui se miraba radiante, sus brillantes ojos dieron muestras fehacientes de su paso por Choji. La morena parecía seguir hablando de trivialidades antes de estacionarse de lleno en el derrotado rostro de Ino, sus facciones cambiaron.

– ¿Qué pasa, Ino? ¿Por qué estas así? –preguntó preocupada.

Ino se encontraba embobada por la dicha de Karui, una vez escuchó la pregunta se apresuró a limpiar sus ojos y dio una sonrisa falsa– No te preocupes, es solo que estar lejos de Sai me entristece… perdona si te asuste… por favor pierde cuidado.

– Ya veo…–respondió enmascarando la preocupación que lejos estaba de acabar. Tendría que mencionárselo a Choji, de momento se haría la desentendida, necesitaba sacar a Ino de la habitación antes que se terminara ahogando con sus propias lagrimas– ¿Qué me dices, linda? ¿Vienes con nosotros?

– ¡Claro que quiero ir con ustedes! Solo si prometes que no intervengo en su romance –bromeó la rubia, tapando su evidente estado de ánimo.

– Esta claro que interrumpes, pero como eres una buena amiga de Choji, no me queda de otra que incluirte…

Ambas se rieron ¿Podría ser acaso el inicio de una buena amistad?

La pareja esperó a Ino rato después. Salieron los tres en busca de alguna barbacoa de primer nivel, no había problema con el restaurante del hotel, pero aprovechando que Shikamaru no se encontraba con ellos, decidieron ver más opciones al aire libre, después de todo, la comida iba por cuenta del Raikage, no repararían en gastos y eliminarían las falsas modestias eligiendo algo sofisticado. Por supuesto Choji era el más feliz.

Un bufé de otra categoría. Impresionante y majestuoso, lleno de gente con muy buen gusto para vestir, mujeres refinadas y bellas que se paseaban como si esto fuera una pasarela de modas.

Un mozo del comedor los guio a una enorme mesa de madera y les extendió los menús, solo el de Choji contenía los valores de la comida, lo que molesto enormemente a Karui.

Conjuntamente ordenaron una parrilla de carne de res, sake y caldo. Con gran deleite comieron cada bocado. Choji estaba en el paraíso gastronómico, la morena le servía a destajo en su plato individual asegurándose de que el hombre probara toda la variedad de carne existente en ese fogón.

– ¡Es increíble! Jamás pensé que tantos sabores pudieran existir en una sola parrilla –tragaba Akimichi–, No existe lugar parecido en Konoha…

– Claro que los hay, si prestaras más atención a las personas que están en este lugar te darías cuenta de que no pertenecen a la misma categoría que nosotros… –mencionó la rubia.

– ¿Misma categoría? –repitió el hombre grande.

Ino bufó y siguió mirando los hermosos vestidos que desfilaban en el comedor

– Nosotros solo somos ninjas de mediano rango, lugares así son frecuentados por terratenientes de diferentes países, las cabezas de los grandes clanes, Kages y comerciantes que tienen monopolio en sus negocios –dijo Karui echando un pedazo de carne a su boca.

– Choji, aunque tu familia tenga mucho dinero, estos lugares solo se hicieron para esta sección de personas. Generalmente para cerrar acuerdos, me imagino que mercantiles –aseguró Ino.

– ¡Vaya! Eres muy buena buscadora de información ¿Nunca te uniste a algún escuadrón de investigación? –consultó Karui con sorpresa.

– Ino proviene de un clan sensorial, aunque lo niegue está atada al espionaje. Lástima que Shikamaru interviniera en contra para unirse al comité de Ibiki-sensei.

– ¿Shikamaru? –Karui levanta la ceja en interrogación– ¿Por qué tendría Shikamaru que decidir por ti?

Choji se adelanta a la respuesta– Simple, los padres de Ino confían en el juicio de él. No te dejes llevar por su aspecto, Shikamaru tiene muchos años más intelectualmente, es como un viejito. Su consejo siempre es bien valorado en nuestras familias.

–Ya veo…

– Tsk… solo es un chovinista, nadie me preguntó mi opinión al respecto, solo escucharon a Shikamaru y eso fue todo –escupió Ino mirando fuera de la ventana–. Es un cerdo egoísta.

Karui y Choji se miraron con impresión.

– Bueno, ya sabes –llamó Karui–. Nadie puede decirte lo que puedes hacer, es tu camino ninja ¿Así es como lo dijo Naruto?

– Así mismo, amor –respondió Choji llenándose la boca.

Ino enarcó una ceja ¿Qué fue eso? ¿Desde cuándo Choji es un novio tan delicado? Miró a Karui quien solo le encogió los hombros en respuesta y siguió sirviendo el plato a Choji.

La rubia mujer apoyó su codo sobre la mesa para descansar su cabeza sobre la palma, de repente encontró mayor diversión en el exterior que estar aquí interrumpiendo lo que sea que fuera.

Sonrió por la ingenuidad de su amigo, recordando realmente la discusión del escuadrón en la que Ibiki solicitaba la unión de Ino. Por supuesto él habló con ella explicando la alta tasa de eficiencia que tendrían si ella se uniera, dado a su imagen y aspecto inocente. Las misiones ninja son clasificadas, cuando tienes una misión delicada, jamás ¡Jamás! Puedes comentarla con otros ninjas que no conformen el escuadrón en cuestión, mientras se mantenga en privado, mejor será para la aldea.

Ino no podía comentarles a sus padres que las asignaciones eran ni más ni menos que para el equipo de Seducción; un escuadrón altamente élite. Nadie en Konoha sabía quiénes eran los reales miembros de la división, es preferible que fuera así. Aun sabiendo que ella no pertenecía a jounin y menos a ANBU, se le ofreció la oportunidad de subir el rango sin mayores contratiempos. Todo era perfecto hasta ahí.

Ino no era buena guardando secretos tan intensos, una noche llegó a la ventana del dormitorio de Shikamaru, se escabulló en ella y se acostó a su lado despertándolo para poder hablar de su situación.

A la mañana siguiente, Shikamaru visitó al cabeza del clan Yamanaka solicitando una reunión de carácter 'urgente'. Los días de Ino ANBU se fueron al olvido, por mucho que ella pudiera protestar. Shikamaru solo la tranquilizó comentando que todo sobre el escuadrón de Seducción había quedado en reserva para ellos dos, si lo hubiera mencionado a Inoichi sería Ibiki el que pagaría las consecuencias.

Ino suspiró con desgana al recordarlo. Nada podía hacer ahora.

– Como sea, ese es cuento viejo. Centrémonos ahora, tendremos que agradecer al Raikage por tan amable invitación –tragó Akimichi.

Las chicas le dieron total razón. Darui había sido muy complaciente a la hora de poner a disposición sus bienes.

Continuaron en la cena, bebieron sake de una elegante botella blanca con la que brindaron en agradecimiento de un buen término de misión.

– Shikamaru se lo está perdiendo –se burló Choji.

– Ha de estar muy entretenido en su reunión… –se burló también Karui y echó un vistazo a Ino.

– Yo creo que ya debe de estar dormitando por algún lugar, espero que lo estén atendiendo bien –Choji parecía afligido sin embargo una notoria sonrisa se escapó pensando en el tedioso rostro que su amigo tendría en ese preciso momento.

– No te preocupes, Darui es consciente del cansancio de Shikamaru, que no se te olvide que él también es un ninja. Lo debe de estar consintiendo con su mejor reserva de licor. Además, es una persona afable y comprensiva, no creo que lo retenga toda la noche…

– ¿De verdad? –preguntó interesado Choji.

– Al menos eso creo… –Karui se carcajeó– Es broma, a Darui le encanta hablar de más, aun con esa personalidad tan perezosa que tiene… sobre todo si se encuentra C. su diatriba no tiene fin…

– No te rías Karui. No es chistoso… pobre Shikamaru –se lamentó Choji.

La morena le acercó a la boca un trozo de calamar que Choji no pudo ignorar, lo comió de un bocado y su estado anímico volvió a ser el de antes. Le sonrió tiernamente a Karui por el gesto.

Ino los observaba impresionada. Choji y Karui parecían llevarse muy bien por la confianza que ambos destilaban. Los envidió en lo más profundo de su corazón ¿Cómo es que podían ser tan genuinos?

Tan verdaderos.

En un periodo tan corto de tiempo parecía que habían encontrado su alma gemela, era una pena que se tuvieran que separar. Ino sintió lastima por ello, prefirió fingir que se sentía indispuesta y se retiró al hotel no sin antes dejar tranquilos a sus amigos de que solo estaba cansada. Lo más inteligente era dejarlos en su intimidad sabiendo que después de esa noche pasarían muchas en que no se verían.

Caminó por el bandejón que estaba en medio de la enorme avenida central. Las luces de dicho lugar daban cuenta de las festividades que la aldea de Kumogakure vivía. Mucha entretención en un lugar completamente turístico donde se podía apreciar extranjeros divirtiéndose, haciendo gala del festejo en cada taberna que se veía.

Estuvo tentada a entrar en algún bar y beber hasta no saber más de su existencia, pero declinó en el mismo momento recordando que el hotel contaba con aguas termales naturales. Ese sería su mejor panorama de solterona. Rió poco entusiasmada al pensarlo, todo sería mejor si estuviera acompañada.

Llegó al enorme hotel, conservaba las esperanzas de que Shikamaru ya estuviera por el lugar. A pesar de haber quedado en malos términos aun tenían una conversación pendiente, las cosas para Ino todavía no estaban resueltas, Nara debía disculparse incluso si ella no quisiera escuchar.

Al pasar por la puerta de la habitación del hombre, pegó el oído a la madera para tratar estúpidamente de escuchar algo, como era obvio no pudo oír el más mínimo sonido. Chistó por lo ridícula que se estaba comportando, decidió que era tiempo de volver a ser la Ino orgullosa, nada más de tonterías.

Ya en la estancia, colocó una toalla cubriendo su cuerpo y salió de los vestidores, abrió la puerta de doble hoja y un vapor envolvente se dispersó en el aire. Algunas chicas descansaban en las aguas calientes, reían y bromeaban entre ellas.

El ambiente parecía agradable para Ino. Sin basilar, entró un pie en el agua y al convencerse de entrar por completo escuchó una voz conocida.

– Buenas noches, Ino –saludó Matsuri que estaba internada en las termas–. Te hacía reposando en tu habitación, después de todo mañana tendrán una larga caminata –aseguró la castaña.

Ino trago duro, no se dejaría intimidar por la chica de Suna. Entró en las aguas y estas le taparon todo su torso desnudo, se acomodó ignorando aun a la chica. Luego de un minuto se dignó a responder con su habitual falsa sutileza, dejando claro que no le daba mucha importancia.

– ¿Para qué privarme de algo tan placentero como aguas termales?

– ¡Es lo mimo que digo yo! –la castaña pareció reír– Y… ¿Estás sola?

– Así es, los chicos no pueden entrar en este baño… es de mujeres después de todo –soltó una risa ganadora.

Matsuri achicó los ojos, a Ino también le gustaba ser ruda– Tienes razón, que cabeza la mía –jugueteó dándose de golpecitos leves en su cabello– ¿Y Shikamaru? ¿Ya descansa?

– No lo sé, tenía una cena con el Raikage, te lo comentó hace un rato. Por lo que sé, aún no ha llegado –la rubia se estiró por completo apegándose a una pared de roca, su altanería volvía a ser la misma–. Igual y lo puedes encontrar más tarde en su cuarto, solo tienes que intentar, digo, si es que quieres tanto hablar con él…

Sostenían sus miradas como si de un juego a pulso se tratara. Matsuri era la arpía de Temari, de eso estaba segura; trataría de averiguar todo lo posible para su señora.

Ino estaba decidida a ganar esta partida. La confianza volvía a ella.

– ¿Y cómo ha estado él?

– Pues yo lo veo bien si a eso te refieres…

– Vamos Ino, no seas tan quisquillosa en tus respuestas, solo quiero asegurarme de que el futuro príncipe este bien cuidado…

– ¿Futuro príncipe? –repitió extrañada.

– Claro, si Shikamaru se compromete con Temari, pasaría a ser de esa rama en Suna, además de traer unidad entre las dos aldeas.

'¿Comprometerse?' Ino se angustió de un momento a otro, si dejaba que eso sucediera estaba claro que lo perdería…

Para siempre…

Su corazón latía tan deprisa que el calor subía a su rostro. Tenía que demostrar ambigüedad por el tema; si no lo hacía rápido, Matsuri sacaría conclusiones certeras.

– ¿Cómo es eso de los príncipes y princesas? ¿En qué año viven?

Matsuri enarcó una ceja en respuesta– Suna es un país viejo, aun conservamos tradiciones de nuestros pueblos originales, no es de extrañar que, si una princesa se casa con un hombre de familia noble, ambos se convertirán en príncipes –le explicó como si de un niño se tratara.

Ok, Ino estaba en desventaja– Eso suena tan arcaico, no tienes que explicarme, solo pensé que la llamaban Princesa de la Arena solo como un apodo.

– Si, pudiera ser, sin embargo, no causa mayor problema que los jóvenes príncipes Sabaku No, gocen de los privilegios reales, como vivir en la torre del Kage.

'Maldita Temari, cuando creo que puedo aplastarte resulta que tienes todo a tu favor, otra gloria para tu largo listado'

– ¿Por qué Temari querría casarse tan joven? Que desperdicio de libertad…–fue lo único que se le ocurrió preguntar.

– Es una opción que los ancianos de Suna manejan en post de la paz entre ambas aldeas. Por supuesto Temari confía en el juicio de ellos –obvió Matsuri–. Además, están muy unidos, no le veo nada fuera de lo normal –se encogió de hombros.

– Claro, tienes razón. Shikamaru no me había mencionado nada o es que… ¿Acaso él no lo sabe? –preguntó perspicaz.

– ¡Oh! Por favor, no tomes mis palabras como si fueran algo absoluto, solo supongo lo que pasará en un tiempo más. Ignoró si ellos han hablado del tema, por favor olvida todo lo que mencioné –se echó a reír haciendo un ademan con la mano para quitar importancia a lo hablado, las damas de compañía se rieron también.

La mirada de Ino se podía interpretar a kilómetros, ninguna sonrisa le sacaron las insidiosas de Suna. La irritación estaba presente, sentía la necesidad de huir de ese lugar.

– Matsuri esta pasada de copas. Por favor, no le hagas caso –dijo una colorina que venía con ella, excusándose del comportamiento de su amiga.

– Si, estoy fuera de lugar, pero ¿Sabes? –continuó de todas formas la castaña–. Me preocupo por el bienestar de nuestra princesa, estoy segura de que ama a Shikamaru y su amor es correspondido. Nada me haría más feliz que terminaran comprometiéndose en matrimonio.

Las insinuaciones no eran sutiles, para ninguno de los dos lados. Ino solo pudo concretar que Temari tenía todo muy bien pensado, ella se quería quedar con Shikamaru y apartarlo de su lado.

– ¡Matsuri, que entrometida! –decía otra doncella, todas se carcajearon, todas menos Ino quien sonrío falsamente para aparentar. La conversación estaba llegando a puntos molestos.

– Si que te preocupas… –sin evitarlo, dejó salir a la vieja Ino–, No creo que puedas hacer de tus caprichos algo real, después de todo el amor no se impone, solo crece de forma natural.

Las acompañantes la miraron extrañadas, ¿Por qué había sido tan severa con ese comentario? Matsuri sonrío de medio lado, esa era la Ino que ella recordaba.

– Qué bueno que pienses así, por eso te pido que les eches una mano, ellos se aman, pero Shikamaru necesita comprender que es tiempo de avanzar y hacer feliz a su mujer. Por lo que tengo entendido, tú eres muy cercana a él…

Ino abrió sus orbes celestes ¿Qué demonios le estaba pidiendo esta chica? ¿Entregar a Shikamaru en bandeja de plata? Eso no ¡Jamás!

'¡Nunca!'

– Lo siento, te confundes de persona; no soy una casamentera, Matsuri. No creo poder ayudarte –sentenció.

– No, ciertamente no lo eres, pero sí pasas mucho tiempo con él. Eres ¿Cómo decirlo? Su mejor amiga.

El ceño de Ino se arrugó– Lo soy, sí. Pero no puedo interferir en sus sentimientos…

– ¡Oh, sí que puedes! –levantó la voz irónica–. Claro que puedes, de hecho, querida, lo haces y no te enteras.

La boca de Ino cayó ¿Desde cuándo Matsuri se sentía con la confianza de hablarle así? se dijo que podía ser por efecto del trago, aunque de todas maneras tenía una mala sospecha de todo esto. Sería mejor salir de ese lugar antes que sus sentimientos quedaran expuestos.

– No sé de lo que hablas, o no quiero entender lo que insinúas. De todas maneras, sería mejor que fueras a tu dormitorio a descansar, puede que el trago no vaya contigo –se burló Ino, no dejaría nada a la imaginación de las chicas de Suna–. Como sea, dejémosles el tema a los reales afectados, perdón, interesados, quise decir. Ellos mejor que nosotros podrán dar la última palabra; tu y yo solo somos simples espectadoras.

– Si tú lo dices…

Se sostuvieron de nuevo las miradas. Hablar ya no era necesario, ambas habían puesto sus opiniones personales en el asunto. Alargarlo sería fastidioso.

La rubia se levantó de su lugar destilando confianza, exhibió su cuerpo sin ningún tapujo, siendo la envidia de las que allí descansaban. Se enredó la toalla en su cuerpo y antes de salir se volteó.

– Que estén bien, chicas. No creo que nos veamos por un largo tiempo, salúdenme a Temari.

Matsuri bufó rodando los ojos, Ino era una engreída y una presumida.

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*º*º*º*º*º*º*º*º*º*º

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Una vez ya sentado Shikamaru con los altos mandos, comenzaron a hablar de trivialidades que conllevaban asuntos con las diferentes aldeas.

Los señores feudales parecían llevarse bien con la comisión delegada para tratados de distintas áreas. El Raikage escuchaba atento cada propuesta y hacía mención en otras más importantes.

Darui propuso llevar la conversación a términos de negociaciones con la aldea de la hoja. Shikamaru prestó atención para estar alerta a las peticiones que en la mesa se tratarían. Olvidando de momento todos aquellos problemas en los que sin duda se encontraba.

– Entonces, Nara-san –habló Kisashi Takamura, encargado del bienestar comercial y representante directo en relaciones económicas–, En Kumogakure, hemos ideado una propuesta de comercio para su aldea. Sabemos que Konoha no posee la gran cantidad de agua que nuestra aldea goza por naturaleza, ergo, queremos ser partícipes de exportar nuestras frutas y verduras de gran calidad, así nuestros hermanos de la Hoja y sus hijos puedan comer vegetales frescos y naturales que Kumo le proporcionaría a un buen valor.

Darui con sus manos entrelazadas debajo su barbilla, se encontraba pendiente de cualquier gesto o seña que Shikamaru realizara con su rostro. Para Nara, el tema a tratar no era de su total entendimiento, aun así, como su desempeño de embajador representante, debía concederles la razón en ese punto.

Konoha disfrutaba de excelentes plantaciones, sin embargo, el regadío es siempre bien preciado. Por el contrario, Kumogakure tenía dotación de agua gracias a sus increíbles nubes, lo que hacía que la mantención de alimentos del subsuelo creciera verdes y siempre bien atendidos.

– La propuesta me parece interesante, aun así, tengo que desistir de poder entregarles alguna decisión en este momento –Shikamaru trató de manejar lo mejor posible el dialogo–. Como bien saben, aun siendo ninja embajador, estos asuntos implican una junta en la cámara del consejo. Una determinación como esta requiere de un gran porcentaje de diplomáticos en acuerdo. Además, no tendría el atrevimiento de pasar por sobre los sabios ancianos. Espero y me entiendan…

– Claro que entendemos su posición, Nara-san –habló Takamura con ambición–. Aun así, debo insistir en que usted como portador de esta información, proponga en la mesa de los sabios maestros esta enorme oportunidad de crecimiento en ambas aldeas. Es prioritario para nosotros, ya que como debe saberlo, abastecemos a muchas otras villas. Nuestros productos son los mejores del mercado...

Hizo nuevamente hincapié en su interés de expandir territorio de ventas. Todo esto pasaba bajo la fría mirada del Raikage, que hasta el momento no había querido participar.

– No me atrevo a poner en duda su calidad, Takamura-san. Pero como invitado del consejo, me abstengo de dar una resolución al caso. De todas maneras, entregare la propuesta a nuestra señora Tsunade, para que sea motivo de reunión –reiteró Shikamaru con impecable carácter.

– Y usted ¿Qué cree sobre el veredicto de su señora Hokage? –a estas alturas el señor Takamura se estaba convirtiendo en una piedra en el zapato, su capacidad para soportar el alcohol era muy baja. Tanta asistencia se debía a la bebida.

– Bueno… eso depende, Takamura-san. Mi Lady es una mujer muy arbitraria, pero en estos puntos daría su favor al comercio regional que al extranjero…

– Es lo que nos temíamos…–los presentes pidieron abandonar el tema tratado para seguir con la velada.

– Pero les pido de favor; no saquemos conclusiones apresuradas –pidió Shikamaru–. Como les comenté, se llevará a mesa de dialogo, tienen mi palabra.

Quedando ya más satisfechos al ver el compromiso de Nara, prosiguieron a comer y beber sake a gusto. Shikamaru abandonó tanta formalidad dejándose llevar por la amena reunión.

La hora pasaba sin mayor inconveniente, los miembros de la junta discutían temas de importancia país mientras alzaban las copas al estar de acuerdo en discusión.

En algunas ocasiones Shikamaru parecía distraído de la charla, su mente viajaba lejos de esos muros políticos; recordando la respiración agitada y los jadeos que horas antes había tenido a su disposición. Cerró los ojos recriminándose por pensar algo tan vulgar en ese tipo de lugar.

Se excusó para ir al lavabo, una vez ahí, se mojó la cara con agua fría y acto seguido se observó en el espejo frunciendo el ceño. ¿Desde cuándo se convirtió en un hombre indeciso? La duda traía más cuestionamientos que respuestas.

'Mierda, no puedo seguir así' Secó sus manos y volvió a la estancia donde se encontraba momentos antes.

Tomó asiento en el zabuton entre los altos mandos. Darui servía el sake solo con su mano derecha, demostrando la superioridad que tenía sobre la gente que se encontraba en el lugar. Shikamaru ante la insistencia del albino, extendió su ochoko para ser llenado y así beber y brindar con las personas que lo acompañaban.

Decidió entonces beber con poca moderación y olvidar.

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*º*º*º*º*º*º*º*º*º*º

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Cerró la puerta de un golpe. Matsuri era una mujer con actitud insistente, había quedado agotada de tanto pensar en respuestas. Maldijo a Shikamaru, a Temari y por supuesto a Matsuri, no le había dejado las cosas fáciles.

Suspiró aun enfadada por la situación– Ese idiota de Shikamaru, enamorarse de una mujer tan problemática…

Pensó. Incluso más problemática que ella. Temari era diferente a Ino, se notaba en el comportamiento que sus subordinas tenían con ella, la actitud que Shikamaru también demostraba mesura. De pronto se sintió desvalorizada.

Cuando estaba con Sai se sentía la mujer más afortunada, la más amada, la más importante. Pero cuando se trataba de Shikamaru… se sentía una mujer del montón; normal, ordinaria. Eso era porque Shikamaru la trataba como tal, le hacía ver que ella era imperfecta y en eso estaba su verdadera belleza.

La esencia…

Entonces, prefería la imperfección de la vida real que el cansador camino de la falsa perfección. Temía pensar que Sai no la aceptaría imperfecta como ella era, que se marchara sin darle la oportunidad de ser original y legitima, quería ser autentica.

Pero prefería seguir mintiendo con su imagen antes que perder en lo que por años había trabajado. Para todo lo demás estaba Shikamaru, para comportarse libre y sin culpas.

Ella misma fue el peor catalizador para sus exponenciales contradicciones. Se sentó en la cama, agotada, abrumada. Con su debilidad y la seguridad de que no había ojos acusadores, lloró.

Ser amada…

O ser genuina…

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*º*º*º*º*º*º*º*º*º*º

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Al cabo de dos horas, ya había concluido la diplomacia. Ahora se desenvolvían amigablemente y charlaban de todo tipo de cosas. Nara ya había bebido lo suficiente como para seguir. Se convenció de que ya era la cuota con la que podía aguantar en público y con respeto se despidió de cada persona que acompañaba la cena.

Al salir del recinto caminó por las grandes alamedas atestadas de gente, el comercio nocturno era amplio, los locales de comida y bares estaban llenos de gente que festejaba el último día laboral de la semana.

Avanzó taciturno sin prestar mucha atención a los asuntos de los demás, ignoró también la invitación que mujeres le hacían para que ingresara a lugares de placer.

– ¡Extranjero! ¿Por qué estas tan solo? Nosotras podríamos hacerte compañía…

Le insinuaba una morena de tes llamativa. Sonrió por la invitación y declinó caballerosamente. Si de mujeres se trata, solo una le interesaba, solo una estaba en su mente.

'Ino…'

Se había estado preguntando casi toda la noche si lo que paso había sido muy grosero de su parte; dejar a Ino en un estado lascivo era imperdonable, fue muy extremista de su parte.

¿Cómo explicarle que él también la deseaba? Explicarle que quería revivir sus sueños de adolescencia con ella. Exhaló aire pausadamente. 'No puedo simplemente decirle esas cosas, ella jamás me lo perdonaría'.

Encendió un cigarrillo y expulsó el humo al cielo, maravillándose por las enormes nubes que aun así se lograban ver en la oscuridad de la noche.

Lo mejor sería enfrentar a Ino y quitarle la responsabilidad de la culpa, el alcohol le otorgaba valor para expresarse con mayor libertad… No. Era mejor dejar la idea en el olvido, eventualmente Ino lo olvidaría y si tenían suerte, entonces podrían seguir con su amistad.

– Que lio –susurró al cielo.

Llegó al hotel, caminó por el largo pasillo bien adornado de las habitaciones. Se paró fuera de la puerta del cuarto de Ino, cuando levantó la mano para dar sus tres habituales toques, se detuvo.

'Si hago esto, entonces ¿Cuánto tiempo me costara volver a alejarla de mí?' empuñó su mano y la volvió a su costado del cuerpo 'No puedo ser tan egoísta. No puedo seguir siendo un bastardo indolente'

Volvió en sus pasos para retirarse a su dormitorio y descansar lo que restaba de noche. El peso de la culpa se encargaría de hacer justicia por Ino.

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*º*º*º*º*º*º*º*º*º*º

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Ya portaban sus vestimentas ninjas, listos para comenzar el largo trayecto a casa. Antes de partir se encontraban en el salón de desayunos del hotel. Una gran variedad de comida libre de impuestos se alzaba por los grandes mesones, solo tenían que estirar suficientemente las manos y coger todo aquello que quisieran.

El monótono saludo de Ino paso desapercibido por Choji y Karui, ellos solo estaban enfrascados en una conversación propia, sintiendo el final de un sueño. Shikamaru solo movió su cabeza para saludar, ninguno de los dos cruzó alguna palabra al asunto. No era necesario, la otra pareja no advertía nada más que a ellos mismos, por lo que guardar apariencias estaba de sobra.

Que espectáculo más lamentable…

Los cuatro se acomodaron en una de las mesas para comer. Durante varios minutos nadie dijo alguna palabra, el ambiente de comida no relajaba ninguna tensión que cada uno pudiera cargar en sus hombros.

Cuatro rostros sin nada que decir. Cuatro rostros abrumados y faltos de amor. Definitivamente parecía un funeral ahí.

Shikamaru suspiró con ruido para llamar la atención y decidió decir algo, lo que fuera, para mejorar la situación.

–Entonces Karui ¿Cuándo te volveremos a ver en Konoha?

La morena levantó la vista, sonrió por las buenas intenciones de Shikamaru.

– Espero que muy pronto. Aún tengo algunas cuantas misiones que atender antes de dar un giro en mi vida.

Ino y Shikamaru la miraron sorprendidos, así era Karui, con una personalidad directa y una decisión inquebrantable. Sonrieron por la decisión de la morena de Kumo, Choji sin duda era el más feliz.

Una vez ya terminada la merienda, se dispusieron a continuar con el plan acordado. Se encontraban bajo las puertas de la aldea listos para la despedida.

A través de vuelo de pájaro y por petición del mismo Shikamaru, Karui se encargaría de hacer llegar a Konoha la notificación de que los chunin habían partido.

– No me despediré porque sé que nos veremos dentro de un corto periodo –Ino abrazó a Karui con sentimiento–. Ya espero que llegue ese día.

– Igual yo. Estoy contando el tiempo –Karui la sostenía de las manos en un apretón amistoso. Luego se giró al líder de escuadrón–. Shikamaru, fue un placer formar parte de tu equipo. Aunque fue poco tiempo, siempre estuve cómoda con ustedes…

Shikamaru alza una ceja, dubitativo– ¿Con todos? ¿O solo Choji fue el real interés todo el tiempo?

Karui se río con gracia– Bueno, sí. Ahora que lo mencionas, Choji fue un gran incentivo para la misión.

– Eso espero, siempre puedes contar con el buen Choji para una entretenida velada –sonrió Shikamaru haciendo sonrojar a su amigo.

– ¡Shikamaru! ¡Pequeño zorro! –gritó Choji regalando un palmazo en la espalda del mencionado. Todos rieron.

– Tranquilo, tranquilo –levantó las manos en rendición–. No queremos que la dama aquí se desenamore rápidamente.

La tristeza en Karui se desvaneció comenzando a reír, Choji tenía la cabeza de Shikamaru entre sus brazos despeinándolo mientras el otro seguía riendo.

– Bienvenida al club –Ino le dio una palmadita en el hombro a la morena – ¡Oigan ustedes dos! ¡Ya basta! ¿Qué impresión se llevarán de nosotros?

Choji soltó de inmediato a Shikamaru. Karui seguía riendo.

Shikamaru se aclaró la garganta– Bien, como sea. Te estaremos esperando ansiosos, solo procura resolver tus asuntos para que seas libre y nos puedas visitar –le dio una reverencia en despedida, Ino hizo lo mismo–. Nos adelantaremos, deja la galantería en tu bolsillo, Choji. Ya tendrán un buen reencuentro ustedes dos.

Choji explotó nuevamente, pero Shikamaru e Ino ya caminaban lejos de ellos.

– ¡Ino! –llamó la morena antes que la rubia siguiera caminando, cuando Ino la alcanzó ya sospechaba para que sería–. Necesito saber que te encuentras bien para seguir, me preocupa tu ánimo de hoy en la comida, no podía mencionarlo, este es asunto de chicas. Ya sabes.

A pesar del cansancio emocional, Ino le regala una sonrisa reconfortante. Es bueno saber que puedes encontrar amigas en cada ciudad– Gracias por preocuparte, estaré bien –le acarició las manos–. El que me preocupa es Choji, creo que no seremos capaces de retener tantos lamentos de camino a casa –rió traspasando tranquilidad–. Anda ¡Ve a ver a tu hombre!

Sin decir más, se despidieron nuevamente. No fue necesario imaginar el llanto de Choji, se escuchaba incluso a cinco metros a pie.

Luego de caminar unos trecientos metros al bosque, Shikamaru propuso esperar a su compañero para continuar. Ino no necesitó decir nada al asunto, se sentó a esperar en una roca mirando al horizonte. Él tampoco habló.

Al cabo de unos quince minutos se les unió su compañero enamorado y así comenzaron el retorno por sobre las ramas de los árboles para alcanzar mayor velocidad. O simplemente para no tener la opción de hablar de algo, ninguno ahí quería pronunciar palabra, ni voz, ni miradas.

Esta misión, sin duda alguna, había terminado siendo abrumadora. La resistencia sentimental fue puesta a prueba y el resultado fue extenuante para todos los ninjas. Las relaciones de equipo como las personales, podían ser muy duras, se necesitaba fuerza de voluntad para predisponerse al triunfo en cuestión. Sin embargo, cuando se pone a prueba la sensibilidad de la persona, caer en el fracaso en más cotidiano al ser un estado de vulnerabilidad emocional, el más difícil de sobrellevar.

Y este era el caso…

Todos habían perdido algo en este trabajo, tal vez unos más que otros. O por el contrario todos habían ganado más de lo que esperaban.

Llegada la noche y, por votación unánime, decidieron acampar entre un despejado sector de los árboles. Luego de merendar algo ligero y revivir a ratos el fuego, Ino armó su saco de descanso, recostándose alejada de los chicos y de la fogata, incluso con la fría helada que caía de la noche.

Choji y Shikamaru miraron la escena; el primero asaba unas patatas en el fuego, el segundo observaba como las coloridas y atrayentes llamas de la hoguera se desvanecían convirtiéndose en humo. Akimichi le dio un vistazo mesurado a su amigo, luego volvió a ver a la rubia alejada y exhaló aire con ruido para llamar la atención.

– Oye, Shikamaru… perdona mi intromisión, pero algo raro está pasando entre ustedes y quisiera saber el motivo…

Shikamaru daba por hecho que esa pregunta tarde o temprano tendría que responderla, suspiró de igual modo y humilló la cabeza entre los hombros resignado.

– Viejo, te demoraste en preguntar… –respondió cabizbajo.

– No creas que no lo había notado. Si no lo mencione antes, es porque quería dedicar todo mi tiempo a Karui –confesó Choji aun asando la patata–. Solo por eso no abrí mi boca y esperé.

Shikamaru volvió a gruñir ¿Cómo se puede engañar a un amigo que te conoce tan bien? Lo mismo pasaba con Ino. La amistad de años con estas dos personas le imposibilitaba mentir.

– Amigo, ya es tarde y quisiera descansar…

Se levantó y cogió su saco de dormir extendiéndolo cerca de la fogata. Choji lo observaba con todo el detalle posible, comprender el mutismo de su amigo solo se podía interpretar en que algo no muy bueno pasaba.

En general Ino se ofuscaba con Shikamaru o con él, aun así, a ella nunca parecía importarle demasiado. De igual manera este podría estar siendo solo un berrinche de la rubia, con el objetivo de llamar la atención; no sería la primera vez que lo hiciera de todos modos.

Shikamaru se acomodó y tapó su cuerpo dejando un espacio para ver el bulto donde descansaba Ino. Pasaron al menos dos o tres horas sin apartar la mirada de ella. Choji dormía desde hacía un tiempo, más él no era capaz de pegar ojo por muy extraño que fuera.

La preocupación que sentía en sus hombros atosigaba incluso su descanso. Imágenes como una vieja película pasaban por su mente; cuando conoció a Ino en aquella ladera de su familia en alguna fiesta de ambos clanes, eran demasiado jóvenes como para formar una buena amistad, incluso en los años venideros no fue más fácil. Sus padres hicieron todo lo posible en formar buenas relaciones para ambos y, ni aun con toda esa ayuda, habían logrado su acuerdo de persuadir el amor en ellos.

Bufó con risa al recordarlo; Ino era verdaderamente una plasta egocéntrica ¿Quién podría enamorarse de ella? Pero no todo fue malo siempre. Prometió cuidarla en su más tierna infancia. Su camino a la adolescencia cuando formaron los equipos, tampoco fue fácil, realmente nunca era fácil con Ino.

Los labios de Shikamaru se separaron al recordar. Hubo un tiempo, cuando se comenzó a interesar realmente -después de los exámenes chunin- que vio a Ino llorar tanto y más que nunca por el bastardo de Sasuke, que logró conmover su desaliñado corazón. Después de tanto llorar y quedarse dormida en la cama ajena es que Shikamaru la miró realmente. Los constantes alegatos de Ino escondían su belleza exponencial a sus cansados ojos, pero cuando ella dormía y los gritos se acababan es cuando él podía apreciar la verdadera belleza de ella.

No es que antes fuera invisible para él, solo que prefería mantener los ojos fuera de los problemas. Entre tanto, se acostumbró a su presencia ruidosa y desatenta, nada fue tan malo.

Una vez, la vio jugueteando con sus amigas ¿Cuánto tendría en ese entonces? ¿once, doce años? Él se hacía el dormido para que ella no lo molestara, sin embargo, sus ojos jamás estuvieron despreocupados de su entorno. Ino saltaba y corría arrojando sepa Dios que cosa, llevaba un vestido lila que le llegaba a medio muslo, podía ser mortal para un adolescente como él. En uno de sus saltos, él alcanzó a ver sus bragas blancas con pecas lilas en distintos tonos. Fue la primera vez que su corazón palpitó en completo interés. Podría haber sido solo un descuido de sus emociones o quizás un pequeño toque de vitalidad para su despreocupado corazón. Como sea, esa noche llegó a su casa e hizo lo que jamás habría considerado. La vívida imagen del trasero de Ino con sus bragas de colores no menguaba en su mente inocente. Arrastró su mano derecha por debajo de sus pantaloncillos de noche y tocó armoniosamente su polla en honor a la rubia niña…

– Mierda –gruñó por lo bajo al recordarlo. Su primera y memorable, masturbación. Se tapó el rostro con el saco de dormir, como si hubiera sido descubierto por sus camaradas de misión. Echó un vistazo y tanto Choji como Ino, dormían tranquilos en sus lugares.

Sé acomodó nuevamente girando la espalda a sus compañeros para contemplar la oscuridad de la noche. La vergüenza no daba tregua ¿Y cómo podría ser? Si después que fueran elegidos para el mítico equipo Ino-Shika-Cho compartiría un sinfín de aventuras con ella. Desde entonces la idea de convencer a Ino en dejarle quitar sus bragas y explicarle que es el amor, no le dio tregua ni aun en sus años venideros.

'¿Cómo puedo explicarte la sensualidad que provocas en mí?' pensó agotado '¿Cómo hacerlo y después lograr convivir conmigo mismo?'

La culpa es la falta de su intención descontrolada, que solo provocaba crear consecuencias en sus actos. Si fuera algo inconsciente podría perdonárselo, pero la realidad es que la intención de cometer el acto en cuestión es totalmente consecuente. Lo que daba por resultado la devastadora culpa.

Tomar decisiones basadas en tus deseos juveniles eran, sin duda, la peor de las metas a seguir. Arrastrar a Ino en sus perversiones que añoraba fueran realidad, le costaría caro. La sedujo a conciencia, sin importarle que ella por fin pudiera haber encontrado el verdadero amor en Sai.

Ella se veía feliz y a él siempre le gustó que fuera feliz

Sai…

Restregó su rostro con ambas manos, apretó los ojos con las yemas de los dedos hasta causarle un leve dolor 'Bien, esto es una completa mierda' exhaló el aire de sus pulmones 'Lo merezco'

Faltando poco para el amanecer, resolvió tratar de dormir lo que pudiera.

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*º*º*º*º*º*º*º*º*º*º

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El ruido de los pájaros importunó su infame descanso. Sin más que hacer, abrió los ojos con molestia contenida. Ino y Choji aun dormían y dando por perdida cualquier forma de sueño, se levantó para apurar el desayuno y seguir con el retorno. Avivó el fuego y fue a asearse a un estanque cercano.

Una vez ya estando la comida en el fuego, despertó a Choji y le encargó preocuparse de Ino. Choji se acercó a la mujer meciéndola con cuidado, pero ella ya estaba despierta quien sabe desde cuándo, solo estaba ahí inmóvil sin dar señales de vida. Ino se levantó y sin hacer ninguna de sus rutinas mañaneras de estiramiento, se dirigió al río para asearse y comer.

Una vez terminado el desayuno sin muchas palabras, alistaron las mochilas y continuaron con el camino.

Ino iba en solitario, muy por delante de ellos, parecía sumida en su debate introspectivo. Choji y Shikamaru caminaban juntos comiendo unas frutas del mismo valle.

– Anoche me ignoraste cuando te pregunte qué diablos estaba pasando, espero hoy puedas decirme algo que mejore mi humor.

Shikamaru rueda los ojos hacía otro lado– Choji, no pasa nada, ya te lo dije…

– Amigo, este no es un simple berrinche de Ino, puedo ver que algo le molesta. Conociéndote, ya debes estar enterado de que es, solo en el caso de que no seas tú el que provoca esto y, no quiero pensar que así lo sea…

Shikamaru lanza el resto de manzana que llevaba comiendo– Conoces a Ino –dice con lentitud mientras se enjuagaba los dientes con su lengua– Tuvimos un desacuerdo en Kumo –encojó los hombros mintiendo–. Creo que no toleró perder, es todo.

Shikamaru se ensuciaba los labios con mentiras ¿Pero que más podía hacer?

– ¿Es todo? –repitió Choji sin creerlo.

– Si, es todo –repitió también él. Sacó un cigarrillo y lo encendió con toda la tranquilidad que su cuerpo le permitía.

– Aun así… esto ya es molesto, Shikamaru. Salieron de Konoha enojados, luego estaban bien ¡Incluso durmieron juntos como siempre! Y ahora de vuelta otra vez ya no hablan, ni siquiera se miran…

'Problemático'

– Lo sé… es mi culpa. Perdona Choji.

Choji niega con la cabeza–. Ahora que Karui no viaja con nosotros yo podría hacer la vista gorda ¿Sabes? Pero me angustia saber que ustedes tienen un problema que ha durado más de una tarde…

– Tratare de arreglarlo, no prometo que pueda ser ahora. Una vez ya estemos descansados en la aldea, veré alguna solución para esto.

Shikamaru trató de menguar el sentir de Choji. Ahora no era muy conveniente tratar de hablar con Ino. Solo serían gritos y reproches.

Luego de una ardua jornada de caminata, se detuvieron para hidratarse y decidir si seguirían caminando pese a que el atardecer aun alumbraba el camino.

– Opino que sigamos, aún tenemos luz de sol. Estaríamos en Konoha mañana llegada la tarde…

– Estoy cansada –intervino Ino, con su peculiar arrogancia.

– Yo tengo hambre…

– Como quieran. No importa ya, yo igual estoy exhausto.

Shikamaru bostezó estirando los brazos, observó a todos lados y camino a un costado del camino para elegir un lugar y armar campamento.

Choji salió en busca de algo contundente para la cena, necesitaba unos cuantos elementos que reunir para preparar algo que sin duda sería del agrado de todos, tal vez así pudiera traer paz al campamento.

Shikamaru e Ino recolectaban leña por los alrededores, ella no se dignó a mirar ni un segundo al hombre. Shikamaru solo resoplaba lamentos silenciosos.

Ino machacó un par de frutas para hacer un zumo natural y acompañar la comida. Shikamaru hizo un amarre alto para la fogata, justo como se lo pidió Choji, luego encendió las llamas para iluminar el sector.

– No puedes seguir ignorándome el resto de tu vida –Shikamaru habló.

– ¿Por qué no podría? –responde Ino furiosa.

– Básicamente porque ya lo hiciste, así que, ahora que ya me hablas ¿Podrías alcanzarme esa soga? –sonrió apuntando el lienzo al lado de ella para amarrar los maderos.

Ino se crispó, le estaba tomando el pelo como siempre– Que conformista eres. Que pueda responder una pregunta o simplemente que te diga esto, no quiere decir que nuestra relación mejore –ladró arrojándole la soga a los pies.

Shikamaru sonrió recogiendo el encargo– No, ciertamente no mejora con esto, aun así, es un paso para el perdón.

– No necesito perdonar nada ¡Solo necesito una explicación! –levantó la voz enojada.

– Ino… –llamó Shikamaru para frenar la conversación.

– Shikamaru…

– ¡Chicos! veo que la situación mejora con el tiempo, eso es bueno –Choji deja sobre una roca su caza, ni siquiera los miró para hablar, solo se dedicó a despellejar su animal–. Eso es bueno –repitió contemplativo.

Ino vertió el zumo en los tres cuencos y una vez terminó con lo que estaba haciendo, agarró su bolso de municiones y salió a caminar.

– ¡Oi! ¡Ino! –llamó Shikamaru levantándose de la fogata.

– Déjala, necesita un tiempo a solas. Puede beneficiarte –aconsejó Choji fileteando la carne.

– Molesto…

– Volverá a comer, déjala.

– Juro por Dios que me encantaría estar en algún bar en estos momentos.

Choji ríe por el comentario, no lo podía culpar, Ino se acostumbró a pelear con el moreno cuando tuvo la oportunidad– Acompáñame a mí, así puedes descansar un poco, una vez que comamos el ánimo estará mejor.

Shikamaru enarca una ceja a su amigo– Estas con mucho ánimo Cho. Veo que el amor te sienta bien –encendió un cigarrillo acercándose a ver como Choji preparaba la olla llena de carne y verduras– ¡Woa! Si que estas inspirado, genial.

El robusto hombre sonrió por el alago culinario. Llevó la cacerola al fuego y la colgó en los maderos altos que Shikamaru había instalado para colgar la olla. Se sentaron cerca del fuego.

Luego de un momento Choji decidió hablar, necesitaba contar con un buen amigo que lo escuchara– ¿Sabes? Shika, tal vez no he sido sincero contigo del todo. Veras, no es que te halla mentido o que este guardándome información de cómo me siento, solo que oculte algunos detalles.

Shikamaru fumaba su cigarrillo atento, Choji era demasiado dulce para su gusto, sus regordetes cachetes estaban rojos de la vergüenza– ¿Cuáles serían? –preguntó curioso.

– Veras, yo no me conozco tan bien como tú, Shikamaru. Solo lo suficiente para saber cómo me ven los demás –comenzó a reír feliz, Shikamaru también lo hizo–. Sé que no soy el que consigue a la chica, soy más bien el que piensa conseguirla, pero nunca lo logra. Cuando tantas personas te dicen lo mismo, piensas que es verdad, que nunca lo lograras.

– Cho, pactemos que nadie te conoce tan bien como tú mismo. Puede ser que solo tu falta de seguridad en el tema no te diera las herramientas para lanzarte y derrotar tus complejos que bien sabes, son erróneos.

– Como dicen por ahí, es más fácil decirlo que hacerlo. La cosa es que… ¡Al fin conseguí a la chica!

Shikamaru ríe– Eso parece, amigo.

– Si, llámalo la ley de las posibilidades, llámalo un acto divino, llámalo como quieras, pero yo la conseguí… creo que estoy enamorado…

– Bueno, como dicen por ahí, la suerte es solo para algunos.

Ambos rieron. Choji se regocijaba con sus pensamientos– Creo que estoy enamorado… y creo que ella también me corresponde.

– Los felicito, hacen una muy buena pareja. Ella es muy hermosa.

– Gracias, Shikamaru. No aguanto los días para presentarla a mis padres, sé que la amaran tanto como yo –afirmó mientras revolvía la olla de comida.

– Si… es una buena chica, ideal para ti.

Shikamaru sonrió con verdadera felicidad, Choji era feliz.

Ino emerge desde la arboleda, interesada en saber por qué los otros dos están con caras de estúpidos y sonriendo. Levanta las cejas para la pronta respuesta.

Choji le quita importancia a la insistente mirada– Solo una conversación de hombres sin importancia –Ino lo vuelve a mirar ceñuda.

– Nuestro Choji se ha enamorado y para celebrarlo, nos preparó este exquisito festín.

Ino sonrió agregando unos chillidos de felicidad y palmoteándole la espalda a su amigo, luego abrió la olla tentada con el olor. Cuando lo destapó su felicidad volvió de lleno en su angelical rostro.

– Así es, prepare estofado de conejo, tu favorito –la rubia agradeció felizmente. Los Akimichi, gastrónomos de naturaleza, siempre festejaban con comida, esta no era la excepción.

Comieron sobre unas rocas mirando el apacible paisaje que comenzaba a oscurecer con el paso de los minutos. La conversación de la velada fluyó gran parte entre Ino y Choji, Shikamaru no participo mucho salvo unas cuantas sonrisas por alguna gracia que su robusto amigo decía.

Ino aun no lo miraba.

Luego de limpiar y guardar sus utensilios, Ino se disculpó, elogiando nuevamente la comida y salió a caminar en dirección donde bordeaba el río.

Shikamaru se inquietó al verla marcharse, ella podía cuidarse perfectamente sola ante alguna situación. A lo largo de su misión no se encontraron con ninjas furtivos ni ladrones que entorpecieran su viaje, sin embargo, se removió en su lugar dudando si sería buena idea ir tras ella y cerciorarse de que todo estaba bien.

– Deberías ir… lo único que perderías eventualmente son los dientes del puñetazo que ella te daría…

Choji rió por su propio comentario, Shikamaru también lo hizo, aunque más leve. Akimichi había dado en el blanco, es como si le hubiera podido leer la mente, estaban más conectados de lo que él quisiera; si Choji adivinara la real situación, nunca se lo perdonaría.

Se levantó con desanimo, igual que otras cien veces que debía hacer cosas que no le agradaban. Caminó ante los penetrantes ojos de Choji, cuando desapareció por la hierba, el robusto hombre fijo su mirada en las llamas de la fogata. Pareció sonreír con esperanzas.

Se oían cientos de bichos con vida nocturna, un poco más adelante se encontró con luciérnagas que titilaban en su volar, pasando por en medio de dicho espectáculo, divisó la silueta de una mujer danzando a orillas del rio.

Su asombro por ver a Ino bailar lo dejó mudo y sin recuerdos de cuál era su objetivo en ese entonces. Silencioso y como un niño curioso, se escondió de la posible vista de ella. Apoyado en un árbol, vio fascinado la exhibición que la rubia interpretaba; era la misma coreografía que días antes le había enseñado, la misma a la que no le dio ni la menor importancia nada más que sacar ideas momentáneas para alimentar su imaginación de posibles acciones que en ese momento parecían imposibles.

Ahora después de todo lo vivido en este viaje, estaba maravillado. Es en esta ocasión en que él podría decirle lo bien que bailaba; lo excelente de sus movimientos y lo excitante de su contorsión.

Mientras se maravillaba por el acto de la mujer no vio venir un kunai que dio de lleno en el tronco del árbol, justo al lado de su cara. Parpadeando un par de segundos por la impresión que la herramienta le había dado, observó a Ino que lo miraba disgustada.

Pero cuando la rubia aun bailaba, ya sabía de la existencia de Shikamaru tras los árboles, sintiendo su presencia, lo sedujo a su antojo para obtener toda la atención que quisiera. El egocéntrico siempre trabaja a su favor. Mientras lo hacía, Nara no daba señales de vida, por lo que intuyó que su plan de conquista había sido con éxito. Con una contorsión hacía atrás, agarró un kunai de su bolso de herramientas y lo arrojó con cuidado de no herirlo. En el acto, disimuló su rostro en un gesto irritado.

Shikamaru se irguió luego de hacer el quite al recorrido veloz del kunai, sonrió de costado mordiendo su labio inferior y soltando una leve risa después.

Sacó un cigarrillo de su chaleco táctico, encendiéndolo sin decir nada aun. Ino esperaba de brazos cruzados alguna excusa que Shikamaru pudiera decir, mantenía una sonrisa satisfecha oculta gracias a la oscuridad de la noche.

– ¿Y? ¿Qué haces aquí? –preguntó con arrogancia.

– Solo me acerque para asegurarme de que todo estuviera en orden –contestó exhalando el oscuro humo. Ino arqueó una ceja.

– Ya lo hiciste, ahora puedes retirarte con tu falsa preocupación…

Shikamaru bufó irónicamente, Ino estaba insoportable– Mujer, ya madura. No creo que nuestra situación te enfrentara al primer rechazo –dijo acercándose a ella quien se mantenía firme en el mismo lugar.

Ino rechinó los dientes con disgusto ¿Es que Shikamaru se estaba burlando de ella? Apretó sus brazos molesta.

– ¿Rechazo? ¡Ja! A mí nadie me rechaza. Y, si fuera el caso, entonces me alejo de él y solo lo ignoro…

Giró con risa socarrona. Shikamaru pareció sonreír con maldad, siguió su camino hasta quedar frente a ella. Ino se encontraba inquebrantable.

– Entonces ¿Te estas alejando de mí? Eso quiere decir que después de todo si es un rechazo…

La rubia volteó de golpe a verle a los ojos, Shikamaru sonreía con sutileza.

– Piensa lo que quieras, ya no me importa, no es como si fueras el único hombre en la tierra, Shikamaru.

Shikamaru soltó el humo del cigarro en una risa abrupta. Comprobó que el gesto fue desatinado viendo la molesta cara de Ino. Aclaró la garganta y volvió a dar una pitada al tabaco, observó el oscuro cielo y botó el humo de nueva cuenta– Tienes razón… no lo soy.

– Bien, estamos de acuerdo entonces. Ahora te invito a retirarte para seguir con mis asuntos.

Shikamaru humecta sus labios en una risa– Pensé que te gustaba mi compañía.

– Solo porque seas el único aquí, no quiere decir que disfruto tenerte a mi lado –desafió ella.

– ¿A si? –no podía mantener la calma con Ino, ella realmente sacaba su capacidad de asombro–. Abría jurado imaginar lo contrario –dijo sin poder evitarlo. Se sentía como un niño pequeño llorando por más leche.

Ino parecía más insufrible que nunca. Shikamaru apagó la colilla en el suelo y dio vuelta para salir del lugar bajo los intensos ojos azules.

– ¡Ah! Se me olvida –mencionó sin girar–, Mejoraste en la última secuencia.

La sorpresa en el rostro de Ino la obligo a ruborizarse. Arregló un mechón de cabello tras su oreja y sonrió aprovechando que él caminaba de espaldas a ella– Que extraño que lo notaras –habló petulante–, El otro día no parecías muy interesado…

– No siempre puedes decir que me conoces.

– Idiota… deberías también tratar de ver avances en otras situaciones… genio.

Él se dispuso a caminar soltando un bufido quejumbroso.

'Problemático'

Cuando llegó a la campaña, Choji aún seguía devorando alimento. Akimichi lo observó en el trayecto de sacar la colcha y estirarla para prepararse a dormir, arqueó una ceja notando en que Shikamaru lo ignoraba de sobremanera.

– Sé que me ignoras para que no pregunte nada, pero la intriga me está matando –confesó llenándose la boca de papas–, ¿Pudieron arreglar la situación?

Solo se escuchó un suspiro molesto de parte del moreno que aún no levantaba la vista y parecía estar concentradísimo en armar su improvisada cama.

– Shika…

– No, las cosas siguen igual. No creo que mejoren en las próximas horas, y tampoco en los próximos días, Ino esta insufrible…

– Ya veo…

Choji decidió no preguntar más nada, Shikamaru ya había informado la situación y lo que menos quería era importunar más a su amigo.

– Choji…–llamó Nara con baja voz, el mencionado se tensó al escuchar su nombre–, Por favor, no quiero que te involucres en esto… lo que está pasando es sobre Ino y sobre mí, te pido que no lo comentes con nadie más. Es delicado…

Choji se compungió al escucharlo ¿Qué era lo tan importante para que él le pidiera discreción? Sus sospechas le estaban dando temor.

– Como digas amigo, es solo que…

– ¿Qué?

– Como ya debes saberlo, Shikamaru, Karui también estaba presente en ciertas tensiones que ustedes dos tuvieron… además del inesperado cambio de actitud que mostraron cuando desaparecieron la primera noche…

Shikamaru dirigió su mirada que estaba hacia el cielo y la posó en su amigo que también le sostenía los ojos.

– Amigo, no me quiero inmiscuir más de lo que me tienes permitido… solo te pido que pienses bien las cosas, luego no habrá vuelta atrás…

Aconsejó Choji con todo el sentimiento en él. Shikamaru se volteó dándole la espalda para esconder su rostro abrumado. Divisó a Ino quien se acercaba a la fogata, la mujer no dio la menor importancia a Nara pasando de él.

– ¡Deja de tragar, Choji! Ahora tienes una novia, deberías preocuparte por tu cuerpo, no vaya a ser que te deje….

Ino se hacía la molesta, tendió también su saco de dormir y se acurrucó esta vez cerca del fuego. Choji oteó a ambos y suspiró.

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*º*º*º*º*º*º*º*º*º*º

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Esa mañana fue diferente, apenas se levantaron decidieron dar marcha a lo que sería su ultimo trayecto hacia Konoha. El austero desayuno que ingirieron durante la caminata, los tenía satisfechos.

Tampoco pararon a almorzar cuando ya era la hora, las ansias de llegar a sus respectivas casas y poder descansar a placer eran más fuertes que cualquier comida del día. Menos para Choji, claro está. Se la paso refunfuñando todo el camino.

Ino ignoró a Shikamaru gran parte del recorrido. Las otras veces le miraba vanidosa y altiva. Shikamaru solo negaba con la cabeza y una sonrisa resignada. Seguía siendo una niña en cuanto a caprichos se trataba, muy seguramente quería llamar la atención.

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Algunos comportamientos nunca cambian.

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Llegaron al límite del país vecino, pisando tierra estatal de la aldea oculta entre las Hojas, camino muy bien conocido para todo ninja del país. Ese cambio de árboles más corpulentos era siempre el alivio de todo viajero que llegaba a su hogar.

Estando en tierras nacionales apaciguaron la caminata ya más confiados en que ningún ninja lejano pudiera atacar. La misión estaba llegando a su fin, otras en cambio, recién comenzaban.

Fatigados divisaron desde lejos las grandes puertas de Konoha.

Apoyado en uno de los grandes pilares de la entrada estaba, ni más ni menos, que Sai. Cruzado de brazos y un poco somnoliento evidenciando quizás las largas horas que pasó en el mismo lugar esperando a su amada; por qué era a ella quien esperaba ¿cierto?

Los celestes ojos de Ino se hicieron de cristal al verle, un temblor la acompaño junto con un vacío de estómago sugiriéndole vomitar de la impresión. Ver a Sai trajo todo el remordimiento que alguna vez había sentido, nerviosa volteó a ver a Shikamaru que también pozo sus cafés ojos sobre ella. Su cara inexpresiva daba cuenta de que no le importaba en lo más mínimo el sentir de la chica. Ino arrugó el entrecejo, molesta. Giró y hecho a correr en dirección al hombre de su vida.

Shikamaru contrajo el rostro por fin, engañar a Ino era necesario para que ella no notara la decepción que le hacía ver a Sai en el lugar, no pensaba encontrarse de frente a él tan pronto.

Choji oteó a su amigo con preocupación cuando Ino por fin llego a los brazos de su novio.

Ino se aferraba a Sai como si se le fuera la vida. De un momento a otro comenzó a llorar y humedecer la camiseta del chico quien solo la apretaba contra su pecho acariciándole la fina espalda.

– Ino… ¿Qué sucede?

Preguntó contrariado, al principio pensó que sus lágrimas eran de felicidad, pero con el paso de los segundos su corazón se apretó presintiendo que no era así. Ino no dijo nada, ocultó su rostro en el pecho del hombre y se dejó llevar por su pena interior.

Cuando Choji y Shikamaru llegaban a la puerta, el pálido chico lo observó tratando de averiguar algo. Nara no le devolvió la mirada al contrario de Choji que sonrió débilmente.

– Buenos días, Sai…–saludo cortes, Sai miró a Shikamaru que pasaba casi a su lado sin aun verle el rostro; un fuerte presentimiento se cruzó por su cabeza ¿Era él el responsable de las lágrimas de Ino? Desecho la idea, si fuera así, entonces ella se lo hubiera hecho saber ¿No es así?

– Choji, Shikamaru… buenos días –saludó con tranquilidad pese a la situación. A Shikamaru no le quedó de otra que voltear y hacerle un gesto con la mano, sin sonrisa y con apatía característica en él.

Una vez ya pasado el portal, se dirigieron al mesón de los guardias para dar cuenta de que habían vuelto de la misión.

– Te acompaño a dar los detalles con la Hokage…

– Déjalo, Choji. Lo puedo hacer solo. Ve a casa a descansar.

– Pero…

– Solo ve, voy hacer un breve informe de la misión, por suerte no tuvimos contratiempos que lamentar… esto va hacer rápido.

Entonces Choji declinó en su idea, tomando rumbo a casa.

– Espero que las cosas vuelvan a ser como antes…–dijo con tranquilidad.

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CONTINUARA…

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N/A:

Hola! Espero me perdonen la demora si es que aun existe gente leyendo este fic XD y también pedir disculpas por los capítulos tan largos ¡Ups!

Espero de todo corazón que les guste el capítulo, si no es así, entonces no se restrinja y hágamelo saber jajaja

Gracias, gracias, gracias a todos los que se tomaron un minutito de su tiempo en hacerme feliz con sus reviews!

Un besote a todos!

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Naruto (C) Masashi Kishimoto, Shueisha, Shonen Jump, Pierrot