Respondiendo Review.

CAD270895: Thank you very much! I'm glad you enjoy my story. Your review made me very happy.

Here you have a new chapter. :

Usé Google Traductor, ya que no soy muy buena en inglés.

N-A: wow, me sorprende el apoyo que ha recibido esta historia en tan solo 10 días. ¡Muchas gracias a todos!, disfruten la lectura.

Fin de N-A.

Disclaimer: la franquicia de Harry Potter, al igual que la de Nanatsu no Taizai no me pertenecen, todo crédito es para sus respectivos y verdaderos creadores, yo solo los tomo prestados como forma de entretenimiento..

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Capítulo 2: Hasta Nunca, Dursley.

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Al regresar a casa de los Dursley y cerciorarse de que no habían llegado aún, Willow entró a la casa e inmediatamente subió a su pequeña habitación, luego buscó una de las viejas camisas de Dudley que los Dursley le habían dado cuando era más chica y usándola como una toalla improvisada, con delicadeza comenzó a secar a cada gatito con algunos actuando poco cooperativos que otros al momento de tomarlos en brazos. Mientras los secaba, pudo notar que cada uno de ellos llevaba puesto un collar con una placa gravada, pero las ignoró momentáneamente, cuando terminara con lo que estaba haciendo, verificaría estas placas para saber si los gatitos tenían dueño o no.

Al terminar de secar a los mininos, la azabache sacó más de esa ropa vieja, y salió a buscar una caja en mejor estado que la que usó para transportar a los siete gatitos y al hallarla, la ojiesmeralda fue de vuelta a su habitación y empezó a acomodar toda esa ropa dentro de la caja haciendo una cómoda cama improvisada para ellos.

Al terminar, miró satisfecha su trabajo y posó su mirada sobre los gatitos quienes alternaban miradas serias entre la caja y ella.

"Se que no es lo mejor, pero servirá por el momento. Si confirmo que no tienen dueño, les compraré una canasta grande para gatos y otras cosas más para cuidar de ustedes debidamente". Dijo Willow algo Apenada.

Uno de los gatitos, de un hermoso pelaje de color gris casi plateado, con brillantes ojos azul cielo dio un adorable "¡miau!" y sin tomarle importancia a las miradas inexpresivas que le daban los otros gatitos, caminó tranquilo hacia la caja y sin dudar, saltó dentro de ella, después se acomodó entre la ropa y se quedó dormido. Los demás, algo más renuentes, imitaron sus acciones y también entraron a la caja, aunque estos no se durmieron, solo se acurrucaron entre las ropas mirando sus alrededores y maullando entre ellos de ves en cuando.

"Bien, ahora". Dijo Willow mientras se sentaba en el piso frente a la caja con los gatitos. "Veré que dicen esas plaquitas que llevan en sus pequeños cuellos para saber si tienen alguna dirección para devolverlos a su dueño".

Así lo hizo, revisando una por una, pero lo único que decían las placas eran los nombres de cada uno de los gatitos, nombres muy extraños..., pensó Willow.

Ella nunca había conocido un gatito con el nombre de Melascula o el de Zeldris..., pero bueno, eran bonitos y nada comunes y le gustaban, así que les dejaría los nombres.

"Los nombres de cada uno de ustedes son muy peculiares..., pero también son muy lindos, así que los dejaré conservarlos, además, yo nunca les pondría nombres como los que tienen los gatos de la señora Figg". Dijo la azabache con una graciosa mueca de disgusto.

"Por cierto, otra cosa que me llama la atención, es el color que tres de ustedes tienen. Nunca había visto un gato de color rosa como tu Melascula, tampoco uno azul o Morado como ustedes dos". Dijo curiosa la chica mientras observaba a la gatita antes mencionada y al gato con el nombre de Drole y al último con el nombre de Monspeet los cuales eran observados con diversión por el resto de los gatitos. "Pero bueno, si existen los unicornios, dragones y arañas gigantes, por qué no pueden haber gatos de colores como los de ustedes". Finalizó encogiéndose de hombros sin darle más importancia al asunto. La azabache no se percató de el ensanchamiento de los ojos de los gatitos a causa de lo último que dijo.

En eso, Willow escuchó como un auto se iba estacionando fuera de la casa. Sobresaltada, se asomó por la ventana de su habitación dándose cuenta con sorpresa que ya era de noche y que los Dursley regresaban de la fiesta en Grunnings. Caminando de vuelta frente a la caja de los gatitos, dijo en voz baja.

"Escuchen pequeños, a mis tíos no les gustan los animales. Si ellos descubren que los tengo aquí conmigo, estaré en grandes problemas y probablemente mis tíos los arrojen a la calle. Traten de no hacer mucho ruido y estaremos a salvo. Ellos nunca entran aquí, así que no es muy probable que se enteren de que los tengo".

Los gatitos se miraron entre sí por unos segundos, luego sus miradas se posaron en ella y en conjunto, todos asintieron.

Que inteligentes son estos gatitos, me recuerdan a Hedwig, pensó Willow.

"Bien, más tarde, cuando los Dursley ya estén dormidos, les buscaré algo para comer. La tía Petunia siempre deja una gran cantidad de comida dentro del refrigerador por si a Dudley mi gordo primo, se le antoja comer ya tarde en la noche. Ella nunca presta atención por la mañana si falta o no de esa comida pensando que Dudley fue el que se la comió, lo que en la mayoría de veces es cierto, otras veces, suelo ser yo la que toma un poco de esa comida..., como sea, tengo cosas que hacer pequeños". Y regalándoles una dulce sonrisa a sus gatitos, Willow se puso de pie y fue hacia su cama, tomó sus libros escolares, tinta y pergamino, y comenzó a trabajar en su tarea, pues todavía estaba inconclusa y quería hacer tiempo hasta que los Dursley se durmieran.

El tiempo transcurrió hasta que cada sonido en la casa se apagó, solo los fuertes ronquidos de Dudley rompían el si lencio que se había cernido sobre ella. Debía de ser muy tarde. Decidiendo terminar su tarea a la mañana siguiente, pues ya se sentía muy cansada, Willow empezó a guardar la linterna que usaba para poder hacer su tarea por la noche, su libro de Historia de la Magia, la redacción que le faltaba terminar, la pluma y el tintero, se levantó y lo escondió todo debajo de la cama, bajo una tabla del entarimado que estaba suelta. Se puso de pie, se estiró y miró la hora en la esfera luminosa del despertador de la mesilla de noche.

Era la una de la mañana. Willow se sobresaltó: hacía una hora que había cumplido trece años y no se había dado cuenta. Miró a sus gatitos los cuales seguían despiertos solo que en silencio y sigilosamente bajó las escaleras de la casa y se encaminó hacia la cocina y tomó lo que necesitaba y volvió a subir las escaleras con el mismo sigilo, sin embargo, al entrar a su habitación, no se esperaba encontrar a su hermosa lechuza Hedwig con otras dos lechuzas más a su lado sobre la cama teniéndo un concurso de miradas con los siete mininos.

"¡Hedwig, me alegra verte!" Dijo emocionada caminando hacia las tres lechuzas las cuales apartaron sus miradas de los gatitos, para verla a ella.

Hedwig ululó contenta al ver a su humana, ya tenía más de dos días que no había estado con ella, ya que no soportaba estar encerrada en esa pequeña habitación. Sabiendo que el día de hoy era su cumpleaños, había volado hasta la casa de la amiga de Willow pues sabía que la niña de cabello tupido no poseía una lechuza como ella . De camino a ver a su humana con el paquete de Hermione bien atado en su pata, se topó con el pobre Errol y otra lechuza con la que tenía una buena amistad por los dos años conviviendo en la lechucería de Hogwarts. Al ver que Errol estaba apunto de caer , la otra lechuza y ella acordaron ayudarlo a llegar a donde vivía su Willow, pero cuando llegó a su destino, se encontró con la habitación semibacía de no ser por siete gatitos acurrucados dentro de una gran caja que la miraron fijamente y ella hizo lo mismo, no confiaba en esos aparentemente inocentes gatitos. De momento, los dejaría vivir con su humana y ella, pero si veía que le hacían algún daño a su Willow, no se tentaría el corazón y se los daría de obsequio como juguete masticable a alguno de los perros del vecindario.

Ignorante de los pensamientos de su querida lechuza, Willow acarició suavemente las blancas plumas de Hedwig y notando que las tres lechuzas traían paquetes atados en sus patitas, desató dichos paquetes. Luego le dio de comer a los gatitos los cuales al principio comían con renuencia, aunque al parecer, el hambre que tenían era más grande porque en cuestión de minutos, se habían terminado todo y se habían bebido toda la leche que les llevó.

Al terminar de leer todas las cartas y del loco episodio con el obsequio de Hagrid, el monstruoso libro de los monstruos el cual intentó morderla a ella y a sus gatitos los cuales también se lanzaron a atacar al libro hasta que pudo detenerlo amarrándolo con un cinturón aunque si hubiese sido por ella, hubiera dejado que sus gatitos lo hicieran pedazos.. El maldito libro solo se salvó porque lo necesitaba para sus clases de cuidado de criaturas mágicas y porque estaban haciendo mucho ruido , por suerte, ninguno de los Dursley se despertó ante toda la pelea de Gatitos vs el monstruoso libro de los monstruos. Finalmente agotada pero contenta, le dio las buenas noches a todas sus mascotas y se fue a dormir con una feliz sonrisa.

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A la mañana siguiente Willow no sentía nada de la felicidad del día anterior. La tía Marje llegaría ese día y eso la tenía de pésimo humor. Realmente hacía todo lo posible para comportarse delante de esa mujer, ya que había hecho un trato con el tío Vernon en el que si ella se portaba bien durante la visita de la tía Marge, él firmaría el permiso que le habían mandado de Hogwarts para poder visitar Hogsmeade los fines de semana, un pueblo mágico que se encontraba cerca de Hogwarts al que tenía muchas ganas de ir, pero al llegar Marge y con cada insulto diario que recibía de parte de ella, su paciencia se iba deteriorando más y más, y para no hacer algo de lo que se arrepentiría más tarde, se marchaba a su habitación, calmándose al ponerse a hacer su tarea escolar, al leer el manual del EQUIPO DE MANTENIMIENTO DE ESCOBAS VOLADORAS que Hermione le había regalado en su cumpleaños o mimando a sus gatitos los cuales ya se portaban un poco más afectivos con ella, no obstante, la última noche que había de pasar la tía Marge en casa de los Dursley, todo se fue al demonio...

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Willow salía corriendo del comedor, antes de que nadie la pudiera detener. Ya había escuchado suficiente de los insultos que Marge Dursley le había estado lanzando toda la cena, pero la gota que derramó el baso fue cuando la horrenda mujer comenzó a insultar a sus padres. De un momento a otro, tía Marge se había comenzado a inflar como un globo de aspecto grotesco elevándose en el aire tal y como un globo de helio lo haría, y esa era la causa que la tenía en esta situación.

Sin basilar ni un momento, se dirigió al armario que había debajo de las escaleras. Por arte de magia, la puerta del armario se abrió de golpe cuando llegó ante ella. En unos segundos arrastró el baúl hasta la puerta de la casa. Subió las escaleras rápidamente, abrió la puerta de su habitación con brusquedad, se echó bajo la cama, levantó la tabla suelta y sacó la funda de almohada llena de libros y regalos de cumpleaños. Salió de debajo de la cama, cogió la jaula vacía de Hedwig y también la caja llena con los siete gatitos que se habían despertado de golpe ante todo el ruido, bajó las escaleras corriendo y llegó al baúl en el instante en que tío Vernon salía del comedor con la pernera del pantalón hecha jirones.

"¡CHICA!, ¡VEN AQUÍ!" Bramó. "¡REGRESA Y ARREGLA LO QUE HAS HECHO!"

Pero una rabia imprudente se había apoderado de Willow. Abrió el baúl de una patada, sacó la varita y apuntó con ella a tío Vernon.

"Tía Marge se lo merecía". Dijo con furia Willow. "No te atrevas a acercarte".

Tentó a sus espaldas buscando el tirador de la puerta.

"Me voy". Añadió. "Ya he tenido bastante". Y con esas palabras finales, la joven Willow se marchó de casa de sus parientes.

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Fin del Capítulo.

N-A: Usé algunas partes del Libro Harry Potter y el Prisionero de Azcaban en este capítulo. Créditos a su autora original J.K. Rouling.

Fin de N-A.

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