Respondiendo Review.

CAD270895: ¡MUCHAS GRACIAS! :D

¡SALUDOS!

StarPolaris05: Sí, es bastante hilarante el caso de los Mandamientos jeje.

Cierto, Sirius ya viene a causar más caos.

¡SALUDOS!

Disclaimer: la franquicia de Harry Potter, al igual que la de Nanatsu no Taizai no me pertenecen, todo crédito es para sus respectivos y verdaderos creadores, yo solo los tomo prestados como forma de entretenimiento..

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Capítulo 4: Revelaciones.

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Willow no apartaba su mirada de los gatitos aún incrédula. Debía estar alucinando ¿verdad?, se decía así misma . Tal vez toda la mala noche y el cansancio por todo lo ocurrido ese día ya le estaba afectando... Sí... debía ser eso... Pero... las miradas que le devolvían los gatitos definitivamente la hacían dudar. Estas eran de sorpresa total, una expresión tan humana, tan fuera de lugar en un animal.

Hedwig, su hermosa lechuza blanca siempre había demostrado ser más inteligente y suspicaz que las otras lechuzas que había visto en Hogwarts, pero no se comparaba con la gran inteligencia y extrema conciencia que estos gatos poseían. ¡DIOS MÍO!, ¿y si en realidad no eran gatos?, ¿y si todos ellos eran animagos como la profesora McGonagall?

Tomando rápidamente su varita de la mesita de noche, la apuntó hacia los siete gatitos que no se habían movido de su lugar, no dejando de observarla con cautela y aprensión, más cuando ella los apuntó con su varita.

"Espera Willow, no queremos hacerte daño. Si fuéramos una amenaza para ti, ¿crees que no hubiésemos aprovechado a lastimarte cuando vivíamos contigo en casa de tus parientes?" Dijo Zeldris intentando calmar a la niña. Él sabía muy bien que así como estaban no todos podrían defenderse contra ella, sobre todo a sabiendas de que ella podía usar magia. Si no lograban convencerla estarían en muchos problemas. Sospechaba que en el menor de los casos, los echarían de regreso a la calle.

Willow lo miró sopesando sus opciones. ¿Los dejaría explicar?, o llamaría a Tom quien se encontraba en el piso de abajo atendiendo el Caldero Chorreante... Su curiosidad ganó y centrando su mirada en todos ellos dijo.

"Bien, trataré de ser razonable aquí al dejarlos explicarse, pero si no me gustan sus respuestas, gritaré y este lugar estará invadido por magos y brujas en instantes. ¿Trato?"

"Es un trato". Respondió Zeldris después de consultarlo con sus compañeros.

Resignado, el Mandamiento le contó a Willow que ellos eran magos (no le diría que en realidad eran demonios, porque eso sería idiota) que habían sido maldecidos por una vieja hechicera que tenía un fuerte rencor contra su clan por haber exterminado a su familia tras la guerra mágica que se vivía en su mundo, pues no solo los había maldecido como gatos, sino que también los había mandado lejos de su verdadero mundo . Desde entonces ellos habían estado tratando de sobrevivir en éste mundo, pero era muy difícil, ya que era muy diferente al suyo y más avanzado. El día que ella los encontró en el parque, era el tercero que ellos pasaban en este nuevo mundo y casi habían sido atropellados, atacados por enormes perros y mojados con agua fría por una maldita humana que algún día se las pagaría a todos ellos, pensaron con furia esto último los Mandamientos.

"Entonces, ¿no pueden volver a sus verdaderas formas?" Preguntó la ojiesmeralda sintiendo algo de simpatía por ellos estremeciéndose al imaginarse en una situación similar.

"No". Respondió Estarossa en lugar de su hermano. "Nos quedaremos así para siempre". Dijo éste cabizbajo y con voz frustrada recordando todo lo malo que les había pasado antes de conocer a la joven bruja sentada delante de ellos.

Willow no pudo controlarse y de forma impulsiva tomó a Estarossa entre sus brazos y comenzó a llenarlo de mimos que hicieron que él ronroneara en deleite, bajo las miradas inexpresivas (y algo envidiosas) del resto de los Mandamientos, pues los mimos de Willow eran los mejores.

"¿Y cómo es su mundo?" Cuestionó la chica repentinamente sin dejar de acariciar el pelaje de Estarossa.

"Bueno, nuestro mundo es..." Comenzó a relatar Zeldris contándole un poco de Britannia, claro, sin entrar mucho en las cosas más oscuras de su hogar como el clan demonio del que provenían. La adolescente escuchó con atención cada palabra imaginando cada cosa y la descripción que éstos le hacían de los diferentes clanes mágicos.

"¡Wow, su mundo suena como un lugar increíble! ¡Apenas puedo creer que todos los humanos allí puedan usar magia!" Dijo asombrada la azabache dejando de acariciar el pelaje de Estarossa para su molestia.

Los siete gatos se miraron entre sí, era mejor para ellos que la niña creyera lo que quisiera en lugar de saber toda la verdad.

La joven bruja de pronto bostezó, recordando su falta de sueño toda esa larga noche. El sol ya se encontraba medio alto en el cielo, alumbrando poco a poco las calles empedradas del Callejón Diagon. Calculaba que ya eran alrededor de las siete de la mañana.

La azabache colocó suavemente a Estarossa en la cama junto a los demás gatitos y ella se recostó a un costado de los mininos.

"Por Morgana, que sueño tengo. Hablaremos más tarde, ahorita me siento muy cansada". Dijo Willow comenzando a cerrar los ojos. "Por cierto". Dijo abriéndolos nuevamente. "Más les vale que sea verdad eso de que no planean hacer nada malo contra mí, porque si no..." La chica apuntó hacia la ventana dejando el mensaje bien claro, ella los arrojaría del segundo piso, probablemente sobrevivirían, pero con un par de huesos bien rotos.

Todos asintieron, entendiendo muy bien la tácita amenaza.

"Excelente, pues que duerman bien". Dijo la ojiesmeralda uniéndose a Hedwig y al gran perro negro al reino de los sueños. Sin nada que hacer e igual de cansados, los restantes mandamientos se acurrucaron en la cama. Era cierto, tomar una buena siesta sonaba excelente en estos momentos. Así fue como todos se quedaron completamente dormidos en cuestión de segundos.

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Willow se despertó alrededor de las tres de la tarde muy bien descansada después de su ininterrumpida siesta. Su estómago gruñó en protesta por la falta de alimentos, ya tenía mucha hambre. Les vendría muy bien a todos un delicioso almuerzo. Miró alrededor de la habitación y vio a Hedwig despierta sobre su percha, ocupada limpiándose las plumas con su pico, a su gran perro negro recostado en la mullida alfombra de la habitación aún dormido (nota mental, bañar a dicho perro más tarde), y por último le echó una mirada a Zeldris y al resto de los gattitos algunos aún dormidos y otros solo recostados en silencio a un costado sobre la cama.

Ella tomó sus gafas de la mesita de noche y se las puso, luego se salió de la cama llamando la atención de todos los mininos, hasta de los que creía estaban dormidos.

"Tengo hambre y me imagino que ustedes también". Respondió a la pregunta silenciosa que le lanzaron todos los gatos. "Iré a buscar el almuerzo para todos. Vuelvo en un momento".

Los Siete Mandamientos se entusiasmaron ante la mención del almuerzo y asintieron con los ojitos brillantes viendo como Willow salía de la habitación.

"Bueno, nos salvamos de ser enviados a los basureros". Dijo Melascula estirándose con pereza.

Algunos gimieron en disgusto, otros simplemente asintieron serios.

"¿Y ahora qué, hermano?" Le preguntó Estarossa a Zeldris. "¿Buscaremos otro lugar en dónde vivir o nos quedaremos aquí con Willow?"

Todos fijaron sus miradas en el gatito negro expectantes por su respuesta, algo renuentes ante la posibilidad de abandonar a la pequeña humana y volver a las desagradables calles.

"No, nos quedaremos aquí con la humana, al menos hasta que ella nos lo permita". Dijo el ojiverde para la secreta alegría de sus compañeros y de él mismo.

"Hmm, ¿me pregunto que comeremos hoy?" Dijo Drole sin dejar de ver hacia la puerta. "Espero que sea cerdo asado". Salivó ante la idea.

Gloxinia rió divertido negando con la cabeza.

"Hey , ¿será que sigue vivo ese costal de pulgas o continúa durmiendo?" Le preguntó Estarossa al resto de los Mandamientos.

"Realmente no lo sé, y tampoco me interesa". Dijo melascula comenzando a acicalarse. Los demás hicieron un gesto de indiferencia dando a entender que opinaban lo mismo que la gatita rosa.

"Hmm, entre más tiempo pasamos en estos cuerpos felinos, más nos comportamos como gatos". Dijo Monspeet observando las acciones de Melascula.

"Es verdad…" Respondieron todos pensativos.

"A mí no me gustaba la leche, y ahora quiero beberla todo el tiempo". Dijo Derieri seria bajo el asentimiento de todos.

"Es extraño, ¿por qué ahora podemos hablar con Willow cuando antes no podíamos?" Cuestionó Monspeet.

"Eso mismo me pregunto yo". Dijo Zeldris haciendo una adorable mueca de molestia por no tener respuesta a esa incógnita. "Pero ya verán, lo descubriremos".

"Sí". Respondieron todos al unísono.

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Con Willow.

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La joven bruja llegó al piso de abajo, caminó hacia la barra, y le hizo a Tom sus pedidos. Mientras esperaba, pensaba sentada en una de las mesas, en todo lo que le había contado Zeldris y el si mantener a los gatos o no. para ser sincera consigo misma, no quería dejarlos solos.

Cuando se planteaba la última opción, como ahora, le llegaba un gran sentimiento de tristeza y pérdida, se había encariñado profundamente con ellos y la idea de abandonarlos le dolía en el corazón. Pero estaba el punto de que ellos eran personas transformadas en gatitos adorables que venían de otro mundo diferente al suyo.

Estaban solos en éste mundo, como ella, y vaya ironía, dependían de ella para sobrevivir.

Sin embargo, la duda la embargaba, ¿cómo podría saber ella si estas personas eran sinceras con ella? Lo pensó y pensó y solo una cosa se le vino a la mente. El chivatoscopio que le había regalado Ron en su cumpleaños. Supuestamente ese objeto podía detectar cualquier peligro que hubiese cerca, ¿no?, tendría que comprobarlo por si misma.

"¿Señorita Potter?" Escuchó la azabache que la llamaban sacándola de sus pensamientos.

"¿Sí, Tom?" Respondió ésta mirando al hombre de pie frente a ella.

"Sus pedidos están listos, ¿desea comer aquí o en su habitación?" Preguntó el hombre amablemente.

"En mi habitación por favor, Tom". Dijo Willow.

"Pues vamos, la ayudaré a subir la comida".

"Muchas gracias". Le dijo Willow, con una pequeña sonrisa agradecida.

El hombre asintió en respuesta.

En poco tiempo, habían llegado a su destino y habían colocado cada plato en una pequeña mesa conjurada por el viejo hombre. Cuando ya habían terminado de poner todos los platos sobre la mesa, Willow le dio nuevamente las gracias a Tom, el cual le dijo que para eso estaba, y con eso el hombre se fue a atender nuevamente el bar inclinándose educadamente antes de salir.

"Muy bien chicos, es hora de comer". Dijo Willow atrayendo la atención de todos los animales en la habitación.

En un gran cuenco la chica sirvió una enorme porción de puré de patatas, grandes chuletas de cerdo (para alegría de Drole), Pollo asado, y un poco de verduras guisadas y lo puso delante de seis de los gatitos con un gran tazón de leche al lado. En un cuenco más pequeño, colocó patatas asadas, zanahorias, una buena porción de guisantes y un poco de salsa de tomate y se lo dio a Gloxinia quien empezó a comer feliz al no tener que espulgar la carne de su comida.

Después Willow tomó un pequeño plato con muchas tiras de tocino, y se las dio a Hedwig, quien esperaba pacientemente su comida, también le puso una tacita llena de agua limpia para que bebiera. Tarareando feliz, la chica tomó otro gran cuenco y le sirvió su comida a su nuevo amigo canino el cual se despertó ante el delicioso aroma de los alimentos, y feliz como el resto de los animales y humana, comenzó a devorar la comida con mucho entusiasmo.

Finalmente, la ojiesmeralda se sentó a almorzar, disfrutando del exquisito sabor de la gran porción de comida que le quedó, hasta quedar totalmente satisfecha. Lo que le quedó, que fueron unas cuantas lonchas de tocino y dos grandes chuletas, se lo repartió por partes iguales a Drole y a su perro quienes se alegraron al recibir más comida.

Luego de colocar los trastes vacíos sobre la mesa, Willow caminó hacia su baúl escolar y sacó una pequeña libreta y un bolígrafo que Dudley había dejado intactos en la habitación que los Dursley le habían dado a ella. Recordando su idea en el bar, igual sacó el chivatoscopio y lo puso sobre la mesita de noche al lado de la cama. Pensando por unos minutos después de sentarse sobre la cama, comenzó a escribir sus planes para mañana en los que estaban, ir a Gringotts a sacar dinero para comprar de una vez sus útiles escolares, un nuevo uniforme escolar , pues el que tenía ya no le quedaba, pasar por la tienda de mascotas para conseguirle sus amadas golosinas a Hedwig, también necesitaba comprar un collar para Hocicos (no podía estarlo llamando perro negro todo el tiempo), una gran canasta para gatos, unos cuantos juguetes para que estos se entretuvieran y no les diera por morder sus cosas, y otras cosas más para el cuidado de todos ellos.

Distraídamente, la joven bruja dejó a un lado el bolígrafo y la libreta, y atrapó entre sus manos, como si fuese una Snitch a Derieri, que en un intento para subirse a la cama como el resto de los mininos, agarró mucho vuelo al momento de saltar, casi estrellándose contra la pared, de no ser por Willow y sus rápidos reflejos como buscadora en el equipo de Quidditch de Griffindor.

Bajando a Derieri, continuó anotando unas cuantas cosas más terminando a las cinco quince de la tarde.

"Bueno". Dijo Willow llamando nuevamente la atención de todos los animales en el lugar. "A todos ya les toca tomar un buen baño, así que... Hocicos, vienes primero". Dijo la chica siendo seguida obedientemente por el perro el cual no dio muchos problemas, todo lo contrario a los gatos, que le dieron más batalla a Willow la cual terminó con pequeños arañasos y algo mojada pero victoriosa al haber logrado bañarlos a todos sin más percances.

Por último, Ella se duchó, tomando su tiempo disfrutando de lo relajante que era el agua tivia sobre su cuerpo, antes de escuchar por un momento leves ruidos de correteo en la habitación, seguidos de un fuerte golpe, como si algo pesado se hubiese caído al suelo.

Gruñendo por lo bajo, se vistió rápidamente para ver que era lo que sucedía solo para toparse con una sorprendente y alarmante escena.

En el centro de la habitación, un hombre delgado de largo cabello negro estaba siendo rodeado por todos los gatitos y por Hedwig quienes lo miraban de forma hostil, mientras que éste yacía en el suelo inconsciente.

"¡¿Madre santa, y ahora qué carajos pasó?!" Dijo ésta sujetando firmemente su varita por segunda vez ese día apuntando al hombre ...

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Fin del Capítulo.

¿Review?