Respondiendo Reviews.

Guest: ¡HOLA! Se vienen aún muchas cosas más jeje.

¡SALUDOS!

makenshikumo: ¡HOLA! Aquí tienes un nuevo capítulo. Espero que lo disfrutes.

¡SALUDOS!

N-A: Ciaossu! Espero que disfruten este capítulo. Les mando un Mandamiento felino a todos los que dejaron Follow, Fav, su review o leyeron la historia.

¡NOS LEEMOS!

Disclaimer: la franquicia de Harry Potter, al igual que la de Nanatsu no Taizai no me pertenecen, todo crédito es para sus respectivos y verdaderos creadores, yo solo los tomo prestados como forma de entretenimiento..

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Capítulo 5: Presunto Inocente.

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Willow caminaba de un lado a otro de su habitación con su mente dando vueltas tratando de pensar que hacer con el asesino fugitivo que yacía aún inconsciente en el piso con las manos y las piernas bien atadas con las sábanas que habían estado en la cama.

La chica iba sintiendo como un gran dolor de cabeza se iba formando con cada minuto que pasaba sin saber que hacer con toda la situación frente a ella. Abruptamente, Willow se detuvo y se sentó en la cama con la mirada fija en Sirius Black. El hombre era uno de los peores criminales del mundo mágico. Había asesinado a trece personas (y quien sabe a cuantas más bajo el servicio de Voldemort) y era un mortífago que antes de la caída de su señor, tenía planeado ser su lugarteniente más cercano y fiel.

Este hombre era peligroso... muy, muy peligroso, y no tenía ni idea de que hacer con él. Debería llamar a Tom para que éste llamase a los aurores y lo encerraran nuevamente, pero no podía hacerlo. Algo se lo impedía, sentía cierta familiaridad con este hombre, como si lo hubiese conocido mucho antes de estos días. No entendía que le pasaba...

Los Mandamientos observaban atentamente a Willow y al hombre que se encontraba inconsciente en el frío suelo de madera. Vaya sorpresa que se habían llevado cuando lo que creían era un simple perro negro tomó forma humana minutos después de que Willow entrara a bañarse. Rápidamente, todos ellos se habían abalanzado contra el hombre desconocido, mordiendo y arañándolo y éste, alarmado por el repentino ataque felino, corrió por la habitación intentando quitárselos de encima, hasta que Hedwig se abalanzó sobre la cara del hombre y éste sin poder evitarlo, cayó al duro suelo con fuerza, parte por no ver por donde iba gracias a la lechuza blanca, y otra cosa que ayudó a derribarlo, fue que Derieri y Monspeet lo hicieron trastabillar al meterse entre los pies del fugitivo convicto, perdiendo éste el equilibrio terminando en su actual estado tras golpearse fuertemente la cabeza contra el piso.

La lechuza y ellos, se habían felicitado mutuamente por el buen trabajo en equipo, y seguidamente una sobresaltada Willow había salido del baño corriendo vestida y con su cabello aún goteando agua al no haberlo secado.

Solo unos breves segundos habían bastado para que Willow reconociera al hombre inconsciente y a la vez que tomaba unas sábanas y las convertía en sogas improvisadas para atar las manos y piernas del azabache, les iba preguntando a ellos lo que había ocurrido mientras ella se bañaba.

En la actualidad, se habían mantenido al margen de la situación, esperando pacientemente que haría la chica, pero a leguas se notaba que esta no tenía en mente nada claro, dado la gama de expresiones que pasaban por su rostro en rápida sucesión.

Zeldris suspiró. Tendrían que intervenir, después de todo, Willow solo era una niña de trece años y era normal que reaccionara así. El Mandamiento de la Piedad caminó hasta quedar delante de la joven bruja. "Willow". Llamó pacientemente a la ojiesmeralda.

Ésta posó su mirada sobre el gato negro, dándole a este último una buena vista de su mirada perdida. "Willow, deberías llamar al tabernero para que se lleven a ese hombre,. Eres aún una niña de trece años, y el ya es un mago experimentado y también un peligroso criminal". Dijo Zeldris serio. "Te estás poniendo en un peligro innecesario, dado que si despierta, no sabríamos que podría llegar a hacer contra ti".

"Lo sé, Zeldris... pero..." Dijo ésta con clara indecisión en su rostro. Ese sentimiento de familiaridad seguía molestándola. Cada vez que pensaba en entregar a Black a las autoridades correspondientes, se le hacía un fuerte nudo en el estómago.

"¿Pero Qué, Willow?" Le preguntó el Mandamiento sin comprender por qué la chica dudaba tanto.

"No lo sé, tengo el presentimiento de haber conocido mucho antes a este hombre, y no de mala forma. No me produce ese sentimiento de cautela que debería sentir al tener a alguien tan peligroso cerca de mí. No lo entiendo". Dijo Willow tallándose las sienes.

"Willow, escucha". Dijo Monspeet acercándose al Mandamiento y a la joven bruja, llamando la atención de ambos. "¿No conoces a alguien que sea de tu entera confianza que te pueda ayudar con este problema? Cálmate y piensa detenidamente".

La chica hizo lo que le dijo el Mandamiento, y sintiéndose más relajada tras tomar unas cuantas respiraciones profundas, fue pensando en quién o quiénes podrían ayudarla y los primeros que vinieron a su mente fueron Ron y Hermione, y enseguida negó con la cabeza y pensó en alguien más, Albus Dumbledore... mmm, algo le decía que eso no sería tan buena idea..., pero ya no se le ocurría nadie más... ¿o sí?

Repentinamente, la azabache se puso de pie sobresaltando a todos los Mandamientos y a Hedwig, quien observaba desde su percha lo que estaba pasando. "¡Ya se quién me puede ayudar!" Exclamó la joven Potter con una sonrisa.

Antes de que Zeldris pudiese preguntarle a quién se refería, ésta exclamó: "¡Dobby!" Y con un casi silencioso "pop" apareció dicha criatura.

"¿La señorita Willow Potter llamó a Dobby?" Preguntó feliz el entusiasta elfo mirando a Willow con adoración para incomodidad de la ojiesmeralda.

"Sí, Dobby. Necesito tu ayuda con algo, y eres el único con el que puedo contar". Dijo la chica.

Los grandes ojos del elfo comenzaron a llenarse de lágrimas, e inmensamente feliz, éste le dijo a Willow que la ayudaría sin dudar en lo que ella pidiera. En ese momento la joven bruja tuvo la certeza de que había hecho lo correcto al llamar al elfo. Estaba segura de que si ella estuviese escondiendo un cadáver y le ordenara a Dobby que se deshiciese de él, el elfo lo haría sin chistar.

Los Mandamientos miraban con los ojos bien abiertos a la fea y extraña criatura. Nunca habían visto a un ser así en sus vidas, les daba mucha curiosidad saber que era exactamente aquel ser, pero sabían que ese no era el momento de preguntar.

"Dobby, necesito que me ayudes a contener a aquel hombre". Dijo Willow señalando al inconsciente Sirius Black.

El pequeño elfo asintió confundido, sin comprender por qué Willow le pedía tal cosa, pero de todos modos cumplió con la petición de la gran Willow Potter, y con un simple chasquido de sus dedos, transfiguró las sábanas en cuerdas de verdad perfectamente atadas alrededor del mago que restringirían todo movimiento proviniente de Black.

"Dobby, ese hombre es el fugitivo convicto Sirius Black". Dijo la azabache seria.

El pequeño elfo abrió grandemente los ojos en sorpresa ante la noticia.

"Él asesinó a trece personas y también era uno de los mortífagos más leales de Voldemort". Continuó explicando la joven bruja.

Mientras Dobby asimilaba la nueva información, todos escucharon gemidos adoloridos en la dirección del mago atado. Parecía que finalmente éste estaba recuperando la consciencia.

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Sirius no se sentía nada bien, la cabeza le daba vueltas y le dolía mucho en la parte posterior. Lo último que recordaba antes de caer en la inconsciencia era el rostro enojado de la lechuza de Willow y varios fuertes picotazos en la coronilla de la cabeza acompañados de muchos rasguños y mordidas en varias partes de su cuerpo gracias a los gatos de su ahijada.

Solo había querido estirar un poco las piernas y sus demás extremidades después de haber pasado tanto tiempo transformado en su forma canina, pero no se esperaba que sucediera cosa semejante por parte de dichos animales. Estaba irritado por lo sucedido, no obstante, también sentía un poco de gratitud por lo protectores que los gatos y la lechuza podrían llegar a ser, ya que si en lugar de él, fuese un mortífago o algún otro mago mal intencionado, quien sabe con que horrible suerte hubiese corrido su querida ahijada. Le daba un terrible escalofrío de solo pensarlo...

Era por eso, que había decidido quedarse con ella cuando ésta se escapó de casa de Petunia la noche pasada. Su idea había sido mantenerse a su lado hasta que ella estuviese en un lugar seguro, dado que no era para nada bueno que una pequeña adolescente anduviese sin protección alguna por las oscuras calles a tan altas horas de la noche. A esas horas suele andar gente de lo peor en las calles, y ver a una jovencita como Willow sola, sin nadie para ayudarla, les haría el día. Ni siquiera el hecho de que Willow sea una bruja la salvaría de tales peligros.

Esa era la principal razón que lo había llevado a procurar el bienestar de su ahijada, sin embargo, nunca pensó que eso lo llevaría a ser descubierto, y por ésta misma, de todas las personas.

Sirius vio que Willow se acercaba a él con mucha cautela, cosa que le dolió mucho, pues él jamás le haría daño, y antes de que ésta pudiese decir algo, él habló sin pensar. "No puedo creer cuanto has crecido..." Éste la observó con una mirada nostálgica. "Te pareces tanto a tu padre, pero tienes los ojos como los de Lily..."

Esas últimas palabras hicieron que Willow se parara en seco con mirada atónita.

"¿Tú... conociste a mis padres?" Lo cuestionó la ojiesmeralda con una expresión cautelosa.

"Por supuesto, James era mi mejor amigo". Dijo éste con tristeza bajando levemente la cabeza.

Willow bufó con furia ante el atrevimiento de aquel hombre. "!Dudo mucho que mi padre hubiese sido amigo de un vil mortífago como tú!"

"¡YO NO SOY UN MORTÍFAGO! ¡NUNCA LE SERVIRÍA A ESE BASTARDO, Y MUCHO MENOS DESPUÉS DE QUE ASESINÓ A JAMES Y A LILY!" Exclamó éste con ira y dolor recordando aquella fría noche en que vio a su mejor amigo (casi hermano) y a su esposa sin vida en la pequeña casa de campo semidestruída en el Valle de Godric.

"Aún recuerdo..." Comenzó el ojigrís a decir con voz dolida. "Como te tomé en brazos al encontrarte llorando sentada en tu cuna sangrando en la frente... y Lily... L-lily..." Dijo con voz quebrada entre sollozos. "Yacía ahí tendida, inmóvil, sin vida a un lado de tu cuna... ¡Y YO NO PUDE HACER NADA PARA EVITARLO!" Rompió en llanto el afligido hombre. Era una suerte que Dobby hubiese insonorizado la habitación desde el principio de la discusión, ya que con los gritos habrían atraído la atención de Tom y de todos los que se encontraban en el Caldero Chorriante en esos momentos.

"Luego Hagrid llegó y me dijo que Dumbledore lo había enviado con órdenes de llevarte a un lugar seguro. Prosiguió éste su relato el cual todos los presentes escuchaban con asombrada atención. "Yo dudé en dejarte con él, pero debía encontrar a la maldita rata traidora de Peter". Dijo el nombre con absoluto odio y desprecio. "¡Él debía pagar por habernos traicionado a todos...! ¡Y revelarle a Voldemort la ubicación de donde se escondían James y Lily! ¡Creímos que él era nuestro amigo, confiamos en él y todos acordamos que él sería el guardián secreto de tus padres y los mantendría a salvo, mientras que yo sería el señuelo,¡ nunca pensamos que la maldita rata nos apuñalaría por la espalda!"

"Entonces te dejé con Hagrid y le dije que se llevara mi motocicleta, y en cuanto lo vi marcharse contigo segura, me fui a buscar a la rata usando mi forma animaga y su firma mágica hasta que lo encontré en una calle llena de muggles, y Peter, al darse cuenta que había dado con él gritó que como pude ser capaz de traicionar a James y a Lily, seguidamente hizo volar la calle en pedazos con un hechizo, se cortó un dedo, y tomó su forma animaga de una rata y escapó por las alcantarillas el muy desgraciado".

"Me quedé anonadado. No podía creer que Peter nos hubiese visto la cara de idiotas a todos. Era tanta mi incredulidad que en ese instante no pude evitar reírme por todo lo irreal de la situación. Peter, el pequeño, miedoso e ingenuo Peter, el que siempre se escondía tras James y yo cuando teníamos nuestras riñas con los Slitherins, el mismo Peter al que siempre defendimos y al que vimos como un hermano pequeño. Todo lo acontecido parecía una gran broma de mal gusto".

"Minutos más tarde, llegaron los Aurores y me esposaron, y lo siguiente que supe, es que estaba encerrado en una celda de máxima seguridad en la prisión de Azcaban, en donde esperé por meses por un juicio que nunca llegó".

"Me sentía más que miserable ahí dentro. Les había fallado a todos. Gracias a que tenía plena confianza en la lealtad de Peter, James y Lily habían muerto y tú quedaste huérfana, y no solo eso, si no que por poner mi venganza por encima de mis responsabilidades como tu padrino". Esto hizo que todos los presentes se quedaran conmocionados, (sí, incluso los Mandamientos). "Tú fuiste enviada a vivir con tus detestables parientes muggles".

"¡Espera un segundo!, ¡¿cómo que tú eres mi padrino?!" Le preguntó alterada Willow a Sirius tras salir ésta de la conmoción.

"Desde que Lily estaba embarazada, James y ella decidieron nombrarme tu padrino mágico con todas las responsabilidades que dicho título conllevaba". Respondió el mago . "Verás, la rata, Remus, James y yo nos convertimos en los mejores amigos desde que entramos en nuestro primer año en Hogwarts. Los cuatro estábamos en la casa de Griffindor y nos hacíamos llamar los Merodeadores. Amábamos hacer bromas en la escuela y en nuestro cuarto año en Hogwarts nos volvimos animagos no registrados. La forma animaga de Pettigrew era la de una rata y su nombre de Merodeador era Colagusano, Remus fue nombrado Lunático, James iba por el apodo de Cornamenta al ser un siervo y yo como sabes, soy un gran perro negro y mi nombre de Merodeador era Canuto".

"Nuestra amistad se mantuvo aún después de cursar nuestros siete años en Hogwarts, con la adición de la pelirroja a partir de nuestro sexto año en el cual tus padres comenzaron a salir. Un par de años más tarde, Lily y James nos dieron la maravillosa noticia de que la pelirroja estaba embarazada y me pidieron ser tu padrino a lo que acepté gustoso. Desafortunadamente, unos meses después de que tu nacieras, ellos nos informaron que Voldemort iba tras los Longbottom y también tras ellos. Nunca nos dijeron el por qué, y así fue como Lily encontró el encantamiento fidelius cuya función es ocultar un lugar de tal forma que su ubicación se vuelve invisible, intangible, inubicable e insonora. Solo el guardián secreto sabe la ubicación y es el único que se la puede dar a otros y yo estúpidamente convencí a Lily y a James de que pusieran a la rata como su guardián secreto, pues era muy improbable que alguien creyese que Pettigrew con lo cobarde que era, se le fuese otorgada dicha responsabilidad. A su vez, ante el público, yo sería el guardián secreto y la haría de señuelo para que los mortífagos y Voldemort centraran su atención en mí en lugar de Remus y Pettigrew. A causa de esto último, fui acusado de ser el culpable de la muerte de tus padres y de asesinar a doce muggles y al mismísimo Peter el dos de noviembre. Pero Hace unos días, tras una visita rutinaria del ministro de magia, Cornelius Fudge, al visitar mi selda, éste me dejó entre vurlas un periódico en el que lo vi de nuevo".

"¿A quién viste?" Preguntó Willow teniendo un mal presentimiento.

"¡Vi a la asquerosa rata en una foto, feliz de la vida, posada sobre el hombro de un chico pelirrojo!" Dijo Sirius con furia.

No puede ser, pensó Willow horrorizada. Si es quien creo que es... Sin perder tiempo, la chica corrió con su corazón latiendo a mil por hora en su pecho, y buscó frenéticamente dentro de su baúl el recorte de periódico que le había enviado su amigo Ron junto con el chivatoscopio y cuando al fin lo halló al lado de dicho artefácto tomó ambos y le mostró el recorte de periódico al ojigrís, quien se mantuvo quieto observando confuso sus repentinas acciones hasta que vio la imagen que le mostraba su ahijada.

"¡ESA ES LA MALDITA RATA TRAIDORA!, ¡ÉL ES PETER PETTIGREW!" Exclamó Sirius mirando la imagen de Scabbers la supuesta rata mascota de Ron con odio.

Willow dejó caer la imagen con las manos temblorosas y el semblante pálido. Si era cierto todo lo que Sirius Black les había contado, eso significaba que un peligroso asesino había estado viviendo con Ron y su familia durante casi doce años, de igual forma, significaba que dicho asesino mortífago había estado conviviendo con ella y el resto de sus compañeros de la casa de Griffindor bajo las narices de los profesores y del propio Albus Dumbledore. Y por si fuera poco, ese mismo mortífago era el culpable de la muerte de sus padres. Sentía unas fuertes ganas de vomitar, puesto que en varias ocasiones tuvo que llevarle a esa misma rata a Ron hasta el dormitorio de los chicos, luego de encontrarla en su propia cama o en la de Hermione durmiendo o rondando el dormitorio de las niñas.

Dobby y los siete gatitos se acercaron con rostros serios al recorte de periódico que había caído boca arriba sobre el suelo de madera, y efectivamente el elfo y los mininos pudieron notar en la imagen en movimiento, claramente que a la rata posada en el hombro de uno de los pelirrojos, le faltaba un dedo de la pata derecha...

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Fin del Capítulo.

¿Review?