Fate no la había tenido muy complicado durante aquella mañana. Cómo bien supuso, Lindy salió a trabajar desde temprano, aunque según lo que le dijo, Chrono la recogería de la casa en dónde se iba a quedar, pues haría su última ronda cerca del lugar y no tenía problema con esperarla. Su relación con él siempre había sido curiosa, no se llevaban mal pero tampoco eran los hermanos más unidos del mundo. Ambos se volvieron entes silenciosos conforme fueron creciendo, así que cualquier cosa que hubiera que decir, era por medio de las acciones.

Un simple asentimiento de él hacia ella, llevaba implícito tanto como los buenos días, un cuídate o un "lo hiciste bien, estoy orgulloso".

Esa mañana Chrono la acompañó a la estación en dónde esperaría a Nanoha y la despidió una vez que la cobriza llegó. Curiosamente los dos eran igual de densos, así que ninguno se percató de lo inusual que era la situación, aunque comprensible, pues la única persona que podía leer a Fate sin enloquecer en el intento, era Lindy.

— ¿Sabes? Si no supiera que no están emparentados, creería que sí. —Comentó Nanoha mientras acariciaba el hocico de Arf, quien se veía más que gustosa en las piernas de Fate.

La Testarossa le miró con una clase de ironía.

— ¿De qué hablas? Chrono y yo no nos parecemos en nada

Nanoha no pudo reprimir su pequeña risa.

—Tienen un mismo aire de seriedad.

— ¿Cuál seriedad?

—Estoy tratando de no decirles amargados, dame mérito.

Tanto Nanoha como Fate quedaron sorprendidas al percatarse de la pequeña risa que Fate dejó escapar por su comentario.

Nanoha juraría que era la primera vez que la escuchaba reírse de forma sincera, que no llevaba algún otro sentimiento reprimido, como enojo o tristeza. Que no llevaba la intención de ser sarcástica o irónica, y que no le dejaba algún sentimiento de frustración a posteriori.

Se sentía… bien.

Por un momento se olvidó de que la vida de Fate dependía de ella, permitiéndose sentir un calor bastante agradable. Deseaba escuchar esa risa una vez más, esa en la que solo existe Fate.

Para la Testarossa, en cambio, se sentía extraño, era casi como si se hubiera olvidado de que podía reír con libertad, no comprendía cómo es que una chica cualquiera había logrado algo que ni Lindy con todos los años a su cargo, o alguno de los terapeutas que tuvo, hubiera logrado, todos en algún punto se habían rendido, Lindy en especial, le dirigía una sonrisa triste que le apretujaba el corazón; una mujer tan dulce como ella no merecía estar triste, menos por su causa.

Ella no lo valía.

Un ladrido de Arf las sacó de sus pensamientos a las dos. Ella también había sido afectada por la risa de su dueña, y lo demostraba agitando la cola con alegría.

Nanoha decidió no comentar sobre el tema e internamente Fate se lo agradeció. Trataron el hecho como algo de lo más cotidiano cuando sabían que no era así.

— ¿En qué mundo ser serio significa estar amargado? —Fate alzó la ceja de la manera en que hacía cuando la desafiaba, pero ese sentimiento hostil no predominaba.

—En el de muchas personas con sentido común.

— ¿Ahora no tengo sentido común?

—No, no lo tienes.

Fate se rio nuevamente, el calor se incrementó.

El momento quedó interrumpido cuando el autobús llegó a la estación, Arf se bajó del regazo de Fate en un brinco y ambas subieron al bus que las llevaría a la casa de Alisa.

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Si era sincera, Alisa había sido un tanto escéptica a qué invitaran a una "completa desconocida" a una reunión bastante más interna, eso sin contar que deberían hablar inglés todo el tiempo. Para ella no era problema, a final de cuentas su papá era extranjero y creció con el japonés y el inglés a partes iguales, y sabía que con los demás tampoco presentaba una complicación, pero estaban en Japón, a menos que todos fueran extranjeros, deberían hablar en japonés.

Hayate la había terminado de convencer, alegando al juicio de Nanoha, el cual era bastante acertado a la hora de integrar personas a su círculo, Hayate tuvo que recordarle que ella era una de esas personas, pues, aunque pareciera lo contrario, no todos eran amigos desde un principio.

En un inicio era solo Hayate, quien convivía únicamente con su hermana mayor, cuando tenía la oportunidad de verla, cuando conoció a Nanoha se volvieron inseparables siendo ellas dos contra el mundo. Alisa era una abusona entera para esos tiempos, y siendo como era, Nanoha no se quedó callada como la mayoría de sus compañeros y le plantó cara, sin importarle los millones que tuviera detrás o lo pesado que fuera su apellido, lo que la hizo cambiar su perspectiva, porque en el interior eso era lo que deseaba desde un principio. Suzuka se les unió antes, luego de que entre Hayate y Nanoha la defendieran de Alisa, fue casi al final del último grado en el primario que la rubia se disculpó por su manera de actuar que Nanoha le ofreció su amistad sincera, y rápidamente todas se encontraron congeniando bastante bien. Yuuno fue el último en integrarse al grupo, a principios de secundaria su familia se mudó a Uminari y Shamal, la hermana de Hayate, terminó a cargo del señor Scrya durante sus estadías.

Si bien fue Hayate quien ubicó al joven antes, fue Nanoha quien pasó su barrera de timidez y lo hizo uno más dentro de los suyos, aunque era bastante obvio para todos (menos para Nanoha, claramente) que la principal razón por la que era tan incondicional a la Takamachi se debía a que en algún punto comenzó a desarrollar sentimientos por ella.

Por su parte, Fate parecía ser un caso completamente distinto, había algo dentro de ella que, si bien no la hacía desconfiar, le decía que tenía que ir con cuidado. Claramente nadie más que Nanoha sabía algo más fuera de su nombre y habían podido observar de primera mano que incluso a Nanoha le costaba sacarle conversación.

Tenían una buena referencia por parte de Yuuno, eso sí, ya que éste les platicó el incidente en el que Nanoha fue llevada a la enfermería en retribución a lo que hicieron antes con Fate cuando se desmayó en la biblioteca, por lo menos parecía tener modales en el sentido correcto.

En estos momentos se cuestionaba si lo que estaban viendo era consecuencia del tiempo que Nanoha, de manera evidente, compartía con ella a solas, o de alguna otra cosa, como la adorable cachorra que correteaba con unos ejemplares más adultos de su raza, porque si, Suzuka podrá tener su casa llena de gatos, pero la suya estaba a nada de convertirse en un refugio canino.

Suzuka hablaba animadamente con una Fate que, a pesar de responder con asentimientos, negaciones o monosílabos, se notaba que le estaba poniendo su entera atención. Nanoha, al igual que Alisa, no entendían mucho de lo que estaban hablando; si eran sinceras, preferían leer mangas en lugar de libros complejos (a no ser que se los obligaran a leer en el instituto), por lo que no podían seguir el ritmo e incluso Yuuno, que era el nerdo por experiencia del grupo, parecía que estaba por perderles el paso, tal parecía que no leía tan variado como creía. Nanoha se encontró sonriendo por ese pensamiento, mirando al joven de ojos verdes, que se sonrojó al sentir su mirada.

—No creí encontrar a otra persona que tuviera un gusto por ese autor—Dijo Suzuka, aunque Hayate pareciera bastante inmersa en la conversación también, lo cierto es que se perdió muchísimo antes que Alisa, no, la Yagami había estado más concentrada en analizar a Fate y sus distintas reacciones.

—Yo tampoco—Dijo Fate bebiendo de la taza que le habían servido con té verde—Es un estilo muy distinto al que la mayoría de la gente busca.

Alisa frunció el ceño, sintiéndose de alguna manera insultada.

— ¿Qué quieres decir con eso? —Cuestionó Hayate, como intuyendo su sentir.

—Cuando uno lee libros o ve una película busca encerrarse en una fantasía donde solo hay perfección, los cuentos son rosas y la maldad no existe; pero las cosas no son así en la vida real, son un escape perfecto.

El silencio vino ante su respuesta.

A decir verdad, Fate tenía un punto bastante válido, pero su visión era excesivamente… ¿cruda? ¿Sería ese el término correcto?

Nanoha comprendía la razón de aquello, o por lo menos una parte de ello; pero los demás no, y eso le preocupaba, tenía miedo de que rechazaran a Fate por ello y que su invitación resultada contraproducente. Afortunadamente, Hayate pareció entender el tren de sus pensamientos y actuó antes de que alguien más tuviera la oportunidad de pronunciar palabra.

—Vaya, vaya… Creo que nos llevaremos muy bien señorita Harlaown—La aludida frunció el ceño por las palabras de la castaña y se giró a ver a Nanoha, quien solo pudo atinar a encogerse de hombros en respuesta.

La rubia de ojos carmín suspiró.

—Fate—Dijo bebiendo nuevamente de su té, ganándose unas cuantas miradas confusas—Siéntanse libres de llamarme por mi primer nombre.

Todos simularon no haber oído el pequeño chillido de felicidad que la Takamachi dejó escapar por sus palabras, ¡se estaba abriendo! ¡De verdad lo estaba intentando!

Fate escondió su sonrisa alargando el sorbo a su bebida.

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A pesar de que Chrono las había ido a recoger de donde se encontraban, su compañía fue realmente corta; y pareciera que al igual que Fate, le costaba socializar con otras personas, pues no habló más de lo que lo hizo en la mañana, quedándose unos cuantos pasos detrás de ellas con su atención volcada a su teléfono celular. Cuando dejaron el bus, Fate estaba consciente de que Nanoha debería caminar unos cuantos minutos para llegar a la estación del tren que le dejaría a unas cuantas cuadras de su casa.

No supo que se apoderó de ella, pero cuando menos se lo esperó, terminó encargándole a Chrono el cuidado a Arf mientras acompañaba a su todavía no amiga –palabras de Fate–, al andén.

Caminaron en silencio por un pequeño lapso de tiempo.

—Les caíste bien. —Dijo Nanoha queriendo iniciar conversación, sintiendo que hablar de ello en compañía de Chrono no era la mejor idea.

—No diría lo mismo de tu rubia amiga. —Contestó la Testarossa.

—Ya sabía que no te quieres demasiado, pero ya iremos trabajando en eso—Bromeó Nanoha, dejando a Fate en cierta manera perpleja.

— ¿Disculpa? —Cuestionó un tanto perdida, si era honesta.

La Takamachi detuvo sus pasos y encaró a la rubia.

—Aunque todavía no me consideres tu amiga, yo sí te considero una; y como tal, quiero lo mejor para ti—Fate hizo ademan de hablar, pero no se lo permitió—Sé que te referías a Alisa, pero aún con sus dudas, sé que te acepta dentro de nuestro reducido grupo.

—Siento que te estoy acaparando—Soltó tras un rato de silencio, mirando fijamente esos ojos lavanda.

— ¡Qué va! —Le restó importancia—Y aunque lo hicieras, a nadie debería molestarle.

Nanoha se veía relajada, Fate alzó la ceja, ¿de verdad Nanoha no se daba cuenta?

—Tu amigo, Scrya… parecía querer hablar de algo serio—Dijo de la manera más sutil que pudo.

Nanoha se rio.

—Si realmente fuera importante habría insistido, supongo que puede esperar. —Se encogió de hombros—Lo que realmente debería importarte es ver que ya cuentas con más gente con la cual apoyarte aparte de mí, Chrono-kun o Lindy-san.

—Creo que estás acelerando las cosas, apenas y nos hablamos.

—Y tanto Suzuka-chan como Hayate-chan están bajo tu encanto—Guiñó el ojo, mientras retomaba su caminata. Fate se quedó inmóvil por unos cuantos segundos más antes de reanudar el paso. No dijeron nada después de eso, incluso mientras esperaban el tren, Nanoha parecía haber adquirido la habilidad especial de saber cuándo era bueno hablar hasta por los codos, y cuando era necesario darle a Fate el espacio para reflexionar en sus adentros.

Dudó unos momentos en despedirse, pero al final lo hizo, recibiendo su típico asentimiento y sonrió para sus adentros al darse cuenta de lo mucho que se había normalizado aquello entre ambas, razón por la que por un instante pensó haber alucinado que la llamaban mientras entraba al último tren del día.

Fate estaba frente a las puertas, más cerca de lo que había estado antes, y justo cuando sonaron las alarmas que indicaban que las puertas se estaban cerrando, fue que habló:

—Gracias.

La sonrisa que se dibujó por aquella simple palabra no se le desvaneció hasta que quedó dormida en la comodidad de su casa, y no pudo mantenerla después de unos cuantos minutos.

.

.

Más de un ángel se encontraba celebrando por la escena que acababan de ver. El ángel guardián de Fate se encontraba abrazando al ángel correspondiente a Nanoha, ambas entidades celebrando. A su lado, el ángel de la muerte gruñó mientras observaba el caminar de Fate de regreso a su hogar.

— ¡Te lo dije! —Dijo Hannan emocionada a su hermano mayor, quien seguía viéndose serio— ¡Se está produciendo un cambio es solo cuestión de tiempo para que…!

—No. —Habló el shinigami con voz gruesa, mirando a los ángeles de guarda con frialdad—El cambio no está ocurriendo y el tiempo sigue su ritmo acelerado.

Él no había buscado acabar con la buena vibra que tenían los ángeles, Lucían, quien lo conocía mejor, incluso afirmaría que se encontraba frustrado por la situación.

Había una razón por la que tres ángeles eran los encargados del nacimiento, la vida y la muerte de un ser. Si tuviera que explicarlo, diría más bien que era un proceso en tres partes, que por la cantidad de almas que deben monitorear, no pueden ser realizados por una sola entidad, era exhaustivo. Las almas nacían del gran árbol y era el trabajo del ángel de la vida darle forma a dicha energía, por eso la creación de una nueva vida era algo especial, pues aquel primer sendero que se le dibujaba sería un determinante que decidiría el rumbo que tomaría en sus vidas próximas, una vez que el reloj que marcaba el final completaba su ciclo, el ángel de la muerte recogería su alma y la purificaría nuevamente para que el ángel de la vida lo volviera a posar en el mundo terrenal, repitiendo el ciclo.

A él le gustaba usar el término de relojes, aunque Lucían prefería decir que era algo similar a una recta. Esto se debía a los puntos de vista que tenían, ya que el ángel de la vida, al trabajar codo a codo con un dibujante de senderos, veía la vida terrenal como una serie de sucesos que deben cumplir, meta tras meta, lamentándose cuando dicha recta era recortada a mitad del camino (o mucho antes) con el propósito de unirla directamente con el final. El ángel de la muerte, por su lado, decía que al compartir todos la muerte como único destino, es inevitable que en algún momento se crucen con los suyos, todos tienen su tiempo contado y algunos van a un paso más acelerado que otros.

El reloj que indicaba el tiempo restante de Fate corría de manera muy lenta en un inicio, contrario al de la pequeña Alicia, que parecía que, por cada segundo de la menor, el suyo avanzaba una hora. El reloj de Fate aumentó de velocidad –de manera excepcionalmente rápida– de un momento a otro, poco antes de que la muerte de Precia Testarossa marcara su vida para siempre. Fue testigo de cómo los relojes intercambiaron su lugar, dejando a Precia muerta a manos de Fate y el reloj averiado, paralizado hasta que Lindy logró hacerla volver en sí.

Contrario a lo que esperó, su paso no volvió a ser el que tuvo en un inicio, ni el que tuvo antes del cambio, fue a una velocidad media que acortó su vida mucho antes de lo que le estaba destinado por el complejo de culpa y la depresión que la seguía sin lugar, que acortaron su vida a más de la mitad.

— ¡Hay un cambio! —Renegó Hannan, molesta por la que creería, era su pesimismo.

— ¡Pero no es suficiente! —Se exasperó. Su hermana se exaltó, ya que él nunca alzaba la voz—Fate ocupa perdonarse a sí misma.

Lucían suspiró, apoyando una mano sobre su hombro.

—Lo que tu hermanito quiere decir es que no han estado yendo por el buen camino—Dijo la castaña con suavidad—Puedes mostrarle la felicidad a una persona y, aun así, esta misma persona permanecerá triste si antes no le enseñas a amarse.

—Deliberadamente, tanto Fate como Nanoha, están ignorando la raíz del problema—Comentó el azabache—Nanoha se está dejando llevar por un espejismo y Fate, aunque desconecte sus pensamientos, sigue lanzándose a un pozo.

— ¿Qué sugieres? —Cuestionó Kail, hablando por primera vez. El Shinigami miró al guardián de Nanoha con cautela, hasta recordar que éste ser era un poco más sensato que Hannan.

—Una charla a corazón abierto donde Nanoha no deje que la domine su miedo y que actué conforme a lo que sienta, no a su razón.

—No suena tan difícil—Y es que los ángeles guardianes, podían en cierta manera transmitir sus sentimientos a sus protegidos, siendo los susurros dentro de sus sueños (los cuales estaban totalmente permitidos) algo similar a su consciencia o a esa voz que te motiva a hacer cosas que antes no te habías planteado.

—El problema con eso—Intervino Lucian—Es que ni siquiera Lindy ha logrado establecerla, cuando lo intentó, el tiempo restante de Fate se redujo a la mitad.

—Esperemos que el tiempo transcurrido de aquel entonces al ahora sirva como consuelo, porque si esto no funciona, de verdad veo muy difícil que el destino de Fate no se repita, y esta vez, Nanoha realmente lo va a sufrir.


*Desempolvando el fic luego de ¡¿DOS MESES?!*

¡Santa virgen de la papaya nunca me había tardado tanto!

Antes de contarles mi anécdota quiero hacer una mención especial a Saizoooh que me dio una bofetada tipo "volvé idiota" pero con cariño. Jajaja.

Ya de enserio, una disculpa. Si es una historia un poco larga que se resume a Tiempo, covid-19, cuarentena y bloqueo.

Por primera vez en mi vida me tocó vivir un bloqueo, no fue nada bonito. Perdón a todos los escritores con bloqueo que alguna vez subestimé, no lo vuelvo a hacer, tienen todo mi respeto y admiración a partir de ahora.


¿QUÉ PASÓ CON AYRTON QUE SE DESAPARECIÓ DOS FUCKING MESES?

Primeramente hay que empezar que su escritor es un nerdo que debe mantener su promedio para no perder la beca de la universidad, así que obviamente le tengo una prioridad mayor. Este cuatrimestre que recién terminó, la tercera evaluación de todas las materias se sostenía con un proyecto con el cual no se pudo trabajar de manera correcta por la suspensión de clases por el COVID-19 se tuvo que compensar con otras cosas además de la inhumana cantidad de trabajos complementarios con las asignaturas. Me puse a juntarlos todos, fueron un total de 76 trabajos para un período de dos semanas (ya para al final lo aplazaron a tres) donde el 60% consistían en programación... los que saben de eso, saben que está culero, más todavía si no tienes un profesor que te explique ni te ayude con las prácticas, trabajando de 8 de la mañana a 3 de la madrugada todos los días porque había fechas de entrega incluso en los fines de semana tomándome al final pequeños descansos porque decidí mandar todo a la mierda cuando repentinamente aplazaron las fechas.

De vez en cuanto escribía algo chico pero no de este fandom, muy de vez en cuando porque la mayoría de las veces caía muerto en cualquier lugar: la mesa, el piso, el sofá, la escalera, el baño, etc. Cuando por fin me liberé unos días por vacaciones de semana santa quise escribir Y NO PODIA, fue de lo más frustrante, en especial con esta historia, que estaba apenas iniciando la escena con Alisa cuando lo dejé, porque bueno, este fic se escribe normalmente en mi trayecto a la Universidad mientras tomo el primer Bus y espero el segundo (y también mientras estoy a bordo), así mismo de regreso a casa, haciendo las correcciones en el computador. Fue gracias a una amiga que se aventó una maratón de cinco temporadas de otro anime que pude vencer el bloqueo, escribiendo one-shots de ese fandom y heme aquí de nuevo, jaja.


Gente, POR FAVOR NO SALGAN DE SUS CASAS SI NO ES ABSOLUTAMENTE NECESARIO, entiendo que hay gente que no importa que, debe salir a trabajar o que quedarse en casa para algunos es difícil. No puedo decir nada con el primer caso porque es lo que hay y no hay nada que pueda hacerse, pero para los segundos, por favor piensen que entre más desacaten las indicaciones del personal de salud, más alargan su encierro.

Y para asustarlos un poco más:

Salir de casa=Más cuarentena=Trabajo excesivo para estudiantes=Trabajo excesivo para los que no trabajan online regularmente=Menos tiempo para escribir=Bloqueo=Fics en Hiatus

Y para ese pequeño porcentaje que agrede al personal de salud y leen mi contenido (que no creo porque mi gente es inteligente) deténganse ya por favor. Basta con eso. Pónganse a pensar por un momento que esas personas están luchando día con día por nosotros y son HÉROES, NO la peste.


Listo, desquitado ya eso de mi ser... El capítulo podrá sentirse algo flojo, lo siento, ando medio oxidado por lo que ya expliqué arriba, pero nuevamente es un nexo, en el siguiente episodio terminarán sabiendo que pasó realmente con Precia Testarossa

Ya sabemos porque la historia se llama contra reloj (yay) y vemos que el hurón siente algo por nuestro demonio blanco, pero tranquilos, acá no hay que odiar a nadie... quizá a Precia, pero hasta allí, Yuuno es un buen ciudadano y será un gran amigo ewe

Los ángeles volvieron para cerrar el capítulo y ese calor del que habla Nanoha... ¿será que algo está naciendo allí?

Esas preguntas no me dejan dormir en las noches xD

De verdad gente, por seguirme leyendo y tomarse la paciencia de esperarme, valen muchísimo y les quiero un montón.


ESTE CAPÍTULO VA DEDICADO A ENYUN AYALA, Y07, NADAORIGINAL, ZAISOOOH Y AMBOS GUEST QUE DEJARON SUS REVIEWS EN EL CAPÍTULO PASADO


Respondiendo a los guest...

Guest1: Kind of both really, it's just that friendship is the main theme of the story.

Guest2: No me lo habían mencionado, pero no pudiste ser más acertado, esa es la idea de hecho, por eso trato de respetar tanto a los personajes originales y hacer la mayor cantidad de paralelismos posibles.


Se me estaba pasando... haré un directo todavía no sé si este sábado o el siguiente porque #EstoyAburrido a través de Youtube para platicar y demás cosas, siempre es bueno conocer a más gente (?) Los estaré esperando si gustan unirse n.n