Fate se encontraba sentada al borde de su cama con el retrato que contenía la fotografía que había atesorado hacía más de diez años. Aquella imagen que le perseguía cuando sus delirios de culpa comenzaban, fue poco después de que su madre se diera un tiempo del trabajo y pasara un día entero con ellas.

Fate atesoraba aquel día como ningún otro.

Los pequeños ahorros que Precia había ido juntando durante los últimos meses se vieron reflejados durante aquella salida, y aunque el propósito de aquella había sido poder otorgarles a sus pequeñas un cumpleaños inolvidable, lo cierto era que, por diversas circunstancias, aquello les llegó varios meses después de la fecha. Pero bueno, ni Alicia ni Fate se molestaron con ello, lo importante es que podían disfrutar de un día entero con su madre en uno de los parques de diversiones que antes solo veían de lejos y escuchaban a sus compañeros de clase presumir.

Se subieron a cuanto juego pudieron y comieron la cantidad de dulce suficiente como para causarse caries… ambas gemelas eran amantes de las cosas dulces y más de una vez Precia les regañó por ello, pero era un día especial.

Su día especial.

Como las mejores mentes maquiavélicas, Alicia y Fate se unieron en un mutuo acuerdo de explotar toda su ternura con tal de que Precia accediera a pagar una foto excesivamente cara por una de las personas en el lugar, y posteriormente apelaron al buen corazón del hombre para que aceptara lo que podían darle a cambio (aunque a la final el fotógrafo hizo un acto de caridad y se las obsequió). Si su memoria no le fallaba, esa fue la última vez en que los corazones de las tres estuvieron conectados.

Suspiró, cerrando los ojos y rememorando el calor que Alicia emanaba cuando la abrazaba.

Unas lágrimas se deslizaron por sus mejillas casi sin darse cuenta ante el recuerdo de la sonrisa tan dulce que su madre les dirigía incluso cuando habían hecho algo malo.

—No merezco esto—Murmuró, con un semblante derrotado y su voz llena de coraje—Me robé la vida de Alicia, estoy viviendo la vida que le correspondía a ella.

Una voz parecía susurrarle, pero quizá lo nublado de su mente no le permitía invadirle. Sintió una ligera calma, pero no fue duradera.

— ¿Por qué ella y no yo? —Apretó la mandíbula, sabiendo perfectamente que nadie tenía la respuesta a su pregunta y que, aún si decidiera formularla en voz alta, nadie se la podría responder. Apoyó el cuadro sobre la cómoda nuevamente, huyendo de aquella mirada amatista que le perseguía todo el tiempo, y poniéndose de pie en dirección a la cocina. Sonriendo involuntariamente al escuchar pequeños y calmados pasos detrás suyo, aunque estuviera profundamente dormida, Arf sintió su ausencia y decidió seguirla. No podía negar que se sentía bien ser el objeto de máxima devoción de alguien… en este caso un animal que de manera involuntaria terminó en su vida.

Quedó notablemente sorprendida de ver que la luz de la cocina estaba prendida y en el comedor, una muy agotada Lindy había decidido que aquel era el lugar más cómodo para dormir, apoyándose sobre varios papeles que a saber de qué eran, estaba bastante segura que de todas maneras no lograría comprender su contenido. Forzó su vista en la oscuridad, alegrándose de que la manta que había dejado Chrono sobre el sofá continuara en el lugar. Por lo que, de manera cautelosa, siendo observada por una Arf que yacía sentada, la alcanzó y facilitó sobre la espalda de Lindy, para, posteriormente, continuar con su intención inicial de realizarse un café. Negro y sin azúcar. Le había costado en un principio adaptarse al sabor, pero ahora ya era como una adicción, aquella sería otra de esas noches en las que no podría dormir en paz, así que lo mejor era abstenerse.

Maldijo internamente cuando el sonido de la tetera despertó a Lindy de su sueño, hubiera preferido pasar desapercibida.

—Fate—Le sonrió, haciéndole sentir nauseas por el cariño que la mujer le transmitía— ¿Qué haces despierta todavía? Ya es bastante tarde.

Aunque no hiciera la observación, Fate estaba bastante consciente de que eran pasadas las dos de la mañana, le pasó desapercibido el momento en que su tutora llegó a casa, pero sabía que esto se debía a la cantidad de tiempo que se la pasó perdida en sus pensamientos.

—No podía dormir y no buscaba importunar tampoco—Arf ladró como dándole credibilidad a lo que decía su dueña, ganándose una pequeña risa por parte de la Harlaown.

—Pero con la cafeína menos podrás dormir—Señaló.

—Tomo café de manera tan regular que ya no me hace efecto—Mintió, si Lindy le creyó es un misterio.

— ¿Calentaste agua suficiente para dos tazas? —Fate asintió, y ya conociendo lo que la mayor diría, bajó otra taza de la alacena y el bote de azúcar. Sentándose después frente a Lindy una vez tuvo su café y el té de la británica listo.

—Nunca te había visto con tanto papeleo—Hizo el comentario mientras Lindy daba el primer sorbo.

—En cuanto más asciendes menos campo de acción te dejan—Se encogió de hombros—Lo cual es bueno, en cuando todo se regularice podré pasar más tiempo en casa, ¿no te motiva la idea?

Un recuerdo pasó por su mente, tan nítido que le hizo sentir que volvía atrás en el tiempo, donde, en cuclillas frente a una pequeña Fate –que alcanzó a despertarse poco antes de que su madre dejara la casa para irse a trabajar en un día domingo–, una ya no tan joven Precia Testarossa, con porte demacrado y la misma sonrisa cansada que Lindy le dirigió, recitó casi las mismas palabras luego de que Fate tratara de convencerla de que no se fuera.

"Apenas todo se regularice en el trabajo podré estar más tiempo en casa e iremos a ese lugar sorpresa que les prometí, ¿no te motiva la idea?"

Casi como sintiendo que había tocado una vibra sensible, Lindy apoyó su diestra sobre una de las manos de Fate, que se quedaron tensas sobre la mesa; ganando una reacción diferente a la que esperaba. Ya que, contrario a otras veces, Fate retiró su mano casi por reflejo. No hacía falta palabras para que la mayor supiera que estaba pasando con su hija, y no sabía realmente como intervenir.

Dentro de la mente de la Testarossa aquella mano gentil que le fue extendida, se llenó de sangre y esa mirada preocupada, se transformó en una suplicante.

—Lo siento—Dijo de inmediato, preocupada de haber herido los sentimientos de Lindy.

—No te preocupes. —Pocas veces había visto a Fate así de turbada, y siempre estaban relacionados de alguna forma con la persona que nunca pensó que llegaría a odiar con tanto empeño.

—Fue un día duro.

— ¿Las cosas con Nanoha-san no salieron como planeabas? —Preguntó Lindy con falsa inocencia que Fate conocía bien. Gracias a esto, y de manera resumida, le contó a su tutora los acontecimientos del día, excluyendo deliberadamente los momentos que involucraran risas o su ultimo lapsus de vulnerabilidad con Nanoha, pues no quería que la mayor se hiciera esperanzas de que habría un cambio. Anteriormente las había visto nacer y ser destrozadas cuando fue atendida por sus antiguos psicólogos o cuando intentó crearse una vida social, ya fuera porque al final del día ninguna de las dos partes (o ambas), buscaban realmente una mejoría en su persona, o porque un bullying excesivo le sofocaba al punto que tuvo que cambiarse de escuela varias veces. Sin embargo, aunque la rubia intentara ocultarlo, Lindy fue capaz de notar que, aunque pequeño, un cambio se estaba haciendo, su pequeña Fate tenía una ligera sonrisa cada que el nombre de Nanoha era mencionado. Su vida se estaba llenando de luz, por más que quisiera evitarlo.

Lo que Lindy temía es que sus esfuerzos no fueran suficientes.

La postura de Fate poco a poco se fue relajando y casi nada del café fue tocado, lo que le parecía una buena señal. Observó los reportes frente a ella de manera disimulada, concluyendo que había avanzado lo suficiente como para darse un descanso y se concentró en los últimos detalles de la historia de su hija.

—Es bueno saber que no me fastidiaré de ver a Nanoha-san entonces, considerando que ya tienes un círculo nuevo de amistades—Comentó.

—Es el círculo de Nanoha y yo soy solo una intrusa de momento—A Lindy no le gustó como sonó aquello ni como Fate parecía perderse nuevamente. Quizá ya sabía para donde iban sus pensamientos, no es como si Fate no los hubiera tenido antes, solamente que la rubia no sabía que Lindy era consciente de aquellos lapsus. Agradeció a los mil y un dioses habidos y por haber, incluso al espagueti volador, por haber estado allí en ese momento.

—Tú lo has dicho, de momento. En el futuro ya veremos.

—El futuro es incierto, Lindy.

Bingo.

—Te diré que haremos—Dijo Lindy poniéndose de pie, tomando su taza ya vacía y arrebatándole la suya a Fate de la mano—Ya que el futuro es incierto y tus pensamientos están desparramados por todas partes, voy a tirar esta sustancia dañina por el fregadero y tú me vas a esperar en mi habitación.

—Cincuenta cucharadas de azúcar son un veneno Lindy—Dijo rodando los ojos con una sonrisa, comprendiendo las buenas intenciones de su tutora. Un viaje al pasado (fuera del tormentoso presente) le vendría bien por aquella noche.

Y es que poco después de que Fate dejara la casa hogar para ir con Lindy, la Harlaown se había quedado en su cama, arrullándola hasta que pudiera conciliar el sueño. Sabía que no era más una nena de nueve años, pero realmente no le importaba. Lindy tenía ese efecto mágico sobre ella, que le hacía olvidarse de todo lo malo y la llenaba de paz al mismo tiempo. Y por primera vez en mucho tiempo, no quería hundirse en su pozo de depresión.

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— ¡Fate-chan es un gustazo verte! —La mencionada se sobresaltó ante la manera tan efusiva en que llamaron a su nombre, y por mero reflejo felino fue que pudo evitar el enorme abrazo que iba dirigido a su persona—Buu…

Fate alzó la ceja ante el puchero de la castaña.

—Creo que te tomaste una confianza demasiado prematura, Hayate. —Comentó sin cambiar mucho su cara de póker— ¿Qué haces aquí, por cierto?

— ¿Recuerdas a mi hermana, Shamal? —Preguntó la Yagami, a lo que Fate hizo un vago intento de recordar, sin éxito, pero fingió lo contrario con un asentimiento de cabeza—De vez en cuando debe cubrir turnos en el área policial y a mí me gusta ayudarla con eso, siempre es bueno ayudar a las demás personas.

—Tu altruismo me parece conmovedor, aunque inesperado de alguien como tú.

— ¿Cómo yo?

—Tan…—Buscó la mejor palabra dentro de su repertorio, no la encontró—…astuta.

Hayate rio de buena gana.

—Sí bueno, también hay un doble interés. A Shamal le gusta una sub-capitana de la primera unidad, pero honestamente yo considero que su prima nos aporta mejor vista—Guiñó el ojo, ganándose una sorprendida mirada de la rubia.

—No dejas de sorprenderme, mapache—Fue algo que se le ocurrió al momento, de manera bastante natural, desconociendo que aquello era una jerga que solo les pertenecía a Hayate y a Nanoha. Sonrió sin poder evitarlo, notando por fin un poco de lo que Nanoha solía relatarle ya que "no se me permite decir mucho" era una frase que le tenía hasta las bolas que no tenía.

— ¿Demasiada honestidad?

—Tengo entendido que en Japón la homosexualidad no es algo de lo que se hable abiertamente—Respondió.

—Deberías de dejar de pensar en mí como el típico estereotipo japonés, eso quizá se aplique más a Suzuka o a Kazanari-san.

—Kazanari sin duda da una buena imagen de su país—Comentó distraídamente, obviando el hecho de que ambas conocieran a la capitana de la primera unidad, aunque fuera de manera indirecta.

—Bueno, ella igualmente batea para el mismo equipo—Dijo.

—No comprendo a donde nos lleva esta plática—Confesó—Y el hecho de que una persona sea gay no cambia mi perspectiva de dicha persona.

Hayate sonrió y asintió varias veces, como orgullosa de su respuesta.

—Sal conmigo.

— ¿Disculpa?

—Nanoha te acapara todo el tiempo y yo también me muero de ganas por estar contigo, ¿sabes? Tienes más encanto del que piensas.

—Eso suena mal en más idiomas de los que puedo hablar—Comentó Fate, ganándose una pequeña carcajada de Hayate.

— ¡Justo de eso estoy hablando! —Sin esperarse a una segunda opinión, tomó a Fate de la mano y la comenzó a arrastrar lejos del lugar en donde estaban. De todas maneras, a Fate no le importaba mucho, sabía que Lindy se tomaría su tiempo para atenderla.

Llegaron a una cafetería que estaba a un par de calles de la comisaría. A Fate le seguía costando iniciar conversaciones con personas nuevas, por lo que se limitó a guardar silencio desde que la castaña prácticamente la secuestró. Hayate, como siempre, parecía estar más concentrada en los movimientos de la Harlaown y sus reacciones a diversas cosas, pues habló hasta que tuvo su taza de té tocando sus labios.

—Eres más parecida a Nanoha-chan de lo que pensé—La rubia casi dejó caer la taza ante lo dicho, viéndole con duda, recordando que la Takamachi anteriormente le dijo que en cierta manera se parecían, pero nunca habían hablado sobre ello, y ambas sabían la razón. Si Fate quería respuestas, ella igualmente tendría que darlas, sobre cosas que realmente no motivaban a ser compartidas.

¿Sería trampa querer saber un poco más de Nanoha a través de Hayate?

—Nanoha y yo no podríamos ser más diferentes—Intentó verse tranquila, pero ya era demasiado tarde para eso.

—Como dije antes, Nanoha, aunque habla sobre ti todo el tiempo, es bastante reservada sobre lo que dice. "Debes conocerlo por tu cuenta, ella te dirá, yo no puedo romper su confianza"—Fate no fue consciente de la casi imperceptible sonrisa que Hayate sí que vio, provocada ante la sola mención de la Takamachi—Pero verte me recuerda mucho a la pequeña Nanoha que sentía llevar la carga del mundo en sus hombros.

Sí, de alguna manera Fate no tenía problemas para visualizar esa imagen.

—No sé si te lo han dicho, pero tu mirada es muy expresiva—Fate frunció el ceño de manera inmediata, había escuchado esa frase durante años y por una jodida mierda, lo detestaba. Solo le causaba problemas a ella y a los demás—Estoy prácticamente en blanco contigo, pero sé que llevas un remordimiento tan grande que por más que pasa el tiempo, no te deja en paz.

Fate apretó la mandíbula, tensa por lo que fuera que Hayate fuera a seguir deduciendo de su persona.

Hayate miró la malteada que había pedido, pero aún no había probado.

—Lo que Nanoha intenta hacer contigo, es lo mismo que yo hice por ella antes. Aun no entiendo el porqué, pero ella me dijo que sentía que el tiempo se le estaba acabando. —Fate se tensó más, si todavía era posible, ¿Qué tan mal se vería que se fuera de repente y la dejara hablando sola? —No estoy aquí para juzgarte, eso sí.

—Eres todavía más confusa que Nanoha.

—Gracias.

—No lo dije como un cumplido.

—Eso no impide que me lo tome como tal—Quizá aplicó la táctica básica de hacerle al tonto, pero había funcionado. Fate tenía curiosidad sobre el tema y sobre ella también.

Zafiro con carmesí estuvieron chocando por un tiempo, mientras que ambas jóvenes degustaban sus bebidas en silencio, analizándose con detalle.

— ¿A qué le tienes miedo? —Preguntó Hayate de repente. Fate se sobresaltó— Yo en lo personal, le tengo miedo a vivir.

De acuerdo eso no era lo que esperaba.

—Pensé que le tendrías miedo a la muerte.

— ¿Por qué habría de?

— ¿No tienen las personas miedo a la muerte? —Alzó una ceja sin darse cuenta. Hayate se tomó unos cuantos momentos antes de responder.

—Las personas que tienen miedo a morir, normalmente son las personas que sienten que no han hecho lo suficiente en su vida, que aún tienen metas que desean ver culminadas antes de que su hora llegue—Dijo con seguridad.

Fate reflexionó un poco sobre esto.

— ¿Y qué hay de las personas que la adoran?

Hayate la miró con seriedad.

—La adoración no tiene nada de malo, Fate-chan—Contestó—La razón por la que temo a la vida, es porque es complicada, está llena de altos y bajos, el tiempo que disponemos de ella es incierto; esto sin contar lo frágil que es. Cuando menos te das cuenta, lo más mínimo puede arrebatártela. Yo soy cobarde, por eso me asusto tanto. No le temo a la muerte porque sé que es algo que eventualmente llegará, lo que sí, es que cuando eso pase, quiero tener la certeza de que fui quien siempre deseé ser.

Fate asintió, dando otro sorbo a su taza.

—Todo tiene un tiempo y sucede por alguna razón—Agregó, cambiando su tono a uno más vivaz para aligerar el ambiente— ¿Nunca has oído la frase "Karma is a bitch"?

Fate se rio ante la mímica exagerada de la castaña.

—Sí, lo es—Concordó apenas reprimiendo la risa.

—Menos mal, ya estaba por pensar que en realidad eras un robot y un ser humano.

—Eso sería más fácil, a decir verdad—Comentó Fate, todavía con una sonrisa.

— ¡No por favor, otra Signum no!

— ¿Siempre te tomas tantas confianzas con la gente? —preguntó retóricamente— Hasta donde sé, a la sub-capitana no le gusta que le llamen por su nombre, y ella tampoco lo hace con nadie.

—Esa mujer va a ser mi cuñada en unos cuantos años, me estoy preparando—Se encogió de hombros.

— ¿Y acaso ves el futuro? —Molestó, pero la castaña no se dejó vencer.

—Por supuesto que sí mi estimada Fate-chan—Dijo con una exagerada confianza—En exactamente un año, vendremos con todas las demás (y Yuuno) a este café y te diré "eres una idiota Fate-chan".

Fate le miró con ironía, haciendo que finalmente Hayate entendiera lo que Nanoha había dicho acerca de su escepticismo a la vida. Fate no tenía planes de permanecer con ellas mucho tiempo, y de momento solamente Nanoha sabía la razón de ello.

—Estaré esperando a verlo.

—Te tragarás tus palabras Harlaown.

Su sonrisa se volvió triste—Lo dudo.

.

.

Fate acomodó las tazas de té sobre la bandeja en la cual ya estaban acomodados los pequeños aperitivos que Nanoha le había llevado aquella tarde. Con las cosas ocurridas durante el último mes, la Takamachi ya había aprendido que si llegaba poco antes de la hora del té que la italiana traía tan arraigada por su crianza en Londres; era imposible para Fate negarle la visita, menos con los aperitivos que llevaba. Fate no se lo había reconocido en voz alta, pero tras varios intentos fallidos, Nanoha por fin había logrado atinarle al tipo de golosinas que a la rubia le gustaba consumir.

Miró por encima de la barra en dirección a la cobriza, riendo de manera suave, soltando ese característico "Nyahaha" mientras Arf se encontraba lamiéndole la cara. Tal parece que se había cansado de estar acostada en el suelo recibiendo mimos de Nanoha en la barriga. Su mirada se debió al pasillo por un instante, y antes de que pudiera darle un segundo pensamiento, ejecutó su plan.

—Arf, camera. —Sí, había estado entrenando a su perro en italiano.

La cachorra de Husky respondió con un pequeño ladrido y fue rápidamente al pasillo en dirección al lugar en que se la pasaba todas las noches.

— ¿Por qué la mandaste a tu pieza? —Cuestionó Nanoha, tratando de mantenerse tranquila.

—Porque vamos a tomar el té en mi pieza—Contestó, para Fate fue bastante visible como se iluminaron los ojos de su interlocutora—Pero te advierto que no vas a ver la gran maravilla del mundo.

—Te estás abriendo a mí, eso me hace sentir contenta. ¿A qué se debe?

Fate casi de inmediato se sintió mal de ver que Nanoha tuviera miedo de preguntar. Se comparó con el yo que recién había llegado a Japón que solo quería alejar a esa molesta cobriza al precio que fuera. Ese miedo, ¿venía del hecho de que prácticamente insinuó alguna vez que podría matarla si quisiera (aunque no tuviera la intención)? ¿o venía quizá, del miedo de alejarla?

Si algo había podido comprobar del último tiempo para acá, es que Nanoha –por algún extraño motivo–, se preocupaba mucho por ella.

¿Le dolería perderme?

No pudo evitar que ese pensamiento se colara en su cabeza. Siempre lo tenía cuando la gente comenzaba a acercarse a ella. Y le aterraba, porque cosas malas pasaban cuando dejaba a alguien entrar. Si no estaba mal, el pesar de Lindy y el resentimiento se hizo más que evidente al momento que abrió su puerta a la mujer. Pero esta chica… si lo que Hayate dijo era cierto, y ayudó a Nanoha de la manera en que Nanoha buscaba hacer con ella… ¿Qué clase de culpa llevaba Nanoha sobre su espalda que no puedo lidiarla con ello por su cuenta?

¿Estaba lista para saber?

¿Estaba lista para terminar de abrirse?

Si era sincera, solamente Lindy conocía de pies a cabeza los hechos que rodeaban su miseria, e inclusive, la misma Lindy admitió alguna vez que, al sentir que no podía comprenderla, el apoyo que le podía dar era limitado. Esa era la razón por la que comenzó a ir con distintos psicólogos (fuera de los que necesitaron en la casa hogar para constatar que estaba en condiciones de ser adoptada), sin poder hacer un avance verdadero con ellos porque no le causaban confianza. Pero esta chica…

—Siempre que vamos a tu casa, nos la pasamos allí o en la cafetería, y ya que una comisaría no es el mejor lugar para socializar, mi habitación es la mejor opción—Dijo con simpleza—Sirve también que estamos más cómodas.

— ¿Tiene algo que ver tu charla con Hayate de hace algunos días con esto? —Sí, Nanoha sabía a grandes detalles que la Yagami había secuestrado a la Testarossa. Aun si Fate no le hubiera contestado un "el mapache loco que es tu amiga me secuestró" cuando le preguntó qué tal había sido su día, igualmente el mensaje emocionado de su amiga de la infancia igualmente le hubiera informado del acontecimiento.

—Puede ser. ¿Te molesta? —Que Hayate le hubiera ayudado a sembrar interés no le inquietaba por completo, quizá la fotografía anexada en su WhatsApp sí. Aunque se notara que fue totalmente forzado por su amiga amante del cosplay, sentía un poco de envidia al como Hayate había logrado abrazarla y hacerla sonrojar.

—Para nada, simplemente me sorprende.

—No más que a mí, créeme.

Nanoha asintió.

—Solo una condición—Ojos amatistas le vieron con curiosidad—Todo lo que sea dicho dentro, se queda dentro.

Nuevamente, Nanoha asintió.

¿A qué le tenía miedo? No necesitó pensar mucho para responder la pregunta de Hayate, pero obviamente, no lo dijo en voz alta.

No quiero lastimar a nadie más.

No se lo merecen.

Yo no merezco estar aquí.


Quise publicar esto hace dos semanas, a decir verdad, lo único que agregué hoy fue la ultima escena. No muchos lo saben, pero el cargador de mi computadora murió y tuve que romper la cuarentena para comprar uno porque sin computadora no tengo clases, y si no tengo clases, pues repruebo y si repruebo, me matan en casa. Ya para la siguiente semana hubo evaluaciones de primer parcial (una mier...) y estuvieron transmitiendo conciertos a las fucking 3 de la mañana así que pos... Ya apenas reviví.

Recuerdo que a quien le dí el adelanto se quedó tipo "ptm con Fate" y yo respondí "tiene depresión y demasiados traumas sin tratar, ¿que esperabas? el poder del yuri tampoco hace TANTOS milagros?" xDDDD La idea era también tratar de una vez el mayor momento NF de esta historia pero ya son casi 4K y dije "mejor hacer todo el capítulo siguiente NF" así que quitando los recuerdos, todo el cap será NF ewe

Muchas gracias a los que se unieron al live que hice hace como tres semanas, una mención especial a nuestro Guest gringo que fue al único que pude reconocer, jaja. También muchas gracias a la gente que ha estado pendiente de la historia y me han estado dando apoyo, se agradecen mucho las notificaciones y el amor que le están dando a este fic, ya estamos a nada de los momentos super mega importantes, espérenlos con ansias.

Fate ya está comenzando a dudar y todos menos ella notan cambios. Esperemos que sea suficiente, pongan mucha atención a Nanoha en el episodio, se revelará algo bastante importante... pero que no será tan evidente. Pista: ya se ha ido haciendo mención y tiene que ver con el shinigami.


ESTE CAPÍTULO ESTÁ DEDICADO A LOSTNEKO120, ENYUN AYALA, ZAISOOOH. NADA ORIGINAL ALEX KUROKIBA, KINESUKIKINOMOTO Y GUEST


Estaré resondiendo sus reviews en breve, pero este apartado es especialmente para el guest que se la pasa usando google translate para leer esto n.n

Gest-san: Thank you, really, thank you so much for all your support. It was very lovely having you and sorry I had you suffering with spanish xD I really appreciated have you there. I hope you enjoyed this chapter as well. As I said you, don't worry, this fic is lowkey NanoFate, like the original series, all is in the little thinks ;)