Aclaración: Los personajes no me pertenecen, le pertenecen a su maravillosa creadora la gran ChinoMiko, y al equipo de Beemov.

Advertencia: La historia puede contener lenguaje vulgar, personajes psicológicamente trastornados, sangre, muerte, destrucción, capaz con el transcurso de los capítulos me dé por meterle Lemmon. En una de esas dejo traumadas a las oc´s.


Vuelvan a casa y esperen instrucciones.

La orden había sido clara, simplemente acompañada por un "Serán dadas en breve".

Habían pasado dos meses de eso.

"Tal vez resolvieron sus problemas solos y ya no nos necesitan" Sugirió Irene en una de sus charlas por WhatsApp.

"No sé, pero los otros dos raritos están en París" "Buenos días, btw" Escribió Karim tras haber estado desaparecida todo el día.

"Cómo sabes eso?" Irene cuestionó, enviando un grupo de emoticones de ojos.

"Es que acosa a Viktor" Amaranth salió de entre las sombras del visto solo para comentar eso.

"No lo acoso!" Se defendió la pelinegra.

"Y como sabes que está en París?" Nuevamente Irene puso muchos emoticones de ojos.

"Me salió en recomendados de instagram y le di follow" Respondió restándole importancia.

"Me parece una falta de respeto que no hayas pasado el link" Leyla también salió de Vistoland.

Un par de minutos después la pelinegra cumplió el pedido.

"Dios santo, que buena tableta de chocolate tiene este chico" Leyla envío una captura de pantalla de una foto donde el mencionado ojiambar aparecía con otro pelinegro en la piscina.

"Él y la pelirroja hacen la pareja perfecta " Irene prácticamente vomitaba brillitos.

Hay dos tipos de persona en el mundo.

Yo soy tipo Leyla y se que que ustedes también puerks.

"Se me escapó un like en una foto de 2017" Y tras esa confesión comenzó a cundir el pánico.

"Chicas, acaba de llegarme otro sobre, lo encontré cuando regresé de clases" Satara informó.

Y obviamente alguien envío un sticker de "Oh shit, here we go again".


Ambas italianas llegaron en el mismo avión. Habían dejado de charlar hacía ya mucho rato y el único sonido que se oía entre ellas era el de las ruedas de sus múltiples maletas.

-Ahí está Airy.-Mencionó Satara señalando a la pelirroja que compraba un café en un bar cercano a la puerta.

-¡Airy!-Llamó Irene, la aludida se acercó tranquilamente.

-Bienvenidas otra vez, ¿El viaje fue cómodo?-Las tres pelirrojas comenzaron a caminar hacia el auto negro en el que Viktor las esperaba.

-¿Me trajiste uno?-Cuestionó el chico viendo con ilusión el vaso de café.

-No.-La respuesta fue tajante. Tras ponerse sus lentes de sol ocupó su lugar en el asiento del copiloto.


El silencio reinaba durante el viaje, solo se veía interrumpido por algunas indicaciones del GPS. La tensión podía cortarse con tijeras.

-¿Vas a seguir enfadada?-El incómodo silencio fue cortado por el pelinegro.

-Si.-La respuesta de la pelirroja fue aplastante. El chico chasqueó la lengua con fastidio.

-En serio no entiendo porque te molesta tanto.-La copiloto sacó de su bolso dos cosas que las italianas no pudieron identificar.

-¿Por qué?-El tono de voz que la chica usó activaba todas las alarmas de supervivencia de cualquier ser humano.-¿En serio lo preguntas?

-Ajam.-Fue toda la respuesta.

-Estoy enfadada porque eres un parásito chupasangre que quiere manejar todos los aspectos de mi vida.

-No me llames chupasangre. Sabes que soy vegetariano.

-Entonces, ¿Admites que eres un parásito controlador?

-Me disculpé.-Se defendió.

-No lo hiciste.

-Cierto, pero no es motivo para que estés enfadada.

-¡Era el chico más guapo que he conocido!

-¿Yo estoy pintado en la pared?

-No te hagas el inocente.

-Entonces ya no estás enfadada.

-No será tan fácil esta vez.-El enfado se oía claro en su voz.

-¿Puedes dejar de jugar con eso?-El joven soltó, comenzando a molestarse.

-No estoy jugando.-Respondió entre dientes.

-¿Y qué demonios haces?-Acabó por levantar la voz.

-¡Estoy tratando de hacer una estaca para clavartela y ver si te mueres!-Exclamó la chica. El ojiambar soltó un suspiro para calmarse.

-Airy, no puedes molestarte tanto conmigo cada vez que sigo una orden.

-No me mientas en la cara Viktor Chevalier, conozco todas tus manías y tienes esa cara que pones cuando mientes.-La chica se incorporó en el asiento para señalarlo acusatoriamente. Lanzando con molestia las cosas en el pequeño espacio sobre la cajuela. Desde el asiento trasero pudieron identificar un palillo chino desgastado y una lima de uñas.

-Bueno, fue mitad mentira. La orden era venir a buscarlas.-Una sonrisa maligna se dibujó en sus labios.-Molestarte en el camino, fue por amor al arte.

-Vete a…

-¡Hay niñas presentes!-Interrumpió el pelinegro.

-Chupar fruta.-Acabó la oración hundiéndose en el asiento con los brazos cruzados.

-Esa es nueva.-Notó. Sin embargo la chica seguía molesta.-Bien, seamos buenos adultos y negociemos.

-Bien, te escucho.

-Las damas primero.

-Está bien, quiero poder salir con quién se me pegue en gana, a la hora que se me pegue en gana y vestida como se me pegue en gana.

-¿Terminaste?-Cuestionó encarando una ceja.

-No, también quiero libertad para revolcarme con quién quiera. Ahora sí acabé.

-Acepto, pero nada de poner música de 00 a 5:30, debes tener tu ubicación activada y usar protección porque no quiero niños haciendo ruido en la casa. ¿De acuerdo?

-Yes Daddy.-La chica extendió su mano con una sonrisa triunfal dibujada, el contrario la estrechó sin apartar los ojos de la carretera, poco a poco los árboles iban descendiendo en abundancia y variedad.

Y cuando parecía que el silencio reinaría nuevamente el pelinegro simplemente habló.

-Si tanto te molesta el cinturón puedes quitártelo, te avisaré cuando estemos por llegar a un control.

-¿Cómo…?-Leyla dejó la pregunta en el aire, llevaba unos cinco minutos pensando en lo molesta que era esa medida de seguridad pues no podía acomodarlo sin sentir que su cuello acabaría lastimado por el roce.

-¿Qué te he dicho sobre leer la mente de las personas?-La copiloto se quejó.

-¡No fue mi culpa, están pensando muy fuerte!-Se defendió el conductor.

-Pero no es educado, tu madre se enfadaría muchísimo si lo supiera.

-No es educado lo que están diciendo sobre ti.-Murmuró.-Ah, e Irene, dile a Satara que no pueden. Si cayó en la broma del elfo Airy va a molestarla el resto del año.

-¡Tú me seguiste el juego!

Tras un largo viaje lleno de peleas ocasionales finalmente llegaron frente a un magnífico portón de metal al atardecer.

-Estamos lejos de la ciudad.-Notó Irene. Era verdad, se encontraban a las afueras de esta misma, perdidos entre frondosos árboles.

Las oscuras puertas acabaron de abrirse y el vehículo comenzó a transitar suavemente sobre un camino de grava. Sólo podía escucharse el sonido de los guijarros crujiendo bajo las ruedas.

-¿Vamos a quedarnos ahí?-Cuestionó Leyla.-¡Parece la casa de Drácula!-Chilló señalando la imponente mansión de estilo gótico a la que se dirigían.

-Seguramente hay espíritus.-Murmuró Irene cuando el automóvil se estacionó frente a unos escalones de piedra que llevaban al porche.-Tal vez por eso las luces están encendidas.

-Tranquilas, el único espanto que hay en el interior es Viktor por las mañanas. Además, no es tan tétrica por dentro.-Dijo Airy con una risita mientras bajaba y ayudaba al mencionado a bajar las maletas. El par de chicas uniéndose unos segundos después.

-Las otras llegaron más rápido que nosotros, eso no me lo esperaba.

-Ser taxi no te sienta bien, guapo.-La de ojos verdosos comenzó a subir las escaleras arrastrando sus maletas. El par de chicas siguiendola.

-¡Ley! ¡Iri!-Saludó Jo, quién justo bajaba las escaleras que llevaban al piso superior. Desde el último escalón saltó a los brazos de ambas chicas.

-¿Para mi no hay abrazo?-Se quejó Airy con un puchero.-La de piel trigueña la observó sin saber qué hacer.-Bromeaba.

Un suave "Bip" hizo eco desde el bolsillo de la pelirroja, cuyos ojos se abrieron en sorpresa.

-¡Mierda! ¡Voy tarde!-Exclamó mientras subía las escaleras de dos en dos. El chico que las había traído apareció por la puerta un par de minutos después.

-¿Por qué la estúpida dejó sus maletas estacionadas?-Chasqueó la lengua.-Se piensa que soy su esclavo.

La rumana acompañó a las chicas hasta sus respectivas habitaciones y les indicó que bajaran al acabar de acomodarse. Al bajar se encontraron al resto en lo que parecía ser la sala.

Un par de sillones amarillos en forma de L sobresalían entre las paredes blancas con detalles grises.

Las seis lograban estirarse en ambos sillones cómodamente. Colocaron Netflix y comenzaron a debatir para elegir que ver.

Entrada la noche el tétrico timbre resonó, robando un sobresalto a más de una. Finalmente habían decidido ver una película de terror y el miedo comenzaba a calar en sus huesos.

-¿Quién atiende?-Cuestionó Karim.

-Yo lo hago.-Amaranth se incorporó de entre algunas mantas y caminó hasta la puerta con pasos firmes.

Las cinco jóvenes restantes se asomaron desde un lugar seguro, altamente curiosas.

Aunque la pelinegra no lo admitiera, si estaba asustada, respiró suavemente tratando de calmarse y abrió.

Un chico alto y moreno con cabello blanco se encontraba de pie frente a ella. Un traje simple enfundada su cuerpo y un enorme maletín negro colgaba de su mano.

-Eh… hola.-Saludó el contrario con notable incomodidad.

-Maldita sea Valkyon, ¿Por qué demonios pareces mesero con poca paga?-Airy apareció por las escaleras, un precioso vestido rojo se adhería a su cuerpo.

-¿Quién es mesero mal pagado?-Viktor se asomó por una puerta que las chicas aún no habían explorado, luciendo un delantal rosado que rezaba "Kiss my cook".-Oh por todos los glóbulos rojos.-Exclamó antes de estallar de risa.

-No lo molestes, Vik.-La pelirroja defendió mientras recogía su cabello en un elegante moño.

-¿Qué tiene de malo?-Preguntó el chico entrando al lugar.

-Arréglalo por favor.-Pidió la chica mientras arrebataba el maletín de su mano. El grupo que se mantenía espiando desde la puerta observaron como el de ojos dorados desaparecía por las escaleras con un último gesto de pánico.

Dejen sus F por Valkyon.

-¿Qué es eso?-Jocelyn no pudo contener su curiosidad. El quinteto se acercó a donde la pelirroja colocaba el objeto.

-Esto, mis pequeñas saltamontes.-Comenzó, sus dedos viajaron hasta los bonitos seguros metálicos.-Son los hermosos accesorios que voy a necesitar para esta misión.-Y, tras abrirlo, las más jóvenes vieron un par de objetos encajados dentro de una especie de esponja gris.

-Es la pistola más pequeña que he visto en mi vida.-Karim soltó observando como el arma que reposaba en la oscura superficie apenas entraba en su mano.

-Créeme, he visto pistolas más pequeñas.-Airy dijo con cierto pesar, las más veloces de mente contuvieron una carcajada.-Oh dios, Viktor va a matarme si se entera de que dije eso.-La preocupación teñía su suave voz.

-Tu secreto está a salvo con nosotras.-Aseguró Irene mientras se esforzaba por no carcajearse.

-Se supone que me pagan por darles buenos consejos y llevarlas por el camino del amor.-Resopló.-Ya se.-Se aclaró la garganta con un suave "ajem".-No importa el tamaño del arma, sino quien la porta.

-Espero estés hablando de tu arma de juguete y no de lo que creo que hablas.-La voz del pelinegro sonó severa desde el pie de las escaleras.

-Hablaba de eso.-La ojiverde respondió con inocencia mientras colocaba una funda con varios afilados cuchillos alrededor de su muslo.

-¿Dónde está..?-La monganesca comenzó la pregunta, sin embargo fue interrumpida por un fuerte estruendo.

-Ups.-Soltó Amaranth cuando todas las miradas recayeron sobre ella. Unas pálidas manos le arrebataron el objeto.

-¿Eres estúpida?-Satara estaba colérica, por poco le hubiera disparado a ella. Ambas comenzaron a discutir en alemán.

-¡Hey, señoritas Hail Hitler!-Leyla interrumpió la pelea.-Airy está intentando hablar.

Por estar tan ensimismadas en su pelea, las chicas no notaron cuando el moreno hizo nuevamente su aparición. Su largo cabello plateado estaba recogido, su traje simple había sido reemplazado por uno que hacia juego con el vestido de la pelirroja.

-Bueno, mis pequeñas criaturas, volveré en un rato. Tal vez dos horas.-Hizo una pausa para pensar.-Tres si algo se complica. No se duerman tarde porque mañana las llevaremos a un tour por la agencia y necesitamos todas sus neuronas conectadas.

-Mucha suerte.-Saludó el pelinegro con una sonrisa. La ojiverde caminó hasta quedar en frente suyo, haciendo resonar sus tacones por el embaldosado suelo.

-Compórtate, recuerda que tenemos un trato.-Se giró nuevamente hacia las chicas.-Avísenme si hace algo raro.-Y tras una última mirada desconfiada al azabache que se despedía con una sonrisa y un amigable gesto de su mano, desapareció por la entrada.

Todos se mantuvieron estáticos en donde habían estado parados, las más curiosas observaron por la ventana como el vehículo del albino se alejan por el camino de pequeñas piedras.

-¿Quién quiere ver una película muy divertida?-Viktor propuso con una sonrisa, estaba realmente tranquilo. La sonrisa fue contagiada a las menores.

-¿Cómo se llama?-Leyla cuestionó mientras se dirigían a la sala.

-Espiando a Airy.-El de ojos ámbar conectó su laptop al televisor. La pantalla comenzó a proyectarse en el aparato.

-No recuerdo ninguna que se llame así.-Amaranth soltó confundida, provocando un facepalm por parte de Satara.-¿De qué año es?

-Dios, es que eres retrasada.-Soltó la antes mencionada.-Y tu eres un controlador.-Dijo señalando al único hombre del lugar, quién tecleaba algo en una aplicación.

-Si, lo soy.-Aceptó, logrando conectar con la pequeña cámara que había implantado en el moreno.-Y estoy muy orgulloso de serlo.

-Esto no está bien, estás enfermo.-Satara se cruzó de brazos.

-Entonces, ¿No quieres ver?-El pelinegro la miró con inocencia, la chica abrió y cerró la boca tratando de decir algo, más las palabras se negaban a salir; por lo que acabó dejándose caer en uno de los sillones.


La imagen en la pantalla mostraba la carretera, un volante y las manos del chico tomando este último.

-Es difícil para todos, pero me imagino que para ti más.-La voz de este sonó comprensiva.

-No intentes ser mi psicólogo, ya visito a demasiados.-Se quejó la chica.

-Solo quiero asegurarme que estás bien.-Silencio del otro lado.-¿Airy?-Solo podía oírse el nervioso repiqueteo de unas uñas sobre alguna superficie de cristal.-Airy.-Llamó con seriedad.

-Estoy bien.-Confirmó con un suspiro.-¿Podemos cambiar de tema? No sé, repasemos el plan o algo.

-Bien.-El chico aceptó.-Entramos y nos acercamos al objetivo. Cuando veamos las ofertas, pedimos "algo más lujoso".

-¿Qué era qué somos?

-Una pareja.-Dijo.-Comprometida.-Añadió.

-Oh, ¿Cuál es la historia?

-¿Historia?-Cuestionó.

-Como nos conocimos y eso.

-No es importante.

-Son cosas que la gente pregunta, Valkyon.

-Concéntrate.-Ordenó.

-Bien, en la trastienda identificamos la piedra y lo capturamos.

-Exacto, no es una misión complicada, muy pocas cosas pueden salir mal.

-Igual pensaré una historia.-Soltó la chica, Viktor podía jurar que estaba haciendo pucheros.

Al bajar del vehículo, el albino envolvió un brazo en la cintura contraria.

-Hey, Valk, dame un segundo.-Dijo, deteniendo su caminar. Sus dedos rozaron los hombros contrarios, deslizándose suavemente sobre la tela hasta detenerse en su corbata.

-¿Qué estás…?-Comenzó, antes de ser interrumpido por un "Shhh". El broche dorado fue removido con cierta molestia. La ojiverde lo alejó de su cara.

-Buen intento Vik, pero tienes tu primer strike.-Soltó el accesorio y presionó su pie encima hasta que lo escuchó reventar.


-¡Oh esa vil arpía satánica!-Se quejó el pelinegro, observando las líneas blancas y negras que se dibujaban en la pantalla.-Si me necesitan griten.-Avisó para luego retirarse.

Los minutos pasaron volando, hasta convertirse en dos horas. El grupo no había notado la ausencia de sus "superiores" hasta que el hambre las invadió.

I mean, ¿A quién le importa el resto del mundo cuando te enganchas en una serie?

-¿Deberíamos ver qué hace el elfo?-Cuestionó Satara.

-Olvidé decírselos, no es un elfo.-Irene soltó pensativa.

-¿Y qué es?-Jo preguntó.

-No sé, pero puede leer mentes y Airy le dijo parasito chupasangre mientras veníamos.-Mencionó Leyla.

-¿Entonces?-Amaranth cuestionó. El fuerte estruendo de la puerta principal las alertó. Nuevamente asomaron sus cabezas por el marco de la puerta.

-Hey.-Airy saludó, se veía cansada, su cabello caía en todas direcciones desde su desarreglado moño. Sus tacones colgaban de su mano al igual que el sobre que usaba, de su otra mano colgaba una bolsa.-Traje cena.-Avisó con una sonrisa. Minúsculas gotas de sangre seca manchaban su cara pero no tenía heridas visibles.

-¡Comamos entonces!-Exclamó Leyla con un notorio buen humor. La "mayor" se giró hacia lo que el resto suponía era la cocina.

-Dios, Airy, estás sangrando.-Avisó Karim, quien había notado un camino de gotas carmesí desde la entrada.

-Estoy bien.-Aseguró para luego acercarse a la puerta. Posó su mano en el trozo de madera y luego se desplomó.


No sé dan una idea de lo mucho que quería desarrollar en este capítulo.

Si hubiera terminado ahora tendrían un capítulo el doble de largo.

Estoy muy emperrada conmigo por eso. El próximo capítulo va a ser largo, puedo jurarlo. ¿Qué spoilers puedo hacerles? Mmmmmm, ya se, vamos a tener un grupo de adolescentes hormonales intentando entrar al hogar de nuestras niñas.

Y va a haber drama, mucho drama y sufrimiento, especialmente para Airy.

Esto también tendría que haber estado subido una semana después del capítulo anterior, tendría que haber estado listo para el 9 de febrero.

¿Qué excusa puedo poner? Empecé los cursillos de la universidad y todo apunta a qué voy a aprobar. Además estoy con una anemia impresionante, hemoglobina como para transfusión y glóbulos blancos bajísimos.

Cuando fui a hacerme los análisis me bajó la presión súper feo y casi me desmayo, me colapsó una vena y ahora tengo morado jsjsjsj.

Antes de que empiecen a preguntar si estoy bien, si, ya me están tratando con capsulas de hierro y me obligan a comer carne. Aunque ya les dije que solamente voy a aceptar las cosas que están empanadas.

Para mañana tengo que llevar una maqueta que no tiene sentido y la verdad, me está quedando muy bonita.

Uhm, ya hice amigos lo cual es bueno y mi grupo de trabajó halagó mi redacción lo que significa que hago un buen trabajo como escritora.

Y siempre pensé que en las universidades los profesores no te reconocen como una entidad individual, el día que fui a hacerme el análisis no fui a clase a la tarde porque me sentía débil y cansada (y si pajera, tienes 5 glóbulos rojos nadando en la nada) y al día siguiente me preguntó porque no fui.

Quisiera poder contestar reviews pero voy a llenar de glitter las teclas y me van a matar.

Now, ¿Ustedes que opinan de la relación de Airy y Victor? ¿Que cuentan de sus vidas? ¿Cómo los trata el coronavirus? Espero que estén cuidándose mucho.

Aquí ya llegó el primer caso pero creo que murió. Espero que no se propague mucho porque si no estoy en el horno.

Cuídense, no anden mucho por el sol, las quiero.