Los años pasaron desde la guerra en la tierra. Todos tenían una vida con normalidad tanto en el mundo celestial, como en la tierra. Las familias adoptivas de los ángeles, se convirtieron en una sola ya que la hermana de Dark Pit y el hermano de Pit, finalmente se casaron teniendo un hijo y una hija. Un día en una de sus reuniones familiares, tuvieron una visita muy inusual.

- Magnus? - preguntó el hermano de Dark Pit cuando abrió la puerta - entra, llegaste en la mejor hora. -

- hola a todos - Magnus saludó al resto de las familias. Magnus de vez en cuando visitaba a la familia teniendo como resultado una gran amistad con todos ellos.

- siéntate con nosotros. Quieres comer algo? - dijo la madre de Pit.

- no gracias. Solo vengo a pedirles un pequeño favor -

- Lo que sea, solo dinos -

- Tengo un par de problemas que necesito resolver con ustedes cuatro - Magnus señaló a los padres de los ángeles - resulta que encontré un par de aves que parecen tener algún tipo de enfermedad en sus alas. Entonces, como ustedes tienen experiencia en plumas y esas cosas, quería pedirles el favor de que me ayudaran a llevarlos al veterinario en su camioneta. Ya que son algo grandes esos animales - Magnus no sabía cómo explicar la situación sin sentirse estúpido. Tal vez tuvo que dejar a su serte a esas aves y que se las arreglen solos.

- ¿Qué tipo de aves son? - pregunto el padre de Dark Pit.

- No lo sé. Pero estoy seguro de que uno de ellos es carroñero. Quizás un buitre. Me van a ayudar? o no - Magnus cruzo los brazos con desesperación

- Está bien - los padres aceptaron. Magnus sonrió con alivio de que podría deshacerse por fin de esas aves molestas. - porqué necesitas que vallamos nosotros cuatro? - Preguntaron ya dentro del veiculo.

- solo los quise ayudar. El ver sus alas me traen malos recuerdos pero no puedo moverlos solo. Ustedes tienen más experiencia en sujetarlos sin dañar las plumas. - Los padres no comentaron nada ante los recuerdos. Cuando llegaron a la casa de Magnus, las parejas esperan cautelosas para ver a las aves y ayudar a llevarlos al veterinario.

- ¿Y bien? ¿Dónde están las aves? - Preguntó el padre de Pit

- den un paso atrás, porque el carroñero se enoja con facilidad. Siempre está de mal humor - Dijo Magnus cuando abrió una puerta para dejarlo salir.

- A quién le dices carroñero? estúpido - se escuchó una voz dentro de la habitación seguida de una carcajada. En donde dos personas salieron a la luz.

- O MI DIOS ! - Las madres gritaron al mismo tiempo mientras corrían con lágrimas en los ojos para abrazar a las personas que estaban frente a ellas.

- hola mamá - dijo Pit mientras también le devolvía el abrazo.

- ¿nos extrañaron? - Dijo Dark Pit haciendo lo mismo con su madre. Los padres también corrieron a hacer lo mismo entre lágrimas y risas. Magnus solo los miraba con los brazos cruzados y una sonrisa.

- No sabes cuánto apreciamos esto Magnus, has hecho mucho por nosotros. - El padre de Dark Pit agradeció.

- Sí, Sí. No tienes que mencionarlo. - Magnus camino tranquilamente alejandose para darles espacio mientras la familia se recuperaba de la sorpresa.

- Pero cómo es que están aquí. ¿Finalmente les dio permiso? - Preguntó uno de los padres.

- Las reglas están para romperse - respondió Dark Pit sonriendo.

- La verdad es….. - dijo Pit mirando a Dark Pit - que querían deshacerse de Pittoo por un tiempo - dijo en voz baja con una sonrisa. La única respuesta fue el sonido de un golpe en la cabeza - auch! - se quejó Pit acomodándose la corona de laureles. Ahora todo era risa y diversión.

Unos minutos más tarde, los ángeles se fueron volando a la casa en donde se encontraba el resto de su familia. Ellos se habían negado a subir al vehículo con sus padres ya que decían que era incómodo para sus alas.

- ¿Qué paso? - el resto de la familia se preocuparon al ver la cara de los padres que claramente se veía que habían llorado.

- Paso algo increíble. Necesitan verlo. - los padres guiaron a sus hijos al jardín mientras alejaban a los nietos de la escena para no asustarlos. Cuando los hermanos salieron, se encontraron con dos caras muy familiares. Gritaron y salieron corriendo dejando a Pit sorprendido por su hermano en un fuerte abrazo casi derribándolo. Dark Pit no tuvo tanta suerte ya que terminaron en el suelo por el peso de sus dos hermanos.

- ¿Pero cómo? - Los hermanos no sabían que decir de tanta felicidad que sentían.

- Déjenme levantarme y se los explicaré. - Dijo Dark Pit desde el suelo. Una vez que todos se calmaron, entraron las madres con sus nietos para presentarlos. Los ángeles miraron a los niños algo preocupados ya era peligrosos que los vieran. Los niños se escondieron detrás de sus abuelas claramente con miedo de los ángeles.

- Chicos - el padre de Dark Pit rompió el silencio. - ellos son sus sobrinos -

- sobrinos? - preguntaron los ángeles al mismo tiempo. -

- Así es. Son nuestros hijos - Dijo el hermano de Pit mientras abrazaba a su esposa.

- ¡¿Qué?! ¡¿Es en serio?! - Ahora estaban más sorprendidos. Los demás se rieron. - Es increíble -

- Niños, ellos son sus tíos. Vengan a saludar. - Ordenó la hermana de Dark Pit. Los niños se miraron y comenzaron a caminar nerviosamente hacia ellos.

- Vengan, no tengan miedo. Sé que él es aterrador por su cara fea, pero no muerde. - Dijo Pit mientras fue golpeado nuevamente por Dark Pit en el brazo. - Auch! los vas a asustar. - Pit trato de aliviar el dolor en su brazo y luego empujó a Dark Pit. el ángel oscuro se defendió y agarrando a Pit pasando un brazo por el cuello para inmovilizarlo mientras despeinaba su cabello con una mano en forma de puño.

- tú vas a asustarlos con tu maldita voz irritante, idiota. - Pit golpeó a Dark Pit en la cabeza con una de sus alas desacomodándole la corona de laureles impidiéndole ver. - oye! -

- No he cambiado nada chicos - dijo el hermano de Pit mientras los demás se reían. Poco a poco, los niños se acercaron a ellos y comenzaron a reírse de la forma en que peleaban los dos.

- Hola. - Pit dijo amistosamente a los niños y se sentó en cuclillas para estar a su altura mientras que Dark Pit se acomodaba su corona de laureles. Uno de los niños corrió detrás de Pit acariciando una de sus alas mientras el otro niño hacia lo mismo con Dark Pit.

- ¿Son reales? - Preguntó el niño de seis años que corrió detrás de Dark Pit alborotando todas las plumas que alcanzaba. Dark Pit trataba de elevar su ala para alejarla de las pequeñas manos de su sobrino, lo cual era imposible ya que se había aferrado a las plumas más largas.

- se sienten muy suaves. Como una almohada - dijo la niña de cinco años mientras presionaba su rostro contra una de las alas de Pit.

- Niños, no hagan eso - Los padres regañaron a los niños.

- No hay problema. - Dijo Pit mientras tomaba en sus brazos a su sobrina y la hacía reír. - Esto ha sido una gran sorpresa. -

- Se ve que les ha ido bien sin nosotros. - Dijo Dark Pit mientras sacaba su ala de las manos de su sobrino y lo cargaba como un costal de papas. El niño aún intentaba tomar sus plumas colgando de la espalda de su tío.

- También cambiaron mucho. Ese atuendo visten así? se ven muy bien - dijo el hermano de Dark Pit. tomando la toga que colgaba por una de sus piernas.

- esto es lo que se usa allá arriba. -

- ¿Y cuánto tiempo se quedan? - Preguntó asustada una de las madres.

- Solo tres días. - respondió Pit con tristeza.

- Bueno, hagamos que el tiempo valga la pena. - Dijo uno de los padres. Todos entraron a la casa notando en uno de los muebles, la pluma de la suerte de Dark Pit junto con una foto familiar en donde él estaba incluido cuando se veía como humano. El resto de la tarde lo pasaron riendo y compartiendo experiencias además de unas cuantas peleas entre los ángeles y los sobrinos que todavía quería las plumas de sus tíos. Una vez más las familias estaban unidas y felices.

- La casa es muy pequeña, no la recordaba así. - Dijo Pit algo incómodo por el espacio para sus alas.

- No puedo creer que viviéramos así por tantos años. - dijo Dark Pit

- Bueno chicos, qué tal si vamos a cenar a su lugar favorito? Puedo encontrar algo de ropa para que puedan esconder sus alas. - Dijo la madre de Pit. A los ángeles no les gustaba la idea de esconder sus alas, pero sí querían ir a visitar aquellos lugares que tanto les gustaban cuando vivían allí. Una vez que sus alas estuvieron ocultas, partieron. La noche fue divertida pero no pasó mucho tiempo cuando los ángeles comenzaron a quejarse ya moverse incómodamente.

- ¿Están bien? - Preguntó la madre de Dark Pit al darse cuenta de que cada vez que arqueaban la espalda se quejaban haciendo movimientos extraños.

- Sí, creo que ya no estamos acostumbrados a ocultarnos - respondió Pit con una sonrisa nerviosa. Las familias decidieron retirarse e ir a sus respectivos hogares para descansar. Pit también notó su pluma de la suerte con su foto en un mueble. Pronto se prepararon para dormir sólo con unos pantalones de pijama y su toso desnudo. A la mañana siguiente. Pit y Dark Pit no estaban por ningún lado. Habían dejado una carta explicando que se fueron para continuar con su misión y que llegarían para almorzar.

Claramente la carta decía que llegarían a la casa de Dark Pit ya que había suficiente espacio para ellos en el jardín. Unas pocas horas después de que la familia se reuniera una vez más para esperar la llegada de sus hijos, se escucharon un par de aleteos desde el jardín.

- ¡Mis tíos llegaron! ¡Mis tíos llegaron! - Los niños corrieron a saludar a sus tíos. Los ángeles una vez más estaban vestidos con sus túnicas dejando la ropa que les habían dejado sus madres en sus habitaciones.

- chicos les dejamos ropa en sus habitaciones, no tienen que tener eso todo el tiempo. - Dijo amablemente una de las madres.

- La ropa de los humanos es muy incómoda para nuestras alas. - Dark Pit respondió alejando sus alas de las manos de su sobrino quien trataba de alcanzarlas. La familia se sorprendió al escuchar la palabra "humanos". Era obvio que ya no eran los chicos que habían sido criados con ellos. Pasaron las horas hablando, riendo y peleando de vez en cuando los ángeles asiendo reír a sus sobrinos.

- chicos, veremos una película. Pueden elegir si quieren. - la hermana de Dark Pit invito a los ángeles.

- Gracias, pero les prometimos a los niños que jugaríamos con ellos en el jardín. Además de las películas de este mundo no tiene mucho sentido. - Ahora Pit se refirió a "este mundo" como algo sin importancia. Los ángeles salieron al jardín actuando de manera totalmente diferente, haciendo que su familia entendiera que ya no pensaban como humanos. Unas horas después, ya no se escuchaba ningún ruido en el jardín.

Uno de los padres fue a ver qué estaban haciendo ya que por lo regular Dark Pit se quejaba todo el tiempo. Cuando salió al jardín, encontró una buena escena ante sus ojos. Dark Pit estaba durmiendo sobre su espalda con su sobrino también dormido aferrado a sus plumas como si tuviera un oso de peluche en sus manos. Y Pit dormía a su lado con su sobrina recostada en su pecho cubriéndola con una de sus alas como una manta sobre los dos.

- ¿Alguna vez esperaron ver esto? - Preguntó el hermano de Pit sonriendo.

- Creo que en realidad los chicos son felices allá arriba. - Dijo el padre de Dark Pit. Los otros días pasaron muy rápido. Los niños se encariñaron mucho con sus tíos prometiendo no contarle a nadie sobre ellos. Lo peor, fue la despedida.

Los ángeles se despidieron de cada miembro de la familia con la promesa de que volverían a visitarlos. Algún día. Nunca les comentaron la verdad de su visita, y sabían que no regresarían. Después de nuevas lágrimas, los ángeles tomaron vuelo para regresar a su hogar dejando a su familia humana feliz.

- estás bien Pit? - Dark Pit pregunto tristemente sabiendo que nos e encontraba bien.

- si. Solo me siento mal por haberles mentido diciéndoles que regresaríamos pronto. –

- es mejor así. Al menos pudimos verlos una vez más. - Dark Pit volaba al lado de Pit - ya viste que ahora tenemos sobrinos. Ellos estarán bien. - Una vez que llegaron a skyworld, fueron llamados por las diosas muy molestas.

- qué clase de "misión" no entendieron Pollos?! Creyeron que nó nos daríamos cuenta? - Viridi preguntó cuándo los ángeles finalmente dieron la cara.

- Nosotros… - respondió Pit sonriendo nerviosamente rascando su cabeza siendo interrumpido.

- Espero que lo hayan disfrutado. Porque tengo algunos deberes para ustedes dos. Capitanes - dijo Palutena.

- Capitanes? - hablaron los ángeles al mismo tiempo.

- así es. Se lo han ganado. Siendo capitales podrán bajar a la tierra sin permisos. –

- ¡QUEEEEE! - los ángeles no podían creerlo.

- Solo espero que no pasen más de tres días en la tierra cuando sólo tenían que derrotar a un pequeño monstruo debilucho. - Dijo Viridi aun molesta

- ... - Los chicos no sabían qué decir. Era verdad, el derrotar al monstro, solo les tomó diez minutos.

- Sabíamos que irían a ver sus familias. Por eso los mandamos a ustedes dos allá abajo. Además a pasado mucho tiempo desde que llegaron aquí. Solo me gustaría que me avisaran cuanto se tardaran en regresar la próxima vez. - ordenó Palutena con una pequeña sonrisa.

- ¿la próxima vez? - dijo Pit sorprendido

- eso ... - Dark Pit se quedó sin palabras.

- así es. Puede ir a ver a sus familias. Siempre y cuando no sean descubiertos y nos avisen de sus planes - Dijo Viridi antes de retirarse con Palutena dejado a los ángeles solos. Ellos no podían contener su alegría, era lo mejor que les pudo haber pasado.

Ahora, cada semana se veía a los nuevos capitanes de los ejércitos de las diosas, descender por los cielos para llegar la tierra en donde se escuchan risas y peleas divertidas provenientes de los ángeles. La felicidad de los chicos se notaba a todas horas. Ahora sus corazones ya no estaban debidos, conviviendo con los humanos siendo kid icarus

Muchas gracias a todos. Espero que les haya gustado mi historia. Déjenme sus comentarios y podremos hacer una nueva historia juntos.