Nota Inicial:

No, no llegue a sumar 20 entre reviews y follows, apenas llegamos a la mitad. Pero mi amigo y colega "aniber-estrada" puso la historia en facebook donde lleva casi 50 likes y algunos comentarios. Además, al anterior capítulo lo considero muy corto y como al menos a recibido 230 views, procedo a publicar el segundo, a la vez que les demuestro que si cumplen yo también lo hago.

En este capítulo veremos cómo comienzan a relacionarse nuestros protagonistas, espero que lo disfruten.


Descargo de Responsabilidad:

Evangelion, sus personajes y entorno son propiedad de Hideaki Anno y Gainax. Yo solo soy responsable de la forma en la que desarrollan los hechos en esta historia. Al igual que muchos de los que publican aquí no cuento con su consentimiento (Anno aún me ignora, espero que sea porque está trabajando duro en Rebuild 3.0 + 1.0).


The Last Rebuild

Primer Arco: Infancia Dura

Capítulo II: Asuka y Shinji

El viaje desde el Aeropuerto hasta la casa de Kyoko, duró unos 30 minutos. En el camino Asuka le señalaba a Shinji los edificios que ella conocía, como el hospital local, una gran juguetería, el centro comercial y un gran parque, donde iban con su madre los fines de semana.


Tras 5 minutos, luego de pasar por el parque, el grupo llegó a la residencia Sohryu. No era demasiado lujosa, pero tenía un pequeño jardín en la entrada además de contar con dos plantas, planta baja y primer piso. En el frente tenía una cerca, la base de unos 60 cm era de ladrillos y sobre esta, se erguían barrotes que completaban la reja y le otorgaban una altura total de 3 metros.

En la reja había dos accesos, una puerta doble para ingresar caminando y un gran portón, para que el auto ingresara en el garaje. Los caminos desde la puerta hasta la casa eran de adoquines, el resto de la superficie del frente, estaba cubierta por césped. Contra la casa, había arbustos que llegan hasta la altura da la única ventana visible en la planta baja y a los costados de la puerta, dos grandes macetas que contenían unos pequeños pinos.

En el piso superior, se podían divisar dos ventanas, iguales a la que se encontraba en la planta baja. El techo de tejas negras, poseía igual caída a ambos lados y se podían divisar dos chimeneas, las paredes exteriores eran de ladrillo pintadas de rojo. La puerta era de madera oscura, la entrada del garaje tenía cuatro ventanas en la parte superior y estaba pintada de blanco.

Cuando se acercaron al portón, Kyoko usó un control remoto para que se abriera y así ingresar a la propiedad, dejando el auto frente a la puerta del garaje, dónde los cuatro pasajeros se bajaron. Yui retiró los bolsos del baúl para entrar a la casa por la puerta principal.


El interior era bastante cálido, una alfombra de color crema se extendía por toda la superficie. Justo frente a la puerta, una escalera llevaba al piso superior; a la izquierda un pasillo, que llegaba al fondo de la casa, con una puerta blanca, correspondiente al baño de la planta baja y en el fondo dos umbrales enfrentados.

El umbral de la izquierda, comunicaba con la cocina, que tenía un piso de cerámica blanca y en las paredes azulejos celestes, en la pared del fondo había una puerta blanca que comunicaba con el patio trasero. Al lado de ella, estaba la heladera de cuatro puertas, tres alacenas con superficie de mármol blanco la separaban de la cocina, sobre las alacenas flotaban tres armarios y del otro lado había dos piletas, en el centro de la habitación se ubicaba una mesa con cuatro sillas.

Mientras que el umbral de la derecha conducía a un gran salón. En él, se podía apreciar una enorme chimenea con un tenue fuego que iluminaba la habitación, sobre la cual, a unos 15 cm por encima de la repisa, había un gran televisor de pantalla plana. En el centro una mesa larga con tres sillas a cada lado y una en cada cabecera. Entre la mesa y la chimenea se encontraban, un sillón de cuero negro de tres cuerpos, y a cada lado de este, dos sillones blancos de un solo cuerpo. Los sillones estaban en torno a una mesa de té. En el extremo opuesto a la chimenea, estaba la ventana del frente de la casa.

En el piso superior estaban las habitaciones de Kyoko y Asuka, con el baño principal entre ellas, el cual tenía comunicación interna solo con el cuarto de la rubia. El resto del nivel, consistía en un balcón que daba al patio trasero de la casa, al cual se accedía desde las habitaciones.

Los niños se sentaron en el sillón de tres cuerpos y empezaron a conocerse mejor. Yui se sentó en el segundo sillón blanco, dejando su bolso a un costado previo a relajarse un poco tras el largo viaje. La rubia se fue a la cocina a preparar un poco de té.

Al cabo de unos minutos, Kyoko volvió con cuatro tazas y una bandeja de masas. La cansada viajera se enderezó para tomar una, los niños tomaron una masita cada uno y luego su respectiva taza. La anfitriona se sentó en el otro sillón blanco tomando la taza restante.

–Bueno Kyoko, ¿ya tienes preparada la agenda de nuestras actividades para los próximos días? –preguntó Yui.

–Sí. –contestó la rubia– Primero me tomaré tres días aprovechando el fin de semana, para descansar del trabajo y mostrarles un poco de la ciudad, después de eso nos dedicaremos al proyecto.

–Suena bien, a mí también me viene bien un descanso, además de que podré aprovechar para adaptarme al cambio horario, antes de que empecemos a trabajar.

Dicho esto, Yui tomó su bolso para extraer los regalos adquiridos en la terminal de Tokio-3, le dio el grande a Shinji a la vez que dejaba el otro en su regazo.

–No vayas a creer que vinimos con las manos vacías –le dijo la ojiverde a Kyoko– esto es para ti.

Poniéndose de pie, la trigueña le entregó el pequeño paquete a su amiga.

–¡Oh! –exclamó Kyoko– ¡Me has sorprendido! No me lo esperaba. ¡Muchas gracias! –pronunció y fue tomando el paquete con algo de ilusión en los ojos.

–Espero que sea de tu agrado, tal vez te resulte de utilidad.

Kyoko rompió la envoltura para examinar minuciosamente el objeto que contenía. Sintió como una gota de sudor bajaba por su nuca, mientras miraba a Yui con confusión, sin comprender completamente lo que su amiga quería decir con este regalo.

–Creo que te vendría bien seguir algunas de las enseñanzas de Buda, para controlar mejor tu temperamento. –bromeó Yui tratando de contener su risa.

–¡Oye! –exclamó lo rubia alzando un poco la voz– Ya no me irrito tan fácilmente, he cambiado desde que Asuka entró en mi vida, si no me crees, siéntete libre de preguntarle. –invitó con la cara cada vez más roja y bastante molesta.

–De acuerdo, puedo verlo por tu reacción, no necesito preguntarle a nadie. –concedió la trigueña ligeramente asustada y sorprendida– Sin embargo, espero que te guste, la verdadera intención detrás de él, era que te recuerde tus raíces.

–Mmm… está bien, debo reconocer que es bastante lindo y me produce un poco de nostalgia. –confeso Kyoko recobrando su compostura y perdiendo el rubor de su rostro.

Yui se giró hacia los niños, quienes se sonreían de la situación y las reacciones de los adultos. Al ver a Shinji pudo notar que estaba un poco nervioso, por la forma en que sujetaba el paquete, entonces se aclaró la garganta para llamar su atención. El niño la miró, mientras ella desplazaba sus ojos desde el paquete hacia Asuka, dándole a entender que se lo entregara.

–Esto… yo… te traje esto Asuka, espero que sea de tu agrado y que nos podamos divertir usándolo juntos. –anunció el morocho con titubeo, su cara se volvió completamente roja al concluir y de manera un poco brusca, le ofreció el paquete a la niña.

La pelirroja lo observó detenidamente, tomándolo con una leve sonrisa en sus labios, lo agitó un poco, para intentar adivinar qué era lo que contenía. Fue entonces que oyó una serie de colisiones de pequeñas piezas, que parecían ser de plástico. Sus ojos se ensancharon de emoción y con un poco de ansiedad comenzó a rasgar el papel, para liberar una colorida caja. La cual poseía símbolos que no podía reconocer; a pesar de que hablaba el idioma, ella aún no conocía la manera en que se representaba la escritura japonesa; pero las imágenes de los bloques le dijeron de qué se trataba. Los ojos de Asuka se pusieron brillosos al humedecerse por la emoción y sus labios se separaron dejando ver sus dientes, exhibiendo una gran sonrisa.

–¡Muchas gracias Shinji! –canturreó Asuka con alegría en su voz– Con esto, seguramente seré capaz de ampliar mi colección de monumentos famosos a escala.

–Me alegra que haya sido de tu agrado. –contestó el niño aún sonrojado mientras miraba sus pies, como si estos fueran algo muy interesante que ver en este momento.

–¿Podríamos ir a mi habitación y comenzar a disfrutar de este regalo? –consultó la niña a su madre, casi suplicando con los ojos vidriosos al mirarla.

–Por supuesto que pueden. –concedió la rubia– Eso me dará la oportunidad de ponerme al día con Yui, los buscaremos cuando tengamos lista la cena.

Asuka acomodó la caja debajo de su brazo izquierdo, mientras que con su mano libre tomaba la de Shinji, para arrastrarlo hasta su cuarto. Cuidadosamente subieron las escaleras para no tropezar o caer.


Una vez en el segundo nivel, la ojiazul le enseñó su habitación al morocho, dejando la caja sobre su cama. El cuarto era bastante amplio, un ventanal con marco de madera, de dos puertas, con cortinas rojas recogidas a cada lado, comunicaba al balcón. El piso estaba cubierto por una alfombra bastante mullida de un tono beige. Las paredes eran de un color rosa pastel, contra la pared derecha, se encontraba la cama de la niña, con una muñeca de trapo pelirroja apoyada en la almohada. Detrás de esta y al lado del ventanal, se apreciaba una estantería llena de libros y frente a ella, unos escalones móviles de madera para facilitar el acceso a los mismos.

Del otro lado había una pequeña mesa azul con cuatro pequeñas sillas rojas, sobre la mesa descansaban una pila de hojas blancas y una caja de metal abierta, con muchos lápices de colores y algunas hojas con dibujos desparramadas. Justo en medio de la pared, había un gran armario con seis cajones y dos puertas en la parte superior. En la otra esquina del cuarto, se observaba un gran baúl contra la pared, frente al cual, había tres estructuras que llamaron la atención de Shinji. El pequeño pudo ver que estaban hechas de pequeños bloques, pero no sabía lo que eran. Sobre el baúl había un par de osos de peluche, uno marrón y otro rosado. El techo era blanco, con una lámpara colgante justo en el medio.

–Tienes una muy linda habitación. –elogió Shinji– Es considerablemente más grande que la mía.

–Muchas gracias, pero esta es una habitación pequeña, si la comparamos con la de mi mamá.

–Disculpa Asuka, pero… –advirtió señalando las tres estructuras que no conocía– ¿Qué se supone que son esos edificios que tienes por ahí?

–Oh… eso. –contestó la niña con asombro de que no las reconociera y se acercó a ellas para enseñarle– Esta es la Torre Eiffel, este el Arco del Triunfo y este es el Coliseo Romano. –volvió a ver a Shinji para preguntarle– ¿Acaso no ves que son casi idénticas? Claro los colores no son los mismos y las reales no tienen tanta variedad, pero creo que he logrado que la forma sea casi exacta.

–Puedo apreciar, que has hecho un muy buen trabajo y te has esforzado mucho. –contestó el morocho con los hombros caídos y algo de vergüenza es su rostro antes de justificarse– Pero no conozco ni la Torre Eiffel, ni el Arco del Triunfo, ni tampoco el Coliseo Romano.

–Ya veo. –respondió la pelirroja dando un suspiro de alivio– Por un momento creí que no había hecho un buen trabajo.

Ella caminó hacia la repisa llena de libros. Una vez allí, acomodó los escalones para examinar el tercer estante contando desde abajo. Luego de tomar un libro, se dirigió a la mesa para sentarse en una de las sillas y así buscar con comodidad entre sus hojas.

–Ven, acércate, mira aquí.

Él se acercó tímidamente, tomando una de las sillas, colocándola junto a la de Asuka para unirse a ella.

–Esta es la Torre Eiffel. –señaló la niña mientras le enseñaba una foto a Shinji.

El niño observo con atención un momento la imagen que le enseñaban, antes de asentir con la cabeza, entonces ella paso algunas hojas.

–Este es el Arco del Triunfo. –repitió ella ante una nueva imagen.

Nuevamente Shinji repitió sus acciones, mostrando interés en lo que Asuka le instruía.

–Por último, este es el Coliseo Romano. –pronunció la pelirroja con poco entusiasmo.

–¡Sorprendente! ¡Son idénticos! –celebró el ojiazul, completamente asombrado del talento de su nueva amiga y con una gran sonrisa en su rostro– ¡Eres muy hábil!

Shinji no podía creer lo que estaba viendo, no solo era una niña muy linda, sino que también era muy hábil e inteligente. Ella se sonrojó ante su comentario, su mirada de asombro y la gran sonrisa que le ofrecía. Asuka pensó: "es algo lindo, aunque un poco baka". Luego la pequeña respondió al elogio:

–Gracias, me alegra que aprecies mi enorme talento, me tomó algo de tiempo completar cada una. Por un momento me hiciste dudar de mis capacidades, pero sabía que mi madre no me mentía, cuándo dijo que eran réplicas perfectas de las originales.

–Gomen ne. –susurró Shinji bajando la mirada.

–No te disculpes, tú no sabías como eran. Además no has dicho nada malo, al contrario, me has alagado. –reconfortó Asuka con una tierna sonrisa.

La niña se levantó de la silla para dirigirse a su baúl, el cual abrió extrayendo una gran valija. La apoyó en el piso, para luego caminar hasta su cama y tomando el regalo que Shinji le había traído. Se acercó a el niño, para sujetar su mano y conducirlo hacia la caja que dejo en el piso.

–Ven, vamos a abrir el regalo que me has dado –indicó la pelirroja– y acomodemos las piezas en esta valija por color.

–De acuerdo. –concedió Shinji con algo de duda en su voz.

Ella abrió cuidadosamente la caja, tratando de no dañarla y dejando caer el contenido sobre la alfombra. Unas cuantas bolsas de plástico transparente aterrizaron sobre el piso. Al parecer, estaban separados según su forma, la pequeña abrió la valija que había dejado en el piso, para sacar un cajón de esta, que tenía varias divisiones y ponerlo frente a ellos. Luego tomando la valija, la acercó para dejarla detrás del cajón. Está también tenía divisiones dentro de las que había muchos bloques ordenados por color.

–Toma alguna de las bolsas, ábrelas cuidadosamente y retira de a uno cada bloque. –instruyó la niña– Con cuidado de que no se te caigan, podrían perderse en la alfombra. Una vez que terminemos de separarlos por color, iremos a la mesa y veremos qué podemos hacer.

–Muy bien, no te preocupes seré muy cuidadoso. Además soy muy prolijo, siempre ordeno mi habitación y ayudo a mamá con la limpieza. –respondió el niño, esbozando una sonrisa y comenzando con la tarea que su nueva amiga le había encomendado.

Así estuvieron un largo rato, hasta que solo quedó una bolsa. Asuka la tomó para abrirla y cuidadosamente depositarla en el suelo. Entonces comenzaron a sacar piezas de a uno a la vez, para guardarla donde correspondía acorde a su color. En algunas ocasiones, los pequeños buscaban una nueva pieza al mismo tiempo provocando que sus manos se rozaran. Era allí cuándo Shinji ante la duda de ambos, cortésmente le indicaba a la pelirroja que ella tomara la siguiente.

A los 5 minutos terminaron la tarea, guardaron el cajón, para luego cerrar la valija y se dirigieron a la mesa. Dejando la valija en el suelo, ojearon nuevamente el libro, buscando algo para intentar hacer.

Asuka quería algo simple, ya que era la primera vez que Shinji lo intentaría, él estaba entusiasmado con la idea de ayudar a su nueva amiga en su objetivo, pero no se sentía muy confiado de ser realmente de ayuda, ya que tenía miedo de cometer un error. De pronto, la pelirroja supo que era lo que podrían intentar hacer y no sería muy difícil, al contrario, resultaría bastante sencillo. Empezó a pasar las hojas rápidamente, buscando lo que tenía en mente, tras llegar al final del libro, lo cerró solo para volver a empezar desde el principio, y en las primeras hojas lo encontró. Con una gran sonrisa en su rostro, se lo enseñó a Shinji.

–Mira, creo que es ideal para que lo intentemos, ya que nunca lo has hecho antes. ¿Qué te parece?

–Se ve bastante sencillo. ¿No te resultará aburrido? –consultó el pequeño.

–No te preocupes por eso. –respondió la niña– No me aburriré si trabajamos juntos. Además lo terminaremos en poco tiempo. Una vez que te acostumbres, buscaremos algo un poco más difícil y así iremos progresando. –anunció con una gran sonrisa.

Shinji devolvió de igual manera la sonrisa que ella le mostraba, pero con un poco de rubor en sus mejillas.

Así los niños despejaron la mesa para trabajar con comodidad. Asuka había elegido hacer un templo de Grecia, era bastante sencillo, unas cuantas columnas iguales a los lados, una base y un techo simple, nada muy complicado. El interior no era importante, además, ni siquiera ella era capaz de hacer las estatuas con los bloques en una escala tan pequeña. Empezaron por decidir qué colores usarían, lo mejor era blanco y gris para el exterior, si los bloques no alcanzaban usarían otros colores en las partes no visibles.

Comenzaron por la base, tenían que hacer una plataforma con unos tres escalones, eso era muy sencillo, Shinji se encargó del nivel superior, que sería el piso del templo. Asuka hizo el primer y segundo escalón descendiendo, solo el contorno visible, que debía ser blanco o gris. Cuando terminaron, juntaron las dos partes, asegurándose de que encajaran bien, dieron vuelta la base para que el piso quedara hacia abajo y comenzaron con el último nivel, nuevamente solo el contorno. De esta manera, si les faltaban bloques podrían reforzar la estructura con otros de diferentes colores.

Luego siguieron con las columnas, Asuka hizo la primera, para que Shinji la tuviera de ejemplo, en total necesitaban seis columnas para el frente, seis para la parte posterior, y doce para cada lado. Terminaron con bastante rapidez, ya que era algo repetitivo, la niña hizo otras veinte y el niño quince, al final tenían doce columnas blancas y veinticuatro grises. Con cuidado de que no se les desarmaran, las colocaron sobre la base que habían construido previamente, las blancas en el frente y el contra frente, mientras que las grises quedaron a los lados.

Al concluir, los niños comenzaron a hacer dos triángulos, uno para el frente y otro para la parte de atrás, para sostener el techo del templo, uniéndolos por los extremos para colocarlos sobre las columnas. Cuando terminaron, cuidadosamente dieron vuelta el edificio y reforzaron la base con bloques de distintos colores.

–¿Cómo haremos el techo? –consultó Shinji rascándose la cabeza– No tenemos bloques que se puedan acoplar a los triángulos, además los bordes de estos son lisos.

–Oh no te preocupes por eso, ya lo tengo resuelto. –aclaró Asuka con mucha confianza en su voz y sonriendo.

La niña se puso de pie y fue al armario, en uno de los cajones consiguió una lámina de cartón. La comparó con el templo, antes de trazar una línea guía con un lápiz para a acondicionarla. Con ayuda de la mesa, la dobló siguiendo la marca que había hecho previamente.

Posteriormente por medio de unas tijeras, de manera cuidadosa y guiándose por el doblez, la pequeña le dio los toques finales. Con la ayuda de Shinji y orientándose con los triángulos, ejercieron presión para hacer una nueva marca. Entonces realizaron un nuevo pliegue, otra vez, la niña recurrió a las tijeras para cortar el excedente. Cuando estuvo satisfecha con la lámina la ubicó sobre el templo.

–¿Ves? Era fácil –proclamó la pelirroja con orgullo.

–¡Vaya! Ha quedado muy bien– contestó el niño.

–Ven, vamos a mostrarle a nuestras madres, lo que hemos construido juntos, gracias a tu regalo.

Con sumo cuidado tomaron su creación para ir al salón a exhibirla.

–Mütter, Obasan Yui, miren lo que hemos hecho con Shinji.

La niña puso sobre la mesa de té, el pequeño templo. Yui y Kyoko lo observaron detenidamente, la trigueña se sorprendió al verlo, dado que la niña era realmente talentosa.

–Mmm, es un templo antiguo ¿no? –inquirió la madre mirando a su hija.

–Sí, es un templo griego, no es muy elaborado, pero no quería hacer nada complicado, ya que era la primera vez para Shinji. –confirmó Asuka como justificándose.

–¿Lo hicieron ustedes dos? –preguntó lo madre del niño aún sorprendida y con algo de incredulidad de la habilidad de los niños, en especial de su hijo.

–Sí, Asuka me guio y fue bastante sencillo. –intervino Shinji con timidez.

–¡Claro! ¡Te lo dije! –recalcó la niña a Yui– Cada uno colaboró en el proceso. –reiteró con una postura orgullosa y algo de fastidio, mirando a Yui.

–Me han impresionado, sabía que eras inteligente Asuka, pero no creí que lo fueras tanto, como para lograr guiar a mi Shinji, además eres muy hábil.

–Muchas gracias Obasan Yui. –articuló relajándose, con algo de rubor en sus mejillas.

–Bueno ¿Por qué no vuelven a la habitación? Pronto empezaré con la cena y sería bueno, que vayas ordenando las cosas en tu cuarto, más tarde iré a preparar todo para que Shinji duerma allí, Yui dormirá conmigo en mi habitación.

–De acuerdo. –dijeron los niños al unísono, un poco desanimados, por no poder seguir jugando.

Así, Shinji tomó delicadamente el templo en sus manos antes de seguir a Asuka hasta su habitación. Al llegar, lo depositó sobre la mesa y entre los dos, juntaron todos los bloques que habían sobrado o sido descartados por no ser adecuados para formar parte del templo, los guardaron por color en la valija y el cajón.

Al terminar de ordenar los bloques, la niña cerró la valija para la guardarla en el baúl. Volvieron a poner las hojas blancas, los dibujos ordenados uno sobre otro y la lata de lápices de colores sobre la mesa. Asuka se giró hacia el niño para consultarle:

–¿Dónde deberíamos dejar el templo?

–Mmm, no lo sé. ¿Qué tal si reacomodamos tus otros monumentos y los ordenamos para que los cuatro sean visibles y no oculten a otro? –sugirió Shinji en respuesta.

Los monumentos de Asuka, estaban uno al lado del otro, formando una línea.

–Es una buena idea, –contestó ella– no me parece bien solo seguir alineándolos uno junto al otro.

La pequeña tomó el Arco del Triunfo para dejarlo a un costado, colocando la Torre Eiffel al lado del Coliseo Romano, estos últimos quedaron delante del baúl, dejando un espacio prudente para poder acceder al mismo, sin que hubiera posibilidad de golpear los monumentos. Por su parte, Shinji puso el templo delante de la Torre y el Arco al lado de este, delante del Coliseo.

–¿Te parece bien así? –interrogó el morocho.

–Mmm, creo que mejor los ponemos al revés. El Arco es algo más alto que el templo, me parece que así se verán mejor, ya que la Torre es el más alto de todos.

–Sí, tienes toda la razón, así se ve mucho mejor. –dijo el niño elogiando el nuevo orden establecido por Asuka.

Ambos se sonrieron mutuamente y en ese momento, Yui entró por la puerta para llamarlos a la mesa.

–¡Oh mira lo que tenemos aquí! Es una habitación muy linda Asuka. –dijo la trigueña una vez dentro del cuarto.

Antes de que la niña respondiera, la mujer se acercó a los monumentos hechos de bloques para observar detenidamente los tres que no había visto.

–¡Guau! ¡Realmente eres muy habilidosa Asuka! –esbozó la ojiverde con asombro en su rostro– Has hecho unas replicas muy detalladas de la Torre Eiffel, el Arco del Triunfo y el Coliseo Romano, sobre todo, teniendo en cuenta que las hiciste con bloques de juguete.

–Muchas gracias Obasan Yui. –respondió muy sonrojada y mirando sus pies, luego sacudió la cabeza para cambiar de actitud– ¡Es natural que sea capaz de hacer esto! Después de todo. ¡Soy la Gran Asuka Langley Sohryu! –proclamó, esta vez parándose de manera muy orgullosa.

Yui se rió de lo orgullosa que era la niña y cómo le recordaba a Kyoko, después de todo, la manzana no cae muy lejos del árbol. Shinji se encogió ligeramente de hombros, pero sin apartar la vista de Asuka, estaba fascinado con la confianza que ella mostraba.

Luego de esto, los niños fueron a lavarse las manos para cenar. Tras ello, los tres se dirigieron al salón.


Kyoko había preparado un plato de Spätzlets con salsa Boloñesa para la cena. La trigueña y la rubia, se sentaron mirando hacia el umbral de un lado de la mesa y los niños en frente de sus madres. La cena fue tranquila, aunque Shinji dudó un poco a la hora de comer, al ver un tenedor entre los cubiertos, dado que estaba más acostumbrado a los palillos. Por fortuna para él, podía usar una cuchara, lo que simplificó las cosas.

Una vez todos terminaron sus platos y quedaron satisfechos, Kyoko preparó un poco de té mientras Yui servía el postre que había preparado, Dorayaki. Era la primera vez que Asuka lo probaba, ya que su madre rara vez preparaba comida japonesa, era más fácil conseguir los ingredientes para recetas locales. La niña miró a Shinji, que lo comía con entusiasmo y no dudó en probarlo. El rostro de la pequeña se le ilumino ante el sabor, era muy dulce, pero no al punto de ser empalagoso, resultó ser bastante balanceado, gracias a la masa que contrastaba un poco con el dulce del relleno.

Cuando todos terminaron con el postre y se acabó el té, la trigueña junto a los niños se encaminaron a la habitación de la pelirroja, mientras la rubia iba por un futón y una almohada para el morocho. Ambas madres prepararon el futón para el pequeño a solo unos pasos de la cama de la niña. Posteriormente, Kyoko arropó a Asuka y Yui hizo lo propio con Shinji, besaron a sus hijos en la frente antes de retirarse de la habitación deseándoles dulces sueños y dejando la puerta ligeramente arrimada.

–¿Qué tal la pasaste en tu primer día en Alemania, Shinji? –consultó la ojiazul.

–Muy bien, gracias a tu compañía. –elogió en respuesta, provocando que un ligero rubor se formara en sus mejillas.

–Me alegra que pienses así y reconozcas mi esfuerzo por hacerte sentir bienvenido. –señaló Asuka con orgullo y ligeramente ruborizada.

–Por supuesto, te agradezco por tus atenciones, me divertí mucho contigo, deseo que mañana también nos divirtamos juntos.

–Seguramente lo haremos, siempre que sigas mis indicaciones, no olvides que estamos en mi casa y sé cómo podemos divertirnos. Bueno, será mejor que vayamos a dormir, mañana será un largo día, tal vez salgamos de paseo con mamá, ya que se tomará unos días de descanso.

–Seguiré tus indicaciones, me alegro de haberte conocido Asuka. –dijo más ruborizado.

–Yo también estoy muy contenta de haberte conocido Shinji. –correspondió el elogio un poco más ruborizada– Buenas noches, que descanses.

–Que descanses, dulces sueños.

De esta forma, los niños se durmieron, al menos por unas horas, hasta que Shinji se despertó un poco sobresaltado, algo desorientado y sollozando, al no reconocer el lugar donde se encontraba. Asuka dejó de dormir al oír su llanto, fue la primera en notarlo dado que estaba al lado. De forma rápida la niña se despojó de las cobijas, bajando de la cama para sentarse a su lado y procedió a abrazarlo para tranquilizarlo.

–Tranquilo, estoy aquí contigo. –señaló Asuka con preocupación en su rostro– ¿Qué es lo que pasa? ¿Por qué lloras?

–¿Asuka? –consultó Shinji al verla, mientras se quitaba las lágrimas con el dorso de la mano– Gomen, no quise despertarte, es que tuve una pesadilla y olvidé dónde estaba, me sentí solo y creo que... extraño un poco mi hogar. –agregó visiblemente afligido.

–Ah no te preocupes, y ya te dije que no te disculpes cuando no has hecho nada malo o no tienes la culpa baka. –lo reprendió de manera ya afectiva– Es normal llorar por una pesadilla, a mí también me pasa de vez en cuando, y es razonable que extrañes tu hogar.

–Gracias Asuka, me siento mejor ahora. –retribuyó el niño con una leve sonrisa.

–¿Quieres dormir conmigo? –ofreció ella con un ligero rubor en toda su cara– Así no te sentirás solo.

–Creo que… –dijo el morocho dudando un poco– …eso me gustaría. –concluyó notoriamente ruborizado.

–Ven, mejor dormimos en mi cama, creo que será más cómodo para los dos, es algo más grande que el futón.

–De acuerdo, vamos.

Los niños se introdujeron en la cama, tras arroparse bien, se tomaron de la mano. Nunca se percataron de que Yui los estuvo observando desde la puerta, y decidió no intervenir, al notar que Asuka fue capaz de resolver la situación rápidamente, "esta niña no deja de sorprenderme" pensó para sí misma. Se quedó un momento, hasta notar que los niños se habían dormido nuevamente. Al volver a la habitación de Kyoko le contó lo sucedido.

–Realmente tienes una hija maravillosa. –halagó Yui.

–Gracias, y Shinji no se queda atrás, es muy tranquilo y tierno, la verdad es muy dulce. –correspondió la rubia– Creo que podrían hacer una buena pareja en el futuro. Asuka parece estar bastante feliz en su compañía.

–Gracias, yo también creo que no serían una mala pareja. Me parece que se complementarían muy bien, dadas sus personalidades.

Ambas asintieron a la idea y se fueron a dormir tranquilamente, el resto de la noche transcurrió sin ningún otro incidente. Los cuatro ocupantes de la casa descansaron plácidamente, los niños también mostraron una sonrisa en sus rostros mientras soñaban, debido a la compañía y cercanía de su nuevo amigo.


A la mañana siguiente, las primeras en despertar fueron Kyoko y Yui, mientras que, en el cuarto de los niños, solo Shinji se despertó, a Asuka le gustaba mucho dormir, su madre siempre debía despertarla para que se levantara. Con mucho cuidado y de forma muy lenta el niño soltó la mano de la niña para evitar despertarla, a pesar de sus esfuerzos ella abrió ligeramente los ojos.

–Buenos días ¿Ya te vas a levantar? –cuestionó Asuka algo adormilada, pero con una ligera y gentil sonrisa.

–¡Buenos días Asuka! –respondió a la vez que sonreía ampliamente para ella– Solo voy a ir al baño y vuelvo, puedes seguir durmiendo si quieres. Nuevamente gracias por lo de anoche.

–Ni lo menciones, espero que, si lo necesito, hagas lo mismo por mí algún día. Voy a seguir durmiendo un poco más, mamá nos llamara cuando esté listo el desayuno.

–De acuerdo, regresaré en un momento.

La niña cerró sus ojos para volver al mundo de los sueños. Shinji se dirigió al baño encontrándose en el camino con su madre y Kyoko.

–Buenos días hijo. –saludó Yui– ¿Pudiste dormir bien?

–Buenos días Okāsan, buenos días Obasan Kyoko. –respondió Shinji– Sí, dormí bastante bien, pero me desperté un poco desorientado durante la noche y Asuka me ayudó.

–Buenos días Shinji. –saludó Kyoko– Me alegro que te haya asistido.

–¿Qué te parece si después de que salgas del baño me ayudas a preparar el desayuno como agradecimiento para Asuka? –le sugirió la ojiverde al niño.

–Me parece muy bien, en un momento bajo.

–Te espero en la cocina, vamos Kyoko. –indicó la trigueña.

–¿Shinji sabes cocinar? –consultó la rubia.

–Sí algunas cosas, mamá me ha enseñado, siempre la ayudo en casa.

–¡Mira nada más! Parece que tú también tienes tus talentos ocultos. Estoy ansiosa por probar lo que preparan.

–Espero no desilusionarte Obasan Kyoko. –contestó el ojiazul un poco sonrojado.

Las mujeres bajaron a la cocina y al cabo de unos minutos, Shinji se reunió con ellas.

–¿Tienes algo en mente Shinji? De lo que te gustaría preparar. –indagó su madre.

–¿Qué tal si hacemos unos panqueques? –ofreció el niño– Les podemos poner cualquier relleno adentro.

–Claro, es una gran idea, te alcanzaré los ingredientes y tú te encargarás de todo. Kyoko y yo veremos qué es lo que hay disponible para rellenarlos.

Yui le dio un bol, un batidor, algunos huevos, leche y harina, a la vez que Kyoko ponía a calentar una sartén y un poco de agua para el café.

–¿Te gustaría un poco de Chocolate caliente Shinji? –invitó Kyoko– Para acompañar los panqueques.

–Claro, eso suena bien. Ya terminé con la mezcla.

–La sartén ya está lista, puedes ir empezando mientras nosotras aprontamos la mesa. ¿Me prestas una silla Kyoko?

–Espera, tengo unos escalones, que Shinji podría usar para acercarse a la estufa.

La rubia fue por los escalones y los colocó frente a la estufa para que Shinji pudiera trabajar con comodidad. Una vez posicionado, él puso manos a la obra.

Tras unos minutos, el pequeño tenía lista una gran pila de panqueques en una bandeja, la rubia guardó el sobrante de la mezcla en la heladera. Yui colocó la bandeja en el centro de la mesa, alrededor pusieron varios pocillos, que contenían todo tipo de cremas para untar en los panqueques, mermeladas, queso crema, un poco de fiambre y algunos frutos rojos.

–Deberías ir tú a despertar a mi Kleiner Engel. –sugirió Kyoko mirando a Shinji– Mientras, nosotras terminaremos de preparar nuestro café y el chocolate caliente para ustedes.

Con esto el niño se dirigió a la habitación de Asuka.


Al entrar a la habitación, Shinji se acercó a la cama, colocando su mano sobre los hombros de la niña delicadamente, intentando despertarla, pero sin sobresaltarla o asustarla.

–Asuka-chan, despierta, el desayuno ya está listo. –llamó el niño con una voz suave y dulce.

–Mmm, solo unos minutos más por favor. –suplicó la pelirroja medio dormida.

–Vamos Asuka, si no te apuras se enfriará.

–Mmm, Shinji. ¿Por qué me estas llamando tú? Siempre lo hace mamá.

–Ella me dijo que lo hiciera yo.

Asuka se desperezó un poco, tras frotarse los ojos y se levantó para ir al baño.

Luego se reunió con Shinji en la puerta y juntos bajaron a la cocina.


Los ojos de la pelirroja se abrieron de sorpresa al ver la mesa tan repleta, lo que más llamó su atención fueron los panqueques y el olor que provenía de ellos. Era raro que los comieran en el desayuno, a Kyoko nunca le quedan bien, si no se le quemaban, le quedaban semi-crudos.

–¡Buenos días Mütter! ¡Buenos días Obasan Yui! ¿Quién hizo los panqueques? –preguntó Asuka.

–¡Buenos días Asuka! –saludó Yui.

–¡Guten morgen mein Kleiner Engel! Si buscas al responsable de los panqueques, lo tienes a tú lado. –respondió la rubia.

La pequeña se giró para mirar a Shinji con sorpresa.

–¡Tú! ¡Eso es algo admirable! –exclamó la ojiazul sorprendida– No me dijiste que sabías cocinar. ¡Me muero por probarlos! ¡Muchas gracias Shinji!

–Espero que te gusten, es mi manera de agradecerte, por lo que hiciste por mí anoche. –ofreció el pequeño algo ruborizado.

–Gracias, no era necesario. –reconoció Asuka también ruborizada por la atención de su amigo.

Todos se sentaron a la mesa, Yui sirvió el chocolate para los niños antes de poner un panqueque en cada plato, mientras Kyoko servía el café.

–¡Está delicioso Shinji! Eres muy bueno, me encantaría probarlos a menudo mientras estés aquí. –proclamó la niña con una gran sonrisa en su cara.

–Me alegro que te hayan gustado. Y no me molestaría hacerlos todas las mañanas, si nadie se opone. –respondió el niño y sonrió ruborizadamente.

–Quedó suficiente para otra tanda como esta o tal vez un poco más y a mí también me gustaría, pero tal vez no todos los días, sino, nos malacostumbraríamos y podríamos terminar reteniéndote aquí con nosotras. –bromeó Kyoko mientras le guiñaba un ojo a su amiga antes de anunciar– Bueno, después de que terminen de desayunar cámbiense, he planeado una sorpresa para hoy.

Los niños sonrieron emocionados, terminaron de desayunar y fueron a cambiarse.

Al cabo de un rato, todos se subieron al auto y dejaron la casa.


Notas Aclaratorias:

Gomen ne: pedido de disculpas de manera un poco formal en japonés.

Gomen: "Perdón" en japonés.

Mütter: "madre" en alemán.

Spätzlets: un tipo de pasta alemana con forma de gota.

Dorayaki: una especie de sándwich o pan relleno con una crema dulce a base de una legumbre japonesa.

Futón: es lo que suelen usar los japoneses para dormir directamente en el piso, se asemeja a una bolsa de dormir o un acolchado.

Okāsan: "Madre" en japonés.

Kleiner Engel: "Pequeño Ángel" en alemán.


Nota Final:

Las Notas Aclaratorias pueden ser obvias para algunos, pero siempre se suma gente nueva que no conoce muchas de estas expresiones, yo desconocía algunas antes de escribir esto, otros simplemente no consumen anime en japones. Si ven algún error en ellas no duden en decirme en los reviews, dadas mis limitaciones, la mayor fuente de estas es el Traductor de Google y ya saben que puede fallar, lo mismo si creen que abuso de las líneas divisoras.

La mención de la Torre Eiffel bien puede haber sido un plagio por parte de Anno, o lo que es más probable una simple coincidencia, porque este capítulo lo escribí ya hace casi un año, mucho antes de que saliera el adelanto de Rebuild 3.0 + 1.0.

Ahora sí la mecánica de publicación, será de un capítulo cada dos semanas, a menos que vea interés de su parte con Favorites, Follows y Reviews. Deberían comentar, ya tengo listo hasta el capítulo 4, el resto en revisión.

Aún necesito de su colaboración con una canción de cumpleaños en japones. Me la pueden hacer llegar por MP y claro recibirán el crédito por ella como corresponde. Tienen tiempo para colaborar en eso hasta el capítulo 10, dado que la necesito para el 11.

Sin más que decir espero que hallan disfrutado de este capítulo así como yo lo hice al escribirlo.

Atentamente Arroba5.


Agradecimientos:

Un especial agradecimiento a mi Beta Principal "Ground Spirit Minerva", gracias a ella pueden leer esto sin faltas de ortografía u errores gramaticales. Además autora del cover con el que esta historia se ilustra. No duden en buscarla en Google y aquí en fanfiction u/1987526/Ground-Spirit-Minerva y darle una oportunidad a sus historias, además de pasar por su deviantart: /groundspiritminerva

En segundo lugar agradezco también el apoyo y aliento de mi otro beta "aniber-estrada", y recomiendo sus historias las cuales pueden encontrar también aquí en u/6349482/aniber-estrada

Por cierto, si encuentran errores de ortografía o gramática que no estén dentro del Capítulo eso es 100% mi responsabilidad. En cuanto a los otros nadie es perfecto y se pueden deber a alguna corrección realizada sin supervisión de los Beta.