¡Maldición!

Loki se torturaba mentalmente una y otra vez.

Había aceptado ser el padrino de esa puñetera boda. Peroal final Thor, como buen hermano, sabiendo lo duro que todo eso era para Loki le había rogado a Steve que lo eligiera como su padrino. Loki había suspirando agradecido cuando el rubio había pedido su opinión y posteriormente aceptado.

Había recibido una llamada de su hermano, contándole lo que había ocurrido.

Ese era el motivo por el cual ahora corría como loco a la iglesia, maldiciendo una y mil veces al maldito enano de Stark.

El dios se teletransportó cerca, pero aunque pensó en hacer una entrada dramática, pensó que Steve no estaría de humor para eso, así que hizo su arribo a un callejón, a dos calles de la iglesia, subió corriendo los escalones y atravesó las puertas de madera en cuestión de segundos.

Thor, Natasha, Barton, Barnes, Wilson, Wanda, Lang, Von Doom y Richards estaban allí, apiñados en una apartada esquina, hablando en susurros.

Podía ver la furia en los movimientos de la pelirroja, su marido trataba de calmarla, aunque James también lucia sombrío.

Las miradas se dirigieron a él en cuanto entró, pero a Loki ellos no le importaban nada.

Steve estaba allí, en una de las bancas principales, con la cabeza entre las manos.

—¿Rogers?

La iglesia estaba llena de flores para la boda, agregando limón a la herida. Se acercó al rubio y escuchó su llanto roto y quedó.

—¿Steve?

—Me engaño,– dijo Steve en voz baja. —Tony me… va a tener un hijo con Pepper… ella lo gritó aquí en plena boda. Tendrán una hija.

El Dios suspiró y se sentó junto a su amigo.

—Sabía que era un enano imbécil, pero no pensé ... lo siento mucho, Steve. —Vámonos de aquí. Te llevo a comer, ¿qué te parece? Podemos hablar, no tienes que quedarte en este miserable lugar.

El rubio no asintió, per tampoco se opuso. Loki lo arrastró con él, lanzando una mirada de advertencia al grupo.

Cuando Steve estuviera listo sería él quien los buscará, ahora aunque eran sus amigos y familia. No era el momento.

Salieron juntos de la iglesia, caminaron lentamente por la calle.

Loki no sabía que decir, ¿qué se le dice a alguien que le han roto el alma y humillado de esa manera? Nada iba a hacerlo sentir mejor.

—¿Recuerdas lo que me dijiste cuando Odín me exilio aquí?

Steve lo miró sin comprender.

—Dijiste que tú ibas a creer en una segunda oportunidad para mí. Qué el tiempo me enseñaría que no todo es blanco o negro. Sé que ahora para ti, todo es oscuridad. Pero Stark no es el fina. De los dos, el perdió más.

—¿Lo crees realmente?– los ojos azules escudriñaron los verdes.

—Sabes que Stark nunca me gustó. Es idiota, inmaduro, no sabe lo que quiere y se merece a una zorra como Virginia Potts.

Steve sonrió al ver cómo el jotun decía aquello con total seriedad y convicción.

—¿Te acuerdas la vez que patinamos en hielo?– cambio bruscamente la conversación.

Steve sonrió.

—Nunca logramos patinar. Suponía que deberías saber… bueno… tú sabes…

—Sí, sí… porque soy un gigante de hielo, eso debería aplicar como racismo, Rogers– se burló Loki haciendo al capitán a avergonzarse.

—Me asusté cuando el hielo se rompió y caíste al lago.– dijo Steve de nuevo serio.

—Y tú como todo príncipe azul, te arrojaste a rescatarme… aún sabiendo que era un Dios y no me iba a pasar nada.

—Pensé que podrías morir.

—¿Y te asustó que Thor usará su martillo en tu cabeza?– Loki enarcó una ceja.

—¡No sabes nadar!– dijo Steve, mirando al Dios, horrorizado.

Loki resopló.

—No iba a morir, Steve. De cualquier manera. Nadie había hecho algo así por mí…

—Thor…

—Es mi hermano, adoptivo, pero hermano. Pero él al igual que todos cree que soy peligroso. Y lo soy desde luego. Pero ese es el punto. Ni Thor, ni nadie haría lo que tú.

—Eres uno de mis mejores amigos– Steve le dio una palmada en el hombro.

Loki sonrió con amargura, eso era un buen amigo para la única persona de la que se había enamorado.

Steve Rogers era diferente de todos los hombres de Midgard, era gentil y amable, siempre daba una sonrisa a pesar de estar hecho polvo por alguna misión. Era educado y a pesar de ser quien era decía "por favor" y "gracias."

Al entrenar, era bueno, a pesar de que siempre lo dejan con el culo en el suelo. Lo ayudaba a adaptarse.

Fue duro, el tuerto de Odín sabía lo duro que había sido y lo mucho que había odiado ese lugar.

Todos esperaban que hiciera cosas básicamente fáciles para ellos, como cocinar, limpiar o lavar su ropa… él que era un príncipe en su mundo.

Fue solamente Steve el que sintió pena por él.

Fue Steve quien uso el extinguidor cuando quemó la cocina, quien lo ayudó a secar después de inundar el cuarto de lavado o quién tiró la bomba química que hizo al mezclar los productos de limpieza.

Fue paciente, le enseñó una y otra vez sin burlas o quejas.

Por eso odio a Stark cuando los vio besarse apasionadamente. Odio al maldito enano cuando arrastraba a Steve a su habitación o cuando lo veía susurrarle cosas al oído.

Y ahora quería destrozar su ridícula sonrisa, golpear ese miserable rostro de idiota que ponía para convencer a todos de que era una persona genial y ocurrente.

Loki no se dejó engañar, desde luego que no. Él al igual que Stark uso máscaras toda su vida.

Pero a diferencia de las del castaño, las de Loki eran de frialdad y seguridad.

Las de Stark eran de infelicidad y mojigatería, quería manipular a los demás por medio de su vida atormentada. Stark se creía el centro del mundo y que sólo él sufría.