Loki fue arrastrado a una habitación por Steve Rogers, mientras la ropa desaparecía lentamente de su cuerpo.

Steve daba buena cuenta de la suave piel del Dios, mientras jadeos y gemidos eran mezclados de manera melodiosa.

Siguió bajando por su cuello mordiendo y marcando con sus dientes la suave piel.

—Eso dejara marca– dijo Loki, aunque no le importaba en lo más mínimo.

—No es como que me importe mucho– dijo torciendo el gesto, así Fandral y todo aquel que quisiera aspirar a poner una mano sobre Loki, sabrían que él tenía el derecho de romper les la cara.

Steve sonrió bajando por su pálido pecho hasta morder sus pezones.

—Ah...– gemía Loki bajito —Sigue ya no juegues conmigo– realmente estaba desesperado.

El capitán bajo hasta el miembro semi erecto y comenzó a acariciarlo con la lengua enrollándolo y recorriéndolo de arriba a abajo.

Cuando de golpe lo metió en su boca haciendo una ligera succión lo que le arranco un gemido profundo a Loki que se retorció de deseo.

Pero Steve seguía torturándolo con una lentitud parsimoniosa metiendo y sacando su miembro de la boca mientras sus manos acariciaban los cremosos glúteos del Dios.

Estuvo así hasta que lo sintió correrse en su boca.

Lamió sus labios después de tragar ese cálido liquido.

—Delicioso.– dijo con una sonrisa lujuriosa.

Loki se sonrojo violentamente pues no esperaba ese descaro de parte de Rogers.

Abrió más las piernas del pelinegro y con la lengua penetro su rosácea entrada, la lamió y jugó un poco con ella sentía como Loki palpitaba de deseo y desde luego podía ser un súper soldado y un poderoso Avenger, pero deseaba sobre manera el lujurioso y caliente cuerpo de ese Dios Asgardiano que le había poblado los sueños hace tiempo.

Deseaba entrar en aquel cuerpo maravilloso, su miembro estaba ansioso por aquella entrada que lo tragaba por completo.

Entró en él de una estocada certera.

Un gritillo de dolor y placer se escapo de los preciosos labios.

Loki se aferro a la ancha espalda del rubio, clavando sus uñas.

Sin salir de él lo tomó de la cintura, Loki lo envolvió con sus piernas profundizando las embestidas.

Sus gemidos acalorados sólo hacían poner más duro al dragón.

—Más... ah...dame mas duro... Steve... Ah...

Ya no podía pensar con lógica. Cuando Loki se descontrolaba de aquella manera. Steve, podría acostumbrarse a ello y adorarlo con locura.

Acariciando su miembro al ritmo de las embestidas, lo masturbó mientras lo besaba.

Salió de él y Loki gruño molesto a lo que Steve sonrió, lo puso boca abajo y colocó su miembro de nuevo en su entrada ya bastante dilatada y de un empujón entró de nuevo en el hermoso Dios de ojos verdes, este mordió una almohada para acallar los gemidos...

Lo tomó de su suave cabello negro y lo besó con brusquedad.

—Quiero oírte gemir– le dijo arremetiendo con mayor brusquedad.

—Ahhh...– gimió largo cuando comenzó a masturbarlo de nuevo.

Lo sintió apretar más su miembro cuando llego al orgasmo y se corrió de nuevo entre los dedos de su amante mientras este lo hacia unas estocadas después en su interior.

—Aun no te salgas– le dijo Loki, después de todo… buscaban un bebé.

Steve lo acomodo en la cama cumpliendo lo que deseaba, porque Loki era lo que él mismo necesitaba para ser feliz.

Tony miró su reloj de pulsera, se le había hecho tarde ya que la mocosa, hija de Pepper se había colado a su coche, la pequeña rata tenía tres años, ¿Cómo podía ser tan irritante?

—Quiero una rosquilla– chillo Morgan.

—Debiste quedarte con la inútil de la nana– dijo Tony bajando frente a una tienda de muebles para bebé. —Pepper no me interesa si estás con Obama, ven por tu mocosa o te juro que la dejaré en la acera.– le gritaba Tony al teléfono.

—Eres un bruto, idiota… también es tu hija y yo no tengo tiempo, llama a la nana.– respondió la rubia colgando el teléfono.

—Yo te lo advertí– bufó molesto, con unas copas ya encima no era que pensará claramente.

Así que puso a la niña sobre la acera, ya había subido a su coche cuando lo vio.

¡Steve!

Después de esos años echándole de menos volvía a verlo, tan alto y más guapo de como lo recordaba.

Bajo de manera veloz a su lado sin importarle que Morgan estuviera sola y llorando.

—¡Steve!– llamó y el rubio levantó la mirada.

—¿Tony?

La mirada azul era cálida y limpia, en ella ya no había tristeza, ni desesperación como la última vez que lo había visto.

—Hola, me da tanto gusto encontrarte…– dijo el castaño acercándose más al rubio que frunció el ceño y regreso la mirada al local del que acababa de salir.

—No pensé que te vería de nuevo, Tony– dijo con tranquilidad.

—Es el destino probablemente. Tú y yo nacimos para estar juntos– le guiño un ojo con coquetería.

Steve sonrió suavemente, aquel gesto tan conocido ya no le provocaba absolutamente nada.

—Steve… lo que pasó…

—No importa.– se encogió de hombros —No estaba destinado a ser, Tony.

—¿Aún me odias?– preguntó con tristeza.

—No, Tony. Odiarte significa que aún siento algo por ti u ya no es así.– dijo Steve tranquilo.

—Steve, sé que solo quieres lastimarme por lo que te hice… pero...

La puerta de la tienda se abrió y de nuevo.

—Enviaran la cuna el sábado…– Loki se interrumpió al ver a Stark.

Pero si el Dios estaba asombrado, el genio lo estaba más. Loki lucia una enorme panza de embarazo y de inmediato Steve le dio el brazo de inmediato mientras Tony seguía en shock.

—¿Estás seguro de que no es mucho esfuerzo?

—Estoy bien– dijo secamente, poniendo una mano en su vientre redondo.

—No quiero que te agotes innecesariamente, amor.

—Si esos midgardianos no fueran unos inútiles, no tendría que venir aquí yo mismo.

—Todo estará bien, Loki. Nuestro hijo…

—¿Van a tener un hijo?– Tony por fin salió de su estupor y notó las alianzas en las manos del rubio y Loki.

—Estamos casados y esperamos nuestro primer hijo, Tony– dijo Steve con orgullo.

Loki sonrió suavemente al darse cuenta que lo decía como si hablara con un viejo conocido y no el hombre que le había roto el corazón.

Loki a veces envidiaba la capacidad de su esposo para no guardar rencor. Fue hasta que Loki se dio cuenta de la niña que caminaba en la acera, peligrosamente cerca de la orilla que se separó.

Le daría un poco de espacio a Steve para que lidiará con esto, después de todo, Tony Stark ya no representaba una amenaza, ni para él, ni para su familia.

Alejó a la niña del tráfico y la observó, la niña seguía llorando, así que la silencio con magia, podía haberse ablandado un poco debido a su esposo, pero seguía siendo un Dios, y los chillidos de la niña lo iban a desquiciar.

Al ver que ya no salía nada de su boca la niña cesó el llanto.

—¿Dónde está tu madre?– dijo Loki.

La niña negó.

—¿Con quién estás?

Señaló a Tony.

*¿Por qué no me sorprende?* pensó Loki rodando los ojos.

La niña no se parecía a Stark, ni tampoco a la insulsa de Potts. Era pelinegra y tenía una leve firma mágica, ya la había sentido antes cuando conoció al supremo.

Pero ese no era asunto suyo, aunque le pondría un ligero disparador de alerta que sentiría Strange, porque por lo visto ni a la zorra, ni al inepto les importaba mucho la pequeña.

Vio a Steve negar con cansancio y mejor se acercó de nuevo o su esposo querido le terminaría por dar un golpe a Stark.

—Creo que esto es tuyo– dijo Loki dándole a la chiquilla —Y esto es mío– tomó el brazo de Steve, mientras caminaban por la acera.

Tony vio con tristeza como Steve Rogers sonreía cálidamente mientras besaba la frente de la diva. Al final lo que Loki le dijo aquel día en la Torre se cumplió.

Steve había sanado y amaba de nuevo, amaba, era amado y tenía un final feliz, mientras él… solo tenía peleas, amargura y una niña que ni siquiera sabía si era suya… y no tenía el valor de averiguar, porque si era verdad sus sospechas, entonces había perdido todo por absolutamente nada.

Tiempo después…

Steve prepara la parrilla en su jardín, mientras, Nat y María, acaparaba a los gemelos, Loki leía en una silla en el jardín, mientras Thor, Bucky y Wilson le ayudaban a Steve con la parrillada.

Los demás estaban dispersos en diferentes pláticas y bromas, mientras todo era risas y felicidad.

Loki levantó la mirada y vio con satisfacción todo lo que era suyo, amigos, familia, Steve, Johnny y Danny, su esposo e hijos respectivamente… si bien no había conquistado Midgar, no era rey y dictador de está, tenía cosas mucho más valiosas.

Era feliz y eso no hubiera ocurrido, sin ese rubio amable y dulce que siempre lo miraba con amor.

—¿En que piensas?– Steve beso sus labios.

—En lo bueno que fui al no destruir este lugar. Merezco un premio.

Steve Rogers rodó los ojos y volvió a besar a su amado esposo, prefería no volver a discutir la definición de "bondad" de Loki.

—Oye cap, podrías volver a la carne– dijo Bucky —Puede que tú te alimentes de amor, pero yo necesito comida.

El rubio soltó una carcajada y se separó antes de que Loly hechizará a su mejor amigo por matar el romance.

Después de todo esa y todas las noches de su vida le demostraría a Loki lo mucho que le amaba por darle una hermosa y perfecta vida.

Loki y sus hijos, sus amigos y esa paz eran su "felices para siempre…"