Disclaimer: Love Live y sus respectivos personajes pertenecen a su respectivo autor+

Disclaimer 2: Star Wars. Catalyst: Una historia de Rogue One pertence a su autor James Luceno

¡Hola a todos y todas!

En serio me disculpo porque esta vez se me ha ido la mano con el tiempo de desaparición, y aunque suene raro, esta vez he decidido aparecerme en otra historia, por favor lean, y espero que disfurten leyéndola tanto como yo disfrute escribiéndola.

Catálisis

Por más de tres años, la guerra civil por la separación de las prefecturas ha sacudido a Japón. Ahora, con el proyecto secreto del Imperio del Japón, el fin de la guerra es inminente, pero más allá del amanecer de esperanza y de paz, la noche más oscura comienza a deslumbrarse.

Parte 1: Los tiempos de la guerra

1

Presión

—¿Qué pasaría si…?

Fue lo único que logró decir la doctora Hanayo Koizumi antes de quedar hundida dentro de si misma, dando pasos en silencio y caminando en círculos alrededor de la sala de simulación. Sus manos, antes bien colocadas en la holocomputadora de la sala, pasaron a estar en su mentón y su mirada se perdió. Su fragmento de pregunta parecía florar en el aire, igual que los números en el campo de la computadora. Sus compañeros de trabajo también se quedaron en suspenso, y dejaron lo que estaban haciendo para mirarla, en espera del segundo pedazo de la oración. Su compañera de investigación, Shizuku, rompió el embarazoso y espeso silencio:

—¿Se te ocurrió algo nuevo Hanayo? ¿Deberíamos retrasar el examen para ver?

Hanayo no la escuchó, o no pareció importarle responder. De su recorrido cíclico se mantuvo inerte durante un momento, con la mirada fija en todo, pero al mismo tiempo perdida en nada. Después, reanudo el ciclo, comenzando de nuevo con las vueltas alrededor de la sala.

Un hombre de cabello ralo y ojos azules replicó a la anterior.

—Nop, la hemos perdido.

Desde el otro lado, se escuchó la voz grave de Mako

—Cállate, ¿no ves que está pensando?

La postura de Hanayo en ese momento no podía ser más acertada al comentario del anterior. Estaba con la cabeza baja, los labios entreabiertos y los brazos cruzados en su pecho, que se contraía lentamente tras su pausada respiración, como si estuviese materializando algo, la nueva idea quizá.

Hanayo medía menos de 1.60, de caderas anchas y un poco por encima de su peso, tal vez debido a que había pasado la mayoría de sus tres años inmersa en contemplación y reflexión, donde su único ejercicio era arrastrar la silla de un lado a otro de la sala y mover la pluma para escribir todos sus pensamientos en lo que fuese que tuviera la mano. Su corto cabello dorado caía en hebras sueltas sobre su frente que la hacían verse tierna de día, aunque desmarañada de noche.

Rin se puso de pie y caminó tranquilamente hacia ella

—¿Qué pasaría si qué?—le preguntó ella con paciencia, para que quisiera responderle

Todos en la sala de simulación pensaron que era buena señal que Hanayo se llevase la mano a los labios y los tocara con la punta de sus dedos, en vez de contestar.

—Ya casi lo tiene nya—dijo Rin, emocionada. Le encantaba cuando Hanayo se metía tan profundamente en sus pensamientos que desaparecía del mundo; se perdía en su propia galaxia, a donde nadie podía seguirla.

Rin era solo unos escasos centímetros más alta que ella. Tenía los ojos de un energético tono verduzco y el pelo color jengibre corto hasta por encima de sus hombros. Su fleco cubría por completo su frente, y sus cejas eran arqueadas. Tenía la boca ligeramente curveada hacia abajo, lo cual le daba un aspecto un poco sombrío que nada tenía que ver con su forma de ser alegre y enérgica. Se había casado con Hanayo en la ciudad de Tokio hacía casi diez años. Ella y su esposa eran igual de atractivas, a pesar de sus defectos, con cuerpo cincelado tras décadas de exploración en lugares remotos del país y más allá. Aunque traí puesto un suéter enorme y pantalones holgados, ni siquiera se veía mal cuando decidió rematar con una de esas diademas con orejas de gato.

Eran las únicas que habían estado en el centro del país en el grupo de investigación. Pero estaban muy alejadas de la capital y aún más del conflicto que en ella abundaba entre la República y la Confederación de Prefecturas Independientes, los famosos separatistas. Los tres investigadores con los que habían vivido los últimos cuatro meses tenían todos ese mismo aspecto provincial de su prefectura. Para empezar, todos eran mucho más altos que la pareja, incluso Shizuku, que era baja para su promedio. Hanayo y Rin conversaban con ellos con facilidad, pues habían aprendido a comprender el dialecto y combinarlo con el japonés típico de la capital. Rin tenía buen oído para imitar, a ella le iba un poco mejor que a Hanayo en la comunicación.

Rin estuvo a punto de interrumpirla de nuevo, cuando de repente Hanayo parpadeó como si recordase quien era y en donde estaba, y volcó su atención a la ecuación de la holocomputadora.

Rin sonrió discretamente al darse cuenta de que ya había vuelto en sí.

Hanayo se acercó esta vez de nuevo a la holocomputadora y observó de arriba abajo, línea por línea las ecuaciones diferenciales, como si pudiese ver algo detrás de ellas o algo que estuviese escrito en sus bordes, que oscilaban brevemente.

—Sakura—se dirigió a la inteligencia artificial de la holocomputadora

—¿Si, doctora Koizumi? —dijo una voz mecánica y servicial

—Cambia el coeficiente a seis en la línea cinco y recalcula

La asistente de investigación SQR-12, una interfaz que se integraba a la holocomputadora en la que trabajaban los investigadores, o bien, podía dar función a un robot de piernas delgadas de aleación, cumplió la instrucción y envío los resultados a la pantalla de la misma.

Todo mundo puso atención absoluta a lo que la doctora hacía ante el campo donde los cocientes, coeficientes, exponentes y derivadas comenzaban a cambiar con el cambio de variables.

El cuarto de control estaba diseñado para albergar tecnología, no tanto para albergar seres orgánicos. Estaba tapizado de máquinas vibrantes, no tenía ventanas y siempre hacía más frío del que debía, en comparación al clima cálido de la región. Se calentaba por medo de tubos en el techo, pero su única calidez provenía de las personas que lo habían hecho su hogar en los últimos meses de investigación y experimentos. A nadie le importaba que hubiera cajas a medio desempacar en cada esquina, contenedores de comida vacíos sobre el escritorio de Mako o montones de dispositivos de respaldo apilados por toda la habitación. El espacio estaba saturado y daba un poco de claustrofobia; aún así era más acogedor que cualquier lugar de afuera.

Lo único que había en las paredes era entradas deslizables, esto permitía tolerar el frío artificial. Había una puerta trasera para acceder a una rampa que daba acceso a un laberinto de corredores que conectaban partes diversas de las instalaciones. Algunos eran más anchos para que las cápsulas de servicio pudiesen moverse libremente por ellos. Fuera de eso, por todos lados había holocomputadoras, analizadores, bases de datos, pizarrones, algún comunicador con el exterior y hasta un viejo transmisor de Holoweb para comunicaciones fuera de la prefectura.

A Rin no le encantaba el lugar, pero ya había establecido una curiosa amistad con los colegas investigadores de Hanayo; por ahora estaba contenta de tener esas instalaciones como hogar.

La mayoría de las instalaciones de ignición estaban justo por debajo de ellos, aunque lo suficientemente lejos para no correr el riesgo de ser vaporizados. Ahí, la mezcla generada por la mezcla forzada por ciertos gases, elementos y radiaciones generaban involuntariamente el calor que mantenía a las instalaciones tibias. También había un reactor de ion-plasma sobrecalentado y bobinas superconductoras para evitar que este se incendiara, además del reactor central, la clave de las instalaciones, que permitía generar cristales sintéticos enormes. Tan solo la planta de fusión que estaba por debajo de ellos seguramente podría dar electricidad a toda la región de Shikoku por meses, y quizá algún día lo haría, pero por lo mientras ese no era su propósito. Su propósito actual era que los cristales sintéticos pudiesen generar explosiones de fuerza pura que pudiese ser cosechada, a base de los cristales, encapsulada, a base de los reactores, y enviada de forma sustentable y segura a los planetas de bajos recursos que sufrían las consecuencias de la guerra. Industrias Zaofu, con sede en el extranjero, y por ende a salvo de las influencias de la guerra, seguía esperando que su inversión diese frutos.

—No se resuelve la ecuación… —dijo Shizuku al ver que la pantalla de la holocomputadora parpadeaba como loca por la confusión.

Una vez más, Hanayo instruyó a la inteligencia artificial

—Sakura, regresa un paso.

Dicho y hecho, todos los símbolos e integrales originales regresaron a la pantalla. Hanayo los estudio durante lo que sus colegas sintieron como muchísimo tiempo. Su primer fallo la había cohibido un poco, y, con una sonrisa nerviosa, se concentraba en no equivocarse nuevamente.

—¿Eso que veo es una sonrisa? —preguntó Sora—. Rin, ¿está sonriendo?

En lugar de pedirle a Sakura, Hanayo se inclinó hacia el campo y movió cosas de aquí para allá con las manos, como si fuese el director de una orquesta que moviese los datos con su batuta. Cuando acabo de transformar y estabilizar las hipotéticas ecuaciones, el equipo se reunió alrededor de la mesa para analizar los resultados finales.

—Que chulada de número. —dijo Shizuku con admiración, viendo el trabajo de Hanayo

—Como siempre una elegante solución —replicaría Sora.

—¿Hacemos la prueba ahora? —dijo Mako, observando hacia el reactor debajo de ellos.

Los cinco se dirigieron hacia sus instrumentos y mesas de trabajo, intercambiando sugerencias y comentarios, con un nuevo entusiasmo por seguir trabajando.

—La esfera está en su lugar —reportó Sakura, refiriéndose al cristal sintético que estaba por debajo.

Hanayo fijó la mirada en el monitor central de la pantalla.

Shizuku se aclaró la garganta antes de decir:

—Secuencia de prueba número 347, iniciada

La iluminación del cuarto de control bajó de intensidad brevemente por el jalón de energía que ocupaban los reactores para comenzar a trabajar. El cristal comenzó a ser presionado, debía soportar esa presión para comenzar a funcionar. Habían modelado ese cristal sintético apenas hacía dos meses; era la réplica de un cristal celestial que a Industrias Zaofu le había costado mucho esfuerzo y dinero conseguir. Los llamados "cristales vivientes" eran relativamente escasos, casi exclusivamente propiedad de los Iluminados, quienes los consideraban prácticamente sacrosantos. Sus armas funcionaban en base a estos cristales, y también estaban incrustados en las decoraciones de sus templos remotos.

—Los resultados arrojan un efecto piezoeléctrico punto tres más alto que el anterior —dijo Shizuku.

Hanayo simplemente negó con la cabeza, poniendo tres de sus dedos en su frente.

—¿No? —preguntó Mako, un poco extrañado.

—El incremento debió ser mucho mayor—fue lo único que dijo un poco cohibida, sin culpar nada en particular. Primero tendría que descifrar que es lo que había salido mal.

—El apilamiento de unidades celulares del cristal no es lo suficientemente estable. Tenemos que hace runa autopsia espectográfica y comenzar de cero. Quien sabe si todo el lote de esferas que hemos realizado hasta el momento esté mal.

No era nada que los investigadores no hubieran hecho ya mil veces, pero aún así, la decepción conjunta se mezcló con el aire frío. Hanayo dejó el aire de desilusión y volvió a los círculos, ensimismada de nuevo.

—Podríamos ejercer más presión—sugirió Sora de la forma más amable—. Quizá regresar el cristal a la cámara de vapor e intentar con un dopante nuevo.

Hanayo miró alrededor con mirada distraída, dudosa de si misma. La inseguridad ya la había consumido, y cuando abrió la boca para hablar, fue interrumpida por una notificación externa, que sonó en la estación de comunicación del cuarto de control.

—Puerta principal—dijo Shuzuku con calma, revisando la holocomputadora de comunicaciones.

Rin rodó su silla hacia la holocomputadora y observó el monitor, Durante la noche había caído un metro de nieve muy fina y el viento la hacía volar en espiral. Los calentadores habían fallado y ahora, con cada soplido, esta nieve se apilaba más y más sobre la puerta principal, dejando las instalaciones incomunicadas con el exterior. Rin esperaba ver un trineo con provisiones para aguantar la temporada antes de que la nieve se complicase, por lo que su sorpresa fue más que evidente cuando el monitor enmarcaba un transporte de dilapidado de tropas militares locales.

—Este transporte viene de Matsuyama—dijo Shizuku por encima de su hombro.

—La Legión del Guante de Hierro—añadió Sora—. Se distingue por el camuflaje de sus uniformes. Pero, ¿qué quieren a esta hora?

Rin frunció el ceño con incertidumbre. Ver de pronto el vehículo militar la llenó de aprehensión

—Tal vez quieran suministro de energía para sus bases otra vez—dijo Mako

Shizuku intentó aligerar la situación

—Y yo que esperaba que fuese un repartidor de comida…

Hanayo se unió a ellos en la estación, y acomodó sus anteojos antes de hablar:

—Cualquiera que sea la situación, seremos amables y hospitalarios como siempre. Nosotros no buscamos problemas

Shizuku se encogió de hombros.

—Ya que—dijo con desanimo

—Yo me encargo nya—dijo Rin con decisión poniéndose de pie y tomando su abrigo para salir. Justo cuando se acercaba a la puerta de la sala, Shizuku se interpuso en su camino

—No harás absolutamente nada. Has estado mucho tiempo de pie—dijo con calma.

—Tiene razón, tienes que descansar, no descansas lo suficiente—dijo Mako.

Rin alternaba de uno a otro, con una sonrisa picara en los labios.

—Ni se quiten las batas señores, solo voy a bajar para abrirles la puerta nya.

—Creo que no entendiste la indirecta—dijo Shizuku encogiéndose de hombros—Sora irá de tu parte, ¿verdad que sí Sora?

La sonrisa de Rin se amplió

—Que lindo de tu parte Shizu, pero lo último que necesito es que ustedes también se esfuercen por mantenerme aquí prisione…

Una segunda notificación apareció en la pantalla de la holocomputadora. El guardia de la puerta principal apareció en la pantalla central.

—¿Qué quieren los soldados Haruo nya?—preguntó Rin con curiosidad.

El mismo guardia dijo algo que ella no logró escuchar, y se volteó hacia los otros, que comenzaban a alborotarse de preocupación.

—¡Cállense nya!

En cuanto hubo silencio en la habitación, se regresó hacia Haruo

—Repítelo, por favor, Haruo.

—La gobernadora Aiko está muerta—dijo el guardia—Toujou gobierna Matsuyama.

—Ena Toujou no tenía el apoyo militar como para dar un golpe de estado contra la goberandora Aiko;—dijo Sora con preocupación—debe haber un error.

—A menos que la haya ayudado la CEPI—dijo Mako

La CEPI, la Confederación Externa de Prefecturas Independientes había sido aquella organización contra la cual el Imperio del Japón había luchado por casi dos años hasta ahora, habían librado batallas impresionantes que habían devastado más de una prefectura, y ahora al parecer habían llegado a Shikoku.

—¿Los separatistas?—Rin intentó hallarle sentido a la situación—¿Por qué la general Ayase querría meterse en los asuntos internos de Shikoku nya?

—Por Kayo—dijo Shizuku con simpleza—Los separatistas quieren su investigación. Toujou debió de prometerles la custodia de ustedes a cambio de apoyo para someter la capital.

Los ojos de Rin se abrieron en sorpresa y sus labios se torcieron en una línea recta

—Es la única explicación—le dijo Sora a Hanayo—Eli y Nozomi necesitan tu cerebrote.

A pesar de no ser la única dirigente del movimiento separatista, Eli Ayase había sido la conquistadora de prefecturas, lo que le había dado fama como líder de la CEPI. Sin embargo, la presidenta de su propio concejo independiente, la gobernadora de Wakayama, Nozomi Toujou tenía esa influencia política que había iniciado la guerra.

Hanayo sintió en tres segundos su mundo derribarse, y acercó sus labios contra los oidos de Rin

—La guerra nos alcanzó .

Rin sintió la verdad presionarle el pecho: la burbuja de protección que sentían tener alejándose lo más posible del Centro había estallado dentro de ella. Ni siquiera recordaba cunado era la última vez que se había sentido aterrada, no tanto por ella o por Hanayo, sino por la incertidumbre del futuro que se había imaginado.

—Haruo, ¿es verdad? ¿Los soldados vinieron por Kayo-chin?—preguntó desesperanzada al micrófono.

La cabeza cubierta de Haruo asintió lentamente.

—Ena Toujou se ha apropiado de todas las empresas no locales, a partir de ahora, estas instalaciones son propiedad de Matsuyama.

—Zaofu protestará, seguramente—dijo Hanayo pensativa.

—Puede ser—dijo Shizuku lentamente—, pero por lo mientras será mejor que, ahora que es posible, tú y Rin se vayan de aquí en este preciso instante. Toujou se arreglará con Zaofu.

Hazle caso a Shizu—dijo Mako—Conoce este lugar mejor que todos nosotros, y Toujou no hubiese mandado tropas si esto no fuese muy en serio.

Hanayo miró a los cuatro por momento, y después negó con la cabeza:

—Irnos, ¿cómo exactamente?

—Por los túneles—dijo Sora—Si se van de inmediato, podrán llegar a la terminal de las instalaciones justo a tiempo, subir a su cápsula y dar el salto a velocidad sub-sonido.

Hanayo miró con coraje la habitación entera, consternada, sin asimilar que debía dejar todo por lo que había trabajado por meses a la deriva; le había llevado tanto tiempo, meses de investigación, y era apenas el comienzo… ¿cómo se atrevía Ena Toujou a quitarle eso? ¿Qué no sabía lo que arriesgaba a Shikoku y a tantas otras prefecturas si interrumpían esa importante labor?

—Kayo—La voz de Shizuki tronando los dedos sobre su sien la había desconcertado—, están perdiendo valioso tiempo, muévanse ahora.

La doctora volteó a ver su holocomputadora, aquella a la que le había dedicado tantos meses una última vez, y se le ocurrió una idea

—Sakura, tú vienes con nosotras—dijo, conectando la computadora a la forma corpórea de la inteligencia artificial.

—No esperaba menos, doctora Koizumi—la metálica voz contestó

Shizuku las dirigió a las tres hacia la rampa de acceso del cuarto de control, casi empujándolos, no dejaba de recalcarles que la prisa era indudable. Mientras tanto, Mako, le daría una holotableta con todos los avances de la investigación a la doctora.

—¡Apúrense! Nosotros retrasamos a los soldados lo más que podamos, confíen en nosotros—dijo Shizuku, ante lo cual sus dos compañeros de investigación la verían con extrañeza.

—¿Con qué?, ¿pelearán con sus holotabletas, con sus lápices? Casi me dan ganas de quedarme a ver nya—dijo Rin con una picara burla.

—Algo podremos hacer, ¿no Rin-chan? —dijo Shizuku algo avergonzada por el comentario, mientras que sus otros compañeros se reirían levemente.

—No dejen que los traten mal. Me quieren a mí, no a ustedes, no lo olviden—dijo Hanayo, más seria que su esposa, mientras se preparaban para tomar la deslizadora que los llevaría a los túneles.

—Los soldados han pasado la reja principal, viene hacia acá—dijo Sora con preocupación viendo el holocomunicador.

Rin no perdió el tiempo y les dio a todos un efusivo abrazo de despedida. Hanayo haría lo mismo, con una sonrisa triste en su rostro.

—Si hay algo que no extrañaré será ese extraño olor a comida rancia que tanto les gusta nya—diría cuando llegó frente a Shizuku.

—Prométanme que nos veremos por el holocomunicador, queremos ver muchas, muchas holoimágenes—dijo Shizuku, al borde del llanto mientras abrazaba a Hanayo

—Se va a solucionar esto—dijo Hanayo con optimismo, mientras que Rin y Sakura subirían a la deslizadora, aún no se libran de nosotras

—Si pues…—dijo Shizuku, casi empujándola a ella dentro también—Lo hablaremos cuando estén del otro lado de la "dizque" patética prefectura de Shikoku.

Y así, con un estruendoso acelerón, las tres dejarían el cuarto de control.

Fin del capítulo

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Y ahora bien, la pregunta del millón, ¿de dónde demonios salió todo esto? No, no es cierto, sé que eso no importa tanto como el hecho de que me haya desaparecido como por dos meses, pero es que en serio, la nueva escuela no ha tenido nada de piedad conmigo, y pues yo tampoco, así que mi tiempo para conmigo misma se ha ido a caño por completo, llevó cuatro semanas escribiendo esto. Es horrible.

Ahora bien, confieso que esta idea no es completamente mía, de hecho, si alguien (dudo en serio que alguien sepa de que estoy hablando) ha leído el libro en el cual me estoy basando para escribir esta historia, creo que se darán cuenta de que en serio se me fue la mano con la parte de basarme. Pero en cuanto a cómo empecé a hacer esto. En mis últimas dos semanas de vacaciones, mi tía y mi prima estuvieron de visita, y pues, ella llegó con el libro, yo no pude contenerme, lo leí, me encantó y heme aquí, me quedé con el libro (bueno, me lo regalaron después de rogar un poquito) y pues aquí estoy, haciendo una adaptación con las chicas de Muse.

Creo que empecé esto en vez de continuar con la otra historia importante que estoy escribiendo porque, creo que los lectores que tenía y yo misma nos empezábamos a cansar de ella, sentía que la historia cada vez gustaba menos a los lectores, y más importantemente, cada vez perdía más el chiste conmigo misma. Preferí cerrarla temporalmente con un capítulo que me gustó en vez de seguirla con algo que seguro hubiese terminado por detestar y tal vez me hubiese podido conducir incluso a borrar la historia. Pero no quería dejar de escribir, se me presentó la oportunidad, y pues, aquí estoy, escribiendo esto.

Admito que quería llevar más o menos la misma estructura que el libro, pero creo que para este primer capítulo, será mejor dividirlo en dos partes. La historia tal vez se vea un poco confusa, y confieso, yo tuve que investigar muchísimo de Star Wars, el universo al cual pertenece el libro original para poder entender más o menos que es lo que sucedía con el conflicto. Adaptar una galaxia a Japón creo que fue lo más complicado, pero siento con el tiempo tal vez se haga natural.

Literalmente, si alguien ha leído el libro, espero no lo considere tan descarado como parece serlo, prometo con el tiempo irle dando mi sello, pues, como ya dije, no puedo resumir toda una galaxia a un país completamente y no puedo jugar con la tecnología que juega el libro original, de hecho tuve que bajarle bastante el nivel ya a este punto para darle un poco más de realismo a la historia (bueno, tanto como es posible).

Ahora bien, en mis experiencias previas me dijeron que no era algo muy conveniente usar OC's, aunque admito tengo que usarlos porque con 9 protagonistas no me alcanza para todos los personajes (y a Aquors le planeo dar otro uso en esta historia).

Sin más que decir más que espero que les guste leer este capítulo y lo disfruten tanto como yo lo disfrute escribir y tanto como yo disfrute leer el libro. Fue un honor tenerlos como lectores, todos son grandiosos, y en serio me honra que hayan llegado hasta esta parte.

Sin más por el momento, yo me despido, soy Aramaru, los quiero a todos, y pues, aquí les digo… ¡Oyasuminassan!

P.D. Ya tenía bastante que no escuchaba Oyasuminassan de hecho, no me acordaba de lo linda que era la canción.