Disclaimer: Love Live y sus respectivos personajes pertenecen a su respectivo autor.

Disclaimer 2: Star Wars. Catalyst: Una historia de Rogue One pertenece a su autor James Luceno.


¡Hola a todos y todas!

Como siempre es un honor para mí traerles un nuevo capítulo de esta historia, el cual, por cierto, ya es el último de esta segunda parte de la historia, entonces el siguiente capítulo será el primero de la parte 3. Recapitulando, en el capítulo pasado, la catálisis del clímax de la historia, Maki consiguió un disparo exitoso, Hanayo está viviendo con el resentimiento de haber conseguido su descubrimiento maestro, Umi quedó atrapada en Oita, o, para ser más exactos, Nico y Sumiye quedaron atrapadas en Oita con ella. En este capítulo, veremos que está pasando precisamente con Nico, un poco de interacciones entre Maki y Kotori, y, ¿por qué no? Una de mis partes favoritas, el punto máximo de tensión entre Maki y Rin en toda la historia. Sin más, por favor lean, y espero que les guste este capítulo tanto como a mí me gusta escribirlos. Nos leemos en la parte de abajo.


Catálisis

Por más de tres años, la guerra civil por la separación de las prefecturas ha sacudido a Japón. Ahora, con el proyecto secreto del Imperio del Japón, el fin de la guerra es inminente, pero más allá del amanecer de esperanza y de paz, la noche más oscura comienza a deslumbrarse.


Parte 2: En busca de la paz

23

Punto crítico


En un foso de mando, debajo del puente del crucero flotante, Umi revisaba los datos compilados por las computadoras de análisis de las batallas de la nave. En una jugada inusualmente cuidadosa para ser ella, le había ordenado al timonel abandonar el salto a Saiki lejos de su lado sur y sus defensas antiaéreas, replegándose en el noroeste, en Tsukimi. Sabían que los remolques de los contrabandistas habían aterrizado, pero Umi aún tenía que investigar si los pilotos y sus tripulaciones habían sido arrestados o si se les estaba dando asilo.

—La ciudad tiene varios generadores masivos de escudos de defensa, al igual que cañones iónicos que quedaron de la guerra —iba diciendo el oficial ejecutivo de Umi—. También tiene un par de baterías de láser de Zaofu, capaces de poner a prueba nuestras pantallas deflectoras.

Umi pasó la mano por su mandíbula mientras consideraba la información.

—De acuerdo con un reporte de la Comandante Maki Nishikino, los contrabandistas cargaban armas de pulso y algunos dispositivos de fisión.

—¿Qué hay de las fortificaciones de la ciudad capital?

—No están tan bien defendidas en cuanto a fuerza militar, pero albergan la flotilla de cápsulas de ataque de la prefectura. La mayoría de ellas son cápsulas de antigua generación, pocas tienen motores de velocidad sub-sonido, pero están fuertemente equipadas con armas del taller de Lisan, coherentes con la inclinación separatista de Oita durante la guerra. Escaneos de larga distancia indican que tres fragatas voladoras se separaron del grupo original y presumiblemente vienen a reforzar el espacio de Oita. Fluctuaciones en los carriles de velocidad sub-sonido establecen que pueden haber tomado posiciones en las salidas al mar del lado este de la ciudad.

—¿Alguna noticia del apoyo que solicité en Fukuoka?

—El almirante del sector espera poder enviar dos cruceros flotantes a ayudarla.

—Espera.

—Al parecer nuestros recursos están muy desperdigados en este momento.

Umi reconsideró, asintió, y subió los escalones hasta la pasarela del puente. Todos dieron un saludo, y ella se movió hacia los miradores frontales para ver a la lejanía a la rebelde ciudad de Saiki.

Desde el principio había sospechado que Oita no se iba a entregar tan fácilmente como Kinpoku o Asago, pero la transición inmediata a un pie de guerra fue sorpresiva e inquietante; seguramente el gobierno local había recibido advertencia y había tenido tiempo para prepararse. La idea original era establecer un punto de apoyo en la pequeña ciudad de Usuki, y después irse expandiendo poco a poco al resto de las ciudades de la prefectura, conforme esos poblados fueran aceptando la ocupación. Era desconcertante para Umi que la misma contrabandista que los había ayudado a hacerse con el control de Asago y Kinpoku de repente cambiara de bando e intentara condenar la estrategia del Imperio. A menos que…

Umi se detuvo. Permitió que sus pensamientos se reorganizaran para no saltar a una conclusión apresurada.

A menos que Maki Nishikino hubiera diseñado la inmersión en Oita para mantenerla varada y fuera de juego, a sabiendas de que Umi no se retiraría, pues retroceder podría ser visto por los sistemas autónomos como un precedente que podría obligar al Imperio a ceder. Pero, ¿por qué?

El timbre del comunicador resonó en la habitación, interrumpiendo sus cavilaciones. Regresó a la cabina de mando, donde un comandante de la milicia local había tomado la forma en el proyector.

—Sé que los insurgentes aterrizaron en su ciudad —dijo Umi sin ningún preámbulo —. ¿Están listos para ponerlos bajo mi custodia?

—En nombre del Comando Estratégico de Saiki, me niego a hacer eso, Hogo Sonoda, ya que sus testimonios serán vitales para que nuestra abogada pueda exponer este subterfugio del Imperio. Aun así, la presidenta Konoe tiene la intención de encontrar una solución diplomática para este punto muerto.

—Me temo que es demasiado tarde para eso—dijo Umi.

—La presidenta Konoe desea saber si usted estaría dispuesta a recibir un emisario diplomático en su crucero.

Umi consideró rápidamente varios escenarios posibles. Si podía convencer a Haruka de entregar Saiki, quizás entonces esa ciudad podría reemplazar el punto de apoyo que tenía planeado establecer en Usuki.

—Dígale que tiene mi permiso de subir.

—Su transbordador ya está en vuelo, Hogo Sonoda; anticipamos que estaría dispuesta a explorar alternativas a la guerra. —dijo con una sonrisa el comandante, antes de desaparecer con la transmisión.

De nuevo, Umi subió las escaleras y se detuvo un momento frente a los miradores de su crucero, esperando que el transbordador subiera a la luz del cielo despejado de Tsukimi. Al ver el destello de luz, Umi volteó hacia su oficial ejecutivo.

—Llamen a la cápsula. Ordene al piloto que se detenga y espere nuevas instrucciones para abordar.

Umi esperó. Quería considerar una posibilidad antes del aterrizaje.

—Almirante, no hay respuesta de la nave consular. Y algo más: un ligero retraso de comunicaciones. Casi un eco.

Umi vio con ojos entrecerrados la diminuta mancha de luz.

—Escaneen la cápsula en busca de vida.

La respuesta llegó rápidamente.

—Negativo a formas de vida, almirante. Parece un dron. Posiblemente una bomba de tiempo. Algo más, los escáneres revelaron una segunda cápsula que está pasando por la órbita baja de Tsukimi. Hay dos formas de vida; intentan entrar al carril de velocidad sub-sonido.

—Ocupen el rayo tractor frontal para contener al dron —empezó a decir Umi, cuando sonaron alertas desde una estación de labores separada en las cabinas. —Y preparen los láseres para contener la cápsula de la órbita baja.

—Almirante, el escaneo acaba de detectar tres fragatas voladoras de guerra fuertemente armadas emergiendo del lado este de Saiki.

Eran las tres que se separaron del grupo original. Estaban mejor organizados de lo que pensaban. Umi intercambió miradas con el oficial ejecutivo. Quedó helado.

—¿Una provocación deliberada? —preguntó finalmente—. ¿Un intento de encubrir el escape de la otra cápsula?

Umi entornó los ojos. Oita estaba dispuesta a caer luchando.

—Dejen que Haruka se vaya y preparen los cañones antiaéreos—ordenó la almirante—. Será un día frío en el infierno cuando el Imperio necesite provocaciones para tomar acciones preventivas.


—Debo felicitarte —dijo la Regente Minami. La holopresencia exuberante mostraba a la regente peligris sobre la mesa de comunicaciones en las oficinas de Maki en Tokio. Había dejado por unos días los cuarteles de Okayama. Sus cuarteles, y si todo salía bien pronto sería también su prefectura.

Maki inclino la cabeza en reconocimiento.

—Los resultados preliminares indican que la energía liberada durante el disparo de prueba tuvo el poder destructivo de un acorazado experimental separatista, con todos sus láseres y sus cañones iónicos.

—Un principio alentador —dijo la Regente Minami —. ¿Esto es obra de Hanayo Koizumi?

—Sólo la parte del descubrimiento de cómo extraer la energía de los cristales celestiales —dijo Maki—. El crédito por lo demás, los láseres y esas cosas, es para mi equipo.

Kotori inclinó su cabeza.

—Te concederé que siempre tuviste razón acerca de la doctora Koizumi.

—Nunca tuve ninguna duda de las capacidades de Pana, Regente.

—La Sentaku ya fue notificada y está muy complacida. También ha aprobado, sin que la molesta de Umi pueda interferir, tu ascenso a contralmirante.

Maki reprimió una sonrisa.

—Su satisfacción es suficiente recompensa, todo lo que una podría esperar, pero con gusto aceptaré también el ascenso provisional.

La mirada de Kotori se endureció.

—¿Provisional?

—Sostengo que debería de darme el rango de almirante para estar, al menos en el aspecto militar, a la par de la Hogo Sonoda.

—Disparaste un prototipo mediocre y experimental exitoso, contralmirante. Te sugiero que ahora construyas el arma de la estación de combate.

—Por supuesto, Regente. —Maki hizo una pausa, luego dijo—: Hablando de ella, ¿tiene alguna otra noticia acerca de la Hogo Sonoda?

Kotori soltó un ligero gruñido.

—Sigue embrollada en Oita.

—Que desafortunado —dijo Maki, sacudiendo la cabeza—. Contaba con la ayuda de su jurisdicción para la siguiente fase del proyecto.

—Nosotras también, comandante. La mantendré informada.

Maki esperó a que desapareciera la holopresencia de la Regente para soltarse a reír. Esperaba matar dos pájaros de un tiro: deshacerse de Nico y tenderle una trampa a Umi, y lo había logrado. Incluso había ganado un punto extra. Contralmirante Nishikino, y pronto, cuando Umi fallara en Oita, la presionaría para llegar a ser almirante.

Era un arte aprender de que están hechos los individuos, analizar cómo están construidos, y luego, cuando el momento fuera el adecuado, alinearlos de cierta manera e inculcarles ideas, acomodarlos en lugares predecibles, facetarlos como a uno de los cristales celestiales de Pana. Nico de una manera, y Umi de otra.

Cuando Maki se enteró de que Nico había llevado a Rin y a Ai a los poblados que ella misma había ayudado a destruir, se dio cuenta de que había perdido a su querida piloto por alguna especie de crisis de conciencia, pero también que podría usarlo en algún plan de mayor alcance. La posibilidad de que Nico se negara a la misión en Oita era grande, pero Maki apostaba que Nico iba a intentar redimirse por todas sus acciones anteriores ayudando a defender la prefectura autónoma. Nico incluso había llevado el plan más allá al enlistar en una especie de misión revolucionaria a algunos de sus descontentos colegas contrabandistas.

En cuanto a Umi, la poderosa almirante, Maki sólo necesitaba revisar la historia personal de esa mujer para diseñar una trampa adecuada; su historial de guerra, sus brutales acciones en las Extensiones Occidentales, sus misiones con la Migite Takami. Umi había demostrado incapacidad para retirarse, de mostrar la más mínima señal de debilidad. Umi nunca sabía cuándo rendirse, y ese era el golpe maestro que necesitaba. El rumbo que la almirante tomaría en Oita era obvio; respondería a todas las provocaciones y haría pedazos la prefectura independiente, y, si todo salía bien, incluso podría terminar una corte con Nana Nakagawa, la ferviente defensora de los separatistas. Con Umi atrapada allá, no era amenaza para la posición de Maki en el proyecto de la estación de combate. Quizás hasta su relación con la Sentaku había sufrido.

Eso dejaba a una sola persona por quebrar, y la estaba viendo justo desde su ventana.


—No estoy de acuerdo con esta huida —dijo la holopresencia de Haruka desde el centro de comando en el que Nico y Sumiye colaboraban con la milicia local. Por los bruscos movimientos e interferencias que generaba la proyección, era obvio que Tsuki estaba caminando a su alrededor como de costumbre.

—Yo tampoco estoy de acuerdo, Sumiye-chan. Yo tengo que estar ahí, contigo, no volando con Haruka.

Sumiye habló con la misma serenidad de siempre.

—Las fragatas voladoras de la ciudad de Saiki deberían de ser suficientes para mantener inutilizado al crucero flotante del Imperio mientras ustedes se acoplan a la ruta de Kochi; si logran desacoplarse antes de entrar a la prefectura, podrán regresar sin problema a la sede de la Alianza Corporativa sin ser detectadas.

—Dije que no dejaría que los recursos de la prefectura cayeran en manos imperiales. Hice una promesa. —dijo Haruka con aprehensión.

—Y se cumplirá, presidenta Haruka, pero no puede seguir aquí, exponiéndose a ser capturada. Por mucho que me duela admitirlo, usted es el rostro de la autonomía del país en este momento. Si la capturan, la Alianza Corporativa se vendrá abajo con usted. La poca autonomía que le queda al país morirá.

—¿Y yo qué? —dijo Tsuki con enojo desde el otro lado de la transmisión.

—Tienes la misión de proteger con tu vida a la presidenta Haruka, y esa es una misión que solamente se la podría confiar a alguien de la familia—dijo Sumiye frunciendo el ceño, haciendo retroceder a la indomable mujer de cabello café; volteó a ver a la presidenta de nuevo—. El dron va a estallar dentro de poco, prepárense para cruzar la ciudad y acoplarse al carril de velocidad sub-sonido.

—Entendido, Sumiye-chan.

—Capitana Kunikida, nuestro contacto en común ha hablado muy bien de usted, y esta incursión no ha hecho más que ayudarme a corroborarlo. En cuanto estemos seguras con la Alianza, le daré a su hermana una cápsula para que pueda volver a Shimane.

—Gracias, Haruka —dijo Sumiye, mirando a Nico por primera vez desde que comenzaron la transmisión—. Te prometo que defenderemos con uñas y dientes los recursos que el Imperio quiere robarles.

La transmisión se cortó.

—¿Qué sucede Nico-chan? —dijo Sumiye con vacilación.

—Se perdió la señal local —dijo Nico—. Eso quiere decir que lo lograron o que…

—El dron no impactó, pero ha generado confusión allá arriba—dijo el comandante de la milicia local—. ¿La señorita Konoe ya dio el salto?

—Sí, ya lo logró —dijo Sumiye viendo aliviada el monitor.


Después de la destrucción de la cápsula consular, que era en realidad un dron explosivo, el trío de fragatas voladoras de guerra de la prefectura de Oita llevó la batalla a la Tormenta. El crucero flotante de Umi respondió con tiroteos propios, pero la batalla inicial ardió por horas antes de que las fragatas enemigas se reposicionaran más cerca de la ciudad de Saiki. Los escudos del crucero flotante habían soportado el ataque, pero Umi le ordenó al comandante mantener a su crucero fuera del alcance de las baterías láser masivas de las defensas antiaéreas de la ciudad, al menos hasta que llegaran los refuerzos de Fukuoka.

Lo que debía ser una simple incursión se habían convertido en una batalla en todo el sentido de la palabra.

Umi estaba en su cabina dentro del crucero flotante, practicando su impecable puntería con el arco, aun en el aire. Con la guardia baja, se sintió dispuesta a admitirse a sí misma que había subestimado a Maki Nishikino, la principal responsable del desastre en que se encontraba. También había oído que la misma Maki había conseguido gracias a Kotori otras dos insignias a su túnica, probablemente resultante de algún éxito en el desarrollo del arma primaria de la estación de combate. Contraalmirante Nishikino. Tan sólo escucharlo en la mente le hizo fallar su objetivo, el centro de la diana. No, simplemente no podía permitir eso.

Para Umi, esas travesuras en Oita eran más evidencias de que Maki no estaba capacitada para supervisar el proyecto. Darse cuenta de eso la obligaba a reconsiderar los movimientos que tendría que hacer para asumir ella misma el mando, sin importar contratiempos ni retrasos.

Primero, sin embargo, tendría que subyugar a los consorcios locales y librarse del embrollo de Oita.


Con el propósito de darle espacio a Hanayo, Rin había regresado a su departamento en Tokio, supuestamente para empezar con clases normales en una primaria normal para la pequeña Hanamaru. Sus confesiones no habían enfriado los ánimos, pero al menos se hablaban de nuevo. No entendía del todo bien por qué habían clasificado los esfuerzos en Yabu (es decir, el uso práctico de la investigación de Hanayo) como secreto absoluto, pero, con insurgentes separatistas todavía acechando por ahí, podía aceptar que quizás había necesidad de seguridad extrema.

Después de clase, Rin llevó a Hanamaru a un parque de azotea con pasto, árboles y atracciones para niños, donde pudiera liberar un poco de energía adicional y podría maravillarse con la tecnología de la gran ciudad. Desde ahí, Rin apenas podía ver los pináculos del antiguo Gran Templo de los Iluminados. Le dolía saber que tenían un proyecto masivo de remodelación ahí. Estaba recuperando el aliento en una banca cuando oyó su nombre y volteó. Vio a Maki caminando a zancadas hacia ella, en túnica blanca, falda larga negra, botas bien lustradas y gorra de comando con visera.

—¡Rin!

Demasiado sorprendida para hablar, le devolvió un saludo torpe. No era imposible toparse a alguien en Tokio, tan abarrotada como era, pero los encuentros casuales no solían ocurrir en medio del Centro de la ciudad.

—Pana-chan me dijo que a veces traen a la niña aquí en las tardes —dijo Maki a modo de explicación. Levantó la mano para señalar un edificio inmenso, adyacente al parque—.Mis oficinas en la ciudad están allí, en el piso noventa y uno. Las vi de lejos y pensé en venir a saludar —Sus ojos recorrieron el parque de juegos—. ¿Dónde está Hanamaru-chan? Espero no interrumpir.

Pensar en Maki observándolas desde su nido imperial le causó un escalofrío, pero no lo mostró.

—No, claro que no nya. Hanamaru-chan está en los columpios.

Maki siguió su seña.

—¿Sigues educándola en casa, o piensas inscribirla a la primaria?

—Ya la hemos inscrito nya —logró decir Rin, antes de que Hanamaru corriera hacia ellas.

—¿Puedo ir a revisar los proyectores de luz automáticos zura?

—Sólo si prometes no gritar como loca esta vez —dio Rin, y agregó cuando Hanamaru se fue corriendo—: ¡Sin gritar nya!

Maki la siguió con la mirada, haciendo un gesto de lo que parecía negación.

—Es muy curiosa.

—Sí que lo es nya.

—Y está creciendo muy rápido. —Se quedó en silencio por un momento, luego dijo—: ¿Te ajustaste después del viaje a Wakkanai?

—Finalmente, sí. ¿Tienes preguntas sobre mi reporte nya?

—Tus notas eran impecables. Es una lástima que no hayas encontrado cristales celestiales reales.

—Lo sé. Aún así, espero que el Imperio sea amable con Wakkanai. Realmente merece recibir el estatuto de Zona Protegida del Legado nya.

—Estoy segura de que tomarán la decisión correcta. —Maki hizo una pausa, luego dijo, casi en tono acusatorio—: Asago y Kinpoku no fueron tan afortunados.

Rin la miró boquiabierta; no sabía si estaba más enojada porque Maki sabía o por cómo había decidido decirle que sabía.

—No te pierdes nada, ¿verdad Maki? ¿Oíste eso de Nico-chan, tu espía nya?

—En realidad, la Capitana Nico-chan olvidó mencionar los viajes adicionales, pero no tuvo que hacerlo. Las visitas a instalaciones imperiales son monitoreadas de cerca. Un escáner logró tomar la firma de su carguero, a pesar de sus intentos por burlarlo.

—No mencionó nada de eso frente a mí o Ai-chan nya.

—¿No habrían intentado ocultar sus huellas?

—¿Por qué habríamos de hacerlo? Visitar esos poblados no son ilegales nya, ¿o sí?

—Están dentro de los límites permitidos. Entonces no hicieron nada malo.

Rin frunció el ceño, lívida.

—No necesito que me digas eso, Maki-chan nya,

Maki mantuvo su tono calmado y calculador.

—¿Puedo preguntar que te hizo cambiar de itinerario?

Rin consideró la respuesta antes de contestar.

—Ai-chan me dijo que un par de poblados que había estudiado estaban siendo explotados. Quería verlo yo misma nya.

—No es una bonita vista.

—Eso es un eufemismo Maki-chan nya. ¿Por qué los medios no están mencionando nada?

—¿De verdad piensas que al público en general le importaría que se destruyan un par de poblados remotos? Es más, todo lo que se hace en esos lugares es para servir las necesidades de Brillo Eterno, el proyecto de tu esposa.

—A algunos les podría importar. A mí me importa nya. A Ai-chan le importa. Es más, hasta a Nico-chan pareció importarle nya.

—A Nico-chan le importó— repitió Maki, sin ocultar la diversión que tenía lo dicho por Rin.

—¿Es gracioso nya? —dijo Rin con molestia.

—No realmente. Siempre he pensado que tiene muchos puntos débiles.

Al terminar esa frase, Hanamaru regresó corriendo para decir:

—Mamá Rin, tengo hambre zura.

—Vas a tener que esperar hasta que Maki y yo hayamos terminado de hablar nya.

La pequeña niña negó con la cabeza, en oposición. Rin sacó una barra de dulce de su bolsa y se la dio.

—Si vas a regresar a los juegos no te la comas nya.

—De acuerdo zura.

Esperó a que Hanamaru se fuera, luego volteó ligeramente hacia Maki.

—Maki-chan, no te saliste de tu excelsa oficina sólo para saludar. ¿Qué pasa por tu mente nya?

Maki deliberó un momento.

—¿Puedo dar por hecho que hablaste con Pana-chan de tus paradas no programadas?

—¿Por qué me parece que ya sabes la respuesta nya?

—¿Por qué pensarías eso?

Rin forzó un suspiro.

—Le dije, aunque no le dio mucha importancia. Consumir uno, salvar una docena, ese tipo de asunto. Como dices tú, para servir a las necesidades de Brillo Eterno nya.

—Creo que se llama ver el panorama.

Rin se encogió de hombros.

—Supongo que el Imperio está haciendo lo que se tiene que hacer en cierto nivel nya.

—En todos los niveles, querrás decir.

Rin sonrió sin humor.

—Kayo-chin me dijo del viaje clandestino que las dos hicieron a Yabu nya.

Maki entrecerró los ojos, pero se recuperó con rapidez.

—¿Clandestino? No había nada de secreto al respecto —se permitió sonreír burlonamente—. No es como si hubiéramos hecho nada malo.

—Excepto porque yo no tenía que saberlo nya.

—Estrictamente hablando, sí, pero supuse que no te ocultaría la información.

—Intentamos no ocultarnos cosas, Maki-chan nya.

—¿Te causó al menos lago de alivio saber que están intentando darle a la investigación de Pana-chan un uso práctico?

—Para ser honesta, me sentí sorprendida.

—¿Y aliviada?

Se rio sólo por un momento.

—Mai-chan, siento como si me estuvieras interrogando nya.

Se tragó lo que iba a decir cuando Hanamaru regresó con una gran sonrisa de los areneros.

—¿Ya terminamos nya? —preguntó Rin.

—Sólo una cosa más. Como su amiga, necesito recordarte que el trabajo de Pana-chan sufre cuando su ambiente se vuelve estresante.

Ella abrió los ojos como platos, en shock.

—¿Me quieres dar clases de cómo tengo que comportarme con mi esposa, con mi Kayo-chin nya? ¿De qué podemos hablar y de qué no? —Rin sabía que a Maki siempre le molestaba que recalcara que Kayo-chin era su esposa.

Maki torció la boca.

—Sólo estoy sugiriendo que consideres que las exigencias de la investigación y la importancia de que pueda concentrarse.

Ella sacudió la cabeza con incredulidad.

—¿Tú crees que no lo entiendo? ¡Por eso regresé a Tokio nya!— Espero un segundo para calmarse, luego dijo—: Así que, ya me dijiste tu punto de vista como "amiga de Kayo-chin", ¿hay algo que quieras agregar como soldado imperial, Maki-chan?

Maki dejó ver una sonrisa lo más breve posible. A pesar de que Rin estaba cien por ciento segura que la imperial no iba a disparar un arma en el mismísimo centro de Tokio, el gesto de que llevara la mano a la cintura la intimidó brevemente.

—Oficialmente, es mi obligación enfatizar que Pana-chan está involucrada en un trabajo crítico para la seguridad el Imperio, así como advertirte que la interferencia constante con su trabajo puede resultar en dificultades para ti y para la niña.

Rin se cubrió la boca con la mano.

—Maki, ¿cómo crees que reaccionaría Kayo-chin si supiera de esta pequeña charla?

—Estoy segura que, por el bienestar de la investigación, ni tú ni yo le diremos nada al respecto. Aunque también estoy segura de que Pana entendería.

—Podría, o podría sentirse acorralada. Ella se vale por sí misma, y cualquier estrés que pueda causarle no va herir su concentración ni interferir con su trabajo nya.

Maki le sonrió y asintió repetidamente.

—Obviamente subestimas el valor que tienes para mi linda mejor amiga. Puede que sea lo mejor —Se puso de pie, se alisó la túnica y se colocó de nuevo la gorra. —Un placer hablar contigo Rin. Matane, Hanamaru-chan.

Mientras la miraba alejarse, Rin rodeó a su hija y la abrazó con fuerza.

Fin del capítulo


Y bien… ¿Qué tal les pareció este capítulo? Con esto finalmente llegamos al fin de la parte 2, y el siguiente capítulo ya será el primero de la última parte de la historia, que son siete capítulos; creo que en algún momento dije que la historia iba a terminar con treinta, creo que sí.

Creo que, de nuevo, en este capítulo se resaltan las enormes capacidades de manipulación que tiene Maki, pues encerró a Umi y a Nico en un gran embrollo, consiguió su tan ansiado ascenso (la cima del anfiteatro que menciona en el capítulo 4) y básicamente fue a dictarle sentencia a Rin en el centro de Tokio sin que ella pudiera hacer nada. Por otro lado, creo que es un detalle que, si me encargué de cuidar, pero creo que esta es la primera vez que en la narración se refieren a Hanamaru como "hija de Rin". Más que porque sea un factor realmente interesante para la historia, me parece un detalle lindo.

Por otro lado, algo que también me agradó bastante es que en este capítulo se deja descansar un poco a Hanayo, aunque sigue teniendo apariciones en cada oportunidad. Creo que queda pendiente ver cómo está sobrellevando "su traición" después de haberle concedido todo lo relacionado a su investigación a Maki, a pesar de sus sospechas. Por otro lado, ¿cómo creen que vaya a reaccionar Rin ante la amenaza de Maki? ¿Cómo reaccionará Hanayo cuando se entere? ¿Cómo podrá justificar Maki que prácticamente amenazó de muerte a la hija de Kayo? Como dije allá arriba, este es el punto máximo de la tensión que ellas dos han traído desde el comienzo de la historia, porque el hecho de que puedan interactuar sin que Kayo las esté viendo y regulando les da riendas sueltas a que digan las cosas como siempre las han querido decir. Me encanta cómo, de cierta manera, Maki se regula muchísimo cuando está con Kayo, casi como si estuviera con un superior. Es un reflejo bastante lindo de que realmente quiere a su amiga, aunque sea lo suficiente para no tomarse del pescuezo con su esposa cuando ella está presente.

Por otro lado, con Umi, le hice suficiente reputación a lo largo de la historia para permitir que la derroten los insurgentes, ¿pero cuánto tiempo tardará antes de lograr librarse del gran embrollo en el que se metió? Por otro lado, esta semana no hubo nadie, pero todavía está en pie el reto con Sumiye-chan. Les dije el capítulo pasado que esta vez iba a haber una pista importante relacionada con ella. Ya sabemos que Tsuki es hermana suya, y que es de Shimane, además de que tiene un historial en su relación con Haruka y la Confederación Separatista en general, donde no se llevaban bien desde el principio, pero ahora, que el Imperio ha ocupado Shimane, se llevan un poco mejor. El hecho de que le confíe a Haruka llevarse con ella a su hermana es un gesto importante de ello. Los rasgos físicos que se han revelado de ella también son importantes. Y nada es tan importante como su contacto en común con Nico, que queda implícito en los primeros capítulos donde aparece la misma Nico. Los leo con sus reviews si me honran con una.

Y bueno, ya no diré más que si no terminaré revelando quien es y se arruinará el desafío. Ahora, pasando a otra cosa, el lunes 13, ósea dentro de 8 días es cumpleaños de Yoshiko, y quiero aprovechar la oportunidad para escribir un pendiente que tenía desde hace bastante tiempo. Aún así, prometo que tendré el capítulo que entra de Catálisis, lo de Yoshiko todavía está en veremos, si veo que el tiempo no me alcanza tal vez y lo mueva para septiembre con el cumpleaños de Ruby.

Y ya con eso vamos terminando con todo el relleno que siempre termino metiendo en estos capítulos. Como siempre, para mí es un honor traer para ustedes este capítulo. Espero que lo hayan disfrutado tanto como yo disfrute escribirlo.

Sin más por el momento, ya me despido, yo soy Aramaru, los quiero a todos y todas, y pues…¡Oyasuminassan!