Los personajes y la historia de Five Nights at Freddy's pertenencen a Scott Cawthon. La trama de esta historia es de mi autoría.


Delirio

Tanteando miserablemente lo poco que quedaba de su propio rostro en plena combustión, el plástico derretido que simulaba sus lágrimas sólo podía confirmarle que lo que veía entre las llamas era real: su muerte.

La muerte era un concepto bastante tonto para un robot. Quizás sus partes calcinadas luego del fuego no servirían para nada, pero otra versión de ella con tecnología más avanzada y partes mucho más mejoradas podía ser construida en cualquier momento, lo sabía. Eso parecía ciertamente desgarrador, el saber que el valor de su existencia era equivalente al precio que tenían sus piezas. Nadie la extrañaría.

—¿Por qué percibo tristeza? —Molten Freddy, usando su ya muy dañada caja de voz, cuestionó a uno de sus compañeros de cuerpo.

Aunque no poseyeran ningún espíritu, a excepción de Baby, los Funtime eran dueños de una inteligencia artificial tan avanzada como para proveerles pensamientos complejos, emociones, dolor. Con tres conciencias dentro de un mismo animatrónico, por mucho que Funtime Freddy estuviera al mando y quisiera reprimir a los otros dos, era incapaz de no sentir lo que sus acompañantes transmitían.

Quiero salir de aquí —aunque la voz era la misma, los tres claramente identificaban a Ballora como la emisora.

Henry Fazbear había predicho astutamente que ante la noticia de una nueva pizzería dando su gran apertura, todos los animatrónicos que aún vagaban por las calles se verían atraídos hacia la idea de poder matar niños. Cómo culparles, si fueron programados para ello.

No falló, todos sus objetivos fueron al punto de encuentro como polillas hacia la luz, y una vez reunidos en un mismo sitio, Henry no dudó un segundo en prender fuego al establecimiento.

No importaba si estaban allí el que alguna vez fue su mejor amigo y su hija, ambos poseedores y controladores de trajes de su franquicia. No importaba si se trataba de un par de robots, aunque uno resguardara el alma de su difunta hija, o de un joven a quien alguna vez quiso como un hijo. No importaba incluso su propia vida. No podría salvarse, pero eran riesgos que había que tomar por un bien mayor. No importaba nada con tal de exterminar ese mal de una vez por todas.

Por ello ahora Molten Freddy yacía entre algunos escombros de la estructura que ya empezaba a desfallecer. Atrapado, derrotado, no le quedaba más que aceptar su propio fin.

—No podemos —respondió, tajante.

Veo una salida.

—¿Qué?

Se dejó guiar por Ballora y giró su cabeza hacia donde ella veía una escapatoria, encontrándose con absolutamente nada. Una llamarada bestial iba reduciendo a cenizas el escenario entero, y junto al par de cortinas casi desechas parecía la entrada al mismísimo infierno, más que una salida.

—No hay nada.

Podemos ser libres, sólo hay que salir.

—No podemos —repitió, algo más exasperado, y sinceramente confundido por el comportamiento de la bailarina.

Ellos no eran como Baby. El espíritu humano que habitaba en ella la volvía impredecible, cambiante e impulsiva, haciéndola alguien que muchas veces no se entendía a sí misma y se contradecía con facilidad, tal vez por ello decidieron expulsarla del cuerpo que compartían bajo el nombre de Ennard. Se impacientaba cuando las cosas se escapaban de su control, y esto se podía notar a leguas al verla buscar salidas desesperadamente, igual que su padre, Springtrap.

Mientras ellos buscaban su supervivencia a toda costa, Molten ya se había rendido. Mike y Henry probablemente ya habían perdido la conciencia por su condición humana, Lefty acompañaba el cuerpo inerte de su padre con una escalofriante expresión anormalmente tranquila, habiendo aceptado hace mucho su muerte. Habiéndola esperado desde mucho tiempo atrás, quizás.

¿No lo ven? —La voz distorsionada probablemente intentaba simular un llanto—. Ahí está, tan cerca... Es mi oportunidad. Nuestra oportunidad de ser libres.

Ballora tuvo la intención de levantarse, pero el control del oso era mayor, lo suficiente como para impedírselo.

—No tenemos nada que hacer allá afuera. Moriremos junto a nuestro creador. Así tendrá que ser.

Quiero vivir.

¿Cómo lo harás? —Funtime Foxy se decidió a interrumpir, luego de un largo rato—. No tenemos vida que vivir.

No lo sé. Sólo quiero salir. Quiero sentir, igual que los humanos. Quiero vivir.

—No puedes hacer eso. Ni siquiera podemos salir de aquí.

Voy a hacerlo. Veo la salida.

No hay nada allí. Estás delirando —El zorro sólo pudo llegar a esa conclusión, luego de un rato escuchándola y analizándola. Sus incoherencias eran propias de varias condiciones mentales que, por obvias razones, ella era incapaz de poseer.

No es así —un estruendo horroroso les indicó que probablemente otra columna había cedido, ya quedaban pocas—. Vámonos, aún hay tiempo.

—El delirio es la creencia o realidad alterada que se mantiene de manera constante a pesar de que existe evidencia sobre lo contrario —Aquella definición guardada en sus registros describía perfectamente la psicosis la cual Ballora parecía estar atravesando—. Definitivamente, está delirando.

Sus circuitos deben haberse sobrecalentado. Es raro, los nuestros están en perfecto estado.

Veo la salida.

Su cuerpo se movió bruscamente con un impulso hacia el frente, tanto que cayeron de cara impactando contra el suelo.

—¿Qué crees que haces?

Me voy de aquí.

Estás loca.

Sin embargo su locura era mucho más grande que la intención de los Funtime de permanecer allí.

No importó cuánto se resistieron Freddy y Foxy, la determinación de Ballora los llevó a arrastrarse entre el polvo y la suciedad hasta la tarima de madera, que si aún no se había consumido en su totalidad era por pura suerte. Se puso de pie frente a ella, tambaleándose debido a los otros dos dentro de su cuerpo que querían tirarla.

Libre...

Los masculinos se resistieron, intentando aplicar la fuerza luego de haber fallado en hacerla razonar. Era imposible, no escuchaba nada que no fuera sobre salir de allí.

Saltó mientras ellos se preguntaban realmente qué estaba viendo ella. Una ventana, tal vez, por eso usó tanta fuerza al brincar hacia adelante, hacia su "libertad".

Cayeron bruscamente sobre las tablas de madera que inmediatamente crujieron al romperse, causando un ruido estrepitoso y un ligero temblor que fue suficiente para hacer caer el escenario entero, dejándolos sepultados.

No pasó mucho tiempo hasta que el edificio acabó por derrumbarse en su totalidad, acabando así finalmente con los protagonistas y antagonistas de la terrible maldición de Fazbear Entertainment. No hubo sobrevivientes, ni nadie que los extrañara.


Me sorprende aún no haber perdido, la verdad xd

Es la primera vez que escribo sobre los Funtime y no estaba muy segura de cómo me saldría. Son muy distintos de los demás animatrónicos, no están poseídos y se valen sólo de inteligencia artificial. Me daba miedo no saber cómo debían actuar, pero al final me gustó lo que salió.

Quizás un día de estos escriba sobre los Rockstar, ya que me familiarice mejor con este tipo de animatrónicos. Veremos.

Sayonara!