Hola gente, Demon vuelve con un nuevo capítulo de esta cosa que hago llamar historia, aquí para recordarles que sí quieren comentar o criticar háganlo de manera constructiva y respetuosa, en cuanto a las filias o fetiches sí quieren que lo tenga en cuenta envíenme un mensaje, ya sea por público o por privado (Este mensaje estará hasta el final de la historia, mejor acostúmbrense) Ahora sigue la sección de respuestas, como notarán solo respondo los dejados en el capítulo anterior.

Por cierto, tal vez dentro de bastante, cuando haya terminado alguna historia, estoy pensando en escribir otra historia de Naruto, pero me encuentro con la duda, ya sea hacer algo que he mostrado en un pequeño apartado en mis historias llamado "Caos de Ideas, Fragmentos, One-Shot, y más" que es una Naruto líder de culto, bisexual, harem y con poderes mágicos, o por el contrario una historia donde descargar la molestia y fastidio que en ocasiones me causa el Naruto canon, si, tiene sus momentos pero creo que todos en algún punto hemos sentido que tenía potencial desperdiciado, y hacer una historia donde lo humillen, ambos me tientan.

Y ahora mi parte favorita, los Reviews!

Jogurmargander; Me alegro que te esté gustando, y espero que este capítulo te satisfaga.


El escape mental, mundo interior, tu lugar feliz, no importa el nombre que le dieras, era algo que todo ser tenía, era una manifestación de la mente del individuo, reflejando cada aspecto de una persona, en algunos casos era increíblemente sencillo de maniobrar, mientras que otros podían ser tan complejos como el más intrincado laberinto, cuanto más compleja fuera la mente este "lugar" sería más difícil de entender para aquellos a los que no le pertenecía. Existía gente que se pasaría su vida sin siquiera explorar el lugar, y otros, como el propio Naruto, que conocían el lugar casi desde su propio nacimiento, los jinchuriki, al estar obligados a mantener un estrecho contacto con la criatura que encerraban, de cierto modo llegaban a conocer el espacio mental bastante bien, aunque siempre había ciertas complicaciones a la hora de diferenciar el de uno y el del otro, a menudo, por no decir siempre, se entretejían hasta que la línea entre ellos era tan delgada que solo bajo muy específicas circunstancias era posible diferenciarlos.

Naruto ahora se encontraba en el suyo, en posición de loto frente a una especie de templo hecho de madera negra, con linternas de papel colgando de los arcos emitiendo siniestras luces azules, con estatuas de zorros escoltando la entrada a aquel templo, con árboles blancos y secos con escasas y marchitas hojas amarillentas, todo aquel templo, o santuario de oración estaba sobre un perfecto círculo de arena negra. Kurama miraba a su nave, aquel santuario era la única parte de todo el paisaje mental que no podía entrar, no sin permiso al menos, y era el lugar mental del Uzumaki-Uchiha, y aunque podría simplemente usar su conexión para intentar descubrir que pasaba, su decisión de ver la vida de su jinchuriki como una novela, le restringía de hacerlo.

Aunque sí debía adivinar, era la obvia, aunque no por eso menos molesta o desagradable, autocritica del mocoso, sí bien estaba "acostumbrado" a ellas, hacía años que su jinchuriki no tenía una, sí debía simplificarlo era simplemente que el chico se encerraba en sí mismo, criticando cada una de sus propias acciones, pensando en cómo pudo haberlas mejorado, si bien en su momento las consideró cómicas, ahora, ahora solo era una fastidiosa actividad.

Naruto sabía que el zorro estaba viéndolo, y que este tenía una buena cantidad de preguntas para hacerle, pero no podía prestarle atención a su inquilino cuando tenía que pensar los siguientes pasos, especialmente porque, aunque todo su "plan" había sido un "éxito", la verdad es que debía todo lo logrado a la suerte, por muy poco que le gustara debía admitirlo, así sea solo a sí mismo, y aunque lo importante era el resultado final, el fin justificaba los medios después de todo. No podía permitirse que un error semejante se repitiera, por lo que tenía que pensar con cuidado los siguientes pasos que tenía que dar, y tenía a su favor que debía descansar, solo había pasado un par de días desde que se anunciaran los combates de la tercera ronda, y tendría suerte si se recuperaba en menos de una semana, claro, sin utilizar el shikotsumyaku porque eso levantaría las alarmas de Shisui que había tomado el papel de "cuidador" muy en serio, lo que significaba que más allá de la ayuda ocasional del biju, no podía acelerar su recuperación.

Por un lado, tenía que mejorar a sus esclavas, ni una había pasado a la tercera ronda, y sí bien podía excusarse con que Karin había sido entrenada para seducir, mientras que Ino para el uso de técnicas mentales, igual demostraba su ineptitud para preparar a sus esclavas para el combate, lo cual era un error por demasiadas razones, tantas que no podía ni enumerar.

El siguiente paso era Kiba, no podía matar al chico, la muerte de los herederos de clanes podría levantar demasiadas sospechas, y no quería malgastar sus kakinaosu si podía evitarlo, quería que el chico aceptara la esclavitud por voluntad propia, lo que significaba intentar que el chico lo tuviera en estima, pero ese punto iba a tardar y necesitaba un enfoque personal, tardado y cansino.

El tercer punto era tratar con los otros Uzumaki, pero tenía que esperar aún para poder hablar con ellos, y a eso tenía que sumarle el tratar de encontrar a la infiltrada de Iwa como uno de sus deberes con Homúnculo.

Además, tenía que estar atento a que Inari reuniera información y asentara las bases para la infiltración Uzumaki en Kiri, y cuando el chico cumpliera su labor Tsunami se lo haría saber. Y claro, no podía ignorar que tendría que descubrir los secretos del sharingan de Kagami.

— Si no vas a ayudarme, lárgate —Gruñó con fastidio, tenía mucho que hacer y pensar, sí bien de momento solo podía pensar en cómo volver a sus sirvientas en eficientes soldados no podía concentrarse igual con el zorro mirándolo como animal en zoológico— Tengo que buscar el modo de cumplir tus peticiones y no podré hacerlo sí te tengo viéndome como un acosador —Gruñó

— En ocasiones eres una mierda ¿Sabías? —Gruñó el Kyubi dirigiéndole una mirada fastidiada, en ocasiones, especialmente cuando no leía su mente, era complicado tratar con el megalómano que tenía por recipiente— Estarás, mínimo, otros cinco días, en cama, no tienes, ni tendrás, control de nada durante este tiempo, descansa y relájate, te recuerdo que puedo saber lo estresado y tenso que estas —Señaló lo obvio.

Porque, aunque su jinchuriki era algo parecido al autor de la novela que él seguía tan devotamente, también era un personaje, y aunque entendía que en el papel de autor no podía nunca dejar de trabajar, de crear el guion de esta obra, como personaje ya había acabado su utilidad inmediata, era momento de dejar qué otros personajes tuvieran su lugar en el escenario.

— ¿Y? —Cuestionó el pelirrojo con una mirada fastidiada, el zorro de chakra solo sonrió maliciosamente, complacido ante los tontos arrebatos de su barca.

— Que no pienso aguantarte esa actitud todo el tiempo —Resopló divertido antes de cambiar a una mueca fastidiada— Así que te lo pondré fácil, o dejas tu actitud de mierda, o dejo de ayudarte a recuperarte con mi chakra, ¿Entiendes? —Dio el ultimátum sabiendo de ante mano que por mucho que Naruto quisiera seguir discutiendo, y dejándose llevar por su mal genio, todo con la intención de mantener activa su cuasi obsesiva voluntad, no dejaría que eso le evitase recuperarse, especialmente porque eso significaría tener que ceder su "privilegiada posición" cómo líder Uzumaki a otros.

Naruto no era de los que confiaban en otros para hacer el trabajo, casi lo consideraría un devoto de la frase; "Sí quieres que algo salga bien, hazlo tú mismo", pero no se negaba a que las personas bajo su control hicieran lo debido, para que estuviera tranquilo tenía que tener control sobre la situación.

— ¿Sabes cuánto te detesto en ocasiones? —Admitió el joven antes de tumbarse en el templo, dejando que sus pies descalzos tocaran la arena negra, seguiría carcomiéndose la cabeza, pensando en cómo resolver los problemas evidentes en toda la operación, pero al menos sería más tolerable para él.

— ¿Ves? No es tan difícil ser un buen chico —Se burló el zorro de su recipiente, dando un tentativo paso dentro del área de la arena negra, acercándose hasta estar a los pies del templo, viendo al pelirrojo con diversión— Ahora, cuéntame, ¿Quién será la próxima esclava?

— Púdrete.


Reunido con sus alumnos, allí en el restaurante de barbacoa, no podía evitar darse cuenta de que se había equivocado bastante a la hora de entrenarlos, sí bien podía excusar a Choji porque se enfrentó a Hinata, quién directamente estaba al nivel de las grandes estrellas de la generación, y tenía trucos bajo su manga que muchos de ellos ni siquiera podían imaginar no podía decir lo mismo del resto.

Ino por otro lado se había confrontado a Neji, y ella era alguien que no confrontaba a las personas directamente, no en un combate por lo menos, y con el byakugan del chico la gran mayoría de trucos que podía utilizar ella para atrapar a su enemigo quedaban prácticamente inutilizados, incluso sí había mejorado en otros apartados considerablemente.

El único que había pasado era Shikamaru, y no podía decir que su enfrentamiento hubiera sido precisamente del mismo nivel que el resto, personalmente no podía compararlo con el enfrentamiento que tuvieron Naruto y Lee, pero eso no significaba que su alumno no tuviera oportunidad, no siempre ganaba el más poderoso, sino el más inteligente, y en ese apartado Shikamaru era brillante, solo tenía que guiarlo un poco, tal vez ni siquiera necesitara guiarlo porque el chico sabía los riesgos.

Ese era su mayor temor, sabía que Shikamaru no confrontaría a alguien que estuviera exageradamente lejos de su nivel, no mientras tuviera la oportunidad de decidirlo, y sí bien no sabía de nadie así dentro de los exámenes, no desde que Naruto termino hospitalizado, al menos. Ese chico era el más peligroso dentro del examen del que él tuviera conocimiento, dispuesto a matar como lo estaría el shinobi más experimentado, o el soldado más harto de la vida, sin temor a herirse con tal de obtener lo que quería, y sí bien eso podía parecer negativo, un soldado dispuesto a herirse con tal de cumplir la misión, era lo que muchos dirían que era positivo, sí no tenía problemas de destruirse significaba que tampoco tendría problemas para hacerle lo mismo a otros, y el historial decía que probablemente matar sería de sus primeras opciones.

— ¿En qué piensa, Asuma sensei? —Le cuestionó precisamente la fuente de sus preocupaciones, Shikamaru. Normalmente no se preocuparía por su alumno, no de la manera en que lo estaba haciendo ahora, el chico tenía unas ojeras marcadas, lo que en cualquier hombre Nara era una rareza.

— En que debes descansar más —Admitió, tras sopesarlo por más de un minuto entero, casi dos minutos— La siguiente fase del examen desgraciadamente no será sencilla, y tienes que estar preparado —Aclaro con seriedad, Naruto no sería el único obstáculo a vencer, incluso podría ser el más sencillo de los obstáculos sí consideraban el tiempo que tardaría en recuperarse, los otros, los otros podrían volverse piedras más molestas en los zapatos en comparación sí tenían en cuenta que tenían más de un mes para prepararse.

— Lo sé, lo sé —Admitió el chico con una mueca, la verdad es que no estaba seguro de poder confrontar al mestizo Uzumaki Uchiha, todo dependería de cómo decidiera empezar el chico y qué tan debilitado estuviera— ¿Qué recomienda para que descanse, Asuma sensei? —

Bajo otras circunstancias no pediría aquel consejo, con simplemente recostarse en un lugar meridianamente cómodo bastaría para que pudiera dormir por horas sin la más mínima perturbación, pero la situación no era favorecedora, su madre y su padre estaban pasando por ese periodo de tensión en el que parecía que había cierto asunto que molestaba a su madre, y por la falta de interés de su padre, asumió que era algo en lo que su madre se había obcecado y ya recapacitaría después, pero la tensión en casa era horrible para sus hábitos de sueño.

Pero ese problema era el menos problemático de todos los problemas que tenía, puesto que sí solo fuera esa molesta tensión en casa le bastaría con dormir afuera, total no sería la primera vez que lo hiciera puesto que ese tipo de tensión solía formarse desde hace mucho, desde qué estaba en la academia que él hubiera notado.

Su siguiente, y más problemático, inconveniente, era una especie de fiebre, a falta de un título mejor, que había comenzado a aquejarlo en las noches, su temperatura subía, sudaba en extremos, sentía que se sofocaba. Claro que había pensado que era una enfermedad, los Nara no se enfermaban tan fácilmente como uno podría pensar, ya que sus defensas se mantenían altas por sus prolongadas horas de sueño, pero había ido a ver a los médicos y aunque le habían recetado medicinas ninguna parecía hacer efecto, lo único que le había permitido calmar el calor era desvestirse, desvestirse hasta quedar desnudo, por lo que también eliminaba la posibilidad de dormir afuera.

— ¿Acaso no puedes dormir bien, Shikamaru? —Cuestionó Choji con un tono preocupado, asustado, y no era para menos, incluso Asuma hizo una mueca ante la idea de que el normalmente vago chico no pudiera descansar cuando normalmente lo difícil era hacer que se levantaran— ¿Has considerado los somníferos?

— Ya he probado todos los medicamentos que los médicos Nara podían darme —Cortó el tema tan rápido como pudo, no quería ahondar en la peor parte de su problema

La peor parte, o quizás la más vergonzosa de admitir, era la erección que no podía bajar una vez le invadía aquella siniestra fiebre, con una dureza tal que dolía, que no bajaba ni después de dejarse las pelotas secas y con la verga adolorida, y probablemente cerca de dejarla al rojo vivo, así que sí, no era algo que le gustaría conversar con calma.

Claro que no es idiota, considerando que todos esos problemas habían llegado cuando comenzó su vida sexual con Karin, y de manera lenta, pero creciendo cual bola de nieve cayendo por la colina nevada, había creído que le habían dado algún tipo de afrodisiaco o una droga con un efecto semejante, que estos eran solo los efectos secundarios o los efectos de una dolorosa abstinencia, y había pedido a los médicos que buscaran rastros de algo parecido a ello, y nada, su cuerpo, en teoría, estaba totalmente limpio, sin drogas, ni algo que alterara sus hormonas.

— Como sea —Interrumpió Ino levantándose de su asiento— Voy a ir a casa de Naruto, nos vemos —Añadió con un encogimiento de hombros antes de girarse.

— Naruto se está quedando con los Uchiha en lo que se recupera —Intentó detenerla Asuma, no queriendo que su alumna fuera a ver a su novio y se llevara una decepción, aunque personalmente no podía ver que podrían hacer juntos sí debía considerar el estado en que Naruto se encontraba.

— Lo sé —Admitió, girando la cabeza para verlos, dirigiéndole a su profesor una mirada que claramente le estaba diciendo idiota— Estará al menos otros cinco días antes de pasar a rehabilitación —Comentó antes de volver a girarse— Así que me pasaré a limpiar un poco, y para llevarle ropa, debo ser una buena novia —Concluyó antes de irse caminando.

— Asuma sensei, ¿Está seguro de que fue buena idea invitarla? —Preguntó Choji con una mueca nerviosa— Ella es la novia de Naruto, ¿No podría decirle o ponerle sobre aviso? —Inquirió mientras se rascaba la nuca.

— Naruto no es iluso, no lo creo al menos, sí bien sabe que Shikamaru no eres una amenaza físicamente hablando, sabe que lo compensa en otras áreas —Defendió Asuma con una sonrisa serena— E incluso así, confió en que Ino le tiene el mismo cariño a este equipo que a su novio, por lo que dudo divulgue algo que haga que el encuentro no sea igualado —Añadió mientras sacaba un cigarrillo de su cajetilla— Choji, ¿Podrías dejarnos solos un rato? Necesito preguntarle a Shikamaru algunas cosas sobre sus problemas de sueño —Pidió haciendo un gesto a su alumno.

Shikamaru estaba curioso, Asuma no era de los que apartaban a uno para hablar con el otro, y si no lo había hecho con Ino, que era novia de su oponente, pero que apartara a Choji, que no era precisamente de los que andaban de chisme en chisme, lo estaba apartando, notó que el Akimichi quería renegar, pero en un segundo su mirada cambió a comprensión y asintió, para después levantarse y salir velozmente.

— ¿Por qué...?

— Porque sé que lo que te impide dormir es algo vergonzoso, la manera en que desvías la mirada, como muerdes tu labio inferior, eso y que intentas hacerte más pequeño, significa que sabes porque no puedes dormir, pero que no quieres decirlo —Explicó su deducción levantando un dedo con cada punto

Shikamaru gruñó por lo bajo, sabía que su maestro no era un idiota, que podría ver a través de él mejor de lo que le gustaría, pero eso no lo hacía más agradable, en realidad llegaba a ponerlo ligeramente incómodo, por otro lado, Asuma siempre había sido algo parecido a un padre para él, con el que se sentía más cómodo para hablar de algunos temas que con su propio padre, o como mínimo una opinión igual de válida que la de su padre.

— Karin y yo, hace tiempo que comenzamos a tener... relaciones —Empezó sintiendo sus mejillas calentarse, no podía entender como Naruto, Ino o Karin podían ser tan descarados sobre su intimidad, bueno, de la pareja podría entenderlo, o algo así.

— Ella no está embarazada ¿Cierto? —Cuestionó de golpe, con sus ojos mostrando lo que solo podía describirse como miedo o preocupación— ¿Eso es lo que no te permite dormir? —Interrogó mientras daba una fuerte calada a su cigarrillo, consumiendo más de la mitad en un instante.

— ¡No! —Rugió ante la mera perspectiva de aquello, aunque ya metido en esa idea, con lo frecuentes que eran sus encuentros sexuales, y el nulo uso de condones, era sorprendente que aún no se diera dicho escenario— No, nada de eso, ella usa métodos anticonceptivos —Sí bien nunca habían hablado propiamente de ello era lo único que podía explicar que pese a su nula participación en evitar un embarazo la pelirroja aún no quedase embarazada.

— Bien, bien, supongo que también usas condón —Suspiró aliviado el hombre, soltando el humo de cigarro para que volara con el suave viento, Shikamaru solo asintió, no queriendo aclarar el fallo en ello, el solo hizo un gesto con la mano, pidiéndole, o exigiéndole, que siguiera con aquello.

— Y desde hace algún tiempo, en las noches, siento mucho calor y tengo... —Se cortó de golpe, con la cara roja por divulgar aquella información tan penosa— erecciones que no puedo bajar —Admitió con un susurro a penas audible a su maestro.

— ¿Eso es todo? —Inquirió enarcando una ceja, al mismo tiempo que una sonrisa descarada aparecía en su rostro— ¿Hace cuanto no tienen sexo? —Preguntó con total normalidad, como sí no viese el problema de decir aquello en voz alta.

— Desde que tuvo lugar la segunda fase del examen —Logró admitir tras unos segundos, sí bien sentía que las palabras lo avergonzaban, y en cierto sentido lo humillaban, no podía evitar hablar de ello ahora que le habían dado la oportunidad.

— Son solo dos días, ni siquiera tres —Admitió con una mirada confusa, antes de sonreír dándole una suave calara a su cigarrillo— No es normal que los Nara tengan las hormonas tan alborotadas, no los hombres al menos —Murmuró para sí mismo aquello, los Nara tenían muy claras diferencias entre el sexo masculino y el femenino, y en su caso particular no podía ni siquiera considerarse sexismo.

Las mujeres Nara eran infinitamente más activas que los hombres, llenas de energía y aunque no solían heredar la casi aterradora inteligencia que tenías sus contrapartes masculinas, solían heredar una fuerza física envidiable y unas actitudes sociales que hacían que las personas le siguieran casi sin pensar, pero junto a aquello tenían hormonas más fuertes, por decirlo de algún modo, no solo entraban antes en la pubertad, sino que tenían un libido difícil de saciar, lo que explicaba el cansancio casi infinito de los hombres Nara adultos qué tenían que complacer a sus esposas teniendo su propio problema por tener hormonas menos potentes, no en ese apartado al menos, así que sí debía definir lo que le ocurría a Shikamaru era que él era una anomalía estadística.

Lo que sí bien, por definición, lo hacía improbable, tampoco era imposible, una posibilidad del 100% era rara, más si tomaban en cuenta que era entre seres humanos que solían tener diferencias que hacían imposible que una estadística llegara a esos valores.

— Eso es lo que me ha impedido dormir bien —Terminó por cortarlo, no queriendo recibir más burlas de parte de su mentar, ni queriendo que todos en el restaurante se enteraran de algo así.

— Entonces solo ve y ten sexo con ella, no es tan complicado —Sentenció él como si fuese lo más obvio del mundo— Si solo es que tienes muchas ganas de follar y ella no quiere puedes ir a alguna de las casas del distrito rojo, no soy muy conocedor de los prostíbulos de allí, sí quieres pregúntale a Naruto, él se crío en uno ¿No? —Ofreció, sí bien para ninguno era un secreto el lugar en el que se crío el pelirrojo seguía siendo un tema un tanto complicado de discutir.

— No, no es eso —Admitió con tranquilidad— Ella solo ha ido a regar plantas a casa de Naruto, supongo que se turna con Ino para esas tareas —Comentó como si cualquier cosa— Simplemente... es raro que me sienta así —Confesó, por fin.

Claro que había hablado con Naruto previamente, y sí bien él le había dicho que era algo totalmente normal, y que solo hacía falta que decidieran quien de los dos tendría el dominio de la relación, pero el pelirrojo era alguien que no podía tomar como ejemplo de una crianza humana decente, a fin de cuentas, había sido criado en un prostíbulo, viviendo en el distrito rojo desde que nació, simplemente no podía tener una visión normal del sexo ¿Cierto?

— Puede ser —Aceptó Asuma con un encogimiento de hombros, a fin de cuentas, Shikamaru estaba siendo una anomalía de probabilidades en cuanto a hormonas se refería— Pero sí lo disfrutas, y te ayuda a dormir mejor, o mejor aún, te ayuda a descansar antes de la siguiente fase, no veo problemas —Dio su opinión, sí solo eran hormonas calientes, era mejor enfriarlas incluso sí era algo penoso.

Lo que no sabían era que Ino había escuchado todo, desde afuera, sentada bajo la ventana justo afuera, con la palma de su mano pegada al vidrio, un jutsu de transmigración de sonido, un nombre ridículo sí, pero efectivo, permitiendo a alguien oír lo que ocurría al otro lado de superficies delgadas, siendo el cristal la que permitía usarlo mejor, y escucharlo, interpretando la vibración con chakra, parte del plan de estudios de interrogación.

Y no podía evitar tener una sonrisa complacida en su rostro, Karin estaba cumpliendo maravillosamente su papel, su deber era convertir en una marioneta manipulable al líder del clan Nara, o más bien a su heredero. Seguían siendo seres pensantes, no eran extensiones de la mente de su grandioso amo, no eran una mente colmena ni mucho menos, por mucho que hubiera sido la misma absoluta y atractiva fuerza la que había hecho que sus cerebros solo pensaran en la grandiosa verga de su maestro y cómo hacerlo feliz, y como seres externos y pensantes, cada una había buscado la manera de hacer más feliz a su semental esclavizador.

Lo amaban, lo adoraban, y harían lo que fuera por hacerlo feliz y satisfacer su perfecto pollón, ver su deseo cumplido era su más grande anhelo, y por lo tanto buscarían modos de facilitarle el camino, Tsunami se haría cargo de las finanzas, trayendo dinero y fortuna al clan, Tsume y Hana atraerían a nuevas mujeres, fuertes e inteligentes usando su casi milagrosa hierba, reteusupopi, para atraer nuevas esclavas fuertes y de una edad mayor a la de su esclavizador amo, mientras que Karin estaba para difuminar la resistencia y mente de otros herederos varones, hacerlos blancos fáciles para un lavado cerebral posterior, o simplemente esclavizarlos mediante otros medios.

— No lo haces nada mal, pelirroja —Felicitó a la Uzumaki, complacida de que el trabajo de la chica pelirroja por fin diera frutos—, veamos cuanto tardaras en convertir a ese vago en un perro fiel —Río para sí misma antes de volver a centrar su atención a la conversación, dispuesta a divertirse de las ocurrencias de aquel cuernudo.

— Bien, supongo —Murmuró el Nara, sí él no estuviera al lado del cristal no habría podido oírlo incluso con su jutsu— Tengo cosas que hacer en casa, después, supongo que al acabar iré a hablar con Karin —Explicó a su profesor antes de levantarse para irse.

Aprovecharía para irse a ver a la pelirroja para decirle lo que ocurría a Shikamaru para que se esforzara más, tenían al Nara prácticamente en el bolsillo, o al menos así juzgaba ella, pero sabía que tenía otras cosas por hacer, seguir perfeccionando la reteusupopi, porque sí bien la hierba parecía perfectamente capaz de seguir trabajando sin mejoras, la verdad es que necesitaba seguir trabajándola, las toxinas que liberaba la hierba, y que llevaban la mente a ese estado dócil y fácil de manipular para cualquiera que no consumiera la hierba, era un estado muy frágil, demasiado frágil, levantar la voz más de lo debido, un toque demasiado brusco y el control se rompería.

Eso, claro, sí la persona caía en aquel control, la hierba no era perfecta y mientras la persona no estuviera mínimamente tranquila, sí la persona estaba demasiado tensa, o tenía su mente tensa la hierba no haría prácticamente nada, así que no podían usarlo para una trampa con alguien con las defensas mentales constantemente activas o que desconfiara de quien le daba la hierba, y aunque eso podría parecer poco importante seguía siendo un error que podría jugarles muy caro a futuro, tal vez no en el último caso, bien podría ser peligroso para aquellos extremadamente precavidos.

— ¿Qué preferiría Naruto-sama? —Susurró para sus adentro, era cierto que su adorado maestro quería tener control sobre los clanes dentro de Konoha, no solo por tener sus conocimientos, no solo por el poder político, no solo por las mujeres, lo quería por miles de motivos.

El pensamiento era sencillo, crear una situación lo suficientemente desesperante para que la aldea no le quedara de otra que aceptar la ayuda eterna, esa ayuda sería la del clan Uzumaki, llevándolo al final en que no quedara de otra más que el clan tomara las decisiones por ellos, sería un proceso lento, y tardaría años, pero para eso necesitarían que el concejo estuviera relativamente a favor, pero aquello tenía que hacerse con más cuidado y con un control que no se fuera al carajo sí no tenían absolutamente todo bajo control.

Así que, incluso sí quería garantizar a Shikamaru, era más apremiante terminar de desarrollar la reteusupopi para futuras esclavas o esclavos, todo sería más fácil si aumentara sus conocimientos genéticos, porque sí bien había creado la hierba realmente solo había hecho unos pequeños cambios en una hierba que Naruto había podido crear con Chakra, así que seguía siendo más mérito de su maestro que suyo ahora mismo.


Respiraba agitadamente, seguía golpeando las paredes de aquella cárcel, porque no había forma de describir el lugar en el que se encontraba, la única razón por la que no gritaba es porque había estado haciéndolo por suficientes horas como para que se hubiera quedado afónico, todo el cuerpo le dolía, sus brazos por estar golpeando las paredes de aquella prisión cubica, la espalda por estar encorvado durante lo que juraría eran días, las piernas se habían entumecido por llevar hincado tanto tiempo. No sabía que tanto tiempo había estado allí encerrado, juraría que habían pasado horas, sino es que días, y estaba dolorosamente consciente del paso del tiempo, seguro de no haberse dormido en todo este tiempo por mucho de que supiera que su salud debió haber mermado demasiado por tanto tiempo sin dormir, ni beber o comer.

Tsume miraba a su hijo, encerrado en una jaula para perro de un metro por un metro por un metro, en cuclillas y con la mirada totalmente perdida, un sello en su frente que era el encargado de mantener aquella ilusión de cautiverio. Una tortura psicológica mucho más cruel y depravada de lo que podría parecer, usando métodos muy poderosos de desgaste mental; negación del sueño, aislamiento, negación de la comida, y desorientación del tiempo. Todos estos dañaban la mente volviéndola más débil, más moldeable, lo que gracias a sus insultos constantes deberían destrozar la autoestima de su hijo, permitiéndole a su esclavizador amo acercarse y extenderle su mano para que se convirtiera voluntariamente en un sirviente del clan Uzumaki.

— Así no molestaras mientras trato con Tsunade y Shizune —Susurró Tsume para sí misma, girándose para ver la puerta asegurándose de que estuviera cerrada— El clan Uzumaki necesita a putas poderosas como ellas sí queremos cumplir los deseos de nuestro amo —Admitió mordiéndose el labio inferior pensando en la gorda polla de su maestro follándola como recompensa— Y no puedo permitir que tires todo nuestro trabajo, cuando tú también sirvas a nuestro maestro no tendremos porque hacer esto —Opinó ella antes de salir de la habitación.

El suave dulzor de la reteusupopi flotaba en el ambiente, era un dulzor embriagante que te invitaba a relajarte, incluso ella, conocedora de lo que podría pasarle sí se relajaba demasiado bajo ese aroma sentía la peligrosa tentación de hacerlo. Solo llevaban unas pocas sesiones de lavado cerebral pero ya podían ver los primeros atisbos de que el control estaba funcionando.

— Tsunade-sama, por favor, no salga del baño sin toalla —Pidió viendo a la mujer que salía del baño totalmente desnuda mostrando sus exuberantes atributos y su piel clara cual porcelana, ganada gracias a su genjutsu, que tendrían que buscar un modo de hacerlo real— Sabe que tengo a un hijo varón, vamos, qué no piensa con la cabeza de arriba —Recordó mientras hacía un gesto con la muñeca, casi como sí masturbara a alguien.

— Lo sé, Tsume, lo siento, en serio —Reconoció la sannin poniendo su mano en su frente mientras usaba su brazo contrario para intentar cubrir sus tetas, fallando totalmente— No sé por qué, pero olvide totalmente traerme la toalla —Añadió masajeando su sien.

— No se preocupe, Tsunade-sama —Terció Hana con una sonrisa desde el sillón— A nosotras también nos pasa a veces, aunque quiero creer que Kiba no se masturbaría pensando en nosotras —Comenzó con un intento de sonrisa tranquilizadora para pasar a un gruñido frustrado.

— Seguro es por estar acostumbradas a andar apuradas —Comento Shizune desde la sala pintándose las uñas de las manos— Recuerdo que en ocasiones salíamos de las posadas a medio duchar —Anunció entre risas— Una de esas veces Tsunade-sama tuvo que salir corriendo con el pecho descubierto y yo con bragas poniéndome a duras penas el kimono —Reconoció la chica cubriendo su boca ante la inoportuna risa que le había dado.

— Ni me lo recuerdes —Río la propia Tsunade como sí aquello fuera una anécdota de lo más divertida— Nos vimos como unas pervertidas —Reconoció la mujer mientras aceptaba la toalla que Hana le ofrecía con el brazo extendido para envolverla alrededor de sí misma— ¿A dónde vas, Tsume?, has intentado que siempre comamos juntas y hoy sales sin decirnos cuando volverás —Cuestionó la sannin con una sonrisa amable.

— Es que no lo sé, Yoshino me pidió que nos viéramos hoy —Aclaró con tranquilidad, aunque por la mirada de Tsunade parecía confundida— Le dije que viniera y charláramos todas, pero insistió en que fuera total secreto —Reconoció por fin, a ella misma le había tomado por sorpresa que Yoshino quisiera charlar de algo secreto y confidencial con ella, siempre tuvieron grupo de amigas muy marcado, Yoshino Nara, Lucy Yamanaka y Chobara Akimichi por un lado, y Mikoto Uchiha, Kushina Uzumaki y ella por otro, no es que no fueran amigas, pero siempre tuvieron una amistad más marcada con las otras— Y no sé qué tanto me tarde en volver, intentaré volver antes de comer, pero en caso de que no Hana, te encargo la comida —Aclaró mientras se dirigía a la puerta.

Mientras caminaba para llegar a tiempo con la reunión se preguntaba muy seriamente que podría haber provocado que Yoshino quisiera hablar de improvisto con ella de un tema tan delicado que quisiera tratarlo con tanta discreción. Lucy casi nunca estaba en la aldea, solía estar en la capital del país por su trabajo de diseñadora, mientras que Chobara siempre estaba en la aldea dirigiendo un restaurante. Y hasta donde sabía había muy pocas cosas que fueran sensibles para el dueto de mujeres, Lucy era muy liberal, en realidad estaba casi segura de que cuando Inoichi y Yoshino se acostaban, las infidelidades de la mujer Nara eran conocidas por todos salvo por su marido, aparentemente, era de conocimiento de la mujer Yamanaka. Y aunque dudaba que Chobara tuviera conocimiento de las infidelidades que tenía su esposo con Yoshino, creía que la mujer culparía antes a su esposo que a la mujer. Así que a menos que la mujer hubiera decidido caer en la zoofilia no veía una razón en especial para llamarla a ella.

Tras casi un cuarto de hora llegó a las puertas del complejo Nara, adentrándose con tranquilidad hasta la casa de su vieja amiga, las puertas abiertas de par en par, invitándola a pasar, se acercó a la vivienda con precaución, aquello no era precisamente lo que uno esperaba de una "reunión privada" y le preocupaba una emboscada o que algo ocurriera a la mujer Nara.

— ¿Tsume, eres tú? —La voz de la mujer sonó desde adentro, alegre, al mismo tiempo el olor de carne cocinándose llegó a su nariz— Pasa, pasa, cierra la puerta tras de ti, por favor —Pidió la mujer, y aunque seguía un tanto desconfiada, a sabiendas de que sí bien eran discretos no debían nunca bajar la guardia o los planes de su adorado amo podrían verse descubiertos, entró en el lugar.

Dejándose guiar por su nariz, la siempre confiable, llegó a la cocina donde encontró a la mujer Nara, sonrió ligeramente al ver la vestimenta de la mujer, ropa que no usaba desde que había intentado conquistar a Shikaku, unos ceñidos pantalones azules que remarcaban la nada mala retaguardia de la mujer, una blusa de tirantes café que servía para remarcar el busto de la mujer, lo que era positivo porque la copa C de la mujer no era tan llamativa sin ayuda, sonriéndole mientras extendía dos copas de bebida servidas prácticamente llenas, y al lado una botella de vino, en la estufa apagada yacía una olla en la que sí debía apostar estaba la carne que había olido antes.

— ¿Debo preocuparme? Copas de vino, y una buena botella, esto debe ser serio —Anunció con una sonrisa mientras se sentaba en un lado de la mesa, Yoshino soltó una risilla antes de sentarse poniendo un plato con bocadillos entre ellas— Ya, en serio, ¿Por qué me llamaste a mí y no a Chobara?, porque entiendo que no puedas esperar a Lucy, pero... —Interrogó con tono amable, mirando a la mujer con algo de preocupación.

— ¿Qué te hace pensar en eso? —Devolvió la pregunta, aunque la mirada de la mujer tenía escrito "No me jodas, es evidente", pero igualmente le concedió una respuesta verbal.

— Yoshino, sé que no somos las mejores amigas, pero todos saben de tus infidelidades, diablos, con lo listo que es Shukaku sigue fuera de mi el que él no lo sepa —Reconoció viéndola con seriedad, hasta ella había descubierto que la mujer se acostaba con todo lo que tuviera pene, salvo su marido.

— Tienes razón, mira, Lucy es una liberal, pero es una romántica, y Chobara sigue creyendo que mi época de libertinaje se acabó cuando me case —Admitió tras un largo suspiro.

Yoshino personalmente creía que Chobara no era ignorante de que tenía amoríos constantemente, sino que prefería ignorarlo, lo que no era tan raro en realidad, la mujer prefería ignorar deliberadamente todo aquello que le complicara la vida, de ahí que ignorara que su esposo a veces quería acostarse con otras mujeres, o que a su hijo los otros niños lo maltrataban por su peso. Al mismo tiempo, Lucy era liberal, para ella el sexo no era algo amoroso, era solo un acto mecánico que les daba placer a ambas partes, contrario a lo que uno pensaría también era una persona extremadamente romántica, y algunas cosas simplemente no las podría tolerar.

— Si estás tan segura de que tus mejores amigas te van a criticar ¿Qué te hace creer que yo no lo haré? —Interrogó con genuina curiosidad, la mujer estaba totalmente segura de que sus mejores amigas no la apoyarían en lo que planeaba, pero recurría a ella con aparente seguridad de que ella no haría lo mismo.

— Para empezar, sé que sabes lo que se siente querer vengarse de un marido, y yo quiero hacerlo —Sentenció con una mirada sería, Tsume por mucho que su exesposo no le importara un carajo gracias a su esclavizador amo alfa, no significaba que no recordará el sentimiento por lo que estrechó los ojos, con el más puro interés— Y creo que de todas las mujeres de nuestra generación eres la única que podría entenderme —Añadió con firmeza.

— Bien, ladra —Proclamó la mujer agarrando la copa de vino para darle un largo sorbo, aunque por la forma de beber tal vez sería mejor un tarro de cerveza.

— Creo que es un poco obvio que Shikaku no me satisface mucho sexualmente —Comenzó a relatar dando un corto sorbo de vino, mientras para sus adentros debía regañarse por no recordar la manera de beber de la otra mujer— Siempre envidié a Mikoto y a ti, siempre quise más de un hijo, pero Shikaku nunca quiso, pero recientemente Shikaku quiere tener otro —Antes de que pudiera seguir Tsume la interrumpió.

— ¿Estás buscando un modo de evitarlo? Porque lo entendería perfectamente —Cuestionó con intriga, inclinándose sobre la mesa, dedicándole una sonrisa cómplice a su amiga.

— Todo lo contrario, quiero darle un hijo, pero no uno que venga de él —Expuso su caso con una sonrisa maliciosa, y por qué no, llamando la atención de Tsume— Y hasta donde sé los Inuzuka entienden que para dejar mejor linaje debes buscar un buen compañero... —Proclamó mientras estiraba su mano para agarrar la mano libre de la castaña, sus ojos brillando en emoción y peligro.

— ¿Quieres embarazarte de otro? —Preguntó incrédula, no porque no entendiera lo que su amiga quería, sino que lo que estaba por hacer era una locura— ¿Tienes idea de las implicaciones que tendrá eso? —Porque, aunque la idea resultaba emocionante, y cómo mínimo era una posibilidad de que su esclavizador amo comenzara a reconstruir su clan, pero las implicaciones políticas dentro del clan podrían ser inmensas— Además ¿No te parece extremo? —Añadió como un pensamiento tardío.

— Respondiendo a tus preguntas, sí y sí, te llamé para que me ayudes a ver cómo evitar la mayoría de las represalias —Gruñó, claro que sabía lo que podría significar, no solo pondrían en tela de duda sí Shikamaru realmente era hijo de Shikaku, sino que podrían investigar a cada uno de sus hijos bastardos, eso sí bien le iba— Y siempre he sido de... respuestas extremas —Añadió mordiéndose el labio inferior, con miedo.

— Dime una vez en que lo hayas hecho y tienes todo mi apoyo —Señaló con una sonrisa, sí bien era cierto que esta vez sería una de ellas, no podía recordar una vez que la mujer hubiera hecho algo "extremo" como sugería.

— Hay una... que es muy buen ejemplo... —Para su sorpresa, que Tsume esperaba, sinceramente, que se hiciera para atrás al no encontrar una ocasión, pero parecía... abatida, y su respuesta había sido más rápida de lo que había esperado— Y es por eso que necesito hablar de esto con alguien, no quiero que se repita lo que ocurrió esa vez... —Siguió murmurando, llevándose el pulgar a la boca para comenzar a morder su uña.

— Vamos, no puede ser tan malo —Gruñó la castaña, dedicándole una mirada fastidiada, sin poder imaginar qué podía ser tan malo como para que la mujer se pusiera así, incluso sí era un asesinato, eran ninjas por amor de dios, mataban gente con tanta regularidad que para muchos había perdido el significado.

— Oh, lo es, o lo fue —Murmuró ella por lo bajo antes de cerrar los ojos, inhaló un par de veces antes de volver a abrir los ojos, con mucho cansancio en ellos— ¿Recuerdas... que Minato y Kushina se separaron tras una orgía? ¿Aquella pequeña fiesta sexual que había preparado como despedida de solteros para ambos? —Interrogó con nerviosismo, mordiendo su labio inferior, sus ojos viendo cualquier cosa menos a ella, y sus manos se movían nerviosas.

— Claro que lo recuerdo... —Bufó fastidiada, sí bien podía recordar aquello como lo que había terminado la relación de su mejor amiga, y sí bien no había querido culpar a Yoshino siempre le pareció que preparó aquello de más, aunque aquello fuera lo que había permitido que su perfecto esclavizador amo naciera— ¿Eso que tiene que ver? —Susurró rodando los ojos.

— No fue solo eso lo que arruinó su relación... —Tembló, y podía notar como los ojos de Yoshino se humedecían— Yo... yo le mentí, le dije que aquello no era el primer engaño..., yo le dije que Kushina le había estado poniendo el cuerno durante toda su relación —Lloró, llevó sus manos a su boca para llorar— Pensé que solo los llevaría a una pequeña pelea, algo tonto —Chilló mientras las lágrimas caían— Luego Minato rompió el compromiso, Kushina se negó a hablarle por orgullo, y luego dijo que estaba embarazada y... —Para este punto no soltaba unas cuantas lágrimas, lloraba a raudales— Y.…, y.…, y..., y yo ¡Para ese punto ya no sabía cómo recular! —Admitió con un grito, y para este punto Tsume no podía mantener la boca cerrada— ¡Yo no quería que todo acabara así! ¡Creí que solo sería una pequeña venganza! —Yoshino dejó caer su cabeza contra la mesa, negándose a ver a Tsume a la cara.

Y la propia Tsume tenía una expresión de sorpresa, sí bien era cierto que el fin de la relación de Kushina y Minato le había tomado por sorpresa, como a todo el mundo, porque sí bien era cierto que Minato siempre había sido un poco mojigato, reacio a probar cosas nuevas, y Kushina siempre disfrutó de probar cosas nuevas, un poco libertina según a quién le preguntaras, pero Minato nunca había sido del tipo hipócrita, o no en esa época al menos, y ambos habían disfrutado, ella podía recordar a Minato disfrutando de la boca de Lucy, por lo que había culpado al rubio y lo había tachado como un hipócrita, pero saber qué todo había sido incitado por la mujer frente a él, era algo que nunca había imaginado.

— ¿Por qué? —Fue lo único que pudo pronunciar, cierto era que ambas mujeres jamás fueron las mejores amigas, pero siempre habían tenido una buena amistad, y podía ver que Yoshino estaba arrepentida, pero no podía entender que había llevado a la mujer a arruinar la relación de una de sus compañeras, la relación que según todas había sido como una especie de cuento.

— E... Ella... ella dijo que no podría mantenerme fiel a Shikaku —Ahora moqueaba, sobándose las mejillas intentando limpiarse las lágrimas, apretaba su mandíbula, intentando contener su llanto, la mujer se veía patética, pero Tsume quería rodar los ojos— Y..., y yo me molesté mucho, y pensé que sería una pequeña venganza sin importancia, que solo los haría pelear un poco, pero…, pero…, —La mujer no podía seguir hablando.

La parte de ella que aún tenía infinito aprecio por Kushina quería levantarse y darle un golpe a la mujer por haberle terminando arruinando la vida, bien, tal vez solo diez meses, pero había destruido la relación de Kushina, gran parte de su reputación entre los civiles y entre algunos ninjas, pero por, sobre todo, quería golpearla y dejarla medio muerta por haber causado que su esclavizador amo tuviera que vivir en un orfanato y sin su madre. Y, por otro lado, otra parte de ella, no podía evitar ver una oportunidad de entregarle una esclava a su amo, su amo la había elegido a ella por sus actos en su contra, entonces sería igual de aceptable Yoshino que había cometido unos actos incluso peores, o cómo mínimo sería un juguete entretenido con el que su amo podría desestresarse y relajarse.

— Bien, lo hecho, hecho quedó —Dijo tras varios segundos, en los que esperaba que sonara como resignación, molesta, sí, pero más resignada que cualquier cosa— Aunque sigo sin entender para qué me llamaste, no lo veo tan claro —Hizo la aclaración, porque sí bien entendía que la mujer necesitaba confesarse, porque parecía algo que llevaba carcomiéndola bastante tiempo, pero no veía cuál era la utilidad real de haberla traído.

— Yo... yo quiero que mi venganza salga bien —Logró decir tras casi un cuarto de hora para tranquilizarse y calmarse, y aun así Tsume podía notar que moqueaba además de estar haciendo un esfuerzo titánico por mantenerse serena— Aprendí de mi anterior error, y quiero no arruinar mi relación, que la venganza no se me salga de las manos, y eres la única que creo que me puede ayudar —Admitió la mujer sin dejar de tallarse los ojos enrojeciéndolos considerablemente.

— Pues no sé cómo —Admitió con una mueca, podía ver perfectamente cómo su amo rompía el coño de Yoshino, esclavizándola y volviéndola una devota esclava descerebrada, pero no el modo— Porque sí bien puedes serle infiel a Shikaku, puedes quedar preñada del amante, y Shikaku podría enterarse, no veo el modo en que no te arme un escándalo —Señaló ella con firmeza, porque no podía imaginarse un modo seguro de hacerlo.

— Lo mismo pensé —Reconoció la mujer dejando caer su rostro contra su palma— Al principio, cuando no me había puesto a pensar todo, pensé que con solo hacerlo no habría problema... —Confesó antes de que Tsume la interrumpiera.

— Empiezo a ver por qué lo de Kushina se te salió de las manos —Interrumpió sin pena alguna, sí el primer pensamiento de Yoshino era que no habría consecuencias serias, entonces le sorprendía más que no le hubiera llamado para decirle que estaba embarazada de ocho meses.

—… Porque se pondría en duda sí Shikamaru es suyo, y entonces habría muchos problemas, desheredarían a Shikamaru, el clan no tendría un heredero, Shikaku no tendría tiempo de encontrar otra esposa y preñarla, criarlo y asegurarse de que sea un heredero apto —Siguió la mujer ignorando deliberadamente la interrupción de su amiga.

— Claro, porque los exámenes de ADN no existen —Murmuró Tsume queriendo estampar la cara de la otra mujer contra la mesa, es que había tantos problemas en ese plan que la pregunta no era cómo hacer que saliera bien, era cómo es que creía que iba a poder funcionar— Pues lo tienes complicado, la verdad, no es qué a los hombres, a nadie en general, le guste que le pongan los cuernos —Anunció con un bufido cansado.

— ¡Eso es! —Gritó la mujer levantándose inmediatamente de la mesa, asustándola levemente sí debía ser honesta, antes de agarrarle las manos y unirlas a las suyas— ¡Voy a hacer que a Shikaku le guste que le pongan los cuernos! —Mencionó en un estallido de felicidad.

— ¿Se puede saber qué te fumaste? Porque sea lo que sea debe ser de la buena —Gruñó por lo bajo, dedicándole una mirada desconfiada a la mujer— ¿Cómo se te ocurre que vas a lograrlo? —Interrogó con una mueca, claro, a todas las mujeres que servían fiel y devotamente al clan Uzumaki aceptarían que su amo follara con cualquier mujer, pero ellas eran esclavas e incluso Ino, la novia formal, se sabían inferiores y su amo tenía libertad absoluta sobre ellas, sus cuernos sin importar lo grandes que fuesen, eran la prueba de la libertad de su maestro.

— ¿No hay un montón de mangas, novelas y demás que hablan de infidelidad? —Cuestionó como si fuera la respuesta absoluta y no hubiera lugar a replicas.

— Son ficción, ¡Y casi todo eso lo escribió Jiraiya! —Gruñó, segura de que era imposible de razonar con ella para este punto, y ella creía que Kushina era irrazonable.

— Toda ficción tiene bases reales —Sentenció ella abnegadamente— Empezaré comprando unas novelas de este tipo, sé que Shikaku tiene revistas porno, así que solo tengo que colar unas novelas, conseguir unos videos, y luego írselo sugiriendo, todo es perfecto —Chillo la mujer con una expresión complacida.

— Ya es caso perdido —Murmuró por lo bajo Tsume, intentando contener las ganas de poner los ojos en blanco— Sabes cómo podrías hacer la venganza más dulce —Anunció con una sonrisa complacida— Que el amante sea más joven, le dolerá en el orgullo, tal vez que tengan la edad de tu hijo, tal vez un poco mayor, ¿Qué podría dolerle más en el orgullo? —Añadió con una sonrisilla, intentando guiar a la mujer a su amo.

— ¿No te parece demasiado joven? —Cuestionó la mujer dubitativa, Tsume le dedicó una mirada burlona.

— Ese es el punto, un chico, de la edad de su hijo, puede hacer su trabajo mejor que él, y con una herramienta más grande que la suya —Sugirió con una sonrisa maliciosa, incitarla a que fuera ella misma la que buscara a su adorado Naruto-sama, aunque igualmente se lo diría.

— Bueno, de que golpearía en el orgullo lo haría, pero... bueno, aún hay mucho que debo retocar —Anunció la mujer antes de encogerse de hombros, feliz de haber encontrado una solución a su problema.


Shisui podía definirse a sí mismo de muchas formas, paciente, tranquilo, incluso se atrevía a usar el termino de divertido y relajado, lo que no solía ser algo que pudieras decir de un Uchiha, pero estaba preocupado, muy preocupado. Durante mucho tiempo había creído que las preocupaciones de Itachi sobre el futuro de su hermano eran infundadas, sí, era muy parecido a Fugaku, incluso podía ser un poco idiota y tozudo, pero eso era normal en los jóvenes, la experiencia era la que les ayudaba a admitir errores y aceptar ayuda, o eso creía personalmente.

Y una de las razones por las que no había podido comprender las preocupaciones de Itachi era que cuando Kagami cayó bajo su cuidado este era tranquilo, alegre, amable, era uno de esos extraños casos dentro del clan Uchiha, un chico normal, no negaría su participación en eso, era algo que le había hecho sentir orgulloso, luego llegó Naruto, él sí lo había preocupado, pero era difícil que no lo preocupara, el chico había carecido de verdadero amor familiar, tenía una mentalidad de que solo sobrevivía el más apto, una mentalidad que un niño no debía tener, intentó corregirla, enseñarle, pero no era tan sencillo, era complicado enseñarle a amar cuando no entendía lo que era ser amado, una parte de él sentía pena por el pelirrojo, pero estaba seguro de que había ayudado, Naruto era protector con Kagami, la felicidad del chico era importante para él, así que sentía que lo había logrado, claro que le preocupaba, pero más que el que se convirtiera en un monstruo se preocupaba de que terminara solo.

Siempre pudo notar cierta oscuridad en el interior de Naruto, malicia, crueldad, pero con el ambiente donde había crecido principalmente era solo una medida de autodefensa, mientras que de Kagami solo podía encontrar amabilidad y luz, por eso se alegraba de que se tuvieran, uno ayudaba al otro.

Pero ahora sentía que el mundo se le caía encima, ni Kagami ni Naruto no lo sabía, pero había estado muy cerca de morir, sí bien los huesos no habían perforado ningún punto vital, sí había habido perforaciones en otros puntos, sangrado interno, y el chico había luchado por su vida, había confiado en el kyubi y este no había fallado, Kagami había entrado en un estado casi psicótico de entrenamiento, dispuesto a cobrar venganza por parte de Nagisa Kurama, se despertaba con el alba y se dormía cuando el agotamiento lo obligaba, y sí bien Kagami podría creer que con acabar con el otro chico todo sería mejor, él ya sabía el camino que terminaría siguiendo.

— ¿Cómo sigue Naruto? —Le preguntó amablemente Itachi, siempre amable y dispuesto a ayudarle cuando decidió tomar el papel de "hermano mayor", aunque lamentaba preocupar al otro cuando se habían reunido para un asunto personal del otro.

— Bien, el sangrado interno fue prácticamente curado gracias al kyubi, sus huesos se están recuperando bien y estarán sanos pronto, pero los músculos fueron los más dañados —Explicó con tranquilidad, confiaba en que la regeneración del kyubi podía ayudarle, recuperar los músculos para que pudiera volver pronto al ruedo.

Su amigo, convertido en profesor, había decidido ir a la casa de Shisui para tomar algo y mostrar su preocupación por el par de jóvenes, no por su posición como ex alumnos, ni siquiera por ser miembros del clan Uchiha, sino por ser los "hermanos menores" de su mejor amigo, algo que honestamente agradecía más de lo que estaba dispuesto a admitir.

— ¿Y Kagami? —Preguntó tras unos segundos, casi un minuto, con tono dubitativo, casi temeroso de preguntar— ¿Ya se calmó? —Añadió cómo sí creyera que era un tema delicado, y por desgracia lo era.

— Desgraciadamente no —Suspiró agotado— Desde lo de Nagisa ha estado con los nervios de punta, siempre ha sido protector, aunque no lo parezca —El mismo tendía a ignorarlo, pero Kagami sacaba las garras cada vez que insultaban a Naruto, nunca había sido agresivo, pero realmente nunca había habido algo que pusiera en riesgo la vida de nadie— Y no ha dejado de entrenar, a penas duerme, y ni hablar de cuanto come, me preocupa —Admitió mientras servía más té en la taza del contrario.

— Yo lo vi bastante calmado durante los encuentros —Planteó Itachi, con una ceja enarcada agarrando la tasa para tomar un corto trago, antes de suspirar, cerrando los ojos mientras se dejaba medio caer en la silla— No hace falta que pregunte sí has hablado con él, sé que lo has hecho, y sé que no dirías nada que lo ponga así, solo puedo suponer que no te escuchó —Explicó él con serenidad, ¿Por qué la maldición de los Uchiha era no escuchar al sentido común?

— No lo hace, dice que no lo entiendo —Respondió con sinceridad, el chico había hecho oídos sordos, y no estaba dispuesto a oír en ningún momento, más habría logrado hablando con la pared— Creo que solo escuchara a Naruto, por eso me preocupa que tanto tarde en recuperarse —No le dolía que Kagami no lo escuchara, era normal, ni él escuchaba a sus padres cuando tenía problemas de joven, confiaba más en Itachi y en Taiyo, su difunto mejor amigo, que en sus padres para sus problemas.

— Me encantaría decir que no éramos iguales a su edad, pero mentiría —Admitió Itachi— Sasuke esta también esforzándose, pero no sé qué clase de habilidades tenga ese chico, Gaara, así que solo puedo darle entrenamientos generales, lo puedo llevar bien, pero me gustaría garantizar que le irá bien —Musitó el más joven con su serenidad característica.

— Al menos tienes información de los de la aldea, los extranjeros... —Dejó la frase sin completar, ambos sabían que, aunque los que estaban dentro de la aldea podían ser peligrosos al menos eran conocidos— Bueno, dejemos de hablar de mis desgracias y hablemos de las tuyas, no viniste a verme para escuchar mis problemas —Sentenció haciendo un gesto.

— No es necesario, no quiero preocuparte más de lo que ya estás —Intentó disuadirlo, pero él ya tenía muy claro que no era algo que podrían retrasar, no ahora.

— Itachi, te estás muriendo —Declaró con seriedad. Ninguno de los dos quería mencionarlo frente a los menores, o con los padres del Uchiha menor, pero no sabían qué tanto tiempo tenían.

— Y a ti te dieron una apuñalada con una daga —Gruñó fastidiado, aunque personalmente quiso reírse, verlo tomando una actitud tan infantil ante su preocupación le resultaba cómica a Shisui— ...Perdón, eso fue rastrero —Admitió.

Y sí bien era cierto que la apuñalada había dolido, tanto como podía doler una puñalada, había sanado completamente bien, o tanto como podía estarlo, claro que aún había cosas de esa noche que le tenían carcomiéndole la mente, pero tenía que centrarse en su amigo. Mientras que para muchos Itachi había abandonado la vida shinobi porque prefería preparar a los niños para que los horrores de la guerra que ambos habían visto de jóvenes no los tomaran desprevenidos, él sabía la verdad, la enfermedad de Itachi, una que por algún motivo no se había tratado, o no se podía tratar, había empeorado, y para evitar la propagación de la enfermedad por el cuerpo había preferido pasar a una vida más sedentaria incluso a riesgo de que sus habilidades se fueran debilitando.

— Entiendo que es algo delicado, pero es algo que tarde o temprano tenemos que tratar —Sentenció con firmeza y tranquilidad, Itachi abrió los ojos mostrando lo cansados que estaban.

— Aún me quedan unos cuantos años, quiero pensar que en ese tiempo podré preparar a Sasuke, prepararlo para el golpe —Mencionó decaído, ambos sabían que el golpe sería doloroso, y sí bien Mikoto, esa mujer le parecía una santa o merecía el título en su mente, podría darle un toque maternal, intentar darle consuelo al joven, pero Fugaku, él no haría las cosas fáciles.

— En caso de que mueras y tu padre quiera meter mano, cómo sabemos qué hará, yo me haré cargo de su entrenamiento, con mi renombre, y con la fuerza que tengo no creo que se oponga —Mencionó con más serenidad de lo que debería para el tema— Te prometo, que haré lo que este en mi mano para que no solo sea un buen jefe de clan, sino que sea un buen shinobi y un buen hombre —Prometió dándole una suave sonrisa.

Desde hacía años cuando se había enterado de la verdad, que Itachi estaba muriendo había estado intentando hacer todo lo posible por resolver la situación, cuando aceptó que Itachi moriría independientemente de todo lo que hiciera o dijera, todos sus intereses pasaron a lo que le pasaría a Sasuke, no solo el efecto psicológico, sino a su futuro, les gustará o no el chico solo tenía a Itachi por apoyo, intentaba seguir los estándares en un intento de recibir más atención y apoyo de su padre, un hombre que tenía aspiraciones casi sectarias para el clan, y sí el chico intentaba seguir esos estándares terminaría con una mentalidad solo comparable al obediente miembro de una secta, justo lo que los miembros más ancianos del clan querían.

Puede que Fugaku se hubiera calmado considerablemente con la integración del clan Uchiha, y los otros, a la aldea mediante su unión en la academia shinobi, pero los viejos concejales no habían estado tranquilos, no realmente, se habían calmado levemente, pero seguían molestos, los Uchiha seguían siendo gente supremacista, especialmente los más viejos, las generaciones más nuevas se habían ido corrigiendo, en parte gracias a los esfuerzos de ellos y otros Uchiha que con la guerra habían querido hacer un cambio, algunos de un modo, otros de otro, pero el cambio era posible, pero todo el progreso que se había logrado en los pocos años de paz se podría destruir.

Fugaku era el menos flexible de los mayores, la posición como heredero de clan tenía dos posibles resultados, alguien con mente propia que era conocedor de los problemas dentro del clan, dispuesto a que las generaciones futuras no sufrieran lo mismo, o una marioneta de los más viejos, que elegían a los que tomarían su cargo viendo quienes eran iguales a ellos en las nuevas generaciones, él había demostrado que había una tercera opción, un punto medio, pero intentarían evitar que Sasuke llegara a ese punto, para hacer el cambio que el clan necesitaba.

— Lo sé, pero tengo miedo, no puedo evitar sentir que hay algo más, que hay algo que me estoy perdiendo y solo me pone nervioso —Admitió Itachi mientras miraba al techo, le encantaría decir que el hombre estaba exagerando, pero compartía la sensación.

Sería difícil poner en palabras cuando es que había comenzado esa sensación, pero estaba seguro de que cuando encontraron a Aki Aburame ya había empezado, sabían que la aldea no era perfecta, pero ese día fue cuando vieron el nivel y la densidad de las sombras que la aldea provocaba. Y una parte de él se preguntaba sí realmente había logrado salvar a Naruto antes de que se hundiera en aquellas sombras, y temía que tal vez no lo había logrado.


Karui podía ser muchas cosas, una desgraciada, una persona con muy mala fortuna, básicamente una prisionera y esclava de Kumo, pero no era estúpida, el clan Uzumaki estaba en un momento crucial, aunque probablemente a partir de ahora tuviera muchos, muchos, momentos cruciales para sí, el clan tenía que elegir un líder, el clan sinceramente no podría sobrevivir sin un líder, y claramente ella no era la adecuada, no tenía ni idea de los pasos a seguir para obtener la conquista, sino que también le faltaba el poder, por lo que los candidatos eran Gaara y Naruto.

Ninguno de los dos le terminaba de gustar, aunque no los conocía lo suficiente para saber cuál de ellos era una mejor opción, eran esencialmente desconocidos, pero sabía que tenía que elegir un bando, de lo contrario terminaría siendo enemiga de ambos, por un lado.

— Me toco elegir entre un par de locos —Murmuró para sí misma, había recurrido a su tiempo libre, qué era bastante, para pensar en la mejor de las opciones— La libertad sin ley es anarquía, y la ley sin libertad es tiranía, y me parece que tengo que elegir entre una de las dos —Comentó una vieja frase de un filosofó de Iwa.

Y aquella frase le parecía que definía perfectamente al par de candidatos, Gaara no parecía respetar ninguna ley, no parecía importarle lo que ellos hicieran mientras provocaran caos en el mundo, incluso no parecía importarle que la guerra que planeaba estuviera no solo destinada a la derrota, sino que a llevarlos a todos y cada uno de ellos a la muerte, porque no parecía tener una idea a futuro una vez aquella guerra acabase, Gaara era el anarquista, el que solo quería la libertad de destruir todo.

Por otro lado, Naruto plasmaba las leyes y las hacía obedecer por todos, incluso para él mismo, lo que sí bien parecía algo positivo, la verdad es que las ordenes parecían totalitarias, y había un castigo para aquellos que no fueran útiles, los volvía útiles al costo de su libertad, no parecía importarle hacer daño a quien sea con tal de llegar a sus deseos, pero él tenía una idea de que hacer para obtenerlo, no planeaba una guerra en el sentido literal, prefería el trabajo detrás del telón, y los veía a ellos en la ciudad, o en el mundo, que él tenía planeado, aunque su promesa era casi segura de que lo que él buscaba era algo que no verían ellos, sino futuras generaciones.

Cada uno de ellos estaba lejos de ser ideal, diablos, personalmente no elegiría a ninguno de los dos sí pudiera evitarlo, les temía a ambos, Gaara prometía cosas rápido, cosas que podrían ver, pero porque no tenían un futuro y terminaría con todos mal, pero Naruto prometía resultados reales, aunque fuese para generaciones futuras, pero a cambio un error podría costarle su libertad misma.

— ¿Qué es lo que harías tú, mamá? —Se interrogó por un momento, tendría que cambiar, cambiar para ser un monstruo igual que sus compañeros, y mientras más pensaba en su madre, la razón por la que había vivido tras la muerte de ella no podía evitar soltar una lágrima— Tú decidiste sacrificar tu vida por protegerme, por darme una oportunidad de vivir, me enseñaste que nuestras acciones son para ayudar al futuro, creo que elegiré el camino más peligroso, pero que cuadra con la voluntad que tú me enseñaste —Admitió.

Había elegido el camino difícil, pero tenía que mejorar, evolucionar, la sangre Uzumaki era capaz de llevar a nuevos niveles las habilidades naturales, el sharingan de Naruto era diferente a cualquier otro, y aunque no lo pareciera, el elemento magnético era raro, algo que muchos habían apostado terminaría extinguiéndose, no sabía sí se había salvado gracias a la sangre Uzumaki o gracias al Shukaku, pero no podía ignorar la posibilidad, ella tenía que buscar el modo de llevar su técnica al nuevo y mejor nivel.

— Lo único en lo que soy buena es con el elemento rayo, y con la espada, ¿Cómo puedo mejorar esto? —Se preguntó genuinamente intrigada, podía mejorar infinitamente su mente, pero sí no lo igualaba con habilidad no importaría, pensando en todos sus compañeros de Kumo, a fin de cuentas, bien podría encontrar inspiración— ¡Claro! ¡El rayo negro! —Sentenció con una sonrisa.

Es cierto que no sabía a ciencia cierta como producir el rayo negro, pero entendía la teoría detrás, el chakra no producía colores fácilmente, el elemento tierra ennegrecía naturalmente los objetos, pero no así los elementos cuando se le imbuía, el agua tenía un color azul, el viento era invisible, blanco sí la concentración era excesiva, el rayo era blanco o azul, cualquier otro color era anormal, el fuego era rojo, naranja y escasamente amarillo.

Pero dotarlos de color no era imposible, el fuego cambiaba con la concentración, el agua solo cambiaba al mezclarse con otros líquidos, pero la electricidad era eso, y sí no se equivocaba todo dependía de la vibración, tal vez sí podía encontrar el modo correcto de hacer vibrar su chakra de rayo podría obtener el resultado que buscaba, solo tenía que encontrar el modo en que su chakra obtuviera el resultado, y tenía más de un mes para descubrirlo.

Al mismo tiempo, Gaara estaba en su habitación de hotel, sus hermanos habían escapado, yendo a entrenar aparte, pero él tenía cosas que pensar, todos sus oponentes durante el examen carecían de importancia, solo había un enfrentamiento que debía importarle, su encuentro contra Naruto, no era idiota, había entendido que ambos tenían puntos de ver las cosas de un modo muy diferente, eran opuestos, pero no podían estar solos, tenían que trabajar en equipo, el combate que tendrían sería para definir al líder del movimiento.

— Espero que te recuperes, Naruto —Habló, no le importaba hacerlo solo, o que el Shukaku le escuchara, eso no tenía la más mínima importancia— Quiero que nuestro enfrentamiento no deje lugar a dudas del ganador —Sentenció.

Quería que su encuentro fuera fantástico, que sin importar quién fuera el ganador el perdedor no tuviera objeción, que el perdedor aceptara la derrota y se sometiera a los designios del ganador, o más bien, a su tipo de mando, o al menos así lo veía él y sospechaba fuertemente que su compañero pensaba de manera parecida, y sí quería ganar tenía que hacerse incluso más fuerte.

— ¿Crees que se lo tomé con la misma seriedad? —Cuestionó antes de cerrar los ojos.

Al abrir los ojos estaba en mitad de un desierto hasta donde alcanzaba la vista, no había ni una pizca de vida en aquel paraje, ni un árbol marchito, al girarse estaba frente al Shukaku cuya cola estaba dentro de una pirámide de arena.

— ¡¿Eh? ¿Y eso que importa?! Será todo más fácil sí no lo hace —Bramó el mapache de arena viendo a su jinchuriki, nunca lo había tan emocionado por una pelea, incluso cuando el resultado no lo tenía tan claro, y no le gustaba, no le gustaba que fuera por el barco de su molesto hermano mayor.

— ¿Entonces dónde quedará todo? Solo el más fuerte puede dirigir esta guerra, eso significará que ese será el modo en que todos nosotros demostraremos nuestras existencias —Proclamó, para él aquella era la única manera, los dos no podían tener la razón, por lo que uno de los dos debía estar equivocado, y, por ende, tener el modo equivocado de reafirmar su existencia, y él quería descubrirlo.

— El único modo de comprobar, sin lugar a dudas, que uno es más fuerte que el otro —Empezó el tanuki con una sonrisa maliciosa a la vez que ladeaba la cabeza para mirar a su barco con lo que intentaba ser inocencia— Es matar al otro —Exclamó.

— Ninguno intentará matar al otro, pero es un riesgo que estamos dispuestos a tomar —Anunció tan pronto como escuchó a la masa de chakra y arena, puede que normalmente escuchara al biju, pero ahora, ahora tenía una idea clara en su cabeza, una que no pensaba dejar hasta que tuviera una respuesta.

Podía decir que nunca antes había querido, verdaderamente, hacerse más fuerte, siempre había sido fuerte y poderoso, con el biju y su defensa automática había sido prácticamente intocable, sí a eso se sumaba su poder para manipular la arena, y que vivía en un desierto, había hecho que nunca tuviera un rival, nadie que pudiera hacerle frente, y por primera vez veía un reto, uno que no solo quería afrontar, quería destruirlo.

— No me interesa realmente que mocoso idiota dirige esta estupidez —Chillo el ser de arena antes de darle una sonrisa maliciosa a su jinchuriki— Pero me niego a que el barco del idiota de Kurama nos gane, así que te enseñaré un pequeño truco —Gruñó antes de comenzar a reír.

¿Qué más daba que no pensara respetar el "Acuerdo" que quería su jinchuriki con el de su hermano? Qué le importaba, no quería trabajar con su hermano, aunque fuera solo porque sus jinchurikis trabajaban juntos, prefería arruinar los planes del suyo y poner en la tumba al otro, por mucho que eso pudiera cabrear al otro, incluso sí significaba perder la posibilidad de ver el más grande caos posible, todo eso bien podría sacrificarse con tal de no tener que ver al maldito zorro pulgoso de frente nunca más, solo necesitaba enseñarle algo al chico, y este terminaría matándolo con que se le pasara un poco la mano.

— ¿Qué me enseñarás? —Cuestionó el jinchuriki con una mirada firme, cualquier cosa que pudiera servirle la usaría, igual que, probablemente, Naruto haría lo mismo, es lo que haría que su duelo valiera la pena.

— Tu mayor debilidad siempre ha sido la arena, sí no hay, tu poder se reduce —Sentenció, aquello era una terrible verdad, por algo llevaba siempre aquella calabaza de arena, sin ella estaría muy limitado.

— Por eso aprendí a convertir los minerales y la tierra en polvo —Le interrumpió Gaara con un gruñido, no era ignorante de esa debilidad, y aunque por su calabaza hecha, y rellena, de arena podía solventarla, pero era una cantidad limitada, siempre podía necesitar más o que alguien podía inutilizarla.

— ¡Eso ya lo sé! ¡Carajo! ¿Acaso no puedes solo escucharme? —Exclamó, nunca fue paciente, tenía hermanos que cumplían mejor esa labor, y no le gustaba ser interrumpido— Ahora, imagina que pudieras hacerle lo mismo a un humano —Dejó la idea al aire.

No era una opción sangrienta, el chico podía disfrutar mucho del derramamiento de sangre, eso le gustaba al chico y era algo que tenían en común, y el chico tenía la tendencia de evitar aquellos métodos que no la derramaran, pero era ordenado, prefería evitar hacer un desastre, pero sabía que al chico podría gustarle, y con que lograra que la idea cosquillara en su cerebro significaba que podía utilizarla, y sin cuidado lo terminaría matando, mejor que mejor.

— ¿Deshidratarlo? —Cuestionó, aunque su voz no dejaba mucho margen, él sabía que la idea lo ponía curioso, y tentarlo había resultado más sencillo de lo que creyó.

— Como una momia —Susurró, divertido— Tiene debilidades, sí, pero te servirá, ¿O acaso crees que ese chico no estará preparado con todo? —Cuestionó con una sonrisa maliciosa, complacido al saber que el pobre mocoso probablemente la utilizaría.


— ¿Y alguien ha sabido algo de Wrath? —Cuestionó Greed, los días habían pasado, en teoría suficientes para que el chico se recuperara y asistiera a aquellas reuniones.

— Esta en una revisión médica y después ira a su hogar, tiene que mantenerlo todo en orden, algo que tenía que revisar el solo —Pronunció Pride, y por su tono era claro que estaba haciendo una mueca, era claro que no le hacía gracia, pero estaba claro que al menos lo entendía.

— Me alegro —Río Envy, su voz delataba una sonrisa— Le enviaré a una de mis chicas para que le levante el ánimo —Añadió emocionado, como sí enviar a una de sus putas a tratar a alguien fuera algo bueno— Soy su socio principal, se vería mal que no dejara un regalo de recuperación —Añadió con una risilla.

— A veces creo que te mereces el título de Lust más que yo —Murmuró Lust con un gesto desdeñoso, podía notar que Envy formaba una sonrisa, probablemente una descarada.

— Por lo que sé —Les interrumpió Pride, seguramente sin deseos de escuchar sus confrontaciones, sospechaba que llevaba considerando el matarlos a todos desde hace bastante— Hace 3 días que por fin podía levantarse de la cama, hoy le dieron permiso de comenzar a entrenar, no necesita de distracciones, necesita, igual que ustedes dos, el prepararse para las finales, no creo que haga falta decirles las consecuencias de no convertirse en chunin ¿Cierto? —Cuestionó el niño, que pese a la máscara de león que usaba en las reuniones, sabían que tenía una mirada que les prometía la muerte.

— Bien, bien —Aclamó Envy subiendo los brazos en son de rendición, aunque cualquiera podía decir que estaba lejos de desistir.

— Lo que me recuerda —Interrumpió Lust, girándose para ver a su compañero— Envy, quiero que entrenemos juntos, tenemos que preparar muchas cosas aún —Señaló ella, el envenenador solo sonrió antes de asentir.

— Falta un mes para que empiecen las finales, cada uno de ustedes es más que un jonin, y no espero menos que la perfección de ustedes —Empezó Pride con su discurso, viéndolos con fiereza— En un mes, debemos cumplir nuestra misión de matar a la concejal, haber encontrado al espía de Iwa, y estar preparados para cualquier cosa que venga de parte de esa aldea, tenemos el tiempo contado, y es menos de lo que nos gustaría creer, a trabajar —Fueron sus últimas palabras antes de que la reunión se acabara.


En serio lamento mucho haber retrasado tanto este capítulo, originalmente ya tenía algo preparado, pero no me terminó de gustar cuando lo volví a leer, y me retrase más y más ya que entré en la universidad, y ajustar horarios fue, netamente, un problema, sé también que es más corto que el anterior, pero llegué a la conclusión de que no debo hacerlos más y más grandes cada vez, simplemente debo hacer que se aproximen o que traten lo que quiero tratar en ello, igualmente espero no tardar tanto en en traer el siguiente.