Hola gente, Demon vuelve con un nuevo capítulo de esta cosa que hago llamar historia, aquí para recordarles que sí quieren comentar o criticar háganlo de manera constructiva y respetuosa, en cuanto a las filias o fetiches sí quieren que lo tenga en cuenta envíenme un mensaje, ya sea por público o por privado (Este mensaje estará hasta el final de la historia, mejor acostúmbrense), lamento mucho la tardanza, en general lo que llevamos de año no ha sido bueno para mí, familiares que necesitan operaciones y nos puso tensos a todos, problemas de computadora, los finales entre otras cosas de la escuela, fue problematico.


Suspiró profundamente, pocas veces en su vida estuvo tan cargado de trabajo, o nunca antes se le habían acumulado tanto, seguía preguntándose por qué no simplemente mató a Lee, hubiera sido más fácil, sí, hubiera tenido problemas con los profesores y al matar a un compañero de la aldea podía verse como una falta de compromiso e insubordinación, una posibilidad de que terminaría por traicionar a la aldea, ahora no estaba del todo seguro de sí había valido la pena ahorrarse las ya de por sí existentes desconfianzas con tal de que ahora se le acumulase mucho trabajo, pero bueno, había tomado aquella decisión en su momento y ahora tenía que confrontar las consecuencias.

Quería tratar los problemas que estaba teniendo Kagami, porque al paso que iba el chico terminaría matándose antes de enfrentarse con el chico de Kumo, para haberlo convertido en su marioneta ni siquiera se tomó la molestia de aprenderse su nombre, pero el chico había terminado cayendo inconsciente tras pasarse toda la semana, en la que él mismo había estado recuperándose, entrenando, y aunque se sentía tentado a enfrentarse a él para notar la diferencia de fuerzas eso no podría ser hasta que él mismo recuperara un poco de condición.

Así que había tenido que pasar a la siguiente cosa en la lista de sus prioridades, tratar con sus esclavas, en el momento en que anteponía el estado de su hermano por sus planes de toda la vida resultaba claro que tenía un problema, pero igualmente iba a tratar con eso hasta que Kagami se recuperara, estaba sentado en la sala de su casa, Ino y Karin ya habían llegado, pero, apenadas por su fracaso en los exámenes chunin se encontraban calladas con la mirada gacha, cuando llegaron Tsume y Hana se dio cuenta de que, realmente, su número de sirvientas eran menos de las que esperaba, -incluso si tenía en consideración Tsunami que estaba en Nami ganando dinero, Kurenai que apenas estaba empezando y Hanabi que aún no crecía lo suficiente-, eran muchas menores de las que representaba un ejército, así que tenía que ajustarse con las que ya estaban aquí de momento.

— Naruto-sama... —Tsume intentó llamar su atención, el pelirrojo le dirigió una mirada a modo de advertencia, la mujer, sabiendo lo que significaba se calló al instante.

— Siéntense —Ordenó mientras él se levantaba, las dos mujeres Inuzuka se sentaron en el mismo sillón en el que estaban las otras dos, él caminó hasta ponerse frente a ellas— Tenemos que hablar de ustedes —Sentenció con firmeza, con la mirada posada en el techo.

— Naruto-sama lo... —Ino intentó disculparse, casi lanzándose al suelo para arrodillarse, pero Hana, acertadamente, la agarró por el hombro para mantenerla sentada en el sillón.

— Quiero, no, necesito, pedirles disculpas —Sabía que no tenía razón alguna por la cual disculparse, su existencia estaba siendo controlada por él, eran esencialmente marionetas suyas, pero igualmente las veía como sus seguidoras, sus soldados— Por mi mala organización las he hecho vagar sin rumbo, intentando complacerme, exigiendo mejorar sin ayudarles y es algo que debo corregir —Admitió bajando la cabeza para mirar al suelo.

Sería muy fácil culparlas, pero las había hecho centrarse al completo en satisfacerle, ni siquiera él mismo tenía muy claro que tanto libre albedrío les había dejado, su existencia se limitaba a tres cosas, obedecerle, siempre buscar satisfacerlo, y amarlo, aunque cuando puso la última orden ni él entendía, ni esperaba, lo que era o significaría amarlo, así que, a cambio de esos errores, de no investigarlo quizás, había arruinado sus propios planes.

— No, Naruto-sama, fue nuestra culpa, si hubiéramos sido mejores —Se disculpó Karin a punto de arrodillarse, igual que Ino había intentado, pero en esta ocasión fue Tsume quién la detuvo, ambas mujeres Inuzuka capaces de percibir la clara necesidad del chico de hablar.

— Fue por mi falta de organización, y pienso corregirlo —Sentenció con calma antes de pasar a mirar a sus esclavas— He pensado mucho en esto, en cómo hacerlo, y he llegado a la conclusión de que necesito poner orden, jerarquía y deberes, sé que puede sonar tonto, o repetitivo, pero creo que es un paso adecuado para nuestro desarrollo —Concluyó, no sabría decir si lo que planeaba funcionaría, pero debería ser más adecuado.

— ¿Qué tiene en mente, amo? —Cuestionó Tsume con tono sumiso y dócil.

— Empezaré marcando una jerarquía, habrá cuatro puestos, novicias, rameras, novias y esposas; La primera la de menor rango, las últimas las de mayor —Aclaró con un suspiró antes de caminar para posarse frente a ellas— Las novicias son como Hanabi o Kurenai, que ya han sido elegidas, pero aún no forman parte, en pleno derecho, del clan, no hay ninguna de ellas aquí por lo que me saltaré esta parte, por el momento. Las Rameras; Ino, Karin, Hana, ustedes entran en esta posición —Señaló tranquilamente.

—Disculpe, amo, ¿Puedo saber cuáles serán nuestras funciones? —Interrogó Hana, agachando la cabeza, podía notar cierta inconformidad ante el título, pero no le importaba.

— Su trabajo principal es mejorarse, entrenar para volverse mujeres poderosas, atraer nuevas novicias, y perfeccionar sus habilidades, volverse la fuerza militar del clan Uzumaki sin dejar de lado su sensualidad y su deber de servirme, mantener orden entre las novicias, no se molesten por el título, ni se apenen por ello, ¿Acaso no desean ser folladas hasta que sus cerebros de hagan puré? ¿No desean convertirse en perras que vivan devotamente por mí? ¿Por qué tienen que apenarse o enojarse de lo que ustedes consideran su razón de vivir? ¿Esperan que cuando creemos la utopía del clan Uzumaki ustedes, mis zorras, tengan que seguir las normas sociales actuales? ¡No! —Bramó, su voz sonaba con fuerza, sentimiento, Tsume no podía evitar encontrarle cierto parecido a los discursos nacionalistas del tercer Hokage.

— Muchas gracias por la aclaración, amo, perdone mi irreverencia —Pidió Hana, a lo que Naruto solo asintió, en parte le gustaba la interrupción, le hacía sentir menos como un lunático hablando solo, aunque quizás sonaba como una especie de sectario.

— Tsume, tú y Tsunami entran en la siguiente categoría; Las Novias; —Sentenció, aunque eso significaba que no había ninguna en la categoría de esposas, pero eso era parte del plan— Son las que traen dinero al hogar, entrenar a las rameras, buscan novicias y se aseguran de mantener el orden entre las rameras, mantenerme informado de lo importante en el gobierno y en lo económico, esforzarse por llegar al cargo de Esposas —Proclamó con firmeza, sus ojos ardiendo en llamas de voluntad. Sabía que era un discurso nacionalista, casi sectario, intentando crear esclavas y sirvientas para el clan y para él.

— Me esforzaré por cumplir en mis obligaciones, Naruto-sama —Agradeció Tsume con un gesto totalmente decidido. Naruto sonrió al escucharla, suponiendo que ella sería la más acostumbrada a una jerarquía por su tiempo sirviendo a las filas shinobi.

— Por último, lugar, Las Esposas, el puesto al que todas y cada una de ustedes debe aspirar —Proclamó con una sonrisa, viéndolas desde arriba— Serán las mejores guerreras, las más zorras, las más adictas a mi verga, las más enamoradas de mí, las más putas, las más descerebradas, las que tienen sus mentes más lavadas, las más obedientes, las más desvergonzadas, las más golfas, las que ni siquiera puedan imaginar un mundo sin su amo y maestro —Con cada palabra imbuía más emoción, sintiendo su corazón latir más fuerte con cada palabra, sonaba como un líder sectario, lo sabía, pero no le importaba, iba a ser precisamente eso, crearía una secta del clan Uzumaki— Por eso, mis queridas putas, miren a mis ojos y escuchen con atención —Anunció mientras activaba su nuevo sharingan.

— ¡Si, Naruto-sama! —Exclamaron todas mientras dirigían su mirada a los ojos de su maestro, el mismo patrón apareció en los ojos de todas y cada una de ellas.

— Cada vez que acepten lo que son, sentirán un indescriptible placer, cada vez que desobedezcan sentirán el más absoluto dolor —Susurró, sabiendo que incluso si solo movía los labios, o lo pensaba, sus órdenes quedarían grabadas en las frágiles mentes de sus esclavas— Cada día, al despertar y al dormir, quiero que repitan un mantra frente a un espejo y lo hagan suyo, igual que lo harán ahora; Eres una zorra propiedad del clan Uzumaki.

— Soy una zorra propiedad del clan Uzumaki —Anunció cada una mientras sus voces se reducían a susurros, había dejado demasiado margen a sus esclavas, y se aseguraría de lavarles el cerebro más duramente.

— Son esclavas en mente, cuerpo y alma del clan Uzumaki —Siguió, no era solo para sus esclavas, no, sería ridículo cuando podía ajustarles el cerebro cuando quisiera, pero sería un mantra para sus nuevas esclavas que sus actuales esclavas les enseñarían.

— Soy esclava en mente, cuerpo y alma del clan Uzumaki —Le siguieron hablando en un tono plano, sin vida y sin emociones.

— Naruto es su amo, aman a Naruto, desean a Naruto, siempre obedecen a Naruto —Sin que ninguno de los presentes lo supiera, el patrón en los ojos del pelirrojo comenzaba a girar lentamente.

— Naruto es mi amo..., amo a Naruto..., deseo a Naruto, siempre obedezco a Naruto —Replicaban en susurros mientras en sus propios ojos el patrón del sharingan que había aparecido en sus ojos imitaban los movimientos de su maestro.

— No se pueden resistir a Naruto, a su cuerpo, a su rostro y a su polla, todo él es perfecto —

— No me puedo resistir a Naruto, a su cuerpo, a su rostro y a su polla, todo él es perfecto...—

— Aman a su amo por sobre todas las cosas, sus familias, sus amigos, nada les importa más que complacer, obedecer y adorar ciegamente a su amo —Recitó la última parte de lo que sería el dogma de sus esclavas.

— Amó a mi amo por sobre todas las cosas, mi familia, mis amigos, nada me importa más que complacer, obedecer y adorar ciegamente a mi amo... —Recitaron tal cual esperaba, tronando los dedos liberándolas de su genjutsu para que volvieran en sí.

— Este mantra será el suyo, el que enseñarán a las nuevas esclavas que quieren traer, ahora, mis queridas esclavas, antes de que tengan que partir para no levantar sospechas, denme buenas noticias —Exigió con una sonrisa, no podía mantenerlas mucho tiempo, estaba casi seguro de que estaba bajo cierta vigilancia, no sabía de quién, pero lo creía, así que tenía que aprovechar el corto tiempo que no levantaría sospechas.

— Tsunade de los sannin, y su asistente, Shizune, están siendo esclavizadas por mi madre y por mi —Proclamó Hana con tono de orgullo, y el propio Naruto no pudo evitar girar a verla impresionado, sintiendo una repentina descarga de excitación al escuchar la noticia. Casi podía salivar el poder que tendría en sus manos al tener convertida a la legendaria mujer en su zorra descerebrada.

— Si que están esmerándose para subir de nivel —Fue lo único que pudo decir, en un intento de mantener la innecesaria compostura ante sus esclavas— Ahora ya saben cómo empezar a adoctrinar a sus nuevas hermanas —Sentenció con una sonrisa emocionada mientras miraba al par de mujeres Inuzuka.

— Yo sigo trabajando en perfeccionar la reteusupopi, pero incluso con los conocimientos adquiridos de Orochimaru no cuento con las habilidades o el equipo para lograrlo —Se disculpó Ino, acongojada por sus continuados fracasos para con el clan Uzumaki.

— Si bien podría centrarme en tus fracasos —Comenzó con un tono que a él mismo le parecía teatral— Como lo fue no lograr pasar de fase en el examen chunin, o no perfeccionar uno de nuestros más valiosos recursos —Dejó que la culpa se instalara en el corazón de la rubia antes de volver a abrir la boca— Ya aclaré que lo primero fue mi culpa, y lo segundo, será mejor esperar a que Tsume y Hana completen la esclavización de Tsunade y Shizune, te buscaremos una mentora... ejemplar.

Había elegido a Ino porque de todas sus compañeras de la academia era la única que tenía posibilidades reales de tomar un trabajo científico, Ten-ten era más del tipo guerrero, Hinata aunque brillante era cruel y sanguinaria, lo que, si bien podría ser hermoso para una científica, puesto que carecería de los límites morales que solían servir de un impedimento, pero ella no era una mujer de ciencia. La única otra opción que podría valer la pena, y quizás superar a Ino, era Sakura, que había centrado sus clases extra en la academia en el apartado médico y científico, pero no podía soportar a la chica chillona, y no estaba seguro de poder aguantarla si mantenía esa personalidad como su esclava, y sí cambiaba repentinamente su personalidad sería sospechoso, pero sí podía conseguirle a su esclava una mentora que pudiera ocupar su lugar como científica y la instruyera, no se quejaría.

— Cada día nos acercamos más a dominar al heredero del clan Nara, y por ende tener control sobre este —Fue el turno de Karin de mencionar qué tal iba su propia misión, aunque para Naruto no pasó desapercibido el leve temblor que recorrió a Tsume ante la mención del clan— El poder sobre Shikamaru aun no es absoluto, pero así sea un día a la vez aumentaré el control sobre él.

— ¿Y tú, Tsume? ¿Qué tienes que contarme? —Cuestionó, no tenía nada que decir para Karin, aunque no le gustaba que el avance fuera lento, al menos estaban avanzando.

— Dos cosas, amo Naruto —El tono de la mujer era nervioso, cómo sí tampoco estuviera segura de sí debía decir lo que tenía en mente— Yoshino Nara lleva siéndole infiel a su esposo por años, y ahora quiere tener un hijo ilegitimo y hacer que pase como hijo de Shikaku —Un tarareo complacido de parte del usuario de sharingan era la señal para que siguiera— Y lo segundo, está relacionado con su madre, Kushina... —Sí antes el tono de la mujer no demostraba el nerviosismo que sentía ahora era descarado, había algo en esa información que preocupaba a la mujer.

— ¿Qué? ¿Otro hijo ilegitimo? Si es así ahora tengo otro hermano Nara —Bufó, que por lo bajo la gente hubiera llamado a su madre "la puta roja" cuando creían que no los escuchaba había hecho que una parte de él se lo esperará, especialmente ahora que sospechaba que el propio Kagami tenía sangre Nara.

— No —Logró pronunciar tras unos segundos de silencio— Yoshino fue... la que incentivo a que Minato dejara a Kushina después de que usted fuera concebido —Las palabras dichas velozmente, intentando que la posible reacción también fuera lo suficientemente rápida, o intentar aminorar el impacto que tendría; cosa que no hizo.

— ¿Qué? —El tono plano y aparentemente tranquilo solo ponía más nerviosa a Tsume, su amo había escuchado perfectamente, simplemente quería que lo repitiera— ¿Podrías ser más clara, Tsume-chan? —Sus ojos se abrieron mostrando su sharingan emitiendo una sensación que no hacía más que provocarle temor a la mujer veterana.

— Por lo que Yoshino me contó, se sintió agredida cuando Kushina le dijo que dudaba que podría mantenerse fiel a su matrimonio —Comenzó a narrar tan pronto como su maestro terminó de preguntar, no queriendo hacerlo esperar, o ganarse el puesto como la primera esclava en ser castigada por la nueva orden de su amo— Yoshino en venganza comenzó los rumores de las infidelidades de Kushina, se aseguró de que llegaran a Minato y de que fueran lo suficientemente fuertes para hacerle dudar, por lo que sé, Minato aún no lo sabe —Explicó, temerosa de la reacción de su amo, recordando con suficiente temor y dolor su propia violación a manos de este, le agradecía infinitamente aquella violación que había sido el principio de su vida de esclavitud para purgar sus propios delitos contra su amo, y solo podía suponer lo que le deparaba a la mujer.

— ¿Cómo obtuviste la información, Tsume? ¿Qué tan fiable es? —Volvió a preguntar su amo con el mismo tono tranquilo y plano que le hacía saber que estaba bastante enfadado.

— Me lo confesó la propia Yoshino —Dudaba mucho de que la mujer le mintiera en algo tan serio, no podía imaginar en que escenario la mujer tendría razones para mentirle sobre esto.

— Bien —La calma con la que el joven dijo aquellas palabras no era normal, era claro que estaba enfadado, sería raro que no lo estuviera después de que descubriera tal cosa, y eso no hacía más que preocupar a Tsume— ¿Dices que quiere ponerle los cuernos a su esposo? Perfecto, ¿Quiere tener un hijo ilegitimo? Me aseguraré de poner uno en su vientre —Su expresión seguía tranquila antes de sonreír— Pero, a cambio, le arrebataré su libertad a ella y a su clan —Sentenció con una sonrisa maliciosa.

— ¿Amo, Naruto? —Susurró Tsume, desconcertada ante la falta de una reacción más... explosiva de su amo.

— Tsume, mantén el objetivo fijo, primero Tsunade y su asistente, después, centrémonos en cumplir el deseo de esa mujer —Ordenó con firmeza— Iré a "Darle instrucciones" a tu familia mañana, poner mi propio grano de arena en su lavado de cerebro, márchense —Las despidió con un gesto tajante, las cuatro mujeres asintieron antes de ir saliendo de la casa una por una.

— ¿Y esa reacción tan plana? —La voz del zorro resuena dentro de la mente de Naruto— A ver, que no esperaba una explosión, pero sí más reacción que eso —Señaló el ser de chakra con un tono perezoso.

— Porque ella no me importa realmente —Admitió con un encogimiento de hombros, sí pudiera ver a Kurama en estos momentos habría visto como enarcaba una ceja, aún más curioso que antes— ¿Aprecio el legado que me dejó? Por supuesto, vivo y moriré por el clan Uzumaki, es en parte gracias a sus genes que he podido llegar tan lejos —Por muy poco que le gustara, seguramente si hubiera sido una persona normal, sin un clan, sin habilidades especiales, sin bendiciones genéticas, probablemente no habría logrado ni la mitad de lo que había logrado— Pero, ¿Cómo puedo sentir algo por ella sin haberla conocido? No la conocí, es como saber que a una persona aleatoria por la calle le ha ocurrido una desgracia, ¿Podría sentirme mal por ella? Quizás, ¿Me importará realmente o me afecta? No —Explicó mientras comenzaba a estirar.

— Ouch —Murmuró el zorro al escuchar el razonamiento de su barco, casi podría jurar que escuchó el crujir del corazón de la mujer incluso si esta llevaba años muerta— Eso fue frío hasta para ti —Admitía que personalmente eso le había impresionado, pero tenía que darle la razón en algo, quizás a él mismo le afectaba porque sí la conoció.

— Además —Llamó la atención del zorro una vez más— Si no hubiera pasado así, yo no sería quien soy ahora —Mencionó mientras una sonrisa se formaba en sus labios— No me habría dedicado a resurgir el clan Uzumaki, quizás sería hermano de Natsu y no vería lo idiota que puede ser, tal vez no tendría problemas afectivos, quién sabe, pero no tiene importancia ahora, solo significa que humillaré a su esposo e hijo antes de lo esperado —Reconoció con tranquilidad.

— ¿Ya tienes una idea de cómo te enfrentarás a tus oponentes? —Kurama cambió el tema descaradamente, no quería, ni podía, imaginar, qué tan diferente sería el chico si aquello hubiera sido diferente, los "¿Y sí?" no tenían lugar.

— Si —Una sonrisa de diversión se formó en sus labios— Pero no te lo voy a decir —Y tras eso escuchó el gruñido indignado de su inquilino.


Gaara había salido de su habitación de hotel, queriendo probar lo que el biju le había dicho, la verdad es que no era algo que le llamara demasiado la atención a primera instancia, prefería ver la sangre manchar su arena, pero no pensaba ignorar esta posibilidad, o incluso que le llegase a gustar en algún punto, y para probarlo se fue a uno de los campos de entrenamiento que habían habilitado para los extranjeros, nada más llegar al campo de entrenamiento quince, escuchó algo que le llamó la atención, un chirrido agudo, que le recordaba al piar de los pájaros, caminando lentamente, sin hacer ruido, para poder ver mejor.

En medio del campo se encontraba Karui, blandía su espada una y otra vez, practicando su estilo sin lugar a dudas, pero lo que le llamó la atención era la electricidad que recorría el arma, el blanco se había convertido en un suave amarillo, el sonido chirriante comenzaba a convertirse en un sonido más parecido a un zumbido que provocaba cierta incomodidad en los oídos, y al siguiente segundo la espada salió volando lejos de la chica, en su dirección, quizás si no tuviera su defensa absoluta habría desviado la mirada de la chica, pero al no tener que preocuparse de ella, por lo que pudo mantener su mirada puesta en Karui, la chica no había lanzado el arma, se había caído arrodillada, jadeando desesperadamente por aire, sea lo que fuese que estaba haciendo escapaba de sus manos

— ¿Ah? —No pudo evitar hacer un ruido cuando sintió algo tocar su brazo, desviando su mirada vio una especie de cono de arena que se extendía desde el lugar en que la espada debió haber entrado hasta su brazo, la espada cayó de aquel cono, resbalándose— ¿Qué haces? —Preguntó interesado.

— … ¿Ah? —La chica parecía aturdida, intentó levantarse, quizás no queriendo que la viera en ese estado tan débil, no lo sabía ni le importaba, pero antes de que pudiera erguirse cayó al suelo inconsciente— ¿Te diste cuenta? —Susurró a su biju.

— Si —La voz del Shukaku sonó en su cabeza, con lo que a Gaara le gusto como un tono nervioso— Esa espada casi ignora nuestra defensa —Eso si sonaba asustado, y en parte le gusto escuchar al biju con ese tono.

— Su chakra rayo alteró el flujo magnético de mi chakra —Susurró. Saber que su defensa de la que estaba tan orgulloso había sido casi inutilizada debería producir miedo, nervios, ansiedad, pero solo sentía una absoluta curiosidad

El elemento magnético, o imán, permitía manipular con su chakra aquellas cosas con el magnetismo adecuado, la onda de chakra de cada usuario le permitía, y le facilitaba, manipular determinados objetos o elementos, a su padre, Rasa, le resultaba más fácil manipular el oro, el tercer Kazekage, podía manipular la arenade hierro, y él, gracias al Shukaku podía manipular la arena.

De algún modo la vibración del chakra de Karui había creado un flujo de electricidad que había alterado el campo magnético de su propio chakra, sí la fuerza del chakra de Karui hubiera seguido por unos segundos más la espada que había escapado de sus manos le habría apuñalado.

— Mátala —Ordenó Shukaku. Y Gaara podía entender el miedo del biju, o al menos lo entendía hasta cierto punto, si ella podía alterar el campo magnético podría ignorar sus defensas y matarlo, quizás lo más sabio sería matarla ahora antes de que se hiciera su enemiga, pero la chica era parte de su guerra, y apoyaba el que se volviera más fuerte antes de que fuera una carga, y sí intentaba hacerle algo, ahora tenía un truco en el que no dependía de su arena.

— Tal vez después —Lo aplazó, prefería intentar al menos descubrir cómo lo había logrado, aprender a hacerlo, dominarlo, y luego encargarse de ella, ya si eso— Primero quiero dominar esto —Sentenció mientras se sentaba en el suelo frente a una flor— Explícamelo de nuevo —Pidió a su biju.

— Lo que harás es magnetizar los líquidos dentro del cuerpo de tu víctima para atraerlos —Chilló emocionado, ya podía imaginarse al barco de su hermano mayor como una momia— Es muy difícil atraerla toda por lo que no es un truco muy rápido, y el agua necesita ir a algún lado —Si bien no era tampoco su truco favorito y no se lo había enseñado a ningún otro jinchuriki que había tenido antes, prefería que lo supiera ahora— Y por lo complicado que resulta atraer los líquidos necesitas sostener a tu víctima con una mano, si la separas el proceso se detendrá —Concluyó, era una técnica tanto muy poderosa como muy débil, todo dependía de la habilidad del usuario y de su presa.

— Muy complicado —La queja fue evidente, incluso si era muy poderoso, y le servía para casos en donde su arena no fuera útil, y ahora creía que quizás habría más casos como esos de los que le gustaría, tenía claras desventajas.

— Cuando domines esto no tardarás más de un minuto en momificar a cualquier idiota, solo domínalo rápido y sus debilidades serán solo una cuestión menor —Prometió la bestia con cola, para él el poder de deshidratar cosas no era la gran cosa, antes podría aplastar a casi cualquier molestia que le tocara las narices, y sus hermanos eran inmunes a su poder deshidratador, pero para sus jinchurikis era otro asunto.

— Un minuto —Pronunció con un susurro, un minuto en la vida shinobi era demasiado tiempo, un solo segundo podía ser la diferencia entre vivir o morir, y un minuto eran sesenta oportunidades de que pudieras morir— Intentemos reducir aún más ese tiempo

— ¡Si solo quieres probarlo toca un maldito árbol y déjame el trabajo a mí! —Chilló el Shukaku, ya hartó de escuchar a su recipiente— No será diferente a cuando te enseñé a desecar la tierra —Gruñó el tanuki.

— Probémoslo a lo grande —Aceptó, antes de levantarse, probarlo con algo pequeño sería más rápido, y menos agotador, pero una parte de él también estaba emocionada ante la idea de ver los efectos que esto tendría, caminó hasta un árbol cercano, posando su palma sobre el tronco— Hagámoslo.

La familiar sensación del chakra del Shukaku recorriendo su brazo se sintió tan familiar y tan diferente, sintiendo una fuerte expectación, el efecto fue notorio al instante, las hojas de secaron al instante, perdieron todos sus vibrantes colores, colores secos y muertos, comenzaron a caer y se volvieron prácticamente polvo en cuanto tocaron el suelo, las ramas le siguieron, perdiendo grosor hasta ser ramillas, lo siguiente que notó fue que el tronco ya se había comenzado a secar, su grosor se había perdido y a cada instante solo aumentaba el efecto, hasta que al final, tras casi cinco minutos de haber empezado, el árbol no era más que una rama seca, que con un simple empujón cayó.

Sonrió satisfecho al ver los efectos de su poder, no tardaría en poder replicarlo, lo único que le estaba molestando, o incomodando, era que sentía que tenía demasiada agua, recorriendo su cuerpo junto a su chakra, era una sensación, rara, y por último sintió el chakra del Shukaku recorrer su cuerpo junto al agua, el agua comenzó a llenar su vejiga, y cuando sintió que era suficiente, que estaba lleno, sintió el agua sobrante y chakra dirigirse a su calabaza.

— ¿Por qué diablos siento tantas ganas de orinar? —Gruñó, sabiendo que todo aquello era culpa del biju de la arena.

— Es tu culpa por no usarlo en la chica, si la hubieras matado habría llevado toda el agua a la calabaza en lugar de a tu vejiga, ahora fastídiate —La voz chillona del Shukaku le fastidió hasta límites insospechados, y probablemente con la vejiga llena no era mejor.

— Al menos explícame qué hacer con toda esta maldita agua, porque no pienso llenarme el cuerpo de agua cada vez que lo use —Gruñó antes de comenzar a caminar lejos, por culpa del biju ahora tenía que vaciarla y se negaba a hacerlo en un campo de entrenamiento.

— Pudiste sentir como tu chakra la dirigía, solamente dirígela a tu calabaza, aunque la sangre suele ser más complicada, pero podrías reponer la tuya, no es como que te haga falta —Explicó divertido, como si el poner en una posición incómoda a su jinchuriki no fuera más que un chiste para él, lo que probablemente así era— Pero no lo hagas sin cuidado, el agua debe ir a algún lado, y mientras más agua haya en la arena más lento se moverá, más frágil será, lo entiendes, ¿Cierto? —La pregunta demostraba tan poco interés como pudiese.

Mientras Gaara había recibido su primera lección para usar un nuevo poder de su biju al lado del cuerpo supuestamente inconsciente de Karui, aunque esta no se encontraba verdaderamente inconsciente, no podía dejar de pensar en lo que había hecho ella misma.

No llevaba practicando ese truco poco tiempo, este era, cómo mínimo el quinto sexto intento en lograrlo, y quizás de los pocos que había parecido dar resultado, en Kumo les enseñaban a usar su chakra del rayo desde que entraban en la academia, lograr diversos efectos a través de la vibración del chakra eléctrico, aumentar el filo de sus armas, el daño interno, los nervios, variaba según la vibración que le daban.

Y ahora entendía por qué, quizás, era necesario el sello adecuado para producir el rayo negro, había empezado bien, cada vez lo había sentido así cuando menos, había llegado al límite en el que podía llevarlo normalmente, sabía que costaría, sería agotador, pero siguió haciéndolo vibrar más y más. Las cosas comenzaron a ir mal con una sensación de zumbido en los oídos, lo siguiente fue un calambre en los brazos, y cada vez se hizo más fuerte y doloroso, las primeras veces se detuvo ahí, pero había decidido a terminar de transmitir su chakra por su espada, y eso había terminado en que todo su control se había extinguido, un brillo amarillo extremadamente caliente, sus manos sintieron un terrible calor como si se quemara, y al siguiente segundo la espada voló de sus manos y había terminado en el suelo.

— Lo tengo... creo —Susurró cuando dejó de sentir sus músculos relajarse después de la sensación de descarga, ¿Había ignorado a Gaara deliberadamente? Si, pero no creía que este la hubiera ido a buscar, así que iba allí para entrenar, y lo que había visto podía serle útil.

Sabía, porque había escuchado la voz del chico pelirrojo por más tiempo, pudo ver su poder para desecar, y aunque sabía que tenía conversaciones con el biju, mismas que por obvias razones no podía escuchar, tenía una idea general de lo que había visto y oído.

— Tal vez habría sido mejor probarlo sin metales cerca —Bufó por lo bajo para sí misma, ya sabía que el chakra de rayo era el que mejor se transmitía por los metales, incluso en los que eran malos conductores de chakra en general. Ponerse a probar trucos experimentales con un arma punzocortante cerca— Seguiré cuando me deje de doler todo el cuerpo.

Logró levantarse, ignorando el dolor que aun recorría su cuerpo, casi podía oler un ligero olor a quemado que estaba segura que vendría por ella, al menos no había fastidiado su sistema nervioso, pero debió ignorar su orgullo y pedirle concejo a su maestra en lugar de intentar hacerlo solo por su cuenta, pero algo lo había detenido, siempre quedaba la posibilidad de que tuviera que atacar en secreto a alguien de Kumo, sí su técnica era tan vistosa como podía serlo el relámpago negro, entonces lo mejor sería que fuera secreto, pero probablemente tendría que utilizarlo en estos exámenes, era una putada.


Natsu no podía evitar pensar que su entrenamiento con Jiraiya era básicamente igual a entrenar a un perro, cada vez que lograba un avance, que mejoraba como shinobi, controlaba mejor su chakra recibía una recompensa, dominaba un nuevo jutsu, una recompensa, no era el tipo de recompensa que esperabas de un maestro normal, pero su padrino no era un profesor normal, aún podía recordar la primera vez que comenzaron ese pequeño sistema de recompensas, recién había logrado comenzar a formar el rasengan, lo que bien podría parecer muy poco, pero si tomaba en cuenta lo complicado que era ya era victoria.

— Quizás te ayude a aprender como acercarte a las chicas —Pronunció Jiraiya con una sonrisa confiada en su rostro mientras le entregaba el libro naranja tan clásico de ver con él— O te preparará un poco para cuando tengas novia —Aclamó confiado, confiando en su ahijado.

En el título se leía "Icha-Icha: Conquistas shinobi" relataba la historia de un ninja, un poco torpe y no necesariamente hábil, quizás lo único bueno que tenía era una especie de suerte con las mujeres, y la suerte de caer siempre en el momento y lugar adecuado para seducir a las chicas, obteniendo la información necesaria para al final detener a un grupo de ninjas rebeldes, a base de seducir y follar mujeres, y al final tenía a la líder rebelde a sus pies.

Originalmente no había querido leer el libro, sabía que casi todos a los que veían leyendo aquel tipo de libros era catalogado como un pervertido, y no creía que fuera positivo que la gente supiera que los leía, especialmente él buscando una novia, pero tampoco sentía que pudiera hacerle el feo a un regalo de su padrino, así que comenzó a leerlo, y le había encantado, entendía por qué tanta gente los leía, y las escenas en el baño de mujeres habían despertado en él algo nuevo.

— Quiero acompañarte a espiar en los baños de mujeres —Le dijo a su padrino cuando había terminado de leer el libro, una vez, y otra vez, y otra vez, en fin, que había leído ese libro bastantes veces, no importa que su padrino le regalara más libros, siempre volvía a ese.

Lo había acompañado desde lejos, y encontró un lugar donde podía hacer lo que quería;

Los baños tenían un lugar que daba a una especie de bosque, una zona boscosa en la que, por lo que sabía, nadie pasaba, y que era lo suficientemente densa como para que pudiera esconderse, abrió un agujero lo suficientemente grande para poder observar, y que tenía una vista lo suficientemente buena para poder ver casi totalmente el lugar, y había visto a decenas de mujeres hermosas, algunas de ellas madres de sus amigos, otras eran mujeres civiles aleatorias, o incluso shinobis, el primer día se dio cuenta de que no se contentaba solo con mirar.

Lo primero fue meter su mano en sus pantalones y comenzar a masturbarse, pero no se sentía completo con ello, al día siguiente se bajó los pantalones y siguió su rutina de masturbarse largo y tendido, pero tampoco se sintió completo, se quitó los pantalones al día siguiente y siguió igual, ahora, el viernes, había decidido dar el último paso, por decirlo de algún modo, estaba totalmente desnudo, escondido entre los matorrales en cuclillas, una mano agarraba su polla erecta de 105 milímetros mientras con la otra se recargaba contra la pared, mordía su labio inferior para evitar gemir o jadear, aunque se le escaparan ocasionalmente.

Esto era, de lejos, lo más vergonzoso que había hecho, debería parar, era muy riesgoso, lo sabía, pero no creía poder parar de masturbarse, incluso sí lo descubrieran, su mano iba de atrás hacía delante y viceversa, sintiendo el presemen empapar su palma no pudo evitar pensar que no había nada de malo en lo que hacía, no había nada sexual realmente ¿Cierto? Solo las miraba y se masturbaba, ellas ni siquiera sabían que las veía por lo que no estaba haciendo nada malo.

Y al siguiente momento se corrió directamente sobre sus calzoncillos sin poder evitarlo, había estado a punto de gritar al sentir aquella placentera y familiar descarga de placer, pero por suerte alcanzo a usar la mano que no estaba agarrando su pene para cubrirse la boca o podría haberse descubierto. Lo que había provocado su gatillo rápido era que alguien en concreto había entrado a los baños termales, una kunoichi que él conocía, Hinata Hyuga. A diferencia del resto de mujeres que solían llevar una toalla hasta que entraban en el agua ella se exhibía, mostrándose como vino al mundo, su figura de reloj de arena, sus senos grandes y perfectos, piel clara y suave, como porcelana.

— Pareces más tensa que de costumbre, Hinata —Escuchó decir a una de las chicas que ya estaban dentro del agua, que ahora que su concentración estaba en Hinata, no le importaba en lo más mínimo— Los viernes normalmente vienes más relajada —Añadió, aunque a Natsu no le parecía tensa en lo más mínimo.

— Compañeros idiotas, eso es lo que me mantiene tensa —Bufó la chica con una mirada molesta, caminando a paso lento hasta las aguas, sumergiéndose en ellas hasta la cintura, recargando su espalda en una roca, exhibiendo sus perfectos pechos al resto de chicas, que en opinión de Natsu debían de sentirse envidiosas de ella.

Ni siquiera le importó que se hubiera corrido hacía menos de un minuto, volvió a bombear su miembro que ya se había puesto flácido, tardo solo un par de segundos en volver a estar duro. Normalmente una o dos corridas ya era su máximo, terminaba satisfecho y cansado, en ocasiones uno solo le bastaba, pero podía forzarse un poco más para dedicarle una paja a aquella chica que, sin lugar a dudas, era la más atractiva de toda su generación, casi podría decirse que era perfecta.

Lo que no sabía aquel mirón, es que alguien sabía que estaba ahí, y era su actual objetivo a la cuál dedicarle aquella paja, Hinata Hyuga, para ella era imposible ignorar la mirada sobre ella, era consciente de todas las miradas en ella, una habilidad desagradablemente aprendida de sus años de abuso por los ancianos Hyuga, y no solo las percibía, sabía cuándo esas miradas estaban llenas de lujuria, y aunque había algunas cuantas de algunas mujeres, había una que podía sentir que no estaba al rango de su vista normal, alguien detrás de la pared.

Con solo activar su byakugan, aunque no solía usar nada que tuviera que ver con los Hyuga, ni el taijutsu, ni las creencias, pero su byakugan era la excepción, por lo conveniente que resultaba en su trabajo como asesina, así que al no saber de dónde venía la mirada lo activo, no creía que fuera uno de los Anbu de los concejales, normalmente estos no tenían ese tipo de miradas lujuriosas, por lo que encontró al pervertido hijo del Hokage, masturbándose furiosamente mientras la veía directamente.

Por su mente pasaron varias posibilidades, largarse directamente, pero necesitaba relajarse, seguía planeando junto a Envy como envenenar a la concejal y que todo pareciera causas naturales, que incluso si tenían la estructura planeada, el demonio se encontraba en los detalles, por lo que necesitaba ese descanso. Otra opción era hacer un clon para darle un susto y exhibirlo, pero realmente no ganaría mucho con eso. La última opción era esperar, no pensaba quedarse sin hacer nada, ver que tramaba, si era solo un pervertido más como era el padrino del chico, o sí había algo más, y sus acciones dependerían de que es lo que tramaba.

— ¿Segura que es buena idea venir a las aguas termales? —Cuando Hinata estaba decidiendo que hacer con el pequeño espía escuchó una voz conocida, desactivo su byakugan antes de girarse a ver quién había entrado en los baños termales, Kurenai entraba junto a Anko.

— ¡Por supuesto! —Rugió la mujer de cabellos púrpuras. A los ojos de Hinata quedó claro que ambas se complementaban, Kurenai, se cubría con una larga toalla blanca, mientras que Anko sujetaba su toalla por detrás de su espalda, caminando casualmente— Mira, tus alumnos no quieren que los entrenes, tienes que pensar de tu relación con Asuma, y no debes olvidar que no puedes dejar abandonadas a tus amigas, o como mínimo a mí no —Proclamó abrazando a su amiga por las caderas.

— Si... supongo, oye, ¿Esa no es Hinata? —Preguntó Kurenai cuando vio a su alumna relajándose en los baños termales, la chica de ojos blancos aguanto el suspiro que estuvo a punto de escapar de sus labios, le serviría para saber algo más del mirón.

— ¡Sí! Es la conejita blanca —Río la mujer, Hinata, al sentir que Natsu no dejaba de mirarla, pese a que Anko tampoco es que fuera poco atractiva, tampoco Kurenai lo era, solo pudo esperar que el par de mujeres no se le acercara— ¿Qué te trajo aquí hoy, conejita? —La mujer ya se encontraba a su lado, envolviendo su hombro con su brazo, igual que lo había estado haciendo con Kurenai.

— Vengo aquí todos los viernes, me ayuda a relajarme —Síguele la corriente y se irán, eran los pensamientos que cruzaban su cabeza, solo quería tomar una ducha caliente y relajarse ¿Era mucho pedir?

— Entonces supongo que este lugar es bastante bueno, es nuestra primera vez aquí —Sonrió la mujer antes de agarrar por la pierna a Kurenai, jalándola haciendo que tuviera que apurarse para no caer de bruces al agua— ¿Recomendarías la sección VIP?

Mientras Hinata estaba sufriendo por la atención desmedida de la especialista en tortura e interrogación, Natsu seguía masturbándose, observando a la mujer Hyuga, viéndola en conjunto a las otras dos mujeres solo reafirmaba que Hinata era la que quería que fuera su novia, físicamente atractiva, de piel que le recordaba a la porcelana, un cabello corto que debía de corregir, porque le gustaba más en largo, unos labios suaves pero carnosos que no podía evitar imaginar alrededor de su polla, un coño perfectamente depilado, en realidad no veía que tuviera vello por ningún lado, y su trasero, aunque ciertamente no era lo mejor de ella seguía siendo perfecto. Mientras llegaba a su segundo, y último, orgasmo del día, manchando sus calzoncillos una vez más, que haría a Hinata su novia.


Volvía al hogar Uchiha mientras veía el atardecer, pensando en lo que podía hacer, al día siguiente tenía planeado ir al hogar Inuzuka para usar su sharingan en todos ellos, solo un vistazo, implantar pensamientos e ideas de forma permanente, quizás el poder de reescribir sus mentes hasta permitirle ser personas nuevas era increíblemente efectivo, y sin lugar a dudas era un proceso más corto de lo que estaba planeando. Pero con estas ventajas venía un problema, necesitaba tiempo para vaciar y manipular la mente, tiempo que las mentes bien estructuradas podían usar para defenderse, pero, en teoría, al solo abrir la puerta por un momento para dejar un par de ideas que tendrían que crecer por su cuenta.

Si dejaba las ideas en las mentes de las personas, y las alimentaba y provocaba en conjunto a sus esclavas, a penas y les daría tiempo para defenderse, era mucho más fácil aprender la forma de pelear de una persona en un combate prolongado, pero casi nadie estaba preparado para un asesinato rápido y sin lucha, en ese mismo concepto se estaba basando.

— Pensé que volverías más tarde —Escuchó la voz de Shisui cuando entró en la cocina, girándose a verlo— Sé que probablemente vas a decir que no hay problema con lo que le está ocurriendo a Kagami, pero ya despertó, y quería... —Antes de que pudiera completar esa frase Naruto ya había girado sobre sus talones, comenzando a caminar en dirección a la habitación de su hermano.

— Lo que quieras decirme puede esperar, tengo que hablar con Kagami —Llevaba esperando por esto durante casi todo el día, no, durante todo el tiempo que estuvo en cama esperando a que se recuperara, subió velozmente las escaleras.

— No me puedo creer que le esté dando tanta importancia a Kagami, me siento orgulloso —Shisui no pudo evitar sonreír al ver como su primo prefería mandar al propio Shisui de paseo antes que ignorar que algo le pasaba a su hermano.

Cuando Naruto llegó frente a la puerta de su hermano lo encontró dando, lo que el pelirrojo solo podía suponer, una última revisión de su equipo shinobi, seguramente preparado para volver a entrenar, y en ese instante sintió un malestar terrible caer contra su pecho, la mirada normalmente brillante de Kagami estaba apagada, nada que fuera raro dentro de los Uchiha, pero que en su hermano, la única excepción de la aparente ley de que los Uchiha parecían no podían mostrar su alma en sus ojos, provocaba un terrible malestar en su ser, sabía que lo que sentía era culpa, pero no pensaba dar un paso atrás.

— Veo que ya volviste —Las palabras salieron casi como un susurro, apagada, muerta, provocándole una sensación enfermiza— Necesito seguir entrenando, seguro lo entiendes —" Tengo que matar a Omoi" las palabras, aunque no fueron dichas resonaron en la mente de Naruto, y no creía que fuera a causa del zorro.

— Kagami, tenemos que hablar —Cerró la puerta tras de sí, recargándose en la puerta para bloquearle la salida— Sabes que esto no te va a ayudar en lo más mínimo —Sentenció con firmeza.

— Omoi intentó matar a Chrome —Gruñó, su rostro tiñéndose de ira— ¡La mató! —Añadió con un rugido dando un paso para estar frente a él, agarrándolo por el cuello de la camisa, acercándolo a su rostro, como si creyera que no lo estaba escuchando bien— ¡Si no fuera por ti ella estaría muerta! —Kagami no lo sabía, pero eso no ayudaba con la culpa que sentía— ¡Tengo que hacerlo pagar! —Rugió.

— ¿Y crees que matarlo te aliviará? —Soltó la pregunta sin cambiar su expresión pese a que su hermano le estuviera sujetando de aquella manera, y le estuviera soltando saliva en la cara— Ella sobrevivió, aprovecha que tienes tiempo con ella —Añadió.

— ¿¡Por qué todos me juzgan por buscar justicia?! ¡Cuándo tu mataste a los que atacaron el orfanato nadie te culpo! —Bramó, Naruto podía verlo temblar, no sabría si era de ira o de algo más, pero esperaba que fuera de ira.

— Porque es diferente —Era la frase más estúpida y cliché que existía, pero no le importaba— Esos sujetos atacaron mi hogar, me habrían matado si no devolvía, los mate en el calor del momento, no me involucre en una cruzada por venganza —Aclaró tranquilamente.

— Cierto —El tono era extrañamente tranquilo, con tintes sarcásticos, lo que lo desconcertó enormemente— A ti no te importa nadie —Río, una especie de risa más amarga, falsa— Solo te importas a ti mismo, los demás son solo estorbos en lo que quieres —Se giró, dándole la espalda, gesticulando, si Naruto debía apostar, ansioso— Ni siquiera te importa la vida, matas a la gente sin problema, insultas a todos sin importarte que le caigas mal a todos, te cuesta tratar a la gente con un mínimo de decencia humana, no debería sorprenderme que opines así.

Kagami no sabía cuan equivocado estaba, sería tan fácil si no le importara nadie, habría dejado a Chrome morir sin importarle que eso destruyera a su hermano, habría matado a sus oponentes al instante en lugar de destrozarse el cuerpo para dar una pelea que pudo evitar, no insultaba a quienes se ganaban su respeto, que la lista fuera corta era otra cosa, y la decencia humana mínima lo hacía igualmente, o al menos hasta que demostraran ser insoportables.

Sintió la ira burbujear en sus entrañas, sintiendo la imperiosa necesidad de simplemente agarrar al contrario y comenzar a golpearlo en la cara hasta que entendiera. Mordió el interior de su mejilla para aguantar las ganas de insultar a su hermano por ser tan sordo.

— Kagami, piensa las cosas con calma —Pronunció lentamente, concentrándose para no dejar que los insultos que tenía en la punta de la lengua se le escaparan— Solo lo estás diciendo por estar enfadado —Sabía lo terriblemente poderosa que era la ira para nublar los sentidos, algunas cicatrices que tenía se las había ganado por no poder controlar el mal genio, había aprendido a controlarlo, o algo así, a base de caerse una y otra vez.

— Ya pensé lo que tenía que pensar —Escupió en su dirección antes de abrir la ventana y salir de un salto.

— Las cosas no salieron bien ¿Cierto? —Cuestionó Shisui desde abajo, el tono sereno pero decepcionado era evidente.

— Creo que eso es obvio —Gruñó en voz alta antes de golpear su cabeza contra la puerta de Kagami.

— "No hagas eso, te vas a dejar más idiota de lo que ya estás" —Se burló el kyubi, decidido a ignorarlo abrió la puerta antes de bajar para sentarse frente a Shisui.

Ambos se miraron por unos segundos, Naruto entendía que Shisui confiaba en que él podría hacer entrar en razón a Kagami, y había fallado terriblemente, quizás incluso lo había empeorado más, y eso solo lo hacía sentirse como escoria, no quería escuchar las palabras decepcionadas de Shisui, no quería escucharlas.

— Hiciste lo que pudiste —Las palabras que salieron de la boca de Shisui no eran las que el pelirrojo había esperado oír— Sé lo que la ira puede hacerle a los Uchiha, admito que nunca pase por esa fase, pero he visto los efectos, quise creer que quizás te escucharía como yo escuchaba a mi mejor amigo cuando tenía su edad —Su voz era tranquila, serena, casi parecía más preocupado de que el chico se estuviera culpando a sí mismo que el que no pudo hacer entrar en razón a pelinegro que los necesitaba— Kagami no se detendrá hasta que mate a Omoi, dudo que eso lo calme, pero quizás nos dé la oportunidad de hablar con él, y si no, seguramente una buena derrota no le venga mal —Sentenció con una sonrisa mientras ponía su mano sobre el hombro de su primo logrando que este subiera la mirada.

— ¿Sabes? A veces puedes ser genial y todo —Se burló sonriendo, una parte de él se preguntaba sí una vez que lograra lo que quería tendría esos momentos "familiares" o lo más cercano a eso.


Sé que el capítulo es más corto que los anteriores, pero ya les había dicho en el anterior que en lugar de querer alargar más y más me concentraría en lo que quería hacer por cada capítulo, en teoría debería de facilitarme publicar más a menudo, y por desgracia no he podido probarlo porque este año fue un desastre para mí, así que intentare que el siguiente esté más rápido