"Gjenforening."

Por B.B. Asmodeus.

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Fandom: How To Train Your Dragon (1, 2, & 3).

Relaciones: Hiccup/Toothless sin resolver, Eret & Hiccup.

Resumen: Hiccup murió en su cumpleaños número veinticinco.

Continuidad: AU de HTTYD 3 (Toothless se separó de Hiccup por razones distintas a las del canon). Secuela de "Autodestrucción" y "Haciendo tratos." Importante leer esos dos drabbles primero.

Rating: Adult por extrema violencia y Gore.

Categoría: Character POV, AU , Angst, Hurt/Comfort, Temas espirituales, Sobrenatural.

Además, he adaptado la ideología de las Sál y la conexión de almas gemelas conocida como Munr en este fic. Aprovecharé esta historia para explorar una versión más oscura de este tipo de conexión y sus posibles consecuencias a nivel psicológico, espiritual y mental.

ADVERTENCIA: MUERTE DE PERSONAJE PRINCIPAL.

Respuesta #1 al Reto de Halloween del Grupo Caldo Toothcup para el Alma.

Dedicación especial: A todos mis friggs que sufren por la maldita Condón.

Traducciones: Gjenforening = Reunión. Garm= perro guardián del Inframundo.

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"Nacimos

para morir."

-Lana del Rey.

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Hiccup murió en su cumpleaños número veinticinco.

Todo terminó con un jadeo quebrado saliendo de su boca. Hiccup cayó entre la marea de cuerpos en proceso de putrefacción. Sus uñas rasparon contra la tierra en un intento por aferrarse a la vida.

Su visión se oscureció. Al perder su sentido más preciado, Hiccup gimió con terror.

Y murió.

Nadie estuvo presente para detenerlo. Astrid no se abrió camino a su lado para levantarlo y abofetearlo para obligarlo a abrir sus ojos. Snotlout no apareció mágicamente para protegerlo con su enorme escudo vikingo. No hubo Fishlegs para socorrerlo, ni mucho menos rastro de los mellizos.

Pero Eret lo vio caer.

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En la cima de la colina, luchando por su propia vida contra los Romanos, Eret vio al Cónsul aprovecharse de las espaldas vulnerables de Hiccup para encajar su daga directo en el corazón del vikingo. Presenció su desplome con un grito ahogado en su propia garganta.

La distracción fue mortal. Su costado derecho fue rasgado por la punta filosa de una lanza. Eret gruñó con coraje, escapando antes de ser completamente penetrado por el arma enemiga.

Nuevo Berk ardía.

Eret embarró su sudor junto la humedad de sus ojos, enfocándose en sobrevivir. Los alaridos de combate le llegaron por toda dirección, aturdiéndolo al unísono con el dolor de sus heridas. Difícilmente pudo concebir desde cuando la batalla había comenzado contra los invasores extranjeros. Eret solo quería que terminara de una sola vez.

No sabía dónde se encontraba Astrid. Desconocía si seguía con vida, o si, al igual que Hiccup…

Eret sumó su agonía a la fuerza de sus golpes; a las estocadas de su espada.

Los Romanos, sin embargo, mostraron ser soldados disciplinados. Interminables.

Unos totales hijos de puta.

A pesar de desear lo contrario, el cuerpo de Eret fue desgastándose conforme la batalla ardió, al igual que la isla. Eventualmente, sus músculos se endurecieron, sus rodillas perdieron soporte, y sólo bastó una reacción alentada por el cansancio, para que Eret fuera arrojado al suelo. Rodó colina abajo para escapar de una estocada que hubiera atravesado su esternón.

Tierra abajo, Eret tosió arena de su garganta. Con ojos hinchados, buscó escapatoria. Intentó arrastrarse, pero encontró cuerpos inertes entorpeciendo su camino.

Cuando el sol fue bloqueado, culpó al fuego que poco a poco, se devoraba la Tribu Hairy Hooligan.

Por un momento一un momento que le causó profunda vergüenza personal一Eret consideró rendirse. Por un momento quiso tirarse al suelo y sólo… detenerse.

De rodillas y manos, arrastrándose entre cadáveres, Eret sollozó.

Las sombras se acrecentaron. Dentro de poco, Eret se encontró en oscuridad. Escuchó soldados Romanos bajar la colina detrás de su rastro. Malditos.

Eret palmeó su cintura, entre las pieles embarradas de sangre. Encontró la última de sus armas blancas y empuñó la daga con resignación.

Sacudió su cabeza. No moriría como Hiccup; atacado por las espaldas, sin oportunidad de defenderse.

Iría al Valhalla, a su propia manera.

Se preparó, un grito ya saliendo de su boca.

Encontró a su contrincante final en la forma menos imaginada.

Justo como la rápida agilidad de la flecha que había atravesado a Hiccup, el inmenso cuerpo alado cayó del cielo sin advertencia alguna. Espinas fueron disparadas del firmamento, al mismo tiempo que la razón detrás del ataque se fue revelando.

Eret sintió su corazón explotar dentro de su pecho, al por fin, reconocerla.

Los Romanos cayeron al suelo como sacos de patatas, empalados a la tierra por las espinas de procedencia bestial. Justo como lo merecían.

Stormfly aterrizó frente a Eret, siendo un escudo de antaño contra sus enemigos. Se manifestó como una criatura salvaje, gruñendo con aquella posesividad que Eret había olvidado.

Más romanos se acercaron. Más romanos fueron empalados.

"Chica." Eret susurró para sí. Incrédulo. No queriendo sentir falsas esperanzas, en caso de que estuviera alucinando. "¿En serio… En serio eres tú?"

Stormfly pió一tan demandante como la primera vez一girando su hermosa cabeza de bellota multicolor.

Eret estiró su mano, en trance.

Sentir las cálidas escamas bajo sus yemas, fue toda la evidencia que necesitó para reafirmar la realidad de lo que estaba sucediendo.

Entonces, otra fenómeno increíble sucedió.

Una lluvia de bombardeos de plasma cubrió el campo abierto.

"Oh, no." Eret se sujetó del cuello de la Deadly Nadder al recobrar sus fuerzas. La dragona se inclinó para facilitar el camino a su lomo. Eret tembló de cabeza a los pies con la sensación一de vuelta en un dragón.

Por todos los Dioses.

Era ella.

Stormfly se impulsó a los aires.

"¡Toothless!" Eret gritó al firmamento. Escuchaba al dragón volar, miraba las explosiones causantes de sus ataques de plasma. Pero el humo y el inicio de la noche no eran una buena combinación para intentar encontrar a un Night Fury. "¡Toothless, sé dónde se encuentra Hiccup!"

En lugar de esperar a que Toothless le hiciera caso, Eret apuntó hacia la zona donde el cuerpo de Hiccup debería de estar. Stormfly sobrevoló en la dirección indicada, y el viento golpeando su rostro en pleno vuelo, fue de los mayores placeres que Eret nunca había sabido apreciar años atrás. Fue curioso, sentir pertenencia con un dragón sólo hasta haber perdido el privilegio. Se preguntó por el paradero de Skullcrusher. Se preguntó si también lo encontraría en Nuevo Berk, auxiliando en la batalla.

El cuerpo de Hiccup era pequeño. Una aguja en el pajar.

"Demonios." Con ojos humedecidos por el humo, Eret cubrió su boca para no respirarlo de manera tan directa. "Hiccup, vamos. Dame una pista."

Los muertos no hablaban. Eret sólo escuchó el crujir de las llamas. Los alaridos lejanos.

Eret se miró obligado a improvisar.

Saltó de Stormfly una vez que la chica bajó a una distancia decente del suelo. Rodando por la tierra y las cenizas, Eret se dirigió al monte de cuerpos inertes cubriendo el área por donde había divisado a Hiccup caer. Cubrió su boca con un pañuelo de piel de oveja al comenzar a buscar一lo más grueso que tenía para protegerse del humo. Removió cuerpos con urgencia, cerciorándose de ver sus rostros, antes de proseguir con el siguiente y el siguiente. Stormfly le auxilió en ahuyentar el humo con sus alas, y su propio pico empujó cuerpos para acelerar la búsqueda.

Eret gruñó colerizado al sólo encontrar Romanos, sus manos negras de la sangre de otros. Se arrastró con propósito. Jaló de los uniformes forajidos. Echó maldiciones entre tosidos. Cuando su estómago se negó a permanecer inmutable a la peste de muerte, vomitó encima de los propios cuerpos.

Limpió su boca con su trapo, y siguió buscando.

Le tomó unos segundos darse cuenta lo que sus dedos apretaron momentos después. Luego sus dígitos apretaron一¡Sí, sí! Eret jaló del gancho de metal con todas sus fuerzas. "¡Fly, ayúdame!" Había cuerpos encima del cadáver de Hiccup que lo oprimían. La dragona utilizó sus mandíbulas para liberarlo junto con los esfuerzos de Eret.

Poco a poco, Hiccup fue desnudado a la superficie.

Eret tocó su rostro con delicadeza, una vez accesible. Se hincó a su lado, sabiendo que sus ojos húmedos por el humo no sabrían distinguir entre el malestar físico y la inmensa tristeza que lo arrestó en ese instante.

Inerte, Hiccup aparentaba estar durmiendo.

"Oye, tú." Eret susurró, sus puños agarrándose de los hombros del Jefe. "Despierta, tonto. Te estás perdiendo de toda la diversión."

Stormfly se acercó a olfatear a su viejo amigo. Golpeó su hocico contra la pierna derecha de Hiccup. No obtuvo una respuesta.

Eret sacudió el cuerpo de su amigo. "¡Despierta, Hiccup!"

Nada.

Eret cerró sus ojos, una manifestación más física de lo que se rehusaba a admitir como realidad. Stormfly, esta vez, golpeó sus espaldas, gorgoreando con ansiedad.

Eret levantó a Hiccup del lodo, aborreciendo lo inanimado de su estado. Lo abrazó contra sí, buscando por la herida que lo había tumbado durante su combate con el Cónsul Romano. Aún encontró la daga encajada en un pectoral. La arrebató del cuerpo del muchacho, inspeccionándola a la luz del fuego.

Fishlegs la necesitaría para saber si la hoja había sido cubierta en veneno. Eret la guardó en los recovecos de su abrigo, prosiguiendo a ponerse de pie con Hiccup en sus brazos.

Entonces, Hiccup gritó.

El cuerpo inició una serie de movimientos bruscos que le sacó el alma a Eret del susto. Hiccup se resbaló de sus brazos como una sardina.

Eret cayó al suelo con el mismo sobresalto, sus ojos pegados a la figura ahora retorciéndose en barro. Observó con detenimiento, sintiendo que el mundo que conocía había dejado de tener sentido.

Hiccup emitió sonidos agudos que no debían de salir de un hombre. Sus propias manos comenzaron a jalonear su propio pecho一su herida. Eret intentó acercarse, intentó auxiliarlo一

El Nightfury aterrizó con la fuerza de un remolino, lanzando plasmas a su alrededor. Eret fue cubierto por Stormfly, le gustara o no, y mostrándose igual de posesiva. Todavía así, escuchó las explosiones. Sintió el calor de los impactos que sólo avivaron más el fuego. "¡Toothless! ¡Hiccup está aquí! ¡Detente! ¡Nos quemarás vivos!"

Hiccup gritó en petición gemela, aunque con más agonía y menos sentido. Se continuó convulsionando en el suelo, y Eret no pudo hacer nada para tranquilizarlo.

De entre las cortinas de las llamas, una criatura atravesó el calor infernal.

Toothless.

El resplandor azul que Eret divisó detrás de las alas de Stormfly, fue más poderoso que las mismas llamas. Eret no recordó haber visto al dragón capaz de producir un brillo tan potente. Ni contra Drago, ni contra Grimmel.

Toothless caminó hacia Hiccup con pasos determinados, gruñendo a lo bajo, sus mandíbulas semiabiertas, pupilas dilatadas. Sus ojos no fueron los del Toothless que Eret recordaba tampoco. La ferocidad de su enojo parecía haberlo poseído a niveles animalísticos, nunca antes conquistados.

El pecho de Hiccup comenzó a brillar. Azul. Idéntico a la coloración incandescente de las escamas de Toothless.

"Por Odín… ¿Qué clase de locura es esta?" Eret murmuró.

Toothless colocó una pata sobre el torso de Hiccup para inmovilizarlo. El vikingo gimió, sus manos aferrándose a la garra.

"¡Lo estás lastimando, detente!" Eret intentó salir de la protección de la Deadly Nadder, pero 'Fly lo sorprendió al jalarlo con fuerza de su abrigo con sus colmillos. "¡Dejame ir! ¡Toothless, reacciona! Hiccup necesita ayuda, debemos llevarlo con una sanadora!"

Las pupilas dilatadas de la criatura se fijaron en él. Fue una experiencia perturbadora.

Y sólo empeoró.

En primera instancia, Eret no supo cómo procesar lo que el dragón intentaba hacer. Saliva escurrió por sus mandíbulas al extenderlas por completo. Su cuerpo vibró, se rompió en movimientos muy similares a los que atacaban a Hiccup. Eret siguió jaloneandose para liberarse, pensando en lo peor.

¿Qué tan lejos estaba Toothless de la razón? ¿En verdad podría lastimar a Hiccup? Una parte de Eret lo creía imposible, pero otra parte, la más aterrorizada一comenzó a rebelarse, conforme más cerca estaba la trompa del Nightfury del rostro de Hiccup.

Toothless indicó estar regurgitando contenidos extraños. Los espasmos de su cuerpo fueron tan intensos que pareció que vomitaría todas sus tripas sobre Hiccup.

El producto final fue más crudo.

Eret torció su boca en terror, reconociendo la forma一la textura一del órgano bañado en sangre que indicó ser expulsado de la garganta del Nightfury.

Un corazón.

Eret debió voltear su rostro一debió escapar. Evadirlo todo. Los sonidos. Los olores.

Pero sus ojos no se movieron, siguiendo la dedicación con la que Toothless arrancó el cuero de la vestimenta del vikingo a mordidas. Su pecho fue descubierto, rojizo por la sangre seca incrustada en su piel.

Al entrar en contacto, la trompa de Toothless con la herida de su antiguo jinete, Hiccup fue consumido por el resplandor azul.

Con su trompa, Toothless rodó el corazón que había traído de motín, colocándolo justo donde el corazón sin vida de Hiccup debía de haber dejado de palpitar.

El dragón rugió.

Eret recordó los rugidos que Toothless había producido cuatro años atrás. Recordó el click de la trampa activándose, atrapando a la Lightfury en un parpadeo. Había sido rápido; eficiente. Recordó el horror que todos habían presenciado entonces.

Fue un error tratar de medir los impactos. Inclusive aquel dia cuando Toothless había perdido control de sí en ira, masacrando a Grimmel, a sus hombres y a otros dragones por igual, para Eret no hubo comparación con esta experiencia.

Azul índigo consumió el pecho de Hiccup y al dragón por entero. El vikingo dejó de moverse, perdiendo la semi-consciencia que recién había recuperado. Eret luchó contra la luz, no queriendo perderse de un momento de lo que estaba sucediendo.

Lava azul derritió el corazón fresco sobre el pecho de Hiccup. De manera increíble, Eret distinguió la sustancia tomar forma líquida, absorbiéndose lentamente por la piel desnuda del torso de Hiccup.

Toothless estiró su cuello a los cielos, liberando otro rugido一un reclamo sin dirección exacta. Sus alas se extendieron de par en par, la criatura sobre el cuerpo del vikingo creando una imagen imponente. Toothless fue Garm, custodiando los portones de algo supernatural, rompiendo brechas entre la realidad y las pesadillas, que de hoy en adelante tormentarían la cabeza de Eret.

Consumida, la luz desapareció dentro del cuerpo inconsciente.

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