"Gjenforening."

Por B.B. Asmodeus.

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Fandom: How To Train Your Dragon (1, 2, & 3).

Relaciones: Hiccup/Toothless sin resolver. Eret/Astrid explícito.

Resumen: Hiccup murió en su cumpleaños número veinticinco.

Continuidad: AU de HTTYD 3 (Toothless se separó de Hiccup por razones distintas a las del canon). Secuela de "Autodestrucción" y "Haciendo tratos." Importante leer esos dos drabbles primero.

Rating: Adult por violencia, Gore y sexo.

Categoría: AU , Angst, Hurt/Comfort, Temas espirituales, Sobrenatural.

Además, he adaptado la ideología de las Sál y la conexión de almas gemelas conocida como Munr en este fic. Aprovecharé esta historia para explorar una versión más oscura de este tipo de conexión y sus posibles consecuencias a nivel psicológico, espiritual y mental.

ADVERTENCIA: MUERTE DE PERSONAJE PRINCIPAL.

Respuesta #1 al Reto de Halloween del Grupo Caldo Toothcup para el Alma.

Dedicación especial: A todos mis friggs que sufren por la maldita Condón.


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"El amor

es nuestra resistencia."

-Muse.

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…Consumida, la luz desapareció dentro del cuerpo inconsciente.

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Eret sostuvo su respiración, a la expectativa.

Esta vez, cuando se jaloneó, Stormfly no lo frenó. Se avalanzó en la dirección de Hiccup, ignorando los continuos gruñidos de Toothless. Agazapado a una distancia cautelosa, Eret buscó por señales. Señales de que一

Una cruz yacía tatuada en el pecho de Hiccup, dos líneas azules paulatinamente desapareciendo, marcando el lugar donde su corazón había sido reemplazado.

"¿Hiccup?" Eret levantó su cabeza, uniendo su mirada a la del Nightfury. Ninguno parpadeo por un largo tiempo. Eret se dio cuenta de que no era el único en espera.

El pecho de Hiccup subió en una profunda inhalación. Eso fue suficiente para que Hiccup se desplomara en una fuerte serie de tosidos.

Eret gimió en alivio. En incredulidad.

"Hiccup…"

Los ojos del pelirrojo se movieron por debajo de sus párpados mientras tosió, señalando consciencia. Luego, éstos se abrieron. Parpadearon, frágiles. Eret volvió a reencontrarse con aquel tono verde. El verde que sólo Hiccup podía poseer.

Claro, lo primero que salió de su boca fue:

"¿Tooth'... Toothless?"

El Nightfury rebuznó, todavía compenetrado en su estado feral. Indicó escuchar el llamado de su antiguo jinete. Acercó su cabeza a la de Hiccup de nuevo. Hiccup levantó su brazo derecho, temblando, pero con convicción, en cuanto lo tuvo cerca.

Eret presenció los dedos de Hiccup volver a lo que había perdido. La añoranza con la que las yemas repasaron las escamas de la trompa del Nightfury fue íntima, cargada de tensión.

Con pupilas dilatadas, Toothless abrió su hocico y chilló con sentimiento ahogado.

Hiccup, ignorando al caos que los rodeaba, sonrió. "Toothless." Su mohín pronto se torció en un sollozo de sentimientos mixtos, confusión-con felicidad-con miedo, al notar que el comportamiento del Nightfury no estaba ajustándose a lo que recordaban. "¿Toothless?"

"No es el mismo dragón de siempre, Hiccup. Ten cuidado."

Hiccup reaccionó violentamente al escucharlo, apenas dándose cuenta que no se encontraban solos. "¿Eret? ¿Qué…? ¿Qué pasó?"

Toothless gruñó, bestial, al ver a Hiccup enfocarse en su compañía. Eret retrocedió de inmediato, no queriendo que Hiccup fuera lastimado por tratar de salvar su pescuezo.

"¡Toothless!" Hiccup gruñó, extendiendo su otro brazo para sostener al cuello del Nightfury con todas sus fuerzas. "Amigo, todo está bien. Estoy bien, aquí estoy. Shhhh. No voy a ninguna parte. Aquí estoy… Shhh."

El dragón emitió otro gemido. Su resplandor azul comenzaba a desvanecerse.

"¿Qué pasa con él?" Hiccup gimió, su voz ronca. Eret suponía que tragarse otro corazón causaba eso, y más síntomas molestos. Eret no supo si reír, o apuñalarse él mismo para despertar de esta pesadilla. "¿Eret?"

"No tengo idea." Eret se levantó del suelo, cubriendo su rostro para reavivarse. "Pero tenemos que largarnos de aquí. La batalla todavía continúa一No sé si estamos perdiendo o ganando."

"¿Stormfly? ¿Tú también?" Hiccup se apoyó de Toothless para levantarse, tambaleándose ligeramente. "¿Esto significa que los dragones han vuelto?"

"No lo sé. Sólo me he topado con estos dos. Miré a otros dragones unirse en nuestra defensa contra los Romanos, pero no los reconocí como los nuestros. Tal vez… Pero necesitamos volar de aquí para regresar a la base."

"Tienes razón." Hiccup susurró. "Mierda, Toothless, ¡reacciona!"

Eret parpadeó ante el cambio de actitud, pausando en su caminata de regreso a la Deadly Nadder.

"Es como si… Se comporta de manera similar a cuando está bajo la influencia de otro Dragón Alfa. ¡Está aquí, pero a la vez no!" Eret miró a Hiccup rodear la cabeza del Nightfury con desesperación, sacudiéndolo para hacerlo despertar de su extraño estado. "Vamos, amigo, regresa. Regresa a mi, sé que estás ahí."

Eret evadió la escena, escogiendo fijar su mirada en Stormfly. No soportó escuchar a Hiccup de tal manera.

No tan pronto.

"¿Crees que podrás volar con él?"

Que Hiccup tuviera que pausar un largo momento antes de responder, dijo más que la débil afirmación que quiso producir.

"C-Claro que sí. Aunque…"

"Puedes volar con nosotros si no estás seguro, Hiccup."

"Estoy seguro." Hiccup rezongó. "No importa el estado en el que Toothless se encuentre. Sigue siendo Toothless."

-No lo sabes. Eret acusó en su mente. -No viste lo que vi. Hiccup no había visto al monstruo, sólo recordaba al amigo. "¿Crees que seguirá tus comando en este estado? No está actuando de manera lúcida. No quiero一¿Qué tal si caes sin un arnés? ¿Que tal si一"

Hiccup decidió callarlo de la mejor forma; trepándose al lomo del Nightfury. Obstinado, el pelirrojo le ofreció una expresión decidida. Toothless actuó como una marioneta, acomodándose al nuevo peso en sus espaldas, vistiendo la misma expresión vacía de emociones. Fue extraordinario verlo, a Hiccup Haddock III de regreso en su dragón.

Extraordinario, e intimidante.

"Te vemos en la Base." Hiccup ladró, de regreso a su rol de Comandante.

Con su mentón colgando por la impulsiva decisión del joven, Eret quiso arrancarse los cabellos. Toothless se llevó a Hiccup a un destino incierto, y existía la posibilidad de que no regresaran.

"Vamos, 'Fly. Síguelos de cerca."

Stormfly lo elevó a los cielos de inmediato. Pronto Eret descubrió que los incendios habían reducido en número e intensidad. En efecto, había más dragones por la Isla, pero Eret siguió sin reconocer a alguno en particular. No encontró a Skullcrusher por ninguna parte.

Trató de no sentirse triste al respecto. No estaba listo para más emociones fuertes esta maldita noche.

Las naves en la que los Romanos habían viajado a Nuevo Berk ahora ardían en llamas, destrozadas en las derivas del mar. Eret supuso que en efecto, la batalla había sido ganada. Y se lo debían todo a los Dragones. Eret se prometió a sí mismo besar a cada uno de ellos en el hocico por su milagrosa participación de última hora. Berk hubiera caído, de lo contrario.

Al divisar la base a la distancia, Eret sintió esperanza. Las fogatas estaban encendidas en la entrada de la villa. Las fogatas que indicaba la existencia de sobrevivientes. Le indicó a Stormfly sobrevolar hacia la colina más alta, donde la Base de Estrategia se había construído, escondida del ojo público para que los enemigos no pudieran encontrarla de manera tan fácil.

Eret vio a otros dragones transportar a vikingos y vikingas heridos por la misma ruta a la que Eret se dirigió. La esperanza creció.

Tras un rato, divisó la cola de un conocido Nightfury volando frente a él hacia el mismo objetivo. Eret suspiró con alivio.

Hiccup aterrizó primero, justo en el techo de la choza. Lejos de las multitudes tomando forma en la entrada de la base.

Eret optó por aterrizar en tierra firme. Hubo expresiones de sorpresa a su alrededor, pero Eret no tuvo tiempo para prestarles atención. Corrió hacia los portones, su corazón palpitando tan fuerte como los tambores de batalla.

Fishlegs fue el primero que distinguió entre la marea de heridos. Lucía en completo shock, al ver a Eret entrar, y posteriormente a Stormfly, quien no dudó en colarse.

"Ingerman, dime…"

"¡Pensamos que habías muerto!" Fishlegs exclamó escandalosamente. Las vendas en sus manos salieron volaron, en beneficio de correr hacia Eret con los brazos abiertos. "¡Gracias a Odín y a Freyja! Escuchamos los reportes de que la zona donde te encontrabas había sido sido invadida por completo. ¡Nos dijeron que no había esperanza! Y los dragones han vuelto, ¿lo puedes creer?"

"Um." Eret golpeó suavemente las espaldas rechonchas del rubio. "Si no lo creyera, creo que Stormfly ya se hubiera encargado de hacerlo claro."

"¡Awww, Stormfly!" Ingerman saltó de Eret hacia la Deadly Nadder en un movimiento veloz. "¡Aww, chica! ¡Estoy tan feliz de verte!" El Comandante se colgó de la cabeza de la criatura para bañarla en afecto, causandole a Eret más esperanza acrecentarse en su pecho.

"Fishlegs, aparte de mi falso destino, ¿qué otros reportes tienes?"

Fishlegs le envió una sonrisa pícara, compartiendo una mirada con Stormfly. "Mmp. Oh, chica, de lo que te haz perdido…" Pareció murmurarle a la criatura. Eret rodó sus ojos. "Si te refieres a si Astrid logró sobrevivir en su lado de la batalla…"

Eret aclaró su garganta. "No quise decir que sólo ella-"

"Está en la Cámara de Estrategias, haciéndose cargo de sus propias heridas. Tan terca como las mulas, ya sabes."

Eret no esperó por más detalles. Ni por mantener las apariencias. La confirmación de que Astrid estuviera a salvo le inyectó de toda la vitalidad que había perdido en la batalla. Hiccup, Toothless一Su cabeza se puso en blanco. Trotó por el largo pasillo que daba a la parte subterránea de la Cámara, encontrándolo desierto.

Perfecto.

Al llegar a la entrada, encontró la puerta semiabierta. Dentro, la cabina estaba iluminada con cientos de velas.

"Fishlegs, te lo dije… ¡No necesito ayuda!"

Eret sonrió. Cerró la puerta tras de sí. Un nudo en su garganta le impidió sacar la línea burlona que usualmente sacaría a Hofferson de su zona de confort. Había sido una maldita noche demasiado larga.

Caminó más allá de la colección de libros que Hiccup y Fishlegs atesoraban de la antigua Academia de Dragones, llegando a la mesa de estrategias con sus puños apretados.

De espaldas, Astrid lavaba su rostro con un estropajo y una cuenca con agua fresca. Dicha espalda estaba ligeramente destapada, mostrando una larga herida enrojecida marcando una línea desde su hombro izquierdo hasta lo bajo de su espalda.

Eret juró que nunca había tenido una visión más bella frente a sus ojos.

"Linda cicatriz." Su voz rasposa produjo.

El estropajo cayó en el agua. Astrid torció su cuerpo entero en su dirección. Ambos intercalando miradas, y Eret presenció humedad materializarse en los ojos de Hofferson al verlo. La mujer abrió su boca, sólo para cerrarla.

No tardó en repetir el gesto, esta vez con un poco más de éxito. "Por Freyja, Eret."

"Pensaste que te habías librado de mi, ¿cierto?" Eret trató de sonreír.

"Idiota." Astrid parpadeó, pronto enojo enrojeciendo su cara. "Pensé…"

Eret se apresuró a cerrar la distancias entre los dos. Era rara la ocasión que Astrid Hofferson derramaba lágrimas por alguien que no fuera Hiccup. Mucho más raro aún, que Astrid le permitiera a alguien acogerla en sus brazos con ternura. Eret tuvo cuidado de no rozar su espalda al rodearla, por más que añorara el contacto. "Mierda." Murmuró contra el cuello a su disposición. Besó la piel. El sudor y la sangre. Astrid gimió con la sensación. "Mierda, Astrid."

Astrid sólo jadeó, dejando que su manos comunicaran lo demás. Jaló de la colilla de cabello de Eret con fuerza, obligándolo a verla cara a cara.

Lentamente, Astrid tomó posesión de una de sus manos, todavía oscura en sangre seca de sus enemigos. Entrelazó sus manos juntas y guió la palma de Eret por debajo de su corpiño de lana, queriendo compartir su calor con sus dedos helados.

Eret acarició la clavícula bajo sus yemas, sintiendo la experiencia fuera de su cuerpo. Percibió el corazón de la mujer debajo de su prisión de hueso y carne.

El corazón que Toothless había escupido.

Eret sacudió su cabeza. El eco no se largó del todo de su mente. Sus dedos marcaron un rastro al embarrar suciedad en la piel ligeramente llena de de contusiones. Su pulgar rozó el nacer de un seno. Astrid se estremeció, más no lo detuvo.

一Toothless rugiendo, salivando sobre la piel pálida de Hiccup por la falta de circulación de sangre; brillando azul-azul-azul.

El cuenco de agua fue tirado al suelo en favor de levantar a Astrid sobre la mesa. Su boca encontró al mejor contrincante, sacando de Hofferson un sonido sensual. Apasionado. Eret la besó en liberación, con gula.

Había fantaseado con este momento en un sin fin de ocasiones; había ansiado por tener a este mujer a su merced por malditos años. Sin embargo, nunca había aparecido el momento indicado; Eret nunca había tenido las agallas de actuar en nombre de sus deseos.

Por un largo tiempo, Astrid había vivido en un exilio auto-producido. Sus defensas habían sido difíciles de tumbar.

一Hiccup había muerto. Hiccup había sido apuñalado en el corazón.

Los espasmos de Astrid fueron una fuerza de la naturaleza, arañando los brazos de Eret, mordiendo sus labios con la misma impaciencia. Sus piernas rodearon la cintura de Eret, libres de sus botas.

一El corazón rodó por el pecho de Hiccup, empapado de sangre y saliva, como si Toothless se hubiera arrancado su propio corazón.

¿Qué tal si eso había sido lo que el Dragón hecho? ¿Qué tal si por eso Toothless había perdido la cordura?

La primera embestida extrajo de Astrid una enorme bocanada de aire. Se centro pulsó, caliente一Eret gruñó y no de detuvo, regresando a Astrid una y otra vez. La espalda de la vikinga sangraba de nuevo, ésta corrió libremente por las yemas de Eret al sujetarla contra la mesa. Ambos gruñeron.

"Lo estoy intentando, ¿de acuerdo? Estoy haciendo todo… todo lo que puedo…"

一Toothless estiró su cuello a los cielos, liberando otro rugido.

"Es como una enfermedad de la que no me puedo curar. Pienso en él todo el tiempo"

Eret imaginó su propio puño, atravesando la cavidad delicada del pecho de Astrid. Imaginó hundir sus dedos, extendiéndose hasta encontrar aquel músculo esponjoso que hacía tick-tock con su pulso. Tick tock.

Tick tock.

Su clímax fue doloroso, más doloroso que sus heridas de guerra. Astrid fue dulce, sin embargo, al abrazarlo y al tocarlo. Lo acogió no sólo con su cuerpo, pero con algo más intangible e inexacto. Algo que no se podía explicar con palabras.

Tick tock.

Hiccup había muerto.

Eret sollozó, hundiendo su rostro en los gruesos cabellos de Astrid. Tick.

Hiccup había resucitado.

Tock.

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