De Campamento

Aahhh! Tres días de descanso! En los bosques de Cascada.

Los tres hombres respiraron apreciativamente el olor a naturaleza que comenzaron a sentir una vez que, en el auto, entraron en el sendero del Parque Nacional. El cuarto hombre – o muchacho – estaba con sus anteojos puestos y la nariz metida en un libro de antropología que había traido.

"Hey niño! Deja eso y mira el paisaje!" dijo risueñamente su padre, Mark, dándole un golpecito en el hombro.

Blair dejó de leer y le dirigió una sonrisa a su padre "está bien, está bien, es solo que tengo que preparar una clase para el lunes y debo aprovechar todos los momentos libres que tenga" pero aún diciendo eso cerró su libro, se quitó los anteojos y comenzó a mirar por la ventanilla.

Aspiró profundamente el olor silvestre, lo mismo que los otros hombres, y dejó su mente vagar por la alegría que significaba para él esta escapada con los tres hombres más importantes de su vida: su padre Mark Hudson, su centinela Jim Ellison y el capitán Simon Banks.

Pronto llegaron al lugar indicado para acampar. Tenían de todo cerca! Un río para pescar, que luego de unos recodos y pendientes se convertía en uno correntoso – arboles de donde conseguir leña y un hermoso parche de césped donde armar la carpa.

Jim bajó del auto y estiró su cuerpo grande, luego de venir apretujado en el asiento delantero y otro tanto hizo Simon, quien además venía con las contracturas que le daba manejar el vehículo.

Con facilidad nacida de la práctica Simon y Jim comenzaron a preparar el campamento mientras daban indicaciones a los otros dos. Pasaron una buena hora armando todo entre bromas y risas.

Pronto estuvieron listos con las cosas más importantes… las cañas de pescar! Era una buena hora para empezar a tratar de capturar la cena.

Prepararon las cuatro cañas y Jim fue el instructor designado para enseñar a utilizarla a Blair. El muchacho estaba muy excitado por el hecho de ser incluído en una actividad grupal de los hombres que más admiraba y saltaba de un lado a otro observando todo y haciendo preguntas.

Una vez que estuvieron listos lanzaron las líneas para la pesca y se quedaron en silencio, todos… excepto Blair.

"Estas seguro que este es un buen lugar?"

"Si"

"No es que desconfíe de tus habilidades de centinela aplicadas a la pesca… pero quizás río abajo haya más peces"

"río abajo lo que hay es una corriente muy peligrosa. No hay peces"

"wow! Corriente peligrosa? Quieres decir una cascada? Podríamos ir a verla…"

"No! Que parte de peligrosa no entendiste?"

"Pero quizás allí podamos pescar como los hombres primitivos! En medio de la corriente y tratando de atrapar los peces con las manos…"

"Blair!" el muchacho se interrumpió "cállate!"

"…."

"Cuánto es el tiempo promedio que tarda en picar un pez? Porque ya llevamos media hora…"

Los tres hombres se dieron vuelta para fulminarlo con la mirada.

"Cállate ya, si los peces no pican es por que los estás ahuyentando!" Simon tenía menos paciencia que Jim.

"Pero cómo puede ser que mi charla ahuyente a los peces?…"

"Porque la pesca se hace en silencio!" casi gritaron los tres al unísono.

Blair se encogió y levantó sus manos a la altura del pecho, palmas afuera, en gesto defensivo "ok, ok… no tienen por qué ponerse así…." Respondió bajando considerablemente la voz y retrocediendo lentamente "Creo que los dejaré tranquilos para que puedan pescar… Jim… hazte cargo de mi caña, quieres?"

Cuando se alejó lo suficiente de los tres hombres grandes, giró y se dirigió a buscar sus libros en su mochila.

Provisto con uno de ellos y un cuaderno con su correspondiente lápiz, se dirigió a la base del tronco de un árbol y se sentó a leer…. Por espacio de 15 minutos. Luego se levantó nuevamente, estirando su columna. Miró a su alrededor y decidió que era un buen momento para explorar.

"Hey, man, voy a caminar un poco por ahí" murmuró mientras daba unos pasos hacia fuera del campamento, sabiendo que su centinela lo escucharía.

"No!" fue lo siguiente que escuchó. Jim había levantado la voz sin quitar la vista de su caña de pescar y del agua.

"Sssshhh Hombre! Los peces!" sonrió Blair, siempre murmurando y contento de poder regañar a Jim. Pero inmediatamente frunció el ceño "qué quieres decir con no?"

"No vas a ir a caminar solo Junior, es peligroso" con esas palabras aclaró el panorama para Simon y Mark, que lo miraban como si estuviera loco, hablando solo. Nunca se acostumbrarían a los sentidos hipersensibles de Jim.

Los tres se volvieron para verificar lo que estaba haciendo Blair.

"No es peligroso! Sólo estaré por aquí cerca!" ahora el muchacho levantó la voz para que lo oyeran claramente los tres.

Mark decidió tomar el toro por las astas. "Blair! Siéntate donde estabas a menos que no quieras sentarte por el resto del fin de semana!"

Por respuesta Blair estampó su pie en el suelo, como un niño pequeño en medio de un berrinche "Voy a caminar si quiero! No pueden prohibírmelo!" gritó enojado. Pero enseguida sus ojos se abrieron grandes al ver a Mark tirar su caña en el suelo y empezar a dirigirse a el con una expresión tormentosa en el rostro.

"Está bien, está bien!" dijo mientras presuroso se dirigía nuevamente al árbol donde había dejado su libro y su cuaderno. Rápidamente se sentó y abrió el libro a mitad de página, sin quitar la vista de su padre.

Mark se detuvo a pocos metros de él y lo señaló con un dedo "estás advertido" fue lo único que dijo antes de darse vuelta y dirigirse nuevamente a su lugar de pesca.

Blair se quedó refunfuñando y protestando por ser tratado como un niño. Continuó su lectura pero no podía quitarse el enfado de su cabeza. A medida que pasaban los minutos un plan comenzó a formarse en su cabeza prodigiosa.

Jim continuó supervisando el latido del corazón de su guía, notando como demoraba en tranquilizarse. Poco a poco los latidos fueron disminuyendo la velocidad hasta alcanzar un ritmo normal, y con ese sonido de fondo Jim se concentró en su pesca.

El trío de hombres se había quedado casi media hora quieto cuando de repente Jim saltó de su posición y empezó a correr en dirección al campamento.

Sin pensarlo, Simon y Mark lo siguieron, sabiendo profundamente que tendría una muy buena razón.

Jim estaba perdido en el reflejo del agua, el sonido del viento en los árboles y el latido acompasado del corazón de Blair, cuando de repente se vió sobresaltado por el sonido de rocas cayendo y el grito de "Jiiiiimmmmm!" dado por Blair.

Inmediatamente soltó lo que tenía entre manos y empezó a correr hacia el sonido. Un rápido reconocimiento visual le dijo que Blair no estaba en el campamento y el catálogo que hizo su mente de los sonidos que siguieron al grito – rocas que caían en el agua, algo raspándose y un chapoteo grande – le dijo que el muchacho había caído al río…en la parte correntosa.

"Blair cayó al río!" gritó a sus seguidores mientras aumentaba su velocidad. Detrás de él, Mark hizo lo mismo mientras Simon – conservando su cabeza fría – se detenía a buscar una soga entre sus implementos del campamento.

"Jiiimmm! Ayu-cof cof- Ayudaaaa!" esos gritos sirvieron a Jim para orientarse y a medida que fueron acercándose Mark también los escuchaba.

Por suerte, Blair no se había alejado mucho, había llegado a un recodo en donde por unas piedras grandes en el lecho del río éste comenzaba a transformarse en un rápido y la corriente empezaba a cobrar fuerzas. Caminando por el borde del río - que estaba a unos buenos dos metros más abajo – resbaló y fue a dar a la corriente precedido por las rocas que se habían desprendido del borde. Desesperado, Blair, a la par que gritaba el nombre de su amigo, comenzó a manotear para tratar de agarrarse a algo pero sólo lo consiguió una vez que llegó al río y fue arrastrado unos metros hasta chocar con una raíz que sobresalía de la orilla y a centímetros por encima del agua.

Prendiéndose con todas sus fuerzas, ignorando el dolor de los golpes que había recibido y tratando de mantener su cabeza fuera del agua, siguió gritando el nombre de Jim a voz en cuello.

"Blair! Sostente! Ya voy por ti!" fueron las palabras que salieron de la boca de Jim al ver la precaria situación en que se encontraba su amiguito, pero antes de que pudiera saltar escuchó el grito de "Jim!" que lanzó Simon al tiempo que le mostraba que tenía una soga en su poder.

Sin pensar demasiado, Jim ajustó la soga en torno a su cintura y ordenó innecesariamente "sosténganme" a los dos hombres que ya estaban asegurando la cuerda entre sus manos.

Con cuidado, pero sabiendo que debería entrar al río, Jim fue descendiendo la pendiente al tiempo que evaluaba la situación. En una fracción de segundo decidió que tendría mejores oportunidades de rescate si se ubicaba unos metros por debajo de la posición de Blair, entre unas piedras que sobresalían sobre el río.

"Blair! Tienes que soltarte!" dijo al tiempo que se afianzaba entre las rocas, entrando en el agua hasta la cintura. Sintió el frío y la fuerza de la corriente chocar con sus piernas.

"No!"

"Vamos Blair! Te atraparé cuando pases por aquí!" volvió a gritar.

"No!"

"Maldición Blair! haz lo que te digo! Ahora!"

Blair cerró los ojos, y tapó su miedo con una gran bocanada de aire… y se soltó.

"Te tengo! Te tengo!" murmuró JIm cuando sintió que el cuerpo de Blair se abalanzaba sobre él y sus brazos se envolvían por el torso pequeño. La fuerza del choque los desequilibró a los dos y hubieran terminado ambos en medio del río si es que Simon y Mark no hubieran asegurado la soga y si ésta no hubiera soportado el terrible tirón que le dieron ambos cuerpos.

Con toda la fuerza de la que era capaz Jim se arrastró y con él a Blair, hasta un lugar seguro en las piedras de la orilla y allí permanecieron tirados tratando de recuperar el aliento.

Blair tosía y tosía, ahogado por el chapuzón y por los sollozos de miedo.

De a poco, en cuanto se calmaron lo suficiente para poder escuchar algo más aparte de su propia respiración, el torrente de sangre en sus orejas y el latido frenético de sus propios corazones, oyeron las voces de Mark y de Simon gritándoles y preguntando si estaban bien.

Con dificultad, ambos se incorporaron y comenzaron a trepar. Jim se ubicó detrás de un tembloroso Blair, que enseguida se vio arrastrado hacia arriba por su padre, mientras Simon ayudaba a Jim.

Mark ayudó a su hijo a llegar a la cima y luego de que se incorporara lo envolvió en sus brazos y apretó fuerte. Blair, aún sollozando, devolvió el abrazo con fuerza.

Permanecieron así hasta que Jim y Simon los alcanzaron.

"Vamos al campamento. Deben secarse inmediatamente" ordenó Simon y los cuatro comenzaron a caminar, los mayores ayudando a los más jóvenes.

"Necesitaremos llevarlo al hospital?" preguntó en un susurro Simon a su detective mientras caminaban lentamente detrás del otro par.

"No tiene ninguna herida grave. Solo estará lleno de magulladuras… igual que yo" gimió al final Jim.

"Oh, si… y si su padre no le magulla el trasero… lo haré yo" se permitió refunfuñar Simon ahora que estaban todos a salvo.

"Bien. Tienes el tercer lugar en la fila" murmuró Jim.

Llegaron al campamento y enseguida Simon se dedicó a armar una fogata mientras Mark ayudaba a los muchachos a cambiarse.

Con un gesto, Jim le dio a entender que se ocupara de su hijo. Así que mientras Blair se desnudaba, Mark comenzaba a secar su cuerpo y su pelo con una toalla.

Una hora después, ya en medio del anochecer, estaban los cuatro sentados alrededor de la fogata tomando sopa calentita. Hacía media hora que Blair había dejado de estremecerse de frío y solamente quedaban algunos suspiros y temblores provocados por sus anteriores sollozos.

Nadie había dicho una sola palabra.

Al ser rescatado por Jim, el muchacho había esperado que se le tiraran encima y le quitaran el poco resuello que le quedaba… pero eso no pasó.

En la caminata hacia el campamento, había esperado el regaño áspero de su padre e incluso algunas palmadas sobre su ropa mojada… pero tampoco había sucedido.

Ya en la carpa donde estaba cambiándose, temió que su padre aprovechara que estaba desnudo para ponerlo sobre sus rodillas y darle la tunda que se merecía… pero Mark no había reaccionado.

Ahora, con la vista fija en el fuego, empezaba a pensar que en realidad no se merecía una paliza… había sido un accidente… seguramente su papá y sus amigos lo entendían así.

De nuevo… una mirada a su alrededor y encontrarse con los ojos duros de Mark, le devolvieron la cordura… había desobedecido… se había escapado... sí… se merecía la paliza… había puesto en riesgo su propia vida… había arriesgado la de Jim! Y en más formas que solamente morir ahogado… qué haría el Centinela sin su Guía?... sus ojos se llenaron de lágrimas y éstas empezaron a rodar por sus mejillas.

Jim adivinó por dónde habían ido los pensamientos de su guía y sacó un brazo de debajo de su manta para ponerlo por los hombros del muchacho y atraer su cabeza a su pecho.

"ssshhh, ssshhhh, ya pasó…" murmuraba mientras hacía masajes a los hombros que se convulsionaban por los sollozos.

Simon miró a Mark para ver cómo reaccionaba y al ver que éste se levantaba y se alejaba a un costado de la fogata decidió seguirlo.

Ahí había un padre necesitado de consejo.

Lo que hablaron Simon y Mark… pertenece a la sabiduría ancestral de los padres que se preocupan por sus hijos y que los aman más que a su propia vida. De los que solo quieren el bienestar de sus vástagos y los protegen de todos los peligros, incluso si ese peligro proviene de ellos mismos.

Como resultado de la charla, Mark se dirigió nuevamente a la fogata con pasos resueltos.

Blair lo vió llegar y adivinó que había llegado la hora de pagar por el fiasco. Y a pesar de sus pensamientos de hacía unos momentos… empezó a resistirse.

"Noo..noo papaaá…casi muero! No es suficiente castigo?." Preguntó mientras Mark lo tomaba de un brazo y lo levantaba de su asiento para llevarlo a un lugar más retirado.

Caminaron hasta un tronco tirado que Mark había visto más temprano y que estaba apenas iluminado por los reflejos del campamento.

El hombre se sentó en el tronco y miró enojado al muchacho. Tuvo que hacer un esfuerzo sobrehumano para dar esa expresión a sus ojos, no tenía ganas más que de abrazar a su niño y hacerle todos los mimos que pudiera.

"Estabas advertido Blair! Ven aquí! Ahora!" respondió a la pregunta que Blair le hizo en la fogata y ante ese tono de voz el muchacho no tuvo más remedio que acercarse.

Con movimientos rápidos Mark bajó los pantalones y calzoncillos de su hijo y lo acomodó sobre su regazo.

PLASS PLASS PLASS resonaron las palmadas sobre las nalgas desnudas

PLASS PLASS PLASS pensar que el muchacho había desobedecido, se había puesto en peligro… casi había muerto! le daba a Mark la fuerza necesaria para aplicar en la paliza.

PLASS PLASS PLASS en la nalga derecha

PLASS PLASS PLASS en la nalga izquierda

PLASS PLASS PLASS en el centro del trasero, que pronto cambió de color pálido a sonrosado.

Blair no hacía más que llorar "AAAUUUU! AAAYYYY! AAAHHH! PAPAAAA!" y daba rienda suelta a su dolor, su miedo y la culpa que sentía por haber preocupado a los hombres y haber arriesgado a Jim. En la superficie de su mente – la parte que no estaba concentrada en la quemadura que sentía en sus nalgas- quería que la paliza se detuviera, pero en el fondo sabía que se la merecía.

PLASS PLASS PLASS PLASS PLASS PLASS

AAUUGGHH! AAAYYYY! NOOOO!

PLASS PLASS PLASS PLASS PLASS PLASS

AAAHHHH! BUUAAAA! BUAAAAA!

PLASS PLASS PLASS PLASS PLASS PLASS

AAAHHHH! BUUAAAA! BUAAAAA!

PLASS PLASS PLASS PLASS PLASS PLASS

BUUAAAA! BUAAAAA! LO SIEN –AAUUU! –LO SIENTOOOO!

PLASS PLASS PLASS PLASS PLASS PLASS

NO MAAASS! PAPÁAAA! BUUAAA! BUAAA!

Durante un tiempo, esos fueron los únicos sonidos que se escucharon. Debía ser la paliza más dura que Mark había entregado y la más dura que Blair había recibido.

No alcanzaba la luz para que Mark pudiera ver el estado de las nalgas de su hijo, pero con lo caliente que estaban adivinó que debían doler horrores.

Solo una cosa era segura, a juzgar por el llanto y las suplicas de Blair… El muchacho no volvería a desobedecer…ni a ponerse en peligro… al menos mientras durara el campamento.

Cuando finalmente terminó la paliza, Mark sostuvo al muchacho en su regazo y dio rienda suelta a sus ganas de abrazarlo y acariciarlo, en parte para consolarlo y en parte para sentirlo vivo, bien… aunque lloroso.

A pesar de lo ocurrido, decidieron quedarse a continuar con el campamento. No abundaban las oportunidades de disponer de tantos días los cuatro juntos, así que decidieron aprovecharlo.

Al día siguiente, Mark, Simon y Jim continuaron con su pesca mientras Blair se tiraba boca abajo en el césped entre sus libros y cuadernos… bien a la vista de los tres.