DESCARGO DE RESPONSABILIDADES:Los personajes de esta historia no me pertenecen.

Capítulo 1: Un regalo muy especial

El director del instituto abrió la puerta del aula de 1ºD. Se acercó al profesor y le dijo algo en voz baja. Todos miraban expectantes preguntándose qué es lo que podría haber sucedido.

-"Yona" – el profesor señaló a la chica sentada en su pupitre. –"por favor, acompaña al señor director fuera de clase". - ella abrió sus ojos de par en par sorprendida.

Ella obedeció y se levantó ante la mirada de todos, dirigiéndose hacia la puerta de salida. Dentro de la clase se oyó un ligero murmullo provocado por los estudiantes que se preguntaban qué es lo que podía haber hecho ella para ser llamada por el director tan repentinamente.


Hak estaba distraído. Se sentaba en la última fila del aula de 3ºA, al lado de la ventana que daba al patio. Todas las aulas del instituto disponían, además de ventanas que daban hacia la calle, de otras que daban al pasillo. Normalmente, en horas lectivas nadie vagaba por los pasillos a excepción de los profesores, pero esa vez él vio pasar al director acompañado de Yona.-"Qué está pasando?" – pensó. Ella no era muy buena estudiante pero nunca causaba problemas. Le extrañó verla con el director y éste definitivamente tenía una cara muy seria, como si de algo grave se tratara.

Miró el pupitre vacío unas filas más adelante. Soo-Won no había venido hoy al instituto, era extraño, puesto que raramente faltaba a las lecciones. Él era muy aplicado y muy buen estudiante. Sus notas sobresalían de entre todos los demás. Además, hoy era el cumpleaños de Yona; Soo-Won y él habían acordado llevarla después de clases al centro e invitarla a una cafetería a tomar un trozo de pastel. Tras algunos minutos en los que Hak se preguntó qué podría haber hecho Yona para ser enviada al director, vio por la ventana como ella corría atravesando el patio e iba hacia la salida del recinto. Él juró que la había visto llorar. De pronto se levantó de su silla.

-"Señor Hak" – le regañó el profesor – "La clase aún no ha terminado"-. Todos los estudiantes lo miraron curiosos.

-"Lo siento señor profesor" – dijo él poniéndose una mano en la frente –"De pronto no me encuentro muy bien. ¿Podría ir a la enfermería?" – mintió simulando un dolor de cabeza.

-"Está bien. No olvide pedir después a sus compañeros los apuntes de la lección de hoy" – le aconsejó el profesor.

Hak salió del aula y se dirigió a la salida. Se cambió los zapatos, cogió sus cosas de la taquilla y se marchó rápidamente en dirección a la casa de Yona. Él debía averiguar qué es lo que estaba pasando. Estaba preocupado.

Su casa se encontraba a unos 20 minutos a pie del instituto. Él no vivía muy lejos de allí tampoco. En cuanto llegó se encontró una ambulancia y varios coches de policía. "¡Qué demonios!". Ante su asombro, vio como sacaban de la casa de Yona una camilla con un cuerpo tapado con una sábana de los pies a la cabeza. "¿un cadáver?" Él se temía lo peor. Yona vivía sola con su padre. Su madre había fallecido en un accidente de tráfico cuando ella aún era una niña. Su padre la adoraba y probablemente para suplir la ausencia de su madre, él colmaba de regalos a su pequeña. Siempre se aseguró de que no le faltara de nada, y de que todo lo que ella quisiera lo obtuviera. Eso hizo que Yona se volviera un poco caprichosa, pero ella tenía buen corazón, puesto que su padre le dio todo el amor del mundo y la educó con valores.

Hak se acercó hasta un policía y decidió preguntar.

-"Agente por favor, ¿podría decirme qué ha pasado?" –preguntó inquieto.

-"¿Vive usted aquí?" –le preguntó el policía.

-"No, pero soy amigo de la familia. Por favor, cuénteme qué es lo que ha ocurrido" – suplicó Hak.

-"Al parecer ha habido un robo y una persona se encontraba dentro. Un hombre. El ladrón se ha debido de poner violento y… esa persona ha muerto. Lo siento." – dijo el agente con pesar.

Hak abrió los ojos de par en par por la incredulidad de los hechos. Sin pensarlo, cruzó la banda de plástico que impedía la entrada a la propiedad.

-"¡Muchacho!"- le gritó el policía – "¡no se puede pasar! ¡Es la escena de un crimen!"

Hak hizo caso omiso de las órdenes del policía y entró por la puerta de la casa de Yona. Justo en la entrada había otro policía hablando con su abuelo y Yona, que se encontraba sentada en una silla con sus manos en la cara en un intento de sofocar su llanto.

-"¡Abuelo!" – exclamó Hak acercándose a él.

-"Hak, ¿qué haces tú aquí?" – el abuelo de Hak era amigo de la familia de Yona desde hace años. Para él Yona era como una nieta también. –"deberías estar en el instituto".

-"Abuelo, ¿qué ha pasado?" – Hak miró a su alrededor. Todo estaba revuelto, parecía como si el ladrón hubiese estado buscando algo.

-"Señor" – habló el policía – "al parecer han rebuscado por toda la casa, pero no se han llevado objetos de valor como joyas o electrónica" – sacó una libreta y un bolígrafo– "¿Sabe usted si el señor de esta casa tenía algún enemigo en particular? ¿Recibió recientemente alguna amenaza contra su vida?"

-"No, no, él era alguien muy amable y querido por todos. Además éste es un barrio muy tranquilo. No me imagino quién ha podido hacer algo así." – respondió el anciano.

-"Según parece, el criminal entró por la puerta, pero ésta no fue forzada, por lo que es posible que fuese algún conocido de la víctima. Después todo indica que forcejearon violentamente. Aún hay que hacer muchos análisis e investigaciones pero todo apunta a que la víctima durante este forcejeo se golpeó contra algo en la cabeza y eso fue lo que le causó la muerte. El criminal después debió de buscar algo, ignoramos si lo encontró o no, puesto que no sabemos si falta algo."-el agente leía todos los hechos que había apuntado previamente en su libreta. –"La muchacha es hija de la víctima, ¿cierto?" – El abuelo Mundock asintió. –"Bien, la pobre estará en schock. Cuando se recupere estaría bien que hiciera un inventario de las cosas de la casa y viniera a la comisaría para informarnos si hay algo que hubiera desaparecido." – el agente guardó su libreta en el bolsillo trasero de su pantalón. – "Ahora solo queda dar con el culpable. No se preocupen, haremos todo lo que esté en nuestra mano para encontrarlo." – se dispuso a abandonar la estancia cuando miró a la chica desconsolada. –"Niña, ¿tienes algún sitio donde quedarte?" – el policía se inclinó para hablarle. Ella levantó la mirada con sus ojos hinchados de tanto llorar.

-"No se preocupe agente" – intervino el abuelo Mundock. –"Yo cuidaré bien de ella" – el anciano puso una mano sobre la cabeza de la muchacha.

-"Muy bien" – el policía se levantó de nuevo aliviado por que la niña no tuviese que ir a asuntos sociales.- "Ahora deben despejar el lugar. Cojan solo lo necesario para ella, esto es el escenario de un crimen y tardaremos algunos días en despejarlo. Si necesitan cualquier cosa o tienen algún dato más sobre el caso, no duden en contactar conmigo." – el agente se quitó el gorro y se lo volvió a poner en un gesto de respeto y se marchó por la puerta.


DOS DIAS ATRÁS…

Yona iba corriendo al instituto. Una vez más, llegaba tarde. Ella había estado intentando arreglarse el pelo para que no pareciera que había metido los dedos en un enchufe. Ella odiaba su cabello. Era de color rojo intenso y muy abundante. Inevitablemente llamaba mucho la atención, no era muy habitual encontrar personas con un color de pelo semejante en Japón. Ella quería tener el pelo liso y oscuro, como la mayoría de sus amigas, así quizás Soo-Won podría fijarse en ella como mujer. Él, ella y Hak eran amigos desde la infancia. Los tres vivían en el mismo barrio, y su padre siempre los había tratado como a sus propios hijos. Pero ella había estado enamorada de Soo-Won desde siempre. Él era tan amable y dulce, pero solo la veía como una hermana menor, o eso es lo que demostraba él. Ella esperaba llegar hasta la mayoría de edad para teñirse el pelo, y entonces le hablaría de sus sentimientos por él. Ella iba a cumplir 16 años dentro de un par de días, así que solo tendría que esperar dos años más. Pero temía que entonces fuera demasiado tarde, porque aunque Soo-Won no parecía tener interés alguno por ninguna mujer en especial, él era muy popular en el instituto. Una chica tras otra se le había declarado en numerosas ocasiones, pero él había rechazado sistemáticamente a todas. ¿Y si él estaba esperando por ella? "no puede ser,…" – pensó deprimida.

-"¡Princesa!" – Hak la llamó. Él siempre la llamaba princesa para hacerla enfadar, porque era muy delicada y caprichosa y siempre tomaba demasiado tiempo en arreglarse. Con el tiempo llegó un momento en que ella se acostumbró y ya le daba igual

-"¡Hak!" – jadeó llegando hasta él. – "Uff he llegado justo a tiempo" – se detuvo para tomar el aliento.

-"Princesa, siempre llegas tarde. ¿Has estado peleándote con tu pelo otra vez?" – rió burlándose de ella.

-"¡Es que no había manera de arreglarlo!" –contestó ella enfadada dándole un golpe en el brazo.

-"¡Lo que hay que arreglar no es tu pelo, si no tu cabeza!" –le golpeó en la cabeza como si estuviese llamando a una puerta. –"Me voy a clase, ¿luego volvemos juntos a casa?" – ella echaba humo enfurecida. Hak siempre hacía lo mismo. Se metía con ella constantemente, y después se marchaba dejándola con la palabra en la boca.

-"¡Yona!" – dos de sus amigas la estaban llamando y le hicieron señas para que se acercara.

-"¡Oh, hola chicas!" – Yona se acercó hasta ellas.

-"Mira quién está allí" – señalaron un grupo de gente que estaba en la entrada del instituto.

Soo-Won estaba rodeado de varias chicas y las sonreía amablemente. Ellas parecían estar encantadas de recibir un poco de atención por parte del chico más guapo del instituto. Todos los días era lo mismo, él no podía andar dos pasos sin que alguna chica se le acercara para hablar. Esto a Yona le molestaba enormemente, ya que aunque ella podía hablar con él cuando quisiera, era raro el momento en que no les interrumpieran. Solo cuando volvían los tres juntos a casa después del instituto era cuando disfrutaba de la exclusividad de Soo-Won… aunque Hak estuviera ahí también. Puso los ojos en blanco al pensarlo. Hak… él era tan bruto, era todo lo contrario a Soo-Won. Siempre la estaba provocando y haciéndola rabiar. Aunque él también era muy popular en el instituto, pero tampoco había estado en serio con ninguna chica. Sin embargo, se rumoreaba que había tenido alguna que otra relación esporádica con chicas de otros institutos. A pesar de todo, ellos tres continuaban siendo muy amigos.

-"Soo-Won es tan popular…" – suspiró una de las amigas de Yona.

-"Sí Yona, la verdad es que tienes mucha competencia. Además, no se conoce que haya estado con ninguna chica. ¿Y si resulta que es gay?" – dijo la otra llevándose las manos a la boca.

-"¡De ninguna manera!" – gritó Yona –"¡Soo-Won es mío!" – aseguró firme. Ella volvió a echar un vistazo hacia él, y éste como dándose cuenta, la miró. Ella se sorprendió de que sus miradas se cruzaran de ese modo, y él le sonrió, provocándole el sonrojo.

-"¡Guuuaaauuu!" – gritó exageradamente una de sus amigas. –"¿Qué fue eso? ¿Lo viste?"

-"Sí, sí, ¡hay miradas que derriten!" – su otra amiga la empujó con su codo.

-"Bueno, bueno, ya calmaos" – las intentaba tranquilizar Yona.- "Solo fue una forma de saludarme"– dijo ella toda roja – "Ya sabéis que Soo-Won y yo somos amigos de la infancia".

-"Sí, y Hak también, ¿verdad?" –su amiga junto sus manos y pestañeó rápidamente en un gesto coqueto.

-"Oh sí" – añadió la otra – "¡él también es tan guapo!"

-"Sí, es muy popular también" – las dos amigas conversaban mientras Yona las miraba –"Pero él es muy distinto de Soo-Won, él es como más…"

-"¡Caliente!" – le interrumpió la otra chica. Y terminaron riendo a carcajadas.

Yona se sorprendió por este último comentario. Ella nunca había visto a Hak de esa manera. En realidad sí que pensaba que era apuesto, pero su forma de hacerla siempre enfadar no tenía ninguna comparación con la dulzura de Soo-Won. Por eso ella se enamoró de él…

-"Oh Yona, qué suerte tienes de poder estar rodeada de dos chicos tan guapos, te envidio."-le dijo su amiga haciendo un puchero.

-"¡Sí, sí! Pero oye, ¿no crees que ya es hora de que salgas con alguno?" – soltó una risita su otra amiga.-"Cualquiera de los dos estaría bien" –la chica se puso en plan pensativa.

-"¡Yo me quedaría con Soo-Won!" – exclamó una de ellas.

-"¡Pues yo con Hak!" –Añadió la otra.-"Tiene que ser tan ardiente…" – ella hizo un gesto como si se estremeciera.

Yona ya había desconectado de la conversación de sus amigas. Siempre estaban igual. Las tres se dirigieron hacia su clase para empezar la jornada escolar.


La campana sonó y los estudiantes comenzaron a salir por la puerta del instituto para dirigirse a sus casas o a alguna actividad escolar. Otros simplemente se iban con sus amigos a tomar algo al centro de la ciudad.

Este era el mejor momento del día para Yona. Era cuando los tres se iban a casa juntos. Hak, Soo-Won y ella.

-"¡Yona!" – le gritó una de sus amigas mientras se cambiaban los zapatos –"No quieres venir a tomar algo al nuevo centro comercial?"

-"Ayyy, déjala." – le dijo la otra chica – "¿no ves que quiere estar con su querido Soo-Won?"

Yona se sonrojó. –"Lo siento chicas, prometo que la próxima vez iré" – les sonrió y las despidió con la mano dirigiéndose hacia la puerta de salida.

Allí estaban Hak y Soo-Won hablando animadamente. Ella se acercó a ellos.

-"¿Nos vamos?"-dijo sonriente.

Los tres se pusieron en marcha. Hablaban de cómo había ido su día. De los profesores, de los compañeros,… Yona había entrado ese año en el instituto de preparatoria. El curso prácticamente acababa de comenzar. Hak y Soo-Won estaban en su último año. El siguiente curso, entrarían en la universidad o se pondrían a trabajar.

-"Oye, Soo-Won" – dijo ella – "¿qué es lo que harás una vez que te gradúes en el instituto? ¿Piensas ingresar en la universidad?" –ella y Hak lo miraron. En realidad nunca hasta ahora habían hablado de lo que harían en el futuro.

-"Bueno, supongo" – respondió él.-"Aunque aún no estoy muy seguro de en qué especialidad"-se quedó pensativo. –"¿y qué hay de ti Yona?" – le preguntó con una gentil sonrisa.

-"Umm, la verdad es que aún no se lo que quiero hacer. Afortunadamente tengo tiempo para pensarlo bien, pero ser una buena ama de casa y dedicarme a mi familia no suena nada mal."-sonrió.

-"Pues tendrás que practicar tus artes culinarias si quieres conseguir un buen marido algún día" – bromeó Hak riéndose.

-"¡Eres un idiota Hak!" – ella se enfadó y le pegaba en el pecho mientras él no podía parar de reír. Soo-Won sonrió ante la divertida escena. En cierta manera la complicidad que tenían Hak y Yona le parecía adorable. Aunque no podía evitar sentir cierta envidia. Él siempre guardaba las formas, él siempre era amable. Pero así debía ser él…

-"¿Qué hay de ti Hak?" – le preguntó Soo-Won – "¿Qué harás tú cuando termines el instituto?"- lo miró con curiosidad.

-"Bueno yo…" – dijo él mientras agarraba el brazo de Yona para impedir que lo siguiera golpeando.-"quiero ser profesor de artes marciales, igual que mi abuelo."

Yona lo miró. Efectivamente Hak era muy bueno en ello. Su abuelo lo había instruído y él había participado en varios campeonatos del país, quedando siempre en primer lugar. Lo apodaban "la bestia del trueno" porque cuando luchaba era como una tormenta. No había rival para él.

Llegaron primero a la casa de Hak, y éste se dispuso a despedirse de sus amigos.

-"Bueno, pues hasta mañana" – dijo.

-"¿No quieres acompañarnos hasta la casa de Yona?" – dijo Soo-Won

-"No hace falta, ¿verdad Hak?" – dijo ella con una falsa sonrisa. Mientras Soo-Won no la miraba, Yona movió su boca exageradamente diciendo la palabra "no" en silencio a Hak. Él lo miró indiferente.

-"No" – entró a su casa y cerró la puerta sin más.

-"Vaya" – dijo Soo-Won. -"Sí que es rudo nuestro Hak".

-"Déjalo" – dijo ella mientras se agarraba a su brazo –"¡ya sabes cómo es!" – ella estaba feliz.


Hak entró en casa. Su abuelo no estaba. Aunque era un hombre ya mayor, su vitalidad era increíble y aún daba clases de artes marciales en el dojo. Él se quitó los zapatos y subió a su habitación. Dejó la mochila en la cama y se asomó a la ventana discretamente. Allí estaban aún Soo-Won y Yona. Vio cómo ambos hablaban y de pronto él le dio algo.


-"Toma, es tu regalo de cumpleaños" – Soo-Won le dio una pequeña caja.

-"Ohh" – dijo ella sorprendida – "¡pero mi cumpleaños es pasado mañana!" – tomó el regalo mientras lo miraba a los ojos. Esos ojos amables que ella tanto amaba.

-"Bueno, la verdad es que lo guardaba hace tiempo, y pensaba dártelo por tu cumpleaños, pero no sé si tendremos otro momento a solas. Así que solo acéptalo."

-"¡Oh Soo-Won, me hace tan feliz!" – decía mientras abría la caja.

Dentro había un hermoso pasador para el pelo. En tonos rojizo y blanco. Con piedras preciosas incrustadas en varios colores.

-"¡Oh!" –exclamó ella halagada – "esto parece muy caro, ¡no puedo aceptarlo!" – ella se había sonrojado y bajó la mirada avergonzada.

-"No digas tonterías. Hace tiempo que lo conservo. Perteneció a mis antepasados, y pensé que te iría muy bien con tu color de pelo" – dijo al tiempo que cogía el pasador entre sus manos y se lo colocaba en el pelo.-"¿Lo ves? Tienes un cabello hermoso…" –él le apartó delicadamente un mechón de la cara.

Yona se puso aún más roja, no sabía qué decir. Se sentía tan especial de recibir un regalo semejante de su amado. Una reliquia que pertenecía a su familia… ¿no debería conservarlo para dárselo a su futura mujer? "¿Y si él planea casarse conmigo algún día?" Ella fantaseó.

-"Gra… gracias" – logró decir al fin. – "lo conservaré como un tesoro.

Hak vio toda la escena desde la ventana. "de seguro ella se habrá puesto como un tomate" pensó sonriendo. Su sonrisa pronto se desvaneció de su rostro. Se apartó de la ventana y se tumbó en la cama boca arriba, con las manos detrás de su cabeza. Él ya sabía los sentimientos de Yona por Soo-Won. Ella nunca había intentado ocultárselos, lo raro era cómo Soo-Won no se había dado cuenta aún de ello. Él era listo, definitivamente tendría que saberlo. ¿Acaso él no la correspondía y por eso pretendía no darse cuenta? Soo-Won era su amigo, pero no dejaba de parecerle extraño. Siempre había sido amable y educado con todo el mundo y por eso todos lo querían y se acercaban a él. Incluso Yona. Ella solo tenía ojos para él. Hak siempre sintió algo especial por ella, desde que eran unos niños. Cuando crecieron él se dio cuenta que lo que sentía no era otra cosa que amor. Él estaba perdidamente enamorado de ella. Pero ella sí que no se daba cuenta de ello. No era de extrañar tampoco. Desde que Hak se dio cuenta que ella amaba a Soo-Won, nunca intentó declararle sus sentimientos. Prefería seguir siendo su amigo y disfrutar de su compañía sin complicaciones amorosas. Se había resignado a que fuera así. Por eso siempre la molestaba tanto. Era la única forma de disimular sus sentimientos hacia ella. Si finalmente Yona y Soo-Won terminaban juntos, él se alegraría por ellos, porque lo único que él quería era verla feliz.


Yona llegó a casa y subió directa a su habitación tarareando una canción.

-"¡Yona, cariño!" - su padre la llamó. -"¿por qué estás tan contenta? ¿Sucedió algo bueno en el instituto?"

-"¡No papá! voy a hacer los deberes. Avísame cuando esté la cena lista, por favor." - le dijo desde su habitación.

Ella estaba tan feliz por el regalo que le había hecho Soo-Won. Apenas se lo creía. ¿Podría ser que él se estuviera enamorando de ella? "¡Ohh ojalá sea así, por favor!" pensó. Se tumbó el la cama con el pasador en sus manos. Observándolo como si de un preciado tesoro se tratara. "Él dijo que mi pelo era hermoso" Quizá ella ya no tenía que esperar a teñirse el pelo para poder decirle que lo amaba, quizá ese momento podría estar más cerca de lo que ella había imaginado en un principio.

CONTINUARÁ,

Nota: sé que los japoneses son muy formales, y que llaman a los alumnos por sus apellidos, pero no conozco los apellidos de los personajes principales y no se me ocurrió ninguno. Quizás más adelante en la historia, deba inventarlos...

Gracias por leer. Si os ha gustado, os animo a leer mi otra historia que está un poco más avanzada "Llamas de amor".