Capítulo 4: La fuerza que hay en tí.

Yona estaba sentada en su pupitre con el libro de historia abierto sobre la mesa. Echó un vistazo a la ventana que se encontraba a su izquierda. Apoyó su cabeza sobre su mano y pudo ver los árboles de cerezo en flor. Suaves pétalos caían lentamente cual copos de nieve en invierno, con la única diferencia que ese día el sol brillaba fuerte y la primavera estaba en pleno auge. Las vacaciones habían terminado y las clases comenzaron de nuevo. El profesor de historia hablaba pero ella ya no estaba escuchando, él era un apasionado en la materia y siempre se iba por los cerros de Úbeda explicando batallas y anécdotas de la antigua historia japonesa. Yona había desconectado hace tiempo, solo podía percibir un ligero murmullo tapado por sus infinitos pensamientos. Ni siquiera se molestaba en mirarlo, sus ojos estaban fijos en la ventana, mirando al vacío.

Cuando regresó al instituto después de las vacaciones, todo el mundo estaba enterado del drama acontecido en su familia. La muerte de su padre la perseguía también allí, puesto que todos sus amigos y conocidos no dejaban de darle el pésame en cuanto la veían y sentían lástima por ella. Y aquellos que no conocía, la miraban y murmuraban a su paso. Si hubiera tenido el pelo de otro color quizá hubiese podido pasar desapercibida, pero una vez más su cabello la hacía inconfundible y todo el mundo la conocía por la chica de pelo rojo cuyo padre fue asesinado y se había quedado huérfana. Su vida no podía sentirse ahora más desgraciada. Para agravar las cosas, Soo-Won aún no había regresado. ¿Cómo lo miraría a los ojos a su regreso después de todo lo que había pasado y de todo lo que sabía ahora? Ella era pésima ocultando secretos, sobre todo secretos de ese tipo. Pero pensándolo bien, ella realmente estaba preocupada por él, se preguntaba si algo le había ocurrido ya que tampoco había tenido noticias suyas desde su marcha.

RRRRIIIINNNNNNGGGG - la campana sonó. -"Bien chicos" - dijo el profesor. -"No olvidéis repasar la lección de hoy en casa. Ya sé que aún queda tiempo para los examenes pero no os durmáis en los laureles." - el profesor recogió sus pertenencias entre un barullo de risas, charlas y alumnos saliendo alegremente del aula. Yona disipó sus pensamientos y también metió sus cosas en su bolso para encontrarse con Hak a la salida del instituto.

Cuando llegaron a casa, un policía estaba en el salón con el abuelo Mundock.

-"¿Qué pasa abuelo?" - preguntó Hak.

-"¿Hay alguna novedad sobre el asesinato de mi padre, agente?" - Yona se adelantó y miró al policía suplicante.

-"No mucho, señorita" - respondió el agente. - "Precisamente estaba hablando con el Señor Mundock sobre el Señor Soo-Won" - el agente se dirigió a los dos jóvenes.

-"¿Qué pasa con Soo-Won?"- preguntó Hak.

-"Hak, el agente quiere saber si tenemos noticias de Soo-Won" - dijo el abuelo.

-"No, no sabemos nada de él desde que se marchó..." - contestó Hak frunciendo el ceño. - "¿por qué lo pregunta, agente?"

-"Uumm, el Sr. Soo-Won desapareció el mismo día del asesinato del Sr. Kai, ¿cierto?" - dijo el policía revisando su pequeña libreta.

-"Así es" - afirmó Hak. - "¿Acaso es sospechoso?"

-"¿Qué estás diciendo Hak?" - replicó Yona horrorizada. Ella no podía ni siquiera pensarlo.

-"Bueno, como ya les he dicho, de momento no tenemos muchas pistas sobre el asesinato del Sr. Kai. Hemos desbloqueado su teléfono y hemos podido revisarlo... La última llamada que hizo el Sr. Kai fue media hora antes de su muerte y fue hecha a un número de teléfono que hemos identificado y pertenece al Sr. Soo-Won. Así que sí, es sospechoso."

Yona no podía creer lo que el policía les estaba diciendo. ¿Soo-Won sospechoso de asesinar a su padre? Imposible. Debía de haber una explicación.

-"Además..." - continuó el agente de policía-"...el hecho de que esté desaparecido no ayuda a descartarlo como sospechoso. Necesitamos interrogarle para esclarecer este asunto. Aún tenemos que revisar el ordenador portátil de su padre, señorita, pero si tienen noticias del Sr. Soo-Won, por favor hagánmelo saber."

El agente se puso su gorra de oficial y haciendo un gesto de cortesía se dirigió hacia la puerta acompañado del abuelo Mundock. Hak y Yona se miraron el uno al otro.

-"Esto se está poniendo feo, Yona" - le dijo Hak.

-"¡No Hak!" - replicó Yona en tono firme. - "¡Soo-Won no puede ser el asesino de mi padre! No! Somos amigos desde que éramos pequeños, ¡no puede ser!" - Yona corrió directa hacia las escaleras para encerrarse una vez más en su habitación.

Tras despedirse del policía el abuelo Mundock volvió a la sala de estar para encontrar a Hak sentado en el sillón con el ceño fruncido y pensativo.

-"Hak, ese Soo-Won, ¿podría ser un demonio infiltrado?"

-"Yo ya no se qué creer, él ha sido nuestro amigo desde la infancia, ¡es mi mejor amigo!" - gritó Hak enfadado por la gravedad de la acusación.- "Pero no entiendo que no tengamos noticias de él".

-"Veremos como se desarrollan las cosas, pero no descartes esa posibilidad, Hak. Lo siento..." - el abuelo Mundock se retiró a la cocina para hacerse un café. Hak permaneció en el sillón, intentando encontrar una explicación, cada vez se le hacía más díficil entender la misteriosa ausencia de su amigo, y ahora estaba esa llamada telefónica realizada por el Sr. Kai a Soo-Won justo unos minutos antes de ser asesinado.


Yona decidió volver a casa de su padre para ver si encontraba alguna pista que se le hubiese pasado inadvertida la última vez que estuvo con Hak. Solo que en esta ocasión, ella había ido sola. Subió de nuevo a su habitación, todo seguía revuelto. Se preguntaba qué iba a hacer con esa casa una vez que todo pasara. ¿Podría ella volver a vivir allí algún día? ¿Sola? ¿La vendería? Decidió que aún era pronto para pensar en ello. Primero el asesinato de su padre debía resolverse y después ya vería. Pero ¿y si el asesinato de su padre había sido obra de demonios como sugirió el abuelo Mundock? En ese caso, ella podría estar en peligro, ¿y si los demonios iban tras ella para darle caza? En ese caso, ¿la Policía podría protegerla? Algo le hizo pensar que no. De pronto, un ruído en la planta de abajo la sobresaltó. ¿Había alguien más allí? Un escalofrío de miedo le recorrió por la espalda hasta la nuca que hasta sintió erizarse el pelo. Poco a poco, se deslizó hasta el pasillo de la planta de arriba.

-"¿Hak? ¿Eres tú?" - preguntó con voz temblorosa. Quizá Hak la había seguido hasta allí, o eso quería pensar.

Al no escuchar respuesta, su miedo aumentó. Quería salir de allí tan rápido como fuera posible. Lentamente llegó hasta lo alto de las escaleras y bajó los escalones uno a uno muy despacito escrutando cada rincón que alcanzaba a ver. Cuando llegó al pie de la escalera y avistando la puerta de entrada de la casa, se dispuso a correr, pero antes de que pudiera hacerlo unas manos la agarraron por detrás tapándole la boca para evitar que gritara. -"Sssshhhhh" - escuchó detrás de sí, su corazón latió con fuerza y su respiración se volvió agitada por el terror. El filo de una espada le rozó el pecho. El desconocido sujeto apoyó bruscamente a Yona contra la pared y se dejó ver al fin. La expresión de Yona se desencajó al ver a Soo-Won apuntándola con una enorme espada. Pero él no era él. Era distinto, parecía... un demonio. Sus ojos estaban rojos, y un par de enormes alas negras se dejaban ver a su espalda.

-"He venido para matarte, rey Hyriu" - le dijo él con voz grave y amenazante.

Yona estaba totalmente paralizada, no dejaba de hiperventilar, estaba muerta de miedo. Su amigo y amado se encontraba delante de ella, dispuesto a matarla a sangre fría, al igual que hizo con su padre.

Un sonido de teléfono interrumpió la escena. Todo se disipó y se volvió oscuro y Yona abrió los ojos. Aún tenía la respiración agitada y una gota de sudor frío le caía por la sien.

-"¿Solo fue un sueño?" - se dijo sorprendida de la realidad de la escena soñada.

Habían pasado algunos días desde la última visita del policía. Miró el reloj, eran las tres de la tarde del sábado. Al parecer se había quedado dormida después de comer. Se puso las zapatillas, se ató la bata y rápidamente salió por la puerta bajando las escaleras hacia el salón.

-"Sí, está aquí, un momento ahora se la paso" - el abuelo Mundock la miró mientras bajaba las escaleras y acto seguido le pasó el teléfono. - "Es el agente de policía. Quiere hablar contigo sobre el caso". - Yona agarró el teléfono aún con las manos temblorosas y se lo puso en la oreja.

-"Sí, diga...sí... ... ... mmm ... de acuerdo ... sí... ... muy bien, me pasaré por allí esta misma tarde. Gracias." - ella dejó el teléfono en su sitio con la mirada vacía y visiblemente afectada. El abuelo Mundock la miró intrigado.

En ese mismo instante llegó Hak cruzando la puerta de la calle con las bolsas de la compra.

-"He oído el teléfono desde fuera, ¿quién era?"- preguntó. Enseguida notó que algo pasaba por la expresión de Yona.

-"Dicen que han encontrado mi colgante que desapareció" - empezó a decir ella confundida y pensativa. -"Parece ser que estaba en posesión de un vagabundo drogadicto, que ha aparecido muerto por sobredosis esta mañana, en un callejón." Hizo una pausa ante la mirada expectante de Hak. - "Me ha dicho que me pase por comisaría esta tarde para recuperarlo y me darán todos los detalles..." - Yona permaneció escéptica por un instante, ¿cómo había llegado su colgante a manos de aquel drogadicto?

-"Está bien, yo iré contigo." - le dijo Hak sacándola de sus pensamientos. Ella asintió agradecida, después del sueño que acababa de tener, no quería estar sola.


Yona y Hak empujaron la puerta de la comisaría y se dirigieron al mostrador donde un agente les indicó que pasaran a la salita de espera. Pocos minutos después el inspector encargado del caso del asesinato del padre de Yona vino a buscarles y les llevó hasta su despacho.

-"Bien, señorita" -El inspector sacó de uno de los cajones de su escritorio una pequeña bolsa de plástico transparente que contenía una etiqueta que mencionaba "caso KAI", lo puso delicadamente sobre la mesa delante de Yona.- "Esta mañana hemos recibido un aviso de una muerte por sobredosis en un callejón de los suburbios de la ciudad. Cuando hemos ido a levantar el cadáver, hemos encontrado en uno de los bolsillos un colgante que coincidía con la descripción que nos dió." -Yona miró el contenido dentro de la bolsa.

-"Sí, ese es mi colgante" -dijo ella sin apartar la vista de su tan preciada joya, el último regalo que le hizo su padre antes de morir. Con gran asombro e incredulidad levantó la vista y preguntó.

-"Me está diciendo que ese hombre entró en mi casa y mató a mi padre para llevarse solo este colgante? - levantó la voz indignada.-"Tiene mucho valor sentimental,, pero no creo que valga tanto como para acabar con la vida de alguien."

-"Entiendo que sea díficil de aceptar"- dijo el inspector en tono consolador"- Pero esta clase de personas harían lo que fuera con tal de conseguir dinero para droga. Es triste, pero es la realidad".- Yona no dijo nada más y solamente bajó la mirada en impotencia.

-"En fin"- suspiró el inspector,-"Tengo que dar el caso por cerrado." -Yona lo miró abriendo los ojos a punto de estallar en lágrimas.-"Así pues, puede llevarse su colgante de vuelta con usted. Esta semana un agente le llevará todas las pertenencias de su padre que habíamos requisado y podrá volver a su casa".- El inspector se levantó de su silla al tiempo que agarraba la bolsa e inmediatamente se la entregó a Yona, en una invitación a marcharse.

-"Disculpe inspector"- Hak que no había dicho ni una palabra en todo ese tiempo y que mantenía cara de poker al fin decidió intervenir.-" Donde dice que encontraron el cadáver de ese hombre?"

-" En la calle Sumei, en el barrio de Rijozh"

-"Eso queda un poco lejos de la casa del Sr. Kai, no cree inspector?

-"Definitivamente, pero ese hombre vivía en la calle. Los sin techo drogadictos se mueven por toda la ciudad en busca de droga o medios para conseguirla. Lo de su padre ha sido producto del azar, ... simple coincidencia. Llámelo mala suerte." - a pesar de la crudeza de sus palabras, el inspector hablaba con pesar. Esta era la peor parte de su trabajo, intentar hacer entender a los familiares de las víctimas los hechos. -"Lo siento mucho señorita. Solo espero que esclarecer la muerte de su padre le haya dado un poco de paz."


Hak y Yona caminaban de vuelta hacia la casa del abuelo en el más absoluto silencio. Al contrario de lo que el inspector del caso le había deseado, ella no había encontrado paz. Yona se detuvo y sacó el colgante de la bolsita de pruebas para mirarlo detenidamente. Ella podía haber creído esa historia del drogadicto, que en desesperación entra en su casa y mata a su padre por un puñado de dinero. Pero no ahora. No ahora que sabía la verdad sobre su destino, no ahora que sabía que ella era la reencarnación del dios Hiryu y que unos demonios la buscaban para acabar con ella. No ahora.

Hak se detuvo también, al darse cuenta que ella ya no caminaba a su lado. Se volteó para mirarla. Él ya sospechaba que la policía estaba equivocada. Que el asesino del padre de Yona hubiese sido un yonki era más que poco creíble, demasiado previsible, demasiado fácil. Pero no se había atrevido a hablarlo con ella, tan frágil, tan confusa y asustada. Pero notó en sus ojos un brillo diferente, uno que muy pocas veces había visto pero que últimamente se dejaba ver más en su mirada. Esa fuerza, esa determinación que sabía que su corazón había albergado desde siempre, pero que había permanecido oculta. Hasta ahora. Ahora él podía verlo claramente en sus ojos, no hacía falta hablar. Ella ahora tenía las ideas claras y sabía exactamente qué hacer.

-"Hak, vamos al barrio de Rijozh" - dijo mirándole a los ojos con firme determinación. Hak sin decir una palabra asintió. Yona estaba lista para ser la legítima sucesora del rey Hyriu, su reencarnación. Y su viaje no acababa más que comenzar.

CONTINUARÁ...