Nota: lo siento, se me cargó mal el episodio, y faltaba la última parte. Aquí está el capitulo actualizado.

Capítulo 5: Sospechas

Yona y Hak se subieron al tren y viajaron cerca de 1 hora hasta los suburbios de la ciudad. Con el GPS del móvil llegaron a pie hasta la calle que el inspector de la policía les había mencionado, allí donde apareció muerto el sin techo drogadicto. Nada más entrar en el barrio ya podían notar la diferencia en el paisaje. Casas abandonadas con cristales rotos habitadas por okupas, calles llenas de camellos que no dudaron en ofrecerles droga, vagabundos tirados en callejones, unos borrachos, otros durmiendo dentro de cartones y mantas sucias y viejas. Sin duda era un entorno en el que dos chicos adolescentes, con ropas bien, llamaban la atención, y se dejaba notar por las miradas que recibían por todo aquel con el que se cruzaban.

-"No te separes de mí, princesa" - advirtió Hak a Yona.

-"Eeeh, ¡guapa!" - le increpó un hombre borracho a Yona desde el otro lado de la acera. - "Qué hace una niña como tú en un lugar como este?" - Yona miraba al suelo, Hak le pasó el brazo por su cintura. - "¡Deja a ese niñato y vente conmigo, anda! Tengo unas chucherías que te gustarán y te harán pasarlo en grande, jajaja" - reía el hombre a carcajadas.

Más comentarios se sucedieron mientras caminaban por las aceras del marginal barrio, hasta que oyeron un siseo.

-"Psst psst"

Hak y Yona miraron alrededor y a través de una ventana rota de un edificio vieron a una mujer de avanzada edad que los llamaba.

-"No queremos droga" - dijo Hak ignorando su llamada y continuando su marcha.

-"Nadie viene aquí si no es para comprar droga, entonces ¿para qué habéis venido?"

-"Estamos buscando información" - contestó Yona deteniéndose para levantar la vista hacia la ventana.

-"¡Yona!" - Hak le cogió del brazo y la acercó hacia él. - "Esta gente no es de fiar" - le dijo en voz baja

-"¿Y cómo vamos a descubrir nada si no preguntamos? ¡Solo paseando no vamos a encontrar nada!" - Hak aflojó su agarre.

-"Entrad y decid que venís de parte de Gi"- dijo la mujer desde la ventana.

Yona y Hak se miraron el uno al otro. Hak quería decirle que era peligroso, pero sabía que Yona estaba decidida a saber la verdad y que cualquier intento por disuadirla sería en vano. Así que lo único que podía hacer ahora era protegerla.

Empujaron la puerta vieja que daba acceso a un edificio de tres plantas. Dentro del portal, un chico algo más mayor que ellos custodiaba el acceso a las escaleras. Sin decir una palabra e hinchando su pecho mientras se cruzaba de brazos, les impidió el paso.

-"Venimos de parte de Gi" - dijo Hak desafiante.

El chico los miró de arriba a abajo, después suspiró y se apartó para dejarles pasar sin apartar la vista de ellos. Hak mantuvo también el contacto visual con él por si acaso.

Cuando llegaron al último piso, vieron una puerta entreabierta. Se acercaron y muy despacio la abrieron y entraron dentro. En el interior descubrieron una especie de sala de estar donde habían un par de sofás sucios y viejos con unos cuantos tipos fumando y bebiendo cerveza. Una música de fondo sonaba desde una minicadena que debía datar de los años 90. Nadie pareció perturbarse por la visita de los dos jóvenes.

-"Buscamos a Gi" - dijo Hak con tono firme.

Uno de los tipos lo miró, y con un gesto señaló una estancia contigua. Hak y Yona se adelantaron entrando en una cocina donde habían 4 sillas y una pequeña mesa. Allí estaba la mujer que los había llamado, haciendo café y fumando sofisticadamente de una pipa.

-"Qué es lo que queréis saber?" - preguntó sin ninguna dilación. La verdad es que parecía alguien decente. Yona se preguntó qué rol desempeñaba esa mujer mayor entre tantos hombres.

-"¿Sabes algo de un hombre que ha muerto recientemente por sobredosis?" - preguntó Hak con su habitual expresión seria.

Gi los miró en silencio mientras aspiraba su pipa y exhalaba después el humo. Hak pensó que haría buena pareja con el abuelo Mundock.

-"No parecéis polis..." - afirmó. - "A menos que ahora recluten críos en la policía" - rió.

-"¿Vas a ayudarnos, o no?" - Hak fue directo al grano.

-"¡Tranquilo muchacho!" - Gi sacó dos tazas y les sirvió café. - "La pasma ya estuvo por aquí hace unos días..."

-"¿Por el hombre muerto?" - preguntó ansiosa Yona.

-"Mirad..." - Gi se sentó en una de las sillas e invitó a sentarse también a Hak y Yona. - "...la información no es gratis" - sonrió.

-"Vámonos, solo quiere sacarnos el dinero, no nos dirá una mierda." - Hak agarró a Yona de nuevo del brazo y tiró de ella.

-"Bueeeno... desde esta ventana veo muchas cosas, y oigo muchos rumores también..."

-"¿Cuánto cuesta tu información?" - Yona se deshizo del agarre de Hak para sentarse en la silla enfrente de Gi. Hak lanzó un suspiro de desesperación y también se sentó en otra de las sillas.

-"¿Cuánto tenéis?" - preguntó curiosa mirando el bolso de la chica.

-"Esto es todo lo que te daremos"- Hak sacó de su bolsillo un billete de diez mil yenes sin apartar la vista de lá mujer.

GI que desde el principio tuvo un aire muy relajado miraba sonriente a Hak.

- "Tienes agallas, muchacho" - Hak no cambió su expresión y continuó mirándola desafiante. -"Está bien. Os contaré lo que sé." - Gi cambió de posición apoyando sus codos sobre la mesa para acercarse más a sus invitados.

-"Hace unos días vi que la policía rondaba por aquí. No suelen pasar muy a menudo, pero al parecer alguien había palmado, el tipo se pasó con el caballo y se quedó seco en medio de la calle. Eso no es nada extraño por aquí. Lo extraño es que el muerto no era ningún drogadicto, sí, era un borracho que no tenía donde caerse muerto, pero no había consumido drogas en su vida." - la mujer hizo una pausa para tomar un sorbo de café.

Hak y Yona se miraron extrañados.

-"¿Insinua que fue asesinado?"-preguntó Hak intrigado.

-"Lo afirmo" - respondió convencida. -"Hay algo más..."

Yona y Hak inconscientemente se inclinaron hacia delante esperando que ella continuara.

-"Antes de eso, tengo curiosidad..."- Gi cambió de tercio haciendo que los dos jóvenes se quedaran con las ganas. -"¿Por qué dos chicos como vosotros estarían interesados en un don nadie muerto por sobredosis en un barrko como este?

-"Eso no es asunto suyo" - respondió Hak secamente.

-"Bueno, entonces no os contaré nada más"- la mujer se encogió de hombros indiferente y apartó la mirada.

Hak y Yona permanecieron a la espera por unos segundos y después Hak se levantó con calma.

-"Vámonos princesa. Aquí no hay nada más que rascar."- Yona miró a la mujer suplicante pero ésta no respondió. Se levantó de la silla y Hak la agarró del hombro para marcharse juntos. Cuando estaban a punto de abandonar la cocina Gi habló una última vez.

-"¿Os suena de algo un chico de pelo largo rubio y con ojos verdes?" - Ambos se detuvieron en seco sorprendidos.-"Más o menos de vuestra edad, se le vió con nuestro amigo el muerto justo el mismo día de su muerte. Sospechoso, ¿no creeis?" - los ojos de Gi se estrecharon. -"Eso es todo lo que se". Gi finalmente les dio la espalda y siguió fumando su pipa mientras contemplaba el cielo azul desde la ventana.


Una figura apareció por detrás de la puerta de la gran despensa de la cocina.

-"¿Por qué te has escondido?" - preguntó Gi sin girarse mientras veía desde su ventana cómo los dos jóvenes se alejaban.

-"¿Por qué les has ayudado?"- preguntó el joven de pelo verde y ojos caídos que acababa de salir de su escondite.

-"Ella parecía honesta, y el grandullón que la acompañaba me ha gustado." - Gi se volvió hacia el chico. -"¿No piensas unirte a ella?"

-"Ya te dije que no creo en el destino." -contestó él mientras se servía café en una taza.

-"Y ¿por qué no has aparecido y se lo has contado tú mismo? Al fin y al cabo fuiste tú el que vió todo lo que pasó con el fiambre, y finalmente ellos no vinieron para llevarte, como temías. Dudo incluso que sepan nada sobre tí.

-"No he querido arriesgarme"- contestó pasándose una mano por debajo de su coleta. -"No quisiera que la sangre de dragón condicionara mi libertad".

-"Antes o después lo descubrirán y vendrán a buscarte, lo sabes."

-"No si yo puedo impedirlo". -el joven sonrió y se tomó su taza de café al tiempo que confirmaba a través de la ventana que su amenaza ya se había marchado. A pesar de todo, se sentía inquieto. Presentía que el chico rubio de pelo largo que vió aquel día tenía mucho que ver en esta historia, y podría ser el detonante que desencadenara los acontecimientos futuros.


Yona y Hak llegaron a casa tras un trayecto en el que el silencio fue protagonista. Ambos habían estado pensativos, cada uno con sus propias dudas, sus propias sospechas.

Hak se encontraba delante de la puerta de la habitaciin de Yona, dispuesto a tocar para hablar con ella, pero ¿qué podría decirle él? Todos las sospechas apuntaban a Soo-Won como el orquestador del asesinato de su padre. Su mejor amigo y primer amor de Yona, un demonio cuyo único fin es impedir el ascenso al trono del nuevo rey Hiryu, su reencarnación, Yona. Ella seguramente negaría esta realidad, sus sentimientos por Soo-Won no le dejarían ver la verdad. ¿Cómo podría él abordar el tema sin que ella se cerrara en banda? ¿Cómo convencerla sin lastimar su corazón? Era demasiado para digerir. Él mismo tenía el corazón hecho añicos, su mejor amigo, un traidor que los había engañado desde hace tantos años. Finalmente se decidió a tocar la puerta. No hubo respuesta.

-"¡Princesa voy a entrar!"- gritó mientras abría la puerta con los ojos cerrados fuertemente para evitar ver algo que no debería. Tras algunos segundos, abrió un ojo con cautela y después el otro. Pudo verla sentada en la cama de su habitación, observando ausente el pasador que Soo-Won le había obsequiado por su cumpleaños. La imagen le provocó una punzada en el pecho.

Yona no podía dejar de darle vueltas a aquella pesadilla en la que Soo-Won era su enemigo, tan dispuesto a quitarle la vida que solo recordarlo volvía a sentir aquel escalofrío recorrer su espalda. Lo que en un principio pensó que su mente, confusa por los acontecimientos y verdades reveladas recientemente, le había jugado una mala pasada, se estaba convirtiendo en un aterrador presagio. Lo que Gi había insinuado, ese chico, no podía ser solo una mera coincidencia. ¿Qué papel desempeñaba Soo-Won en la muerte de su padre? Yona alzó la vista y vió a Hak en la puerta, mirándola. Ni siquiera se dió cuenta del momento en el que entró a su habitación. Él no era muy expresivo, pero podía ver en lo más profundo de sus ojos dolor y rencor.

-"Tenemos que hablar."- dijo Hak seriamente mientras se acercaba y se sentaba a su lado en el borde de la cama.

Yona siguió jugueteando con el pasador.

-"Creo que debemos empezar a barajar la posibilidad de que Soo-Won haya sido un espía y que sea nuestro enemigo, princesa"- Hak habló con cautela. Debía convencerla poco a poco o de lo contrario, ella se cerraría y se marcharía corriendo, como solía hacer siempre que no quería afrontar la realidad.

-"Hak, no dudo que Soo-Won tenga algo que ver en todo esto..."- Hak respiró aliviado al oír esas palabras. -"...Pero..."- Yona dejó el pasador a un lado de la cama y miró a su amigo. Hak temía lo que ella diría ahora. -"... no podemos estar seguros del papel que desempeñó él en el asesinato de mi padre".

-"Yona..."- interrumpió Hak a modo de suplica. Ella seguía manteniendo una pequeña esperanza de que Soo-Won fuese inocente, de nuevo sus sentimientos la traicionaban.

"¡No Hak!" - gritó ella -"¡me niego a creer que tantos años de amistad fueran una mentira!"- lágrimas asomaron por sus ojos, pero ella supo contenerse. -"Además, si hubiese querido matarme, ¿no crees que lo hubiese hecho ya?"

Hak se quedó sin respuestas. En realidad en eso ella tenía razón. Soo-Won podría haber acabado con ella en cualquier momento, y además discretamente. Nada tenía sentido.

-"Voy a ir a buscarlo".- dijo ella poniéndose de pie.

-"¿Quéee?"-exclamó Hak en un tono agudo.

-"Que voy a buscar a Soo-Won a su pueblo natal, Yoo-khaan"- dijo Yona. Y sin perder un segundo, abrió el armario para sacar una pequeña maleta vacía que posó sobre la cama al lado de Hak.

-"Ya te he entendido la primera vez" - Hak frunció el ceño al ver la maleta. Yona comenzó a ir de un lado a otro sacando ropa de armarios y cajones y metiéndola en la maleta de viaje mientras Hak la seguía con su mirada. -"Hablemos, princesa." - dijo Hak en tono suave. Finalmente también se levantó.

-"A ver, tengo que llevarme esto,... y esto,.. ¡oohh! ¡Y esto también!"- Se decía Yona a sí misma mientras metía montones de prendas y accesorios en la maleta, ignorando por completo a Hak.

-"¿¡Puedes parar un segundo y escucharme!?" - le gritó Hak al tiempo que la interceptó y le arrancó lo que llevaba en sus manos.

Yona se quedó quieta mirándolo boquiabierta. Él también la miraba con expresión enfadada, porque él pensó que ella era tan terca como siempre, hasta que se dió cuenta que lo que sostenía en su mano, era un puñado de braguitas y sujetadores que acababa de arrebatarle. Yona se puso roja como un tomate y Hak dejó cuidadosamente la ropa interior sobre la cama, intentando mantener la compostura para restar importancia al hecho de que había tenido entre sus manos algo tan íntimo de alguien a quien tanto deseaba

-"A ver, princesa..."- se aclaró la garganta, puesto que la voz le temblaba un poco. -"No puedes ir a Yoo-khaan".- le dijo Hak en tono suave.

-"¿Por qué no?" -preguntó Yona un poco molesta de ver que Hak no se veía afectado por el pequeño incidente que acababa de ocurrir con su ropa interior.- "Solo está a un par de cientos de km de aquí. Cogeré el tren"- aseguró.

-"Piénsalo bien."- Insistió Hak.-"Si Soo-Won es parte de esto, podrías ponerte en grave peligro."

-"Por eso tú me acompañarás"- dijo ella segura de que él aceptaría.

Hak suspiró.

-"Mira, descansemos esta noche y mañana hablamos de ello, ¿de acuerdo?"

Yona asintió. Ella tomo aquello como un sí, por lo que esa noche se acostó pronto, pero su cabeza no podía parar de pensar y de darle vueltas a todo lo que la acechaba. Pensó en lo que haría cuando encontrara a Soo-Won, en lo que le diría. ¿Y si realmente él era el asesino de su padre? ¿Y si también quería matarla a ella? ¿Cómo afrontaría todo eso?

Al no poder conciliar el sueño, cogió su móvil y buscó en internet sobre el rey Hyriu. No encontró gran cosa. De pronto, una ventana emergente le sugería pinchar sobre un enlace.

-"Qué extraño." -se dijo a sí misma. -"¿Será un virus?"

Normalmente no solía entrar en enlaces que no conocía, pero en esa ocasión le picó la curiosidad. Una nueva página se cargó,era una web sobre una especie de adivino que se hacía llamar "El oráculo". Yona leyó en alto: "Si necesitas luz en tu camino, yo puedo ser el farolillo que lo ilumine. No lo pienses más y ven a verme". Yona hizo una captura de pantalla en la que aparecía una dirección en las afueras de la ciudad. Apagó el móvil y seguidamente lo dejó en la mesilla y se metió dentro de la cama arropándose con las sábanas. A pesar de que tenía toda la pinta de ser un charlatán y ante la posibilidad de que fuese solo una estafa, ella estaba decidida a ir a ver al llamado "oráculo". No era algo en lo que ella creería en circunstancias normales, pero, ¿acaso su vida era normal ahora?

CONTINUARÁ...