Antes de nada, siento no poder actualizar más a menudo. Tengo otra historia a punto de terminar y ya quiero acabarla, así que he dejado a Yona y Hak un poco de lado últimamente. Pero aquí estoy otra vez con un nuevo capítulo que espero os guste! :)

Capítulo 7: En busca del Oráculo.

Yona volvía del instituto a paso ligero. Hubiese hecho el camino de vuelta a casa corriendo, pero sus tacones se lo impedían. Miró apurada su reloj de muñeca y resopló. La tutoría de última hora con el profesor de Física se había alargado más de lo esperado. La Física no se le daba nada bien, y el profesor la instó a quedarse un rato más después de clases para afianzar conceptos. -"¡Es viernes, por piedad!"- murmuró jadeando.

Habían pasado dos días desde la conversación que habían mantenido Hak y ella sobre su viaje de búsqueda de Soo-Won a su pueblo. Ella estaba decidida a ir, pero Hak la convenció de esperar hasta el día festivo del cerezo en flor, que era dentro de dos semanas, y tendrían un par de días libres además del fin de semana. No era conveniente faltar a clases, y el viaje podría alargarse algunos días más de lo previsto.

Aún así, Yona le habló a Hak sobre el "Oráculo". Ella quería lo antes posible, al fin y al cabo solo estaba a las afueras de la ciudad. Hak simplemente se echó a reír. -"¿Cómo puedes creer en esas estúpideces?" - le había dicho después de una larga carcajada. Yona se volvió a enfurecer al recordarlo. Pero gracias a su poder de persuasión (básicamente siendo pesada), hizo prometer a Hak que le acompañaría justo ese viernes después de clases.

Así pues, con tan mala suerte, Yona no tuvo más remedio que enviar a una compañera de clase a avisar a Hak de que tardaría un poco más y que la esperara en casa. Su amiga por supuesto estuvo encantada de hacerle el favor. -"Pues claro, todo lo que haga falta por mi queridísima Yona"- le había dicho con una risita picarona y guiñándole un ojo. Yona suspiró en resignación, ciertamente esa chica se había colado por Hak, o como ella misma lo llamaba: "H.H", siglas de "Hot Hak", Rodando sus ojos exasperada, al menos la misión sería cumplida y Hak estaría avisado. Pero cuando por fin salió del instituto, se le había hecho demasiado tarde. Solo esperaba que él no hubiese hecho otro plan ya.

Con las llaves ya preparadas en la mano, llegó en pocos minutos hasta la casa del abuelo Mundock y se apresuró a abrir la puerta.

-¡Hak! - gritó mientras se quitaba los zapatos.

-¿Hak? - echó un vistazo al salón y después a la cocina. Parecía que el abuelo Mundock había salido.

Sin perder más tiempo subió las escaleras y escuchó música que venía de arriba. Según avanzaba por el pasillo, se escuchaba más alto. Era música rock que provenía del cuarto de Hak. Yona aliviada de que él le estaba esperando, sonrió. Realmente esa música pegaba con su forma de ser. La puerta estaba entreabierta, así que ella se asomó.

-"¡Hak ya estoy en casa! Podemos irnos cuando quieras."

Pero Hak no estaba solo. En el suelo estaban sentados él y una chica, besándose entre medio de un montón de libros y cuadernos.

-"¡Ejem!" - Yona se aclaró la garganta, mientras observaba la escena apoyada en el marco de la puerta con los brazos cruzados.

Hak dándose cuenta finalmente de la presencia de Yona, rápidamente se apartó y la miró.

-"¡Yona! ¿Cuándo has llegado?"- preguntó limpiándose los restos de carmín de sus labios con los dedos.

Yona se acercó hasta el ordenador del escritorio y apagó la música.

-"¡Ufff! ¡Mucho mejor ahora!" - dijo resoplando aliviada.- "¿Decías algo?"

-"Hak, no sabía que tenías una hermanita pequeña"- dijo la chica poniéndose de pie con una amplia sonrisa"

Yona la miró por un instante. Era una chica muy guapa, de pelo largo y rubio. Pensó que Hak tenía buen gusto para las mujeres, pero ahora no tenía tiempo de pensar en esas cosas.

-"No soy su hermana"- le dijo en tono áspero y después la ignoró. -"Hak, tenemos que irnos, ¿recuerdas?

-"Hak, dijiste que podrías ayudarme con mis deberes de mates"- dijo la chica haciendo un puchero.

-"¿Ahora se le llama así?"- dijo sarcásticamente. -"Lo siento, tendrá que ser otro día guapa" -Yona recogió todos los libros y cuadernos y los acercó al pecho de la chica, obligándola a sujetarlos. -"Hoy Hak es mío".

Aparte de la indignación de la chica, Hak no pudo reprimir una medio sonrisa en su rostro al escuchar estas últimas palabras que escaparon de la boca de Yona. Aunque sabía que no iban encaminadas en el sentido que a él le gustaría, el placer de oírlas ya era demasiado.

Con sus manos puestas en su espalda, Yona dirigió a la muchacha por las escaleras hasta la puerta de la casa entre continuas protestas.

-"¡Eehh oye! Hak, si no es tu hermana, ¿quién es ésta? No me dijiste que tenías novia..." - la joven muchacha intentaba girarse, pero las manos de Yona la empujaban sin darle opción a detenerse.

-"Tampoco soy su novia" - le dijo Yona mientras llegaba hasta la puerta de entrada y la abría, empujando suavemente a la chica hasta fuera.

-"Lo siento Karen, es que tengo un compromiso, ¡te llamaré!"-consiguió decirle Hak antes de que la puerta se cerrara ante sus narices.

Cuando se quedaron solos, Yona miró a Hak con rostro serio.

-"Te dije que me esperaras."

-"Y tardabas un montón"- le dijo Hak cruzándose de brazos con indiferencia. -"Además, ¿qué modales son esos hacia una invitada? ¡Qué vergüenza me has hecho pasar!" - le dijo dramáticamente burlándose de ella.

Eso era lo que más le hacía enfadar a Yona, nada parecía importarle. Acaba de interrumpir un momento íntimo con su "amiga", y después la había echado a la calle de malas formas, y él ni siquiera estaba enojado. No había nada que se tomara en serio.


El metro iba lleno de gente, muchos estudiantes y trabajadores volvían a sus casas a última hora de la tarde. Cuando ya estuvieron en las afueras de la ciudad, el vagón donde viajaban Hak y Yona se vació bastante y pudieron sentarse en los asientos que quedaron libres. Yona miró su reloj. Eran casi las 7 de la tarde.

-"Espero que aún esté abierto".

Hak solamente se encogió de hombros y miró por la ventana en silencio. Yona lo miró con curiosidad. Ciertamente, las chicas lo encontraban atractivo. Sin darse cuenta, empezó a mirarle detenidamente. Primero su pelo, negro azabache, con sus mechones cayéndo descuidadamente sobre su rostro. Depués sus ojos, oscuros pero intensos y llenos de fuerza. Siguió con su nariz, tan bien definida y finalmente su mandíbula, que enmarcaba sus fuertes rasgos masculinos,... Realmente lo tenía todo para ser apuesto, y aún había más pero Hak la interrumpió.

"¿Qué?"- dijo él sin apartar la vista del paisaje exterior.

Yona se sobresaltó. ¿Se había dado cuenta de que lo estaba mirando? Sin saber muy bien por qué, se sonrojó ligeramente.

-"¿Qué de qué?"- respondió ella ganando un poco de tiempo.

-"Tengo algo en la cara?"- Hak se giró para mirarla con ingenuidad.

-"¡Nnn.. no no, qué va!"- respondió ella agitando sus manos nerviosamente.

-"Entonces, ¿por qué me miras así? ¿Aún tengo restos de carmín?"

Hak se pasó la mano por su boca y sus mejillas para limpiarse.

-"Ni siquiera me diste tiempo de lavarme la cara,"

-"¿Quién era ella? ¿Estáis juntos?"- preguntó inesperadamente ella.

A pesar de los rumores, esa había sido la primera vez que Yona había visto a Hak con una chica. En realidad, nunca pensó en ello, pero verlo besándose con ella se le había hecho raro. Muy raro. Ella nunca lo había imaginado como un amante, pero ahora no podía quitarse de la cabeza la imagen de Hak besando a esa chica. Cierta curiosidad creció en ella, preguntándose cómo sería él en esa clase de intimidad.

-"¿Quién? ¿Karen?" - dijo sin mayor importancia. -"Es una amiga de otro instituto. A veces le ayudo con las mates."

-"¿Y siempre termináis besandoos?"- preguntó Yona con cierto resquemor.

Hak se sorprendió por la pregunta. Yona nunca se había interesado por su vida amorosa antes.

-"A veces."- dijo él sin más detalles.

-"¿Ella te gusta?"

-"Bueno, sí. Un poco."

-"¿Y por qué no sois novios?"

Ambos se miraron por un momento y Hak se echó a reír ante la sorpresa de Yona.

-"No me gusta tanto como para que sea mi novia."

-"¿Por qué no?"- insistió ella. - "lo normal es que si dos personas se gustan, salgan juntos como pareja, ¿no?"

-"Eso no es para mí."- dijo él mirando de nuevo por la ventana. -"simplemente no quiero atarme a nadie"

-"O igual es que aún no has encontrado a ese alguien especial."

Hak la miró y sonrió irónicamente.

-"Quizá tengas razón"- le dijo finalmente él mientras le revolvía el cabello con su mano.

-"¡Oyeee!" - protestó Yona acicalándose.


Tras bajarse en la estación del metro aún tuvieron que caminar un buen rato a pie. Ya había oscurecido y el reloj marcaba las 7h30 de la tarde. Tardarían al menos una hora más en volver a casa, pero afortunadamente al día siguiente era sábado y no tenían clases.

Cuando caminaban por un estrecho y solitario callejón, un hombre se les cruzó por delante cuchillo en mano.

-"Vaya vaya, ¿qué tenemos aquí?"- el hombre sacó un cuchillo. -"Soltad la pasta si no queréis pasarlo mal".

Hak se colocó delante de Yona para protegerla. Ella le agarraba el brazo por detrás asustada.

-"¡No tenemos nada que darte, apártate y déjanos pasar!"- dijo Hak desafiante.

-"Entonces me quedaré con la chica" - el hombre corrió hacia ellos con el cuchillo por delante.

Hak apartó a Yona hacia un lado y sin ninguna dificultad esquivó al atacante y le dió un golpe en el cuello que lo derribó.

-"¿Ahora nos dejarás pasar?" - le dijo Hak mientras el agresor intentaba recomponerse.

-"Jeje"- rió mientras miraba por encima del hombro de Hak.

Hak se dió la vuelta para encontrarse con una decena de hombres, de los cuales uno de ellos tenía a Yona agarrada por el pelo.

-"¡Hak!"- lloró Yona suplicante

-"Nos quedaremos con la chica, el rey decidirá qué hacer con ella"- dijo el captor con una sonrisa.

Los ojos de Hak se agrandaron como platos. Sus sospechas se confirmaron al ver a varios de ellos desenfundar sus espadas, el material del que estaban hechas, no era de este mundo.

-"¡Demonios del inframundo!"- dijo entre dientes.

Uno a uno se fueron abalanzando contra él, y a pesar de ser demonios más fuertes que cualquier humano, Hak los superaba en fuerza y en habilidades de lucha, así pues, uno tras otro fueron derrotados por la bestia del trueno. Hasta que solo quedó uno, aquel que retenía a Yona.

Pocas veces Hak se enfurecía, pero esa vez estaba más que furioso. Tras escupir sangre de su boca, Hak se limpió y se miró el cuerpo. Tenía varias heridas y cortes por sus brazos y el costado. Pero aún estaba en pie e iba a acabar con el último de ellos.

-"¡No te acerques medio demonio!"- le dijo nervioso mientras sujetaba el cabello de Yona con una mano y con la otra sacaba una pistola de detrás de su pantalón, apuntando a Hak.

Se oyó un disparo y Hak se desplomó en el suelo en el acto.

"¡Haaaakk!"- gritó Yona horrorizada. -"¡Nooooo!"

Dándole un tirón, el demonio arrastró a la muchacha por el callejón aujetándola por el cabello, mientras ella daba traspiés y agarraba la mano de su captor para intentar aflojar la tensión sobre su pelo. Yona se las arregló para coger una de las espadas que habían caído al suelo, y rápidamente la pasó por detrás suyo, cortando una gran mata de su cabello y librándose así de su secuestrador. Inmediatamente se giró para enfrentarlo, sus ojos estaban rojos como el fuego, llenos de fuerza y poder. Empuñando la espada hacia su agresor, dió un par de pasos hacia atrás. La vaina de la espada inesperadamente se iluminó en un intenso rojo carmesí. El demonio retrocedió asustado de ver tal poder y se marchó corriendo en dirección contraria, desapareciendo por la estrecha calle.

Yona permaneció inmóvil durante unos segundos presa del pánico. Después tiró la espada al suelo, perdiendo su brillo, y corrió hacia el cuerpo de Hak tendido en el suelo, rodeado de un charco de sangre. Ella se arrodilló a su lado, y lo llamó co desesperación.

-"Hak... Hak, ¡por favor despierta!" - sus lágrimas caían a ambos lados de su rostro. Temiéndose lo peor, apoyó su cabeza sobre el pecho del joven inconsciente entre sollozos.

-"¡Vaaaaayaaa! ¡Eso fue increíble!" - una voz se oyó a lo lejos. Detrás de la esquina de la calle, apareció un joven muchacho.

Yona levantó la cabeza temerosa de encontrarse con otro demonio.

-"Tranquila, soy amigo." - la intentó calmar el muchacho levantando sus manos en señal de paz.

-"¿Quién eres tú?"

-"El oráculo os está esperando."

-"El oráculo..." - repitió ella pensativa mientras se incorporaba.

-"Debemos darnos prisa y salir de aquí. No tardarán en venir más."

Yona miró curiosa al chico mientras éste se acercaba hasta Hak e inspeccionaba su cuerpo. Él debía de tener unos 13 años, y era tan guapo que parecía una chica.

-"Está inconsciente" - Rápidamente sacó una venda y se la puso fuertemente alrededor del hombro, donde tenía la herida de bala.-"Esto deberá detener un poco el sangrado, pero debemos apresurarnos o se desangrará. Vamos, ayúdame a levantarlo, ¡debe pesar una tonelada!"

Yona obedeció, y agarrándolo cada uno de un brazo, pudieron levantar a Hak no sin dificultad. Después pasaron un brazo por cada uno de sus hombros, y lo llevaron por algunas calles desiertas hasta un pequeño local en cuyo escaparate podía verse un letrero luminoso que decía "El oráculo".

Al entrar, una campanita colgada del techo sonó al pegar con la puerta. Yona observó lo que parecía una pequeña tienda, con un mostrador, una mesita con una lámpara encendida y dos sillas con una pequeña librería al lado. Detrás de un mostrador, había una estantería con decenas de cajones, todos ellos etiquetados.

-"Por allí" - el chico le señaló una tupida cortina que escondía un pasillo con varias puertas. Al final, la tienda no era tan pequeña.

Por fin llegaron hasta una sencilla habitación donde había una cama y allí posaron el cuerpo de Hak.

-"¿Sobrevivirá?" - preguntó Yona preocupada.

-"Quién sabe". - respondió el chico sin tacto alguno.

La campanita de la entrada de la tienda sonó advirtiendo la llegada de alguien más.

-"Ya está aquí" - dijo el joven, y rápidamente salió de la habitación.

Yona miró a Hak y decidió seguir al misterioso chico cruzando la cortina de vuelta a la tienda , y allí estaba, un hombre de espaldas, algo más mayor, con unas bolsas en la mano. Candó la puerta de entrada y miró a la calle entre las lamas de la cortina veneciana. Inmediatamente las cerró y se giró para encontrarse con Yona.

-"Aquí estaréis seguros, de momento." - comentó acercándose a ella.

-"Mi amigo,... está herido... debo llevarle al hospital..." - dijo con ojos humedecidos y muy confusa.

-"¡Nada de hospitales! Es muy peligroso, lo mejor es que os quedéis aquí." - contestó mientras le entregaba las bolsas al chico más joven.

-"¿Has traído todo lo que te dije?" - preguntó el muchacho.

-"Por poco me cierran la tienda, pero sí, está todo."

El joven miró dentro de las bolsas y las llevó con él hasta la habitación donde se encontraba Hak, seguido por una inquieta Yona.

-"¿Qué vas a hacer?" - le preguntó.

El chico sacó de un cajón unas gasas y algunas botellas de desinfectante y las dejó en la mesilla de al lado de la cama, junto con el contenido de la bolsa, que parecían ser algún tipo de hierbas y mejunjes. Deshaciendo el vendaje que le había puesto antes, desvistió a Hak dejando su torso desnudo y después lo giró suavemente sobre su vientre cuidadosamente.

-"Bien, la bala ha salido. Eso facilita las cosas. El resto son solo rasguños."

Volcando el bote de desinfectante sobre algunas gasas, empapó las heridas con ellas delicadamente. Después, preparó un ungüento en un cuenco mezclando una extraña pasta con diferentes hierbas.

-"Sujétalo para que se mantenga incorporado" - le ordenó. Yona obedeció sin protestar agarrando a Hak por detrás de su cuello con una mano y con la otra, la parte baja de su espalda.

Con ayuda de una espátula, el chico aplicó la mezcla sobre la herida de Hak, primero en la parte de atrás, y después en la parte delantera de su hombro. Hizo lo propio con las heridas más profundas de los cortes recibidos. Finalmente, vendó su hombro y su pecho, pasando el vendaje de lado a lado por debajo de sus brazos.

-"Ahora debemos esperar."

-"¿No debería verle un médico?"- la preocupación de Yona no cesaba.

-"No podemos arriesgarnos a llevarlo a un hospital. Ellos se enterarían y os encontrarían."

Yona miró a Hak con indecisión. ¿Debería avisar al abuelo Mundock? Quizá él sabría qué hacer. No, no quería involucrarle más en esto. Lo avisaría con un sms para decirle que estarían de viaje por un par de días, al menos para que no se preocupara.

-"No te preocupes por él."- le dijo haciendo un gesto con la cabeza hacia Hak. -"Su cuerpo es más fuerte que el de un humano normal. Con la medicina que le he puesto se recuperará."

El muchacho se acercó hasta el armario, de donde sacó un futón y lo extendió en el suelo, al lado de la cama.

-"Es muy tarde. Debes descansar tú también."- añadió mientras se dirigía hacia la puerta.

Yona miró sus manos y ropa manchadas de sangre de Hak.

-"Hay un baño justo aquí al lado, y en el armario encontrarás ropa limpia si quieres cambiarte. Mañana puedo lavarte eso."

Yona se lavó la sangre en el baño y enseguida volvió a la habitación, cerrando la puerta tras de sí. Abrió el armario y se puso un chandal de algodón que encontró. Se sentó en el borde de la cama y agarró la mano de Hak. Llevándosela hasta su mejilla, rezó por que se recuperase lo antes posible. Sin perder de vista a su compañero, se tumbó en el futón y miles de preguntas le vinieron a la mente. ¿Quiénes eran en realidad esas personas? ¿Cómo sabían sobre ella y Hak, y por qué daba la impresión que conocían todo lo que estaba pasando? El cansancio finalmente la venció y quedó sumida en un profundo sueño.

CONTINUARÁ...