Prologo

La criatura corría por el bosque, tan rápido como sus pies se lo permitían, rompiendo ramitas a su paso y posiblemente dejando un rastro tras de sí que sus perseguidores podrían seguir. Pero no bajo la velocidad, ni miro hacia atrás, tuvo una misión que cumplir.

La criatura era un zorro bípedo pequeño de ojos azules, con una cola casi tan grande como su cuerpo. Su pelaje era un rojo oxidado, a excepción de sus muñecas, sus tobillos, la punta de sus orejas, la punta de su cola y una franja que atravesaba su frente, todos de color negro. El pelaje alrededor de su boca era blanco y descendía hasta su estómago. El detalle que más llamo la atención fueron el par de ruedas azules unidas a sus tobillos, las cuales de tanto en tanto (cuando el terreno lo permitía) usaba para deslizarse aumentando su velocidad y distancia de quienes le estaban dando casa.

Un par de metros más adelante se detuvo a la sombra de un árbol. Hizo lo posible por ocultar su forma en medio de la oscuridad ofrecida por las tupidas ramas de la arboleda, y alzo su vista buscando cualquier señal de peligro. Segundos después, un sonido de aleteo mucho más veloz que el de cualquier ave invadió el bosque.

A escasos metros de la cima de los arboles insectos humanoides color verdes volaban, sus grandes ojos rojos inspeccionaban la tierra bajo ellos. Volaban en una formación triangular, cinco de ellos, el líder –al menos el zorro creyó que era el líder por su apariencia- los encabezaba ladrando órdenes y apuntando en direcciones con su lanza rubí.

«Cuatro Stingmon, y un Jewelbeemon» reconoció el zorro.

El líder, Jewelbeemon, se detuvo en medio del aire y los otros cuatro le imitaron. Su armadura antes verde ahora parecía cambiar constantemente de color a la luz del «Día». Siguió ladrando ordenes, pero no a los cuatro Stingmons cerca de él porque el zorro pudo ver como las antenas sobre su casco vibraban cada vez que hablaba y a veces cuando no, como si estuviera sosteniendo varias conversaciones al mismo tiempo, para luego enviarlas a través de ellas.

— ¡Mi señor! ¡Jerubi se reporta! —dijo el Jewelbeemon. — ¡No debe preocuparse! ¡Les atraparemos pronto!

Jerubi, el caballero de las gemas. Ese fue el nombre con el que se conoce al Jewelbeemon protector del bosque. Pensar que el propio Jerubi le pisaba los talones fue desconcertante, pero el zorro no dejo que eso lo detuviera. Él entrecerró los ojos. El caballero insecto sonaba demasiado confiado, no era solo del zorro de quien debía ocuparse, sino también de su amo. El zorro dudaba enormemente que los insectos ya hubiesen dado con él.

Permaneciendo quieto y sin hacer ruido, el zorro siguió con la mirada al escuadrón de insectos que por fin empezaron a moverse una vez más. Los cuatro Stingmons se separaron volando a lejos de su líder, mientras el propio Jerubi volaba en línea recta, hacia el límite del bosque de gemas. Supuso que era lógico pensar que el zorro se dirigiría ahí. Los otros deberían separarse para cubrir más terreno en caso de que o bien su líder se equivocase, o el zorro hubiera tomado una ruta distinta.

Cuando estuvo seguro de que hubo esperado lo suficiente, el zorro salió de su escondite y comenzó a moverse una vez más. El límite del bosque de gemas estaba en dirección este, justo por donde Jerubi se había marchado, pero para su suerte no era la dirección que debía tomar. Corrió en dirección sur, tan rápido como pudo mientras los últimos minutos del «Día» se acercaban. El zorro lo supuso porque todas las criaturas de la noche empezaban a salir de sus madrigueras.

En un segundo un manto de oscuridad cubrió todo el bosque, «Noche» había comenzado.

A su alrededor, el bosque de gemas comenzó a hacer justicia a su nombre. Las hojas de los árboles, esmeraldas a la luz del «Día», ahora brillaban de cientos de colores distintos como miles de bombillas que alumbraban en la oscuridad. Las mismas ayudaron al zorro a continuar su camino, mientras repasaba el mapa dibujado en su mente que lo guiaba hasta su destino que ya se podía ver en el horizonte.

«Ahí está» pensó el zorro.

Fue una estructura de roca, difícilmente pudo ser algo natural, pero se erguía en medio del bosque como una montaña. Un castillo inmenso que soportaba el paso del tiempo, aun cuando la vegetación comenzaba a invadir la roca y las raíces recubrían las paredes, incluso entonces aun lucia imponente.

Bombeando fuerza hacia sus piernas el zorro corío, y patino, tan velozmente como pudo. Rocas blancas fueron apareciendo en el camino. A veces había paredes solitarias en medio de los árboles o pilares blancos como el mármol en medio de la nada, como si hubiesen caído lejos del castillo. Conforme se iba acercando el mapa en su mente le indico donde debía detenerse y buscar por una entrada oculta hacia el castillo.

Todos los habitantes del bosque de gemas sabían que el castillo estaba fuera de los límites. Desde el más pequeño hasta el más grande. El gran monarca así lo había decretado, aunque el zorro no supo por qué. En otra oportunidad, desearía haber tenido tiempo para explorarlo, fue de lejos la cosa más genial que hubo visto desde… Bueno, siempre. Un castillo del tamaño de una montaña ¿Quién no querría ir ahí? Pero este no era el momento. El zorro derrapo en la tierra levantando una nube de polvo y luego se acercó a uno de los pilares que eran tan comunes en la zona.

Su amo fue muy listo. Su amo supo que cuando lo peor ocurriese, las fuerzas del monarca estarían peinando la zona en su búsqueda. El bosque de gemas fue el territorio del monarca, una extensión de cinco kilómetros a la redonda del gran árbol esmeralda –la residencia personal del monarca- el sabría cómo y dónde buscar a quienes quieran que tratasen de entrar o salir sin anunciarse, pero ahora el zorro escaparía gracias a las propias acciones del monarca.

Si estas atrapado en un territorio lo inteligente sería ir hasta su límite, ¿No? Entonces el monarca atraparía al zorro si se acercase. Jerubi, capitán de las fuerzas del monarca, ya se dirigía hacia ahí. No en esta ocasión, este territorio, esta burbuja que rodea al gran árbol esmeralda tiene otra salida, aunque claro abría que estar loco para siquiera pensar en usarla. Es por eso que su amo es tan listo.

El pilar de mármol se abrió, mostrando un interior tubular hueco y el zorro no perdió tiempo en arrojarse hacia la oscuridad dentro. Se deslizo unos segundos y salió a una enorme caverna debajo de la tierra. Fue enorme, y el zorro pensó en ello otra vez, enorme, más grande que cualquier otros espacio cerrado en el que hubo estado antes. Con un techo abovedado lleno de hongos fluorescentes como las estrellas del cielo. Su suave resplandor naranja ilumino la gran sala como si de pequeñas antorchas se tratase.

Trece enormes estatuas blancas rodeaban las paredes en un semicírculo con banderas rojas, descoloridas y deshiladas, bordeadas con hilos dorados entre cada una de ellas. El emblema en las banderas, un árbol dorado con estrellas que entraban en sus raíces y una "X" en el centro de su tronco fue lo único detalle que soportaba el paso del tiempo.

—Los «Royal Knights» —hablo sorprendido.

El pequeño zorro camino, empapando sus vistas con las imágenes de los caballeros más grandes y poderosos que el mundo jamás conoció. Todos fueron tan diferentes de sí, pero tenían este porte elegante y virtuoso que no supo comparar a nada más dentro del bosque de gemas… salvo tal vez el propio Jerubi. Continuo a través de la caverna delineando el semicírculo que formaban los caballeros hasta llegar al que estaba buscando. Su apariencia fue difícil de explicar, se veía como un dragón con espadas por brazos y piernas, más una adicional en su cola. El zorro se detuvo a inspeccionar la estatua, no pudo evitar pensar que algo no estaba bien. Reconoció la estatua y a quien representaba, pero la figura… no era la correcta, todo lo que sabía de este caballero es que debería verse mucho más atemorizante.

Parpadeo confuso, y negó con la cabeza un par de veces. No es momento para distraerse.

Busco con la mirada a los pies de la estatua hasta que algo capto su visión. Es difícil de decir con la iluminación insuficiente de la caverna, pero a los pies del caballero, envuelto en un tumulto de tela estaba lo que buscaba. El zorro se acercó, con sumo cuidado desenvolvió las telas; su rosto se ilumino con luces verdes y azules que provenían del paquete. Fueron dos orbes, un poco más grandes que sus manos, que pulsaban con energía desconocida para el zorro arrojando pequeños unos y ceros al aire.

Con tanta delicadeza como pudo reunir, volvió a envolver los orbes. Luego tomo los trozos de la tela celeste y las paso por su cuello, asegurando los orbes contra su espalda.

Ya estaba listo.

Con su carga asegurada, comenzó a caminar al centro de la caverna donde un disco de piedra aguardaba. El disco, que pudo bien ser una mesa gigante, tampoco había sobrevivido al paso del tiempo. Hubo varias grietas, e incluso tuvo una parte faltante, pero los símbolos en su superficie aun eran visibles. Cuando el zorro trepo el disco, los símbolos cobraron vida y se iluminaron con luces menguantes, pero un poco más fuertes que la luz que provenía de los hongos en la caverna.

Camino hacia el centro del disco, pasando por encima un símbolo de un sol que brilla naranja justo en medio de un símbolo de gota verde y un símbolo de flor rosa. Al llegar al medio, el zorro volteo una última vez para ver las estatuas a su alrededor, y luego volteo para ver una última vez a la estatua del dragón caballero con seis espadas. Asintiendo con la cabeza en dirección de la estatua, volteo al frente y adopto una mirada decidida.

Era hora.

—Estoy en camino, amo. —Dijo el zorro. —No voy a fallarte— Y llenando de aire sus pulmones grito: —Acces Code: Hyper Link

Las luces del disco de piedra brillaron como un arcoíris. Vientos huracanados se elevaron en todas direcciones en tanto el cuerpo el zorro comenzó a elevarse en el aire. El momento había llegado, para esto fue que se había preparado. No tuvo idea de que le esperaría del otro lado, pero solo pudo confiar en el plan. Y esperar lo mejor.

Fue todo lo que Atho pudo hacer. Esperar que todo saliera bien.

ID:RK_1313

name:JESMON

request:HyperLink.

destination:HumanWorld.

setup:complete.

specialrequest:FirewallProtocol.

install:FirewallProtocol,1of3.

install:FireWallProtocolComplete(*).

send:Digimon.

name:Atho.

species:Ilegal(unknown).

HyperLink:Complete.


Palabras del autor:

Entonces ¿Qué es Digimon –UNISNSTALL-?

No es un fanfic de Digimon cyber Sleuth para empezar, el arte de la portada solo es una conveniencia porque fue lo que tenía a la mano y porque no sé, ni puedo, dibujar una portada mas "original". Es un fanfic, obvio, de digimon que comencé hace mucho tiempo. Cuando digo mucho, realmente me refiero a mucho tiempo. Es algo así como un proyecto anhelado, no diría que es mi gran sueño, pero es un "pendiente" en la gran lista de cosas por hacer en mi vida.

He sido inspirado por grandes del fandom, tanto en español (Digimon Mavericks/Linkers en Wattpad por Miklazteles); como en inglés (Todas las obras de Gareth H. en su pagina digiascending o aqui mismo bajo en nombre de BlackHawkNova), que han escrito series con personajes completamente originales, digimons originales y hasta re-imaginaciones de conceptos ya conocidos.

Este es mi intento de escribir algo, quizás no en su nivel, pero que lleve el espíritu del Digimon FDD.

Siento que debo resaltar lo siguiente soy un escritor novato. MUY novato. Tomen mi escritura con tanta sal como sea necesaria y no escatimen con cualquier crítica que crean constructiva. Mi inexistente ego lo tomara tan bien como pueda.

Para una experiencia interactiva, el intro de esta historia (Si fuese un anime), es el vídeo sobre el título: Real Game - Rayflower.