UNINSTALL_05:/«Digimon -UNISNTALL-».

*Error*

—Debí haberlo imaginado—musito para sí mismo.

La lluvia aun caía cuando Daichi por fin regreso a casa. Todo el barrio de Rengedai estaba mojado, el viaje se alargó producto de eso, pero al menos ahora estaba sano y salvo en el único lugar que contaba: Su cama.

Cuando regreso estaba tan cansado que cayó sobre su colchón como si nada, dejándose envolver en un estupor seminconsciente. Recordó vagamente que su madre le pregunto cómo fue su día y todo lo que hizo fue gemir una respuestas a media. De hecho fue lo único que hizo. Su madre entro a su habitación avisándole sobre la cena, él solo gruño. ¿Un baño? Gruñido, ¿Algo de la tienda? Gruñido, ¿Su tarea? Un gruñido confundido y así. Su madre parecía de buen humor, al menos lo suficiente como para no insistir, dejándolo descansar. Para cuando el reloj marco las 7:00 pm, el joven adolecente por fin reunió la fuerza suficiente para recordar que, de hecho, esta en muchos problemas.

Una vez despertó, su primer pensamiento fue desinstalar la aplicación «Digimon World». ¿Qué otra cosa se suponía que hiciera? Casi muere a manos de una criatura que, la última vez que reviso, era ficticia. Todos sus músculos dolían, incluido su cerebro por todo el ejercicio mental que fue envolver la experiencia en un solo paquete. Pero, tal como una parte de su mente se lo dijo, no funciono. Figuro que, dada la naturaleza sobrenatural de la aplicación, no tendría éxito. No podría ser tan fácil, no por supuesto que no, debía tener algún tipo de condición ridícula, porque ¿Por qué rayos no?

Luego, una vez más calmado, recordó que técnicamente no debería desinstalar la aplicación. Unos cuantos movimientos con su dedo, y ahí estaba.

Cuando que salieron del Lotus todo desapareció. No fue un eufemismo, todo literalmente desapareció en una explosión de luces, números y sonidos como los que Daichi nunca vio. Eso incluyo a sus nuevos amigos. No hubo pistas de a donde desapareció Sistermon, pero Atho ahora residía dentro de su móvil. Como Daichi conocía el juego, supo que lo que ocurrió fue que Atho ahora se recuperaba de sus heridas y que esa fue una función automática de «Digimon World». Al menos fue una prueba más de que todo lo que ocurrió fue, de hecho, real.

Tanto él como Nagi no estaban en condiciones de tener ninguna charla, o discusión, en la materia cuando salieron del Lotus. Desaparición o no, monstros o no, el choque emocional fue demasiado, así que cuando ese bombero se les acerco para guiarlos afuera ni siquiera lo cuestionaron. Ambos intercambiaron despedidas incomodas y prometieron verse de nuevo el día siguiente en la escuela. Solo cuando estuvo a medio camino, con sus piernas aun dolientes y el cuerpo lleno de calambres, pensó que hubiera sido mejor intercambiar números de contacto, porque no hubo manera de que despertara mañana con ánimos de ir a la escuela.

Al menos en este momento haría un esfuerzo por cambiarse a ropas más cómodas.

Daichi hizo un esfuerzo por sentarse en su cama mientras cerraba la aplicación, cuando algo llamo su atención. Fue el icono de «Digimon World». Normalmente un pequeño recuadro de un huevo de pixeles sobre una cuadricula de vectores verdes, ahora se transformó en… Bueno, si tuviera que describirlo lucia como que el huevo había empollado, ahora un dinosaurio de pixeles cubría el espacio del icono que si hubiese roto de adentro hacia afuera y tras de él se podían ver líneas de circuitos amarillos. El nombre también había cambiado, ahora leía «Digimon –UNINSTALL-».

Debí imaginarlo. —Repitió en tono derrotado.

No tuvo ánimos para esto. Brevemente reviso las notificaciones en su móvil notando que "Ao-chan" cancelo el streaming de esta noche. Decepcionado, pero resignado a que esta no sería su noche dejo el móvil cargando en su cama y cambio sus ropas antes de salir a la casa. Sus padres charlaban animadamente en la cocina. Fue entonces que su estómago rugió, posiblemente por todo el esfuerzo anterior, y decidió que fue buen momento para la cena.

Atho despertó sintiéndose mejor de lo que lo había hecho en días. Mucho mejor. La última semana fue una carrera de algún tipo detrás de la otra. Las fuerzas del monarca de verdad que lo habían agotado, y cuando emprendió su misión al mundo humano pensó que las cosas cambiarían. Un Snapdramon, una molesta Sistermon, y un par de humanos después comprendió que esta misión no sería tan fácil como imaginó.

Bueno, si fuese fácil no sería una misión heroica ¿Verdad?

Estiro su cuerpo adormecido, pero noto que algo se sentía diferente. Su cuerpo era… ¿Ligero? A falta de una palabra mejor para describir la sensación Ligero fue todo en lo que pudo pensar. Entonces, el resto de sus sentidos se pusieron al día con su entorno, y supo que algo definitivamente cambio desde la última vez que estaba despierto.

—Eso es nuevo.

Para empezar, podía volar ¿Por eso se sentía tan ligero? En algún punto, de alguna forma, Atho termino convirtiéndose en un pequeño fantasma rojo flotante. Pequeñas cuadriculas envolvían todo su cuerpo, y un brillo rojizo salía de su piel. Atho comenzó a dar vueltas en al aire cuando hizo un mal movimiento, el zorro digimon lucho durante unos minutos en tratar de estabilizarse. Luego empezó a experimentar con su nueva habilidad para volar. Flotar no tomaba nada de esfuerzo, moverse tampoco lo hizo, pero hubo un límite en que tan lejos alejarse de su posición inicial. Aproximadamente metro y medio, o dos, si tuviera que adivinar.

Aunque debiera estar preocupado, por alguna razón no se sentía en peligro, y cuando trato de recordar porque descubrió que ahora tenía un montón de información nueva que no recordaba tener en su cabeza. Extraño, pero no inusual cuando se habla de un digimon. Siendo una criatura de datos, despertar repentinamente con información nueva en su cabeza no fue una nueva experiencia. Pero si bien supo que no debía alarmarse, y tuvo un vago conocimiento de lo que ocurría, aun no tenía idea de donde se encontraba.

— ¿Dónde estoy? —se preguntó mientras flotaba alrededor.

Todo era desproporcionalmente grande a su pequeña figura. Hubo una cama, una ventana y varios otros objetos que no reconoció. Justo cuando creyó que encontraría nada familiar sus vistas se posaron en el dispositivo rojo que tuvo uno de los humanos con los que se encontró antes.

El rectángulo cuadrado, que si recordó bien el humano llamado Daichi lo nombro "móvil", estaba en medio de la cama. Atho flotaba justo por encima de el, pronto se dio cuenta que fue el mismo lugar en el que apareció por primera vez.

—Ah, ya recuerdo. —Dijo cuándo su memoria se aclaró—Se supone que ahora tengo un "humano" propio.

Como muchos otros digimons Atho había escuchado acerca de los humanos. Eran criaturas de carne, no de datos, que en algún punto dejaron de evolucionar, y que se convirtieron en una especie de plaga en el Digimundo. Como sea, su amo le había encomendado la misión de encontrar guerreros poderosos que se asociaran con él y con los otros. Este "Daichi" no se sentía como un guerrero, pero su ayuda contra ese Snapdramon fue oportuna, y claro esa espada también ayudo. Atho lo considero durante un segundo, ¿Deben ser así todos los guerreros que reclute? Todas las indicaciones que recibió fueron simples, ir al mundo humano, encontrar guerreros, encontrar digimons, y luego esperar por más órdenes. Supuso que ya tuvo dos guerreros humanos, este Daichi y la llamada "Nagi"… Y si su intuición fue cierta «René» ya debería estar lista.

Atho sonrió y cruzo sus brazos sobre su pecho asintiendo satisfecho. Su primer día en el mundo humano y ya estaba 4/6 más cerca de cumplir con la misión. Su amo estaría muy contento. Aunque eso aun dejo a uno pendiente.

Gracias a su nueva información supo que todo lo que trajo consigo ahora estaba almacenado en el «Driver», el dispositivo en el que ahora vivía. Eso quiere decir que el ultimo «Digicore» estaba ahí adentro, seguro de cualquier peligro. Se preguntó ociosamente si el huevo de Snapdramon serviría, pero pensó que fue mejor esperar a discutir el asunto con sus nuevos aliados.

Porque sin importar que, Atho se aseguraría de que cumplieran con su palabra.

¡No se preocupe amo! ¡Ya casi estoy listo!

Atho continuo explorando a su alrededor. A donde sea que haya desaparecido Daichi, no tuvo sentido sentarse (o mejor dicho flotar) en el aire sin hacer nada. Eso era aburrido. En su lugar floto tan lejos como pudo del ancla que fue el «Driver» examinando la habitación y todos sus contenidos. Descubrió que sin importar cuanto tratara, no pudo tocar ningún objeto o siquiera moverlos, lo único que aparentaba reaccionar a su presencia fue la computadora. Como cualquier digimon supo que era una computadora, pero nunca había visto una. Esta eran dos rectángulos negros, la mitad superior con una pantalla y la inferior con muchos botones, y cada vez que se acercó a la maquina encendida, pantalla comenzó a mostrar estática. Atho jugo con la computadora y la estática que producía hasta que la puerta de la habitación se abrió.

—Sí, sí, ya voy… —Esa fue la voz de su humano, que hablaba despreocupado con otra humana que no fue Nagi. —Gracias por la cena mamá.

—No olvides tu tarea —"mamá" hablo mientras pasaba de largo por el pasillo.

—No lo hare—respondió Daichi entrando por la puerta cuando sus ojos se posaron en Atho— ¡¿Atho?!

¿Qué?

N-no, nada, ya voy a hacer mi tarea.

Daichi entro a zancadas dentro de la habitación acercándose a donde estaba Atho.

— ¿Atho? —volvió a preguntar mientras se agachaba enfrente de su computadora. — ¿Eres tú? Te ves diferente.

¡Por supuesto que soy yo!

El rostro incrédulo del humano frente a él le dijo que no le creía, pero si lo pensó, simplemente no lo menciono en voz alta. En su lugar Daichi paso un par de segundos examinando su nueva apariencia.

—Eres pequeño…

No me digas.

Daichi retrocedió a su sarcasmo, Atho por su parte lo tomo como su señal para seguir.

—Muy bien ahora que has vuelto debemos encontrar a la Nagi —Atho comenzó a hablar flotando cerca del rostro de Daichi—Debemos discutir cómo van a ayudarme.

Daichi parpadeo.

— ¿La "Nagi"?

—Sí, la humana Nagi.

—No la llames así.

— ¿Por qué no?

—Porque no es correcto… —Daichi suspiro—Y aunque quisiera, no podemos hablar con ella ahora mismo.

— ¿Qué? Pero si con el «Driver» puedes llamarla—Atho apunto a donde el dispositivo descansaba.

El Humano siguió con la mirada, comenzando a caminar en dirección del dispositivo, con Atho flotando de cerca. Honestamente, esperaba que este humano no estuviese planeando abandonar su promesa de ayudarle ¡Su amo cuenta con él! Si este humano cree que simplemente puede escapársele se las verá con la furia de Atho.

Daichi por otro lado estaba más confundido que cuando se despertó antes. No supo cómo Atho termino encogiéndose o el extraño brillo que llevaba, pero de algo estaba seguro tuvo que ver con el juego, como todos sus problemas en las últimas horas. Tomando el móvil en sus manos descubrió, con sorpresa, que la aplicación no estaba abierta. Volteo a ver a Atho, y ahí estaba él flotando por encima de su hombro.

— ¿Y bien? —exigió el pequeño zorro.

—Cuando nos separamos antes no intercambiamos números.

¿Eso qué significa?

—Que no podemos hablar con ella hasta el día de mañana.

Atho pareció no comprender muy bien el concepto, así que Daichi lo calmo con unas cuantas.

—El dia de mañana nos encontraremos con ella en clases, entonces discutiremos todo lo que quieras, ¿Esta bien?

El día después de su visita a Lotus comenzó como cualquier otro. Se levantó de la cama, se vistió, comió su desayuno e hizo conversación con sus padres mientras su papá se preparaba para salir al trabajo, y su mamá verificaba su lista de compras (hoy habían ofertas en el distrito comercial Kameya). Todo esto lo hizo de la manera más monótona posible, no porque quería, o por las razones por las que antes lo hizo (su disgusto a mudarse a la ciudad). No, esta vez lo hizo porque aun ahora, más de doce horas después del "incidente", Daichi aún le cuesta procesar lo que ocurrió.

Pero, un detalle, solo un detalle impidió que perdiera la cordura.

¡Deja de ignorarme!

Atho estaba decidido a hacer que llegaran cuanto antes a la escuela.

Flotando a su lado como un fantasma, Atho no se apartaba muy lejos de él mientras hizo su camino a Inoden. Literalmente. En algún punto de la locura que fue el día de ayer, Atho se convirtió en un fantasma. Para empezar su cuerpo se encogió, ahora un pudo ser más grande que un peluche que regalan en los restaurantes de comida rápida a los niños con su comida. De hecho, pudo sostenerlo en una sola mano si fuese tangible. El propio zorro no estaba muy dispuesto a charlar de cualquier cosa que no sea su rápida llegada a Inoden, y a la única otra persona que sabe de él: Nagi.

—Ya te dije que no puedo hablar contigo, —susurro Daichi— ¿Quieres que crean que estoy loco?

Nadie, a excepción de Daichi, pudo ver a Atho. Lo confirmo cuando en casa sus padres no dijeron nada al zorro flotante que invadió sus hogares. Eso fue conveniente, no tuvo idea de donde comenzar a explicar su existencia. Aunque solo había aparecido esta mañana, y no supo donde estuvo toda la noche (si es que durmió o no), Atho siguió siendo un tema difícil de entender. Un digimon, uno real, fuera del Lotus… Fue muy temprano para esto.

—Pero debemos buscar a Sistermon, ella aún tiene el digicore. —bramo con urgencia.

El digicore, el objeto que Atho recelosamente lucho por quitarle a Sistermon ayer, estaba perdido. Tal vez. Aun tuvo el otro, ahora en la lista de inventario dentro del «Driver» de Daichi listado como "Digicore – Pol". Lo que sea que significara eso, Atho se negó rotundamente a decírselo, en vez lo estuvo molestando para que cumpliera con su parte de trato y le ayudase a cumplir esta "misión" que su amo le había encargado. Para lo que, aparentemente, necesitaban a Nagi.

Como si no tuviera suficiente en su plato.

— ¿No puedes esperar un poco? —Pregunto Daichi—Nos encontraremos con Nagi en clases, hablaremos con ella y luego veremos qué hacer, ese es el plan ¿Recuerdas?

Por qué es lo que más deseaba en este momento. Charlar con alguien, otro humano, que estuviese tan confundido como él. Aunque sea solo para reconfortarse a sí mismo del hecho de que casi muere a manos de un ser ficticio.

¡Grrrrr, bien! ¿No puedes ir más rápido?

«Pequeño monstro impaciente» Daichi pensó girando los ojos con molestia.

Si, podría, pero primero se detuvo en una máquina expendedora por un café. Con la mala noche que tuvo fue un milagro que se mantuviera de pie. Coloco un par de monedas, y presiono por un café late. Cuando la bebida caliente cayo en su estómago el efecto fue inmediato. Revitalizado, Daichi una vez más cuestiono a Atho sobre esta "misión" por la que estaba tan preocupado.

—Hey Atho, ¿Por qué no me dices un poco de esta misión tuya?

Pero la respuesta no vino.

— ¿Qué pasa? ¿Me estás dando el hombro frio?

Daichi busco a Atho a su alrededor, pero no lo encontró. Por primera vez desde que conoció al zorro estuvo solo. No lo hizo sentir mejor. Daichi comenzó a moverse porque sintió que algo andaba mal. Para empezar todo estaba callado, en silencio sepulcral, a esta hora de la mañana en un día laboral eso fue imposible. Llevaba un mes transitando por este camino, supo que hubo otros estudiantes así como gente que salía por las mañanas a sus trabajos, por eso no quería que lo viesen hablar "solo".

Se encontraba en un cruce de caminos, cerca de un pequeño parque antes en la intersección que tomas antes de llegar a la primaria de Rengedai. Solo eso debió ser suficiente para no ser el único ahí. Trato de no pensarlo demasiado, quizás fue temprano o quizás todos prefirieron quedarse en casa con el frio que hacía. Pero entonces, luego de ayer, ya no estaba tan seguro.

Al menos no hubo personas que atravesar como si no estuvieran ahí.

Recordando lo que sucedió ayer Daichi saco su móvil, rogando en silencio que no tuviese nada que ver. Por desgracia, no tuvo suerte. Ahí en la pantalla «Digimon –UNINSTALL-» había sido activado, esta vez la función de exploración se mostraba: un mapa verde de la zona por la cual caminaba su avatar, a un lado pudo ver un «Field» con un WarGreymon por encima del marcador. Daichi aparto sus ojos de la pantalla y volteo a los cielos, solo para confirmar que no, no hubo un WarGreymon ahí. Su teléfono vibro con una alerta, Daichi volteo nuevamente y ahí estaba un Agumon corriendo hacia él buscando pelea.

—No estoy de humor para esto.

Trato de cerrar la aplicación, pero en vez de eso inicio un combate con el Agumon.

La aplicación cambio una vez más, esta vez a la función AR, mostrando a Agumon en medio de la calle, la palabra "Target" flotando encima de su cabeza mientras el resto de su cuerpo era marcado por un puntero rojo. Daichi sostuvo su móvil en alto viendo la imagen, preocupado de que algo más pasase, justo cuando un gruñido gutural llamo su atención. Temeroso de lo que podría ocurrir, pero sabiendo que no hubo otra opción, bajo con cuidado el móvil y ahí estaba.

Un Agumon.

Uno real.

Con la cabeza gacha, llamas formándose en su hocico, con ánimos de atacarlo.

Por segunda vez en las últimas 24 horas, Daichi lamento no ser alguien más atlético,

—Gracias otra vez Ikenami.

—No hay por qué.

—De verdad me siento más cómoda sentándome… Quiero decir… ¿Tu entiendes?

—No te preocupes.

¿De verdad?

—Si.

¡Eres la mejor Ikenami!

Desde que comenzó la escuela secundaria, Nagi Ikenami nunca escucho esas palabras dirigidas a ella. Quizás eso no fue completamente cierto, pero no es como si le importara. Con dieciséis años de edad la chica castaña tiene muy pocas cosas por las cuales distraerse cuando no está en clases, porque su madre (ausente como puede ser) siempre la educo para tener sus prioridades en alto. Al menos en cuanto a rendimiento académico se refiere.

Siempre se sentó en las primeras filas, siempre entrego las tareas a tiempo y siempre hizo lo posible por (incluso si no fue la mejor de la clase) ser una alumna sobresaliente. Hubo quienes la llamaron aburrida, hubo quienes dijeron que era una frígida, al final no hubo exceso de personas que tuvieran una u otra que decir acerca de la chica de lentes. Honestamente no pudo recordar la última vez que tuvo una conversación tan larga con alguna compañera de clases a parte de Riza. Pero ella fue un caso aparte. No es que se llevase bien con los hombres tampoco, su único amigo fue Sei-kun, y además todos parecían dejarla de lado por ser "simple".

Fue entonces una experiencia completamente nueva intercambiar asientos porque quería estar más cerca de un compañero varón.

¡Gracias! ¡Gracias! ¡Gracias!

El abrazo se sintió de lo más incómodo. Aun así, Nagi lo recibió, e hizo lo posible por lucir feliz.

Ella llego a la escuela hace unos quince minutos, tuvo labores de limpieza junto con Midori y la misma había llegado incluso antes para tener una conversación con ella. No presto mucha atención a sus razones, cuales fueran, y en vez de ello se centró en la única parte del mensaje que le intereso: cambiar sus asientos.

Hasta ahora Nagi se sentó cerca a la puerta. No tuvo inconvenientes con ello, incluso diría que estaba cómoda donde estaba. Entonces el día de ayer ocurrió, y pensó que de ahora en adelante necesitaría estar más cerca de Daichi. No estaba exagerando, lo que paso ayer, esa pesadilla que ocurrió en Lotus, no la dejo dormir tranquila, y la única persona que tenía respuestas era él… Además de Sei-kun.

No importa cuánto quisiera negarlo, Sei-kun estaba involucrado. La tarjeta roja era suya, estaba obsesionado con «Digimon World», los rumores que circulaban cada vez que faltaba a clases, ella no pudo evitar preocuparse. Pero, ¿Cómo iba a decirle lo que ocurrió? "Hola Seiji, disculpa que los seguí a ti a tus nuevos amigos, dejaron caer esta cosa que parecía importante y ahora sé que los Digimons son reales. Por favor no te enojes" Claro, y lo siguiente que haría es hablar de Riza admitiendo todo eso.

«No hay manera.» pensó para sí misma.

Por ahora solo se centraría en hablar con Daichi, tratando de discutir exactamente lo que ocurrió ayer, y luego vería que hacer. Fue su mejor plan. No importa cuanto lo considero, ni la policía, ni su madre, ni nadie le creería sin pruebas. Así que todo se resumió a esperar.

Cuando terminaron las labores de limpieza, comenzaron a llegar otros estudiantes y Nagi camino a su nuevo asiento justo al lado del de Daichi. La impaciencia tomo lo mejor de ella volteando cada cinco segundos a la silla, luego a las puertas de la clase, y de nuevo a la silla esperando que apareciese. Pero el único día que necesitó que estuviera ahí temprano, Daichi no estaba en ningún lugar para ser visto.

Aun impaciente Nagi saco su móvil para ver la hora: 8:30 am, faltaban quince minutos para el inicio de las clases. Tamborileo sus dedos sobre su nuevo escritorio mientras empezaba a preguntarse qué razones tendría Daichi para llegar tarde. Por lo general siempre estaba temprano, se sentaba en su silla y pasaba el tiempo jugando… sus ojos se posaron sobre la aplicación que lo comenzó todo: «Digimon World».

La noche anterior no fue buena, pasó mucho tiempo antes de poder cerrar los ojos sin ver las fauces de Snapdramon que caían sobre ella. Evito su móvil como la peste, y estuvo tentada a deshacerse de la tarjeta roja, pero no lo hizo. Quien sabe que hubiera causado eso. O peor, ella casi desinstala la aplicación, ¿Qué razones tuvo para no hacerlo? Ella trato de no detenerse a pensar ello, sabiendo que una vez abriera esa lata no podría cerrarla y estaría obsesionada con obtener respuestas. Incluso ahora, cuando Nagi se dio cuenta, que la aplicación se había "actualizado", la única pista que tuvo de eso fue ver el icono cambiado ¿Es importante? ¿Tuvo que ver con algo de ayer? ¿Daichi sabría qué ocurrió? La segunda fue que ahora estaba listado como «Digimon –UNINSTALL-», ¿Qué estaba pasando?

No tuvo respuestas.

Pero las necesitaba desesperadamente.

Otra vez la impaciencia tomo lo mejor de ella, tentativamente inicio la aplicación, casi esperando ser transportada a otra jungla. Todo lo que vio fue otro huevo.

Esta vez fue azul, en medio de la pantalla de inicio de «Digimon –UNINSTALL-» y tuvo un cronometro en cuenta regresiva sobre el con los números en blanco sobre el marcando 06:15:33. No pudo iniciar ninguna de las otras opciones, la aplicación siempre respondía con un mensaje de "error" y en su lugar regresaba al huevo. Confundida, finalmente presiono sobre él y un nuevo mensaje apareció:

«Tamer»: Nagi.

Paring: Digiegg.

Name: René.

Level: None.

—Bueno, —ella comento para sí misma—Eso fue inútil.

Con el sonido de la puerta deslizándose Nagi tuvo su señal para guardar el móvil. Chouno-sensei, su maestra de inglés, entro con su pomposo ser, como siempre, fingiendo ser más importante que todos. Riza (cuando llego, Nagi no lo supo) se levantó dirigiendo el saludo de la clase y todos siguieron su ejemplo. Nagi volteo preocupada hacia el asiento de al lado, ¿Es posible que Daichi no viniese hoy? No quiso culparlo, realmente no pudo, pero ella misma se tragó su miedo y vino a clases. Se pateó mentalmente, ¿Por qué no se le ocurrió pedir su número ayer? Hubiese sido más fácil, y ella también se hubiera quedado en casa, poniéndose a cuentas con el sueño perdido.

¡Good morning class! —Saludo Chouno-sensei, su voz sacarina y con un falso acento inglés—Vamos al comenzar el día de hoy con…

La puerta se abrió de golpe con un muy agitado Daichi sudando balas y respirando con dificultad.

Señor Homura, esta tarde ¿Qué excusa tiene?

Con todos los ojos sobre él, Daichi parecía luchar para formar palabras antes de simplemente decir.

—Lo… siento… Chouno-sensei, —dijo entre jadeos—Un…Un perro me persiguió camino aquí.

Un par de risas se escucharon aquí y allá, debía ser una excusa muy tonta y vieja, pero de solo ver en qué estado se encontraba Daichi muchos se inclinaron a creerle. Nagi incluida. Su uniforme estaba sucio cubierto en tierra, su cabello despeinado, y el ya mencionado sudor que lo empapaba.

— ¿Un perro señor Homura? —cuestiono Chouno-sensei.

—Tengo… pruebas… mordidas.

Entonces Daichi tomo una de sus mangas y mostro a toda la clase un moretón rojo con forma de media luna. Varios jadeos y gritos de sorpresa se escucharon, la duda de que Daichi inventaba una excusa por llegar tarde desapareció reemplazada por murmullos desconcierto sobre este "perro". Nagi fue quizás la única que noto que Daichi dijo "mordidas" en plural. O que ese moretón se veía muy grande para ser el de un perro.

Chouno-sensei estuvo entre aquellos que gritaron con sorpresa.

—Por todos los cielos, alguien lleve a Homura a la enfermería.

Viendo su oportunidad Nagi levanto la mano rápidamente, superando a Riza en su intento, y se inclinó para retirarse.

—Yo lo hare Chouno-sensei.

Camino apresurada tomando a Daichi por el hombro, dirigiéndolo hacia la enfermería de la escuela. El muchacho despeinado no se resistió, en vez de ellos solo se dejó llevar aliviado de no tener que usar ningún poder personal (ni siquiera de su cerebro) para dirigirse a sí mismo. Para cuando se alejaron lo suficiente de la clase, y estaban razonablemente solos, Nagi se inclinó a él susurrándole para saber que ocurrió. Su respuesta, tal como ella esperaba, fue desconcertante, y estaba relacionada a los Digimons.

—Fue un Agumon.

Nagi arrugo el rostro ante esa respuesta.

— ¿Uno real?

No, de los que vienen en una cajita con tu Big Burger—comento con sarcasmo— ¡Claro que uno real!

Se separaron un poco, Daichi camino a una de las paredes recargándose de ella para recuperar el aliento.

—Estaba camino aquí, quise quedarme en casa, pero pensé que sería mejor hablar contigo—comenzó su explicación—Como sea, Atho no dejaba de molestarme sobre buscar a Sistermon cuando esta cosasalió de la nada y ¡Pum! Hubo cuarenta más de ellos persiguiéndome por ocho cuadras y Atho no estaba en ningún lugar para ser visto ¡Resulta que debes materializarlo cuando entras en un «Field»! ¿Cómo rayos voy a saber eso? Me acorralaron en el parque antes de la escuela primara y uno de ellos salto ¡ZAS! —Daichi hizo el gesto con su mano sobre la otra, Nagi lo interpreto como un recuento de la mordida—Y luego, por accidente, saque a Atho ¡Pero eran demasiados…! Y-Y-Y-Y… Dios, ¿Esta es mi vida ahora? No sé si decir que es genial (con toda la adrenalina en mi cuerpo me siento emocionado) o una pesadilla…

Daichi dio grandes respiros luego de soltar esa bomba de información en medio de ellos. Nagi tomo nota de todo lo que pudo, y de lo que no, mientras escuchaba la pequeña diatriba. El muchacho frente a ella se veía perdido, ansioso y tal vez ¿Emocionado? Fue difícil decidir cuando apenas se conocían. Estuvo a punto de preguntar si estaba bien, pero se detuvo cuando se dio cuenta de lo estúpido que sería cuando obviamente lucia terrible. En vez de ello, pregunto otra cosa:

¿Atho está contigo?

No es que la historia sobre cómo fue emboscado por un pequeño dinosaurio no fue importante, es solo que quiso saber más.

—Aquí no —fue su respuesta. —Luego, donde podamos… hablar tranquilamente.

Cierto, quizás fue una mejor idea conversarlo luego.

…..

A la hora del almuerzo, ambos adolescentes lucharon por encontrar un lugar privado para hablar.

Lo primero que hizo Nagi fue llevarlo a la enfermería, de no ser por la enfermera ella se habría quedado ahí con él. Para cuando él regreso a clases ya las primeras dos horas transcurrieron. Daichi no tuvo una reacción a que ahora eran vecinos, más allá de un par de cejas levantadas, y aun cuando estuvieron tan cerca uno del otro Nagi no pudo hablar con él.

Para su mala suerte fue Ushimaru-sensei con quien tuvieron la tercera hora. El viejo hombre pasó toda la clase con ojos como águila sobre Daichi. Parecía determinado a cumplir su amenaza de no dejarlo distraerse. El propio chico estaba más concentrado en su adolorido brazo, si la forma en la que se frotaba la manga fue una indicación.

Mientras tanto, Nagi fue consumida por sus dudas. Deseaba poder hablar con Daichi libremente. Descubrir que significaba la cuenta regresiva en su móvil. Tantas cosas. Fue una broma pesada y de mal gusto tener su única fuente de información a su lado sin poder hacer nada. Entonces la hora del almuerzo llego, y ambos chocaron contra la odiosa pared que fue no tener privacidad: ¿El salón de clases? Mala idea, lo último que querían fue que sus compañeros de clases supieran que estuvieron en el Lotus ayer ¡No los dejarían en paz!; ¿La azotea? La mala fortuna continuaba persiguiéndola cuando vio a nadie menos que al grupo de Sei-kun (sin él a la vista) y ambos salieron huyendo de ahí. Al final, debieron conformarse con el último lugar que cualquiera de los dos considero: la Biblioteca.

— ¿Estas segura de esto?

—Sí, muchos vienen a estudiar a la Biblioteca a todas horas.

—Pero, ¿Y si nos escuchan?

Entonces, nos escucharan discutir los detalles de un juego al que todos pueden tener acceso—Nagi razono—La única razón por la que no nos quedamos en la azotea fue por miedo a los amigos de Sei-kun.

Eso, y que estaban tratando de ser cuidadosos con ese tema. Nagi aún no supo qué hacer con Sei-kun, y Daichi aparentaba ser considerado al no mencionarlo. Ellos necesitaban un lugar lo suficientemente privado para discutir abiertamente, pero además donde no temieran a quienes los escucharan. La biblioteca llenaba esas categorías.

Como Nagi lo señalo, aun en la hora del almuerzo, la biblioteca estaba bastante poblada. No supo porque, aun no era época de exámenes, pero no juzgo a estos estudiantes. Ambos caminaron encontrando una mesa hasta el fondo donde pudieron sentarse, además de estar vacía y lejos del resto. Ahora por fin listos para iniciar, ambos guardaron silencio, mientras recolectaban sus ideas y se preparaban para lanzar sus preguntas.

Como siempre, Daichi empezó.

—Bien… —hablo con voz insegura— ¿Qué sabemos sobre este juego?

Una recapitulación no estaba mal. Fue una buena forma de empezar, en especial cuando ninguno estaba completamente seguro de la información que tenían.

Nagi levanto la mano empezando a enumerar con sus dedos.

—«Digimon», «Tamers», «Tamer Teams», «Fields» y… ¿La tarjeta roja?

—Claro, y no dejemos de lado el «Driver»… —Daichi saco su teléfono.

— ¿«Driver»?

—En el juego así es como llamas a cualquier dispositivo con «Digimon World». Con ellos controlamos a los Digimons.

—«Digimon –UNINSTALL-».

¿Qué?

—La aplicación cambio de logo y nombre también, ¿No lo habías notado?

Daichi guardo silencio mientras parecía recordar algo.

Si… Lo había olvidado, para ser justos anoche estaba cansado, —quito el rostro y se rasco el cuello incomodo— y bueno hoy…

—Entiendo.

Bien.

Bien.

Ambos volvieron a permanecer callados. Fue Nagi quien rompió el silencio esta vez aclarándose la garanta.

—Entonces… —ella se inclinó hacia él, cuidando que no hubiera nadie cerca y susurro— Todo es real, y ayer casi nos mata… Snapdramon.

Ahora empezaron con la parte importante.

Daichi suspiro audiblemente mientras miraba su móvil.

—Ahora recuerdo, préstame tú «Driver» momento.

Nagi frunció el ceño.

— ¿Para qué?

—Es más fácil si te muestro.

Confusa Nagi pasó su móvil, aunque ahora fue un «Driver» Fiel a su palabra él lo susto junto con el suyo donde ella pudo ver que hacía. Nagi ya tenía la aplicación abierta, porque el conteo regresivo la volvía loca, pero decidió no mencionárselo a Daichi hasta después que el terminara lo suyo. La aplicación no estaba en el portal, sino que se mantenía en el menú de opciones donde ella trato antes de obtener alguna otra respuesta del dispositivo aparte del conteo. Daichi busco una de las opciones, luego entro e hizo algo que ella no alcanzo a entender antes de ingresar un par de números cuando la aplicación se lo pidió.

—Muy bien, debes tratar de no sorprenderte mucho.

Dijo mientras le pasaba su móvil.

— ¿A qué te refi…

Todas sus palabras murieron en su boca cuando un pequeño fantasma azul apareció flotando frente a ella.

¡Hola!

¡¿Atho?!

¡Sssshhhhhhh!

Muy bien, Daichi tuvo razón, fue más fácil si se lo mostraba.

—No hables con él de repente…

— ¡Oye!

—… pensaran que estás loca si hablas al aire.

Otra vez, él tuvo razón.

¡Oh! Ahora ella tuvo aún más preguntas.

Pero primero.

Casi lo olvido, mi mov-«Driver» tiene algo de lo que quiero preguntarte.

Nagi le mostro su móvil, con la aplicación aun ejecutándose, pero esta vez salto directo a lo Daichi ignoro antes: El huevo. El muchacho de cabello negro examino la pantalla, incluso quitándole brevemente el móvil de sus manos, mientras acercaba el rostro y leía el nombre.

¿René?

¡Es ella! —Grito Atho llamando la atención de ambos— ¡Argh! Esa tonta absorbió el Digicore, ¡LE DIJE QUE ME LO DEVOLVIERA!… Pero ahora está decidido ¡Cuatro sextos! Estoy más cerca de mi misión.

— ¿De qué estás hablando? —Pregunto Daichi.

En vez de obtener una respuesta Atho floto en círculos… ¿Festejando?, ante los ojos sorprendidos de ambos adolescentes. Nagi volteo a ver a Daichi, pero este le regreso la mirada igual de confuso. Sin más que hacer decidieron ignorar a Atho, quien flotaba por ahí murmurando acerca su "plan" y su "amo", otra vez sobre su "plan", continuando en su propio pequeño mundo.

—Es un «Digiegg» —finalmente dijo Daichi—Es de donde vienen los digimons.

Nagi lo pensó un poco, y luego recordó que aún faltaba alguien sin contar que sobrevivió a la pesadilla del día de ayer.

—Un momento… Atho dijo algo acerca de ella.

—Probablemente Sistermon, —Daichi parecía haber pensado lo mismo, luego con voz pesada dijo—Nagi, en el juego cuando un digimon "muere" regresan a ser un «Digiegg». Comienzan de nuevo desde cero, y entonces el digimon tiene una vida "nueva", o al menos así funciona… En contador en la parte de arriba simboliza cuanto tiempo falta antes de que el huevo "eclosione"…

Ella palideció ante ese pensamiento. Tal vez no la conocían bien, pero Sistermon los ayudo a ambos con Snapdramon. Claro, ella estaba herida, pero en ningún momento paso por su mente que fuese algo letal. En todo caso, ¿Qué hacia dentro del «Driver» de Nagi? Sistermon, igual que todo lo demás, desapareció ¿No debería haber vuelto de donde que vino? Su compañero tampoco tuvo respuestas.

—Creo que esto significa que eres una «Tamer» igual que yo, —volteo a ver a Atho—Y viendo que mi digimon aún no copera, ¿Qué tal si retomamos nuestra conversación?

Nagi no estaba segura que sentir ahora que era una «Tamer». Pensándolo bien, no hizo mucha diferencia. De todas formas estaba metida en esto, no hubo vuelta atrás.

Después de esa revelación, pasaron casi todo su tiempo juntos discutiendo que sabían. Daichi se centró en todos los aspectos del juego que conocía, y que se alineaban con su "experiencia" del día de ayer. Snapdramon fue un «Wild» que gobernaba sobre un «Field», y gracias al trabajo de equipo entre ellos lograron derrotarlo (Atho no les permitió olvidar eso). Mucho de ello fue un recuento de lo que ya le había explicado. Mociono de paso otro concepto del juego, «Digipoints», pero no profundizo el tema. Luego estaba lo que era ser un «Tamer», y que básicamente debía criar a Sistermon cuando saliera del huevo, pero Daichi luego agrego que no hubo certeza de que sería la misma digimon que conocieron antes. Por su parte, ella prometió en silencio hacer todo lo posible por su aliada caída.

Cuando fue su turno, Nagi tuvo que explicar a Daichi lo que este no sabía: la lucha entre pandillas y la situación actual en Subaru.

Ella misma no tuvo todos los detalles. Solo supo que lo escucharías por ahí. Empezaron a ocurrir hace dos años, de repente y sin aviso, comenzarías a escuchar como grupos de extraños llamaban al barrio donde estaban su "territorio". Luego los conflictos fueron escalando, en las noticas verías como hubo rencillas con peleas físicas entre los diferentes grupos. Su hermana, que trabajaba en la policía, decía que la única razón por la que no verías sobre ello en las noticas fue por el encubrimiento de ZAIA. Lo que sea que eso significa.

—… y luego están los activistas.

— ¿Qué activistas?

Nagi dudo que responder un segundo.

—Son… son difícil de explicar.

Daichi acepto su respuesta y la dejo continuar.

—Como sea, las cosas están raras en Subaru y todos fingen que no ocurre nada, —luego ella quito el rostro—… y cuando supe de Sei-kun.

Daichi la detuvo.

—De él quería hablar.

Nagi comenzó a sentirse incomoda.

—Es como dije en el Lotus, —comenzó tratando de sonar accesible—Estamos en medio de un misterio, uno que se convirtió en una película de terror, pero un misterio no menos… Y creo que debemos dejar de lado todo esto con ZAIA, la luchas entre pandillas y rayos incluso los digimons, centrémonos en nuestra siguiente pista: Seiji Itou.

Nagi empezaba a detestar cuando el otro chico tenía la razón. Simulaba estar tomando todo esto muy bien, tal vez demasiado, pero de no ser su pequeña diatriba antes en el pasillo ella no pensaría que estaba asustado.

Porque lo estaba.

Ella supo bien que Daichi estaba tan perdido como ella, solo que lo disimulo mejor. No dejaba de frotarse el brazo, su voz temblaba cuando mencionaba a los digimons y de vez en cuando miraba al móvil en su mesa como si fuese una bomba. Aun así, Daichi aparentaba estar, sino tranquilo, al menos los bastante claro de mente para intentar buscar respuestas.

—Mira, por como lo veo este juego… —Daichi se detuvo midiendo sus palabras—Es una cosa seria. No quiero decir que antes no lo sea, pero ¡Vamos! Ayer casi morimos contra un digimon que sería un trabajo fácil cuando aún tenía mi cuenta intacta…

Nagi froto su frente preocupada, aun insegura sobre involucrar a Sei-kun o no.

— ¿Qué tal esto? No era nuestra intención hablar con él directamente, pero —Daichi la señalo con el dedo— Ustedes dos son amigos, ¿No? Entonces, puedes decirme un poco más de él.

¿Por qué de repente te interesa tanto?

Ella no pudo contenerse y pregunto. Sin importar que Sei-kun fuese, o no, parte del problema; ahora mismo deberían estarse preocupando sobre cómo sobrevivir o algo. Hablar con la policía, tratar de encontrar una salida al juego, incluso seguir con su idea anterior y desinstalar la aplicación. Lo último que quería era hablar con Seiji. Entonces ¿Qué razones tuvo él para interesarse tanto?

—Porque es la única que persona que conocemos que sabe del juego, y que ha jugado más tiempo que nosotros.

Y por supuesto, su respuesta tuvo lógica.

Igual que lo vio hacer muchas veces antes en ese día el joven pelinegro llevo su mano a su antebrazo para frotárselo. Luego, comenzó a hablar otra vez.

—Es como dije, un misterio, —Él la vio directo a los ojos—Todo lo que tenemos hasta ahora son partes de ese misterio que empiezan a sonar más y más a teoría de conspiración ¿ZAIA? ¿La lucha entre pandillas? ¿El encubrimiento? Podemos hacer una teoría con eso, que tal ZAIA controla el juego, y lo está utilizando para, Oh no sé, ¿Promover sus planes de dominación mundial?

Nagi recordó lo que dijo antes sobre los premios en «Digimon World», lucia como que ZAIA invertía una gran cantidad en promover su juego, y dar razones a otros para que lo jueguen. Si sonaba a teoría de conspiración.

Pero ¿Por qué?

¿Por qué?

—Si, por que, —su voz se tornó seria—Soy ZAIA y tengo poder sobre extrañas criaturas ficticias, ¿Por qué perder mi tiempo convirtiendo esto en un juego para móviles? —Daichi giro los ojos como si eso sonara absurdo—Además, la lucha entre las pandillas ¿Qué ganan ellos?...

— ¿No dijiste que hubo razones dentro del juego?

—Sí, pero dentro del juego —admitió— ¿Qué razones hay para continuar el juego cuando este se vuelve real? ¿No querrías mantenerte lejos para estar segura? A menos que, igual que en el juego, ganen algo o estén forzados a hacerlo, porque no creo que tú, o yo, arriesgaremos nuestras vidas por unas cuantas latas de sodas.

No, ciertamente no lo haría.

Pero…

— ¿Por qué Sei-kun?

Él mismo lo dijo. No hubo diferencia real ahora que supieron que hubo otros que jugaron. Quizás estaba siendo terca. Tal vez todo esto se solucionaría si podía sacarle la verdad a Seiji, entonces podrían centrarse en otra cosa. Por ejemplo como salir del juego. Pero las palabras de Daichi resonaron en su cabeza, si puedes salir del juego así como así ¿Por qué no hacerlo? ¿Qué ganan con seguir jugando? ¿Alguien estaba forzando a Seiji? Pensar en todo eso la asusto.

Frente a ella Daichi guardo silencio mientras la dejaba pensar a sus anchas, por lo que estuvo agradecida. Su propio rostro se mostraba conflictivo, ambos estaban perdidos de que hacer en estas condiciones. Nagi se sintió mal, aquí el único que de verdad estaba tratando de buscar una solución era él, mientras ella tercamente se negaba a arriesgar su amistad con Seiji.

Daichi tomo aire, su expresión tomo un aire calculador y luego hablo con ella.

—Te prometí ayudarte, y algo me dice que si simplemente me voy fingiendo que nada paso tú seguirás adelante, —sonrió, o al menos trato, otra vez fue esa extraña mueca que vio en el Lotus—Te lo debo, sino me hubieses salvado ayer…

Esas palabras flotaron en el aire unos buenos segundos. Ambos adolescentes en completo silencio. Nagi estaba sorprendida, y no supo cómo responder. Afortunadamente no tuvo que hacerlo, Daichi continúo donde quedo.

—Si bueno, Hmp—tosió sobre su puño aclarándose la garganta— También esta Atho, ya sabes, prometimos ayudarle con… Con lo que sea que tiene que hacer y no quiere decirnos…

Los dos voltearon a ver al pequeño fantasma zorro, quien seguía con su emocional en una esquina de la mesa. Atho estaba agachado en posición fetal, llorando o murmurando cosas, ninguno lo supo.

Pero fue un poco gracioso.

Lo siguiente que supo fue que compartió una gran y alegre risa junto con Daichi a expensas del digimon zorro.

….

Cuando las clases terminaron, muy a pesar de la opinión de Daichi, ambos adolescentes se reunieron en el parque de camino a Inoden. Cercaba estaba la intersección de caminos donde Daichi antes se encontró con el pequeño ejército de Agumons sedientos de sangre. Él se detuvo en el último segundo, recordando el ataque y las mordidas que recibió que hicieron toda la experiencia algo que quiso olvidar. Pero ahora estaba atrapado en el juego, así que no hubo a donde escapar. Junto a él Nagi estaba sentada en el columpio, otra vez estaba perdida en sus pensamientos. Atho flotaba descuidadamente a su lado, aparentemente en el mejor humor que Daichi lo vio nunca, pero de otro modo permaneció callado. Como el único en condiciones de mantener una conversación, Daichi sintió que debía romper el silencio al alguna forma.

Antes en la escuela, llegaron a la conclusión que debían olvidar todo lo que creían saber, por lo menos hasta que pudieran confirmar su información. Entonces, nada de ZAIA, «Digimon Wolrd», o peleas de pandillas. Por ahora se centrarían en lo que sabían que era cierto, en otras palabras la tarjeta roja, el incidente de ayer y claro, Seiji Itou. El chico pendenciero ahora se encontraba en medio de este misterio, pero ¿Cuál era su papel? Daichi no creyó equivocarse con decir antes que fue su mejor pista. Nagi acepto su lógica, si bien a regañadientes, pero justo cuando estaba por empezar a hablar la campana sonó.

Lo que los lleva a este momento.

—Me pediste que te hablara un poco de Seiji—dijo Nagi mientras se columpiaba suavemente—Creo que se algo que nos puede servir.

Daichi escucho atento. Realmente no necesitaba la historia de su vida, sino cualquier detalle que les ayudase a entender que pasaba. Fue enfático en ello, sino podían (o más bien, Nagi no quería) hablar con el propio Seiji, deberían conformarse con esto.

—Su hermano amaba el juego, siempre lo regañaba porque se la pasaba persiguiendo «Digimons» con su móvil aquí mismo—Ella prosiguió—Sei-kun y yo siempre pasábamos a buscarlo a este parque después de la escuela antes de irnos a casa. —Nagi se detuvo, dejando se columpiarse, luchando con su voz—Shin-chan, él… un día no apareció a la hora de siempre, lo esperamos y-y-y… todo lo que encontramos fue tu móvil justo en este columpio.

Okay… Eso fue incómodo. De repente se dio cuenta porque ella era tan reacia a hablar de Seiji. Sin embargo, ¿Cómo encajaba eso en este problema? No quiso ser insensible, asi que no lo dijo en voz alta. Pensó en ello un poco. Dejando de lado todo lo demás, toda la locura, y concentrándose en esa pieza de información, formulo una hipótesis. ¿Y si el hermano de Seiji fue atrapado en un «Field» como el de ayer? Bien, a la luz de lo que sabía no fue muy difícil considerar esa opción.

Bien, ahora tenía mucho más en su plato de lo que pensó. No supo que decir más allá de eso, verdaderamente no tuvo palabras de consuelo para ella. Para su sorpresa seria Atho quien hablara por ambos.

—Lamento escuchar eso. —fue todo lo que dijo el digimon zorro.

Nagi solo asintió distraída.

Cuando se hizo obvio que ella no continuaría, y Atho decidió guardar un respetuoso silencio, Daichi concluyó que podía hacer algo más que estar ahí de pie. Saco su móvil y comenzó a buscar en la red acerca de esa noticia. Porque tuvo que ser una noticia, un niño (?) desaparecido siempre llamaría la atención. Fue un asombro cuando descubrió que "Shinji Itou" no fue el único niño desaparecido. A lo largo del país varios niños desaparecieron en la misma fecha, principios de Julio del año pasado, todos con el mismo perfil: "jóvenes de primaria", "desaparecidos en un lugar público", y todo lo que dejaron atrás fueron sus móviles. En Subaru, Shinji fue el tercero de cuatro desapariciones, y solo el segundo aquí en Rengedai. El otro niño, un "Makoto Sumaru" desapareció en la escuela que está cerca.

Esto seguía siendo una película de terror.

« ¿Acaso están todos relacionados al juego?» pensó para sí mismo. «Aun así»

—Entonces, no quiero sonar insensible pero, ¿Por qué me dices esto?

Daichi no quería herir los sentimientos de Nagi, pero quería respuestas.

—Seiji no me lo dijo, pero estoy segura que cree que el juego tuvo algo que ver. —Confeso Nagi, ahora más compuesta—Yo… Quería creerle, pero no tenía sentido, entonces empezó a jugarlo el mismo y dejo de hablarme… Quiero ayudarle, de verdad que sí, pero no me deja, después ocurrió lo de la tarjeta y entonces… —Ella pauso.

—Entonces llegue yo. —Bien al menos eso concordaba con lo que ya sabía— ¿Pero cómo llego Seiji a esa conclusión?

Ella lo observo confundida.

Piénsalo, nosotros podemos llegar a esa conclusión. —Señalo— Sabemos que es real, pero ¿Cómo lo supo Seiji?

¿Cómo? Fue la pregunta del millón. Si Seiji lo descubrió por su cuenta, entonces hubo una pista, algo que la policía no vio… ¿Pero que un adolescente si? ¿Qué podría ser? Repaso los hechos Shinji desapareció en este parque hace un año, su hermano descubre algo metiéndose de lleno dentro del juego, Nagi preocupada lo sigue descubriendo la tarjeta roja, y luego Daichi se entromete. Eso sin contar todo lo demás. No, debe concentrarse únicamente en esto, la desaparición de Shinji fue la posible razón por la que Seiji se adentró en el juego, ahora lo sabía. Ese era su objetivo. Pero no estaba cerca de descubrir que era lo que pasaba con el infernal juego… o como abandonarlo. Ese fue un pensamiento persistente en su cabeza, tal vez si descubría mas acerca del juego podría encontrar una forma de desinstalar la aplicación y olvidar que todo ocurrió. Aunque recordó lo que le dijo a Nagi, ¿Qué razones tienes para seguir jugando cuando se vuelve real? Conocía la de Seiji, ¿Qué hay del resto? Hay tanto que no saben.

Daichi cruzo los brazos y negó con la cabeza. Ahora no es momento. Prometió ayudar a Nagi, y acordaron centrarse en el problema de Seiji. Si resolver la desaparición del hermano menor del mismo los ayudaba, entonces ese era el camino.

« ¿Qué es lo que no estoy viendo?»

Tuvo que ser algo lo bastante obvio para que cualquiera que viera, si supiera del juego, o no, se daría cuenta que estaba relacionado. Centro su atención otra vez en su móvil. Una serie de desapariciones, abandono esa búsqueda y en su lugar ingreso una nueva acerca de las guerras entre pandillas. Nada, pero eso Nagi ya se lo dijo, posiblemente ZAIA tuvo que ver. Regreso a las desapariciones. Siete, todos niños de primaria… ¿Hubo desapariciones de otras personas? ¿Y si estuvieran relacionadas al juego? Esta vez busco "Desapariciones" y "«Digimon World»" como palabras clave.

Nada… pero eso le dio una idea.

Activando la aplicación comenzó a buscar en el mapa del juego su actual posición. Igual que antes, mostro que a solo cuadras de su posición se encontraba el «Field» de WarGreymon. Comenzó a explorar el mapa, siguiendo la ruta de la escuela… pero ahí no había nada. «Extraño» pensó que si Shinji desapareció dentro de un «Field», entonces debería haber uno también en la escuela primaria cerca.

— ¿Qué pasa? ¿Descubriste algo? —Le interrogo Nagi.

Algo, —Aunque Daichi no estaba seguro— Pensé que si se trataba del juego, entonces habría un «Field» en la escuela donde hubo otra desaparición.

— ¿Hay un «Field» aquí?

—No, cerca, el mismo con el que me tope por accidente esta mañana.

Aunque eso en sí mismo fue raro. Con Snapdramon, el «Field» obtuvo una apariencia completamente distinta, pero en este los digimons se manifestaron en un área prácticamente igual al mundo real… ¿Otro detalle que no sabía?

—Ahora que lo pienso, Sei-kun me advirtió de algo últimamente. —Daichi miro a Nagi quien estaba tratando de recordar—Algo acerca de apagar el wifi de mi móvil cuando estoy fuera… Fue insistente al respecto.

Estuvo a punto de activar su wifi, cuando recordó lo que paso con la tarjeta roja. Esto podría ser potencialmente peligroso.

— ¿Qué tal si hay una entrada a la red? —pregunto Atho.

Eso confundió a Daichi.

— ¿A qué te refieres?

El pequeño zorro estaba de brazos cruzados flotando en el aire con el ceño fruncido, parece que él también estaba tratando de ayudar.

—Una entrada a la red, son básicamente portales entre el mundo humano y el mundo digital —Atho los miro a ambos con el rostro serio—Mi amo me dijo que son peligrosos, pero yo use uno para llegar al «Field» de Snapdramon.

Nagi miro inquisitivamente en su dirección. Daichi solo se encogió de hombros no tuvo idea de que hablaba.

— ¿Ya vas a hablar de tu misterioso amo? —Él creyó que este sería el momento oportuno.

—No hasta que tengamos a Pol.

Daichi suspiro.

—Eso no tiene sentido. —Encaro al digimon—Además, nunca escuche hablar de estos "Portales", no son partes del juego.

Atho parpadeo confundido.

—Si lo son.

—No lo son.

Si lo son. —insistió—No te lo había dicho, pero absorbí una gran cantidad de información de este «Driver», creo que son lo que ustedes llaman "Manual de ayuda".

Eso fue algo útil. ¿En qué momento paso? No estaba seguro, pero no estaba dispuesto a dejar ir esta oportunidad. Su móvil vibro cuando una nueva notificación del juego apareció. Alguien lo estaba desafiando a un combate…

Justo en el peor momento.