XIII KINGSLEY

El Ministerio y la Gente de Agua lograron un acuerdo sin precedentes tras siete meses de largos debates, malos traductores y un intento de envenenamiento. Cuando Hermione y Kingsley firmaron el acuerdo, la comunidad los llamó los transformadores del nuevo mundo mágico.

— No puedo creer que lo logramos — admitió Hermione mientras dejaba su bolso sobre el escritorio de Kingsley — al fin podemos asegurar el Estatuto Internacional del Secreto Mágico en Inverness.

— Yo si lo puedo creer, has trabajado sin parar por meses — le recordó el Mago — esto es trabajo, no es suerte.

— Trabajo y un poco de suerte — insistió Hermione — ¿Quién diría que necesitábamos que alguien intentara envenenarte para lograr un acuerdo?

Cuando uno de los lacayos del jefe de la Gente de Agua intentó envenenar a Kingsley para impedir los acuerdos, la comunidad subacuática se vio obligada a aceptar que el Ministerio de Magia no era la única institución que usaba tácticas cuestionables y tuvieron que abrir la mesa de diálogo presencial con los líderes de ambas comunidades.

— ¿Quieres ir a celebrar? — preguntó Hermione.

— Me encantaría, pero tengo una cena con MACUSA en dos horas, Robert Hunt, el presidente del Congreso decidió hacer una visita imprevista junto a su familia y al parecer Grog Bulger quiere renunciar como jefe de departamento y debo encontrar un reemplazo enseguida, no lo escuchaste de mi.

— Tolling.

— ¿Tolling?

— Si, Gilbert Tolling es un buen reemplazo, el departamento de Transportes necesita a alguien que tenga un poco más de contacto con los trabajadores y menos imagen política, es la única manera de evitar las huelgas.

Kingsley frunció el ceño y sacó un archivador de su cajón. Su asistente había organizado todos los perfiles del departamento de Transporte, además de otras brujas y magos que podían encajar con el puesto.

Gilbert Tolling no tenía tanta experiencia política, nunca había estado en su radar, pero sí estuvo cinco años en el sindicato de transportes de Londres, por años fue el encargado del Expreso de Hogwarts y no tenía un escándalo en su carrera.

Era la solución perfecta.

— Ahora puedes acompañarme a la cena con Hunt, hacer algunos comentarios inteligentes y harías que mi trabajo fuese más simple.

Fue así como Hermione ya no sólo pasaba horas trabajando en su oficina, sino que empezó a ser una imagen visible del Ministerio. Kingsley empezó a llevarla como acompañante a cenas con jefes de estado, celebraciones de comunidades, inauguraciones de trabajos públicos y de a poco sus opiniones empezaron a tener más peso dentro del Ministerio.

Los contactos, la visibilidad y haber logrado tres leyes exitosas en menos de seis meses, hicieron que Hermione fuera la primera candidata para liderar el Departamento de Regulación y Control de las Criaturas Mágicas.

Nadie acusó de nepotismo a Kingsley cuando la apuntó oficialmente como Jefa de Departamento.

— ¡Por Hermione! — brindó Ginny en su primera salida de chicas en meses — felicidades por el nuevo puesto.

— Oh, Ginny, no hagamos esta salida sobre mí, estamos celebrando a Hannah, la nueva aprendiz en San Mungo.

— Podemos celebrar más de una buena noticia a la vez — le recordó Hannah tomando su vino de elfo — yo brindo por Luna, que volvió de África luego de siete meses de estar incomunicada.

— La selva del Congo no es muy amigable con las lechuzas inglesas — comentó Luna levantando su vaso y tomando de su cidra — intenté usar otras aves, pero Rolf cree que que la mayoría se comió las cartas.

— ¿Rolf? — preguntó Lavender Brown — ¿Quién es Rolf?

— Es un Magizoólogo que me encontré en los montes Ruwenzori, me ayudó a encontrar a un nundu.

— ¿Y tiene torposoplos en las orejas? — preguntó Ginny sonriendo.

— ¡Olvida los Torposoplos! — saltó Parvati — estoy segura que debes tener alguna foto.

El grupo de chicas del Ejército de Dumbledore estaba en el Caldero Chorreante donde generalmente se juntaban cuando pasaba algo emocionante en sus vidas. Entre todos los trabajos que las brujas tenían, sus deberes con sus familias y los viajes, era casi imposible juntar a más de cuatro de ellas al mismo tiempo, por lo que siempre agradecían cuando lograban coincidir.

— Es muy guapo — comentó Ginny pasando la foto de Rolf — quizá él puede reemplazar a Neville.

— Ni siquiera sé dónde está ahora, no creo que lo vuelva a ver — comentó Luna guardando la foto en la que ambos salían junto a un nido con huevos gigantescos — y debo recordarte que con Neville siempre hemos sido solo amigos, muy buenos amigos.

— Una lástima — comentó Angelina — de todos las personas de Hogwarts, nunca pensé que Neville sería nombrado el soltero del año por Corazón de Bruja, pero debo decir que estoy de acuerdo con ellos.

— ¡Hey!, estás casada con mi hermano — bromeó Ginny.

— No significa que no pueda apreciar a un buen espécimen, ¿cómo fue que describiste a Oliver Wood en el último partido?

— Estoy segura que los uniformes del Puddlemere United están diseñados para distraernos — se quejó la pelirroja — nadie puede estar cómodo con pantalones así de apretados.

Hermione estaba acostumbrada a escuchar a sus compañeras hablar de magos con liviandad, de una manera que ella no podía. Si bien había vuelto a intentar a salir, nunca se transformaba en más que un par de citas y aunque había tenido algunas salidas nocturnas con las chicas, con algunos encuentros con algunos muggles, seguía esperando encontrar una verdadera conexión con alguien.

— No todos podemos salir con el Ministro de Magia como otras personas — escuchó decir a Padma — ¿qué tal es Shacklebolt?

— Salidas de trabajo — corrigió Hermione tomando su copa de vino — es solo trabajo y Kingsley siempre ha sido todo un caballero conmigo.

— Salidas de trabajo en el Cairo con el emperador Bakari Abasi, cenas de trabajo en Frankfurt con la familia del Canciller — enumeró Angelina con una sonrisa pícara — además, ¿la gala anual es una salida de trabajo?.

Con las mejillas sonrojadas, Hermione tomó de su trago y meneó la cabeza.

— Kings no tiene familia para cumplir las funciones de acompañantes y a mí me ha servido para hacer visible mi carrera ministerial.

— Aun no escucho que niegues nada, Hermione — insistió Lavender tomando el último sorbo de su trago — además ¿Kings?, ya tienen sobrenombres cariñosos…

— Y yo los vi en la gala — comentó Hannah — ojalá alguien bailara así conmigo.

— También bailé con Remus — rió Hermione —, ¿acaso también quieren insinuar algo con él?

— Dicen que los hombres lobo…

Hermione se largó a reír escuchando todos los mitos que habían escuchado las brujas sobre hombres lobos. Angelina les comentó como en una salida con Fleur, la francesa le confesó un tanto borracha que luego de ser atacado, Bill había mejorado en bastantes aspectos y al parecer Luna había tenido algunos encuentros con hombres lobo que dejaron a las brujas sorprendidas.

Cuando pensó que iban a cambiar el tema, Ginny la sorprendió comentándole a todas que ella veía desnudo a su ex profesor cada vez que iba a curarlo después de sus transformaciones, causando revuelo en el lugar.

— No lo veo desnudo — corrigió Hermione sonrojada — antes de hacer los diagnósticos aparezco su túnica.
— En todas estas lunas llenas de seguro has visto algo — comentó Susan inquisitivamente — dinos.

— Bueno… — se sonrojó Hermione mientras todas las brujas la miraban expectantes — … no es un secreto que ser hombre un lobo aumenta la densidad muscular, tienden a tener más adrenalina y fuerza que una persona normal.

— Solo di la verdad, el profesor Lupin debe tener un cuerpo que incluso Morgana quisiera hechizar — comentó Lavender — es lamentable que siempre insista en usar esos sweaters gigantes.

— Quizá debas presentarme a Remus Lupin — comentó Padma — densidad muscular es precisamente lo que me recetó mi medimago de cabecera.

— Y si la mitad de lo que Luna dice es verdad, creo que yo también me apunto — rió Susan Bones — no me molestaría hacer corroboraciones, ¿no está viendo a nadie?.

— O quizá puedes presentarme a "Kings" — comentó Lavender — debes dejar de equiparar magos, Hermione.

— Son incorregibles — rió Hermione — ¿podemos hablar de la vida amorosa de otra persona?, o por lo menos no insinuar que tengo un amorío con mi jefe.

— Recuerda que yo tuve que pasar el mismo escrutinio cuando se me ocurrió salir con Theodore Nott — le recordó Parvati — no sabía que habían tantos mitos sobre salir con un Slytherin.

— Yo tuve que escuchar sobre las proezas de mi hermano gracias a Angelina — se quejó Ginny — aún estoy considerando ir a San Mundo para que me borren el recuerdo de esa conversación, el trauma es real.

— Aún estamos esperando que cuentes las proezas del niño que vivió — rió Hannah moviendo la varita y haciendo aparecer una nueva ronda de tragos en la mesa.

— Voy a extrañar cuando dejes de trabajar aquí — comentó Ginny agarrando su copa de vino.

Hermione había aprendido a disfrutar las salidas con las brujas, al principio les tenía algo de miedo, porque nunca había sido parte de un grupo así. Nunca había sido buena haciendo amigos. Antes de Hogwarts nunca había encajado en un grupo en su escuela muggle y luego en el castillo necesitó circunstancias casi imposibles para hacer amigos.

Un troll, un perro de tres cabezas y que Lord Voldemort intentara robar la piedra filosofal.

Y luego siempre había sido más sencillo hacerse amigos hombres. Si no fuese por Ginny y a veces Luna, Hermione podía decir que su vida siempre había sido rodeada por magos.

Harry, Ron, Neville, Viktor, Kingsley, Remus.

Tener un nuevo grupo de amigas era un gusto adquirido. Al principio se había sentido incómoda, pero luego de un par de juntas se dio cuenta que ella no era tan distinta a Lavender Brown o Padma Patil, como lo había pensado en su primer año.

— ¿Vamos a Londres muggle? — preguntó Susan tomándose un shot y dejándolo sobre la mesa — es mi primera noche libre en siglos,

— Voy a avisar a Tom que nos iremos y aprovecharé de traer los polvos Flu para no tener que viajar desde la chimenea pública — informó Hannah girando hábilmente la varita haciendo desaparecer las copas vacías — ¿todas vienen?
— No me lo perdería por nada.

— Me anoto — saltó Ginny — ¿Hermione?.

— Mañana debo…
— Mañana es domingo, Hermione — le recordó Angelina — estoy segura que tu hombre lobo puede sobrevivir un día sin ti.
— Vamos, Hermione, quizá encontremos un muggle por ahí — insinuó Lavender — la última vez lo pasaste muy bien.

Sonrojada, Hermione recordó la última salida a Londres muggle. Había sido luego de una horrible cita con un mago y aunque no había sido el plan, se dejó convencer por Lavender y Susan Bones para ir a una fiesta en Brixton.

Había ido sin expectativas, esperando lo peor, pero luego de descubrir que gracias al Estatuto Internacional del Secreto Mágico, podía bailar y divertirse sin miedo de que algún mago le sacara una foto mágica.

Nadie la conocía, ni siquiera el muggle que se acercó a ella en el bar, con el que bailó casi toda la noche.

Fue liberador.

— ¡No van a creer quienes están en el compartimiento de al lado! — gritó Hannah volviendo a entrar en el compartimiento y colocando un pequeño saco de polvos Flu sobre la chimenea del lugar — ¡es que es una señal de Merlín!, se los digo yo.

Sin decir nada más, la bruja volvió a salir, dejando al resto confundidas.

— No sé ustedes, pero yo quiero saber de qué se trata — comentó Padma saliendo del compartimiento apresuradamente, casi chocando con el marco de la puerta, probablemente por la cantidad de alcohol que había tomado. .
— Dos galeones a que son Hotch y Sprout en una cita romántica — comentó Angelina entre risas.

Una a una, las brujas salieron del lugar para encontrarse con Hannah mirando la puerta de al lado de la de ellas. Todas la miraban confundidas, porque la bruja estaba completamente hipnotizada viendo una puerta maciza que estaba completamente cerrada.

— Hannah, sé que la madera es de muy buena calidad, pero es solo una puerta.
— Yo trabajo aquí — respondió la joven — aunque no puedo escuchar conversaciones, si puedo ver a través de las puertas, es una medida de seguridad contra los giu…

— ¡Olvida las explicaciones y dinos quiénes están dentro!.
— Nada más ni nada menos que nuestro querido ministro de magia y nuestro profesor favorito, Remus Lupin.

Hubo un silencio profundo y todas miraron a Hermione.

— ¿Por qué presiento que lo que sea que tienen planeado me va a dejar sin trabajo o sin hogar?, O peor, sin ambos. Mejor vamos a Covent Garden o Soho y dejemos a Kingsley y Remus solos.

— ¿Y perder esta oportunidad? — preguntó Padma acercándose a la puerta y golpeándola con más fuerza de la que debería — Hermione, si hay alguien aquí que merece uno de esos dos magos eres tú.

Hermione intentó seguir caminando hacía la chimenea pública pero sabía que no tenía escapatoria, estaba en un grupo de brujas obstinadas y que al igual que ella, habían tomado más de lo recomendable.

Tener amigas era difícil, Harry era más fácil de controlar.

La puerta se abrió y Remus y Kingsley salieron con sus varitas en las manos, con rostros serios, claramente acostumbrados a ser precavidos. Apenas vieron al grupo de brujas, ambos bajaron la guardia y simplemente miraron al curioso grupo que se había quedado en silencio.

— ¿Hermione? — dijo Remus cuando se dió cuenta que también estaba ahí — ¿está todo bien?.

— Se los dije, un sin fin de brujas y la primera persona a la que habla es… ¡Hermione! — gritó Lavender.

Hermione conocía el hechizo para abrir el suelo del Caldero Chorreante y de alguna manera encontraría la manera de que la tierra la tragase, pero decidió que aunque no era la que había tomado más, aún estaba demasiado borracha como para hacer un hechizo tan complicado.

— Si, Remus, está todo bien — le aseguró la bruja completamente avergonzada — solo un poco de confusión y alcohol, nada muy importante, por favor sigan en lo que sea que estaban haciendo y nosotras nos iremos.

— ¿Cómo que nada muy importante? — preguntó fingiendo sentirse ofendida Padma — esto es importante, no podemos irnos sin solucionar esta situación.

— ¿Qué situación? — preguntó Kingsley.

— Pues Hermione — aclaró la bruja como si todo lo que hablara hiciera sentido.

Angelina y Susan empujaron a la bruja en cuestión, hasta que quedó frente a los dos magos.

— Lo siento Remus, Kings — empezó a decir Ginny sin darle importancia a las miradas asesinas de su amiga — pero cuando Hannah los vio consideramos que era la perfecta ocasión para preguntarles, quién de los dos va a pedirle una cita a Hermione.

— ¡Ginny! — se quejó Hermione — Remus, por favor no las escuches. Kingsley…

Hermione iba a pedirle disculpas a su jefe y amigo pero este se acercó a ella y la interrumpió.

— Sería un honor poder invitarte a una cita, Hermione — dijo con voz profunda haciendo que todas las brujas dejaran de reír y lo miraran sorprendidas — eso si, solo si de verdad quieres.

De todas las posibilidades que se había imaginado, no contaba con que Kingsley Shacklebolt, Ministro de Magia y por ende, su jefe, quisiera de verdad una cita con ella. Cada salida que había tenido con él habían sido profesionales, inclusos las fiestas en otros estados y aunque las conversaciones entre ambos se daban de manera sencilla, Hermione nunca se imaginó que Kingsley se pudiera interesar en ella.

Dubitativa, miró a Remus que miraba sorprendido a su amigo. Hermione quería detener el tiempo, transportarse al sillón de su casa, donde el hombre lobo le prepararía un té y la escucharía reflexionar sobre lo que estaba siempre la escuchaba y en ese momento quería preguntarle que opinaba, quería que le dijera cualquier cosa que la pudiera tranquilizar.

Estaba aún sumergida en sus pensamientos cuando sintió que la codeaban con fuerza para que diera una respuesta.

— Si — dijo al fin — claro que quiero.

Hermione escuchó como Hannah conjuraba una nueva ronda para todos y celebraban la cita con Kingsley Shacklebolt.


Ordenen su casa, pinten una pared y armen un puzzle.

Simona Polle