—¿No es genial estar las dos juntas? ¡Es como los viejos tiempos, niña! —Lily se sentía emocionada al pasar tiempo con Loan.

Estaban las dos en Vanzilla porque Lily se lo había pedido prestado a su hermano para pasar tiempo con la chica que la hizo sentir la hermana mayor.

—D-De lujo —lo decía con timidez.

—Loan —la miró enseriada—, estamos las dos solas y la cámara, no tengas temor en hablar, eres la persona que más quiero y le conté muchas cosas secretas —le daba un codazo de manera amigable.

—T-Tienes razón —se esmeraba en dibujar una agradable sonrisa.

La cámara principal estaba colocada detrás del manubrio un poco a la derecha y enfocaba más a Lily. La tía Lily quiso hacer esa grabación solo para molestar a su hermana mayor y tener algo de material para recordar en su vejez.

La grabación principal estaba a manos de Liena, pero había salido con su tía Luan a comprar algunas cosas para el almuerzo de hoy. En tanto con mayor importancia, Luan necesitaba procesar la inevitable charla que su hermana menor quisiera tener con ella y Luna que aún seguía en la ciudad.

—¿Tía, te sientes bien? —preguntaba la chica de cabello rubio oscuro.

—Sí, solo estoy pensando en cosas de adulto —lo decía con un tono casi de fastidio.

Luan había accedido a acompañar a Liena porque pensaba comprar algunos utensilios para la limpieza de su baño en el supermercado. Lila quería ir con ella, pero Lyra impidió eso porque, según ella, debía dejarla hacer sus cosas a la tía Luan. La castaña no le fastidiaba la compañía de su sobrina, mucho menos el que saliera con ella, pero… Lyra y punto.

—Tía, ¿qué nos enseñarás en las clases de teatro? —denotaba curiosidad.

—¿En verdad entrarás a mis clases? —quería confirmar su alegría.

—Por supuesto… aunque creo que solo entraré yo porque no le veo la intención a nadie más.

—¿Ni siquiera Liby? —preguntaba algo asombrada.

—No me lo ha dicho, y no creo que no me lo haya dicho por nuestras peleas por limpiar la nieve, ella suele contarme sus cosas y no me ha dicho nada sobre tus clases —lo decía algo apenada.

—Supongo que a todos no les gusta esa disciplina artística —respondía de la misma forma.

Se mantenían caminando con paciencia hasta llegar al supermercado. Era imposible no percatarse de la decoración de la ciudad por la celebración de su fundación.

Luan sentía que alguien los observaba desde hace varios minutos, pero al mirar a su alrededor no podía ver a nadie sospechoso. Decidió dejarlo porque pensó que era su fastidio por la llegada de Lily.

De hecho un coche de color negro se había aparcado cerca de la sobrina y la tía para observarlas, mejor dicho para observar a la joven rubia. La mujer dentro del coche pensaba nuevamente sobre lo que iba a decirle al chico después de tanto tiempo de estar lejos.

La tía Lily se mantenía manejando la furgoneta con velocidad excesiva. Quería dar un vistazo a todo el vecindario antes de partir al mar. Cada calle y tienda renacían de su mente a sus viejos recuerdos.

Recordaba cuando se enteró de lo que tenían a escondidas sus hermanos, no fue nada sencillo poder llevar eso en la casa y en la escuela porque siempre hay sus habladurías. Todo eso la llevó a tomar una actitud rebelde y muy osada. Pero todo era distinto con la pequeña Loan.

—¿Recuerdas tu primer helado? No lo creo, es más, yo tampoco recuerdo la primera vez que probé el mío, solo lo sé por fotografías —pasaban por una vieja heladería—. Yo te traje aquí de la mano, Lori nos acompañaba junto a Lincoln con Lyra, Liena estaba en camino.

Loan sonreía con mucha alegría, siempre que Lily le contaba algo referente a los viejos tiempos era un momento de mucha nostalgia y conocer más cosas del tiempo pasado.

—¿Qué piensas hacer cuando termines la escuela, Loan? —preguntó con serenidad.

—Suelo… suelo pensar en eso últimamente, Lily —lo decía muy triste.

—¡Animo, niña! No es el fin del mundo si no encuentras por el momento algo que te motive o te fascine —había reducido la velocidad de Vanzilla—. ¡Mírame a mí! No tengo algo como tus padres o tus tías, pero eso no quiere decir que no haya podido encontrar algo que realmente quiera hacer.

—Pero tú siempre estás en constante cambio, nunca te quedas en un solo lugar o algo —lo decía sin malicia.

—Rubia, tienes todo un camino por delante, no estés torturándote en querer ser como tus demás tías o tu madre —ella sabía lo que no dejaba tranquila a su sobrina—. Todos pasamos por algo similar siempre, Lincoln pensaba que no era bueno en nada y siempre iba a vivir bajo la sombra de mis hermanas mayores, Luna pensaba que la música no era lo que necesitaría a futuro, Lynn no siempre ganaba y eso le hizo perder muchas oportunidades de beca, tu tía Lola pisó tierra en los concurso regionales porque ahí no era de las finalistas, ni qué decir de Leni porque ella se deprimió al darse cuenta que la educación universitaria no era para ella… y así podría seguir todo el día.

—Pero ya tenían algo planeado o una ruta a seguir —se notaba confundida con lo que le decía Lily.

—Loan —hizo un alto por la luz roja—, mírame —espero que su sobrina posara su vista en ella, se mostraba muy seria—. Uno cuando está en la escuela dice una y mil cosas, dices que serás todo, pero cuando llega el final de esa etapa… las cosas son distintas, a veces haces algo que al final no es de tu gusto o no es lo que esperabas. El mejor ejemplo es Lucy —su semblante se tornó más tranquilo—, ella quería ser arqueóloga porque pensaba que en las antigüedades encontraría cosas tenebrosas que le satisfaga ese gusto por lo oscuro, y la hora de la hora… no era como lo esperaba y por eso terminó en la Gaceta de Royal Woods debido a que se dio cuenta de su habilidad como escritora, por eso ella ocupa el puesto de tu abuela, claro que sigue con sus extraños gustos, sin embargo, ella dijo otra cosa al inicio, hasta dijo que trabajaría leyendo las manos… cosas de ella —lo decía con algo de gracia.

—Entonces… ¿no tengo nada asegurado? —aún se notaba algo confundida.

—No, lo que quiero decir con todo lo anterior es que no te apresures en vano, también tenemos el ejemplo de Lana, ella quiere a los animales, pero su vida no está muy ligada a ellos, estudió tres semestres de veterinaria… y al final se percató de que los coches y la reparación en verdad es lo que le apasiona y ayudaría en el futuro. Yo le dije una vez: "Una cosas es ser ecologista, y otra es ser ecóloga". Y bueno… así son las cosas, a veces.

Lily pudo estar segura de que su visita le daría ese empuje de confianza necesario a su sobrina para que deje de darle demasiada importancia al afán de torturarse con lo que depararía en el futuro.

Luan estaba empujando un carrito mientras su sobrina acomodaba lo que llevaría a su casa junto lo que necesitaba también.

Luan solía sentirse conmovida al ver a sus sobrinos ya crecidos, estar cuando dieron sus primeros pasos y palabras la hacían sentirse más afortunada que cualquier persona en ese lugar, no pensó que podría sentir alguna vez eso. Aquello le hacía fantasear que ella era la madre y Lincoln su esposo… algo que la hacía sentirse muy mal cuando salía de esa fantasía y recordaba a Lori.

—¿Te sientes bien, tía? —lo decía algo asustada.

—Eh… ¡Sí! ¿Por qué? ¿Me veo mal? —se mostraba confusa.

—No es eso, sino que te ibas de frente y con un rostro de preocupación —no dejaba de mirar al rostro a su tía.

—No te preocupes, Liena —trataba de que ignorara lo que pasó dándole un abrazo—. Solo pienso en cómo será mi primer día.

—Será bueno, yo te ayudaré si necesitas a un delegado en tus clases —le devolvía el abrazo de manera muy afectuosa—. A veces pienso que quieres más a Lila que a todas, tía —se notaba celosa.

—Cuando ustedes eran pequeñas las trataba igual, no seas celosa —se lo decía una pequeña risita.

Lily conducía mientras charlaba sobre las cosas que pasaron en Royal Woods esas semanas. Loan le contó también sobre la cápsula del tiempo que fue idea de sus padres. La confianza de ellas dos era única porque Loan hablaba con tranquilidad y hasta podía bromear en una que otra ocasión. Aunque tenía dudas que resolver.

—Lily.

—¿Qué sucede, cariño?

—¿En verdad te gusta mi papá?

La rubia mayor frenó de golpe porque no pensaba recibir esa pregunta por parte de la que podría ser su hermana menor. Volteó a mirarla y se dio cuenta que en verdad estaba con dudas.

—¿Tú que crees? —al mismo tiempo le mostraba el dedo del medio a un tipo que la insultó por frenar descaradamente.

—N-No lo sé —ahora parecía que le daba miedo la respuesta.

—Tu papi es lindo, responsable, con apariencia joven, trabajador, encantador, casado por iglesia, pero… no creo que yo sea su tipo —lo decía con resignación.

—¿Eso es un sí? —la miró con dudas.

—Con un tipo así, eliminando lo casado, ¿no crees que alguien se interesaría? —lo decía con naturalidad.

—¡¿Entonces mis otras tías también están interesadas como tú?! —se notaba muy sorprendida.

—No, aunque… —pensaba en Luan y, quizás, Lola— recuerda que tu padre ama a tu madre y no tiene ojos para nadie más, así que es en vano tratar de tener algo con él —trataba de tranquilizar a su sobrina.

—Pero dejaste una posibilidad —lo decía algo fastidiada.

—Sí porque si no soy yo será alguien más, hasta pueden ser tus amigas de la escuela —lo decía con ganas de fastidiarla.

—¡¿Qué?! —eso sí la dejó asustada.

—Desde que tuve once años, tu padre es mi sueño húmedo, y yo creo que sería el de chicas de tu edad fácilmente —lo decía con tanta ligereza y gracia.

Lily se reía porque Loan se lamentaba haber preguntado todo eso a su tía. Todo el camino sería de risas y fastidios a Loan. Y así sería parte del camino hasta ir a Canadá a comprar el jarabe de Maple que tanto le encanta. Pero las grabaciones seguían en pie.

Inicio del apartado

—Lori, no puedes molestarte solo por eso —lo decía riendo.

—¡No, me hables! —se lo decía con mucho enojo.

Los chicos se sorprendieron de lo que pasaba con sus padres que recién habían llegado de haber estado en La mesa de Lynn. Rara vez veían a su madre muy enojada con su padre.

—Hoy duermes en el sofá —lo decía cerrando la puerta de habitación con furia.

—¡No puedes hacer eso, también es mi habitación! —tocaba con fuerza la puerta.

Lori ya no respondía y todo porque él quiso ser cortés. Estaban muy agotados de atender a todas las personas que habían hecho turismo en Royal Woods. Se sentaron entrada la noche en una de las dos mesas que estaban libres todavía.

Ambos estaban un poco estresados por todo eso y se habían peleado por algo sin tanta importancia, parecía que sería momentáneo, pero todo eso se extendió cuando entraron algunas personas a cenar en el restaurante.

Mandee, Jackie, Fiona y, sobre todo, Carol fueron a cenar al restaurante. Lincoln sonrió para ser cortés y amigable como siempre, pero Lori no se tomó bien eso. El camino a casa fueron discusiones de celos por parte de la rubia.

—Solo fue una sonrisa, nada más.

—Solo le sonreíste a ellas y a mí no.

—Así le sonrío a todas…

—¡¿A todas?!

—A todas las personas.

—"Claro", así le sonríes a todas tus amiguitas y mis amiguitas.

—¿Estás bromeando, no?

—No, solo pienso en las veces que le sonreíste cuando atendías sus pedidos y les llevabas los platos personalmente.

—¡Por Dios, Lori! Lia, Laurel y Lina ya se habían ido, tenía que atender.

Y así fue todo el camino, con Lori mirando por la ventana y hablando con mucho enojo. Lincoln tuvo que contar todo eso a sus hijos porque de verdad creían que él no respetaba a la madre de ellos.

—Me siento como cuando no me dejaron entrar a mi habitación por lo de la mala suerte y el protocolo —se expresaba muy molesto, luego se calmó—. ¿Con quiénes dormiré por esta noche? ¿No creo que dejen dormir a su padre en el sofá, verdad?

Todos se fueron lentamente sin que él se diera cuenta, en resumen, se quedó hablando solo, así que tuvo que ir primero a la habitación de sus hijas mayores porque suponía que serían más comprensibles…

Fin del apartado

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Sé que he tardado, pero es que las cosas ahora no me dejan tanto tiempo, chicos. Espero su comprensión. Y el apartado… digamos que es como una pequeña historia extra que no tiene nada que ver con la principal. Cuídense, amigos.