Hola lectores a los que les está gustando esto, antes de cualquier cosa quiero agradecer a los que comentan y apoyan esta historia, sí quieren comentar solo les pido que sea de manera respetuosa y que las críticas se mantengan en el área constructiva y no la destructiva, en este capítulo presentaré a casi todos los servants aunque sí quieren que incluya las estadísticas y semejantes de cada servant puedo hacer un capítulo aparte donde vengan las fichas de todos, sin más Demon se despide y les dejo leer.

- El Redentor 777- Muchas gracias por comentar, esperó que la historia no te defraude.


Gustav veía con genuina confusión al servant que había matado a sus tíos mientras sus padres entraban en la habitación, se había esperado que cuando el polvo bajara se encontrará con el legendario Gilgamesh, no con un ser que parecía cambiar de humano a toro, el ser se veía acabado, usaba una túnica negra mientras cadenas negras colgaban de sus muñecas.

— ¿Quién eres tú? —Interrogó con toda la seguridad que podía, el ser le miró mientras lentamente adoptaba una apariencia más humana, tenía un grasoso y mal arreglado cabello negro, su toga negra había comenzado a quedarle grande, su barba estaba dispareja y sus ojos negros demostraban furia absoluta y pura.

— Mi nombre es Minos, antiguo rey de Creta, y tú, mocoso idiota sin cuidado has osado invocarme en esta clase tan inferior, un maldito Berserker que humillación —Gruñó con voz hastiada viéndole con tanto despreció que parecía gustoso ante la idea de arrancarle la cabeza.

— ¿Minos? Creí que invocaría a Gilgamesh —Miró el círculo intentando comprender su error.

— Usaste una cadena de mi laberinto, tal vez habrías tenido más suerte sí no hubieras usado una cadena griega —Opinó fastidiado el hombre.

— ¿No se supone que Grecia esta donde había estado Babilonia? —Preguntó viendo a su padre que estampó la palma de su mano contra su rostro.

— Hijo, quiero golpearte —Admitió su padre masajeando sus sienes— No importa, tendremos que apañárnosla teniendo al Berserker de la facción blanca, solo nos queda esperar que los otros miembros de la facción no sean unos completos idiotas —Gustav se encogió un poco temeroso ante la mirada que le dedicaba su padre antes de que esté abandonará la sala.

— No te preocupes hijo, seguramente ya se le pasará cuando ganen —Le intentó tranquilizar su madre revolviéndole los cabellos antes de irse tras su esposo.

Gustav se quedó viendo la salida durante un rato hasta que Minos tosió a sus espaldas, Gustav se giró viendo como el hombre griego parecía esperarle.

— Vámonos, tenemos que reunirnos con el resto de la facción —Ordenó antes de que siguieran el ejemplo de sus padres para alejarse del lugar.


Jessica miraba la cafetería donde la facción negra había quedado de encontrarse pero aparentemente había sido apartada para una reunión privada, a su lado su servant se mostraba en una apariencia humana, la mujer a su lado tenía un complicado vestido que se notaba tejido a mano con un peculiar patrón de telaraña, sus largos y lacios cabellos violetas prácticamente le cubrían el rostro entero con excepción de la boca, jugaba con algunos hilos sin prestar atención a su maestra.

— ¿Sabes sí hay otro Servant aquí? —Susurró viendo a la mujer de reojo, una parte de ella admitiría que prefería verla así en lugar de la forma con la que había sido invocada.

— Puedo sentir algunas presencias espirituales —Aceptó elevando su rostro viendo al cielo aparentemente vació— Pero no puedo estar segura, podrían ser magos poderosos —Añadió desestimando su propio comentario sin dejar de jugar con el hilo moviendo sus dedos en complejos movimientos.

— ¿No podrías decirle a estas cosas que se alejen? No me apetece tener arañas hasta en la sopa —Murmuró agarrando una araña que había aparecido en su mano antes de dejarla en un arbusto a su lado.

— Incluso sí lo hiciera no me harían caso, soy Aracne, la madre de todas las arañas, simplemente se verán atraídas por mi presencia, ¡Sí! ¡Ya lo logre! —Cambió de tema viendo como en sus manos había lo que solo podía describirse como una araña de peluche.

Inhalo profundamente antes de suspirar, había aceptado invocar al Berserker de su facción para proteger al niño que trabajaría con ellos, no podía permitir que lo invocase aunque fuese por accidente, por lo que había preparado todo para invocar a un monstruo con el suficiente poder para ser de ayuda, había costado un hechizo de comando pero Aracne había adoptado su antigua apariencia humana, aunque solo sería temporal pues sí entraban al combate esa forma no le serviría de nada y tendrían que volver a su modo real, tenía que ver el modo en que pudieran ganar, el inconveniente con la facción blanca era que casi todos ellos se conocían o eran de familias mágicas antiguas y ricas mientras que ellos no tenían la suerte de conocerse de antes.


Djoser tomaba su té de hierbas frente a su servant, la mujer era rubia y considerablemente alta, sus ojos azules se mostraban tranquilos, aunque probablemente lo que arruinaba la visión de una mujer tranquila era la armadura vikinga de batalla, aunque eso podrían encubrirlo con la capa que tenía.

— Te pido que sí tienes hambre comas ahora, tenemos que reunirnos con los otros miembros de la facción en veinte minutos y preferiría ser puntual —Declaró dejando su taza de té en la mesa, la mujer se levantó erguida y firme.

— Entonces partamos inmediatamente, maestro —Opinó la mujer viéndole con calma, Djoser agarró su chaqueta mientras su abuelo les servía un tazón de frutas a sus hermanos menores

— Tomaré la motocicleta abuelo, volveré cuando la guerra acabe —Avisó sonriéndole al hombre mayor— Vámonos Brunilda —Ordenó con seriedad sacando de uno de los bolsillos de su ceñido pantalón negro un llavero.

Brunilda volvió a su forma espiritual mientras el conducía por la ciudad a toda velocidad, todos los miembros de la facción blanca habían pactado una dirección donde serían llevados a la que sería su guarida, o centro de control, durante la guerra, había cometido un pequeño error durante la invocación pero no era mayor, había intentado invocar a Brunilda como una Lancer, pero termino siendo una Rider, no sería lo que más quería pero sería rentable.


Cameron caminaba con mala cara a la cafetería donde él y los otros miembros de la facción negra pensaban juntarse, atrás del niño de ocho años un joven adolescente de cabellos negros, que vestía un sencillo conjunto de pantalones vaqueros, una camisa café y un chaleco negro, le seguía con una sonrisa divertida.

— Le recomiendo que espere, joven maestro —Advirtió el chico poniendo su mano sobre el hombro del niño mientras veía a una chica sentada frente a la cafetería— Esa jovencita de allá tiene hechizos de comando, y la señora a su lado me pone los nervios de punta, ¿Creé que sean enemigos? —Preguntó acercando su mano a su cinturón donde en segundos se manifestó una pistola antigua.

— ¿De qué color son los hechizos? —Preguntó sin importarle buscar con su propia vista a quienes veía su servant, el día anterior ya había comprobado que tenía mejor ojo que él.

— Negro, creo que es parte de nuestra banda, perdón por asustarte camarada —Se disculpó antes de seguirle y que la pistola desapareciera, Cameron sacó el amuleto que le había dejado su padre intentando que su servant no lo viese.

— Billy —Llamó en un susurro— Asegúrate que podamos usar la cafetería, yo iré a hacer el primer contacto —Pidió apretando con fuerza el amuleto contra su pecho, su siervo desapareció en su forma espiritual mientras él corría hacia la chica que su servant había apuntado.

— ¿Necesitas algo, pequeño? —Preguntó amablemente la chica cuando estuvo frente a ella, él extendió la mano con su mejor sonrisa.

— Soy Cameron Stone, soy el maestro del arquero de negro, Billy The Kid —Se presentó viendo directamente a los hechizos de comando en la mano de la chica intentando hacerle saber que no debía mentirle, ambos estaban del mismo lado, la chica pareció realmente sorprendida antes de aceptar el apretón de manos que su padre le había enseñado era una muestra de buena educación.

— Y yo soy Jessica Watson, maestra de la Berserker de negro, Aracne —Presentó sonriendo pero Cameron no pudo evitar hacer una mueca, ella había invocado a Berserker y por eso había tenido que conformarse con el Archer que había invocado usando el amuleto de su padre como catalizador sin darse cuenta.

— Maestro —Una voz juvenil sonó a un lado de los dos— Creo que le interesará saber que la fiesta privada por la que esa cantina de café está "cerrada" es la reunión del club historiador "Los Griales negros" creo que nos están invitando a entrar —Comentó el adolescente a su maestro.


Aki estaba sentado tranquilamente en el lugar pactado, aparentemente había sido el primero en llegar, sentada a su lado estaba su servant, aunque en realidad nadie apostaría a que era mujer, estaba usando una playera negra, un chaleco militar masculino, unos pantalones militares, su rostro andrógino no reflejaba nada a parte de una serenidad impresionante, su cabello se mantenía corto dándole una apariencia incluso más andrógina.

— Mulan, ¿Crees que se tarden mucho en llegar los otros maestros? —Preguntó sin despegar su vista de su teléfono mientras buscaba toda la información que pudiese de su servant.

— Lo desconozco maestro, pero debo pedirle que por su seguridad y nuestra ventaja en la guerra que se refiera a mi como lanza del blanco, o lanza a secas —Pidió la mujer con tono suave pero firme sin ningún ápice de otro sentimiento.

— Si, si, lo que digas —Bufó, su madre había intentado que invocará a Hua Mulan como una arquera, pero resultó que confundió la punta de una lanza con la de una flecha, a él realmente no le había importado pero aprovechó tanto como pudo para echárselo en la cara a su madre para cobrarse un poco todos los entrenamientos que le había hecho hacer— Eh, mira, parece que alguien viene —Comentó viendo como un hombre trajeado se acercaba junto a una niña que vestía al estilo Gothic lolita.

— Supongo que serán nuestros camaradas —Comentó Mulan con calma mientras una lanza azul aparecía en su mano derecha— Aun así, debemos estar preparados —Señaló escondiendo el arma en uno de sus bolsillos.


Bianca caminaba nerviosa de un lado al otro mientras en la mesa que había preparado dentro de la cafetería para la reunión de la facción negra su servant estaba comiendo un pastelillo, Bianca no pudo evitar dirigir su vista a su servant, era un chico de cabellos castaños y ojos azules, notablemente joven, no le apostaría más de veinte, en realidad incluso dudaba que llegará a los 18, la ropa que usaba eran unos pantalones deportivos y una sencilla playera blanca, todo para hacerlo parecer más humano y no un espíritu heroico.

— ¿Segura de que entenderán el letrero? No sabemos qué tan listos o despistados sean —Comentó el chico dando el último bocado a su pastelillo, al siguiente segundo se escuchó como la puerta era tocada.

La chica de ojos purpuras corrió hasta la puerta antes de abrir una pequeña rendija para ver el fuera de la cafetería, ahí podía ver a una chica castaña con ropa deportiva.

— ¿Quién es? ¿Acaso no leyó que la cafetería estaría apartada por una reunión privada? —Preguntó con cierto nerviosismo.

— Sí lo leí, y me alegró mucho, ya que a los Griales negros no les gustaría que está reunión sea conocida por nuestros enemigos —Aseguró enseñando sus hechizos de comando.

— Entonces acepte mis disculpas, la bruja negra les da la bienvenida —Aceptó abriendo la puerta, la chica castaña entró acompañada de una mujer de cabellos purpuras que seguramente sería su servant, estaba por cerrar la puerta cuando una mano la detuvo.

— Discúlpenos señorita —La voz del chico le sonaba Americana, tal vez del centro o el área sur del norte— Pero nos está dejando fuera —Señaló hacia abajo a un niño de cabellos blancos que le mostraba sus hechizos de comando, aguantó el suspiro alarmado que quería escapar de sus labios, cuando vio las fotos de los hechizos de comando que todos los miembros de la facción negra habían subido al chat había notado que había una mano muy pequeña para ser de un adolescente, y ahí estaba un niño que sería un master.

— El arquero negro se presenta —Pronunció tras unos segundos, ella asintió y la dejó pasar.

Cerró la puerta tras ella viendo como todos se sentaban en los diferentes asientos asignados, una torre para el Berserker, un caballo para el Rider, un alfil para el Archer, un peón para el Assassin, una reina para el Lancer, y el rey para el Saber, la chica castaña removió la pieza de ajedrez de la torre antes de sentarse en el asiento con su servant a su derecha, frente a ella se sentó el niño quitando la pieza del alfil con su servant a su izquierda, en el asiento entre los dos servants, en uno de los extremos de la mesa, estaba su propio servant.

— Creo que es mi deber presentar a mi servant ante ustedes —Opinó Bianca sonriendo un poco más relajada— Yo soy Bianca Chase y él es mi servant, el Caster negro, Ícaro, el hijo de Dédalo —Presentó.


Charlotte caminaba tranquilamente por el parque hasta el área que Margaret había dictado sería el que usarían para partir a su guarida, ahí ya se encontraban un par de chicos asiáticos y estaba por exigirles retirarse cuando su servant habló.

— Estoy casi seguro de que alguno de ellos es un Master, puedo sentir una fuerza mágica fuerte viniendo de uno de ellos, pero no puedo saber sé quién —Aseguró ganándose una mirada de Charlotte.

Su servant era de cabellos grises que era tan largo que le cubría los ojos, vestía un elegante traje negro con una capa hondeando al viento, sus dientes parecían más afilados cuando sonreía con la habitual crueldad que había aprendido caracterizaba a ese ser, un bastón y un sombrero de copa eran lo que aumentaba el toque de antigua elegancia de su sirviente.

— Entonces tendremos que actuar a la altura de la situación, Assassin —Aceptó sin dejar de caminar hasta estar frente al chico asiático— Soy Charlotte Fúnebre ¿Cuál es tu familia? —Preguntó con frialdad sin acercarse demasiado al par de asiáticos.

— Soy Aki de la familia Zhang, supongo que entonces debemos presentar también a nuestros servants —Respondió bajando el celular, había practicado una infinidad de veces el presentar a su sirvienta, incluso su madre le había asegurado que debía de presentarse para asegurar que había renombre familiar con el cual ser aceptado en la facción.

— No, no lo hagas, nos presentaremos al completo cuando todos nos reunamos, así evitaremos repetirnos —Regañó con suavidad Charlotte viéndole con seriedad.


Raúl salía de la comisaría de policías casi corriendo, habían investigado un poco la muerte de su padre, y aunque era el sospechoso principal gracias a que pudo actuar lo suficientemente rápido pudo crear una pequeña coartada que les costaría el encontrar pruebas en su contra, pero ahora iba tarde a la reunión de la facción, cuando llegó a la cafetería frente a la puerta se encontraba una chica que parecía muy nerviosa, o que estaba en drogas, mostrándole su mano a la rendija donde unos ojos morados se asomaban.

— S-soy la Caballera negra —Se presentó casi de un modo críptico y cuando bajó el brazo pudo ver los hechizos de comando, la chica entró antes que él, cuando estuvo frente a la puerta la aporreó, la rendija fue recorrida para dejarle ver esos ojos morados.

— Soy el lancero negro —Anunció mostrando sus hechizos de comando, la persona detrás de la puerta la abrió revelando a una chica de casi veinte años dejándole pasar.

Adentró había otras dos personas a parte de la portera y la chica que parecía drogadicta, un niño de cabello blanco en una silla que tenía un cartel del estilo antiguo que rezaba "Arquero" y justo frente a él estaba Jessica que abrió los ojos completamente sorprendida por verlo ahí.

— ¿Tú eres un master de la facción negra? —Preguntó casi histérica la chica, aguantó el aire sabiendo que Jessica querría golpearlo.

— Sí, soy el master del Lancer de negro y mi nombre es Raúl —Aseguró mostrando otra vez los hechizos— El nombre de mi sirviente es Seti I, antiguo faraón egipcio —Se presentó.

— Entonces toma tu asiento —Le pidió la portera señalando al asiento que tenía frente a sí la pieza de la reina, justo al lado de Jessica.

Tragó en seco antes de caminar hasta su lugar viendo que donde Jessica estaba sentada tenía el letrero de "Berserker" su suerte no podría ser peor, tras unos segundos la chica drogadicta parecía inhalar para buscar valor.


Zack acababa de llegar al lugar pactado y veía como Gloop, se llamaba Gustav pero sus familias llevaban peleadas generaciones como para comportarse amigable con él, mientras Charlotte parecía querer matarle, y sabía a ciencia cierta que ella sería capaz de hacerlo, el chico, Aki Zhang, estaba escuchando música viendo entretenido como la chica de cabellos negros no paraba de gritar e insultar al otro.

— ¿Deberíamos detenerlos maestro? —Preguntó su servant que estaba a su derecha, era joven, tal vez veintitantos años, de cabellos plateados y ojos de un azul brillante, con excepción de uno, que tenía la imagen de una serpiente comiéndose a sí misma que era de un color dorado, por el momento vestía ropas sencillas pero se había mostrado muy impresionante con su armadura plateada.

— No —Opinó— No nos meteremos hasta que parezca que vaya a ocurrir una muerte inminente, Sigurd —Sentenció tranquilo sentándose junto al asiático que le ofreció una paleta que tenía en el bolsillo.

— Debí traer palomitas —Se quejó Aki a su lado.

— Si —Aceptó riéndose de como Charlotte pateaba en la entrepierna a Gloop.


Medea no estaba en su mejor momento, había tenido una infinidad de problemas para aceptar que había cometido un error increíblemente estúpido y había invocado al servant equivocado, pero lo hecho, hecho estaba, por lo que después de tener un ataque de nervio cuando su servant la despertó tuvo que correr para llegar a la reunión, cuando llegó tuvo que presentarse, dentro del lugar estaban otras dos chicas y un niño, al menos esos eran los master, debió hacer un increíble esfuerzo para no gritar cuando alguien entró tras ella, y después de ver como la maestra de Berserker parecía querer pelear con el maestro de Lancer, decidió hacer lo propio.

— S-soy Medea, maestra de Rider negro, s-su nombre e-es J-Jasón —En ese segundo a un metro de ella apareció un hombre joven de cortos cabellos rubios vistiendo casualmente con una espada en su cinturón.

— Como a dicho mi master, soy Jasón, tal vez puedan reconocerme por mi viaje en busca del vellocino de oro —Se presentó sentándose junto al niño, Medea siguió el ejemplo sentándose frente a Raúl, a la derecha de Raúl apareció un hombre de cabellos rojos al igual que sus ojos, de piel morena vistiendo un antiguo traje de lino, supuso que ese era Seti I.


Irene acababa de bajar de la limosina al igual que su servant, en la entrada del parque también se encontraba un chico de rasgos egipcios si mal no recordaba, estaba por pasar de él cuando vio los hechizos de comando.

— Soy Irene Von Dracon, supongo que tú eres uno de mis camaradas —Se presentó mostrando su mano con sus hechizos.

— Djoser Basir, ¿Podrías ayudarme a llegar al lugar de encuentro? No conozco el camino —Pidió seriamente al igual que ella, ninguno de ellos estaba ahí para hacer amistades, lo único que valía era ganar esa guerra.

— Sígueme —Anunció mientras a su derecha aparecía su sirviente, un hombre egipcio con ojos rojos y cabellos negros, tenía el pecho completamente descubierto mientras de su espalda colgaba un arco hecho de oro, el chico veía al servant en un intento de descubrir su identidad— Nos presentaremos cuando todos estemos en la guarida, por el momento concentrémonos en lo importante —Apremió mientras comenzaba a caminar.


Acababa de llegar a la cafetería y justo frente a la puerta estaba otro par de personas, el primero era un chico delgado de cabellos rubios y ojos naranjas que tenía unos pantalones holgados negros en el que parecían colgar algunas lleves mecánicas y cables, su playera blanca le daba cierto aire de mecánico, la persona a su lado era rara, era una chica a la que le calculaba unos 16 años, más o menos los mismos que el chico, tenía el cabello de dos colores, rubio durante una gran parte mientras que sus puntas se volvían de un negro ébano, su vestimenta también era rara, un vestido azul que le llegaba a la rodilla, lo raro era que parecía tener manchas de sangre, su rostro era cosa peculiar, uno de sus ojos era verde y el otro era azul.

— ¿Tú eres de los Griales negros? —Preguntó levantando su mano revelando tres hechizos de comando que parecían tomar la forma de un trébol.

— Si —Respondió levantando su propia mano revelando una marca que parecían dos alas de murciélago a los costados de una lanza.

— Oye, abre, espadachín negro y otro —Gruñó el chico y al siguiente momento la puerta se abrió, ambos entraron encontrándose don cuatro asientos vacíos, el chico se sentó en la que tenía frente a él la pieza del rey que tenía escrito atrás "Saber", viendo el asiento frente a él, y a un lado de ¿Raúl?, genial lo que le faltaba, en la que aparentemente le tocaba sentarse, caminó hasta ella para ver que en la parte trasera tenía escrito "Assassin", la chica de ojos morados se sentó en la cabecera a su izquierda.

— Bueno, con todos reunidos creo que es buen momento para presentarnos a nosotros y nuestros servants —Declaró la chica con una increíble calma que Marcus debía aceptar que encontraba admirable.

— Esperen, entiendo que tenemos que actuar como equipo, pero no puedo ignorar que al final, en el peor de los casos, nos enfrentaremos entre nosotros por nuestro deseo, no sé si quiero que ustedes sepan mucho de mí —Le detuvo el chico que parecía mecánico creando una extraña aura de desconfianza.

— Entonces solo tenemos que decir nuestro deseo ¿No? —Preguntó Marcus intentando despejar un poco aquel ambiente, el chico hizo una mueca pero asintió— Entonces empezaré yo —Tomó unas cuantas respiraciones antes de levantarse de su asiento y a su lado se materializo su sirviente— Soy Marcus Lewis, tengo 15 años, soy estudiante de preparatoria, mi servant es de la clase Assassin con la doble invocación de Lancer, es la condesa Elizabeth Bathory, realmente no tengo un deseo más que proteger a mi amiga Jessica —´Comunicó intentando aparentar más calma de la que tenía.

— Como les dijo el chico de aquí, soy la condesa Elizabeth Bathory, esperó que no olviden —Comentó una chica joven de cabellos rubios y ojos verdes vistiendo un vestido victoriano rojo, después de la presentación se sentó y se levantó Jessica.

— Yo soy Jessica Watson, tengo 16 años, voy en primero de preparatoria, mi servant es de la clase Berserker y su nombre es Aracne, la madre de todas las arañas, mi único deseo es patearle el trasero a un rico idiota que no para ni de acosarme ni de molestar a mi amigo —Comunicó sonriente levantándose mientras se presentaba.

— Yo soy Raúl López, al igual que Jessica y Marcus voy a preparatoria, tengo 17 años y aunque no tengo una buena relación con los dos mencionados estoy dispuesto a hacer una tregua para que no nos maten a ninguno de nosotros, soy el master de Lancer que se llama Seti I un antiguo faraón egipcio, y mi deseo era ser libre de mi padre alcohólico pero mi servant lo mató cuando fue invocado así que creo que no tengo un deseo fijo —Comentó viendo al techo con un poco de incomodidad.

— Sigo yo —Comentó el chico de cabellos blancos— Soy Cameron Stone, tengo ocho años y voy a primeria, aunque mi madre ya creo una excusa para que pueda participar en esta guerra —Comenzó jugando con lo que parecía ser una bala— Soy el maestro de Archer que se llama Billy The Kid, y solo quiero matar a quien mato a mi padre, que fue un mago en la anterior guerra por el grial, así que supongo que no necesito el grial —Comenzó lo último al aire.

— Voy yo —Le siguió una chica de cabellos violetas— Soy Medea Castellan, tengo 19 años, deje la escuela a los 16, soy la maestra de Rider, que es Jasón del viaje de los argonautas, y mi deseo es muy personal, no creo necesitar el grial para ello así que creo que eso es todo —Susurró la chica aunque Marcus pudo darse cuenta de lo nerviosa que se mostraba ante el pensamiento de su deseo.

— Viendo que probablemente el chico mecánico no quiera presentarse hasta que los demás lo hagamos, soy Bianca Chase, tengo 20, dirijo este establecimiento, soy la maestra de nuestro Caster que es Ícaro de la historia de Dédalo, realmente mi sueño es llevar este negocio a ser una franquicia —Todos nos quedamos viendo al chico con apariencia de mecánico que bufo.

— Soy Alex, solo Alex, soy el maestro de Saber que es Alice del país de las maravillas, mi deseo es demostrarle a unas cuantas personas que se equivocaban conmigo, no pienso decir nada más —Sentenció con un tono que no dejaba paso a las preguntas.

— No es por ser descortés, pero, ¿Cómo es que Alice es de la clase Saber? —Preguntó Jessica extrañada.

— Es un personaje literario que parcialmente ha dejado muchas variantes, todo lo que se ha creado en su nombre, películas, canciones, videojuegos también afectará su historia adaptándola a esa forma —Comentó de un tono cortante.


Margaret Di Floresta se consideraba una mujer paciente, casi siempre podía mantenerse calmada, era necesario cuando tu familia intentaba aumentar constantemente el conocimiento familiar, pero estaba a nada de golpear a un par de personas que parecía que no sabían quedarse calladas, estaban todos en una mesa redonda, los master sentados mientras los servants se posaban detrás de ellos.

Y desde hacía media hora que escuchaba a todos discutiendo y ya quería gritar, pero antes de que pudiera hacerlo alguien se le adelantó, Irene se levantó con notable furia en su mirada antes de estampar sus manos en la mesa de madera.

— Ya cállense pedazos de mierda y compórtense, estamos aquí para presentarnos como es debido para ganar esta guerra, sí no pueden hacerlo mataremos a su servant y le cortaremos el brazo, esperó todos lo hayan entendido —Gritó— Ahora me presentaré yo, soy Irene Von Dracon, maestra del Archer Blanco, su nombre es Ramsés II

Margaret, no por primera vez, agradecía lo poco tolerable que era su amiga para cuando la gente no se comportaba dándole la facilidad de seguir aparentando calma.

— Cierto, no podemos seguir peleando todo el día, estoy segura de que la facción negra no cometerá estos errores —Opinó Charlotte respirando intentando recuperar la calma— Soy Charlotte Funesta y soy maestra del servant de clase Assassin, Jack el destripador —Con esas palabras su servant dejó de esconderse detrás del asiento de su ama para hacer una reverencia con una burlona sonrisa.

— Creí que Jack el destripador era un servant femenino —Comentó por lo bajó Gustav.

— Debido a que jamás fue descubierta su identidad el grial acepta y contiene una gran cantidad de formas de Jack el destripador, no ahondaremos más en el tema —Sentenció intentando que siguieran adelante.

— Yo soy Gustav Gloop y soy el maestro de nuestro Berserker, Minos, el rey de Creta —Señaló a su servant que parecía de un pésimo humor.

— Seguiré yo, soy Margaret Di Floresta, maestra del sirviente de clase Caster, Leonardo Da Vinci —Con sus palabras su servant entró en la habitación, a diferencia de lo que muchos parecían esperar se mostraba como un adolescente joven de cabellos castaños y unos extraños ojos amarillos que tenía un block de dibujo en manos, su vestimenta parecía ciertamente antigua pero muchos realmente no apostarían a un lugar ni fecha.

— Yo soy Aki Zhang, maestro del sirviente aquí presente de la clase Lancer —Comenzó desganado el chico— Aunque no lo parezca ella es Hua Mulan —El servant detrás de él se colocó a su lado pero ahora se mostraba ataviado con una armadura del antiguo imperio chino.

— Soy Djoser Basir, maestro de Rider que se llama Brunilda, de la leyenda de Sigfrido —Contó viendo con seriedad a todos los sentados.

— Por último, yo soy Zack Vermilion, soy el maestro de Saber, su nombre real es Sigurd Ragnarsson, nieto de Sigfrido y Brunilda —Comentó tranquilamente Zack.

— Entonces, ya con todos presentados, creo que debemos planificar nuestro primer movimiento, intentemos matar a todos los servants que podamos —Sentenció sonriendo.


Veía la cafetería Eliseo mientras esperaba a que la reunión se terminará, cuando Ruler fue invocado no esperaba poseer el cuerpo de una persona, u pequeño error en el sistema del grial, pero no estaba seguro de sí a Jonás Fausto estaría dispuesto a enfrentarse a lo que podría ocurrir en esta guerra, porque aunque al chico le encantase la idea de resolver misterios no estaba tan seguro de sí estaría dispuesto a ser poseído por el detective Sherlock Holmes, pero no es como que ahora pudiera hacer algo.

— Que bueno que estos chicos no traman crímenes, sería un caso muy aburrido —Murmuró con pocas ganas, había sido demasiado fácil encontrarlos a través de aquel chat, por lo que realmente el problema sería encontrarse a la facción blanca.


Y hasta aquí llega el capítulo, les pido que si quieren comentar lo hagan, sí tienen teorías por favor escríbanlas, me encantaría leerlas, sí le dan apoyo a esta historia sabré que no es una total pérdida de tiempo seguir con ella y la seguiré escribiendo.