Hola gente aquí Demon trayéndoles otro capítulo de esta historia, ahora dejaremos el terreno de los capítulos cortos como lo había tenido hasta ahora y pasaré a hacerlos un poco más largos, sí bien los anteriores capítulos fueron cortos fue totalmente debido a que eran los capítulos principales donde se presentarían los maestros y los sirvientes estándar que aparecerán, sin más que contar a leer se ha dicho.

- El Redentor 777- No dudes de que aún tengo algunos giros bajo la manga, después de todo, ¿Cuándo el santo grial no ha tenido una guerra en la que no hayan ocurrido algunos desperfectos?


Leonardo Da Vinci no se esperaba jamás que cuando fue invocado para la guerra del santo grial se encontraría con una Master tan rara, para entender, Margaret, no solo porque pese a tener solo 18 años aparentaba mucha más madurez, lo que le sorprendía era la tecnología que la mujer pensaba usar durante la guerra logrando que en realidad llegará a preguntarse cuál se suponía que sería su función en esta.

— ¿Ocurre algo, Caster? —Preguntó la mujer aparentemente desvergonzada de que un hombre, aunque fuese un servant seguía siendo un hombre, estuviera en los baños termales junto a ella mientras escribía en lo que solo podía definir como una pantalla holográfica que se sostenía de dos extremos de metal flotantes que emitían la luz que conformaba la pantalla.

— Muy poco en realidad, espero no molestarla Lady Margaret pero no puedo evitar cuestionar mi función en esta guerra sí usted claramente tiene una tecnología tan impresionante, además de notar vuestra aparente falta de vergüenza ante la presencia de un hombre mientras os ducháis —Señaló con algo de confusión, casi al instante Margaret sonrió divertida.

— Dime algo, Da Vinci, ¿Acaso te generó algún tipo de interés sexual? Quiero ser notablemente clara, no me interesa sí me considera hermosa o no, quiero saber sí le despierto deseos sexuales —Comentó viéndola y Leonardo no pudo evitar ruborizarse hasta volverse rojo.

— ¡¿Se puede saber a qué viene tan osada pregunta?! —Preguntó casi con un ataque de pánico, Margaret volvió a mirarle con una muda pregunta, tal vez entretenida por ver como el gran artista e inventor ahora ataviado como si fuese un adolecente de la época moderna con la cara tan roja como un tomate.

— Verás, hay ciertos rumores de que tus gustos, apuntan a otra dirección, que eras homosexual para dejar los puntos sobre las íes, sí dichos rumores son ciertos no debo temer bajo ninguna circunstancia que mientras yo me duche usted intentará algo indebido, si fuese un chico, otra historia sería —Razonó risueña la chica viendo como el hombre aunque aún histérico se mostraba como sí no pudiese encontrar respuesta.

— Está bien ¡Lo aceptó! Fui un sodomita ¿Acaso eso generará algún problema en nuestro trabajo como amo y sirviente? —Preguntó, aún ruborizado y agredido pero intentando mantener su dignidad.

— Ninguna, solo quería ser clara, respondiendo a tu otra duda, la respuesta es más larga —Comenzó suspirando la chica— La familia Di Floresta jamás ha ganado una guerra del santo grial, pero desde hace mucho hemos resguardado la información de todos los servants invocados para crear una base de datos con toda esa información, incluso tu invocación fue porque no te teníamos en el sistema —Reconoció relajada.

— Algo de ese calibre podría ser de una inmensa ayuda en guerras posteriores —Opinó Leonardo con cierta admiración ante la idea.

— Estas en lo correcto, ahora, la base de datos es para lograr un día invocar al sirviente perfecto para ganar la guerra, pero sé que mis compañeros no me traerán la información que deseo, por eso elegí esa habitación para la reunión, en el techo de la recamará hay una maquina especial llamada: El ojo de Minerva, que permite hacer un cálculo increíblemente preciso, normalmente se usa en máquinas para corregir sus desperfectos, pero también pueden hacer mediciones sobre seres humanos y ahora sé que también servants, mientras ellos hablaban yo analizaba los servants para crear una ficha de sus servants, aunque malditos sean Lancer y Assassin, debido a sus habilidades personales no pude analizarlos —Gruñó lo último casi con despreció puro mientras en el centro del bajo un gigantesco holograma se mostraba reproduciendo la charla que habían tenido hacía unas horas.

— Es infinitamente interesante lady Margaret, pero eso no responde a mi duda sobre mi participación en esta guerra, con la tecnología que está mostrando realmente dudo que yo sea el más apropiado sirviente —Siguió acariciando su barbilla pese a que por esos momentos, debido a la apariencia otorgada por el grial, carecía de su barba.

— Al caso, aunque la tecnología de mi familia es inmensa, realmente perdimos a la mente detrás de los inventos más grandes de la última década de mi familia, y esperó que usted pueda solucionar, aunque sea un poco, los daños que eso ha provocado —Explicó con un gesto disconforme.

— No puedo evitar encontrar cierta desdicha en vuestra voz ¿Acaso aquel que inventó dichas cosas le caía en buena gracia? —Preguntó sonriendo ante el cambio de tema con un toque de diversión que daba a entender que hablaba con segundas intenciones.

— Si, por dios que sí —Respondió con una sonrisa que Leonardo no se esperaba de su maestra que se había mostrado tan notablemente regia y elegante durante todos sus encuentros, era una sonrisa y mirada libidinosa completamente llena de lujuria— Puedes suponer que es algo de familia, mi madre no era una mujer muy bella, le faltaba clase y tenía un carácter infernal cuando mi padre comenzó a cortejarla, pero tenía, y tiene, una mente para la guerra que rivaliza con la del mejor general y eso fue lo que le atrajo a mi padre de ella, la familia Di Floresta tiene por defecto la adoración y lujuria por la inteligencia —Respondió con una sonrisa maliciosa— Pero si tengo que compararlo a los defectos de las otras familias creo que no es tan grave —Sentenció.

— Parece conocerlos bastante bien para poder afirmar tal cosa ¿Acaso desconfía de sus aliados como para fijarse en ello? Normalmente uno no piensa en los defectos de sus camaradas —Cuestionó con curiosidad aunque sus palabras sonaban lejanas pues su mirada no se apartaba de la proyección holográfica.

— Por supuesto, un ejemplo son los Von Dracon, tienen demasiado orgullo y se pueden volver inmensamente irracionales sí alguien lo hiere, no ha habido un solo Von Dracon que no tenga ese inmenso orgullo en alguna variante, los Funesta como Charlotte tienen ese deseo de sangre que aunque los vuelve útiles para tortura los puede hacer perderse en la diversión que les provoca, y los Vermilion tienen la mala fama de no poder contener sus impulsos, como podrás ver no puedo fiarme de uno de ellos por lo que sí deseo ganar la guerra deberé de liderar esto yo sola —Aclaró dejando de lado la sonrisa lasciva que había tenido.

— Entonces me imagino que vuestro deseo es traer de la muerte al inventor de esta maquinaría, porque no me imagino que usted haya permitido que se alejase sí traía consigo una mente tan brillante como usted alaba —Señaló Leonardo caminando por el baño para comprobar el holograma notando que de los puestos de los servants parecían salir múltiples datos que no alcanzaba a leer adecuadamente debido al vapor.

— No, él no está muerto, pero cuando esta guerra acabe, voy a ponerle una correa y me aseguraré de que me pertenezca en todos los sentidos —Cuando Leonardo volteó a ver el rostro de su maestra casi pudo sentir pena por la pobre alma, el rostro de la mujer no solo tenía los matices libidinosos de aquella sonrisa, también los tintes dominantes y perversos de aquellos que abusaban de sus esclavos, aunque estaba casi seguro de que no era el clásico abuso el que ella pensaba imponer sobre su víctima— Pero con respecto a mi deseo es algo más importante, deseo que el grial alcance la perfección —Anunció volteando a ver al techo con una devoción absoluta— Desde hace mucho, durante la cuarta y quinta guerra del grial en Japón el tiempo y las condiciones de las guerras han ido variando hasta ser casi un imposible de prepararse, solo puedo suponer que es debido a algún desperfecto, y la mera idea de que una máquina tan hermosa como lo es el grial, capaz de cumplir cualquier deseo, se encuentre averiada me llena el corazón de pena, quiero arreglar el grial y llevarlo a la perfección —Cada palabra estaba goteada del mayor anhelo, un deseo fantasioso que parecía rozar la adoración.

— Creo que ningún hechicero antes de usted ha deseado tal cosa o visto al santo grial como una máquina descompuesta, no puedo evitar encontrarme curioso por los resultados que ello traerá sí se cumple, sí, creo que podemos contar con que estamos en el mismo barco por el mismo deseo lady Margaret —Aclamó Leonardo con una notable emoción.


Marcus entraba acompañado de Raúl en la casa de Jessica, una gran casa que parecía más algún tipo de mansión, los dos chicos tenían una cara enfadada que era increíblemente notable, mientras tanto Jessica servía té en tres tazas de porcelana asegurándose de que ninguna taza tuviera más que la otra.

— Ese chico, Alex, es un completo pendejo —Gruñó Raúl sentándose en uno de los inmaculados sillones blancos, Marcus se sentó frente a él soltando un bufido de cansancio.

— Creo que por primera vez en la vida estamos de acuerdo —Marcus se masajeaba el puente de la nariz, Jessica había aceptado que se quedarán ahí hasta que la guerra acabase con la única condición de que no desarreglarán nada, algo que le pareció raro pero aceptaron.

— No deben ser tan agresivos con él —Declaró la chica con rostro estoico ganándose la mirada de los otros dos maestros en la habitación.

— ¡¿Acaso enloqueciste Jessica?! —Gritó Raúl sorprendido— Ese tipo soltó "No confió en ustedes, no se entrometan en mi camino, y cada quien por su lado" Es un completo idiota —Opinó el latino con enfado.

— Puede ser que no sea amable, pero tiene un punto, reunirnos cuando ninguno tiene un lugar con las defensas mágicas apropiadas terminará siendo riesgoso, además de que tener a nuestros servants materializados constantemente se volvería un faro para los enemigos, solo creo que era una recomendación de que deberíamos mantenernos alejados o encontrar otro medio para comunicarnos hasta que encontremos un lugar que funja como una guarida aceptable —Opinó la chica con más tranquilidad de la que Marcus se sentía capaz de hablar del grosero maestro de Saber.

— Pero entonces no podremos actuar cuando nos ataquen —Contraataco Raúl no muy dispuesto a dar la batalla por perdida, mientras tanto Marcus solo aceptaba que la había perdido, había aprendido con los años que Jessica no solía perder.

— Antes de irnos le pregunté sí tenía alguna idea, él aseguró que para la próxima reunión tendría todo ese asunto resuelto, por el momento confiaré en él y prepararé unos celulares para todos como una medida en caso de que Alex nos falle —Declaró con una seriedad absoluta que Marcus conocía como el momento para dejar de discutir con ella definitivamente y Raúl pareció captar el mensaje lo suficiente para quedarse callado— Ahora, quiero que hablemos de algo más apremiante, ¿Qué magia manejas Raúl? A cambio de esta información nosotros revelaremos las magias que manejamos —Ofreció extendiendo su mano como sí quisiese cerrar un trato.

—… —Raúl movió los labios diciendo algo aunque ninguno de los dos alcanzó a escuchar nada.

— ¿Disculpa? —Preguntó Marcus deseando cuando menos saber algo más, había sentido que realmente la reunión había sido terrible pues todos parecían haber caído bajo el depresivo efecto de las palabras que pronunció Alex proclamando que no pensaba asistir a tales reuniones sí seguían efectuándose en la cafetería.

— Magia de plantas, también sé algo de preparación de venenos —Murmuró ladeando la cabeza y por primera vez en todo lo que los otros dos llevaban de conocerlo descubrieron que podía sonrojarse.

— ¿Eres latino? —Preguntó enarcando una ceja, aunque el nombre servía como pista realmente no podía asegurar nada, sí bien Raúl tenía la piel de un tono más oscurecido que ellos realmente siempre creyó que era por exposición al sol y no que fuese genético.

— ¿Por qué crees que es latino? —Cuestionó Marcus sin entender el razonamiento de su amiga.

— Del poco tiempo que estuve estudiando en las escuelas de la asociación de magos descubrí que muy pocos magos usan plantas en su magia con excepción de algunos hechiceros de sur y centro América, así que solo adivine —Respondió con tranquilidad.


Alice debía admitir que se sentía un poco insultada, había aceptado que su maestro realmente no había querido invocarla a ella pero parecía que él mismo estaba plenamente hecho a la idea de que solo le quedaba avanzar, incluso se esforzó en preparar té para que pudieran tomarlo los dos y estrechar lazos pero después de treinta minutos y que su maestro estuviera mucho más interesado en revisar chatarra la hacía sentirse agresivamente ignorada.

— El té ya se enfrió —Advirtió intentando aguantar que su maestro ni volteará a verla.

— Ah, sí, bien —Murmuró sacando de su bolsillo una extraña herramienta que parecía una sencilla varilla, aunque como servant había obtenido una inmensa cantidad de información aquella herramienta no figuraba nada en sus archivos, cuando estuvo a milímetros de tocar la extraña pieza de metal con la que su maestro estaba tan entretenido la punta que apuntaba al metal comenzó a brillar en color verde antes de soltar chispas.

— ¿En que trabajas? —Preguntó intentando obtener conversación, había aprendido en muy poco tiempo que su maestro parecía no conversar mucho con las personas, en realidad había descubierto que hablaba más con su gato y eso solo después de meses de que este fuera y viniera.

Pero en lugar de responder su maestro se llevó la herramienta a su boca sosteniéndola con ella mientras con su otra mano agarraba un cable, Alice estaba parcialmente acostumbrada a que la ignorasen tan groseramente, pese a que tenía la mente un poco revuelta, su maestro aseguraba que era debido a las diferencias entre las versiones de su historia, podía recordar a los doctores londinenses y a la reina roja haciéndolo, pero esas personas no eran, o no debían, ser cercanas a ella a diferencia de su maestro, por lo que decidió que cambiaría de tema a uno que tal vez su maestro no podría ignorar.

— ¿No crees que estamos muy expuestos en este lugar? Cualquier maestro podría venir y atacarnos —Cuestionó creyendo que volver al tema de la guerra podría sacarlo de su absoluta concentración.

— Nadie viene por aquí —Murmuró sin despegar su mirada en la pieza de metal que intentaba conectar con otra mediante esos cables— Además tiene buenas barreras, tal vez solo Assassin podría atravesarlas sin que lo descubra —Murmuró con lo que Alice creyó que era orgullo.

— ¿No es porque este lugar es, un basurero? —Cuestionó viendo el lugar, hasta donde alcanzaba la vista podía ver chatarra, y aunque podía reconocer algunas, otras simplemente le eran imposibles de reconocer, por primera vez desde que salieron de aquella cafetería su maestro volteó a verla girando su cabeza con tal rapidez que creyó que se lo rompería, los ojos anaranjados parecían emitir la más pura ira en su contra hasta que volvieron a la parcial indiferencia que había adoptado casi desde que se vieron— ¿Tienes algún problema conmigo? —Cuestionó ya teniendo una idea sobre lo que podría pasar.

— No eres lo que esperaba —Murmuró dejando lo que estaba haciendo, por primera vez Alice podía verlo con cierta claridad, parecía un brazalete común y corriente, pero había algo que no le terminaba de cuadrar con esa descripción— Realmente cuando intentaba invocar algo esperaba a un Caster, un maestro de la inventiva del que pudiera aprender o que escuchará mis ideas pero cuando te invoque lo acepté, fue un error mío y debo cargar con él —Reconoció con un bufido antes de guardar el brazalete en uno de sus bolsillos.

Alice entrecerró los ojos con algo de molestia, en pocas palabras estaba afirmando que era un error, y aunque supuso desde el principio que su maestro no se la esperaba había una gran brecha en el trato que esperaba incluso sí era una invocación no esperada y que le dijera directamente que era un error.

— Cuando yo soy tu aliada o tu enemiga tu peor oponente no seré yo, será la propia prisión en la que te has encerrado quien te llevará a tu caída —Sentenció antes de desaparecer volviendo a su estado espiritual.

— ¿Fue algo que dije? —Murmuró antes de encogerse de hombros emprendiendo camino hacia su hogar.


Caminaba tranquilamente por el centro de la ciudad con su mochila negra cuando la vio, una de las maestras de la facción negra, o al menos eso dedujo de los sellos de comando en el dorso de su mano, a su lado Jack se materializo con una perturbadora sonrisa en su cara que podría hacer llorar de miedo a cualquier niño.

— ¿Desea que la mate, maestra? —Preguntó acercando su mano a algún bolsillo bajo la capa que traía.

— No, según las leyes de la guerra del santo grial, todo lo referente a la magia, o a la propia guerra, debe mantenerse en absoluto secreto, la seguiremos un poco y cuando llegué el momento donde se encuentre sola atacaremos —Le comunicó a su servant que pareció perder un poco de su sonrisa ante su respuesta.

Comenzó a seguir a la mujer de aparentes veinte años desde la debida distancia, lo último que quería es que se enterase toda la facción negra y terminarán plantándole una emboscada, pero se dio el tiempo de pedirle a Jack que notificará a Margaret, quien se había autoproclamado directora de unidades, para que enviará refuerzos en caso de que el servant de la mujer fuese más fuerte de lo esperado.

En realidad no podía asegurar en que momento llegaron al puerto, le dolían las piernas de tanto caminar y estaba a nada de pedirle a su servant que simplemente matará a la mujer sin importarle sí con ello alguien los descubría cuando la propia mujer se detuvo.

— ¿No crees que sí vamos a pelear como magos deberíamos presentarnos como es debido? —Preguntó volteando en su dirección, aunque estaba tras unos bidones podía sentir como la mirada estaba posada en su contra— Vamos, sal de ahí, esos bidones no evitan que sepa que me sigues —Declaró la mujer y Charlotte salió de su guarida viendo a la mujer que pareció particularmente sorprendida ante su apariencia, detrás de ella salió Assassin y la mujer pareció menos sorprendida de lo que le hubiese gustado a Charlotte.

— Supongo que tienes algo de honor como maga, te felicito, eres una perdedora con un poco de educación, te daré el honor de conocer a tu asesina, soy Charlotte Funesta —Se burló mientras notaba que aparentemente había podido descubrir que era seguida por ella y no por Assassin, algo que tal vez le quitaba un poco de alegría.

— Que niña más arrogante —Gruñó la mujer con notable agresividad— Soy Bianca Chase, esperó que entiendas que no me contendré después de tus palabras —A su lado se materializo un joven de aparentes 17 años, vestía unos pantalones blancos al igual que su chaqueta mientras su playera roja tenía un estampado del sol.

Ícaro veía con preocupación toda la escena, realmente no conocía al servant frente a él y no había tenido la oportunidad de crear mucho, y sus habilidades como hechicero eran pocas como podrían ser otras brujas y brujos de su época, pero debía conseguirle tiempo a su maestra para actuar.

Ambos servants se veían a los ojos, o al menos ese sería el caso sí los cabellos de Jack no le cubrieran los ojos, y al segundo siguiente Jack había sacado uno de sus cuchillos acortando la distancias entre ellos a la mitad en un segundo pero su carrera fue bloqueada por una cuchilla atada a una cuerda que iba directo a su cara obligándole a girar y saltar a la derecha para evitar el ataque saltando en una de las puertas de los almacenes del puerto donde otra cuchilla, ahora atada a una cadena, voló en su dirección, al mismo tiempo detrás de Ícaro varios círculos mágicos de un color dorado aparecían a su espalda disparando las cadenas contra su enemigo.

Las cadenas no dejaban de surcar el cielo intentando atrapar a Assassin que tenía que moverse constantemente entre saltos, de almacén en almacén para poder evitar las cadenas, Ícaro se sentía parcialmente impotente, podría conjurar algo mucho mayor si tuviera el tiempo pero casi con total certeza ese era un sirviente de la clase Assassin y sí se permitía detenerse un segundo para conjurar algo mejor podría significar el fin de esa batalla.

— Supongo que debó combatir yo también —Bufó Charlotte sonriendo antes de que abriera su mochila y vaciara su contenido contra el suelo. En el segundo en el que Bianca pudo observar lo que la chica traía sintió ganas de vomitar, animales muertos, demasiados animales muertos, perros, pájaros y serpientes— Back Mors —Con esas palabras los muertos ojos de las aves y los perros comenzaron a brillar— La familia Funesta se enorgullece de sus peculiares habilidades de nigromantes, siéntete feliz de morir así y unirte a mi colección —Comentó con una sonrisa llena de orgullo hasta que lo notó, ella también sonreía.

— ¿En serio creíste que elegí este lugar para nuestro encuentro solo porque estaba vacío? Me subestimas —El agua del puerto se levantó formando dos grandes esferas de agua flotando sobre sus hombros— ¡Atacad! —Con esas palabras varios tentáculos salieron disparados desde la esfera de agua sobre su hombro derecho en contra de los animales revividos que habían comenzado la carrera contra Bianca siendo lanzados por los aires al ser golpeados por el agua— Caster, aparta al servant tanto como puedas, yo me enfrentaré a su maestra —Ordenó antes de pasar a ver a su oponente.

— Una hechicera de agua, admito que no te creía tan segura de tener una pelea conmigo —Gruñó antes de correr para alejarse de los tentáculos de agua, sus marionetas no podían nadar y no soportarían el impulso mágico que impondría la maga en contra así que eran marionetas perdidas sí quedaban atrapadas en el agua, y el poder para mover a una marioneta con los huesos rotos seguramente la dejaría vulnerable sí llegaban refuerzos de la facción negra, su única oportunidad era atacar por la espalda, nada probable considerando que la chica se había acercado demasiado a la orilla como para lograrlo, tomarla por sorpresa, no parecía sencillo sí había podido descubrirla, o esperar a sus propios refuerzos.

Se escondió saltando dentro detrás de unas cajas de madera, se puso un parche negro sobre su ojo derecho y al siguiente momento veía lo que los ojos de una de su marionetas podía ver, un ave que se mantenía volando, se tronó los dedos y llegó el momento de abrir el telón, junto sus manos en una pose de rezo y preparó su conjuro, no había creído que debiera usar uno de sus mejores hechizos al inicio de la guerra pero tampoco había esperado que su primer enemigo resultará estar mejor preparada de lo que pensaba.

Et recede iungere partum bestia —En ese segundo las larvas negras con puntos purpuras que estaban por todos los cadáveres, en sus órganos internos, comenzaron a brillar, los cuerpos muertos comenzaron a sufrir espasmos, los múltiples cadáveres reanimados fueron en camino a uno solo, no era más que el cadáver de un perro, cuando estuvieron juntos comenzaron a brillar hasta fundirse creando a lo que solo podía ser descrito como un perro del tamaño de un pastor alemán con cuatro cabezas y cola de serpiente con un par de alas conformadas por las alas de las aves muertas— Sufre, ante la increíble Quimera fúnebre —Murmuró dejándose caer al suelo cansada, había debido utilizar más energía mágica para reajustar a su bestia por no tener los materiales adecuados.

Estaba a nada de levantarse cuando fue cargada sobre el hombro de alguien y alejada del lugar de la batalla dejándola sobre uno de los almacenes, cuando pudo ver a quien la había cargado descubrió que no era otro que su propio servant Assassin, justo donde había estado hacía unos segundos una espada estaba clavada en el suelo siendo sostenida por un hombre rubio que traía una antigua armadura grecorromana, atrás del hombre una mujer tenía la mano levantada.

— ¿Medea? —Preguntó Bianca al ver a su compañera de facción ayudándola en la batalla, la chica seguía vistiendo los pantalones negros acompañados de su blusa de manga larga lila con la mano levantada viendo a donde había estado su oponente.

— V-vi a una niña seguirte, llame a los otros porque pensé que podría ser peligroso —Anunció con la voz temblorosa que le daba siempre la apariencia de estar nerviosa o ansiosa.

— Quimera fúnebre, ataca —Rugió Charlotte entendiendo que debía actuar rápido, ya venían sus otros oponentes y tenía que comenzar a reducirlos las primeras dos cabezas de la quimera abrieron sus hocicos liberando una espesa nube de veneno verde mientras la otra liberaba unas avispas purpuras cubriéndose a sí misma mientras el veneno se extendía por el lugar y los insectos iban en contra de sus oponentes.

Ígnea fausta —En ese momento las otras dos magas notaron algo que estaba en la mano de la chica, un encendedor tipo zippo, un único movimiento de su pulgar sobre la rueda y un mar de llamas azules se extendieron en contra de su quimera.

— ¡Quimera elévate! —Gritó desesperada, fuego y agua eran sus peores enemigos, sus cadáveres perdían su poder al ser quemados y el agua podía atraparlas, en otras palabras le habían tocado sus peores oponentes, su bestia intento elevarse aleteando sus alas cuando se vio obligada a quedarse a solo medio metro por arriba del suelo mientras unas cadenas que podía reconocer de Caster lo obligaban a quedarse ahí— ¡No! —Gritó al momento en que su increíble criatura era cubierta por el fuego azul.

Pero eso ya no era la mayor de sus preocupaciones, ahora Caster y el nuevo servant de clase desconocida para Charlotte los miraban a ella y a Assassin, mientras detrás de Caster se formaba otro círculo mágico a la espera de conjurar algo en caso de que ella se moviera, al mismo tiempo el servant de Medea saltó para posarse sobre el almacén frente a ella con Caster detrás de él

— No deberías descuidar tu espalda —Una voz detrás de Medea la obligo a voltear y dejar de lado su hechizo para encontrarse a un soldado chino que apuntaba su lanza justo contra su pecho, cerró los ojos esperando el golpe, o lo hizo hasta que el ruido de metales chocando la obligo a abrirlos, frente a ella se encontraba Alice sosteniendo con sus manos lo que solo podría describirse como obscuridad que emitía luces caleidoscópicas deteniendo la lanza del soldado chino.

— Y tú deberías no vender la piel del oso antes de cazarlo —La voz de Alex resonó por el lugar, mientras observaba todo recargado en la pared de un almacén— Saber, acabaló —Ordenó sin despegar la vista del panorama.

— Vámonos Charlotte, sí seguimos así perderemos —Anunció Aki al lado de Charlotte, podía ver como la situación se volvía lentamente en su contra aún sí Mulan lograba enfrentar a Saber y Caster la verdad era que no creía que fueran solo ellos, nada evitaba que en realidad los otros estuvieran ya en camino— Lancer, retirada.

— Si, vámonos —Aceptó ella antes de que su servant la cargará para llevarla fuera del lugar, ante la imposibilidad de poder retirarse a paso propio el recién revelado Lancer saltó para llegar al lado de su maestro antes de cargarlo para retirarse también.

Solo unos pocos minutos después llegaron corriendo Marcus, Jessica y Raúl mientras Camerón salía de detrás de unos bidones, todos se miraban y cualquiera de los recién llegados parecía increíblemente preparado para convocar a su sirviente o llamar a los que ya estaban presentes por su nombre.

— No se atrevan a decir ningún nombre —Ordenó Bianca con voz de mando que generaba el deseo de quedarse en el silencio más absoluto— Es posible que nos estén siguiendo u observando, es preferible que regresemos a la cafetería —Señaló volteando a ver a todos los lados intentando descubrir sí acaso había alguien más presente.

Con un asentimiento general emprendieron camino de vuelta al local con los sirvientes en forma espiritual todos con los ojos abiertos y preparándose ante la posibilidad de un segundo ataque mejor orquestado que el anterior, tardaron casi dos horas en llegar al local siendo que la tarde ya comenzaba a imponerse sobre el firmamento, cuando entraron al local volvieron a sentarse en el lugar que habían ocupado esa mañana.

— Antes que nada quiero disculparme —Murmuró Alex como sí las meras palabras le hirieran de algún modo ganando miradas confusas de todos, que habían creído que debido a su poco tacto al hablar cuando se reunieron se debía a que era un grosero o un maleducado— Cuando señalé lo estúpido de mantenernos todos juntos ignoraba, dado que nuestro Assassin puede obrar como un Lancer, que los Assassin tienden a atacar por sorpresa, pero aun así sigo pensando que es muy estúpido mantenernos todos juntos —Y ese momento es cuando todos volvieron a querer golpearlo.

— ¿Y tienes un modo de solucionarlo o tenemos que esperar a que nos ataquen a todos y nos jodamos? —Cuestionó Raúl con un tono arisco en su voz ante la mala relación que comenzaba a formarse entre ellos.

— ¡Basta! —Rugió Bianca con fuerza— Sí Alex tiene o no razón, o sí es o no un idiota, es un asunto que tiene que esperar, lo primero es compartir la información que podamos reconocer de los servants enemigos ¿Alguien pudo notar algo importante? —Preguntó viéndoles a todos como una maestra que mira a sus alumnos.

— Tienen un lancero chino, pero, no puedo recordar la apariencia del otro —Murmuró avergonzada Medea.

— ¿C-cómo no lo recuerdas? Se veía…, no, no puedo recordarlo —Se sorprendió Alex intentando poder recordar algo del sirviente, lo que fuese— Por favor Chase, dime que recuerdas algo de ese sirviente —Pidió haciendo una mueca, la mujer intentó hacer memoria antes de negar con la cabeza— Tiene borrado de información —Se quejó dándose una palmada en la cara.

— ¿Y eso es? —Preguntó Raúl viendo a las otras dos personas con las que se estaba quedando que se encogieron de hombros no muy seguros.

— Es… una habilidad personal —Para sorpresa de todos quien estaba hablando era Cameron— Mi-mi padre invoco a un Assassin en la última guerra, no puedo recordar el nombre o la apariencia de su servant, pero recuerdo que me había dicho que su habilidad hacía que no pudiera recordarlo —Explicó agachando la cabeza un poco entristecido.

El silencio se implanto en el lugar, todos los maestros se veían con cierta pesadumbre sin animarse a abrir la boca, o así se encontraban la mayoría de los maestros mientras Alex había sacado piezas de metal, cables, y aquella varita ganándose miradas confusas de todos al ver como la varita parecía emitir brillo.

— ¿Qué… haces? —Preguntó Marcus viendo al otro que levantó la mirada de sus piezas para voltear a verlos a todos.

— ¿Qué? ¿Pasa algo? —Preguntó viendo con confusión a todos.

— Bien, vamos a resolver este problema de raíz —Sentenció Bianca que parecía querer tomar el puesto como la líder de la facción negra— El único método posible para evitar un ataque cuando estemos solos, sin arriesgarnos a sufrir un ataque masivo por no tener una base en condiciones, es que hagamos equipos, de ser posible no deben separarse bajo ningún concepto, deben ser equipos que puedan trabajar en conjunto ¿Todos de acuerdo? —Preguntó con solemnidad.

— ¿Cuáles serían los equipos? —Preguntó Marcus con cierto cuidado viendo a todos con cierta curiosidad.

— Ustedes ya son un equipo, Lancer compensa la debilidad de Assassin, además juntos compensan la posible locura de Berserker, y este Berserker será un gran apoyo para los ataques de Lancer —Declaró Bianca viendo a los tres maestros— Eso nos deja a cuatro personas, dado que es necesario que durmamos juntos, Medea ¿Podrías ser mi compañera? —Preguntó Bianca viendo a la chica que asintió— Supongo, supongo que ustedes dos pueden cuidarse por su cuenta —Comentó sin mucha confianza viendo al otro par.

— N-no puedo quedarme con mama, no, no quiero arriesgarla —Explicó con ojos llorosos, pero antes de que cualquiera pudiera decir algo la voz de Alex se escuchó.

— Bueno, mi casa no es el lugar más apropiado para un niño, probablemente para nadie —Murmuró lo último volteando a otro lado— Pero tiene unas defensas decentes, además de que eres un niño y creo que como adulto semi responsable que creo que debo ser sería muy irresponsable de mi parte, creo… —Dijo dejando de lado la varita que había llevado a su mano después de sacarla de su boca, los otros vieron un poco desconfiados de sus palabras.

— ¿Estás seguro? —Cuestionó Bianca con cierta duda.

— Bueno, realmente no sé nada de cuidar niños, en realidad tampoco los soporto mucho, pero creo que dejarte andar por ahí sería irresponsable de mi parte —Murmuró viendo a otro lado sin demasiado interés.

— Supongo que será algo temporal hasta que encuentre, encontremos —Se corrigió rápidamente— Un modo de crear una guarida aceptable —Concluyó viendo a todos, Jessica asintió con firmeza, Marcus parecía algo nervioso, Raúl tenía un rostro firme aunque Bianca sí podía notar cierta preocupación en sus ojos, Camerón parecía más calmado, Medea seguía igual de nerviosa y Alex volvía a jugar con piezas de metal, de nuevo.


Volvían a encontrarse en aquella sala que le ponía a Aki los nervios de punta, podía sentirlo en cada fibra de su ser, algo no estaba bien en esa habitación, Charlotte estaba a su lado con las mandíbulas tan apretadas como un perro y con los puños tan tensos que probablemente le quedarían marcas de sus uñas grabadas en las palmas, tras unos minutos llegaron los otros maestros, Djoser se sentó a su derecha, Gloop se sentó al lado de Charlotte, Vermilion estaba al lado de Djoser, Irene se sentó al lado de Gloop con mala cara y para terminar el círculo Margaret entre Irene y Vermilion.

— ¿Pudieron obtener algo de los servants de la facción negra? —Inquirió Margaret con seriedad.

— ¡Acaso eso importa! —Gritó Charlotte por fin soltando su furia golpeando la mesa de madera— ¡Esos idiotas se burlaron de mí! —Bramó la chica.

— Nada de nada, lo más destacable de sus servants era que su Saber tenía una espada que parecía ser una masa de oscuridad que emitía luz, es difícil de describir —Comentó Aki con calma— Me imagino que es algún tipo de habilidad de ocultamiento por una espada famosa —Opinó con tranquilidad.

— Pudimos ver a la maestra de Caster —Señaló Irene logrando que la mirada aburrida de Aki cambiara a una confusa— Archer y yo estábamos a una debida distancia, íbamos a hacer misión de reconocimiento —Señaló viendo a Margaret como sí quisiese arrancarle la cabeza— La maestra de Caster es Bianca Chase —Señaló en un gruñido antes de acomodarse el cabello tras la oreja.

— ¿Quién? —Cuestionó Gloop sin mucha idea, y por primera vez Aki tampoco tenía una respuesta clara.

— Bianca Chase, durante un tiempo conocida como la admirable condesa huérfana de la torre del reloj —Anunció Margaret con una sonrisa como sí todo le hiciese una increíble gracia— Según la información que tenemos, fue abandonada a las puertas de la academia de la torre del reloj, gracias a su habilidad mágica avanzó desde niña, tal vez sea la enemiga más temible de la facción negra —Opinó mientras sacaba de su bolsillo dos bastoncitos de metal, cuando lo soltó sobre la mesa estos se separaron con una luz conectándolos.

— Perdone mi ignorancia señorita Di Floresta —Comenzó Djoser con la misma cara seria que había puesto desde que se reunieron— Pero ¿Podría explicarme que tan peligrosa es está mujer? Debido a que me enseñé en la academia Efigie de África desconozco a los estudiantes de la torre del reloj —Admitió, y Aki juraría que notó cierto ápice de vergüenza, levantando la mano como un niño en la escuela.

— Bianca Chase —En el centro de la mesa apareció una proyección holográfica de la chica— A pesar de su edad domino magia elemental de agua, alquimia avanzada, magia de barreras, magia de ocultamiento, proyección espiritual, además de que creo su propio Código Místico, El cetro de la Condesa, tiene un inmenso poder para potenciar su propia magia, pero un día, simplemente abandono la torre del reloj, se le creía una hechicera ermitaña hasta el día de hoy —Explicó con tranquilidad— Probablemente la facción negra ya tendrá una guarida con propiedades adecuadas, que alegría, esta guerra será interesante.

— ¿Alguien más que conozcamos? —Interrogó Zack con seriedad, de las pocas veces que Aki lo había visto así en lo poco que llevaba de conocerlo.

— Nadie —Sentenció con una frialdad absoluta Irene, Aki casi sintió miedo de mencionar a los maestros de Rider y Saber, pero había algo en la mirada de la chica que le advertía que seguramente recibiría un terrible ataque sí osaba abrir la boca.


Sherlock debía admitir que extrañaba a su viejo amigo, al menos él le haría algo de compañía mientras se encontraba en plena plaza con su libreta en mano haciendo anotaciones, hasta ahora había descubierto cosas interesantes de los diferentes maestros, y especialmente tenía todas las anotaciones necesarias para poder reconocer al Assassin Blanco sí se lo topaba de nuevo, pero había algo raro que le parecía extraño, pero lo principal eran las dos facciones de la guerra, hasta que la aparición del octavo maestro todo apuntaba a una guerra común por el grial.

— ¿Acaso el grial creo dos facciones en esta guerra deliberadamente? ¿Con qué motivo? —Se preguntó a sí mismo sin despegar su vista de la libreta en sus manos, la mera idea de que el grial permitiese una invocación de ese estilo era inentendible por el momento— ¡Otro misterio que resolver! —Aulló feliz antes de pasar su vista a los periódicos que tenía a sus lados.

Eso era otra cosa rara, desde el inicio de la guerra había una extraña ola de violencia, ataques terroristas según el país, y aunque sabía que realmente tenía que pensar ambos casos por separado no podía evitar sentir que tenían relación, tal vez por la historia, como cierto maestro de Caster que asesinaba niños, o el maestro terrorista que uso a Berserker en sus ataques, tal vez eran solo imaginaciones suyas pero debía seguir investigando.

En realidad esos ataques eran lo que había provocado que siguiera a las dos facciones, y ninguno de ellos cuadraba con los ataques, todo parecía tan al azar que le emocionaba y frustraba en partes iguales.


Y hasta aquí el capítulo, sí les está gustando esta historia compártanla y comenten para saber que les está gustando, o escuchar sus teorías, sus opiniones, todo, ahora me despido y nos leemos pronto.