Hola gente aquí Demon trayéndoles otro capítulo de esta historia, intentare hacer más largos los capítulos, sí les gusta la historia compártanla, cualquier comentario que quieran hacer será bien recibido.

- El Redentor 777- Si quieres descubrirlo sigue leyendo.


A pesar de que eran las cuatro de la mañana Bianca se encontraba despierta mientras veía la vitrina que estaba escondida en su armario, ahí, en un aparador de cristal se encontraba un cetro de plata mientras que su pomo era una preciosa y detallada águila con ojos de zafiro, sus ojos estaban oscurecidos perdida en su propio mar de pensamientos, rozó el cristal con las yemas de sus dedos.

Asa —Susurró antes de meter su mano dentro del cristal que parecía distorsionarse como si fuese una goma, sujeto el cetro antes de jalarlo, cuando sostuvo el objeto entre sus manos sus ojos se entrecerraron— No tengo tiempo que perder —Murmuró antes de comenzar a caminar a la parte de debajo de su casa, su cafetería, donde ya le estaba esperando Medea tomando una taza de té.

— Buenos días, Bianca —Susurró increíblemente más relajada que el día anterior, casi le costaba reconocerla sí debía admitir.

— Medea ¿De casualidad conoces de algún lugar abandonado? Lo más grande posible —Ignoró el saludo de la chica, ya estaba haciendo algo que no quería y prefería terminar tan pronto como pudiese aunque eso implicará ser poco amigable.

— ¿Un lugar abandonado? —Susurró confusa con lentitud intentando comprender sus palabras— B-bueno, con-conozco un lugar —Murmuró mientras sus ojos comenzaban a ver en todas direcciones, casi con miedo de que alguien la escuchará— Hay un castillo abandonado, está rodeado de bosques, pero dicen que esta embrujado —Completó con algo de nervio.

— Fantasmas, eso solo lo hará mejor como base de operaciones, iré hoy mismo a preparar el lugar, por favor avísales a los demás que hay reunión aquí —Y con esas palabras salió del local tan pronto como pudo dejando a Medea con las palabras en la boca.

— Ella es quien pone las reglas del equipo y es la primera en romperlas, que remedio —Se quejó viendo el reloj— Malditas pesadillas —Murmuró antes de seguir bebiendo su taza de té.


Cameron se preguntaba sí Alex dormía, desde el día anterior se había sentado junto a un montón de chatarra y no se había movido de ahí sin importarle el paso de las horas, se había despertado porque tenía sed y ahí seguía él, usando esa extraña varita que soltaba chispitas y luces toqueteando el metal y los cables como si fuese lo mejor de lo mejor, llego a lo que había asumido era la cocina, una mesita que parecía que se caería en cualquier momento, una hornilla junto a un mini refrigerador.

— ¿Pesadillas? —Le preguntó Saber haciéndole gritar de la sorpresa, en que momento había aparecido a su lado no lo sabía pero casi al instante volteó a ver al "adulto" preocupado de que su grito le hubiese hecho lastimarse con lo que fuese que estuviera haciendo, pero no, él seguía tan quieto como antes de todo aquello— No te preocupes, aunque le gritases al oído no reaccionaría, ya lo intente —Aseguró antes de tomar un poco del té que había preparado.

— ¿Cuándo se despertó para seguir así? —Preguntó ya preocupado, está bien que le había costado dormir por las luces y ruido que hacía el otro humano en la ¿Habitación? ¿Casa? era complicado definirlo cuando las habitaciones parecían solo ser separadas por cortinas, pero no podía evitar preocuparse.

— Nunca se fue a dormir —Anunció el servant haciendo una mueca frustrada, Cameron vio al espíritu heroico sin creerse del todo sus palabras, según su madre nadie podía estar hasta tan tarde sin dormir.

— ¡Al fin! —Gritó de pronto asustando un poco al par, casi recordando por primera vez que había alguien más en el lugar volteó a la cama sin encontrarse con el niño, comenzó a voltear a todas direcciones confundido hasta que se encontró con que su espada y el maestro del arquero lo veían desde la cocina de su hogar— ¿Ya es la hora de la cena? —Murmuró viéndolos confundido.

— Maestro, son las cuatro y media de la madrugada —Anunció Alice esperando muchas posibles reacciones de su maestro, un grito sorprendido, preocupación por el niño que en teoría estaba cuidando, pero no lo que paso.

— Oh, bueno, aún estamos a tiempo de tomar el desayuno —Respondió con una calma que casi sorprendía a Alice, el chico puso a hervir agua mientras que sacaba de un pequeño cajón dos latas de atún que abrió antes de pasarle un tenedor a Cameron mientras el comenzaba a comer directamente de la lata.

— ¿En serio piensas desayunar ahora? ¿No deberíamos dormir primero? —Cuestionó Cameron viendo al contrario, a pesar de que según entendía no había dormido en solo dios sabrá cuanto tiempo parecía totalmente relajado sin el más mínimo rastro de cansancio en su cuerpo, cuando le hizo su pregunta volteó a verlo con confusión.

— ¿Por qué? El día no será productivo sí nos dormimos justo después de dormir, o en mi caso cuando tienes el cerebro lleno de ideas, sí dormimos ahora podríamos perder la energía que tenemos en este momento, sería un desperdicio —Anunció antes de poner el agua en dos tazas para después vaciarles dos cucharadas de polvo café.

— No sabía que se tomara agua con chocolate —Murmuró Cameron viendo su taza.

— ¿Chocolate? Claro que no, es café, eso nos ayudará a mantenernos despiertos para que los primeros minutos tras despertar no nos dobleguemos al sueño mientras que el atún ayuda al cerebro —Explicó con una sonrisa que tanto Cameron como los servants no creían que ese chico hubiera dado antes.

— ¿Le estas dando café a un niño, a las cuatro y media de la mañana? —Preguntó Archer tras materializarse junto al otro servant.

— ¿Qué tiene de malo? Yo a su edad no me dormía hasta que caía y tomaba café constantemente —Preguntó con obviedad antes de sonreír y agarrar su mochila— Bueno, te dejo, tengo que ir por más piezas, sí en la pantalla aparece una señal de emergencia aprieta el botón amarillo del control remoto —Anunció antes de salir casi corriendo del lugar, Cameron solo veía la puerta por la que había salido el otro antes de tirar el café al fregadero, servirse un poco de leche y volver a dormirse.


Aki opinaba que quien fuese que había dicho que un mago con celular era un error debía ser un idiota, a pesar de que en lo que llevaba en la mansión Di Floresta había luz eléctrica en vez de recurrir a los arcaicos modos de usar luminarias, pero no había cobertura de internet o celular y estaba harto, lo que conllevaba a que estuviera caminando por la mansión sin importarle que fueran las cinco de la mañana, estaba aburrido.

— Putos métodos de magos ancianos —Gruñó queriendo golpear a alguien ¿Cuál era el problema de los magos con usar tecnología moderna? No lo sabía pero lo odiaba, hubiera seguido con sus quejas cuando escuchó ruidos, a pesar de que Aki no era de los que curioseaban en su aburrimiento la verdad fuese le importaba poco, se acercó a la puerta de donde creía que venían los ruidos encontrándose con unas largas escaleras— Por favor que sea algo interesante, por favor —Rogó.

Bajo a paso lento los peldaños asegurándose de que por nada del mundo hiciera algún ruido que alertará a quien quiera que fuese que estuviese haciendo tanto ruido, tras bajar lo que estaba casi seguro que eran tres pisos se encontró con una puerta de metal que abrió lentamente y para su fortuna no provocó mayor ruido, tras la puerta podía ver maquinas siendo ensambladas, realmente aunque le encantarán los mechas no tenía ni idea de lo que estaba ocurriendo dentro de la habitación.

Ahí, tras un escritorio estaba su Caster viendo lo que solo podía adivinar que eran planos, entró lentamente en la habitación viendo con asombró, las maquinas no tardaban en tomar la forma de bestias de metal, entre lo que Aki podía reconocer había un león, un águila, un ciervo y un caballo, todos hechos a partir de metal y cables, estaba tan embobado viendo el primer atisbo de tecnología que se encontraba desde que había entrado a aquella mansión.

— ¿Asombrado? —Esas palabras le tomaron por sorpresa obligándole a ver tras él, ahí, vistiendo una pijama blanca se encontraba Margaret con una sonrisa complacida— ¿Qué me puedes decir Da Vinci? —Cambió su mirada a su servant que le volteó a ver con una sonrisa.

— Definitivamente esto es más de lo que me esperaba, pero no puedo evitar sentir que hay partes que no sirven ¿Segura que desea que siga los planos al pie de la letra? —Cuestionó viendo los planos con cierta confusión.

— Absolutamente, ya intentamos remover con anterioridad las partes que considerábamos poco útiles, la maquina entera dejo de funcionar, de algún modo hasta esas partes aparentemente inútiles son primordiales en el mecanismo —Aseguró con una mueca.

— ¿Qué es este lugar? —Cuestionó Aki superando su sorpresa inicial.

— Es el taller de la familia, aunque debo admitir que esperaba que Leonardo supiera que función tienen esas piezas, supongo que realmente solo lo entendía esa cabeza loca, que pena —Murmuró con una mirada más decaída antes de sentarse en una de las sillas del lugar— Aki, me alegro de encontrarte, tú, Charlotte e Irene tienen una misión de reconocimiento, quiero que me consigan toda la información posible, desde los posibles lugares donde sea la guarida de la facción negra, los nombres de sus maestros y de ser posible el de sus servants —Anunció viendo con seriedad al otro.

— ¿Y por qué crees que voy a obedecerte? —Murmuró, podía ser que no fuera el mago más preparado de la facción pero hasta él podía notar que Margaret parecía ser de las que enviaban a otros a hacer el trabajo sucio por ellos, y estaba bien enterado de los riesgos de participar en la guerra, él no pensaba ser carne de cañón.

— Es una petición nada más, entre todos ustedes son los más veloces por lo que son más capaces para ese tipo de misiones, iría yo misma pero tengo que ir a cierto lugar para ver si encuentro a alguien —Explicó con una sonrisa inocente y un tono de disculpa.

Aki podía ver la razón tras sus palabras, ciertamente para una misión de ese tipo ellos eran de los más calificados, pero también podrían haberlo sustituido a él por Rider, esa sería una mejor formación, pero había algo que no le cuadraba, ella parecía tan infinitamente inocente en esos momentos y aun así a él le daba mala espina, por el momento lo mejor sería simplemente mantenerse tranquilo, sí debía enfrentarse a Margaret mejor hacerlo donde tuviera ventaja.

— Le preguntaré a Djoser, no nos vendría mal un Rider para ese encargo —Añadió antes de salir de ahí.

— ¿Se puede saber a dónde iremos, lady Margaret? —Cuestionó su servant realmente curioso.

— Verás, creo que he pospuesto por mucho tiempo el re-encuentro con cierto cerebrito, pero tenerlo de nuestro lado sería conveniente para la guerra —Señaló antes de mirar las maquinas que solo esperaban para ser activadas— Me pregunto cómo reaccionará ¿Seguirá siendo el cachorrito que recuerdo? —Murmuró antes de salir del lugar para prepararse para su pequeño reencuentro.

Una hora más tarde el equipo de investigación ya estaba partiendo a cumplir su deber, Aki podía notar la tensión que seguía sobre los hombros de la niña mientras que en caso contrario Irene parecía molesta, casi se preguntaba qué es lo que ocurría cuando Djoser le puso la mano en el hombro haciéndole una muda advertencia de que tal vez lo mejor sería dejar pasar sin inmiscuirse.

— Si no les molesta creo que lo mejor sería que nos dividiéramos en áreas, ya saben, cubrir más espacio —Anunció el chico de ascendencia africana intentando despejar el pesado ambiente conformado por la furia del par de féminas.

— Iré al área de la ciudad, en el peor de los casos Jack será capaz de cometer un asesinato lo suficientemente sigiloso como para no llamar la atención —Opinó la niña comenzando a caminar sin importarle lo que los otros pudieran decir.

— Yo iré al muelle, sí la tal Bianca fue allí cabe la posibilidad de que los otros no estén muy lejos —Comentó Djoser solo que a diferencia de Charlotte él sí se quedó esperando a que ellos eligieran un lugar.

— Iremos los dos al bosque y luego al cementerio, son lugares notablemente cargados de energía mágica normalmente, sí tenemos suerte podremos encontrarlos y eliminar a uno o dos —Sentenció Irene sin importarle la opinión de Aki, pero por el momento aceptaría, era cierto que esos lugares eran una buena opción y sí se encontraban con el Assassin o el Archer negro seguramente tendrían problemas sí iban sin equipos.

Cada uno emprendió el camino y mientras que Djoser usaba su motocicleta ellos se quedaron viendo por unos segundos, intentando descubrir lo que pensase el otro, y solo en ese momento a Aki se le ocurrió que los otros maestros también estaban desconfiando entre sí, era cierto, realmente no tenían ningún motivo para confiar entre ellos, a pesar de que tenían objetivos parecidos aquello era precisamente lo que podía enemistarlos, tal vez solo por eso le pidió a Mulan que estuviera lo suficiente cerca de Irene para apuñalarle el corazón, solo como una medida preventiva.

Ninguno de los dos parecía muy dispuesto a iniciar la conversación pero Aki tampoco estaba dispuesto a que estuvieran tan callados durante su misión, así que en lo que su madre llamaría una idiotez y ameritaría un puñetazo, del bolsillo de su chaqueta sacó una ocarina, acercó el instrumento a sus labios antes de comenzar a soplar, la melodía del articulo comenzó a llenar el lugar, cuando iba a comenzar la quina nota abrió los ojos soltando su magia.

Soneto blanco —Conjuró mentalmente tras unos segundos sin que nada ocurriera alejó la ocarina de su boca he hizo una mueca de disgusto— Nada, nada a varios metros a la redonda —Murmuró viendo el lugar con hastió.

— ¿Magia de reconocimiento? —Cuestionó Irene viendo con confusión el instrumento y luego al maestro.

— Algo así, en al menos un kilómetro a la redonda —Señaló con fastidio, no pensaba decirle cómo funcionaba su magia o sería su final, no le gustaban los espacios con tantos obstáculos pero gracias a eso y a la vibración de su magia tenía un buen mapa mental de la zona— ¿Por qué buscamos aquí? ¿No se supone que una guarida de mago tendría que ser un castillo, una casa o algo así? —Preguntó viendo a la chica, Aki estaba por comentar que realmente no creía que la guarida estuviera en alguno de los lugares que la chica menciono cuando Irene le vio con seriedad, lo entendió malditamente tarde, ella buscaba un momento de soledad.

— Lo sé —Anunció como sí el mero motivo de buscar en un bosque le pareciera divertida— Pero tengo que pedirte un favor, mantén un ojo en Margaret, creo que está tramando algo, pero necesito más ojos de los que ya tengo —Explicó viéndole con seriedad— Me preocupa que esté intentando hacer una alianza con la facción negra, eliminar a la competencia más peligrosa, dígase nosotros y luego eliminar ella a los más débiles, la facción negra, solo te pido que mantengas los sentidos alertas —Señaló antes de darse la vuelta.

Aki realmente se sintió tentado a confiar en Irene, no tenía un motivo claro para divulgarle que dudaba de la maestra de Caster pero lo había hecho, pero él no era tan ciego, de ninguna de las dos se fiaba y prefería mantenerse así hasta que conociera bien las cartas con las que pensaban jugar, pero estaba dispuesto a jugar el pequeño papel de espía doble para ver sí con eso obtenía un mejor juego de naipes.

Antes de cambiar de lugar de búsqueda a otro lugar dirigió una mirada rápida al castillo que se encontraba en tal lejanía que debía usar magia en sus ojos para verlo, le parecía raro que su magia no lo alcanzara pero siempre era complicado cuantos más obstáculos había, pero por un segundo tuvo la certeza de que algo se le estaba pasando por alto.


Bien, Margaret sería la primera en aceptar que se había desviado de su labor, pero en su defensa diría que no era capaz de ignorar algo tan interesante como lo que estaba viendo, se había colado en una casa rodeada del listón amarillo que la reclamaba como una escena del crimen, lo que le sorprendía eran los cuerpos, siete chicos, adolescentes todos ellos, desmembrados, decapitados, y con lo que apostaría eran signos de abuso sexual.

— Lady Margaret ¿Podríamos retirarnos? No niego que tuve mis propios contactos con la muerte en vida pero no es una vista agradable —Anunció sin poder terminar de creer la facilidad con la que la chica toqueteaba los cuerpos investigándolos.

— Pero ¿Cuándo podría volver a encontrarme una oportunidad semejante? La oportunidad de poner a prueba mis conocimientos de medicina forense no se presentará así como así —Gruñó levantando la polera de uno de los cadáveres— Este también —Murmuró viendo a otro lado.

— ¿Ocurre algo, Lady Margaret? —Preguntó Leonardo viendo a la doncella.

— A todos les falta el corazón, puede ser solo una coincidencia pero, ¿No es muy sospechoso que este crimen se haga durante la guerra del santo grial? ¿Crees que pueda ser un servant? —Cuestionó viendo al hechicero.

— Admito que es sospechoso, después de todo los servants podemos alimentarnos del espíritu que habita en el corazón humano, pero tampoco puedo sentir presencia alguna, ni el residuo de que algún servant hubiese estado aquí ¿Por qué lo considera lady Margaret? ¿Acaso ya tiene un sospechoso en mente? —Cuestionó viendo a la mujer que estaba haciendo una mueca.

— Eso es lo peor, sí quien vamos a buscar se unió a la guerra seguramente no tendrá el poder mágico para mantener a un servant por sí solo, se vería obligado a recurrir a este tipo de trucos —Murmuró apretando sus puños con molestia.

— Lo lamento lady Margaret —Respondió tras varios minutos de silencio— No puedo imaginarme lo que siente al sospechar que la persona que su corazón añora sea parte de esto, yo, yo lo… —Antes de que pudiera responder vio cómo su maestra le miraba, no era una mirada triste, ni de pena, tampoco furia, solo fastidio, era lo único que podía encontrar en ese rostro que parecía esculpido.

— No me malentiendas Caster, me es indiferente sí masacrase a cientos de niños por ello, me interesa aún menos sí abusa de los cuerpos, lo que me molesta es que sí se unió a la guerra debió haber venido a mí por ayuda o concejo, inclusive unir fuerzas —Gruñó ahora con más enfado.

Leonardo no estaba seguro de comprender a su maestra, entendía que los magos realmente podían llegar a ser repugnantes en los sentidos morales convencionales, pero incluso creía que eso sobrepasaba lo esperado, por primera vez desde que fue invocado se preguntó qué clase de cosas estaría dispuesta a hacer su maestra, que tanto había visto y hecho sin pestañar si quiera, que tanta monstruosidad se escondía tras ese bello rostro.

— ¿A pesar de que fueran de facciones enemigas? —Preguntó sin animarse a preguntar sobre lo otro, sí lo hacía tal vez su maestra le parecería más terrible, no, su primer pensamiento de su maestra era que era inhumana, de un cuerpo que parecía esculpido, un rostro que casi nunca mostraba expresión, ahora creía que podía agregar despiadada a la lista.

— Hay un motivo por el que este chico es tan valioso para mí, sí debiera confiarle a alguien el hacer un nuevo Frankenstein, él sería mi elegido, aunque a él le parezca nefasto podemos pensar del mismo modo, hasta cierto punto puedes considerar mi amor hacía él algo narcisista, porque es la única persona en este mundo que puedo ver como un igual en términos mentales, por eso pienso hacerlo mío, que me pertenezca a mí y solo a mí —Declaró con una sonrisa mientras sus ojos parecían brillar, ahora Caster debía sumar otra persona a la lista de los humanos que le daban miedo, sí ese chico era igual a su maestra solo podía imaginarse a alguien igual de monstruoso escondido en un atractivo.

Caster estaba buscando un modo de escapar del re-encuentro entre esos monstruos que realmente eran esas mentes cuando lo sintió, dos fuerzas dignas de mención, casi exteriorizo la sonrisa que deseaba plasmarse en sus labios.

— Lady Margaret, dos servants se acercan, cada uno por diferentes direcciones, tal vez intentan atraparnos aquí —Señaló antes de comenzar a caminar a la salida, su maestra sonrió antes de seguirle el paso sin soltar el maletín que había estado cargando desde que partieron de la mansión, ni eso ni su bastón.

Cuando salieron realmente tardaron poco en llegar los otros servants, por un lado Leonardo se sintió decepcionado de que uno fuese Minos, Gustav parecía haberlos ido a buscar, pero del otro había dos sirvientes, aunque ninguno de los dos maestros parecían realmente haberse dado cuenta de su presencia, uno era un chico rubio que tenía toda la pinta de ser una especie de mecánico aunque se le hacía extrañamente conocido este parecía hablar demasiado animadamente de una pulsera que tenía el otro maestro, un chico pelirrojo de ojos castaños, inclusive más flacucho que el otro a pesar de que en realidad parecían de la misma baja estatura.

Caster esperaba una orden de su maestra, la que fuera, un ataque, un escape, algo, pero ella solo veía al par de chicos con sus ojos volviendo a ser una caja impenetrable que le impedían conocer sus pensamientos, el primero en atacar resulto ser Berserker, una cadena voló dispuesta a golpear el rostro del chico rubio, pero a instantes de impactar una espada apartó el golpe desviándolo contra una de las paredes del lugar.

— Assassin —Llamó el chico pelirrojo y casi sintió pena de él, declarar la clase de su sirviente cuando esa en particular les pudo haber tomado desprevenido, al lado del joven apareció una bella dama de ojos verdes mientras su cabello rubio se encontraba peinado en una intrincada coleta, y para su sorpresa, vestía un vestido que indudablemente pertenecía a la época de las colonias, ciertamente menos detallado y parecía otorgar más libertad de movimiento pero eso no le quitaba lo peculiar.

— Caster, pasa a la retaguardia, activarás los sistemas, Gustav y yo seremos segundo flanco, Berserker irá al frente —Ordenó abriendo el maletín donde ahora podía observar que se encontraba una de esas máquinas, una que parecía ser un águila, rápidamente se posicionó junto al otro maestro de la facción blanca y él hizo lo pedido colocándose tras ellos, con el tronar de dedos el águila de metal se elevó y notó lo increíblemente sencillo que era pese a que según los planos debería de haberle costado más impulsarlo con su magia.

En las manos de Assassin apareció una lanza, era negra y tenía en las puntas notorias manchas de sangre seca, por otro lado lo que Leonardo solo podía imaginar que era Saber sostenía una masa de oscuridad que emitía luces, su ropa parecía algo diferente a la que había tenido cuando se enfrentó al Assassin blanco, ahora usaba un vestido negro con mangas a rayas blancas, a pesar de que no tenía músculo, en realidad hasta se atrevería a considerarla una chica debilucha, sostenía el arma con una firmeza digna de un caballero.

— Marcus, Saber y yo nos concentraremos en detener a sus servants, uno de ellos debe ser Caster, tú y Assassin intenten matarlo, luego será más fácil encargarnos de los otros sirvientes —Declaró con seriedad el maestro de Saber y Leonardo se encontró perplejo al escuchar la seriedad de sus palabras ¿Estaba pensando en luchar contra su maquinaría?

Antes de que el chico pelirrojo pudiera meter algo de sensatez en la cabeza del rubio este abrió su mochila sacando un par de pistolas, sin que siquiera cuestionar las ideas de su maestro la espada se lanzó contra Minos a una velocidad más bien digna de un Lancer, para evitar ser cortado a la mitad Minos interpuso los grilletes de sus cadenas haciendo resonar los metales, a pesar de que no era su estilo prefirió lanzar su águila contra el maestro, sí moría todo se resolvía, aun así tampoco se permitió perder de vista a los otros dos.

El águila de metal abrió su pico donde una brillante luz azul comenzó a parpadear hasta volverse continua, un segundo más tarde un disparo de energía salía disparada del animal mecánico en contra del rubio que para su sorpresa ya no se encontraba ahí, estaba bajo el águila, mando la orden mágica de atacarle pero incluso pese a sus inmensos esfuerzos el robot no podía alcanzar el sitio, elevó una de sus pistolas y disparó, Caster esperaba que la bala rebotará, pese a que el ave había sido construida con tecnología la había ensamblado con su noble fantasma reforzándola a un punto difícil de dañar.

Tal vez por eso mismo su rostro se llenó de sorpresa cuando la bala dio en el cuello del ser y este perdió la cabeza, literalmente, cuando la cabeza mecánica cayó al suelo el resto del ser no tardó en seguirle y caer hecho pedazos.

— ¡Muere! —Ese gritó fue lo único que le permitió evitar la cadena que iba volando en su dirección clavando la cuchilla al lado de la puerta de una casa, de la sombra de Assassin había surgido una cadena que casi le volaba el cráneo.

Margaret había sacado una espada de su bastón, algo de lo que no estaba enterado, por cierto, y luchaba contra el chico pelirrojo por el dominio del combate, Minos había dejado atrás su apariencia humana volviéndose una imitación del minotauro aunque en realidad desde que lo había hecho Saber parecía poder confrontarle con mayor facilidad, pese a que tenía órdenes de no hacerlo no pensaba dejar que su maestra fuera derrotada tan vergonzosamente por un error en la maquinaria.

En el suelo surgió un sello mágico en el que estaba el hombre de Vitruvio, tras unos segundos de él surgió un instrumento de madera, aquello que según muchos fue la inspiración de los helicópteros modernos, lo único que lo diferenciaba al de sus planos eran el par de cañones que se encontraban en la base, el chico rubio parecía completamente anonadado, incluso parecía contener un chillido emocionado.

Los cañones comenzaron a acumular energía, frente al brocal apareció el círculo mágico propio de Caster, el hombre de Vitruvio, pero antes de que pudiera disparar y acabar con el par de maestros, pues con toda su potencia era solo de un rango E para tampoco llamar demasiada atención, una voz rugió.

— ¡Doncella de hierro! —Rugió, para sorpresa de todos, Assassin, rugió obligándole a apartarse pues aquel instrumento e tortura apareció a su espalda estando a segundos de aniquilarle, pero eso no detuvo sus cañones, el rubio estaba arrodillado viendo al instrumento con adoración, pudo notar un ligero temblor en su maestra pese a que el chico pelirrojo estaba apartado viendo su creación.

La batalla parecía simplemente acabada pero varias lanzas negras como la que ostentaba Assassin se lanzaron contra su instrumento destrozando la hélice haciéndole caer, los cañones perdieron su objetivo y dispararon al cielo creando algo semejante a fuegos artificiales, un suspiro escapó de los labios de Margaret, la maga escribió una runa en el aire y el lugar se llenó de una espesa neblina, agarró por el cuello de la camisa a Gustav jalándole obligándole a alejarse y escapar de la pelea, el par de sirvientes volvieron a su forma espiritual antes de seguir a sus maestros.


A pesar de la inmensa neblina Marcus realmente no se encontraba atemorizado, corrió al lado de Alex totalmente preocupado, se había mostrado tan confiado y preparado durante la lucha solo para arrodillarse en cuanto Caster invocó aquel objeto, cuando la neblina se disipó veía a su compañero con una sonrisa que solo podía definir como boba, antes de que pudiera decir algo este soltó un chillido tan potente que le lastimo el oído.

Assassin se acercó al maestro de la espada del negro antes de soltarle una bofetada que resonó por el lugar tumbándolo al suelo, en ese instante pareció reaccionar volteando a ver a todos lados, como sí esperase ver algo, cuando pareció no encontrar lo que buscaba se tumbó en el suelo lagrimeando golpeando el suelo con pesimismo.

— ¡Calla! ¡Me estas lastimando los oídos! —Rugió Assassin antes de volver a abofetearle la cara, cuando parecía que su servant iba a perder la calma Marcus ayudo a levantarse a Alex.

— Tenemos que reunirnos con los otros, vamos, Alex, podrás mostrarles tú trabajo —Anunció señalando la pulsera de metal que tenía, eso pareció levantarle el animó al rubio que se levantó de golpe, sujetó su brazo y comenzó a llevarlo a rastras a la cafetería mientras eran seguidos por sus servants, llegaron tras varios minutos, cuando golpearon la puerta esta fue abierta casi de golpe por Medea que casi fue empujada por Alex que entró con una sonrisa feliz.

Marcus pasó la vista entre los diferentes maestros que ya se encontraban ahí, Raúl y Jessica lo miraban mal por haberse escapado de la casa de la última para evitar escuchar una pelea entre esos dos, Camerón miraba con mala cara a Alex que simplemente parecía alegre cual niño con juguete nuevo, tras unos segundos el niño volvió a dormir, Medea se sentó en el lugar que se había asignado en la primer reunión.

— ¿Se puede saber para que nos reuniste Medea? ¿Dónde está Bianca? —Preguntó Raúl curioso, la chica pareció dudosa en un principio antes de responder.

— Ella fue la que me pidió que convocará a esta reunión, no sé cuál sea su motivo —Respondió antes de agachar el rostro casi como sí esperara un golpe, Marcus miró con cierta preocupación a la otra maestra, desde que se habían reunido siempre que había un hombre en la habitación parecía temerosa o nerviosa, lo que hasta cierto punto también le ponía nervioso a él.

Tras diez minutos de espera Bianca entró por la puerta antes de hacer una pequeña reverencia y disculparse por la tardanza, se sentó en su lugar viendo con una sonrisa de suficiencia a sus camaradas.

— Ya tengo un lugar que podemos usar como guarida, es más que aceptable —Declaró sonriendo antes de guardar silencio para las preguntas que seguramente vendrían.

— ¿Dónde es? —Cuestionó Jessica viendo a la mujer, que solo sonrió amablemente.

— En el bosque del sureste, es un castillo abandonado, Caster y yo nos aseguramos de hacer las protecciones necesarias, esta apartado, es un bosque, está sobre dos líneas ley, creo que nadie tendrá objeciones sobre nuestra guarida —Señaló con una sonrisa.

— Por mí no hay problema, sí está rodeado de bosque puedo ayudar a las defensas con mi magia —Opinó Raúl con calma, por el momento no se opondría a dicho lugar.

— Yo puedo preparar algunas trampas, tengo experiencia en las emboscadas —Declaró Archer en nombre de su maestro que seguía durmiendo plácidamente en la silla que usaba.

— ¿Está preparada para ser habitada pronto? —Cuestionó Jessica con precaución.

— Completamente, todo lo necesario ya fue preparado, eso incluye una sala de operaciones, aunque tendríamos que surtir de alimentos —Mencionó con seguridad.

— Un terreno semejante me da mucha oportunidad de obtener la sangre de nuestros oponentes para mantenerme joven —Declaró alegre Assassin, solo porque esta se encontraba muy feliz con la idea Marcus evitó mencionar que desde que murió no envejecería.

— Yo no puedo ir —Expuso Alex dejándolos a todos con la boca abierta, incluso un pequeño tic apareció en los ojos de Bianca— No me malentiendan, el lugar suena genial y me encantaría mudarme, pero mi taller está construido de tal manera que necesita muchas condiciones para que todo trabaje normalmente, me tardaría meses en convertir una habitación de la casa en otro taller y deberé salir constantemente por materiales —Excusó el joven rubio con cierta pena.

— No te preocupes, yo te ayudaré a prepararlo —La mueca que Alex hacía parecer que Jessica le había insultado en lugar de ofrecer su ayuda.

— Jessica y yo podemos ayudarte en lo general, mientras tu puedes concentrarte en los detalles finales —Declaró Bianca ya sabiendo lo delicados que podían ser los hechiceros con sus talleres, sí les permitía estar cuando diera los toques necesarios, o les mostraba como era necesario su taller sería revelarles algo muy personal en muchos sentidos.

— Bien, supongo —Gruñó antes de levantar su mochila para sacar varias pulseras de metal, parecían estar hechas de placas de tres centímetros de largo— Esto es en lo que estuve trabajando ayer, tomen —Anunció entregándoles las pulseras, todos menos Marcus las veían confusos.

— ¿Esto es? —Preguntó Medea confusa exteriorizando la pregunta del resto.

— Usa un poco de magia y toca una de las placas, la que sea —Todos hicieron lo pedido mientras Marcus se preparaba para ver las caras de todos ellos, en cuanto hicieron lo pedido apareció frente a su pulsera un cuadro que parecía holográfico— Estas son la mejor manera de mantenernos en contacto —Señaló con una sonrisa alegre.

— ¿Qué es esto? —Preguntó Bianca con verdadera curiosidad.

— Es algo semejante a un teléfono que usa magia en lugar de electricidad, gracias a las pulsaciones de frecuencia mágica a baja frecuencia crean una red cerrada de comunicación, muestran nuestras posiciones en tiempo real, cuentan con un teléfono, además de una versión menos poderosa del internet, pero sigue siendo una gran cantidad de información guardada en esto, también tiene la función de mapa y reloj —Señaló con orgullo goteando de su voz.

Las caras de los otros cuatro magos, mientras Cameron apenas despertando, no tenían precio, el propio Marcus debía admitir que había tenido la misma cara cuando le contó, se habían encontrado mientras Alex salía de una casa que había sido aislada por ser una escena del crimen, de algún modo pasó de preguntarle que hacía ahí a hablar del interesante objeto.

— ¿Dónde los conseguiste? —Murmuró Raúl con notorio asombro.

— Yo mismo lo construí, lo mejor es que no emite señales de magia que puedan rastrearse sin conocer la frecuencia, así que son seguros, también tienen una función de alarma, se activa diciendo la palabra "Grial" miren las pantallas —Y justamente al momento de decir aquello el punto en el mapa que representaba a Alex cambio del color azul que tenía a uno rojo apareció el mensaje "Miembro capturado"— Con esto no deberíamos tener problemas para cubrirnos —Señaló feliz.

Marcus no podía evitar compararlo a un cachorrito cuando sonreía de ese modo, ladeaba la cabeza del mismo modo y ponía unos ojitos que le hacían difícil negarse, incluso podía imaginárselo con las orejitas y la cola de un cachorro, hasta parecía lindo cuando dejaba de ser tan arisco.

— Esperen, antes de que se me olvide —Anunció cambiando su expresión adorable a una más seria— Se quién es el Caster de blanco y me hago una idea de cuál podría ser su Berserker —Proclamó con seriedad sorprendiendo a todos otra vez— Su Caster es Leonardo Da Vinci, su Berserker creo que es el minotauro o alguien relacionado a su historia —Señaló y en ese momento Ícaro cayó al suelo casi desmallado— Olvide quien era él —Acepto avergonzado el chico.

— ¿Cómo estás tan seguro? —Preguntó Camerón sobándose los ojos, internamente Marcus se preguntó por qué el niño estaba tan cansado.

— Sobre el Berserker, primero era un hombre, luego mientras se enfrentaba a Alice se convirtió en un minotauro, no sé si así es el minotauro como servant, pero en cuanto a Caster es por lo que vimos —Declaró viendo a Marcus a los ojos— el invento con él que intentaba acabar con nosotros, es infinitamente parecido a uno de los planos de Da Vinci de máquinas voladoras, lo consideran la idea de la que nacieron los helicópteros —Explicó con una sonrisa.


Mientras veía la escena del crimen seguía preguntándose si esto era obra de un master, había seguido a los maestros de la facción negra, pues eran los que podían hacer algo semejante sin que sus camaradas se enteraran fácilmente, en la ciudad de Nantes se habían incrementado los crímenes casi en un trecientos por ciento, por un lado estaban los jóvenes abusados y decapitados, luego estaban las que tenían un marcas de disparos, los envenenados, lo único que los unía era que todos tenían signos de tortura, además de eso estaban las explosiones de gas que aunque perfectamente podían ser accidentes tenían matices preocupantes.

A los que le faltaban el corazón no tenía un sospechoso claro, el maestro de Archer negro no se separaba de él dejándole sin tiempo de cometer esos crímenes, ninguno de los servants usaba veneno, lo que en realidad desestimaba todas sus ideas de que fueran asesinatos de origen mágico, tal vez lo más sensato sería concentrarse en su deber como Regente pero sentía en lo profundo de sus entrañas que algo estaba escapando de su comprensión.

— Tal vez debería mantener un ojo sobre los participantes, no es tan interesante como resolver un caso pero supongo que debo anteponer mi deber a mis deseos —Gruñó con cierta frustración, en ese momento escuchó el grito de un niño proveniente de la casa a su derecha, forzó rápidamente la cerradura para adentrarse en aquel lugar.

En cuanto abrió la puerta sintió el hedor de la putrefacción y la sangre inundar sus fosas nasales, pero tan horrible olor no le detuvo, corrió escaleras arriba encontrándose con una horrible escena, un pequeño niño, al que no le calculaba más de diez años, de ojos grises y pelo azul estaba dentro de un círculo ritual, aunque con el niño sobre él no podía estar seguro de que tipo era, el chico tenía las extremidades clavadas al suelo por cuchillos de cocina, debido a su desnudes podía confirmar las notorias marcas de tortura, sus ojos ya habían perdido cualquier atisbo de vida.

Observaba los alrededores con precaución, el niño había gritado hacía muy poco como para que el criminal estuviera fuera de la vivienda, estaba por acercarse a las armas para ver sí podría encontrar algo cuando escuchó a alguien sollozar, se giró rápidamente viendo al armario, se acercó haciendo el empeño de no pisar las manchas de sangre, abrió el armario dispuesto a encontrarse cualquier cosa, ahí había una niña de aproximadamente ocho años, de cabello rosa y ojos miel, vestía un vestido blanco bastante maltratado y con manchas de sangre, cuando lo vio pego un grito.

— ¡Por, por favor no me mate! —Aulló la niña temerosa y con ojos llorosos.

— Tranquila, tranquila, no voy a hacerte nada —Tranquilizó a la jovencita, sí quería una buena pista necesitaba que la niña se calmara— ¿Viste a quien hizo esto? —Preguntó cuándo la chica parecía haberse tranquilizado lo suficiente.

— S-si —Respondió más calmadamente.

— ¿Podrías describírmelo? —Cuestionó Sherlock con cierto apuro, sabía que la situación seguramente era traumática para la niña pero sí quería capturar al malhechor necesitaría que esta se apurase.

— C-creo que si —Respondió mordiéndose su labio, cerró los ojos intentando recordar— C-creo que era un adolescente, tenía el cabello rojo y los ojos cafés, era delgado, bastante delgado —Contó antes de abrir los ojos y ponerse a temblar de nuevo.

— ¿Puedes recordar algo más, algo en particular, las facciones de su rostro? —Cuestionó apurado.

— N-no, no puedo recordar su cara —Se lamentó la chica antes de caer arrodillada— P-pero cuando la puerta se abrió él fue a la habitación de al lado —Anunció y en ese momento escuchó el cristal romperse.

— Quedaos aquí y llamad a la policía, escóndete bien —Ordenó antes de seguir el sonido, bajo las escaleras de tres en tres, se giró rápidamente encontrándose con que en la cocina había una ventana rota y una figura a la lejanía apartándose corriendo, en vida seguramente no podría haberlo capturado pero como servant tenía un cuerpo más capaz, saltó por el hueco del cristal para perseguir a la figura.

Pese a que al ser un servant era mucho más veloz que cualquier humano con suerte estaba acortando la distancia con la figura, pero aún le era incapaz de reconocer, en algún momento la persona dio vuelta en una esquina, él le imitó solo para encontrarse que ya nadie estaba ahí, miró a todos lados, inclusive utilizo sus capacidades de detección para intentar encontrarle, y nada, no había nadie, a sabiendas de que seguramente la policía no tardaría en llegar, y sería muy peligroso sí se volvía sospechoso, por lo que decidió alejarse del lugar.

— Joven pelirrojo, ojos cafés y delgaducho —Murmuró mientras a su mente llegaba la imagen del maestro de Assassin, pero aunque era el único sospechoso que le venía a la cabeza no le terminaba de cuadrar, cierto era que los Assassin no solían tener un ápice de piedad, además de ser brutales homicidas, pero sus maestros no eran necesariamente así, incluso encontraba complicado el tiempo.

Durante sus investigaciones mantuvo un ojo en particular sobre el maestro de Assassin, pero el chico no se había apartado de la maestra de Berserker y el maestro de Lancer, incluso hasta donde había visto solo se habían alejado ese mismo día donde posteriormente se encontró con el maestro de Saber, ese maestro era otro que le parecía raro, literalmente había salido de una escena del crimen al igual que esa extraña maestra de Caster blanco, ambos le parecían ahora más sospechosos.

— Tal vez me concentré en los maestros equivocados —Declaró mientras se dirigía a la mansión de los maestros blancos.


Djoser admitía que realmente estaba comenzando a aburrirse, no le malentiendan podía perfectamente esperar para no cometer errores, pero comenzaba a creer que estaban siendo demasiado pacientes, Margaret, Charlotte, Gustav y Aki ya habían tenido su primer enfrentamiento, pero en cada encuentro habían estado escapando y dándole más información al enemigo, tanto que ya era casi un seguro que conocieran la identidad de su Caster, tenían que mover las fichas con un poco más de fuerza antes de que perdieran cualquier posibilidad de ganar esta guerra.

Tal vez eso era lo que le había orillado a tener esa reunión, Irene Von Dracon estaba sentada a su izquierda mientras Zack Vermilion a su derecha, los tres se miraban con toda la seriedad que ameritaba la situación.

— ¿Estás segura de esto Irene? —Cuestionó Djoser viendo a la chica que estaba increíblemente tranquila.

— Por supuesto, piénsalo, ellos no se quedarán permanentemente en su guardia escondidos, ya han tenido dos batallas y de las dos hemos salido huyendo, eso les hará más confiados, dudarán menos en lanzarse a la batalla y deberemos estar preparados, mientras Brunilda y Sigurd pueden ir al frente en nuestra próxima batalla mientras que Ramsés II estará en la parte trasera disparando flechas —Sentenció ella con una sonrisa complacida.

— Gracias al ojo de Sigurd ningún noble fantasma podrá detener nuestro ataque —Señaló sonriéndole coqueto a la chica que simplemente pareció ignorarle, hasta cierto punto a Djoser le daba pena Vermilion, parecía tenerle gusto a la Von Dracon pese a que esta le ignoraba.

— Supongo que puedo usar la maldición de Brunilda para facilitar el trabajo —Murmuró viendo sin mucha confianza a los otros dos, Zack le parecía poco confiable, se había apuntado a eso a una velocidad alarmante sin siquiera preguntarles algo, Irene por otro lado era extraña, no podía sentir nada viniendo de ella, no sentía desconfianza pero tampoco confianza, en otras palabras le ponía nervioso.

— Cuando los enemigos se encuentren debilitados un único ataque de Archer bastará para eliminarlos a todos —Declaró Irene con una sonrisa tranquila y amigable, aparentemente ese fue la forma de cerrar la sesión puesto que Zack ya se estaba levantando para irse, Djoser estaba por hacer lo mismo cuando Irene le agarró la mano, volteó a verle con confusión, pero la imagen que encontró le golpeó el corazón.

Irene tenía los ojos brillantes, se veía pequeña a diferencia de lo confiada e imponente que se había mostrado anteriormente, mordía su labio además de encontrarse temblando, incluso creía que podía observar lágrimas saliendo de aquellos ojos naranjas, retrocedió un par de pasos inclusive ante la visión que tenía frente a él.

— ¿V-Von Dracon? —Preguntó intentando mantener la compostura, sus ojos purpuras tenían un serio problema para procesar lo que veían, la chica firme, confiada y orgullosa se mostraba ahora como alguien temeroso y débil.

— N-n-necesito tu ayuda —Declaró con aquella voz temblorosa que hacía mella en el corazón del maestro de Rider— V-Vermilion —Hipó antes de sujetarse a sus hombros intentando mantenerse firme y en compostura.

— Por- por favor cálmate, cuéntame que ocurre —Pidió abrazando el cuerpo de la doncella, temblaba, hipaba y podía sentir su pulso alterado.

A pesar de que se sentaron Irene se negó a soltarle y Djoser prefirió dejarle así, sí era algo que le tenía tan alterada tal vez le estaba usando de soporte y pilar para no destrozarse, él entendía la sensación y no sería tan cruel como para no otorgarle la oportunidad a la chica.

— Vermilion —Soltó tras unos segundos en los que intentaba tranquilizarse y buscar valor— E-está intentando forzar un compromiso conmigo, por- por el momento mis padres no han dado su brazo a torcer, pero, —Tembló otra vez por lo que él en un intento de regresarle la calma comenzó a acariciarle el cabello.

— ¿Pero, qué? —Preguntó cauteloso, realmente no quería llevarla al límite, estaba seguro de que no sería algo que desease ver.

— Vermilion tiene un historial, más de una acusación de violación, me ha amenazado varias veces en privado para aceptar el compromiso, pero había podido evitarlo manteniéndome alejada de él, pero ahora… —Dejó la frase al aire mientras seguía temblando atemorizada.

Djoser entendió lo que ocurría, Vermilion estaba intentando forzar un compromiso con Irene, incluso amenazándole para que aceptará, tal vez inclusive ya le había golpeado y solo la terquedad de la joven le había permitido mantenerse firme en su decisión, pero lo que encontraba peor era el historial de Zack, sí Irene le mencionaba era que lo creía capaz de hacerlo en su contra, y mientras más lo pensaba más repugnado se sentía, sí tenía un historial ya debía de tener bastantes víctimas, muchas pobres chicas que fueron victimizadas por ese sujeto, además de que desconocía que enfermedades podría tener o sí abandonaría esas formas solo por casarse con la chica.

— No te preocupes, Irene —Anunció con seguridad absoluta— Yo te protegeré, sí Vermilion intenta algo, me aseguraré de que no vuelva a levantarse —Sentenció con firmeza y con un toque caballeresco, la sonrisa que tenía en sus labios intentaba ser segura y confiable, Irene pareció encontrar calma en sus palabras, dejo lentamente atrás sus temblores, se secó las lágrimas y le dedico una sonrisa agradecida, en un rápido movimiento le besó la comisura de los labios en lo que Djoser entendió como mera educación pero que hizo que un agujero se abriera a sus pies.

— Muchas gracias, Djoser —Con esas palabras salió corriendo, el chico llevó sus manos a sus labios rozando el área del beso.

El chico de ascendencia africana se ruborizo levemente mientras veía a la rubia alejarse, ese había sido, técnicamente, su primer beso, miró a otro lado con cierta pena antes de retirarse a los aposentos que le habían asignado.

Mientras eso ocurría Irene sonreía con superioridad mientras su servant la miraba dudosa, todo rastro de temblor o temor había desaparecido de su cuerpo, sus ojos anteriormente enrojecidos por el llanto ahora se encontraban perfectamente claros, acomodaba su peinado con increíble tranquilidad, cuando Archer no pudo aguantar más su duda lanzó su pregunta.

— ¿De dónde sacaste todo eso de que Vermilion te amenazaba y acosaba? Que yo recuerde es usted quien le ha estado coqueteando abiertamente —Preguntó el antiguo faraón con la más sincera confusión.

— Una de las más antiguas herramientas de guerra es el amor, Zack peleará a mi lado por eso, solo me falta convencer a Djoser, y que caiga en mis encantos para que él se encargue de Zack llegado el momento —Sentenció antes de caminar hacía los jardines donde ya le esperaban sus amigas.

— ¿Y qué hará cuando el maestro de Rider cumpla su deber? —Interrogó notando ese vacío en el plan de su maestra.

— Si todo sale bien, nos comprometeremos —Declaró con frialdad tomando por sorpresa a Archer— Su familia aunque no es tan antigua como la mía tiene circuitos mágicos de calidad en una buena cantidad, además tiene acceso a la magia de Egipto, sería una gran adición para mí, además de que me encuentro curiosa de cierto rumor sobre la anatomía de los de esa etnia —Añadió con serenidad antes de acomodarse el cabello.

— ¿Entonces su plan es dejar que sus tropas mueran en el campo de batalla mientras usted se mantiene impoluta en su castillo? —Cuestionó con desdén el hombre.

— Por el contrario, yo misma pienso acabar con un par de vidas en esta guerra —Mientras hablaba sus ojos se teñían de oscuridad que encubrió rápidamente cuando salieron al jardín donde tomaría el té con sus amistades.

— Veo que al fin llegas —Anunció Margaret con esa sonrisa que ponía nerviosas a las personas, Charlotte a su lado tenía una sonrisa, algo raro de ver en su rostro desde que se vio obligada a abandonar la batalla contra la facción negra— Tengo noticias maravillosas, hay un grupo de maestros de la facción negra moviéndose, la idea es que tú, Charlotte, Djoser, Aki y Zack vayan contra ellos, estamos enviando una gran cantidad de integrantes de nuestra facción, espero que puedan obtener algo —Sentenció con calma, y por la sonrisa que le daba Irene ya sabía a lo que se refería.

— ¿No estaríamos dejando muy descubierta nuestra base? —Interrogó con curiosidad.

— Nos la estarían dejando a Berserker y a Caster, realmente no lograrían un avance si no fueran en forma masiva —Sentenció sonriente, la rubia realmente no se fiaba de esa chica pero haría lo que le pedía, si podía acabaría con sus propios pájaros con ese tiro— Oh, antes de que se me olvide, intenta traer al maestro de Saber con vida, tenemos que averiguar dónde está su guarida —Rio con esas palabras, entrecerró los ojos pero por la mirada que le daba Charlotte ella era el plan B de Margaret para obtener lo que quería.


Raúl debía admitir que el tal Alex tenía demasiado trabajo, habían aceptado ayudarle a llevar sus cosas a la base, él mismo admitiría que se esperó un millón de cosas nerds, computadores soltando cifras inentendibles, discos entre otro centenar de semejantes pero llevaban varias cajas con piezas de metal que aunque le seguían pareciendo inentendibles se veían menos nerds, Marcus llevaba una caja cargándola costosamente, mientras que Alex cargaba dos cajas igual que él además de un maletín, se veía debilucho pero parecía tener una buena condición.

Estaban tan ensimismados en aquello que sí no hubiese sido porque Elizabeth atacó con una lanza rozándole la nuca ni se hubiera enterado de que un cuchillo iba en dirección de cortarle la garganta, el hombre que sostenía los cuchillos saltó hacía atrás, su ropa se veía antigua, pero lo más resaltable era una capa negra y su sombrero de copa sus cabellos grises le cubrían los ojos pero parecía verles con más claridad.

Este se alejó pero otro ataque vino esta vez a la derecha donde Marcus se encontraba, en un segundo dos espadas chocaron, mientras Alice se encontraba con aquel vestido negro, su contrincante tenía una pulcra armadura plateada, sus cabellos eran plateados, mientras que sus ojos eran extrañamente llamativos, uno era de color azul mientras que el otro era de un peculiar dorado.

— ¿Qué diablos? —Gruñó él intentando comprender lo que estaba ocurriendo, estaban bajo un ataque, eso era obvio, pero en cuanto las espadas cruzaron sus caminos el guerrero saltó para atrás.

Un segundo más tarde fue Seti quien debió hacer aparición para desviar la lanza que iba directo contra el pecho de su master, la lanza azul voló al aire y fue sostenida por el Lancer blanco que sacó otra lanza para apuntar a la pierna de Alex, aunque Seti pudo actuar a tiempo para empujar a ese lancero por donde vino, cada uno de los tres servants miraba a los de la facción blanca, cada uno con su contra parte.

— Izquierda, derecha y luego de frente —Murmuró Alex antes de abrir los ojos con sorpresa— Assassin —Llamó al servant con una firmeza que le parecía desconocida viniendo de ese chico— Ataca a nuestras espaldas, Saber se encargará de tu oponente si ataca —Declaró con seriedad, por primera vez esos ojos naranjas mostraban fuerza y fiereza, casi como si le hubiese llamado otro servant apareció a sus espaldas, una mujer portando una lanza que emitía un brillo cerúleo.

La lanza manchada de sangre de Assassin logró frenarla a pesar de utilizar sus dos manos para poder soportar el golpe, pero por la expresión de aquel servant era notorio que ser frenada le había tomado por sorpresa que hubieran previsto su movimiento, Raúl entendía que estaban en problemas, tendrían que encontrar a los master para poder llevar esa batalla a buen recaudo, pero en lo que pensaba en el siguiente movimiento Alex volvió a hablar.

— Corran, manténganse en áreas difíciles de ver, mientras más obstruidas mejor, nos encontraremos en la base, no dejen de correr —Declaró antes de emprender carrera hacia la derecha sin verdadero temor por el Saber blanco, había dejado caer las cajas pero supondría que para ese punto aquello era menos importante que sus vidas.

Raúl estaba por preguntar a qué se refería cuando Seti le agarró por la cintura antes de saltar para seguir las indicaciones del maestro de Saber, aprovechando la distracción creada por aquello Marcus y Assassin lograron alejarse por la izquierda, aunque le habría encantado preguntar que ocurría su respuesta llego como una flecha que atravesó el lugar donde antes había estado, y lo entendió, no era un ataque entre cuatro servants, había un quinto escondido a la distancia dispuesto a acabar con ellos cuando su preocupación se encontrase en los servants que ya tenían enfrente.

— Aquí Marcus —Fue lo que escuchó por el comunicador que había creado Alex, solo en ese momento Raúl se dio cuenta de que era el único que seguía cargando con aquellas cajas— Assassin cree que nos están siguiendo, tengan cuidado —Declaró el chico, estaban aún demasiado lejos del bosque donde podrían actuar, Marcus no tenía conocimientos de magia ofensiva, y no tenía idea de que es lo que hiciera Alex, más en desventaja no podían estar.

— Lo más seguro es que los servants vayan tras sus homólogos, pero aun así tengan sus precauciones, Marcus llama refuerzos —Fue la advertencia de Alex, cuando parecían estar en un lugar lo suficiente cubierto para evitar a un arquero se apartó de Lancer, todos ellos parecían estar dispuestos a tomar la situación como ameritaba, estaban dispuestos a apuntar a más adelante.

— Lancer, ¿Alguien nos sigue? —Cuestionó a su servant.

— No estoy muy seguro, Assassin y Archer suelen estar más preparados para algo así, pero puedo sentir una presencia acercarse —Declaró viendo en una determinada dirección, el sol ya se estaba ocultando y por desgracia las calles se encontraban vacías.

— Supongo, que ustedes son mis oponentes —Pronunció el servant que no tardó en aparecer frente a ellos, era aquel lancero chino, una lanza azul era lo que sostenía entre sus manos y podía sentir el increíble poder que emanaba aquella arma, su propio Lancer se posó frente a él mostrando su lanza bermellón en clara señal de que no le dejaría ir más lejos.

Ninguno dijo nada, no hacía falta, ambos se lanzaron al ataque, los golpes de la lanza azul parecían romper el aire resonando con una fuerza monstruosa, cuando la lanza era desviada al suelo dejaba grandes boquetes del tamaño de una llanta en el lugar, pero Lancer negro no se quedaba atrás, en lugar de intentar frenar un arma tan increíblemente fuerte la esquivaba apartándose de la trayectoria del arma intentando conectar su propio golpe.

Mientras que el lancero chino intentaba conseguir una puñalada el lancero egipcio intentaba cualquier cosa, barridos, cortes, apuñaladas, cualquier cosa, pero el otro servant siempre podía encontrar la forma de detener la lanza contraria, a pesar de todo ninguno daba el paso atrás, no retrocedían ni parecían dispuestos a ceder, tras unos minutos de pelea Seti logró posicionarse tras él apuntando a las fisuras de la armadura apuntando tras la rodilla.

Cuando el Lancer blanco se giró ante la impresionante velocidad de su oponente recibió una fuerte patada en el brazo obligándole a soltar el arma, este sin perder tiempo aprovechó el impulso para saltar sobre sus manos para ganar distancia, ambos se miraban con la firmeza de quien había visto a miles caer frente a él.

— Admito que eres mejor de lo que esperaba —Aceptó antes de que en su mano se materializara otra lanza, una lanza roja, igual de larga que la anterior pero Raúl creyó que era más delgada, el brillo rojizo que emitía el arma le daba un toque amenazante.

Un segundo más tarde estaba frente al antiguo faraón apuntando directamente a su ojo, con un enorme esfuerzo se apartó del ataque saltando a un lado, el guerrero chino giró el arma rápidamente entre sus manos, la mueca del egipcio era notoria.

— Una lanza azul demasiado pesada, y una lanza roja increíblemente liviana —Dedujo el hombre— Master, permiso para usar uno de mis nobles fantasmas —Pidió sin dirigirle la mirada a Raúl quien realmente no estaba tan seguro de que podría significar permitir que ese faraón usase su noble fantasma.

— Permiso concedido —Sí la situación era como creía su única oportunidad de haber derrotado a aquel lancero se había esfumado cuando le obligaron a soltar su lanza azul, sí era tan pesada como para marcar una diferencia tan notoria de velocidades seguramente con esta no tendrían verdadera oportunidad sin usar algún as bajo la manga.

— En el nombre de los dioses, yo te maldigo —Susurró el servant, un brillo rojizo comenzó a cubrir toda el arma, Raúl podía sentir el aire cada vez más seco y como el calor lentamente subía de intensidad, ambos lanceros volvieron a dirigirse a la batalla, pero pese a lo delgada y endeble que se veía la lanza china en comparación está dirigió un corte contra la lanza para que en cuanto los metales hicieran contacto el brillo rojizo desapareciera— Dispersión mágica —Gruñó el servant volviendo a su posición defensiva.

El combate estaba perdido, Raúl ya podía verlo, usar cualquier otro noble fantasma le agotaría demasiado, además de que sí no acababan a su enemigo con ese golpe realmente estarían indefensos, veía con detenimiento todo, necesitaba encontrar un plan, ambos servants seguían chocando sus armas pero esta vez la velocidad de Seti no era suficiente, cada vez debía retroceder más para evitar la peligrosa cuchilla, y justo cuando creía que todo estaba acabado el rostro del lancero blanco se deformó en una mueca de dolor y saltó alejándose de ellos, en cuanto lo hizo pudo verlo, una herida atravesaba su abdomen.

Y ahí, salvándoles el culo estaba su Assassin que aunque se encontraba arrodillada levantando una lanza se veía más imponente de lo que jamás la había visto, la sonrisa triunfante de la mujer era tan clara que le hacía sentir que realmente habían ganado algo, los colmillos de la vampiresa se mostraron cuando sus labios se extendieron en una sonrisa más amplia.

— Tu eres una doncella —Declaró con tanta veracidad que sorprendió a todos.

— ¡Raúl! —Le llamó Marcus corriendo hacia él con Rider siguiéndole los talones, en realidad no estaba muy seguro como es que no le mataba aún— ¡Cambiemos de oponentes! —Rogó y solo debió tronar los dedos y ahora Seti estaba bloqueándole el camino al Rider blanco con su propia lanza.

— Marcus, se me hace que servant se volvió loco, dice que el lancero ese es una mujer —Declaró acercándose a ver al servant con el que pelearía ahora, una mujer rubia con un tipo de armadura que nunca había visto pero eso no sería novedad, sosteniendo una lanza con el porte más firme posible.

— Assassin ¿Estas segura? —Inquirió Marcus a su servant sin entender lo que decía.

— Absolutamente, podría reconocer la sangre de una doncella a un millón de kilómetros de distancia —Señaló con tan absoluto orgullo que hacía difícil debatirlo— Además, cuando mis armas hieren a una doncella y le provocan sangre, mi poder se incrementa considerablemente, puedo invocar más poder de mi noble fantasma —Añadió con superioridad— Aunque es un servant y el poder que obtengo no es tan amplio ciertamente noto la diferencia —Con esas palabras el mango de la lanza se disolvía en sangre convirtiéndose en varios látigos con puntas carmines.

— ¿Sabes cómo esta Alex? —Cuestionó Raúl a Marcus mientras los dos estaban espalda contra espalda, no sabían si el Assassin blanco estaba cerca y por el momento deberían encontrarse con más seguridad.

— Ni idea, solo supe que Saber blanco le siguió —Respondió seco.

Assassin levantó su arma antes de lanzar varios azotes contra el lancero que pese a su herida logró frenar las armas que se enredaron en el arma hiriéndole las manos a la lancera logrando que las púas carmines brillaran al absorber su sangre, por otro lado Rider parecía encontrarse con el inmenso problema de que la velocidad de Lancer negro realmente podía confrontar a aquel sirviente.

— Lancero ya escuchaste las ordenes —Afirmó la mujer que se enfrentaba al antiguo faraón, la mujer china, aunque Raúl seguía encontrándose dudoso de aquello, asintió— Debemos retirarnos —Con esas palabras golpeó el suelo con la base de su lanza, tras ella el aire se distorsionó para que segundos después apareciera un precioso caballo blanco, de crin plateada y tan grande que le hacía encontrarse embelesado por tal animal, la jinete se montó en su montura y embistió contra su camarada lancero, le agarró de los brazos y le montó en el semental blanco que cabalgaba, pero antes de que cualquiera se moviera el caballo cabalgo en el aire comenzando a volar.

Cuando creían que todo se había acabado las pulseras se activaron creando aquella pantalla holográfica con un único mensaje "Miembro capturado" y el símbolo que le pertenecía al maestro de Archer estaba alejándose demasiado rápido.

— Capturaron a Camerón —Murmuró viendo con preocupación aquel mensaje.


Bueno aquí estuvo el capítulo, espero les haya gustado porque intentare traer al próximo lo más pronto que pueda, sí quieren que la historia se distribuya más les pido que la compartan con sus amigos.