Un mundo donde el mal prevalece dos almas heridas se revelan… el fin de una vida… el comienzo de una nueva existencia.

Pareja: Harry Potter y Hermione Granger

Disclamer: Los personajes pertenecen a JK Rowling…

La primera parte es la perspectiva de Hermione.

CAPITULO I CONOCIENDO LA VERDAD (Parte I)

Cuando vislumbras al hombre que durante más de veinte años fue tu pareja apuntándote con una varita a punto de lanzarte una maldición asesina, toda tu vida pasa frente a tus ojos… era el fin de una vida para Hermione Granger… un último sacrificio.

Tenía días como aquel en los que se sentía tan fuera de sí, que su vida no era lo que ella deseaba, era como si los acontecimientos la empujaran a actuar de cierta manera… pronto entendería el porqué de tal impresión…

Esa tarde al llegar del ministerio se encontraba revisando unos manuscritos sobre una ley en la que trabajaba, estaba tan distraída que paseándose a través de su estudio que golpeó un estante del que cayó un viejo libro bastante deteriorado aparentemente, el cual no creía haber visto antes, se preguntaba cómo había llegado algo así a su hogar, supuso que su marido lo había utilizado en sus investigaciones como auror. Intrigada por el hallazgo decidió leer su contenido, mayor es su sorpresa cuando al intentar abrirlo parecía que hubiese algún tipo de hechizo que lo impidiese… pero lo que menos había perdido había sido su tenacidad en cuanto un misterio aparecía, decidió dejar a un lado su trabajo, su intuición le decía que era importante que descubriera lo que había dentro.

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Un par de horas después logro su cometido, había tenido que recurrir a los hechizos más potentes que conocía, no estaba dispuesta a dejar pasar ese tema. Recurrió a un libro muy antiguo que le había regalado Draco Malfoy unos días antes de su muerte, en agradecimiento de lo que había hecho por él y su familia, una sincera muestra de arrepentimiento y gratitud, porque ella había sido la principal defensora de esa familia, cuando ya parecía que había terminado la sangrienta guerra, un ataque a los traidores de sangre había sido perpetrado, habían sido asesinados los Malfoy, Nott, Zabini, Parkinson, Greengras… entre otras familias.

Recordaba con tristeza esos escasos minutos que a escondidas de sus amigos había ido a reunirse en un parque muggle con Draco, habían hablado por un par de horas, se habían disculpado y perdonado por las viejas heridas, encontraron un punto de equilibrio, el principio de una amistad, cuando él le entrego ese libro supo que era algo muy preciado para su familia, era un regalo que había pertenecido a los Malfoy por muchas generaciones, contenía las memorias de sus ancestros además del vasto conocimiento en artes oscuras más completo que había podido leer. El mismo tenía un potente hechizo que permitía al portador absorber el conocimiento a través de un juramento de sangre… luego de la muerte de todos los exmortífagos no quiso poner en juego su vida por poseer tal elemento y realizo el ritual que le había dicho Draco… necesito un par de días para recuperarse, por lo que se fue con Harry a Grimmauld Place… toda la familia Weasley había permanecido pendiente de cada uno de sus movimientos en especial sus amigos y la matriarca… cosa que no parecía fuera de lo común.

Hacía poco más de dos meses de la batalla final, donde al final habían salido vencedores luego de tantas muertes y sacrificios había llegado la paz, recordaba con gran pesar la muerte de sus padres, lo atroz de la forma en que habían sido masacrados y torturados, solo sus fieles amigos habían podido ayudarla a sobrellevar tanto dolor. En especial el amor de Ronald, y el cariño de la Sra. Weasley…

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El conocimiento del libro podía ser activado a voluntad, hacia tanto tiempo que no intentaba usar esos conocimientos, había empleado toda su inteligencia para evitar que alguien percibiera el cambio en su magia, aunque había sentido que su cuñado William era más observador luego de los días que había estado en recuperación, lo atribuyo a la preocupación por su salud… sin más demora evoco un antiguo sortilegio para abrir el libro… igual que el otro solo la sangre podía abrirlo, confirmando su sospecha de magia oscura.

Era un viejo diario medieval perteneciente a los Weasley, hablaba de las memorias, fue hasta las últimas hojas y leyó la desordenada letra de su marido, en cada palabra plasmada sentía que perdía el aliento y caía en un abismo, nada podía ser cierto… su amado esposo expresaba en cada palabra el odio hacia ella y Harry, un odio atroz, por haber tenido que casarse con un ser tan odioso e insufrible como ella, pero ya pronto se terminaría todo… en las siguientes hojas estaba escrito de puño y letra de sus dos hijos a grandes rasgos las mismas palabras de su padre… tanto fue el desconcierto y dolor que sintió que el mismo cayó de sus manos… y salió una carta de entre el mismo. La misiva era del mismísimo Rodolfus Lestrange, hablaba del comienzo de la puesta en marcha de los últimos pasos del plan maestro, no hablaba concretamente de acontecimientos, mencionaba escuetamente que la Sangre Sucia y el idiota de Potter no debían sospechar nada.

No terminada de procesar los sucesos que estaban frente a sus ojos, era inconcebible cada palabra, debía ser mentira, infamias, una broma de mal gusto, su amada familia no podía ser verdad que la odiasen de tal manera. Con su mente revolucionada a mil por hora escucho el sonido de la chimenea, anunciando la llegada de su marido y sus hijos, habían ido a pasar el día en la madriguera, guardó rápidamente la carta y colocó el diario en su lugar, y poniendo de lado todo decidió salir a recibir a su familia. Habían comenzado las vacaciones de navidad y toda la familia Weasley en pleno se había dado cometido en la madriguera.

Al acercarse a saludarles vio algunas pequeñas señales de lo escrito en el diario, disimuló cualquier reacción diferente, se sentía aun en shock por lo que había descubierto. Notando cierta frialdad y reticencia en su trato, por lo que decidió hacer una retrospección y evaluar la situación de una manera más adecuada. Si había algo que siempre había caracterizado a su persona era que siempre tomaba las situaciones en sus manos, le parecía inconcebible que su marido e hijos sintiesen esa animadversión hacia ella, debía haber algún trasfondo de todos esos acontecimientos y ella sabía que la respuesta estaba en la reunión semanal de la familia en la madriguera, debía prepararse para lo inimaginable.

Una vez concluida la cena se excusó con su familia alegando un caso muy importante en el que trabajaba y debía volver a la biblioteca, hecho que todos respondieron despreocupadamente, aunque con gestos de fastidio muy poco enmascarados. Esa noche, luego que sintió que todos estaban en sus habitaciones decidió hacer algo que iba en contra de todo lo que siempre proclamo, haciendo uso de sus grandes habilidades mágicas evaluó todo su entorno, y grande fue su sorpresa al descubrir la gran cantidad de magia oscura oculta en todo el lugar… hasta el anillo de su mano desprendía una gran cantidad, en sus hijos y Ronald era sorprendente los hechizos oscuros que había encontrado, recordaba que William había traído para sus hermanos y sobrinos aquellos extraños artilugios que simplemente eran protecciones mágicas, algo en ella siempre había desconfiado de su cuñado, pero desestimaba dichos pensamientos alegando que solo eran figuraciones sin sentido. Algo dentro de ella sabía que todo era demasiado perfecto para ser real.

Pasó la noche preparando sus protecciones mentales, y desbloqueando su magia, se asombró al ver su anillo de compromiso caer de su mano y reventar el diamante que este poseía, el mismo había sido puesto en su mano solo un par de meses después de la batalla de Hogwarts, le parecía pronto para casarse pero siempre cedía a las peticiones del pelirrojo. Era como si no fuese posible negarse a nada, siempre complaciente con sus opiniones y las de su familia… al romperse el cristal algo en ella se liberó, era como si su mente y voluntad hubiesen sido despejadas de una densa niebla. Había levantado fuertes protecciones en la biblioteca para evitar cualquier interrupción. Su mente comenzó a hacer recuentos de muchas situaciones vividas, en las que se había sentido frustrada por no poder actuar según sus instintos, ya sabía que algo había detrás de todo.

Presentía que su vida después del día siguiente no sería la misma, necesitaría toda su tenacidad e inteligencia para lograr salir del abismo que se cernía sobre su destino, nada le detendría, quería ser libre, y nada le detendría, sabia que debía ser precavida ante todo, no podía darse el lujo de fallar. Draco Malfoy le había legado el mejor de los regalos que podía esperar de la vida, algo le decía que esa verdad que estaba a punto de descubrir tenia que ver con esas muertes, casi estaba completamente segura…

Alguien más estaba tan afectado como ella con toda esa situación, solo podía pensar en todo lo que estaba pasando en la vida de su más querido amigo Harry y los problemas con su esposa e hijos, la gran manipulación de sus vidas, quería que amaneciera para poder poner fin a la mentira que los envolvía.

Aun a pesar de todo debía tener el control de sí misma, nada podía escaparse, sabía que no tenía mucho tiempo y cada segundo contaba. Sabía que las respuestas estaban en William, su instinto no fallaba, debía hallar la manera de entrar en su mente… Evoco todas las memorias de libro buscando la forma más idónea… en un par de horas recorriendo cada hechizo en su mente al fin encontró el adecuado.

Sella Hellium, ese hechizo iba más allá de una simple magia, era una proyección almática indetectable, capaz de entrar en la mente de cualquiera a pesar de las protecciones, conectaba a la persona con su proyección mediante una conexión psíquica imposible de detectar. Hermione decidió crear una serie de recuerdos para que su mente las proyectara al momento de entrar en la mente del susodicho. Si el intentaba leer su mente solo vería los recuerdos que ella había seleccionado.

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Al llegar el amanecer hizo una copia fiel del anillo antes de colocárselo, salió con una nueva misión de vida de aquella biblioteca, una nueva mujer emergería de sus cenizas, lloró como nunca, porque a pesar de su mente lógica era un ser humano que sentía un gran dolor al ver que lo único que anhelaba en esta vida, un amor sincero había sido una cruel mentira. Tenía poco tiempo para estar lista antes que todos como de costumbre, nada debía ser diferente a pesar de que las ganas de lanzarles una cuantas maldiciones a su querida familia se le hacían casi imposible de contener… solo respiro profundo un par de veces para controlarse…

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Llegaron a la madriguera un par de horas después en medio de bromas por la tardanza de sus retoños y su queridísimo esposo, osó jugar un par de bromas junto a su cuñado George, causando risas en todos en medio del caos normal de esa numerosa familia. Detrás de esas sonrisas su sangre comenzaba a hervir, quería acabar con todo, pero debía ser paciente para tener todas las verdades ocultas en sus manos.

Una vez reunida toda la familia, comenzó a activar el hechizo paulatinamente, tratando de evitar mirar a nadie en concreto, solo dejándose llevar por el ambiente y la algarabía reinante.

William estaba tratando de conversar con su hermano Percy de temas relacionados con las políticas ministeriales, en fin temas del cotidiano para ella al desenvolverse como parte del gabinete ministerial, cosa que en ese momento le parecía nada. Concentro su mente en su proyección para entrar en los recuerdos de su cuñado más tarde, por ahora solo debía extraerlos y llevarlos al contenedor de memorias. Esa noche las vería en su pensadero personal en la oficina del ministerio, temía que el que estaba en su casa estuviese manipulado. Quería poner sobre aviso a Harry, pero nada de actuar impulsivamente. Una vez terminada la comida familiar todos se esparcieron a conversar, ella se dirigió a donde Harry conversaba con George, se unió a la conversación llevándola simplemente hacia las tareas que hacia el gemelo en su tienda, era algo gracioso y fácil. Sin bajar sus defensas continúo con ellos un par de horas hablando de todo y nada. Estar cerca de su amigo le permitía mantener la calma, algo que a pesar del tiempo no cambiaba era su cercanía, aunque los últimos tiempos no podían verse tan regularmente nada podía romper esa conexión real que existía, sabía que solo en él podía confiar ciegamente.

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Luego de un par de horas más al anochecer, ya todos se despedían cuando su mirada se cruzó con la de Potter, solo un segundo bastó para que él entendiera que debían verse a solas. Esa noche deparaba muchas desagradables sorpresas para ellos.

Al llegar a su hogar junto a su familia comenzó la rutina del próximo día, necesitaba planear sus pasos para poder visualizar las pruebas. Las cosas se complicaron algo al estar Ronald algo bebido, como siempre no queriendo acostarse comenzó a fastidiar a todos, sus hijos escaparon hacia sus habitaciones dejándole con él, quien extrañamente estaba muy cariñoso, pero ella no estaba dispuesta a dejarse tocar, de hecho hacia bastante tiempo que no intimaban, para ella ya era normal aquel alejamiento, nunca cuestionaba nada, hasta ahora. Después de una hora y con su paciencia completamente colmada amenazo a Ronald con maldecirlo si no se acostaba inmediatamente... Aquel brillo en su mirada fue suficiente para hacerle saber que era muy en serio, y finalmente pudo estar tranquila.