Día 7: Future-Futuro

Sinopsis: Steven quiere un futuro junto a Connie.


Steven había cumplido veintiún años y lo habían celebrado en el templo.

La noche había caído y la gran mayoría de los invitados se habían ido, lo que le daba camino libre a Steven para retirarse él mismo y darse un respiro. Se encontraba en la playa, sentado casi en la orilla observando el horizonte cuando escuchó pisadas en la arena. Se volteó para encontrarse con los amarronados ojos de su novia. Sonrió y palmeó la arena a su lado, invitándole a sentarse junto a él. Connie se sentó sin hacerse esperar, flexionando sus rodillas y abrazando sus piernas contra su pecho.

—¿Cómo está el cumpleañero? —le preguntó con algo de gracia en su voz. Steven la observó y se recostó de espaldas a la arena.

—Agotado —le respondió. Sintió que la arena junto a él se removía y giró su rostro; se encontró con el de Connie. Steven extendió su mano y tomó una de las mejillas de su novia; ella cerró los ojos ante el contacto.

—¿Ser legalmente un adulto por casi un día ya te agotó? —le preguntó Connie con los ojos aún cerrados. Steven rio.

—Un poco. —Esta vez fue ella quien rio. Abrió sus ojos y observó el adulto rostro de su novio.

—Vamos —Connie usó un poco más de seriedad en su voz—, dime que es lo que te trae preocupado.

Steven suspiró.

—No estoy seguro de si es preocupación —le confesó—, creo que es más bien inquietud.

—¿Inquietud de qué? —le preguntó curiosa.

—Del futuro.

Connie lo contempló con algo de confusión.

—Explícate —le incitó.

Steven se incorporó y ella acompañó el movimiento.

—Bueno... —comenzó, tratando de organizar sus ideas—. Yo ya soy mayor de edad y empiezo a pensar en todas las cosas que voy a poder hacer como humano. Es decir, no es que por ser adulto ahora tendré más habilidades en mi lado gema —aclaró—, pero ahora soy capaz de hacer muchas cosas en mi lado humano. —Steven se puso de pie, dándole la espalda; Connie se mantuvo en su lugar. —. Puedo votar, puedo sacar mi licencia de conducir completa y... —se volteó y volvió a sentarse frente a Connie—. Y puedo casarme.

El silencio reinó entre ambos, siendo interrumpido nada más por el oleaje del mar. Connie lo miraba claramente sonrojada.

—Fue en ese momento que me di cuenta de lo mucho que quiero tener un futuro contigo. —Steven se aproximó y tomó las manos de su novia—. Me di cuenta de que quiero casarme contigo, quiero que vivamos juntos, que formamos un hogar y una familia y... —tomó una pequeña pausa de sus atolondradas palabras para frenarse—. Sé que es muy pronto para decir todo eso. Que aún tienes que terminar de estudiar y que yo tengo algunos temas pendientes con las gemas, pero quiero que sepas que —sacó un delgado anillo dorado del bolsillo de sus jeans y se lo ofreció desviando su mirada, algo cohibido—, cuando estés lista, estoy dispuesto a formar un futuro contigo.

Cuando alzó su mirada se encontró con los llorosos ojos de Connie y Steven se asustó.

—¿C-Connie? —preguntó precavido y asustado.

Ella, lejos de lo esperado por Steven, a arrojó a sus brazos, haciendo que ambos aterrizaran bruscamente sobre la arena. Antes de que Steven pudiera decir algo, Connie lo besó como nunca antes lo había hecho. Él correspondió gustoso.

—Llevo demasiado tiempo lista como para que me cuestiones así —dijo con ternura, acomodando uno de sus rulos, que se había despeinado en el violento aterrizaje. Steven la miraba con toda la felicidad del mundo y la besó. Ambos sonrieron y juntaron sus frentes.

—Espera —dijo Steven de repente.

—¿Qué sucede ahora?

—No encuentro el anillo.

Ambos pasaron un buen rato buscando el anillo en la arena. Cuando lo encontraron, Steven lo colocó en uno de los finos dedos de Connie y volvieron a besarse.

Su futuro comenzaba esa noche en la playa.