Prólogo

Quería creer que aún tenía algún control sobre su vida, pero era difícil, demasiado difícil si constantemente se tambaleaba entre la cordura y la más desquiciante desesperación que un hombre podría llegar a sentir ¿y quién podría culparlo si se estaba volviendo loco? las secuelas eran terribles pues a pesar del medicamento y las terapias, aún tenía pesadillas espantosas llenas de recuerdos traumáticos, ese maldito insomnio que rara vez le permitía descansar plenamente y lo peor... lo peor era él.

Él era algo que escapaba no sólo de su control y la lógica, sino también de su comprensión, ¿Qué era Flipqy exactamente? había escuchado de boca de sus amigos en innumerables ocasiones que se trataba de la encarnación de lo que ellos considerarían un demonio ( O "la ira del maldito infierno" como lo había llamado Disco) muchos de ellos murmuraban entre temblores y balbuceos horrorizados que era brutal y extremadamente violento, que muchas veces habían sentido como la sangre se les helaba al ver sus ojos, fríos, completamente carentes de razonamiento civilizado y llenos de un deseo monstruoso de muerte que podías sentir cuando se enfocaban en ti... y algo en todo eso no dejaba de ser extrañamente insensato

No negaba que él sintiera un placer insano por acabar con la vida de los demás habitantes de esa pequeña ciudad olvidada por Dios de las más retorcidas ( y ¿por qué no? creativas) maneras posibles, pero había algo que no podía ver con tanta claridad como le gustaría y lo hacía dudar de que fuese el mal absoluto, como si tuviese cierta certeza dentro de sí que le indicaba que él siempre tuvo un propósito ¿cuál era? no lo sabía, ni siquiera era capaz de hacerse una idea, pero en los días grises, cuando apoyaba el cañón del arma bajo su mentón mientras jadeaba después de despertar en medio de un charco de sangre y vísceras que solían pertenecer a sus queridos amigos que yacían mutilados o agonizantes a su alrededor y deseaba con todas sus fuerzas que esa bala también le destrozara el cerebro a ese infeliz que reía como un loco dentro de su cabeza, era entonces cuando esa certeza hacía su aparición una última vez antes que una bala de su 44 mm hiciera un tunel a través de su cabeza.

"tiene una razón de ser"

y si la tenía, que le jodieran al destino, tenía una mente retorcida y juegos sucios en los que desearía no estar involucrado.

...

Sabado 10:30 am

Flaky era sin duda alguna su mejor amiga.

A pesar de tener ansiedad generalizada y odiar a muerte a su otro yo, era la única con el valor suficiente para invitarlo a beber café después de que él cometiera una masacre en la feria local ( y donde si mal no recordaba ella fue una de las desafortunadas víctimas). Como siempre su mirada era esquiva, sostenía la taza con las manos temblorosas y daba pequeños sorbos para tratar de calmarse un poco antes de hablar.

– ummm... no luces muy bien– carraspeó suavemente dando una sonrisa nerviosa

– oh, lo siento– bostezo bebiéndose la pequeña taza de café en un par de tragos para luego dejarla sobre la mesa y limpiar su boca con el dorso de su mano, estaba demasiado exhausto como para pensar en nimiedades como los modales o la educación. – no he dormido en casi una semana–

en un algún lugar de su mente escuchó una risa malintencionada, oh sí, él estaba pasándola de maravilla

–¿¡Una semana?!– chilló su amiga con sorpresa, el ruido de su voz por alguna razón se le hizo especialmente irritante esa mañana y tuvo que morderse la lengua para no soltar algo de lo que pudiese arrepentirse –¿¡has estado despierto por casi una semana?!– apreciaba la preocupación, pero de verdad necesitaba un poco de silencio así que levantó una de sus manos para que se detuviera y suspiró

– no tengo algo realmente en lo que mantenerme ocupado y a veces...– "a veces ruedo en espiral hasta la autodestrucción" pensó sin considerar la posibilidad de decirlo en voz alta– quizás debería volver a trabajar en la biblioteca... aunque creo que la vacante ya no está disponible– Flaky negó con pesar bajando la mirada al contenido de su taza humeante y cuando parecía que estaba por rendirse repentinamente su semblante se iluminó como si la mejor de las ideas hubiese pasado por su cabeza

–¡Snuffles necesita un asistente de laboratorio!– chilló con emoción dejando la taza de golpe sobre la mesa haciendo que se sobresaltara – ¡alguien que tome notas, organice sus cosas y tonterías así!– desvió la mirada mientras lo pensaba detenidamente por un momento, nunca hizo un trabajo similar y no estaba seguro de cómo hacerlo

– no lo sé...–

– saldrá bien– le aseguro ella con una tímida sonrisa – estarás agotado y dormirás toda la noche como un bebé ¿qué dices?– vió la preocupación por un amigo dejar muy atrás el miedo en ella y le sonrió, su apoyo siempre lo había ayudado a sentirse mejor, era ligero, pequeño, pero constante

– lo pensaré– pensó en llevar la conversación por rumbos más agradables cuando escucharon un alarido de dolor proveniente de la cocina de la cafetería seguida de una pequeña explosión "oh mierda" fuego, gritos y el olor a carne quemada fueron más que suficientes para llamarlo mientras su conciencia se iba entre los sonidos de disparos, el olor a la pólvora y la agonía destructiva de la guerra.

Flaky lo llamó, gritó en súplicas su nombre antes de que se fuera y en verdad trató, trató con todas sus fuerzas de alcanzarla para protegerla pero fue incapaz de hacerlo, como tantas otras veces no pudo detenerlo.