Confieso Que Me Haces Tanta Falta

-Mi señora, ¿Como se siente?.- me pregunto Shuurei, ansiosa.

-... Bien.- aún no podía quitarme de encima la plática que tuve con esa mujer, pero sobre todo, que Allen sobreviviría solamente para pelear contra mí.

-, necesito que te concentres en esto. No podemos permitirnos distraernos.- me dijo con voz firme la General Klaud.

-No se preocupe, cumpliré mi labor como me fue solicitado.- dije como si fuera un robot.

Durante dos días más, íbamos y veníamos por todos lados, juntando a todos los exorcistas que pudimos. Con el paso de los días, había notado que han aumento de akumas que nos atacaban. Eso es algo que me preocupa demasiado, aunque para los nuevos reclutas les ha servido como entrenamiento. Mientrasveía el cielo, preocupada por el mañana, alguien se acercó a mí.

-Señorita , ¿Puedo hacerle una pregunta?.- me dijo algo apenada una nueva chica que era mayor que yo por dos años, su nombre era María.

-¿Dime?.- me senté a su lado en la banca de un parque. La chica sonrió y continúo:

-Esta guerra... ¿Usted la concidera como perdida?

-Es cierto que hay demasiados akumas últimamente, pero no por eso es que estamos perdidos.

-Oh ya veo.- dijo un poco aliviada.

Es cierto que nadie quería pelear en una guerra pérdida. Muchas de estas personas tienen familia, familia que quizás nunca la iban a volver a ver. Me mordí un labio ante ese sentimiento. Después de todo, yo ya no tenía por quién pelear, ya no tenía a nadie que llorará mi muerte, pero ellos... Al menos María tenía un hermano y una madre a quien proteger.

¿Acaso sientes lastima por estas personas? Ya sabes como puedes salvarlas. El Corazón sigue creciendo poco a poco en tu interior, solamente falta que lo aceptes para que esté completo. Verás niña, el renacimiento del corazón tiene 3 fases, actualmente está en la primera. Una vez que tu cuerpo se adapte y aceptes su poder, comenzará la segunda fase. Cuando termines con el Conde del Milenio, comenzará la tercera, que es limpiar el pecado de este mundo infame.

-Eso significa matar a los humanos, aunque los salve del Conde, de todos modos tienen que morir.

Es un sacrificio pequeño.- guardo un poco de silencio.- Oh mira, es momento que te reunas con alguien.

La voz resonó en mi cabeza y como si fuera un acto-reflejo, gire la cabeza hacia un callejón vacío. Discretamente, me fije si nadie me estaba prestando atención. María había ido a alimentar a una ardilla y los demás estaban comiendo. Camine en dirección al callejón.

-Humana, humana huésped del corazón.

Me congele cuando la cosa que estaba frente a mí me llamó con tanta naturalidad.

-¡Shuurei!.- llame a Shuurei, pero no me obedeció, al contrario, parecía que estaba igual que yo. Darknees comenzó a punzar, como si quisiera tocar a la... Cosa que estaba frente a mí. Era una criatura completamente blanca con un ojo (si es que se le puede llamar así, ya que no tenía una cuenca normal, si no un ojo complemente negro con un puntito blanco en medio ¡estoy demasiado nerviosa como para describirlo!).

-No tienes que alterarte. Yo me haré cargo de ti.

-¡_! ¡_!.- "Ay, pero como se tardan", por poco y lo grite, solamente lo pensé.

-Aún no tomo mi forma definitiva, así que no me pueden ver las demás personas.- después de decirme eso, desapareció entre las sombras.

-Niña ¿Te encuentras bien? ¿Que fue lo que te sucedió?

-No... No ha sido nada. Yo, lo siento, solo fue un... Bicho.

-¿Eh? No hagas esas bromas. Para la otra, vamos a dejar que te maten.

Cuando estuvimos listos, seguimos nuestro andar de nuevo, esta vez para regresar a la Orden, donde todos los generales se reunirían para tener una junta.

Una noche antes de llegar a nuestro hogar, tuve un sueño de lo más raro. Después de cenar, me despedí de las personas que estaban conmigo en la pequeña posada en la que decidimos alojarnos. Subí las escaleras y me tumbe en la cama, con la esperanza de quedarme profundamente dormida.

En mi sueño, me encontraba en un lugar algo extraño. Era una habitación completamente blanca, donde solamente había un piano junto a una gran ventana. Ahí pude ver a Allen, que se veía demasiado concentrado tocando una suave melodía en el piano. De repente, apareció una extraña sombra detrás de él. En un principio, esa sombra parecía concentrada en Allen, pero, cuando se dio cuenta de mi presencia, levantó la vista de repente y clavo sus ojos en los míos, como si intentaba alejarme de ese lugar.

Me levante de golpe, sin poder respirar y con un fuerte dolor de cabeza.

-¡Mi señora!

-Estoy bien Shuurei, no te preocupes. No es nada, vuelve a dormir.

-Pero, mi señora, esos dolores de cabeza no son normales. Tiene que ir al médico ahora que lleguemos a la Orden.

-Sí, eso es lo que haré.- intente acomodarme para descansar. No tarde mucho en quedarme dormida, pero en esta ocasión, tuve un sueño tranquilo.

Abordamos el tren muy temprano en la mañana, para cuando llegamos a la Orden, ya era medio día. Una vez que entramos, vimos que todos estaban festejando. Al parecer alguien había llegado antes que nosotros.

Me sorprendí al ver al chico peli blanco que tanto ansiaba ver. Corrí hasta él mientras gritaba su nombre. Lo abrace con fuerza.

-¡Allen! En serio pensé que ibas a morir.- dije con los ojos llenos de lágrimas.

-Jejeje, estoy en casa _. Perdona si te espante.

Me aleje un poco de él para verlo mejor. Pero algo había cambiado. No sabía cómo describirlo. Una sombra apareció detrás de él, por un leve instante logré verlo. Algo me dijo: ¡Aléjate de él! Y yo instintivamente, de un brinco me alejé.

Allen me miró confundido por mi reacción y ladeo la cabeza.

-¿Te sucede algo?

-Ahmm.- de repente el dolor de cabeza y la falta de aire volvieron a atacarme, esta vez con más fuerza. Caí de rodillas frente a él.- ¡Aghhhh!

-¡!.- él intento darme la mano para ayudarme a ponerme de pie, sin embargo, de un golpe alejé su mano.

-Perdóname Allen.- intente acercarme a él, pero cuanto más cerca estaba, mi dolor aumentaba.- Shuurei...

Shuurei apareció frente a mí y me cargo entre sus brazos.

-Con su permiso.

-Allen, ¿Que le hiciste a esa señorita?

-Eh, nada...

Sentí lástima por haberme ido de esa manera.

El Corazón está ansioso por matarlo y eso hace que se altere, como tu cuerpo aún no se adapta al poder del Corazón, es por eso que te sientes mal estando tan cerca de él.

-...

Shuurei me recostó en mi cama y salió a buscar a un médico.

Los medicamentos de los humanos no te servirán de nada, solamente te darán tiempo.

-¿Así tendré que vivir de ahora en adelante?.- dije mientras intentaba respirar normalmente de nuevo.

Solamente hasta que tu cuerpo se adapte y comience la segunda fase. Además te enviaremos a alguien que te será de ayuda.

-¿?

-, ¿Como te sientes?.- Entro a mi habitación Reever Whenhamm y comenzó a hacerme un chequeo rápido.

-Estoy bien, seguramente es cansancio. No he dormido bien en semanas.

-¿Quieres algún medicamento para dormír?

-Si.

Shuurei me veía preocupada, pero le sonreí.

Reever me dio medicamentos para dormir y para el dolor. Ese sueño fue reparador, como si me quitara un gran peso de encima.

-Niña, tienes que destruir el Huevo que trajeron los humanos.

-¿Que huevo?.- dentro de mi sueño apareció esa mujer, parecía demasiado enojada.- cuando llegué no había ningún huevo.

-Eso fue porque te desmayaste y no te dio tiempo de verlo. Ahora, levantate y ve por él. Tienes que destruirlo antes de que los humanos hagan una barbarie, además, si lo mantienen aquí, los Noah intentaran recuperarlo... Al parecer la lucha ya a comenzado. Solamente tú estás acostada.

-¡Eso es porque me tomé un medicamento para dormir!

-¡A TODOS LOS EXORCISTAS PRESENTES EN LA ORDEN, HAY UNOS INTRUSOS EN LA SECCIÓN 3 DEL LABORATORIO! REPITO, HAY INTRUSOS EN LA SECCIÓN 3.

Ese llamado se repetía una y otra vez por los altos parlantes del edificio. Me levante de golpe y casi me caigo de la cama.

-Mi señora, usted tiene que quedarse aquí. No puede salir.- Shuurei estaba a mi lado. Parecía preocupada, quizás por mi estado y por como estaban las cosas haya afuera.

-Pero Shuurei...- la hice a un lado y me puse de pie, tambaleandome un poco. Abrí la puerta, pero Shuurei me tomó con fuerza por la muñeca.

-No se lo voy a permitir. Usted está enferma y necesita descansar.

-Shuurei, estoy bien, no necesitas exagerar.

Justo cuando estábamos discutiendo, pasaron algunos akumas demasiado raros persiguiendo a unos científicos.

-Nivel 3.- dijimos al mismo tiempo Shuurei y yo. Por las prisas, por poco no me llevaba a Darkness, así que regrese por ella a la cama.

-¡Shuurei ven conmigo! ¡Darkness sígueme!.- Como si estuviera hambrienta de sangre, Darkness comenzó a palpitar con fuerza y la desenvaine. Con un golpe de Dropshop acabe con varios de esos akumas del nivel 3.- Shuurei, ayuda a escapar a esos científicos. Yo les daré tiempo para escapar.

-¡A la orden!

Vi como Shuurei les abría paso a través de los akumas de nivel 2 que nos tenían rodeadas, protegiendo con su manto a los científicos que casi no le podían seguir el paso.

-Tendremos que seguir peleando.- le dije a Darkness, quien parecía estar rugiendo. Di un gran salto y me fui directo a los akumas que tenía cerca.

De pronto, sentí una presencia que me calo los huesos... Era la misma sensación que cuando apareció aquel Noah, pero esta vez, esa sensación era más fuerte...

Si, es tal como lo sientes. Hay un Noah en el edificio.

¡Hola de nuevo!

¿Como están?

Espero que me sigan brindado su apoyo.

Nos vemos la siguiente semana