Hola amigos de Fanfiction, vaya que ha pasado tiempo desde que estuve por aquí je, je, je. Con la universidad y otros proyectos que tengo entre manos ya no me da tiempo de escribir mucho por aquí, este año término mi carrera, así como mi primera novela original, y espero tener un poquito de tiempo para regresar, pues me gustaría terminar algunos fics pendientes y escribir unos nuevos. Pero bueno dejando de lado los motivos de mi desaparición, hoy vengo con un nuevo fic celebrando el…

¡Décimo aniversario de "Cómo Entrenar a tu Dragón"!

No puedo creer que haya pasado una década desde que se estrenó, wow, me siento viejo XD, creo que nunca podré expresar lo mucho que me gusta esta saga, vi "El Mundo Oculto" tres veces en el cine y las tres lloré XD.

Así que solo una ocasión tan especial como esta podría sacarme de mi hibernación, sé que el aniversario fue ayer pero por X/Y no pude subirlo el día correspondiente, pero hey mejor tarde que nunca, así que sin más preámbulos disfruten este pequeño homenaje a una de las mejores películas animadas de todos los tiempos.

¡Felices diez años Cómo Entrenar a tu Dragón!

P.D. Toma lugar en el tiempo de la primera película.

Había sido otro día exitoso de vuelo; Hipo se daba cuenta de lo mucho que mejoraba sin las notas, era más dinámico si confiaba en sus instintos, y en Chimuelo, no sabía cómo expresarlo pero sentía que cada vez que volaba el dragón y él se volvían uno, como si supieran que movimiento tenían que hacer, a dónde debían ir; Hipo se asombraba de lo bien que Chimuelo se había acostumbrado al mecanismo de la cola, era como si fuera natural. Y el dragón se veía feliz de poder volar nuevamente, con todo y él, si bien le había huido las primeras veces, cada vez el dragón se sentía más cómodo con su presencia; Hipo pensaba que incluso le agradaba, eso era algo bueno, nunca antes había tenido un amigo de verdad, claro su popularidad aumentó desde que mejoró en el entrenamiento pero…

Era algo pasajero, lo sabía, además esas personas no estaban con él por quién era, sino porque lo que hacía, lo cual era comparable a que si tuviera la mejor espada en todo Berk, todos querían ser sus amigos, pero en cuanto alguien llegara con una mejor espada se olvidarían de él, eso de la fama no duraba, al menos tenía que reconocerle eso a Astrid, ella se mantenía verdadera.

Quería pensar que Chimuelo era diferente, que el dragón genuinamente se sentía feliz de tenerlo a su lado, aunque no estaba seguro, después de todo le llevaba comida y gracias a él podía volar, pero temía que esas fueran las únicas razones por las que el reptil lo aguantaba, después de todo, tras ponerle la primera aleta prostética el dragón no pensó ni dos veces antes de desecharlo. Aunque eso ya tenía tiempo, pudiera ser que… Chimuelo se hubiera encariñado con él, después de todo el dragón siempre buscaba compartir su comida con él, era un lindo gesto, por más asqueroso que fuera.

Hipo suspiro cansado mientras todos esos pensamientos surcaban por su mente, estaba anocheciendo, de por si todo el día estuvo nublado, ahora se escuchaban truenos, lo mejor sería terminar esa jornada.

—Bueno amigo, creo que eso ha sido todo por hoy—le dijo a Chimuelo cuando tocaron tierra, le acarició la cabeza y Chimuelo cerró los ojos sonriendo, le gustaban las muestras de afecto sin duda.

Se bajó del lomo del reptil y empezó a desabrocharse su traje, cuando las primeras gotas comenzaron a caerle en su hombro.

"¡Genial! ¡Lo que faltaba!" pensó, entonces sintió que alguien lo jalaba, bajó la mirada para ver que era Chimuelo, con sus mandíbulas lo sujetaba de su túnica, daba pasos hacia atrás, como si quisiera llevarlo a alguna parte.

Hipo levantó la mirada y vio que había una cueva, si así podría llamársele, en realidad solo era una enorme piedra que estaba siendo sostenida por otras dos, formando así un techo. Chimuelo lo jaló con más insistencia, el chico miró rápidamente hacia la salida del claro, su padre no regresaría por otras dos noches, y Bocón estaría viendo cosas del entrenamiento, nadie realmente lo estaría esperando en casa. ¿Para qué arriesgarse a mojarse?

Además podría pasar más tiempo con Chimuelo, no podía desaprovechar una oportunidad así.

—Está bien, tú ganas amigo—el dragón lo soltó y le sonrió, con los dientes ocultos, empezó a dar saltos en dirección a la cueva, pero Hipo no se movió—Oye tranquilo, creo que podemos prepararnos mejor.

Hipo reunió piedras y unas cuantas ramas antes de irse a guardar, hizo un círculo con las rocas y puso la madera en el medio; Chimuelo, quién se había echado contra la pared, miró con mucha curiosidad lo que hacía el chico. Cuando terminó Hipo señaló con ambas manos la figura; Chimuelo giró la cabeza tratando de entender lo que su amigo le decía, quizás era un nuevo dibujo como el que hizo el día que se conocieron…

Entonces Chimuelo lo entendió.

Lanzó una pequeña bola de plasma al centro, las ramas se incendiaron y las llamas alumbraron la cueva, sus brasas se reflejaban en el techo.

—Gracias—dijo Hipo, se fue sentar junto con Chimuelo, y justo a tiempo, porque antes solo había estado lloviznando, ahora una verdadera lluvia se había desatado, las gotas caían a cantaros, e incluso había truenos.

Hipo extendió las manos hacia el fuego, calentándose un poco, luego se las frotó y recargó su cuerpo contra el de Chimuelo, al dragón pareció no incomodarle, sino que giró su cola para que esta cubriera con su aleta al muchacho.

— ¡Hey, gracias! —dijo Hipo con entusiasmo, recibió un amigable gruñido como respuesta.

Hipo suspiró aliviado y miró hacia el techo, eso era agradable, si antes tenía sus dudas de como Chimuelo lo veía, ahora ya no le quedaba ninguna, a Chimuelo sí le agradaba tenerlo cerca, aunque fuera solo para pasar el rato, eso lo alegraba inmensamente. Sacó una mano y acaricio a su dragón detrás de la oreja, donde más le gustaba; Chimuelo ronroneó sonriendo. Hipo sonrió, eso se sentía muy bien.

— ¿Sabes una cosa Chimuelo?

El dragón giró su cabeza para verlo.

—Es la primera vez que estoy en una pijamada—dijo, Chimuelo lo miró como si no tuviera idea de lo que hablaba, seguramente era así—Una pijamada es cuando vas a quedarte en casa de un amigo, pasas la noche ahí.

Chimuelo asintió con la cabeza, aunque no entendiera realmente eso, después de todo en el nido todos dormían juntos todas las noches.

—Es como lo que estamos haciendo ahora amigo, o si tú alguna vez fueras a dormir a mi casa, ja, mi papá jamás permitiría eso.

Ahora Chimuelo entendía un poco mejor a lo que se refería su humano, estaban en una pijamada porque Hipo no iba a dormir en su aldea, sino con él, ahora tenía sentido.

Chimuelo se levantó un poco y abrió la boca, como si quisiera decirle que continuara.

—Pues es eso Chimuelo, dormir en casa de un amigo, muchos chicos en Berk lo hacen… Claro que nunca me invitan.

Chimuelo giró la cabeza hacia la derecha, y acercó su rostro al muchacho, eso si no lo podía entender. ¿Cómo que no invitaban a Hipo a ese rito? ¡Si Hipo era el mejor de todos! Y no lo decía solo porque le daba de comer, oh no; Hipo era muy listo y ágil, de no ser por él jamás hubiera podido volver a volar, y además era muy amigable, le gustaba mucho cuando iba a visitarlo, siempre se la pasaban bien, con él los días nunca eran aburridos, y se entristecía mucho cuando tenía que irse… No podía entender como alguien no quisiera pasar tiempo con él.

—Así es… en Berk—Hipo bajó la mirada hacia el otro lado—Nunca he sido muy popular, bueno ahora lo soy gracias a ti pero…

Movió la mano hacia el frente, como si quisiera golpear a un insecto,

—Eso pasará, ya lo verás.

Chimuelo parpadeó, en serio no podía entender como nadie valoraba a un tesoro como Hipo. El mucho había pasado a tener la cabeza agachada, mirando al suelo y con una triste mirada, su dragón no podía soportar verlo así. Se levantó completamente del suelo, provocando que Hipo por poco se cayera al perder su apoyo.

— ¿Ahora qué haces? —le preguntó, pero antes de obtener respuesta Chimuelo comenzó a darle lametón tras lametón— ¡Oye no! ¡Chimuelo no! ¡Ahhhhhhh eso es asqueroso!

Hipo cayó al piso, trató de cubrirse el rostro con ambos brazos pero era inútil; Chimuelo tenía talento para encontrar puntos débiles. Estiró los brazos al frente intentando alejar al enorme reptil, esté retrocedió no sin antes darle una última lamida que le levantó el copete. Hipo se levantó y se vio su cabello, entonces Chimuelo se rio al ver su reacción.

— ¡No es gracioso!

Chimuelo se acercó a él.

— ¡Ah no! Si crees que vas a…

Hipo se calló cuando Chimuelo depositó su enorme cabeza sobre sus piernas, cerró los ojos y volvió a ronronear. Hipo quería estar molesto con él… Pero no podía, en esa posición se veía tan… tan… tierno. Hipo suspiro en derrota, sabía que no podía enojarse con él, en vez de eso puso una mano sobre su escamosa cabeza.

—Yo también te quiero amigo.

Chimuelo sonrió, acto seguido cerró los ojos y se dejó querer, esperaba mostrarle que, al menos, alguien siempre estaría feliz de verlo; Chimuelo jamás se cansaría de él, y estaría a su lado para siempre.

Hipo sonrió y miró afuera de la cueva, el día final de la prueba se acercaba, tendría que decidir que hacer pronto, pero una cosa si tenía clara. No se daría por vencido con Chimuelo, ni ahora ni nunca.