Introducción

La forma perfecta.

Bendecido con dotes excepcionales: su velocidad, su inteligencia, su fuerza, su encanto; el equilibrio ideal entre mente y cuerpo. Todos tiemblan al escuchar tu nombre. Tu mirada fría, inconfundible, es suficiente para paralizar al cosmos.

Maldito por tu existencia.

Hundido en una vida llena de soledad. No tener a nadie. No necesitar a nadie. No hay tiempo para lamentarse, ni tiempo para los demás. No, tú no viniste a este mundo para esas nimiedades. Tú eres un instrumento, un artefacto…

El arma perfecta.

Pero ese corazón... ese pequeño, tan frágil, tan molesto corazón...

Es una carrera contra el tiempo. Un molesto tic-tac te recuerda, te obliga, a seguir adelante sin oportunidad de mirar atrás. No saber cuándo perderás lo poco que te importa, ¡insoportable incertidumbre! Tu mente ha quedado sepultada. Te gobiernan pensamientos extraños, turbulentos. Y tus emociones son tan ruidosas, ajenas...

Tu pasado ya no importa y tu futuro ha quedado en manos de alguien más.

Eres el prisionero perfecto, Shadow the Hedgehog.