¡Hola! Soy Kenjexsaurus publicando por primera vez un fanfic acá en Fanfiction, espero que les guste :3

Por cierto, yo tengo una cuenta Wattpad con este mismo nombre donde está publicado y finalizado este fanfic. Es por si alguno no aguanta la curiosidad y quiere ir a leerlo de una vez. Aunque les invito a esperar a que yo publique cada capítulo y lo pienso hacer cada día, pero al final depende de que saque tiempo para hacerlo.

Ahora sí, ¡Comencemos!

[Los personajes de Naruto y Fairy Tail no me pertenecen, son propiedad de Masashi Kishimoto e Hiro Mashima]

— Ojiichan — Una niña de cabello rojo escarlata sollozó mientras miraba el alrededor a ella, que era un bosque, señal de que estaba perdida.

Ella era una niña de más o menos diez años, con una altura de un metro con treinta y nueve centímetros y una carita un poco regordeta, sus ojos eran de color marrón chocolate y vestía un traje de sacerdotisa tradicional de japón.

Ella caminaba temerosamente, dando un paso con cada respiración, que estaba entrecortada probablemente por el miedo que sentía en esos momentos al encontrarse totalmente sola en un gran bosque.

— ¡Oye!, ¿Estás perdida? — una voz curiosa sonó tras ella en un tono de pregunta.

— ¡KYAAAA! — Así que fue normal su grito de miedo ante el repentino habla tras ella, causando que se moviera rápidamente tratando de huir, solo para tropezar y terminar cayendo, golpeándose un poco en la cara.

— ¡Oh Vamos!, no grites tan fuerte, ¡Que casi me dejas sordo! y duele bastante ¿sabes? — La voz se quejó en un tono juguetón, causando que ella se diera la vuelta y alzara la mirada, encontrándose con un par de ojos rojos... ¡Un par de ojos rojos con una pupila rasgada!... ¡Como los ojos de un monstruo!

Pero la figura de ese ser de ojos rojos, no era para nada igual a la que ella se había imaginado a un monstruo. ¡No! De hecho era adorable... A su manera.

Ya que era la de un hombre adulto, más o menos de unos veinte años, con lo mucho, veinticinco años, era alto, pero no mucho, solo lo correcto; siendo de un metro con setenta y cinco centímetros y tenía una piel muy blanca, pero estando en lo sano y no lo pálido mal sano. Tenía un largo cabello rubio atado en una cola baja por unos listones blancos y vestía una camisa estilo kimono antigua de color naranja con el bordeado de color negro, unos pantalones ceñidos de color negro y unas extrañas botas negras. A destacar era una armadura de hombros de cuero negro con unos picos de metal que le llegaban hasta casi la muñeca, este se localizaba en su brazo derecho y al lado izquierdo de su cintura, lo que parecía ser una katana se hallaba descansando. Y además de que tenía un par de largas, felpudas, bonitas y ¿Ya dije felpudas? Orejas rubias con el pelaje interior de color blanco y en la parte superior baja de su espalda, unas nueve y largas colas rubias con la punta blancas.

— Y además, te pregunté que si estabas herida y no me respondiste con palabras coherentes, aparte de ese enardecedor grito — El rubio se quejó y añadió de una manera que ella hasta le pareció tierna.

— ... — Ella no dijo nada, aun mirándolo de una manera casi temerosa, pero en su mayoría curiosa. Era bien sabido que nadie, ni siquiera el hombre más valiente se atrevía a pisar este bosque, ya que se rumoreaba que aquí habitaban los yokais.

Espíritus malignos, que se alegraban y regodeaban de bromear con los humanos y a veces hasta causarles daño. Pero eso dependía de la suerte que tuvieras. Además ¿Desde cuándo había alguien que tenía rasgos de zorros? Ella inmediatamente supo que era el hombre frente a ella y pensó en huir, pero se abstuvo.

— ¡Oye!, ¿Acaso no piensas responder? — El rubio preguntó con una mirada cómica a la que llamaría póker, la niña pareció por fin reaccionar y se acercó al rubio con una mirada un poco vacilante, pero decidida.

— S-sí, se-señor — Ella asintió y vio un poco nerviosa cómo el cerró los ojos mientras se dejaba caer en el césped, quedando sentado allí. Ella se movió un poco insegura, temiendo lo peor.

— ¿Y sabes en qué lugar estás? — El rubio preguntó curioso mientras abría los ojos y la miraba directamente a sus bonitos ojos de color chocolate. Su movimiento de colas le hizo saber que estaba fascinado por sus ojos además del brillo en sus ojos rojos, causándole una risita, pero se contuvo y negó ligeramente.

— Sé que estoy en el bosque yatagumo, pero no sé en qué parte exactamente — Ella dijo sentándose frente a él, más confiada y previniendo que ya no había peligro, cosa que no hubo en ningún momento... Al parecer el rubio frente a ella era amistoso.

— Pues déjame decirte que estás en lo más profundo del bosque, pequeña humana — El rubio le informó con una gran y amistosa sonrisa, causando que una gota bajase por su cabeza ligeramente, antes de que la realidad la golpeara.

— E-entonces ¿Cómo saldré? — Ella preguntó llorosa viendo al rubio, quien simplemente la miró durante unos minutos antes de encogerse de hombros.

— Quien sabe — El rubio dijo mientras se dejaba caer de espaldas al césped. — Después de todo, el último humano que entró a este bosque, no salió hasta mil años después de su entrada a este, quedando simples huesos al hacerlo — El rubio dijo con un tono un poco sombrío.

— ¿Q-qué? — Ella murmuró conteniendo un sollozo y con una voz un poco rota, lastimosamente sus ojos no pudieron contener sus lágrimas.

— O-oye no llores, ¡Solo fue una broma! — El rubio dijo nervioso mientras se volvía a sentar y movía casi frenéticamente sus brazos de arriba abajo.

— E-entonces, ¿Qué haré? — Ella murmuró pasándose los puños por los ojos para eliminar las lágrimas de estos. El rubio frente ella solo suspiró, se puso de pie y le tendió la mano.

— Yo te guiaré hasta la salida, así que ven — El rubio dijo con la mano estirada, cosa que fue aceptada por la repentinamente feliz pelirroja.

— ¡Hai! Arigatogosaimasu —
...

Pronto ambos caminaban tranquilamente por el bosque tomados de la mano.

— Jijiji — Oyendo una risita por parte de la pelirroja, el rubio alzó una ceja, confuso ante su estado de ánimo tan feliz, que para la situación actual no era el indicado.

— ¿Qué te pasa? ¿Qué es lo que es tan gracioso? — El rubio preguntó, aunque a la pelirroja le sonó más como una demanda de respuesta, por lo que simplemente le sonrió.

— Que parece que estamos en el final de una cita, al caminar sujetos de la mano mientras disfrutamos de un paseo por el bosque — Ella dijo animada y extasiada al rubio, que la miró como si fuera estúpida o algo así.

— Ni siquiera sé tú nombre y ¿crees que esto es una cita? Debes de estar realmente desesperada por un novio — El rubio dijo extrañado, pero una risita le hizo alzar la otra ceja, ya realmente confundido y aún más curioso. ¡Oye! No es que pudiera evitarlo, él era un zorro después de todo.

— Lo siento, pero no pude evitarlo y me llamo: Erza — La ahora reconocida como Erza dijo felizmente al rubio, quien suspiró; Los niños siempre serán niños.

— Naruto... Naruto no Kitsune — El ahora reconocido como Naruto se presentó con serenidad a la pelirroja, quien le miró con una sonrisa divertida. ¡¿Cuántos tipos de sonrisas tenía esta chica?! Aparentemente muchas y con muchas más por venir al futuro.

— ¿Fish cake? — Erza se rió, causando que el pelo del cuello del rubio se erizara un poco con aparente molestia. — Con ese nombre me replantearía el Kitsune por Neko — Erza volvió a reírse, causando que Naruto bufara y girara la mirada, aparentemente un poco molesto.

— Lo que sea y mira, ya llegamos — El rubio bufó y dijo mirando hacia unas grandes "puertas" de madera, que en general, eran grandes tocones de madera clavados en un extraño, pero a la vez bello diseño.

— ¡Sí! — Erza chilló de alegría mientras corría hasta estar del otro lado de la puerta y se giró a mirar a Naruto con una gran sonrisa. — ¡Gracias por traerme hasta acá! ¡Prometo volver para verte de nuevo mañana! — Erza dijo animada mientras se inclinaba, para luego de irse de allí rápidamente.

— ... — Naruto solo parpadeó confuso mirando como esta se había ido rápidamente, antes de sonreír y negar con la cabeza y se dio la vuelta, comenzando a irse. —' Jejeje, que niña tan curiosa '
...

— ¡Erza! — Un anciano bastante pequeño vestido con ropa de monje budista, gritó mientras se acercaba rápidamente a una Erza sonriente, que caminaba tranquilamente. — ¿Estás bien? Te fuiste y no te podía encontrar ¿En dónde estuviste? — El anciano dijo y preguntó rápidamente, causando que la sonrisa de Erza disminuyera un poco, debido al nerviosismo que sentía en este momento.

— Bu-bueno... Yo-yo... Yo estuve con un Yokai —

— ¡Por Kami sama! —
...

Y así, al día siguiente y como Erza lo había dicho, ella se encontraba en la entrada de ese bosque repleto de misterios con una bolsa plástica en sus manos.

— ¿Hum? Dije que le vería de nuevo, pero, ¿Cómo lo encuentro? — Erza murmuró para sí misma viendo las grandes puertas de madera de ese bosque.

— Uh hum — Oyendo una repentina aclaración de garganta, se giró y miró con un poco de temor quien fue el culpable eso, pero fue reemplazada por una animada sonrisa al ver al rubio que conoció ayer en el bosque sentado de pies cruzados en una gran roca.

— Ohayo, Fishi kun— Erza saludó felizmente causando una gota de sudor en la parte trasera de la cabeza de Naruto junto a una mirada un poco irritada ante el apodo, pero, aun así.

— Ahhh Ohayo, pequeña humana — Naruto suspiró exasperado y luego saludo poniendo una pequeña sonrisa en su rostro. Erza sonrió un poco más grande al ver la sonrisa.

— Jejeje, traje helado — Erza dijo feliz acercándose mientras husmeaba en la bolsa que traía y sacaba un par de helados.

— ¿He-lado? — Naruto preguntó curioso mientras sus colas y orejas se movían un poco, a la risita de Erza, pero Naruto la ignoró mientras miraba al par de paletas con ese dulce azul.

— ¡Sí!, helado. ¿Nunca lo has probado? — Erza asintió y preguntó curiosa viendo al rubio, quien negó con la cabeza mientras seguía mirando las paletas, riendo un poco le tendió una, que él tomó y miró con curiosidad.

— Vamos, solo cómelo — Erza dijo con un puchero al rubio, quien solo parpadeó y llevó la parte azul a su boca. Él pareció maravillarse cuándo sus colas se erizaron y se comenzaron a mover rápidamente.

— ¡Wow!, eshto eshtá delichiosho — Naruto dijo felizmente mientras comía rápidamente el helado, pero pronto hizo una mueca y se sujetó la cabeza mientras dejaba caer la paleta de madera sin nada al suelo. — duele — Naruto se quejó con una mueca de dolor.

— Jejeje, ¡Se te congeló el cerebro! — Erza se rió del rubio mientras comía su propio helado, al puchero de Naruto, quien pronto se cruzó de brazos al dolor disiparse.

— Oh vamos, no lo tomes tan a pecho — Erza suspiró con exasperación viendo como el rubio no la miraba. Erza parpadeó cuándo este se puso de pie y de un salto, quedó en lo que parecía ser un sendero.

— Ven — Naruto murmuró lo suficientemente alto para que la pelirroja lo oyera mientras comenzaba a adentrarse en el bosque.

— V-voy — Erza asintió y comenzó a seguir al rubio Kitsune.
...

— Es hermoso — Erza sonrió maravillada viendo un gran estanque Koi rodeado de piedras de un agua tan cristalina que reflejaba perfectamente el cielo, dándole un hermoso color azul. Este estaba localizado en un gran prado repleto de flores de diversos colores y tamaños.

— Realmente — Naruto asintió con la cabeza mientras se dejaba caer en el suelo y miraba el lago. — Se dice qué: en este sitio nació el primer Yokai Kitsune, así que no hagas nada tonto, es un lugar sagrado para mí — Naruto dijo con una suave sonrisa, pero con un tono de advertencia. Erza solo lo miró y asintió

— ... — Sentándose al lado del rubio, Erza miró al estanque antes de que algo se le cruzara en la cabeza, por lo que se giró y miró al rubio.

— ¿Nee, Fishi kun? Tú dijiste que aquí nació el primer Yokai Kitsune ¿No? — Erza preguntó al rubio, quien se giró y la miró como tonta antes de asentir. — Entonces ¿Por qué no eh visto a otros cómo tú? — Erza preguntó con confusión.

— Eso es por qué... — Naruto suspiró mientras su tono se volvía repentinamente triste y bajaba la cabeza. — Por qué soy el último Yokai Kitsune — Naruto dijo con tristeza.

— ¿Qué? — Erza jadeó sorprendida mirando al rubio.

—Así cómo lo oyes. Esto se remonta a la guerra entre Onigumo y Kitsune por el territorio, ya que los Onigumo quería invadir y adueñarse de nuestras tierras, pero los Kitsune se defendieron y al final, solo hubo una extinción mutua que casi arrasó tanto con las demás especies de Yokai como a los humanos — Naruto resumió con tristeza, Erza solo bajó la cabeza sin saber que decir.

— Pero eso pasó hace ya mil años y yo solo era un cachorro cuándo sucedió — Naruto dijo poniendo una sonrisa en su rostro.

— Ya veo — Erza murmuró aliviada mientras cerraba los ojos, antes de que las palabras del rubio se grabaran bien en su mente. — ¡¿Mil Años?! — Erza gritó escandalizada e incrédula al rubio, quien se sujetó las orejas con dolor.

— ¡O-Oye! No grites, eso duele — Naruto se quejó causando que Erza se calmara un poco, pero que la mirada no desapareciera de su rostro.

— Ahhh y sí, eso fue hace ya mil años — Naruto suspiró y vio cómo Erza lo miraba. — ¿Qué pasa? — Naruto preguntó confuso.

— Entonces... ¿Eres como un super abuelo? — Erza preguntó dudosa al rubio, a quien le creció una nube depresiva en la cabeza.

— Sí — Naruto sollozó antes de recomponerse y mirar con calma a la pelirroja, quien parpadeó ante el repentino cambio de humor. ¿Es que acaso su nuevo amigo era un Tsundere?

— Pero prefiero el termino: Antiguo — Naruto dijo con una sonrisa a la confusión de la pelirroja. ¿Acaso eso no era lo mismo?

— Ya veo... —
...

— ¡Sayonara, Fishi kun! ¡Prometo volver a visitarte! — La voz extasiada de Erza resonó por toda la entrada del bosque mientras esta desde la lejanía se despedía con un hola de su mano a Naruto, quien hacía lo mismo con una pequeña sonrisa.

— Sí, sayonara pequeña humana, te esperaré, ya que es realmente divertido no estar solo — Naruto murmuró con una sonrisa un poco triste pero feliz mirando la forma en retirada de la pelirroja.

Tal vez su antiguo y gris mundo cambiara para bien con la pequeña ahora siendo su... Primer amiga en mucho, mucho tiempo... Y quien sabe, tal vez podría estar más seguro e irse a vivir cerca de los humanos cómo muchos de otros Yokais.

Pero tal vez eso sería más adelante y por ahora se encargaría de seguir cuidando su territorio...

Bueno, eso ha sido todo por el momento de mi parte.
Espero que les haya gustado el primer capítulo de este fanfic.

Capítulo de: 2502 Palabras.

Y bueno, espero que les haya gustado y sin más por decir. ¡NOS VEMOS EN EL SIGUIENTE CAPÍTULO!

¡JA NE!