— Tengo mucho trabajo que hacer, no puedo ir a cenar hoy — dijo poniendo la última escusa que le quedaba en su cabeza para decirle a su esposa

Kristoff sabía que que no era fácil encontrar un buen pretexto para faltar a la cena en la cual su cuñado y cuñada estarían presentes... Bueno, tal vez solo estaría su cuñado esta vez..

— Es la quinta vez que faltas — era verdad, las escusas se iban agotando con el tiempo, pero no quería ver a su cuñado y menos compartir la mesa con él, pero no le iba a decir eso a su esposa, no le impediría ir si quería, de todas formas sabía que ella también mentia, seguramente se iría de nuevo con un castaño que años atrás la había engañado y ahora volvió a caer

— De acuerdo, tendré que disculparme con Anthony por faltar a la cena en cuanto lo vea — con la poca fortaleza que le quedaba trataba de que su voz no se cortara al hablar, aunque fuera imposible ocultar su dolor

— Nos vemos mañana entonces, supongo — Anna resignada a que su esposo no la acompañaría empezó a salir de la habitación, pero el rubio la detuvo

— Hasta mañana Anna — dijo solamente besando su frente, ya no la besaba en los labios, ni siquiera podía verla a los ojos sin apartar la mirada...

Y Anna se daba cuenta de eso..

~ Horas después ~

En un lugar lejos del castillo, existía cierta casa de madera, muy pequeña pero agradable para dos amantes del hielo que detestaban el ambiente de reyes y reinas en el cual la vida les había asignado vivir...

— Creí que no vendrías hoy — dijo el rubio entrando a aquella cabaña mientras le abría la puerta al reno que venía detras de él

— Últimamente Edward se preocupa mas por entrenar al joven que acaba de llegar que a donde salgo o que hago o dejo de hacer — decía la reina de Arendelle con fastidio y cansancio en su voz, ella se encontraba en un pequeño sofá que se encontraba en el reducido lugar mientras que el rubio se sentaba en el sillón de a lado

— ¿Mucho trabajo?

— Estoy agotada, entre mi trabajo como reina, cuidar a los gemelos y mi futuro matrimonio acaba conmigo.. — Elsa trataba diariamente ser la mejor reina que Arendelle halla tenido, pero realmente era un trabajo agotador, y mas desde que cierto rubio comenzaba a interrumpir sus pensamientos, hace un par de semanas ambos comenzaron a hablar más que antes, para ser mas exactos desde que Kristoff había descubierto la infidelidad de Anna, ya que el rubio no confiaba en nadie mas que en su reno y en su cuñada..

— Todos necesitamos un descanso

— Tu y Anna también — kristoff sabia que su matrimonio ya estaba perdido, lo notó desde que Anna se empezó a alejar de él poco a poco y desde que emezaba a sentir cierto afecto por alguien más, estaba desesperado y ya no sabía que hacer, su corazón no podía mas...

— Lo sé, ya no es lo mismo y lo peor de todo es que... — lágrimas corrian por el rostro del rubio sin detenerse, Elsa al ver esto se levantó del sofa en donde estaba sentada y lo abrazó con fuerza — Ella...

— Siempre supe que mi hermana no podía enamorarse tan rápido, todo esto del amor lleva tiempo — y ella lo había experimentado en carne propia, poco a poco los ojos del rubio no salian de sus pensamientos y su voz hacía eco en su cabeza..

— Al parecer tienes razón

— lo malo es que ya esta casada contigo, no tenía porque engañarte de esa forma — Elsa llevaba años enamorada de Kristoff, desde antes de que él y Anna se conocieran, ella al no poder salir observaba todo desde la ventana de su habitación, la vida sin poder salir era aburrida, hasta que cierto joven vende hielo apareció a alegrarle la vida, ella veia como todos los días los demas chicos se burlaban de aquel rubio, tenía ganas de congelarlos pero sabía que eso no era correcto, así que solo se dedicaba a observar y pedir que un día lo dejaran de molestar, el joven no se defendia, se veía desde lejos la nobleza de aquel muchacho, sin ningún miedo seguía colocándose en el mismo lugar, aunque la vida parecía no sonreirle, el chico siempre portaba una hermosa sonrisa en el rostro y eso fue lo que mas enamoro a la aquel entonces futura reina de Arendelle, tristemente dias después de su coronación él fue presentado por Anna como su novio...

— Tu sabes que intenté arreglar las cosas, pero ya nada puede salvar mi matrimonio, ni siquiera se si quiero seguir viviendo

— No digas eso nunca, sin ti yo no estaría aquí — Elsa recordo que un día estuvo a nada de tirarse de un balcón del castillo, el día que toda la corte de Arrendelle la había obligado a casarse con el rey Anthony...

— Te salvé porque era mi deber — Elsa aun recordaba como el rubio la había tomado entre sus brazos mientras lloraba como nunca en su vida, la calidez de sus brazos aun seguian presentes en sus recuerdos y la hacian feliz hasta el día en el cual kristoff se casó con Anna

— Me salvaste porque eres una gran persona, un excelente amigo y... No dudo que un buen esposo... — la boda de Anna fue perfecta, aunque el corazón de la reina lloró cada segundo de ese día

— Desearía decir que quisiera que Anna pensara igual que tu pero no... Amo que solo tu pienses así.. Da lo mismo si Anna se va con quien sea mientras yo te tenga a ti — Kristoff con el tiempo empezaba a confundir sus sentimientos, al tener tan cerca a Elsa, al nacer ese sentimiento de querer protegerla de todos los que quisieran hacerle daño, al tener tantos celos de no ser el rey Anthony...

— Siempre estaré aquí para ti, no importa que pase, tienes mi apoyo — no importaba cuantos años pasaran, no importaba que él estuviera casado, lo amaba, y aunque sea como una amiga, siempre estaría para él

— tu a mi también tienes todo mi apoyo, mi respeto, mi lealtad... No pudes ser mas perfecta... — las palabras salian directamente de su corazón, no podía retener más ese sentimiento que brotaba desde lo más profundo de su ser

— Te confieso algo... Desearía que Anthony fuera como tú... No quiero casarme con él — para este punto Elsa ya había comenzado a llorar, sabía que Edward no la amaba, él estaba enamorado, pero no de ella y Elsa tampoco lo quería, su corazón le pertenecia al rubio que en este momento la estaba envolviendo entre sus brazos

— Entonces no lo hagas... Quédate aquí... Conmigo, donde nadie nos dañe jamás.. Donde solo seremos los dos... — esas palabras eran las que la reina deseaba escuchar desde que lo conoció, pero ahora él era su cuñado y no quería dañar a Anna, la persona mas importante de su vida

— Desearía que todo fuera tan fácil tal y como lo dices... Ya no puedo vivir sin al menos un día de la semana venir aquí contigo — el corazón dañado de la reina ya no podía mas, bajo la guardia totalmente y trató de tranquilizarse

— Estoy de acuerdo con usted, su alteza — ambos comenzaron a reir un poco, hace años que kristoff no la llamaba de esa forma, el rubio trajo a su mente cuantas veces le había dicho la reina que ls la llamara por su nombre, pero su costumbre de llamarla "su alteza" siempre provocaba una sonrisa en aquella mujer de hielo

— Me la paso muy bien aquí contigo pero creo que ya es tiempo de regresar al castillo, si Edward se entera que me fui sin avisar, es capaz de venir el mismo por mí

— Esta cenando con Anna... Crees que sospeche de que con quien vienes es conmigo — Kristoff sabía que su esposa muy seguramente estaba con su amante, pero no quería que Elsa se alejará de su lado

— Anthony es inteligente, pero ha estado "muy ocupado" — Elsa recordaba como la actitud del hombre había cambiado desde la llegada de cierta persona que parecía alegrarle el día al azabache

— Ese hombre no pierde el tiempo de su soltería, si es inteligente... — Kristoff no pudo evitar sentirse celoso por el tono de voz que la reina de Arendelle había utilizado y eso Elsa lo notó

— para mi no es mas que un estúpido e irresponsable — Elsa quería hacerle saber que si ella estaba enamorada, no era de aquel hombre, pero obviamente no se lo haría saber tan fácil

— Si el reino siguiera en quiebra y yo fuera un rey me casaría contigo — Kristoff quería saber si Elsa sentía algo por él, así que lanzó ese comentario para poner a la reina a prueba a lo cual Elsa no se quedó atrás

— Si el reino no estuviera en quiebra y aunque no fueras un rey pero siguieras soltero me casaría contigo — sus miradas se conectaron, el rubio buscaba alguna señal de que el comentario anterior fuese una broma pero para su buena o mala suerte no encontraba rastros de duda, realmente la reina había quebrado el poco autocontrol del rubio en unos segundos provocando que este tomara su mejilla para acortar la poca distancia que había entre ellos, Elsa por su parte no opuso resistencia, si no que colocó sus manos alrededor del cuello del hombre para por fin besarlo como siempre habían deseado...